Ni los personajes ni Once Upon a Time me pertenecen. La historia es mía.

A/N: Sé que había prometido publicar este capítulo ayer, pero la vida se interpuso en el camino y no pude hacerlo, así que espero que me perdonen.

Y ahora otra cuestión que seguro tampoco les gustará. Esté capítulo se estiró más de lo esperado así que todavía no veremos a nuestras dos chicas a solas en casa de Regina. Pero ya en el siguiente sí. No hay más excusas.

Y bien, sobre este capítulo. Ahora me centré más en el punto de vista de Regina. Podrán ver un poco de su historia. Y les voy a dar más motivos para odiar a Robin. Y más adelante les seguiré dando más motivos para odiarlo. Quiero que lo desprecien tanto como yo jeje. Y como siempre verán a ambas chicas pelear sus batallas internas de confusión e indecisión.

Gracias a todos los que comentaron, son los mejores!

Y ya no los entretengo más. Los dejo con el capítulo n°6 y no prometo actualizar mañana porque es probable que no tenga suficiente tiempo, pero seguro que el sábado sin falta tendrán el capítulo 7!

Disfruten!

B.H.


Capítulo 6

Cuando la Srta. Blue se presentó con Emma y le pidió que contara algo sobre ella, Regina no esperaba escuchar lo que ésta dijo. Se sorprendió mucho al enterarse que Emma sabía tocar el piano. Ella estaba enamorada de los sonidos que producía ese magnífico instrumento.

De pequeña solía asustarse mucho por las tormentas, y su padre, Henry, siempre la sentaba junto a él en el banco frente al piano y comenzaba a tocar. Sus dulces melodías siempre lograban calmarla.

Con el paso del tiempo ella misma aprendió a tocar, y solía compartir largas sesiones musicales junto a su padre, los dos sentados tocando a dueto. Esos eran algunos de los recuerdos más felices que atesoraba.

Años después su padre enfermo de cáncer. Regina pasaba todo su tiempo libre junto a él, tocando el piano para animarlo cuando la enfermedad había consumido casi toda su vitalidad.

El día que Henry falleció, Regina se sentó frente al piano durante horas, tocando hasta que sus manos comenzaron a doler.

Desde entonces tomó la costumbre de tocar el piano al menos dos veces a la semana, aunque sea por unos pocos minutos. Le gusta pensar que de esa forma mantiene vivo el espíritu de su padre.

Al ver la pasión con la que Emma tocaba la melodía, y ver lo relajado que estaba su rostro, Regina no pudo evitar pensar que jamás la había visto tan hermosa.

Estaba feliz de saber que tenían algo tan importante en común. O al menos algo que para ella era muy importante. Sentía una gran afección por el piano y esperaba que Emma sintiera lo mismo.

Cuando la rubia acabó de tocar y regresó a su sitio, Regina no podía dejar de mirarla. Simplemente no podía. Su música la había hecho entrar en un mundo en donde solo existían ellas dos. En ese momento no le importaba nada. No le importaba si alguien se daba cuenta de la intensidad con la que miraba a la rubia, ni le importaba lo que estaba diciendo la profesora. Solo le importaba Emma y nada más.

La rubia levantó la mirada y sus ojos se encontraron. Regina se sentía hechizada por esos ojos verdes. "A cada minuto que pasa parece volverse más y más hermosa". Sintió cómo sus labios se movían y se dibujaba una sonrisa en su rostro. Entonces Emma le sonrió en respuesta, y su corazón se detuvo por una fracción de segundo. Era la primera vez que Emma le sonreía. Una sonrisa dedicada exclusivamente para ella, y definitivamente era la sonrisa más hermosa que la morena había visto en toda su vida. Era pequeña y tímida, pero perfecta.

Lamentablemente ese momento que estaban compartiendo llegó a su fin cuando Emma rompió la conexión de su mirada y volvió a centrar su atención en la profesora.

Regina la observó durante unos minutos más, esperando volver a encontrarse con esos hermosos ojos verdes, pero al darse cuenta que Emma no volvería a mirarla, se dio por vencida y volvió la vista hacia la pizarra, en donde la profesora había escrito unas cuantas cosas.

Había estado tan concentrada mirando a Emma que no se había percatado en ningún momento que Kathryn las había estado observando todo el tiempo.

La rubia hacía tiempo que sospechaba que su mejor amiga tenía un gran secreto escondido bajo llave en un gran closet. No era algo que cualquiera pudiera darse cuenta. Debía darle crédito a Regina, ya que sabía ocultarlo muy bien. Pero nadie la conocía tanto como Kathryn, y la rubia era una persona extremadamente observadora. No se le escapaba ningún detalle, y por eso mismo sabía qué era lo que Regina ocultaba, pero ni ahora ni en un millón de años diría nada. Sabía que tarde o temprano su amiga tendría el valor suficiente para abrir la puerta de ese closet. Y hasta que eso sucediera ella no la presionaría, pero intentaría ayudarla sin que ella se diese cuenta.

De todas formas Kathryn estaba segura de algo, la llegada de Emma Swan había despertado algo más que una simple curiosidad en Regina.

Sonrió para sí misma. Al fin había encontrado algo que la motivara este último año. "Parece que después de todo sí será un año interesante."


La clase de música transcurrió sin ningún suceso que fuese de gran importancia. Desde que Emma se había alejado del piano, ya nada sería muy interesante en esa clase. Al menos no para Regina, quien se dedicaba a mirar disimuladamente a la rubia de vez en cuando.

Había decidido hablar con ella cuando la clase terminara. Quería decirle lo mucho que le había gustado la melodía que había tocado.

Cuando al fin la campana sonó y los alumnos comenzaron a abandonar el salón, Regina se apresuró a salir y esperar a Emma en el pasillo. No quería que se le escapara.

Kathryn la había alcanzado y cuando se disponía a seguir caminando por el pasillo se dio cuenta que la morena se había quedado parada cerca de la puerta.

-¿Vamos, Gina?- Preguntó extrañada al ver que su amiga no se había movido.

-Espera, hay algo que quiero hacer.- Se veía un poco ansiosa, así que Kat decidió quedarse junto a ella, sospechando qué era lo que Regina quería hacer.

Y confirmó sus sospechas cuando Emma y Ruby salieron del salón y su amiga se acercó a la rubia.

-¡Emma!- Regina se acercó a ella. –Yo… quería decirte… me ha encantado la forma en que tocas.- La morena sintió como comenzaba a subir la temperatura de sus mejillas. –Es decir… me gusta mucho el piano.- Se aclaró la garganta. De repente estaba muy nerviosa. –Y Claro de Luna es una de mis sonatas favoritas.-

Emma no esperaba que Regina le dijera algo así. La tomó por sorpresa y solo pudo decir. –Oh… bueno… gracias, eres muy amable.- ¿Por qué siempre que estaba cerca de la morena debía sentirse tan nerviosa?

Kathryn y Ruby, que estaban allí paradas, intercambiaron una mirada. Lo cierto era que ambas estaban bastante sorprendidas por la actitud de Regina. La reina, tan dominante e importante, nunca se había mostrado nerviosa al hablar con nadie, ni siquiera con el director de la escuela, a quien todos temían. Pero aquí estaba, nerviosa y diciendo algo amable. Ninguna se lo esperaba.

De pronto Regina se sintió demasiado expuesta. No había pensando con claridad al decidir quedarse a hablar con Emma, pero ahora se dio cuenta de que estaba actuando muy fuera de su estilo, y con Kathryn y Ruby allí para presenciarlo.

Kat pareció notar que su amiga se estaba sintiendo incómoda y decidió sacarla de esa situación, interviniendo en la conversación.

-¡Hola, Emma! Mi nombre es Kathryn, es un gusto conocerte.- Le extendió su mano a la otra rubia.

Emma rápidamente intentó recuperarse de su incomodidad y miró a la chica que la había saludado. –Gusto en conocerte, Kathryn.- Estrecharon sus manos durante un momento y sonrieron.

-Concuerdo con Regina, tocas muy bien el piano.- Entonces no pudo evitar agregar... –Tocas tan bien como mi amiga aquí presente.- Dijo pasando un brazo por los hombros de Regina. –¿Esa no fue la misma melodía que tocaste tú cuando la Srta. Blue te hizo tocar frente a toda a clase en tercer año?-

-¡Es cierto! Sabía que alguien más había tocado esa melodía antes.- Dijo Ruby uniéndose a la conversación.

-¿De veras?- Emma se sentía intrigada, y un contenta de saber que tenía algo en común con Regina. Algo tan importante para ella.

-¡Oh si! Lo recuerdo como si hubiera sido ayer…- Dijo Kathryn dramatizando nuevamente, mirando en la distancia como recordando el pasado. –Mi pequeña Regina… oh eras tan joven en esa época.-

Ruby comenzó a reírse. Ya había escuchado varias veces que a Kathryn le gustaba dramatizar, pero nunca había sido testigo de ello. Ahora comprendía porque todos decían que era tan graciosa.

-Lo dices como si estuviera muy vieja ahora.- Dijo Regina quien todavía tenía la cara muy roja.

-Más que en ese entonces sí.- Respondió su amiga con una sonrisa, mientras le daba un pequeño apretón con el brazo que todavía tenía sobre sus hombros.


Emma se estaba divirtiendo mucho al ver la interacción entre las dos amigas. En esos pocos minutos ya sabía que Kathryn le caía bien.

Ojalá pudiera decir lo mismo sobre Regina. Todavía no estaba segura qué pensar sobre ella. Ruby le había asegurado que no era mala persona, solo un poco rara con un carácter fuerte. Pero también era la reina de la escuela, popular y adinerada. Y ella simplemente era la chica nueva, huérfana y con poco dinero. No eran compatibles. Aunque no podía evitar sentir cosas extrañas al ver a la morena.

No quería pensar en esas sensaciones que sentía cuando estaba cerca de Regina. Le recordaban mucho a Lily, su vieja amiga.

Hacía un par de años Emma vivía en una casa de acogida que estaba junto a una escuela, en la que una mañana encontró a Lily esperando a que su padre la recogiera.

Se habían quedado hablando durante un buen rato y ambas chicas sintieron una conexión inmediata, y al poco tiempo se volvieron grandes amigas. Se confiaban todos sus secretos y hacían de todo juntas. Y con el paso de los meses Emma comenzó a sentir algo más que una amistad por su amiga.

Una noche decidieron hacer un picnic bajo las estrellas en un parque que frecuentaban.

Emma había juntado mucho valor y le había confesado sus sentimientos a la morena. Pero ésta no lo tomó bien. Se enfadó mucho con la rubia, le dijo que había arruinado su amistad al enamorarse, y luego se marchó, diciendo que no volviera a buscarla nunca, que ella no tenía ganas de asociarse con gente como ella.

La rubia no había entendido porque su amiga había reaccionado de tal manera, y no esperaba que el rechazo doliera tanto, pero sentía que su corazón se caía a pedazos.

Durante varios días Emma evitaba pasar cerca de la escuela por miedo de ver a Lily. Hasta que una tarde la encontró caminando frente a su casa, de la mano con un chico.

Lily al percatarse de que Emma estaba allí, rodeó el cuello del chico con sus brazos y lo besó.

Emma había presenciado todo y todo el dolor que llevaba guardado se había transformado en ira, y sin pensarlo tomó una piedra de la calle y se las lanzó, golpeando al chico en la cabeza y haciendo que callera al suelo.

Desafortunadamente su padre de acogida había visto todo y decidió enviar a Emma de vuelta al sistema. No quería lidiar con una chica problemática.

Esa había sido la última vez que Emma había visto a Lily, y desde ese entonces no había sentido emociones tan fuertes, hasta ahora. Y le aterraba pensar en eso. No quería sentir por Regina lo mismo que había sentido por Lily. Todo había comenzado como ahora, con extrañas sensaciones que luego se transformaron en algo más fuerte. Y Emma no sabía si podría soportar el mismo dolor si se enamorara de Regina y ésta la rechazara. Y por cómo veía todo, estaba segura de que eso sería lo que la morena haría, después de todo ella tenía novio y su estatus social no era compatible con el de Emma.

Así que la rubia se juró a sí misma que no caería por los encantos de la morena. Trataría de mantener las distancias, al menos para no volver a caer de la misma forma en la que había caído por Lily.

Al pensar en eso, Emma decidió que necesitaba alejarse de la morena y aclarar su cabeza, así que dijo –Debemos irnos… tenemos clase de historia en el siguiente período.- Y se volteó a mirar a Ruby, quien se había estado riendo por la actuación de Kathryn.

-¡Oh si! Tienes razón. No debemos llegar tarde.-

-Ha sido un gusto conocerte, Kathryn.- Dijo Emma dirigiéndose hacia la otra rubia. Luego se volteó a mirar a Regina y dijo secamente. –Te veo luego, Regina.- Y con eso dio media vuelta y salió caminando por el pasillo a toda prisa, sin esperar a Ruby, quien se había quedado parada allí luego de la repentina partida de su amiga.

-Creo que está apresurada...- Comentó la morena con curiosidad. –¡Hasta luego!- Se despidió de las otras dos chicas y corrió tras Emma.


-Vaya… esa Emma es un poco extraña.- Dijo Kathryn viendo como las dos amigas se alejaban por el pasillo.

Regina se había quedado mirando cómo Emma se perdía de vista al dar la vuelta por la esquina del pasillo. Le había sorprendido que se despidiera de forma tan seca. Se preguntaba qué habría pasado por la cabeza de la rubia para que reaccionara así. Ya que en un principio parecía estar bien. Nerviosa, pero bien. Y luego su actitud fría apareció y desconcertó un poco a la morena.

-¡Tierra a Regina!- Kat la sacó de sus pensamientos al chasquear los dedos delante de su cara.

-¿Qué?- Preguntó ésta un poco sorprendida.

-¿Qué te sucede hoy? Estás por las nubes todo el tiempo.- La rubia se rió. Nunca había visto a Regina de esta forma. "Oh definitivamente Emma le ha causado una gran impresión."

-Lo siento… solo estoy un poco distraída.-

-Ya, me doy cuenta.- Dijo Kat divertida.

-¿Qué habías dicho antes?- Preguntó la morena, recordando que su amiga había dicho algo y ella no la había escuchado.

-Oh, nada… solo había dicho que Emma es un poco extraña.- La rubia notó que las mejillas de Regina se ponían un poco rosadas.

-¿Por qué lo dices?- Preguntó la morena, tratando de no sonar muy interesada.

-No lo sé… pero parecía estar bien y de golpe ha salido disparando por el pasillo.- Comentó Kat mientras comenzaba a caminar por el pasillo. –Incluso Ruby se vio un poco sorprendida por eso.-

-Oh… bueno… tal vez solo estaba apresurada.- Dijo Regina. No quería pensar que ella había sido la culpable del cambio de actitud de Emma. Esperaba que no se sintiera intimidada por ella.

-¿Y qué ha sido eso? Apreciar sus dotes musicales… no pensaba que fueses capaz de hacer un cumplido en público.- Kat notó cómo los hombros de su amiga se ponían rígidos y su cara roja como tomate.

-¿¡Qué tiene de malo!? ¡Ha tocado muy bien el piano y quería que lo supiera!- Respondió la morena muy a la defensiva. -¡¿Acaso está mal?!-

-¡Woah!... ¡Tranquila, Gina!- Dijo la rubia alzando sus manos. –Solo estaba jugando contigo, no tienes que enfadarte.- No había esperado esa reacción por parte de su amiga. Era evidente que el tema "Emma" era algo delicado.

-Bueno… déjate de juegos.- La morena miró su reloj y dijo –Tengo clase de Inglés… te veo luego.- Y se alejó caminando por el pasillo.

Kathryn se había quedado parada en donde estaba mirando a su amiga alejarse. "Vaya… eso ha sido intenso e interesante."


"Estúpida… estúpida… estúpida… ¿por qué tienes que ser tan estúpida, Regina?" La morena deseaba golpearse la cabeza contra la pared. No podía creer lo que había hecho. Sí, no había sido nada del otro mundo. Simplemente le hizo un cumplido a Emma. Al menos para cualquier persona eso era algo más que común, pero no para ella. Para ella había sido algo de lo más estúpido. No estaba pensando con claridad. Su cabeza seguía volando gracias a Emma, y por eso no lo pensó dos veces al momento de ir a decirle lo mucho que le había gustado su música. Pero había sido algo totalmente fuera de su personaje. Regina Mills nunca le hacía cumplidos a nadie. Hasta que llegó Emma, con su estúpida música, y su estúpida perfección, e hizo que la reina de la escuela se transformara en alguien completamente diferente, y para colmo frente a Kathryn y Ruby.

Sabía que ambas chicas se habían sorprendido por lo que había hecho, y fue por eso que se puso muy a la defensiva cuando Kathryn se lo dijo. No podía dejar que algo así volviera a suceder. Debía aprender a controlarse, porque si seguía así entonces la gente comenzaría a sospechar que a ella le sucedía algo con Emma.

Suspiró pensando en que ni siquiera había terminado el primer día de clase y ya estaba pensando que necesitaría ir a ver a un psicólogo. Se sentía dividida entre querer estar con Emma y en mantener su secreto completamente intacto. Sabía que teniendo una cosa no podría tener la otra. Todo tenía un riesgo, y eso la estaba volviendo loca. Por una parte pensaba en que le gustaría dejar de lado todas sus preocupaciones, terminar con Robin, acercarse a Emma, conocerla más a fondo y descubrir junto a ella todo esto que se ha estado privando desde hace mucho, el universo que tiene oculto en su closet. Pero por otro lado sentía mucho miedo de hacer eso. Si revelaba su secreto al mundo corría el riesgo de que la rechazaran, que la juzgaran y humillaran. Eso la aterraba. Sin mencionar que existía la posibilidad de que Emma nunca se fijara en ella de la misma forma y entonces terminaría sola y con el corazón roto.

Decidió no pensar más en esto porque ya sentía que comenzaba a dolerle la cabeza, así que se concentró en la clase de inglés. Luego volvería a plantearse su crisis existencial momentánea, cuando estuviese sola y tranquila en su casa.

Pero entonces se dio cuenta que eso no sucedería hasta la noche, ya que Emma iría con ella luego de clase a su casa. Y al pensar en eso se percató de otro detalle… no había llevado su coche ese día. "¡Mierda!… ¿cómo llevaré a Emma a casa?" Había olvidado que Kathryn había sido quien la acercó a la escuela esa mañana.

"¿Qué hare?"… Caminar de regreso junto a la rubia estaba completamente fuera del plan, ya que su casa estaba demasiado lejos, y ni de chiste pesaba tomar el autobús escolar.

Suspirando aceptó que solo tendría dos opciones. Una era pedirle a Kat que las llevase, y sabía que la rubia no tendría problema en hacerlo ya que la casa de Regina estaba de paso por el camino que Kat tomaba de regreso a su propio hogar. Y la otra opción era pedirle a Robin.

No tuvo que pensarlo mucho.

Sacó su celular y lo escondió en su regazo así la profesora no la veía, y le mandó un mensaje a Kathryn.

-"Kat necesito que nos lleves a Emma y a mí a casa luego de clase, puedes hacerlo? – Gina"

La respuesta tardó unos minutos en llegar y Regina estuvo rezando todo ese tiempo para que la rubia aceptara. Se negaba a pedirle ayuda a su novio y de ningún modo tomaría el autobús.

Sintió vibrar su celular y rápidamente desbloqueó la pantalla para ver la respuesta de su amiga.

-"Claro, Gina! No hay problema… pero promete no gritarme! – Kat"

Sabía que la rubia realmente no se había molestado cuando le levantó la voz en el pasillo, y que ahora simplemente estaba jugando con ella. Pero no pudo evitar sentirse un poco culpable por su reacción. No podía desquitarse con Kathryn por algo que no era su culpa. Si debía desquitarse con alguien debía ser con ella misma.

-"Lamento eso, Kat. No sé qué me sucedió… :( - Gina"

-"No te preocupes! :) – Kat"

-"Gracias! :) Te veo en el estacionamiento? – Gina"

-"Allí estaré… pero no me hagan esperar mucho. Sabes que detesto estar en la escuela más tiempo del estrictamente necesario – Kat"

-"Jaja estaremos allí lo antes posible… gracias, Kat! Eres la mejor! – Gina"

-"Lo sé, y que no se te olvide ;) – Kat"

Ya resuelto ese problema, Regina volvió a concentrarse en su clase.


Luego de inglés, Regina tuvo dos clases más, de las cuales ninguna compartía con Emma.

Por un lado se sentía agradecida de eso, porque al no ver a la rubia no podía distraerse. Pero por otro lado quería tenerla cerca para poder compartir más cosas juntas. Tal vez incluso sentarse junto a ella y con suerte lograr ser su amiga. Y la entristecía pensar que solo serían compañeras en 3 clases. "Al menos en química estará conmigo mucho tiempo".

Cuando al fin tocó la campana que indicaba el final del día, Regina comenzó a sentirse un poco nerviosa. Al fin había llegado el momento de ir a su casa con Emma.

"¡Tranquila, Gina! Todo estará bien… no tiene que suceder nada. Solo vas a hacer la tarea de química con ella… no es nada del otro mundo".

Recogió sus cosas y salió del salón, para luego dirigirse a su casillero a buscar el libro de texto de química que había dejado allí guardado. Estaba demasiado nerviosa. Se sentía como si estuviera a punto de ir a una cita con su pareja de ensueño. Y bien, no estaba tan alejada de la realidad. Estaría con su pareja de ensueño, pero no sería una cita. Debía repetirse eso para clamarse. "Esto no es una cita. ¡NO ES UNA CITA!" Pero igualmente no podía evitar pensar que le gustaría que sí fuese una cita.

Caminaba a toda prisa por el pasillo, ansiosa por llegar a la entrada de la escuela en donde se encontraría con Emma. Pero antes de poder llegar apareció Robin y le bloqueó el paso.

-¿Y bien? ¿Vendrás conmigo?- Preguntó el chico con esa sonrisa de idiota que Regina definitivamente estaba odiando más que de costumbre. –Mis padres están de viaje y estaremos solos.- Le guiño un ojo de manera sugerente.

Regina rodó sus ojos. No necesitaba lidiar con esto ahora. –Ya te dije que no puedo, Robin. Tengo que ir a casa con mi compañera de química a terminar nuestra tarea.- Intentó seguir caminando pero el chico volvió a ponerse frente a ella.

-¡Vamos, nena! Dile a tu compañera que haga ella sola la tarea.- El idiota era insistente.

-¿Cuántas veces debo decirte que la escuela es mi prioridad principal?- La morena ya comenzaba a irritarse por la insistencia de su novio. –Sabes que no voy a dejar que Emma haga sola la tarea, no sería honesto.- "Y no pienso dejar pasar la oportunidad de estar a solas con ella."

-¿Emma? ¿Emma Swan? ¿La chica nueva es tu compañera?- Preguntó Robin con una mueca de desagrado.

Regina notó la cara que había puesto su novio y no le gustó el tono que había usado al decir el nombre de Emma.

-Sí, ella es mi pareja… ¿Por qué? ¿Hay algún problema?- Su tono de voz había cambiado y ahora se la oía más enojada.

-La huérfana esa no pertenece a nuestra clase.- Dijo el chico como si fuese lo más obvio del mundo.

La morena no podía creer lo que escuchaba. Sabía que su novio era un engreído superficial y codicioso, y en general trataba de ignorar esos defectos solo para poder hacer más llevadera esa relación. Pero oírlo hablar de esa forma sobre Emma hacía que le hirviera la sangre.

-Tú no tiene ni idea de lo que estás hablando. No la conoces, no puedes opinar nada sobre ella.- Hablaba despacio, tratando de controlarse. Sabía que si perdía el control destruiría a Robin allí mismo.

-¿Y tú sí la conoces?... la huérfana llegó ésta mañana a la escuela, no puedes haberla conocido tanto en un par de horas.- Lo cierto era que a Robin le dolía en su orgullo masculino que su novia decidiera cambiarlo para irse con la otra chica.

-¡Deja de llamarla así!- Regina estaba muy cerca de perder los estribos. No podía creer lo que estaba escuchando.

-¿Ahora vas a defenderla?... ella no es nadie, Gina. No deberías asociarte con gente como ella.- El chico parecía no darse cuenta que Regina estaba a punto de atacar su yugular.

Antes de que la morena pudiera responderle, o asesinarlo, comenzó a sonar su celular y vio que Kathryn la estaba llamando. Miró con odio absoluto a su novio y respondió el llamado.

-¿Si?- Se sentía aliviada de la interrupción. No le gustaba el camino que había tomado esa conversación.

-¿Gina? ¿En dónde estás?- Se oyó la voz de su amiga al otro lado de la línea. –Estamos en mi coche con Emma. ¡Date prisa! Ya quiero irme.-

-Lo siento, me he retrasado un poco.- Volvió a mirar a Robin con odio y comenzó a caminar hacia la salida nuevamente. –Voy en camino.-

-¡Bien! ¡Apresúrate!- Y con eso Kathryn colgó.

Regina ni se había molestado en voltearse a ver a Robin. Cuando contestó la llamada lo ignoró y comenzó a irse. Pero él no pensaba quedarse allí sin más, así que la tomó del brazo y la obligó a voltearse a verlo.

-¿Vas a irte así sin despedirte?- Le dijo el chico, molesto porque su novia lo estaba dejando plantado y sin siquiera despedirse.

-¡Suéltame, Robin! Kathryn y Emma me están esperando.- Intentó zafarse de su agarre pero él era más fuerte.

-Al menos dame un beso antes de irte, ya que no irás a casa conmigo.- No hay nada peor que un adolescente con las hormonas enloquecidas.

-¡Te he dicho que me sueltes!- Robin intentó besarla y ella lo empujó, logrando liberarse.

-¿Pero qué te sucede?- El chico no entendía por qué su novia estaba tan molesta.

-¡Déjame en paz, Robin!- Y dicho eso Regina se alejó a toda prisa por el pasillo, y al llegar a la puerta corrió hacia el coche de Kathryn, en donde las dos rubias la esperaban.


-¡Gina! ¿Por qué tardaste tanto?- Preguntó Kathryn cuando la morena estuvo cerca.

-El idiota de Robin no me dejaba ir.- Respondió Regina con enfado. Todavía estaba muy molesta por lo ocurrido con Robin.

-Oh, ya veo.- Kat notó que la morena no estaba de humor para hablar sobre su novio, así que decidió cambiar de tema. –Encontré a Emma sola en la entrada y le dije que yo las llevaría, así que nos quedamos aquí hablando un rato.-

Emma le sonrió un poco a Regina –Te esperé en la entrada como habíamos acordado.- Le dijo.

Regina al ver la pequeña sonrisa de Emma sintió que todo su enfado se derretía. –Lamento haberte hecho esperar.- Le dijo entonces. Se sentía mal por todo lo que había dicho su novio sobre la rubia. No es como si ella hubiera sido la que dijo todas esas cosas horribles, pero igualmente no podía evitar sentir un poco de culpa al verla y pensar en lo que había dicho Robin.

-No hay problema.-

-Bueno ¿nos vamos?- Preguntó Kat mientras abría la puerta del coche. –Ya estuve demasiado tiempo innecesario en la escuela, quiero ir a casa.- Dijo con un poco de impaciencia y dramatismo como de costumbre.

Las otras dos chicas rieron un poco y subieron al coche, Regina en el asiento del copiloto y Emma en el asiento trasero.

Kathryn encendió el motor y salió del estacionamiento de la escuela. Ya en camino hacia la casa de Regina la rubia decidió que había demasiado silencio en el coche. -¿Y bien? ¿Qué quería el gran idiota?-

-Kat, no quiero hablar sobre el tema.- Respondió la morena. No tenía ganas de hablar sobre la discusión con Robin. Y mucho menos frente a Emma.

-¿Quién es el gran idiota?- Preguntó Emma con curiosidad. Se sentía muy nerviosa por ir a la casa de Regina, pero los nervios no podían detener su curiosidad.

-El gran idiota, Emma, es EL GRAN IDIOTA.- Dijo Kathryn enfatizando las últimas palabras.

Emma soltó una carcajada. Definitivamente le caía muy bien la otra rubia. –Ya, de acuerdo. ¿Pero quién es?- Volvió a preguntar.

-Es el novio de Regina.- Dijo entonces Kat, mientras suspiraba exageradamente.

-Oh…- Fue todo lo que dijo Emma. No le gustaba pensar que Regina tenía novio.

La morena se sorprendió un poco ante la corta respuesta de la rubia. No sabía qué pensar sobre su reacción.

-Verás…- Continuó Kathryn. –Robin, el gran idiota, a quien me niego a llamar "cuñado", es el novio de Gina desde el año pasado. Y desde el primer momento yo estoy deseando que terminen.-

-Ya, Kathryn… no empieces.- Dijo Regina. Realmente no tenía ganas de hablar sobre Robin.

-¿Qué? No estoy diciendo nada que no sea cierto, Gina.-

-¿Por qué no te cae bien?- Preguntó Emma. Debía haber una buena razón para que la mejor amiga de Regina odiara tanto a su novio.

-Emma, no le des motivos para seguir hablando.- Dijo la morena dándose vuelta en su asiento y mirando a Emma. "Dios… es tan hermosa."

-Nunca me cayó bien.- Dijo Kathryn. –Es un engreído. Se cree mejor que todo el mundo… y no logro entender cómo alguien como mi mejor amiga pueda estar con semejante idiota.-

-Vamos, Kat… sabes que Robin no es tan malo.- dijo Regina, aunque en el fondo sabía que eso no era cierto, y lo había comprobado hacía unos minutos cuando el chico había hablado mal de Emma.

-¡Si que lo es!- dijo la rubia volteándose a mirar a su amiga por un momento. –Y algún día me darás la razón… y espero que sea pronto.-

-Ya… bueno, está bien.- Dijo Regina sin ganas de seguir con esa conversación. Porque sabía que su amiga tenía toda la razón, y deseaba más que nada poder decírselo, pero no podía. Eso le daría motivos a Kathryn para que insistiera a muerte en que Regina terminara con Robin, y no podía hacerlo.

Emma se dio cuenta de que la conversación se había terminado allí, así que decidió no decir nada más sobre el asunto. Aunque seguía sintiéndose bastante intrigada por el tema. Tal vez en otro momento podría hablar más con Kathryn sobre su motivo para despreciar tanto al novio de su mejor amiga.

El viaje continuó en silencio hasta que llegaron a un barrio con enormes y bellísimas casas. Emma tenía el rostro prácticamente pegado en la ventanilla. No podía dejar de mirar esas maravillosas casas. Sin duda estaban en el barrio rico del pueblo.

Kathryn aparcó frente a una enorme casa blanca, y Emma supo que esa era la casa de Regina, y a juzgar por su tamaño parecía ser la más grande de todas las de aquella calle.

-Bien… hogar dulce hogar.- Dijo Kathryn una vez que puso el freno de mano.

-Te agradezco mucho que nos hayas traído, Kat.- Dijo Regina y se inclinó para darle un beso en la mejilla a su amiga.

Emma vio eso y no pudo evitar pensar que le gustaría ser Kathryn en ese momento. Pero rápidamente alejó ese pensamiento de su cabeza. Ya se había prometido no caer por los encantos de Regina.

-Hasta mañana, Gina.- Se despidió Kathryn, y luego se volteó en su asiento para saludar a Emma. –También te veré mañana, Emma. Ha sido un gusto conocerte.- Le sonrió muy amablemente.

-Gracias, Kathryn. También ha sido un gusto conocerte. Nos vemos mañana.- Tomó su mochila y salió del coche, seguida de Regina. Ambas saludaron con la mano a Kathryn, quien tocó la bocina y se alejó calle abajo.

Ahora que estaban solas las dos chicas volvían a sentirse muy nerviosas. Realmente se sentía como si estuvieran en una cita. O al menos Regina se sentía así. Emma por su parte solo estaba incómoda y nerviosa por toda la situación. Le afectaba mucho estar cerca de la morena, quien poco a poco comenzaba a colmar sus pensamientos.

Sabiendo que no podrían estar todo el tiempo allí paradas, Regina se volteó a mirar a Emma y le dijo. -¡Vamos! Preparemos un poco de café y comencemos a trabajar.- Y entonces entrelazó su brazo con el de la rubia. No lo había pensando, simplemente lo había hecho. Y ahora se sentía demasiado bien al estar así con ella. "Ojalá pudiera tenerla así de cerca todo el tiempo".

Emma no estaba preparada para eso. Cuando sintió el brazo de la otra chica entrelazarse con el suyo, su corazón comenzó a latir tan deprisa que pensó que lo vería sobresalir de su pecho, así como se mostraba en los dibujos animados.

Se concentró en respirar profundo y no pensar en las miles de sensaciones que estaba sintiendo al estar tan cerca de la morena. "Basta, Emma… no debes dejarte seducir por esas sensaciones… no debes dejarte seducir por los encantos de Regina… debes ser fuerte". Aclarándose la garganta la rubia respondió. –Perfecto, un café me parece muy bien y luego a trabajar.- "Dios… Espero no haberme oído demasiado nerviosa. No necesito que ella se dé cuenta de lo mucho que me afecta".


A/N.2: Seguro que ya lo notaron, pero me encanta Kathryn y quiero darle un poco más de protagonismo en esta historia. Y me pareció interesante hacerla con una actitud bastante liberal y divertida. Espero que les guste, porque a mí me encanta escribirla así jeje.

De todas formas no quiero que se preocupen, porque sé que muchos aman a Ruby y ella también será muy importante en la historia. Así que tranquilos, también habrá mucho de Ruby.

Por favor no olviden dejarme un review! Saben que los aprecio mucho! :)

B.H.