La noche transcurrió lenta ya que apenas había podido dormir, por una parte tenía miedo de terminar flotando si es que el cansancio le calaba muy hondo, y por el otro Lena se retorcía en sueños una y otra vez y parecía que solo su agarre la calmaba, y eso hacía, volvía a abrazarla fuerte contra su pecho y le susurraba con calma al oído hasta que el cuerpo de la morena se relajaba otra vez. Sabía que algo la atormentaba demasiado pero no se atrevía a preguntar que era, su hermano había muerto por su mano hacía apenas unas cuantas semanas, y por mucho que Lex Luthor le hubiese hecho sufrir, este no dejaba de ser su hermano. Si había un motivo extra por el que la morena pudiese odiar aún más a Supergirl, este era sin duda esa última batalla con aquel hombre, otra razón por la cual revelarle a Lena su secreto se hacía cada vez más y más difícil.

La mañana asomaba oscura anunciando una pronta tormenta, era sin duda un invierno cruel y Kara sintió mientras se estiraba con cuidado que estaba en las puertas de una batalla de esas que dejan huellas demasiado profundas. Busco sus lentes con la mano libre sobre la mesa de noche lustrosa que estaba a su izquierda, se los puso con dificultad en un acto casi reflejo después de tantos años y apretó los ojos tratando de adaptarse a la claridad. A su lado Lena al fin había logrado dormir un par de horas sin pesadillas, tenía el brazo de Kara atrapado entre los suyos como un niño que se aferra a una manta en la noche. Su cabello negro azabache caía revuelto sobre parte de su rostro dejando ver solamente parte de su pálida mejilla, sus labios de por si rojos parecían estar aún más intensos que de costumbre, respiraba lento y con calma haciendo que la rubia sintiera un calor enternecedor recorriéndole el cuerpo. No quería despertarla, aún era muy temprano y la morena no había tenido una buena noche, pero no resistió el impulso de apartar el cabello de su rostro, Lena se removió entre las sábanas con lentitud a su lado al sentir el contacto de una mano cálida y abrió los ojos con algo de pesar. Kara le sonrió con dulzura y la joven Luthor no pudo evitar el suspiro que se le escapo de los labios ante aquel gesto de su amiga. No había sentido frio en ningún momento de la noche, y eso se debía sin duda al calor corporal de la mujer a su lado, había dormido con muchas personas a lo largo de su vida, pero ninguna emanaba la calidez que Kara Danvers tenía, ¿Cómo era posible que sin importar el frío la rubia siempre tuviese ese calor a flor de piel?

L- ¿Llevas mucho despierta?- pregunto con la voz carrasposa y liberando lentamente el brazo de la mujer a su lado con algo de vergüenza.

K- No tanto- exclamo sin dejar de sonreír ni apartar su mirada un segundo- Has tenido pesadillas toda la noche, ¿desde cuándo no duermes bien?- pregunto con evidente preocupación en su rostro.

Lena se puso seria casi de inmediato y se sentó en la cama incorporándose por completo- desde la muerte de Lex- dijo con pesar. Kara imitó el gesto de la morena para luego tomar su mano y buscar los ojos de la otra mujer.

K- Tienes que hablar de esto con alguien Lena, yo puedo ponerte en contacto con personas que te ayudaran a superarlo.

L- No confío en los terapeutas, prefiero hablarlo contigo.

K- Entonces hazlo, si necesitas hablar conmigo solo llámame, si necesitas llorar llámame, si quieres compañía aunque sea solo para dormir llámame, estoy siempre para ti, pero por favor no vuelvas a ponerte como anoche, no soporto verte así. Prométemelo.- Kara la increpo con su mirada que iba más allá de un mero reto, era una suplica desesperada.

L- Esta bien- exclamo levantado su rostro para responder a la pregunta de su amiga y poso sus ojos verdes en los de ella- te lo prometo.

Kara sonrió con satisfacción y apretó su mano nuevamente en un gesto cálido, se puso de pie y sugirió que era hora de desayunar, Lena rio con entusiasmo y caminó tras ella a la cocina para preparar algo de comer, le seguía sorprendiendo el increíble apetito que la rubia tenía y recordó una frase que le había dicho cuando llevaban poco de conocerse, "la gente subestima la cantidad que soy capaz de comer", y ese simple recuerdo le arrancó una nueva sonrisa.

Pasaron varios días desde la última vez que Kara había visto a Lena, después de despedirse esa mañana en la puerta de L-Corp no había vuelto a tener noticias suyas, ni un mensaje, ni una llamada, absolutamente nada, y comenzaba a preocuparse. Volaba bajo una lluvia persistente después de un muy largo día de trabajo, la pelea con un alienígena que despedía extrañas feromonas, la habían debilitado lo suficiente como para que cayera desde varios pisos de altura y le dejaran una muy fea cicatriz en su espalda que aún no lograba sanar. El temporal que azotaba Ciudad Nacional generaba una falta de sol que comenzaba a hacerle mella, y las lámparas de calor de la DEO no conseguían el mismo efecto curativo. No obstante, y pese al dolor que aún sentía, decidió dar una vuelta por los alrededores solo para corroborar que todo estaba bien, aunque sabía en el fondo que solo quería pasar por el trabajo de la morena para chequear si seguía allí. Pero Lena no estaba en su trabajo, no estaba en su casa, y no atendía a su teléfono, el terror comenzó a apoderarse de la kriptoniana con tal fuerza que el cuerpo le temblaba de solo pensar en que su mejor amiga estuviera herida o algo peor. Arribó a su departamento luego de cambiarse en un callejón cercano como hacía normalmente, la prisa hacía que sus pies fueran más de prisa de lo que los tacones altos le permitían soportar. Necesitaba llegar a casa, llamar a John para que rastreara a Lena, o a Alex para que comenzaran a buscarla con la policía porque ella no sabía siquiera por donde comenzar. Bajó del ascensor buscando sus llaves en el bolso repleto de cosas, y al doblar la esquina en su piso logró ver un bulto frente a su puerta, el pasillo estaba muy oscuro pero reconoció el perfume de inmediato y se precipito a su encuentro trastabillando en el camino.

K- ¡Lena!- grito lo suficientemente alto para que esta levantara el rostro y la mirara al fin. Tenía unas prominentes ojeras bajo sus ojos y esa mirada triste que ya era habitual en ella.- Por Dios ¿dónde has estado?, llevo horas llamándote, he ido a L-Corp y a tu casa y nadie sabía nada de ti desde hace días, ¿a caso quieres matarme de la angustia?- exclamo entre exasperada y un poco aliviada al tiempo que la abrazaba fuerte contra su cuerpo.

L- Lo lamento Kara, ¿puedo pasar?, necesito contarte algo.- Su voz sonaba quebrada por completo y sujetaba entre sus manos varios cuadernos de hojas amarillentas.

Kara se incorporó y la ayudó aponerse de pié, entraron a su departamento y se precipito a tomar el abrigo que la morena se acababa de quitar, estaba mojado como casi toda su ropa, y no pudo evitar preguntarse cuánto tiempo había estaba vagando bajo esa lluvia torrencial. Le ofreció ropa seca y mientras la morena se cambiaba en el sanitario, ella hizo lo mismo en el cuarto tan rápido como le fue posible para tener tiempo de esconder el traje de Supergirl. Para cuando Lena salió ella ya se encontraba en el sofá con dos cafés muy calientes esperando, se había tapado con una manta que su madre le había regalado al poco tiempo de mudarse sola, llevaba su pijama celeste y dos trenzas alborotadas a ambos lados de su rostro que la hacían lucir aún más inocente de lo que habitualmente parecía.

Lena no pudo evitar la sonrisa casi enamorada que su boca dibujo al ver esa imagen, se acercó con lentitud y se sentó a su lado, la rubia la cubrió también con la manta y le extendió el recipiente humeante para que se calentara por completo. Lucía tan extraña con su ropa, casi que parecía otra persona, llevaba su cabello suelto ondulado por el maltrato del clima y la pijama roja con patitos que solía usar Alex cuando se quedaba a dormir en su casa. Si alguien las sorprendía en ese preciso momento jamás hubiera pensado que esa mujer común era la poderosa y millonaria Lena Luthor, pero lo era, y se veía esa noche más hermosa que nunca. Kara comprendió en ese momento que no era solo admiración hacía la belleza e inteligencia que aquella mujer tenía lo que la mantenía siempre obnubilada, había algo más en ella, algo que hasta entonces no había logrado notar, pero ahora estaba claro como el agua, Lena le gustaba mucho más que como la persona maravillosa que tenía el gusto de conocer, Lena le gustaba como mujer.

L- ¿Estás bien?- pregunto curiosa viendo como la rubia dejaba escapar un suspiro de su boca.

K- Si, es solo que ha sido un día muy largo.- Mintió tratando de ocultar su evidente enrojecimiento mientras sus pensamientos se agolpaban furiosos en su cabeza.- Pero ahora lo que importa eres tú, dime que ocurre.

Lena tomo los cuadernos que había dejado sobre la mesa y los recorrió con sus delgados dedos con tristeza,- eran de Lex- exclamo al tiempo que una lagrima se le escapaba- te hice caso, necesitaba encontrar la manera de dejar de pensar en él, así que he ido a buscarlos, no he parado de leerlos y mientras más lo hago más me doy cuenta que él no me amaba como yo a él, que nadie me amó jamás desde que mi madre murió, estoy sola en este mundo Kara.

A la kriptoniana se le encogió el corazón al escuchar esas palabras, ella se había sentido así muchas veces cuando llego a la tierra, y a pesar de tener amigos y familia que la querían, aún solía sentirse así en ocasiones, después de todo, era una extraña en ese planeta, y ahora que Superman se había marchado de manera indefinida, ella era en la tierra la última hija de Kriptón.

K- ¿Qué acaso estoy pintada?- dijo con algo de comedia en su tono tratando de generar aunque sea una mueca de sonrisa en su amiga, pero nada sucedió, la mirada de Lena estaba perdida entre las hojas amarillas, perdida en sus recuerdos.- No estás sola, y no es verdad que nadie te ama, yo lo hago- en la mente de la morena pareció haberse activado algo porque de inmediato poso sus grandes ojos verdes en ella y la miro con atención.

L- ¿Por qué me quieres?- pregunto en una súplica, en un deseo contenido de creer de verdad que le importaba a alguien, que le importaba a esa mujer frente a ella que solía alegrarle los días.

K- ¿Cómo que porque Lena?, eres una mujer increíble, inteligente, dulce, incluso hasta eres cariñosa bajo ese aspecto de chica dura que siempre llevas.- Kara hablaba desde los más profundo de sus entrañas, sonrió casi con ironía y dejo perder su mirada en la pared que tenía en frente, sus ojos buscaban algo, un retrato de ellas dos con copas de vino junto a un rosedal una bella tarde de primavera – me haces mejor persona, y desde que te conocí no has hecho otra cosa que cuidar de mi, contigo no me siento sola. Es imposible no quererte Lena.- Volvió sus ojos azules para encontrarse con el llanto incesante de la morena y abandono sobre su mesa ratona la taza que mantenía en sus manos. Lena se precipito sobre su cuerpo y la abrazo con necesidad contenida dejando que su llanto se volviera más y más urgente.

L- Yo lo hice Kara- exclamo con la poca voz que aún le quedaba.

K- No sé a qué te refieres pero sea lo que sea de seguro tuviste tus motivos- dijo la rubia tratando de alivianar la carga de su amiga. Entonces el rostro de Lena palideció más que de costumbre y se aparto dejando de llorar, casi como si el alma se le hubiese escapado del cuerpo.

L- Yo mate a Lex.- Su voz sonaba sombría y cubierta de culpa, Kara pudo notar como los latidos de su corazón de pronto aminoraron, como si la mujer frente a ella hubiera muerto y solo quedara un despojo de lo que era.

K- Lena, tu hermano murió luchando contra Supergirl, fue un accidente.- reflexiono tratando de que la joven Luthor entrara en razón.

L- No es así, Lex uso el reloj de transmateria para desaparecer del lugar, fue a la cabaña de la familia, a la que íbamos cuando éramos niños, y yo lo estaba esperando. – Miro sus manos temblorosas justo al tiempo que las lágrimas aparecían otra vez- tenía mi arma cargada y lista, y en cuanto hablo le dispare en el pecho dos veces. Sabía que el mundo jamás estaría a salvo mientras el viviera, ustedes no estarían a salvo, tu no lo estarías y no podía permitir que eso pasara, que te hiciera daño para herirme. Tenía que matarlo Kara.- Lena tapo su rostro con sus manos y curvo su cuerpo sobre sus piernas cruzadas bajo la manta dejando que el llanto y el dolor se le escurrieran entre los dedos.- Murió queriendo decirme algo- exclamo mirando a Kara una vez más al tiempo que esta sentía que se le paralizaba el corazón.- dijo: "eres una tonta, todos te han mentido, hasta tu madre", pero se le escapo la vida antes de que pudiera terminar. Pensé que quizás en sus cuadernos lo había escrito, pero no hay nada. – susurró casi en un grito ahogado al tiempo que arrojaba al suelo uno de los diarios de su hermano. - ¿Lo ves?, soy un monstruo igual que ellos, lo mate y aún así sigue ingeniándoselas para atormentarme. Y debería estar devastada por lo que hice y en cambio estoy atormentada mas por no saber a qué se refería, que por haberlo matado.

Kara se había quedado paralizada por completo con los ojos clavados en Lena Luthor, se sentía devastada por lo que acababa de escuchar, culpable por dejar escapar a Lex, atormentada por permitir que Lena cargara sola con esa culpa, desecha por no poder decirle la verdad, y al mismo tiempo aliviada de que aquel villano no revelara su secreto ante la mujer a su lado.

L- ¿Lo ves?, te has quedado callada. Te ahorrare la decisión de entregarme a las autoridades- exclamo retirando la manta de sus piernas y poniéndose de pie.

K- ¿Qué?- salto Kara siguiéndola hasta la habitación y sujetándola por los hombros para que volteara a verla- No voy a entregarte, ¿a caso te has vuelto loca?, ¿Cómo puedes pensar siquiera que voy a dejarte que pagues sola por esto?

L- Pero yo cometí un crimen terrible Kara, y ahora te he hecho mi cómplice.

K- Escúchame bien Lena, Supergirl fue quien mato a Lex Luthor en esa batalla, todo el mundo lo sabe y la nación se lo agradeció ante toda la prensa.- Kara se había puesto más seria de lo que la morena jamás la había visto, su mirada mostraba una seguridad y una firmeza que no había reconocido en ella nunca antes.

L- Pero yo…

K- Fue Supergirl, y no se hablará más del asunto- Lena asintió con la cabeza en un desconcierto total al tiempo que la kriptoniana la abrazaba con fuerza tratando de que ambas encontraran un poco de calma. La morena recostó su cabeza en el hombro de Kara y se dejo perder en la calma que esa mujer le brindaba, se aferro a su cintura y se quedo allí por algunos segundos que parecieron eternos, necesitaba ese abrazo más que cualquier otra cosa en el mundo, necesitaba a Kara más de lo que jamás se animaría a admitir en voz alta. - ¿Qué tal si terminamos el café, miramos una peli, y luego nos dormimos hasta el medio día que buena falta nos hace? - Lena sonrió con dulzura y asintió con la cabeza mientras regresaba tomada de su mano hasta el sillón del living.

Afuera el viento gélido azotaba las ventanas y la lluvia incesante lo inundaba todo, los vidrios se empañaban por el calor que los cuerpos despedían dentro del departamento dejando ver tan solo los rayos surcando el cielo ocasionalmente. El piso se encontraba en penumbras, solo la pantalla del televisor iluminaba el salón, Kara tenía a Lena sujetada por los hombros con uno de sus brazos y alternaba su mirada entre ella y la imagen que le devolvía el aparato. Tenía mucho que pensar, mucho que resolver, tenía que encontrar la manera de decirle la verdad a la morena, después de todo aún quedaba otra Luthor que conocía su secreto, y no podía arriesgarse a que lo revelara antes que ella, o perdería a Lena para siempre.

L- ¿Sabes una cosa?- dijo al cabo de un rato enterrada en el pecho de Kara y dejando de observar la pantalla para mirarla a los ojos- siempre me ha gustado la lluvia, siento que limpia cosas, cosas que quiero limpiar, me da mucha paz, igual que tu.- Sonrió medio de lado y dejo un beso en la mejilla de la rubia volviendo luego a acomodarse como estaba. La kriptoniana la miro embelesada y la abrazo aun con más sentimiento dejando caer su mentón sobre la cabeza de Lena al tiempo que soltaba un suspiro al aire. Esa mujer había desnudado sus secretos antes ella, iba siendo hora que ella hiciera lo mismo.