A/N: Bueno, sé que esta vez no tengo perdón por actualizar después de… ¿CASI 4 MESES? Ay lo siento mucho mucho de verdad. No pensé que había pasado tanto tiempo.
Lo cierto es que ya perdí casi todo mi interés por swanqueen y no encontraba nada de inspiración para seguir escribiendo, pero no me pareció justo abandonar la historia. Así que con mucho esfuerzo logré terminar este capítulo (el cual empecé cientos de veces y borre otras tantas) y afortunadamente creo que luego de esto he recuperado un poco el interés. Imagínenlo cómo una batería que se va cargando de a poco. A medida que escribo mi interés se va cargando, ¿tiene sentido? No pero no importa jeje.
Espero que lo disfruten, al menos aquellos que siguen leyendo, porque entiendo que luego de una espera tan larga muchos no quieran seguir leyendo. Solo les puedo prometer que no los haré esperar 4 meses hasta la siguiente actualización. De hecho es probable que esta misma noche o mañana ya la publique, pero no prometo nada. Aunque los reviews siempre me hacen publicar más rápido.
¡Disfruten!
B.H.
Capítulo 12
Había estado dando vueltas en su cama durante horas. Intentó contar ovejas, leer un poco, escuchar música suave pero nada lograba que Emma conciliara el sueño. Su mente simplemente no podía dejar de revivir una y otra vez todo lo sucedido en Rabbit Hole.
La noche había comenzado tranquila. Ella no tenía ganas de ir al club pero Neal había insistido tanto que la rubia terminó cediendo, bajo la condición de llegar al menos 2 horas luego de que el lugar se llenara así la mayoría de las personas presentes ya estaría bastante ebrias y no verían a Emma y a Neal allí.
Cuando llegaron ordenaron unos tragos y tomaron asiento en una pequeña mesa cerca del escenario. El show de karaoke estaba por comenzar y Neal dijo que sería una buena ubicación para verlo.
Luego de que varios cantantes pasaran por el escenario un par de chicos bastante musculosos tomaron sus puestos frente a los micrófonos colocados para ellos y Neal al verlos se puso muy tensó y se retiró repentinamente para ir al baño. Emma lo miró extrañada mientras se alejaba entre la multitud sin comprender por qué se había alejado tan repentinamente.
Tras terminar el show de los dos chicos Neal todavía no había regresado y Emma comenzó a sospechar que se había escapado y no volvería. Estaba dispuesta a ir a buscarlo cuando escuchó al presentador anunciar a la siguiente cantante. Regina.
La rubia sintió que se quedaba sin aliento al escuchar el nombre. "Tal vez no sea ella… puede ser cualquier otra chica con ese nombre". Pero sabía que no era así. Su suerte no la dejaría librarse de la morena tan fácilmente. Y efectivamente era su Regina quien se posó sobre el escenario sonriendo seductoramente. "Oh Dios… ¿cómo es posible que sea tan hermosa?".
Durante toda la canción los ojos de Regina no se habían separado de los suyos y Emma se sentía mareada por la gran ola de deseo que le recorrió todo el cuerpo. Parecía que Regina le estaba cantando directamente a ella, pero no era posible ¿cierto? Porque de ser así entonces eso significaba que la morena la deseaba y Emma no podía creer que eso fuese algo real. Esas cosas nunca le sucedían a alguien como ella. Simplemente era demasiado bueno para ser cierto.
Luego de terminar su espectáculo, Regina le guiñó el ojo y volvió a su mesa. Emma la siguió con la mirada sintiéndose hipnotizada por tanta belleza. Una vez sentada en su silla Regina se volteó a mirarla y Emma tuvo que apartar la mirada rápidamente. "¿Qué me sucede? ¿Por qué siempre tiene ese efecto en mi?".
Antes de poder seguir atormentándose con sus propios pensamientos Neal volvió a aparecer.
-La fila del baño estaba interminable.- Dijo el chico sin tomar asiento.
-Claro… ya lo creo.- Pero Emma no le creía. Las filas en los baños de hombres eran casi inexistentes. Las mujeres son quienes se toman más tiempo en el baño y por eso siempre hay filas de espera. Más de una vez cuando el llamado de la naturaleza hacía su aparición repentina y sentía que su vejiga explotaría si no iba al baño pronto Emma se había metido en el baño de hombres para evitar esperar una eternidad a su turno en el baño de mujeres, y había salido sin que la fila de mujeres se moviera medio centímetro. Así que Emma estaba segura que Neal solo se había escondido en el baño.
-Creo que es hora de que nos vayamos, ¿no te parece?- Preguntó el chico un tanto nervioso. Parecía bastante apresurado por salir de allí.
-Pero si acabamos de llegar, ni siquiera he terminado mi trago.-
-Pues trae el vaso. La gente se lleva vasos todo el tiempo.-
-No me iré con el vaso, Neal.- Emma no entendía por qué Neal deseaba irse tan pronto. -¿Por qué me has traído esta noche si planeabas solo estar unos pocos minutos aquí?-
-Esto está muy aburrido. Podemos ir a un lugar mejor.- Le sonrió de costado y Emma pudo adivinar sus intenciones enseguida.
-No me iré ahora, Neal. Al menos deja que termine mi trago. Si quieres puedes irte y luego yo busco un taxi.-
-¡Oh vamos, nena! No me dejes solo.- Neal intentó quitarle el vaso de la mano. –Te divertirás más si vienes conmigo.-
Emma sintió asco. Pensaba que Neal era su amigo pero era evidente que el chico tenía otras intenciones.
-No iré a ningún lado contigo. Ahora suelta mi vaso por favor.- Pero Neal no lo soltó y en un pequeño forcejeo el vaso salió volando, derramando su contenido sobre Emma y haciéndose añicos contra el piso.
-¡Emma, lo siento mucho!- El chico se disculpó al ver la camisa de la rubia toda mojada. –Iré a pedir una toalla a la barra.-
-Déjalo, Neal. Iré al baño.- Y con eso se puso de pie y se dirigió rápidamente al baño. Afortunadamente, y por milagro, no había nadie haciendo fila, seguramente porque todas las chicas estaban viendo al chico tan apuesto que estaba en el escenario en ese momento. Así que Emma entró deprisa y comenzó a intentar limpiar su ropa con un poco de agua. No había toallas de papel ni nada para ayudarla así que tendría que hacer lo mejor posible con el agua y sus manos, sin quedar empapada pero al menos quietando la parte pegajosa que su trago había dejado.
Estaba tan concentrada en su tarea que no escuchó la puerta abrirse ni vio a la persona que acababa de entrar. Tampoco escuchó cómo esa persona cerraba con traba la puerta y se acercaba a ella por detrás.
-Toma.-
La rubia se sobresaltó un poco al escuchar a alguien junto a ella. Se volteó a ver y se encontró con los oscuros ojos de Regina. "Oh Dios por favor dime que este no está pasando". Era bastante embarazoso que la morena la encontrara en aquel estado. Sin mencionar que era la primera vez que hablaban luego de la pelea del lunes.
Emma notó que Regina le estaba entregando unos pañuelos de papel y los tomó con cuidado de no tocar los dedos de la morena con los suyos.
El aire estaba muy tenso en el baño y el hecho de que Regina la estuviera acorralando y estuviera hablando de lo hermosa que se veía y de que su canción había sido dedicada para ella no ayudaban a despejar la mente de Emma que no paraba de dar vueltas.
Toda la situación parecía sacada de una mala película romántica. Emma veía cómo los labios de Regina se acercaban lentamente a los suyos y no estaba haciendo nada para detenerla, por más que su mente se lo pedía a gritos.
Afortunadamente antes de que todo esto se saliera de control alguien llamó a la puerta y rompió la burbuja que se había formado alrededor de ellas dos.
Emma se alejó un poco de Regina y escuchó las voces de Ruby y Kathryn al otro lado de la puerta. Se había quedado muda sin saber qué decir o hacer. Vio cómo Regina sacudía un poco su cabeza y la miraba. Emma sintió una puntada en el corazón al ver el dolor y rechazo en los ojos oscuros de la morena. Pudo notar que estaban llenos de lágrimas y sintió unas enormes ganas de tomar a la chica en sus brazos y prometerle que todo estaría bien.
Regina se disculpó y salió apresurada del baño, sin darle tiempo a decir algo. "¿Qué acaba de suceder? ¿Realmente Regina estuvo a punto de besarme?". Emma no lo podía creer, era todo demasiado bizarro. No era posible que Regina realmente la quisiera de esa forma. "Debe haber sido todo culpa del alcohol". Se seguía repitiendo eso una y otra vez mientras terminaba de limpiar su camisa.
Al salir del baño volvió a su mesa para buscar a Neal pero encontró a otras personas allí sentadas. Buscó al chico en la multitud pero no pudo encontrarlo. Suspiró un poco al darse cuenta que la había abandonado. Aunque tal vez estaba afuera y decidió ir a buscarlo. Si no lo encontraba entonces tomaría el primer taxi que viera y se iría a casa. De todas formas ya no deseaba estar allí. Su encuentro con Regina la había dejado mal.
Salió por la puerta principal y buscó a Neal. No fue difícil encontrarlo. Estaba tendido en el suelo y lo sostenían algunos hombres de seguridad. "Bueno… esta noche no deja de ponerse más y más interesante", pensó la rubia. Se disponía a ir hacia donde estaba el chico cuando sintió que alguien la tomaba del brazo y vio a Ruby quien le dijo que no era buena idea ir con él en ese momento.
Todos allí le comentaron lo que había sucedido y si Emma antes había sentido asco al saber cuáles eran las verdaderas intenciones que su supuesto amigo tenía con ella, luego de esto ya no quería volver a verlo nunca. Había descubierto la verdadera cara del chico y no le gustaba en lo absoluto.
Decidió irse, rechazando la oferta de Kathryn de llevarla a su casa. En ese momento deseaba estar sola. Así que tomó un taxi y se fue a casa.
Y ahora allí estaba, recostada sobre su cama dando vueltas sin poder dormir. Su cabeza era una locura. No podía dejar de pensar en todo lo sucedido, en cómo había sido engañada por Neal para alejarse de sus amigas, en cómo había tratado a las dos chicas. Se sentía una basura por haberlas ignorado y haberlas acusado de lo sucedido en la escuela. Se dijo a sí misma que debía disculparse con ellas. Pero no sería fácil, en especial con Regina.
Su encuentro con la morena en el baño la había dejado muy confundida. Emma estaba al tanto de sus sentimientos por Regina. Por más que intentara ignorar a la morena y por más que se repitiera miles de veces que no debía enamorarse de ella su corazón hace lo que se le da la gana y no puede ignorar lo que siente. Tal vez no sea amor, pero si es una muy fuerte atracción. Y al ver las acciones de Regina en el baño parecía que ella también sintiese esa atracción. O tal vez estaba más ebria de lo que parecía y por eso actuó de aquella forma. Sea lo que sea, Emma estaba convencida de que sería muy difícil enfrentar a la morena luego de aquel incidente, pero sabía que debía disculparse con ella. "Tal vez debería escribirle una carta", pensó mirando al techo. "No, no puedes hacer eso, Emma… ¿qué tienes, 12 años?". Suspiró fuertemente y se recostó boca abajo, hundiendo la cara en la almohada. Su frustración era muy grande y estaba segura que esa noche no podría pegar un ojo. "Esta será una larga noche".
A la mañana siguiente Emma salió de su cama arrastrando los pies y pareciendo un zombie. Necesitaba urgentemente un café y esperaba que Mary Margaret tuviese la cafetera lista, ya que ella no se llevaba muy bien con ese cacharro antiguo. Pero para su desgracia al entrar a la cocina no sintió el aroma al café ni escuchó el típico canto matutino de su madre, lo cual era extraño. Al acercarse a la mesa notó una pequeña hoja de papel con algo escrito en ella.
Emma:
Tuve que salir a atender un asunto urgente en la escuela y no quise despertarte.
No estoy segura cuánto tiempo tardaré pero no creo que vuelva a casa hasta la tarde.
Te dejo un poco de dinero para que compres algo de comer.
¡Te quiero!
M.
Emma sonrió al leer la nota. Era un pequeño gesto pero para ella significaba demasiado ver el cariño y cuidado que Mary tenía con ella. Era la madre con la que siempre había soñado.
Tomó la nota y la guardó en su bolsillo. Luego vio los billetes que Mary le dejó y era más que suficiente para un desayuno, almuerzo y cena en Granny's.
Al pensar en el pequeño café recordó a Ruby y supo que ese día estaría trabajando allí. Podría ir y disculparse con ella. Esperaría a que tomara su descanso y hablaría con ella. Sabía que la morena entendería la situación por la que había pasado y que la perdonaría. Ruby tenía un gran corazón después de todo.
Decidida y segura de qué hacer, Emma se cambió de ropa, tomó sus llaves y el dinero que M.M. le había dejado y salió por la puerta. Necesitaba recuperar a sus amigas.
Ruby estaba detrás de mostrador preparando una nueva jarra de café cuando escuchó la campanilla de la puerta. Al levantar la vista se sorprendió al ver a Emma entrando. No esperaba que la rubia fuese al café sabiendo que ella estaría allí trabajando.
La observó mientras tomaba asiento en una mesa alejada junto a la ventana. Se la notaba cansada y Ruby supo que la rubia necesitaba un café con urgencia, así que terminó de preparar la jarra nueva y se acercó a la mesa de Emma. Sin preguntar colocó una taza frente a ella y la llenó de café para luego alejarse sin decir una palabra. Volvió detrás del mostrador y vio cómo la rubia bebía el café con gusto. Luego de unos minutos notó que la cara de la chica había cambiado y supo que ahora era seguro acercarse a hablar con ella sin riesgo de perder un brazo en el intento.
-Hola, Emma ¿puedo servirte algo?- Preguntó Ruby parada junto a la mesa.
-Hola, Ruby… ehmmm… ¿puedes traerme el desayuno completo? Muero de hambre.-
-Seguro, estará listo en unos minutos.- La morena se disponía a volver detrás del mostrador cuando escuchó a Emma llamándola.
-Espera, Ruby.-
-¿Si?-
-Yo… bueno… ¿a qué hora es tu descanso?- Los nervios de Emma se notaban desde lejos.
-Dentro de 40 minutos.- Ruby se sentía intrigada por la actitud de la rubia.
-¿Podría hablar contigo en ese momento? Hay algo que debo decirte.-
-Seguro, Emma.- Le sonrió sintiéndose feliz de volver a hablar con su amiga.
Emma también le sonrió y le dijo que podía seguir con su trabajo.
Luego que Emma comiese su desayuno ya era casi la hora del descanso de Ruby y la rubia comenzaba a sentirse muy nerviosa. "¿Y si no me perdona? ¿y si no desea volver a ser mi amiga?". Miles de posibilidades pasaron por su cabeza. Se veía a sí misma sola en la escuela, sin amigos, sufriendo abusos como los que había vivido en otras escuelas. Se vio huyendo y dejando Storybrook atrás. Abandonando su sueño de al fin tener una familia. Comenzaba a sentir que su corazón latía muy deprisa, como cuando está por sufrir un ataque de pánico. Pero entonces escuchó a alguien aclarándose la garganta junto a su mesa y al voltearse a ver vio a Ruby allí parada sonriéndole de forma amistosa.
Ver esa pequeña sonrisa en el rostro de la morena la tranquilizo. Sabía que Ruby la perdonaría y que no debía ser tan dramática. Respiró profundamente y se puso de pie.
-Vayamos a hablar afuera.- Le dijo a la morena caminando hacia la puerta.
Ruby la siguió sin decir una palabra. Quería darle a la rubia el tiempo y espacio necesario para decir lo que tuviese que decir.
Amabas chicas tomaron asiento en una de las mesas del jardín del café y guardaron silencio por unos minutos.
Emma tomó coraje y comenzó a hablar.
-Quiero disculparme contigo, Ruby. Yo… me he comportado como una completa idiota y no fue justo contigo.-
Ruby la observaba pero no decía nada. Sabía que debía dejar que la rubia dijera todo lo que tenía guardado en el pecho.
-Te acusé por la broma de los carteles. Te grité. Te ignoré. Fui una mala amiga y entiendo si no quieres volver a hablar conmigo, pero necesitaba disculparme. Sé que tú no tuviste nada que ver con lo sucedido en la escuela. Y sé que eres una buena amiga. Neal jugó con mi cabeza y me dijo cosas horribles sobre ti y Regina. Fui una tonta al dejarme engañar de tal forma. Ahora sé la verdad y no quiero volver a dirigirle la palabra a Neal, pero entiendo si no quieres volver a hablar y si prefieres que cambie mis clases para no tener que verme lo haré y…- Una mano cubrió su boca antes de que pudiera seguir hablando.
Emma miró sorprendida a Ruby quien seguía con su mano tapándole la boca. La morena tenía una sonrisa divertida en el rostro.
-Emma, te perdono.- Le dijo Ruby sin dejar de sonreír mientras retiraba su mano de los labios de la rubia. Emma no podía creer lo que escuchaba.
-¿Qué?- Necesitaba oírlo una vez más porque le resultaba difícil creer que Ruby la perdonara así tan rápidamente luego de cómo la había tratado.
-Te perdono, Emma. Y no pienso dejar de hablarte, ni tienes que cambiarte de clase ni nada de eso. Te perdono y quiero que volvamos a ser amigas.-
-Pero… ¿por qué? Yo fui una basura contigo ¿y me perdonas así sin más?-
-¿Prefieres que esté enojada contigo, que te grite y no vuelva a dirigirte la palabra?- Ruby levantó una ceja, divertida al ver las reacciones de Emma.
Ella sabía que la rubia había tenido una vida difícil y le costaba confiar en la gente. Y por su reacción era evidente que no estaba acostumbrada a que la gente perdonara sus faltas con tanta facilidad. Pero Ruby es una persona de gran corazón y no dudaría en perdonar a su amiga.
-¡No no! Yo… quiero decir… es que…- Emma había estado esperando que Ruby le pidiera un tiempo para pensarlo o que la rechazaría desde un principio. En su cabeza nunca vio el escenario en que la morena la perdonaba a la primera. Estaba gratamente sorprendida.
-Mira, Emma. Sé que esto es raro para ti, pero yo no estoy enojada contigo.- Dijo Ruby tomando una de las manos de la rubia. –Sí, me dolió todo esto, pero no soy rencorosa y no deseo vivir en el pasado. Quiero seguir adelante y recuperar a mi amiga.- Le dio un apretón a su mano y le sonrió cálidamente.
Los ojos de Emma se llenaron de lágrimas de emoción y se abalanzó sobre Ruby, dándole un fuerte abrazo.
-¡Muchas gracias, Ruby! Lamento mucho todo lo que hice.-
-Me alegra que seamos amigas nuevamente, Em.-
-¡RUBY, VEN A TRABAJAR!- La voz de Granny sobresaltó a ambas chicas, haciendo que rompieran su abrazo.
-Bueno, parece que mi descanso ha terminado.- Ruby se puso de pie y volvió a atar su delantal en su cintura. –Gracias por haber venido, Em. Si quieres cuando termine mi turno me paso por tu casa y hablamos más tranquilas, ¿quieres?-
-Sí, claro. Me encantaría.- Emma también se puso de pié, sintiéndose mucho más relajada y contenta.
-¡Perfecto! Te veo luego.-
-De acuerdo.- Pero cuando se disponía a darse vuelta y marcharse recordó algo. -¡Ruby, espera!-
-¿Si?-
-Yo… ¿qué debo hacer con Regina?- Tener que pedirle disculpas a Regina sería mucho más difícil, sobre todo luego de lo sucedido en el baño.
Ruby se quedó en silencio unos segundos, observando a Emma. Ya se había dado cuenta de que había sucedido algo entre ambas chicas pero no estaba segura de qué. Y sabía que Emma había sido mucho más dura con Regina y le costaría más disculparse.
-Deberías ir a hablar con ella. Explicarle todo lo sucedido y de ser necesario darle su tiempo para que te perdone.- Al notar la cara de Emma le pareció oportuno agregar lo siguiente. –Ella te quiere, Emma. Te perdonará, estoy segura de eso.-
El rostro de la rubia se iluminó un poco al oír eso, y con sorpresa evidente en sus ojos y en su voz preguntó. -¿Estás segura?-
-Sí, ve y habla con ella.- Le dedicó una sonrisa a su amiga y se volteó a tomar el pomo de la puerta. –Ahora debo irme antes que…-
-¡RUBY! ¡NO TE PAGO POR HACER SOCIALES! ¡A TRABAJAR!-
-Bueno… eso.- Ambas chicas rieron y volvieron a despedirse.
-¡Te veo luego, Em!-
-Que tengas un buen día, Ruby. Y muchas gracias por todo.-
Luego de haber hablado con Ruby y saber que había recuperado a su amiga el humor de Emma había cambiado radicalmente. Ahora se sentía mucho más contenta y llena. Pero todavía necesitaba disculparse con Regina y si la morena decidía no perdonarla le dolería mucho. Aunque intentaba pensar en los pros y contras de la situación.
Si Regina decidía no perdonarla extrañaría tener a la morena en su vida. Tenían muchas cosas en común y la pasaban muy bien juntas. Pero sería bueno para que la atracción que sentía por ella dejara de crecer. Si se alejaba de ella poco a poco perdería ese interés romántico y evitaría bastante dolor.
Pero estaba la posibilidad de que sí la perdonara. Entonces volverían a ser amigas y la atracción indudablemente seguiría creciendo y eventualmente vendría el dolor del rechazo. Emma estaba segura de eso. Sin embargo prefería recuperar a su amiga y disfrutar al máximo el tiempo que tuviera con ella.
Sí, pros y contras. Seguía pensando en ellos mientras sus pies inconscientemente (¿o no?) la habían llevado hasta la casa de la morena.
Cuando se percató de dónde estaba tuvo que pararse a pensar en qué iba a decir. De pronto no se sentía preparada para enfrentar a la morena. Pero si no lo hacía ahora era seguro que luego se acobardaría más. Lo mejor sería terminar con esto de una vez por todas y desear lo mejor.
Respirando profundamente, inhalando por la nariz y exhalando por la boca, camino lentamente hacia la puerta y con dedos temblorosos tocó el timbre.
A/N.2: Sé que no hubo nada de Regina en este capítulo y lo siento. Pero era necesario dar el punto de vista de Emma en este caso.
No se preocupen, en el próximo capítulo habrá mucha interacción entre nuestras chicas! ;)
Hasta pronto!
B.H.
