Capítulo IV: Sábado
Alexia entró al departamento de Samanta, seguido a ello, ella cerró la puerta, invitando a Alexia a la sala de estar dónde estaba Rachel y Santana sentadas en el sillón esperándola.
- Buenos días señoritas – saludó Samanta con una gran sonrisa a sus invitadas, sentadas frente a ella, las tres damas – y bien ¿cuál es el asunto que nos reúne hoy? – preguntó.
- Señorita Smith hablamos por teléfono – indicó Alexia, Samanta asintió – acerca del contrato que la señorita Rachel y nuestra CEO firmaron.
- Yeahhh, hablemos acerca de eso – dijo Samanta mirándolas a todas las damas presentes.
- Voy a preparar un chocolate caliente – anunció Alexia, antes de pararse e irse hacia lo que le pareció era la cocina. Era la primera vez que ella estaba en el departamento de Samanta por más que llevaba trabajando varios años para la firma que dirigía Quinn, está de más decir que ella era muy fiel y leal en cuánto a sus pensamientos y acciones hacia su CEO.
- Bueno – soltó Santana – hablemos del contrato, hay muchos puntos que quiero discutir contigo – le dijo notando que Samanta tenía encima un cansancio enorme, así cómo ojeras.
- Ok – Samanta asintió tranquila.
- Quiero hablar con Quinn – exigió Rachel
- Imposible – respondió ella – nuestra CEO, no puede ser comunicada o interrumpida los sábados – causando extrañeza en Rachel y Santana.
Alexia escuchaba todo desde la cocina mientras preparaba las bebidas, muy consciente que era muy difícil y prácticamente imposible de ser localizada los sábados, sólo excepciones muy urgentes podían verla.
¿Qué hacía ella los sábados?
Ella no lo sabía, pensó que Samanta al ser su mano derecha talvez sí lo sepa. De ahí a que se lo diga, imposible que ocurra.
- Pero dijiste que sí – soltó Rachel
- Ella dijo que sí, que a las 5pm por favor sea puntual – contestó muy calmada mientras recibía la taza con chocolate que le alcanzaba Alexia – muchas gracias – agradeció entre sorbos, Alexia asintió sirviendo a las demás chicas faltantes, para después sentarse muy tranquila junto a Rachel, mirando a su Samanta. Rachel asintió y Santana pidió explicaciones, justo lo que venía a hacer.
- Necesito hablar contigo sobre el contrato – pidió Santana y Samanta nuevamente asintió muy calmada.
- El contrato tiene muchas cosas raras – le dijo regalándole una mirada de acero.
- El contrato es muy legal, señorita Santana y puede ser a veces muy insulso, pero si está firmado y acordado por ambas partes, no hay nada que pueda hacer.
- Tiene demasiadas letras chiquititas y cosas que no leí al firmar – dijo Rachel
- Aún así está firmado y notariado – respondió Samanta – díganme que les incomoda de él.
- ¿Es una broma? – preguntó Santana de muy mala manera.
- No lo es – respondió ella muy tranquila
- Carajo, explícame un par de cosa – se enojó Santana
- Lo que usted desee, sólo no sea grosera o alce la voz por favor – le pidió ella aún con una calma que fastidiaba mucho a Rachel y Santana.
Alexia escuchaba todo muy callada, empapándose de los detalles que talvez ella no sabía y que podía necesitar para hacer sus deberes.
Santana se obligó a calmarse a fin de debatir el contrato.
- Hay muchas cosas que me molestan - Soltó ella y Samanta asintió tomando un sorbo de su chocolate – seamos pragmáticos – pidió ella - y discutamos los detalles que me parecen más raros ¿ok? – le preguntó
- Ok – Samanta asintiendo aceptó.
- El CDC (Contrato de confidencialidad) evita que se hable del contrato ¿fuera de esta sala?
- Sí – asintió Samanta
- ¿Cornell & Asociados?, ¿por qué no dice el apellido de Quinn? – esta vez Rachel.
- Oh sí lo dice – se explicó Samanta – Lucy Quinn Cornell Fabray, nuestra CEO va por el apellido materno "Cornell"
Eso sorprendió a Rachel, claro que sabía lo de Lucy, pero no que había cambiado su primer apellido por el de su madre y dejado el segundo "Fabray", que era de su padre, en ese orden.
- ¿Rachel no puede terminar este contrato por que sería demandada? – preguntó Santana
- Sí – volvió a decir – sería demandada y se le pediría una compensación por un millón de dólares.
- ¿Un millón de dólares? Eso es demasiado – dijo Rachel con asombro
- Lo es, pero sólo es un monto que el departamento legal consideró que no podía ser pagado por tu persona, a fin de que no rompas el contrato.
- Woahhh – se sorprendió Rachel muchísimo - ¿te escuchas Samanta? Esto es raro, todo esto es demasiado increíble para creer – dijo haciendo ademanes hacia ella y la sala
- Lo sé – dijo Samanta
- ¿Y si decido no cumplir el contrato del todo? – buscando un vacío legal Rachel.
- Oh Rachel – dijo con cariño en su voz – no hay vacíos legales aquí – omitiendo el secretismo del contrato en sí, la empresa no estaba haciendo ese contrato, Quinn lo estaba haciendo a título personal, eso podría terminar muy mal, y que bueno que Rachel y Santana no lo sabían y creían que estaba incluido en el CDC, y por lo mismo no podía ser comentado – ha sido diseñado de esa forma – y viendo que tanto Rachel cómo Santana estaban buscando algo que las librar del contrato añadió - Señoritas – dijo muy calmadamente Samanta cruzando las piernas colocando una mano sobre la otra – desde mi punto de vista, por el espacio de un año, tendrían un trato dónde se te beneficiaría en cuánto a dinero, gustos, oportunidades para que hagas lo que desees, seguir con tus metas, o tomar un largo descanso, la decisión es tuya – le mintió, la decisión era de Quinn – si fuera mi persona, aprovecharía al máximo todo, y si su disgusto hacia mi jefa es mayúsculo, bien podrías, aprovechar de eso, para que ella lo entienda – concluyó lo último con media verdad. Era obvio que Quinn entendía ya la situación y de haber algún problema Samanta la ayudaría en lo que necesitaría, ella la amaba después de todo.
Lo más importante en su mente, la salud de su jefa y el gran deseo de ella para que Rachel sea grande.
- Ok entonces – dijo Rachel – supongo que lo que no me puedes decir, se lo tengo que preguntar a Quinn, ¿no? – Samanta asintió y añadió – así es Señoritas.
La calma y la tranquilidad en la voz de Samanta inquietó y puso muy ansiosa a Rachel, el contrato que ella había firmado era muy fantasioso e increíble según su propio juicio, ella iba a ganar y mucho, más allá del dinero o la posición, eso es lo que no podía creer, que el contrato fuera tan increíble por sí mismo y que ella después de un año, pueda llegar a cambiar su posición y haber logrado cambios y avances increíbles en su carrera.
Tanto Rachel cómo Santana se despidieron de Samanta saliendo presurosas del departamento, Alexia las siguió despidiéndose de su jefa muy sonrojada por sus propios pensamientos hacia ella, sin poder evitar admirarla, ya que, aunque Samanta tenga un cansancio enorme sobre los hombros, ella lucía muy hermosa.
…
Ya afuera del departamento Alexia no pudo convencer a Rachel a empezar con el itinerario en el contrato y en su agenda. Rachel aún no estaba convencida por lo del contrato y más importante por tratarse de Quinn.
Alexia entonces acordó que ese día sería uno de descanso, acordó una reunión con Quinn en la empresa exactamente a las 5pm y dejó a ambas damas con Ollie quién las llevaría a su destino cual fuera. Eduardo, el jefe de seguridad de Quinn, las seguía cuál halcón desde las sombras, ese era su trabajo, al final de todo.
…
Rachel y Santana regresaron a su departamento a esperar hasta las 5pm, al menos Rachel ya que Santana tenía clases y trabajos que presentar.
Rachel se quedó a solas, con sus pensamientos.
En sus más locos sueños pudo, ni siquiera imaginar que estaría en esa situación con Quinn, claro que tenía muchas dudas, muchas preguntas sobre el porqué Quinn hacía eso o qué ganaba ella.
La relación entre ambas en el cole, había terminado mal o ni siquiera terminado mal, ya que no tenían una relación más allá de ser compañeras, Quinn se negó desde un inicio a ser su amiga, poco ignoraba Rachel que era porque Quinn no quería estar en "la zona de amigos" ya que sentía demasiado por ella.
Rachel se lamentaba mucho por cómo terminó o no terminó todo con Quinn, aún estaba muy confundida por el término de la relación entre ellas. Más sí se lamentaba por lo ocurrido entre ambas, reconociendo que había tenido parte de culpa en aquello.
- ¿Y Finn? – se preguntó ella, lo amaba, era su novio, y lo de Quinn sería muy vistoso, no sabía cómo explicárselo para que él lo entienda, sabía que se iba a enojar, rayos, ella se enojaría también de ser el caso contrario.
- Tengo que esperar a hablar con Quinn antes de hablar con Finn – concluyó, agradeciendo levemente que Finn iba a trabajar medio tiempo y el otro que le quedaba iba a pasar en la uni.
Ella espero hasta cuarto para las cinco de la tarde para salir con Ollie en su camino hacia Quinn.
Ollie era un muchacho pelirrojo con sonrisa traviesa, siempre jovial, agradecido por todo y muy trabajador. Él estaba muy feliz por ser quién iba a ser el chofer a tiempo completo para Rachel, él admiraba su trabajo.
- Señorita Rachel – dijo mirándola por el espejo retrovisor - mi novia estudia con usted, y he visto por medio de ella un par de sus obras.
- Eso es genial ya que tengo sólo dos hasta la cuenta – añadió Rachel causando risas en ambos.
- Bueno tengo que decir que me ha gustado su actuación y espero poder verla en otros trabajos – añadió amablemente.
Rachel asintió y le dio las gracias, después preguntó aquello que le vino a la mente -Trabajas hace mucho para ¿Quinn? – preguntó ella desde el siento trasero.
- Trabajo hace mucho para la empresa, pero no para la señorita Cornell.
- Ah ok – aclaró Rachel, el hubiera gustado otra respuesta para saber más acerca de Quinn.
- Me sorprende que la halla citado un sábado
- ¿Por qué? – preguntó ella con mucha curiosidad.
- Hay quienes trabajan fin de semana y toda la semana desde la empresa, y no si es infidencia o no…
- No pasa nada, sigue – le pidió Rachel con media sonrisa para darle confianza a Ollie quién siguió –
- La señorita Cornell no trabaja los sábados, desde que trabajo ahí, nunca la he visto un sábado en la empresa, puede que trabaje desde su departamento, eso no lo sé, pero no la había visto un sábado en la empresa.
Rachel asintió pensado – debe haber algo por lo que ella no viene, tal vez sea algo simple cómo descanso o algo serio. No creo que sea por su religión, ya que, al ser católica, los días de descanso son los domingos, y no creo que sea adventista para guardar los sábados.
Muchas teorías se formaron en su cabeza y estableciendo una conversación ligera de todo y nada con Ollie, el viaje pasó muy rápido.
…
Eh igual que la primera vez en esa empresa, Samanta la escoltó hacia el ascensor privado y para sorpresa subió con ella.
- Osea, Quinn y Samanta comparten su ascensor privado, caray, deben estar cerca – pensó Rachel en que su interacción sería más que jefa-empleada.
Sin saber cuán cerca era su interacción.
Samanta la llevó por otro corredor hacia la puerta de cedro tallada que había visto Rachel en su primera interacción.
Ella tocó la puerta tres veces, exactamente a las 5pm mirando todo el tiempo en su reloj…
- Curioso – se dijo internamente Rachel observando los pequeños detalles que mostraba Samanta.
Después de tocar, le dio un suave empujón a Rachel para que entrara, cerrando la puerta detrás de ella, para después retirarse.
Y vaya que la oficina de Quinn era muy grande, con hermosas vistas hacia el exterior a través de los grandes ventanales que había. Tenía también un olor delicioso y cómo ya debía esperar, todo era blanco al igual que su departamento, muebles, piso, alfombra, todo blanco e impoluto.
- ¿Qué obsesión tienes con el color blanco? – preguntó caminado entre su oficina hacia los ventanales para observar la vista.
- Uh hola Rachel – le respondió con gran sonrisa haciendo que el corazón de Rachel le dé cierto tirón en el pecho, sin saber por qué.
- Hola – saludó educadamente - ¿Tienes muchas cosas que explicarme Quinn? – le medio dijo y preguntó a la par aun perdiendo su mirada hacia la calle, intentando controlarse y ejercer mayor control en presencia de Quinn.
Quinn lo notó al instante y sonrió por eso, le encantaba todos los modismos de Rachel, le parecía encantadores.
- Lo que quieras saber – le dijo – siéntate conmigo por favor – pidió educadamente a Rachel rogando sin palabras que la conversación se mantuviera así, sin exaltaciones.
Rachel también pedía que así fuera, quería saber muchas cosas y sabía que si se alteraba no llegaría a saberlas. Así que también rogó internamente para que ambas partes se mantuvieran así, pidiendo paciencia por su parte.
Rachel observó a Quinn, en un vestido blanco a media pierna, con un cinturón delgado en la cintura, así como ella había pedido que se vista ella misma en su primera audición.
Quinn lucía tal cuál año atrás en una de las clases en Glee, ella lucía impactante, Rachel reconoció y le concedió eso.
Rachel se sentó frente a ella. Mesita de cristal con dos vasos con agua en tres cuartos, Rachel los observó y Quinn divertida al darse cuenta dijo – espero que no me lo tires otra vez – haciendo referencia a su día anterior.
Era sábado y era el segundo día que se veían.
- Lo siento por ello – lo reconoció Rachel – fue el shock de verte
- Lo siento también – pidió Quinn con una mirada muy tierna que sacudió de pies a cabeza a Rachel, su mirar era hipnótico igual que su tiempo en Glee – lo digo en serio Rachel.
- Mierda – se dijo internamente – contrólate - Quinn era su kriptonita, ella tenía algo que Rachel no sabía qué, pero la atraía hacia ella.
Y antes de hacer cualquier cosa, Rachel se fue al grano - ¿Qué está pasando? Explícamelo Quinn.
- Al grano – dijo Quinn, antes de explicarle el porqué de sus acciones o por lo menos la teoría que había elaborado para Rachel – Rachel el avance que tengo en mi empresa se ha visto reducido por faltarme ciertas actitudes, mi abuelo, el dueño de la empresa, me exige que me enserie, que busque pareja, soy segunda en jefe cómo debes saber. Él se retira a fin de año y quiero el lugar y no lo lograré si sigo soltera – soltó rogando que Rachel se creyera su ardid – lo adivinaste bien, todo se trata de dinero y poder – añadió para convencerla, nada más lejos de la realidad, a ella ya no le importaban ninguna de esas dos cosas.
Más Rachel pareció creerle, Quinn había ejercido su poder desde que ella tenía memoria.
- Hay algo que no me cuadra – dijo ella - ¿por qué yo? – le preguntó.
- Porque no tengo ganas de buscar pareja, a nadie, y confío en ti, te conozco desde el cole, no me vas a traicionar adrede por más que yo te esté irritando ahora – contestó Quinn aprovechando su lugar en el sofá para ver la carita de Rachel, a quién había extrañado mucho.
- ¿Cómo estás tan segura de eso?
- Por qué eres tú Rachel, tienes integridad, y te encanta actuar, qué mejor proyecto que el hacer de mi novia ¿no crees? - redirigiendo su atención al talento de ella, para que no busque otra causa.
- ¿Eres gay?, ¿desde cuándo te gustan las mujeres?
- Ufff – Quinn bufó un poco pero aún así dijo – desde Beth, incluso antes.
- Hay algo que no me cuadra – volvió a decir Rachel
- Hay muchas cosas que no te cuadran, si me preguntas alguna de ellas, podré minimizar tu lista – le dijo tan calmada que alteraba la propia calma de ella.
- ¿Por qué Quinn actúa tan calmada, cómo si el mismísimo infierno no se fuera a congelar? – pensó Rachel. La actitud de Quinn era la mayor cosa que no le cuadraba - Bien entonces – Rachel suspirando muy dispuesta a preguntar todo lo que cruzaba en su mente, con la única finalidad de desentrañar eso que la estaba alterando, aquello que le gritaba "corre de una puta vez" – empecemos – pidió.
...
Nota:
- Esta historia tendrá 16 capítulos.
