A Little Dream Of Me

Summary: Quinn decide hacer todos sus intentos para mejorar la vida de Rachel, todo lo que pueda hacer durante un año, su mejor y su más grande regalo hacia ella, todo durante un año.

Capítulo I: Cornell & Asociados

Ella y Rachel habían terminado mal el cole o mejor dicho "no habían terminado" ya que "no existía ninguna relación buena entre ellas" para desdicha de Quinn.

Ellas estudiaron juntas, ellas salieron con el novio de la otra, ellas hicieron trampa, los novios en su tiempo también.

La relación entre ellas era muy tensa. Quinn había apoyado el acoso contra Rachel, nunca haciéndolo públicamente ella, pero todos en el colegio sabían que si algo ocurría contra Rachel era muy probable que halla nacido de ella o de Santana, pero de que Quinn lo sabía, lo sabía.

Lo último chocante entre ellas aparte de que Rachel le había dicho a Finn y a toda la escuela que Quinn estaba embarazada y que era de Puck, fue el beso de Quinn a Finn en la casilla de besos. Mismo Finn al que Santana había besado momentos antes sólo para contagiarlo con mononucleosis o la llamada "enfermedad del beso", sólo para evidenciar que Quinn había besado a Finn contagiándola a ella también.

Santana en ese momento quería dañar a todos, hacer que todo sea más interesante, ver al mundo arder y definitivamente lo había logrado.

Rachel llegó a Glee ese día, vio a su novio así, vio a Quinn así, vió a Santana sonreír cómo maniaca, y en ese instante lo atribuyó a su gran interés de ver al mundo arder.

Ella se enojó con Finn, pero más con Quinn, no supo en ese instante el porque de aquello. Pero sí lo atribuyó al gran interés "creía ella" de Quinn por manipular las cosas y de fastidiarla.

Ese mismo día, cuándo Quinn se retiró a la enfermería por sentirse muy mal, chocándole a ella más la mononucleosis que a Finn, poco sabría que Quinn era muy delicada en cuanto a su salud, ella fue a verla y a cruzar un par de palabras con ella.

Todo terminó muy mal, Rachel le dio su mejor perorata, Quinn no se defendió, ella estaba muy abrumada y enferma para atender y entender cada palabra que salía de Rachel.

El siguiente gran choque fue el día de la casi boda de Rachel y Finn.

Eso terminó peor.

Quinn fue casi deshuesada por intentar impedir la boda.

- Sí Rachel, intenté detenerla, no puedes casarte con él – le había dicho Quinn a Rachel ni bien despertó en esa cama de hospital.

Rachel siendo influenciada por Finn, lo tomó de la peor manera, ya saben, creyó que Quinn quería detener la boda por alojar sentimientos hacia su novio y un gran disgusto y maneras para joderla a ella.

Nada más lejos de la verdad.

Este gran malentendido no pudo ser explicado entre ambas chicas, ya que al día siguiente Quinn al complicarse un pelín más, fue transferida hacia otro hospital y de ahí a clínicas y lugares privados.

Las chicas no volverían a verse, siendo ese su último encuentro y sus últimas palabras entre ambas.

Quinn terminó el colegio con tutores privados.

Rachel siguió su camino hacia New York con sus amigos siendo Santana considerada cómo una de sus más íntimas amigas y confidentes.

Quién lo diría, más ellas pudieron trabajar a través de sus diferencias, consolidándose cómo mejores amigas al pasar los años.

Rachel se fue a New York a perseguir su mayor sueño, estudiar teatro para ser cantante y actriz.

Finn siendo su novio amoroso, la siguió, estudiando administración de empresas, también en New York.

Santana a estudiar leyes en New York junto a su novia Brittany quién la siguió para conseguir su gran sueño, ser bailarina y coreógrafa.

Kurt, mejor amigo de Rachel también fue a New York, para lograrse un nombre propio en el mundo de la moda.

Rachel tenía 20 años, estaba en la mitad de su carrera, tenía un trabajo parcial de mal pago, pero al menos uno que le servía y le acomodaba en sus tiempos.

Ella dividía su tiempo entre sus estudios, su trabajo, y las audiciones a la que asistía de diferentes obras de teatro, algunas fuera de su alcance y otras que ella creía, podía conseguir.

Y los muchos malabares que hacía entre todo eso, para darle lugar a sus amigos y novio, ella seguía con Finn.

Rachel tenía mucha fe y seguridad en su talento, por eso los súbitos intentos una y otra vez, ella conseguiría su gran oportunidad, sólo era cuestión de tiempo, se decía.

Ella tenía fe y perseverancia - todo va a salir bien - se decía – sólo hay que seguir intentando.

Rachel vivía junto a Kurt, Santana y Finn en un departamento de New York, uno que alquilaban entre los cuatro. Uno que tenía tres cuartos, una cocina, una sala, un comedor, que por momentos parecía estrecho, pero que definitivamente era muy acogedor.

Ocurrió entonces un viernes 17 de enero por la tarde.

Ella tenía una rutina, todos los viernes por la tarde, revisaba su correo, buscando no sólo las cuentas a pagar, sino también las respuestas a las continuas audiciones a las que se presentaba.

Varias cartas de rechazo, algunas muy sutiles, otras muy directas, en fin, de todo un poco. Y una que otra aceptada para hacer un papel menor que involucre hacer topless en un escenario en vivo, en una obra de teatro en vivo.

- Si, bueno – se dijo Rachel sentada en un sillón – todavía no llego a eso, si fuera a hacer un medio desnudo o uno total sería sólo por razones artísticas y en una obra de contenido bellísimo. No sólo para calentar a algunos desgraciados – añadió haciendo una mueca de disgusto, aún sentada en el sillón de su sala. Santana y Kurt la veían de reojo en lo que miraban su programa favorito en la tv, sentados en un sofá al costado del sillón de Rachel. Brittany estaba en clases y Finn trabajando, así que sólo estaban ellos tres.

Rachel siguió mirando los sobres por un rato más, hasta que un sobre sellado le llamó la atención, una carta elegante, con letras en relieve le llamó la atención, talvez por su apariencia y simple elegancia, talvez también por el sello con un escudo de familia que tenía en el centro de la misma.

- ¿Quién usa esto? – se preguntó a sí misma muy intrigada por la elegancia en sí del sobre.

- Ábrelo – pidió Santana con curiosidad mirándola, misma curiosidad que también atrajo la mirada de Kurt.

- No recuerdo haber mandado alguna solicitud de audición a ello – añadió Rachel mirando aún el sobre cerrado.

- Ábrelo por favor – pidió Kurt ya intrigado por el mismo sobre.

- Ok – respondió Rachel – hummm – añadió oliendo el delicioso aroma de la carta perfumada.

Momentos después, puso todos los sobres restantes sobre su regazo y procedió a abrir la elegante carta.

Dos papeles perfumados y en una hermosa caligrafía cayeron de la carta.

"Mis saludos señorita Rachel Barbara Berry…" – así iniciaba la carta que Rachel empezó a leer a sus amigos, los tres muy curiosos para ese punto.

"…se comunica con usted, Samantha Smith, secretaria de la oficina principal del departamento de Investigación y Desarrollo de la sede principal de las oficinas Cornell & Asociados con sede centro, con la única finalidad de convocarla ante su solicitud de audición para nuestro papel requerido acerca de un acto promocional de suma urgencia y privacidad.

Detalles requeridos: por favor se le solicita usar un vestido blanco a media pierna con un lazo amarillo en la cintura de corte delgado, el pelo recogido, maquillaje natural y un bolso marrón cálido elegante a las 17:00 horas en punto.

Por favor sea puntual, es de vital importancia su puntualidad, hora inglesa, sin minutos de tolerancia, ni más, ni menos.

Repórtese usted en el primer piso, entregándole la segunda hoja que contiene este sobre a la secretaria del tercer cubículo.

Ella la conducirá a mi presencia eh iniciaremos la audición.

Doy por sentado la absoluta privacidad de esta solicitud, a fin de nuestro futuro juntas, el de la empresa y el suyo.

Agradezco su atención.

Atentamente Samanta Smith

Pd: por favor lleve este sobre y aún más importante, esta comunicación consigo y entréguemela al presentarse. Caso que no se decida, elimine este sobre, es de vital importancia que lo haga"

- Esto es un poco raro – susurró Rachel mirando el papel entre sus manos

- Pásame el sobre – le pidió Santana, a lo que Rachel se lo dio y ella procedió a evaluarlo con su mejor tercer ojo de abogada en ciernes.

- Abre la segunda hoja – le dijo Kurt intrigado.

Y ahí en la segunda hoja, sólo había un código escrito "CF-360" en el medio y en el centro de la hoja, nada más.

Rachel la vio incrédula y les pasó el sobre a ambos de sus amigos para que también lo vean.

Y ellos después de ver y leer ambas hojas por sí mismos, los tres se pusieron a conversar de aquello.

- Es un poco raro – dijo Santana – pero todo muy legal también, no es una imitación, el sello de esa carta es elegante y hasta diría un poco caro.

- Ajam – añadió Kurt asintiendo – además, no es ¿Cornell y Asociados dónde trabaja Finn a medio tiempo de su carrera? – preguntó Kurt

- Sí – contestó Rachel – pero él trabaja en la sede norte a dos horas en tren, esto – cogiendo el sobre en sus manos – es de la sede central, que está probablemente a media hora en carro.

- Yo digo que te presentes, total, ¿qué puedes perder? Si no te gusta, te vas y listo – replicó Santana relajada.

- Sí lo sé, sólo me da curiosidad todo sabes – dijo y ambos asintieron a ello – esa empresa es de tecnología, no sé para que quieren que valla – causando curiosidad en ambos – además - añadió – no he presentado audiciones para ello, me causa algo de inquietud de dónde han cogido mi nombre o porque quiere Samanta que elimine este sobre o se lo lleve.

- ¿Talvez no te acuerdas y si mandaste algo? – preguntó Kurt

- No lo sé, lo recordaría – respondió Rachel un poco dudosa.

- Talvez trabajen con un contrato de confidencialidad (CDC) muy estricto por eso lo de eliminar la carta – Rachel asintió ante ello, pensado que debía de ser importante el papel sino no tendrían tanta precaución por eliminar la carta.

- Preséntate y ve qué pasa – añadió Santana y después Rachel de releer la carta varias veces más se decidió a que sí. Bien podría presentarse y ver si era algo serio o algo muy cerrado.

- Definitivamente me vendría bien una audición exitosa, el dinero apremia, y mi avance también – soltó con muchos deseos de avanzar en su carrera y de dejar su trabajo mal pago

Más al ver la hora, ya pasada las dos, Rachel se dispuso a prepararse según la carta y sus amigos cada quién a lo suyo, a relajarse antes de ir a sus trabajos de tiempo parcial que llevaban junto a sus carreras.

Rachel se presentó a la misma empresa notando desde afuera que era un edificio muy alto, cuarenta y cinco pisos ni más ni menos, y por dentro, muy elegante con piso de mármol, mismo en el que podías reflejar nítidamente tu reflejo.

Ella en su camino al tercer cubículo tal cómo decía el papel pudo pasar por el primero y ver que muchas chicas tal cómo ella, se presentaban a la audición, todas vestidas y arregladas cómo ella, algunas con mucha más elegancia que ella.

Detalles así, eran los que fastidiaban a Rachel, ya que a veces cuando ella audicionaba, no llegaba a decir una sola palabra antes que el director le dijera que se retirara, que no calzaba para la idea de él, tonterías, puras tonterías.

Detalles así, la habían dañado antes, y ella no quería que fuera así esta vez, eso la preocupó, pero también le dio fuerza para no dejarse intimidar por ellas.

- A por todo – se susurró para sí misma.

Y dirigiéndose al tercer cubículo, saludo cálidamente a la secretaria, para después entregarle el papel.

Cosa que causó una curiosa reacción de ella, una de asombro, Rachel no supo porqué al inicio, sí lo supo después cuándo la secretaria le pidió que la acompañe hacia un elevador privado, entrando ambas, pudiendo Rachel ser testigo del lujo del interior, era realmente bonito.

La secretaria tipeó el código sobre un tablero electrónico, programó el pent-house y se retiró del mismo, no sin antes desearle mucha suerte.

Ese pequeño detalle hizo sonreír a Rachel y así con una energía renovada al ser ella la única en subir por ese ascensor a diferencia de todas las demás chicas – a por todo – se dijo otra vez tal cuál mantra.

El ascensor finalmente se detuvo en el último piso, Rachel se acercó a una de los grandes ventanales, sólo para confirmar su teoría acerca de la hermosa e implacable vista del edificio.

- Woahhh – dijo muy impresionada

Ella caminó por cinco minutos talvez, pasando una gran oficina con una puerta de cedro muy elegante cerrada y desde ahí, hacia un pasadizo blanco que al final de la misma tenía a una señorita muy elegante parada con los brazos cruzados delante de ella, con ropa muy formal.

- Talvez sea su uniforme – se dijo – observando que tenía una falda a media pierna de color negro y una blusa de color blanco metida dentro de la misma falda con un dibujo de lo que sería un escudo familiar, o el logo de la empresa mismo sello de la carta, se enteraría Rachel después, sobre el bolsillo en el lado izquierdo de su pecho.

Ella tenía una gran sonrisa, al parecer estaba esperándola, ya que, al acercarse más a ella, la señorita sonreía más, eso le dio una sensación de calidez inmensa a Rachel.

- Hola soy Samanta Smith – dijo ella al presentarse estirando su mano derecha para que Rachel la tome, cosa que hizo al presentarse ella también – hola, soy Rachel Berry – se presentó ella.

- Mucho gusto señorita Rachel Barbara Berry – añadió ella estrechando su mano. Rachel no le había dicho su nombre completo - entonces ¿cómo ella lo sabría? – se preguntó a sí misma – su trabajo es saber, además creo que eso dice la carta – se contestó ella.

- El gusto es mío – contestó Rachel entregándole el sobre con ambos papeles en su interior, cosa que hizo sonreír y asentir a Samanta.

- Muy bien, veo que lo ha leído – dijo ella y Rachel asintió.

- Muy bien – volvió a decir ella – acompáñeme por favor – pidió y Rachel la siguió.

Ambas caminaron por el pasadizo hacia una escalera que daba al piso inferior, caminando a través de otros pasadizos, llegaron a un gran salón, rodeado de muchos ventanales, los cuales daban hacia la calle y también hacia adentro, aunque sólo en aquellos que veían hacia dentro se veían sólo ellas mismas, tal cual espejo.

Lo siguiente que vio Rachel fue una gran mesa, cómo si fuera una mesa de juntas con capacidad para más de veinte personas talvez, y ahí delante de ella cinco rumas de papeles todos escritos y un bolígrafo sobre la mesa.

- Siéntate por favor – pidió Samanta y Rachel lo hizo

- Gracias – siempre su educación por delante - y bueno, ¿cuándo vamos a empezar la audición? – preguntó Rachel, eso hizo sonreír y reír otra vez a Samanta, notando Rachel que ella probablemente debería ser una persona risueña y cálida.

- Oh es en serio – dijo Samanta notando que Rachel no estaba bromeando – no me has entendido – añadió ella – y por eso me disculpo - haciendo que Rachel asienta siguiendo el ritmo de conversación que Samanta imponía – no es una audición señorita Rachel – logrando que Rachel la mire confundida, por lo que Samanta se apresuró en explicar.

- Usted, Rachel Barbara Berry, ya tiene el papel, la he traído para que firme – enseñándole muchos contratos en la mesa, acompañándolo con su ya sonrisa risueña.

- No adicioné y ya tengo el papel – soltó Rachel incrédula mientras Samanta asentía, más confundida ella que personas haciendo cola en pleno desierto.

Y sí, las personas todavía tienen que hacer cola, incluso en el desierto.

Nota:

- Lo siento mucho, mucho en realidad, he borrado esta historia, y la vuelvo a subir modificada obvio, y me disculpo profusamente con usted por ello, no me convencía mucho el título y lo he cambiado, mi nivel de inglés no es lo óptimo. Sorry.

- He decidido publicar tres historias a la vez ¿por qué no?, aparentemente me gusta complicarme, me ayuda a enfocarme.

- Me disculpo nuevamente con el riesgo de sonar repetitiva, y gracias por estar aquí y a por todas, bienvenido.