Ni los personajes ni Once Upon a Time me pertenecen. La historia es mía.
A/N: Bien mis queridos lectores, aunque creo que en su mayoría son todas mujeres quienes leen este fic. Como sea, aquí tienen el capítulo número 9! Espero que lo disfruten y vean que no los he hecho esperar tanto como antes, así que no sean crueles y dejen reviews que saben que me gustan mucho.
Para los que se preguntaban si Regina le devolvió su chaqueta a Emma en el capítulo anterior, sí lo hizo. Solo que pasé por alto ese detalle y no lo mencioné en el momento en que Regina llegó a la escuela. Disculpen, fue un error mío.
No quiero entretenerlos mucho, así que aquí les dejo el nuevo capítulo. Espero que lo disfruten!
B.H.
Capítulo 9
Emma fue directo al baño luego del incidente con Robin. Necesitaba mojarse la cara y despejar su cabeza. Sabía que no debía dejar que las palabras del chico la afectaran. Sabía que era capaz de defenderse y que con solo usar palabras podía desramar a ese idiota. Pero escuchar el desprecio en su voz y los crueles insultos la hicieron sentirse pequeña otra vez. Ya había sido víctima de abusadores quienes la trataban como basura solo por no tener padres. Usaban la palabra "huérfana" como un insulto constante. Ella sabía lo que era, pero no necesitaba que un grupo de niños se lo recordaran todo el tiempo. Y ahora en su nueva escuela tenía un nuevo abusivo que la llamaba así, y le dolía pensar que ese idiota era el novio de la chica que ocupaba sus pensamientos.
¿Cómo era posible que alguien como Regina fuera novia de semejante idiota? Eso no podía entenderlo. Y se daba cuenta que al ser amiga de la morena estaba destruyendo su relación, algo que en parte la alegraba, porque no quería que su nueva amiga estuviera en pareja con alguien como Robin, pero a su vez sentía que no era correcto interponerse.
Decidió dejar que el destino siguiera el curso que quisiera y trataría de evitar a Regina siempre que Robin estuviera cerca. Por más que el chico no le agradaba tampoco quería ser ella el motivo de la separación de Regina y Robin. Trataría de no tentar a la suerte.
Salió del baño y se dirigió a su siguiente clase. Esperaba no tener más encuentro con Robin.
Y afortunadamente así fue. El día transcurrió sin nuevos incidentes. Tomó sus clases, habló con sus amigas. Incluso en la hora de música Regina, Kathryn, Ruby y ella se sentaron juntas. Emma disfrutaba mucho pasar tiempo con sus nuevas amigas.
Al llegar la hora de salida, Emma se dirigió al aparcamiento y se disponía a caminar de regreso a casa cuando escuchó que alguien la llamaba. Al voltearse a ver vio que era Neal quien había dicho su nombre. Ella le dedicó un pequeño saludo con la mano y siguió caminando, pero entonces el chico se acercó a ella y le dijo. -¡Oye, Emma! ¿Cómo estás? No te he visto mucho.-
-La escuela no es muy grande, Neal. Es fácil que me encuentres.- Le respondió ella con una pequeña sonrisa burlona.
-Ya… bueno, es que no estamos en ninguna clase juntos.- El chico se rascó un poco la cabeza. Se lo notaba un poco tímido de repente.
-Sí, ya lo sé.- Emma no tenía muchas ganas de seguir hablando con él. Ya quería regresar a casa.
-Entonces… ¿vuelves caminando a tu casa?-
-Eso intento.-
-¿No quieres que te lleve? Tengo mi coche por aqu…- Pero Neal no pudo terminar de hablar ya que fue interrumpido cuando alguien más llamó a la rubia.
-¡Emma!- Ambos se voltearon a ver y Emma sonrió al notar que había sido Regina quien la había llamado.
-Al fin te encuentro.- Dijo la morena una vez que estuvo cerca de Emma.
-Aquí estoy.- Respondió con una pequeña sonrisa. –Estaba por ir a casa pero Neal vino a saludarme.-
-Ya veo.- Regina miró con cara de pocos amigos al chico y se volteó a mirar nuevamente a la rubia. -¿Quieres que te lleve a tu casa?- Le preguntó ignorando por completo a Neal.
Emma estaba a punto de aceptar cuando vio a Robin acercándose a ellos. No le gustaba tenerlo cerca, sabía que eso significaba problemas.
-¡Con que aquí estás, nena!- Dijo el chico acercándose a Regina.
-¿Qué quieres, Robin?- Era evidente que la morena todavía estaba muy enfadada con él.
-Quiero hablar contigo.- Entonces Robin miró a Neal y luego fulminó con la mirada a Emma.- ¡A solas!-
-Pues yo no tengo nada que hablar contigo. Estaba por llevar a Emma a su casa.-
-¿Vas a abandonarme otra vez por… ella?- Emma pudo notar que se estaba conteniendo para no volver a insultarla.
-Sí, yo voy a…- Las palabras de Regina fueron interrumpidas por la rubia.
-De hecho… Neal va a llevarme a casa. Se ofreció a hacerlo antes de que llegaras, Regina.- Dijo Emma un tanto nerviosa. Lo cierto es que no quería irse con Neal, pero tampoco quería estar presente en otra pelea de la morena con su novio.
-Pero…- Regina comenzó a decir, se había quedado sin palabras. No podía creer que Emma la rechazara para irse con Neal.
-¿Ya ves? Ahora sí puedes hablar conmigo.- Dijo Robin con una sonrisa de satisfacción. A Emma le dio asco.
-Gracias de todas formas, Regina.- Emma se sentía muy mal al rechazar así a Regina, pero ya había decidido evitar estar con ella cuando Robin estuviese cerca.
La cara de la morena se transformó. Su dolor, enfado y celos estaban haciendo de ella una bomba de tiempo, y no quería estallar frente a Emma. Así que se limitó a decir. –Cómo quieras.- Y con eso dio media vuelta y caminó en la otra dirección.
Robin se volteó a mirar a Emma y sonreírle con suficiencia, como diciendo "Yo siempre gano" y Emma sintió grandes deseos de darle un puñetazo.
-Bueno… ¿nos vamos?- Preguntó Neal sacando a la rubia de sus pensamientos y planes de asesinato a sangre fría contra el novio de Regina.
-Sí, vamos.- Miró como la morena se alejaba por el aparcamiento, y luego siguió a Neal hasta su coche.
Le indicó al chico cómo llegar a su casa y se limitó a mirar por la ventana durante el viaje.
Neal intentó entablar una conversación con ella más de una vez, pero ella solo respondía con monosílabos, así que luego de varios intentos se dio por vencido y se quedó en silencio.
Al llegar a su casa Emma tomó su mochila, le agradeció al chico por haberla llevado y de despidió sin darle tiempo de decir mucho.
La rubia seguía sintiéndose mal por haber rechazado a Regina. Le hubiera encantado estar más tiempo con ella, pero Robin arruinó todo.
Solo esperaba que la morena no estuviese muy enfadada con ella.
Luego de que Emma decidiera irse con Neal, Regina estaba que escupía fuego. "¿Cómo se atreve a dejarme así? ¡Y para irse con ese imbécil! No puedo creerlo". Caminaba muy rápido hacia su coche, sabiendo que Robin iba detrás de ella.
No pensaba hablar con él. No tenía ninguna intención de hacerlo. Llegaría a su coche y se marcharía cerrándole la puerta en la cara.
Pero antes de poder llegar a su destino, Robin la tomó del brazo y la volteó para que lo mirara.
-Deja de ignorarme, Regina.- Dijo él acercándola un poco más a su cuerpo. –Sabes que tenemos que hablar… y me debes una disculpa por haberme abofeteado.-
-¿Perdón?- La morena no podía creer lo que escuchaba. –Yo no te debo ninguna disculpa. Esa bofetada la tenías más que merecida.- Intentó zafarse de su agarre pero él la retuvo.
-¿Merecida por decirle a esa huérfana la verdad sobre lo que realmente es?- Robin soltó una carcajada, como si la simple idea de merecer un golpe por hablarle mal a Emma fuese lo más cómico del mundo.
-¡Te dije que no la llames así!- Regina lo empujó con brusquedad y logró liberarse.
-¡Ya me estás cansando con esta actitud, Regina!- El chico comenzaba a enfadarse nuevamente. -¿Desde cuándo tú eres amable con gente como Emma Swan?-
-Yo no soy como tú, Robin. Yo sé ver a la gente más allá de su estatus social.-
-Has cambiado, Regina, y no me gusta.- Dijo él dando un paso hacia ella.
-Pues a mí me importa un bledo si te gusta o no, pero yo no dejaré de ser amiga de Emma solo porque tú no sabes ver más allá del bolsillo de la gente.-
-¿Estás terminando conmigo, Regina?- Su voz era muy amenazante y Regina no pudo evitar sentir un pequeño escalofrío recorriendo su espalda.
-Terminaré contigo si no puedes aprender a no meterte en mis amistades.- De golpe se sintió pequeña. La mirada de Robin la estaba asustando.
-Muy bien… que no se te olvide que en esta escuela tú y yo somos los reyes. No estaría bien que nos separemos.- Le dijo pasando sus brazos por la cintura de Regina y sonriendo como si todo estuviera arreglado.
-Solo prométeme que no te meterás más con Emma.- En ese momento Regina solo quería proteger a Emma. La actitud de Robin le dio miedo y no pensaba que él fuese capaz de hacerle daño a ella, pero sí se lo haría a la rubia, y no podría soportar algo así.
-Bien, te prometo que YO no me meteré más con ella.- A la morena no le gustó nada el tono con el que había dicho eso. Se dio cuenta que estaba tramando algo.
Robin se acercó a ella y le dio un beso en los labios. Regina sintió que podía vomitar. Luego de todo lo vivido aquel día y la forma en que Robin la había asustado ya no quería volver a estar cerca de él, y sentir su beso le dio náuseas.
-Debo irme.- Dijo alejándose del chico y caminando muy deprisa a su coche. Se decía una y otra vez que no había terminado allí mismo con Robin porque temía que el chico planeara hacerle daño a Emma.
Manejó a una velocidad un poco excedida. Necesitaba llegar pronto a su casa y estar lo más lejos posible de Robin.
Los días de esa primera semana de clase se fueron volando. Emma y Regina casi no habían podido estar juntas. Solo se veían cuando estaban en clase, porque durante el resto del tiempo Robin siempre estaba allí.
Desde aquella conversación con Regina en el aparcamiento, el chico parecía seguir a la morena por todos lados. Cuando estaban en algún receso él siempre aparecía y no se despegaba de su lado aunque ella tuviese alguna excusa.
Emma no se atrevía a hablar mucho con Regina ya que su novio estaba allí todo el tiempo, y la morena se sentía muy mal al no poder estar a solas con su rubia.
Ambas chicas estaban deseando con ansias que el Sr. Clark les designara un trabajo importante de química. Así podrían pasar tiempo a solas sin la presencia constante de Robin.
Al no poder estar mucho tiempo con Regina, y al encontrarse sola en varios recesos cuando Ruby "misteriosamente" debía ir a la biblioteca por algún libro, Emma se encontró pasando más tiempo con Neal.
El chico era simpático y la hacía reír. Era evidente que él estaba interesado en más que una amistad con la rubia, pero de momento no había hecho ningún avance.
En más de una ocasión mientras Emma y Neal se encontraban hablando en el pasillo, la rubia había visto a Regina desde lo lejos, enviándoles miradas asesinas, algo que la intrigaba mucho. No entendía porque la morena sentía tanto desagrado por Neal. El chico había sido amable con ella todo el tiempo.
Llegó a pensar que podía ser que hubiera alguna historia entre ellos y que seguramente había terminado mal, y por eso ambos se evitaban como la plaga. Y un día se lo preguntó a Neal, pero el chico se puso muy rojo y negó todo, para luego excusarse e irse a su casillero, dejando a Emma más intrigada que antes.
Quería preguntarle a Regina porqué odiaba tanto a Neal, pero nunca tenía tiempo de hablar con ella. En los recesos Robin siempre estaba allí y durante clase a penas si podían dirigirse la palabra antes de que el profesor comenzara a dar la lección del día.
Al llegar el fin de semana Emma pensó que al fin tendría algo de tiempo para ver a Regina. Pensaba que al estar fuera de la escuela Robin no sería tanto problema, pero estaba equivocada. Le había un mensaje a la morena preguntándole si deseaba ir a tomar un helado con ella, pero Regina la había rechazado diciendo que tenía planes con Robin.
Emma se sintió mal. Había pensando que el chico no sería un impedimento fuera de clase, pero así era, y ya extrañaba estar con la morena.
Recordaba aquella tarde en su casa cuando ambas se sentaron a tocar el piano. Había sido un momento mágico y ahora dudaba que tuviese la oportunidad de volver a vivir algo así con Regina.
Era como si desde la pelea de aquel día ahora ambos fuesen inseparables, y entonces Emma comenzó a pensar lo peor.
Tal vez Robin había logrado convencer a Regina de que Emma no era más que un pedazo de basura al que ni sus padres habían querido. Seguramente la morena ya no deseaba ser amiga de ella y por eso la estaba evitando constantemente.
Eso tendría mucho sentido, ¿sino porqué otra razón la morena ni siquiera intentaba acercarse a ella en los recesos? Emma comprendió entonces que Regina ya no la quería cerca y eso le dolió mucho. Por más que esos dos primeros días de clase le habían dado la esperanza de formar una amistad con la reina de la escuela, los días siguientes le probaron lo contrario y ahora Emma se sentía una tonta por haber pensado que era posible tener algo que estaba muy fuera de su alcance.
Bien, si Regina ya no quería ser su amiga le concedería el deseo. Ahora solo se limitaría a hablar con ella de ser necesario en clase y la ignoraría el resto del tiempo. No estaba dispuesta a sufrir por alguien a quien no le importaba.
Pero si Emma tan solo supiera cómo se estaba sintiendo Regina en esos momentos.
La morena no soportaba estar alejada de Emma. Se había hecho adicta a ella y ahora por culpa de Robin no podía estar a solas con ella ni un segundo. Y para colmo la rubia estaba pasando mucho tiempo con Neal y eso hacía que le hirviera la sangre por los celos. Esperaba que Emma no se dejara engañar por los encantos de ese idiota. No soportaría verla saliendo con alguien. Se le rompería el corazón.
Le había costado muchísimo rechazar la invitación de la rubia ese sábado.
Deseaba más que nada poder ir a tomar ese helado con ella, y poder estar cerca, hablarle, reír con ella. Cualquier cosa con tal de poder verla. Pero Robin se le había pegado como si su vida dependiera de ello y no podía estar sola ni un segundo.
Al llegar el fin de semana pensaba que al fin había conseguido librarse de él, pero el chico tenía otros planes. Se había instalado en casa de la morena como si él fuese el dueño del lugar y no se marchaba por más que Regina le tirase todas las indirectas posibles.
No se atrevía a echarlo directamente, porque el chico se enfadaría y era más que probable que descargara su ira contra Emma.
Había cumplido su palabra de no meterse con la rubia, pero el precio que Regina debía pagar era estar con él a cada momento del día. Se le estaba haciendo insoportable.
Al llegar el domingo Regina le rogó a su madre que hicieran algo entre las dos. Así no tendría que ver a Robin. El chico no se atrevería a meterse en un día de madre e hija, sobre todo porque Cora podía ser muy intimidante si alguien se metía en donde no era bienvenido.
La alcaldesa aceptó la petición de su hija y pasaron el día juntas. Organizando viejas fotos, decorando la habitación de Regina, hablando por skype con Zelena. Hicieron muchas cosas juntas y Regina estaba más que contenta. No solo por haber encontrado un día de paz lejos de su novio, sino porque también había podido estar con su madre a quien casi no veía.
Había estado de muy buen humor hasta que llegó el lunes.
Pensaba que en esta nueva semana Robin le daría un respiro, y estaba ansiosa por ver a Emma en clase de literatura.
Cuando llegó al salón y entró con una gran sonrisa, se frenó en seco ante la escena que allí la esperaba.
Su sonrisa se borró en un segundo y su sangre comenzó a hervir.
Allí, sentado junto a Emma, en el asiento que le pertenecía a ella, estaba Neal, hablando animadamente con la rubia, quien reía y no se había percatado de la presencia de la morena.
No podía creer, ¿qué hacía Neal allí? Él no pertenecía a esa clase. Durante toda la semana anterior no había estado presente, ¿por qué estaba allí?
Se acercó al dúo e intentando controlar sus celos le dijo al chico. –Cassidy, estás en mi sitio.-
Ambos se voltearon a verla y la sonrisa que Emma tenía antes se borro al momento de ver a la morena.
-Oh, Regina. No sabía que los asientos estaban asignados.- Dijo el chico con poca intención de moverse.
-No lo están.- Dijo Emma con brusquedad, mirando fríamente a Regina.
La morena frunció el seño ante la actitud de la rubia. No entendía a qué venía tanta hostilidad.
-Yo siempre me siento allí.- Dijo Regina intentando no perder el control.
-Bueno, parece que ahora yo me sentaré aquí.- Neal se acomodó en la silla y colocó sus manos detrás de la cabeza.
Regina sentía que podría arrancarle los ojos con sus propias manos. La ira que sentía en ese momento no tenía nombre. "¿¡Cómo se atreve!?".
-Ya lo oíste, Regina. Ahora él se sienta aquí.- Dijo Emma con el mismo tono frío. –Hay asientos de sobra en todo el salón.-
La morena sentía ganas de llorar. No entendía qué estaba sucediendo.
Hasta la semana anterior Emma siempre le había guardado ese asiento a ella. La rubia siempre la recibía con una gran sonrisa. Pero esta Emma fría y distante la sorprendía y confundía a la vez.
Controlando la rabia y el dolor, Regina se alejó lo más que pudo del dúo y tomó asiento casi al frente del salón, dándoles la espalda.
Al comenzar la clase, la Srta. Green les anunció a todos que Neal se había cambiado de curso y ahora sería parte de esa clase. Regina deseaba golpear algo con todas sus fuerzas. No podría creer lo que estaba sucediendo. Todo su buen humor se había esfumado y ahora solo veía todo del color rojo. Estaba furiosa y dolida. "¿¡Por qué diablos Emma me hace esto!? ¡NO LO ENTIENDO! Pensé que éramos amigas y ahora me cambia por ese imbécil".
Estaba dispuesta a enfrentar a la rubia al terminar la clase. Quería entender porqué había cambiado su actitud de esa manera. Le dolía el trato que había tenido con ella cuando llegó a clase. Esperaba que tuviera una buena explicación.
Al sonar la campana del receso, Regina recogió sus cosas rápidamente y salió del salón dispuesta a esperar a Emma. Pero al llegar a la puerta se encontró con Robin esperándola. No sabía cómo era posible que el chico ya estuviese allí parado cuando la campana acababa de tocar. ¿Acaso había corrido hasta allí?
-¡Hola, nena!- Le dijo el chico dándole un beso en la mejilla.
Ella un poco sorprendida por no haber esperado encontrarse a su novio allí parado solo pudo decir un simple "hola".
Deseaba poder hablar con Emma pero con Robin allí presente no podría hacerlo.
Entonces vio a la rubia salir del salón y olvidándose de Robin por el momento se acercó a ella.
-Emma, ¿puedo hablar contigo un momento?-
La rubia la miró sin ninguna expresión en el rostro, luego miró sobre su hombro hacia donde estaba Robin, y al volver a fijar sus ojos en los de la morena le respondió. –No, supongo que estás ocupada en este momento.- Y entonces dio media vuelta y se alejo, con Neal detrás de ella como perrito faldero.
Regina se había quedado allí parada sin poder creer que Emma la dejase así. La vio alejarse por el pasillo y entonces fue sacada de su estado de shock cuando Ruby se acercó a ella.
-¡Hola, Regina! ¿Cómo estás?-
Durante la semana anterior habían pasado mucho tiempo juntas y Regina y Ruby habían comenzado a retomar su vieja amistad.
-Hola…- Se aclaró la garganta porque de golpe la tenía muy seca. –Hola, Ruby.-
-Oye ¿estás bien?- Preguntó la morena un poco preocupada al ver la cara de Regina.
-¿Qué?... oh, si… estoy bien.-
-Regina, ¿vamos?- Cansado de ser ignorando, Robin se acercó a las dos chicas e intentó tomar a Regina por el brazo.
Ruby notó la cara de desagrado de Regina así que decidió salvarla. –De hecho, Regina y yo debemos ir a la biblioteca.-
-¿Qué? ¿Para qué?- Preguntó Robin.
-Pues para buscar un libro… tú sabes, esas cosas que tienen hojas de papel con información escrita en ellas.- Respondió Ruby con sarcasmo, consiguiendo sacarle una sonrisa a Regina y que Robin la mirase con cara de confundido. La inteligencia de ese chico no era su fuerte.
-Hasta luego, Robin.- Ruby le sonrió y entrelazó su brazo con el de Regina y comenzaron a caminar rápidamente para que Robin no siguiera hablando.
Al llegar a las puertas de la biblioteca Regina soltó un suspiro de alivio y le agradeció a Ruby por haberla salvado.
-Muchas gracias, Ruby. Robin ha estado imposible estos días.- Se pasó la mano por el cabello con frustración. –No me deja ni un minuto en paz.-
-Lo sé, me he dado cuenta. Por eso inventé la excusa de la biblioteca.- La chica alta le sonrió. Se alegraba de haber vuelvo a ser amiga de Regina. Antes ambas se ignoraban y desde la llegada de Emma se dieron cuenta que extrañaban esa vieja amistad que tenían.
-Oye…- Regina comenzó, sintiéndose un poco insegura de preguntar lo que quería. -¿Sabes qué le pasa a Emma?-
-¿A Emma? No lo sé… ¿por qué lo preguntas?- Para Regina entonces fue evidente que la actitud distante de la rubia era solo con ella.
-Pues… hoy ha estado muy distante conmigo. Ni siquiera me ha dejado sentarme en el sitio de siempre.-
-Oh, me parecía raro que decidieras sentarte en la otra punta del salón.- Dijo Ruby con curiosidad. –La verdad es que no sé qué ocurre con ella.-
-Ya veo… bueno, no importa.- Regina se sentía muy triste y Ruby se dio cuenta de eso.
-Pero ahora que lo dices, sí note a Emma un poco más distante esta mañana.- Ruby se rascó el mentón pensando. –Y está pasando mucho tiempo con Neal últimamente.-
-¡Lo sé!- Dijo Regina, entusiasmada al no ser la única que notó el cambio de Emma.
A Ruby le pareció muy curiosa la actitud de Regina.
-No te preocupes, Gina. Seguro que a Emma no le ocurre nada y todo volverá a la normalidad.-
Pero las cosas no volvieron a la normalidad. Durante el resto del día Emma había ignorando a Regina. En la clase de química la rubia se había sentado mirando al frente y había estado tomando notas toda la clase, y solo le dirigió como mucho 3 palabras a la morena.
Durante el almuerzo Robin nuevamente se le había pegado a Regina, y se había sentado con ella y Kathryn. Mientras que un par de metros más lejos, estaba Emma en su mesa con Ruby y para desgracia de Regina, Neal también estaba allí. "¿Qué ves en él, Emma? Si tan solo supieras la verdad sobre ese imbécil… y yo no pienso compartirte con él".
Robin había notado la forma en que Regina miraba a Emma durante el almuerzo y no le gustaba ni un poco ver a su novia tan pendiente de la huérfana. Había cumplido con su palabra de no meterse con ella, pero eso no significaba que todo estaría en paz. Él sabía que tarde o temprano Regina se cansaría de que él estuviese pegado a ella todo el tiempo, pero de momento era la única forma que había encontrado para mantener a la rubia alejada. Sin embargo sabía que su novia lo mandaría a volar si seguía haciendo lo mismo, así que decidió poner en marcha su siguiente plan para mantener a la rubia lejos de su novia. A partir del día siguiente Emma Swan no tendría deseos de volver a caminar por los pasillos de la escuela.
A/N.2: Bien, qué les ha parecido? Ya las cosas comienzan a ponerse interesantes. Y en el próximo capítulo veremos qué es lo que Robin tiene planeado. Ya sé que todos lo odian mucho, y tranquilos, sé que lo odiarán más. Y su plan contra Emma no será lo peor que haga. Ohh no! Lo peor que haga vendrá dentro de un par de capítulos más y sé que todos lo despreciaran más que antes luego de eso.
Estoy más que segura que a nadie le alegra que Neal esté pasando tanto tiempo con Emma, pero es necesario para activar los celos de Regina.
En el próximo capítulo vendrá algo que hace mucho tiempo tengo ganas de escribir y al fin ha llegado el momento. Estoy emocionada y espero que lo disfruten cuando lo lean.
Quiero agradecer a quienes leyeron y espero que puedan dejarme sus comentarios. El capítulo anterior fue un poco decepcionante no recibir tantos reviews como antes, pero creo que me lo merecía por no haber actualizado rápido. Esta vez no los hice esperar tanto así que por favor díganme qué les pareció este capítulo y qué piensan que sucederá más adelante.
B.H.
