A/N: Hola a todos nuevamente! Aquí les traigo el capítulo número 13. Espero que les guste tanto como a mí. Es uno de mis favoritos.
Muchas gracias a todos los que me dejaron sus reviews en el capítulo anterior. Me alegra saber que sigan conmigo por más que haya abandonado la historia por tanto tiempo. Prometo no volver a desaparecer así, ya he recuperado el interés por esta historia. Creo que había sufrido una especia de bloqueo por culpa del capítulo anterior, pero ya pasó.
Ahora los dejo leer tranquilos. Espero que lo disfruten!
B.H.
Capítulo 13
Regina estaba sentada en el piso de su habitación ordenando un montón de papeles del instituto. Uno de sus cuadernos se había roto y las hojas se esparcieron por todos lados y ahora debía poner todo en orden.
En su mesilla de luz su celular comenzó a vibrar y de repente la habitación se inundo por la molesta canción "Happy" de Pharrel Williams. Regina no tuvo ni que mirar la pantalla, ya sabía que era Kathryn quien llamaba. Ella se había auto colocado esa canción como tono de llamada en el celular de Regina, porque según Kat sus llamadas siempre llegaban para alegrar el día de su amiga.
-¡Hola, Kat!- Respondió Regina olvidando su tarea de ordenar papeles y desplomándose sobre la cama con el celular pegado a la oreja.
-¿Qué hay, querida mía? ¿Cómo amaneciste?- La animada voz de Kat llegó del otro lado del auricular, con un extraño ruido de fondo.
-Si por amanecer te refieres a salir de la cama a las 11 de la mañana entonces amanecí bien, sin resaca afortunadamente.- Se pasó una mano por la frente como para asegurarse que eran ciertas sus palabras. –Gracias por enviarme ese mensaje anoche recordándome que tomara mucha agua y paracetamol.- De no haber sido por el mensaje de su amiga seguro que en estos momentos su cabeza estaría explotando en mil pedazos.
-Para eso están las amigas.-
-¿En dónde estás? Se escucha mucho ruido de fondo.- Preguntó Regina curiosa por saber en dónde se había metido su amiga.
-Estoy en mi carro. Llevé a mamá más temprano a hacer unas compras y aproveché el viaje para ir a comprar unos nuevos pinceles, y ahora estoy yendo a buscarla nuevamente.-
-Oh ya veo. Eso explica el ruido de fondo.-
-Sí, es por eso.- Kat se quedó en silencio por unos segundos, como dudando si decir lo siguiente. –Oye… fui al café hace un rato y hablé con Ruby.-
-¿Ah sí? ¿Ella tampoco tiene resaca?- Rió un poco pero se puso seria nuevamente, el cambio en el tono de voz de Kat le había llamado la atención.
-Jaja no, no tenía resaca. Pero me ha contado algo.- Regina intuyó que era algo sobre Emma. Sentía curiosidad pero a la vez un poco de miedo por lo que pudiese llegar a decirle Kat.
-¿Y bien?- Realmente a veces los momentos de suspenso de Kat eran agotadores.
-Bueno, me ha dicho que Emma se ha pasado por el café más temprano y han hablado durante el descanso de Ruby.-
-Oh… y… ¿pasó algo?-
-Dijo que Emma fue a disculparse con ella. Que se había conmovido bastante y que se la veía muy arrepentida.-
-¿Y Ruby que hizo?- No pudo evitar sentir una pequeña oleada de celos al saber que Emma había ido a disculparse con Ruby y no con ella.
-La ha perdonado obviamente. Y dijo que Emma se sorprendió mucho por eso. Se ve que estaba esperando que la rechazara.-
-Ya veo.- "¿Por qué no se ha venido a disculpar conmigo?", se preguntó y una pequeña vocecita en el fondo de su cabeza le respondió "Porque casi la besas en el baño y has hecho que todo sea incómodo entre las dos, idiota".
-¿Gina?- Se había sumergido en sus pensamientos y no había escuchado que Kat le había hablado.
-Perdona, ¿Qué habías dicho?-
-Dije que Ruby me contó que cree que Emma irá a disculparse contigo también.-
-¿En… en serio?- Tartamudeo un poco. De repente se había puesto muy nerviosa.
-Obviamente, Gina. ¿Por qué habría de disculparse solo con Ruby si también tú te mereces una disculpa?-
-Es que… es que yo.- No sabía qué decir.
-Gina… ¿pasó algo entre ustedes anoche?- Kat no estaba muy segura si sacar el tema. Sabía que era algo muy delicado.
-¿Qué? ¿A qué te refieres? ¿Qué podría haber pasado? ¡No ha pasado nada!- Respondió todo muy deprisa, atropellándose entre las palabras. No esperaba que Kat le preguntara eso. No estaba preparada para hablar de eso con nadie.
-Tranquila, es que ayer cuando saliste del baño parecías un poco conmocionada, y vi que Emma estaba allí también, pero no tenemos que hablar de eso si no quieres.-
-Yo… no, no quiero hablar sobre eso.- No tenía sentido negar que algo había sucedido si Kat las había visto. Sobre todo porque ella era la única que estaba completamente sobria.
-De acuerdo, pero sabes que aquí estoy para hablar de lo que sea que necesites, Gina. Para eso están las amigas.- Y quiso agregar algo más para alivianar el ambiente. –Para eso y para recordarte que tomes paracetamol y evitarte la resaca.-
Regina agradeció el comentario de Kat y rió con ganas, liberando la tensión que se había formado en su pecho. Realmente estaba muy agradecida por tener una amiga como Kat.
-Gracias, Kat. Lo aprecio mucho.-
-No hay problema, nena.- Se escuchó un poco de movimiento y el sonido de la puerta del coche. –Oye, ya he llegado y voy a buscar a mamá. Hablamos luego, querida mía.-
-Está bien, hablamos luego. Mándale saludos a tu mamá de mi parte.-
-Lo haré ¡Ciao, Bella!- Y antes de colgar hizo un exagerado sonido de beso, que dejó a Regina riendo al otro lado de la línea.
Se quedo recostada sobre su cama pensando en lo que le había dicho Kat. ¿Sería cierto que Emma iría a disculparse con ella? Luego de lo que había sucedido en el baño estaba segura de que la rubia no querría volver a hablarle. Aunque tal vez ella también estaba ebria y no recordaba lo que había sucedido. "Sabes que eso no es cierto, Regina, no seas idiota. Emma estaba muy sobria cuando la acorralaste en el baño". Gruñendo se tapó la cara con un almohadón.
-Soy una idiota.- Se dijo a sí misma en voz alta. El sonido de su voz atrapado por la tela del almohadón.
"Seguro que no es cierto lo que dijo Ruby y Emma no vendrá a disculparse. Seguro a partir de ahora no volverá a mirarme y se alejará de mi cuando me vea en la escuela. Seguramente hablará con el Sr. Clark para cambiar de pareja de química, o dejará todas las clases que comparte conmigo y cambiará sus horarios, y…", sus pensamientos se vieron interrumpidos por el sonido del timbre. Su madre no estaba en casa así que era su trabajo abrir la puerta.
Se puso de pié y se acomodó un poco el cabello mientras se dirigía hacia las escaleras. Bajando los escalones pensó que tal vez era Graham que venía a hablar luego de lo sucedido la noche anterior. Le había mandado un par de mensajes pero no había respondido. Sabía que tarde o temprano su amigo aparecería. Tenía la costumbre de olvidar su celular en el coche y no responder luego de muchas horas.
O tal vez era Robin quien había tocado el timbre.
"Oh por favor que no sea Robin".
Cuando llegó a la puerta y abrió se encontró con la última persona que esperaba ver. Emma.
Su rubia estaba allí, en su puerta, mirando a Regina con una expresión de nerviosismo y algo más que la morena no pudo identificar.
Se había petrificado al ver a la chica que le quitaba el sueño allí. Realmente no pensaba que volvería a ver a Emma luego de lo que había sucedido la noche anterior. Al menos no fuera de la escuela. Por más que Kat le había dicho que Emma quería disculparse con ella, no podía creerlo, y ahora verla allí en carne y hueso la había descolocado por completo.
Ambas chicas se miraron fijamente por lo que pareció una eternidad hasta que Emma rompió el silencio aclarándose la garganta.
-Ejmm… hola, Regina.- Miró al suelo moviendo un pie de forma nerviosa. –Espero no estar interrumpiendo nada.-
Regina se recuperó de su estupor al escuchar a Emma. -¿Qué?... ¡oh no! No no, no interrumpes nada.- Nuevamente se había puesto muy nerviosa. Era el efecto que tenía Emma con ella.
-¿Qué… qué haces aquí?- Preguntó suavemente.
-Yo… Ehmm… vine a… - La rubia tuvo que aclararse la garganta que parecía haberse convertido en arena. –He venido a disculparme contigo.- Dijo con voz muy débil, casi inaudible. La morena por poco no la escucha.
"¿Qué ella vino a qué?" Regina no daba crédito a sus oídos. No esperaba que esto sucediera. Pensaba que Emma no volvería a dirigirle la palabra y ahora estaba allí, en su casa, ¿pidiéndole disculpas?
-¿Qué?-
-He venido a disculparme.- Esta vez habló con más firmeza. –Sé que tal vez no quieras volver a hablarme luego de todo lo que sucedió y por la forma en que te he tratado pero solo quería que…-
No pudo terminar la frase porque de repente se vio rodeada por los brazos de Regina. "Pero qué… ¿qué está sucediendo?".
El movimiento había sido tan repentino que Emma casi pierde el equilibrio pero se recuperó rápidamente, aunque tardó un poco más en recuperarse del shock por la acción de Regina.
La morena había actuado por impulso. Había extrañado tanto a Emma y estaba tan segura de que nunca volverían a ser amigas que escucharla decir que quería disculparse hizo que perdiera todo control y solo pudo pensar en abrazarla. Necesitaba sentirla, saber que era real.
Por un momento comenzó a entrar en pánico al notar que Emma se había quedado tiesa como una tabla y no respondía al abrazo, pero entonces notó cómo la rubia se relajaba y pasaba sus brazos alrededor de su cintura, estrechándola con fuerza contra su propio cuerpo.
Regina dejó escapar un pequeño suspiro de alivio al notar que Emma la abrazaba. Se sentía tan bien tenerla en sus brazos. Ambas encajaban a la perfección, como dos piezas de puzle. "Dios por favor no permitas que esto sea un sueño. Por favor dime que esto es real". Pensaba Regina mientras sutilmente inhalaba el dulce perfume de su rubia. La había echado de menos.
Ninguna de las dos quería separarse, pero el abrazo ya comenzaba a ser incómodo luego de tanto tiempo y un poco a regañadientes Regina dio un pequeño paso hacia atrás, pero manteniendo los manos en los hombros de Emma.
-Lo siento… me dejé llevar.- Ahora se sentía mucho más nerviosa que antes. Lentamente dio otro paso atrás y quitó sus manos de los hombres de la rubia. –Es que… pensaba que tú no volverías a hablarme y me he alegrado tanto de verte y…- Emma la cortó levantando una mano para llamar la atención de Regina.
-Está bien, Gina. No sabes lo contenta que me pone ver que hayas reaccionado así y no que me hayas cerrado la puerta en la cara.- Ambas chicas rieron, notando cómo la tensión desaparecía un poco.
-¿Quieres pasar? Así podremos hablar mejor. –Miró hacia los costados, hacia las casas de sus vecinos. –Y evitamos darle un show a los vecinos.- Rió un poco nerviosa. "¿Por qué siempre me pone tan nerviosa?".
-Sí, me encantaría.- Emma sonrió ampliamente. Esto estaba yendo mucho mejor de lo esperado.
Se estaba haciendo un silencio incómodo entre ambas chicas. Regina había sugerido tomar café. Era casi hora de almorzar pero estaba esperando a su madre quien dijo que llevaría comida.
Emma estaba sentada en la mesa mirando distraídamente por la ventana. No podía quitarse de la cabeza el recuerdo del abrazo de Regina. Se había sentido tan bien, era como si al estar en contacto con la otra chica todas sus heridas del pasado habían sanado. Se sentía protegida. Le gustaría tener la oportunidad de poder abrazar a Regina todo el tiempo, pero eso sería demasiado raro. No quería abusar de su suerte. Ya era bastante bueno que tanto Regina como Ruby la hubieran perdonado sin siquiera pensárselo dos veces.
Regina le daba la espalda a la otra chica y se concentraba en preparar el café, pero su mente no dejaba de dar vueltas. Se sentía demasiado nerviosa. Había amado el abrazo con Emma, pero temía que luego de eso y lo sucedido en el baño del bar la rubia sospechara de sus verdaderos sentimientos y decidiera rechazarla. No podría soportar perderla a la rubia cuando acaba de recuperarla. Pero igualmente Regina sabía que debía hablar sobre lo sucedido en el baño. Eventualmente el tema saldría a la luz y lo mejor sería terminar con eso de una vez por todas.
-Emma…- Dijo aun dándole la espalda.
La rubia se volteó a ver a la otra chica, quien se veía muy tensa. -¿Si?-
Regina suspiró y se enfrentó a Emma. –Yo quería… disculparme por mi comportamiento de anoche.-
-Oh…- Emma no supo qué más decir. Sabía que lo sucedido en el baño debía ser discutido, pero no esperaba que Regina sacara el tema ahora.
-Mira… yo estaba muy ebria y… no estaba pensando en lo que hacía.- La morena no podía mirar a los ojos de la otra chica. No sabía si podría soportar ver la cara de asco o rechazo en los ojos de la rubia. –Había tomado mucho alcohol y tenía la cabeza nublada y… lamento si mi comportamiento hizo que todo fuese incómodo entre nosotras.-
-Regina, está bien. No tienes que…-
-¡No! Yo estuve mal y actué como una estúpida y te prometo que no se volverá a repetir.- En ese momento levantó la mirada y logró ver algo en los ojos de Emma. Algo parecido a decepción, pero se fue tan rápido como llegó.
La rubia sabía que debía sentirse aliviada por esto. Regina le había confirmado que todo había sido producto del alcohol. Entonces realmente no se sentía atraída por ella, lo que sería bueno para que sus sentimientos por la morena dejaran de crecer al saber que ella no la deseaba. Pero de todas formas se sentía mal, porque por más que intentara ignorar sus sentimientos por Regina no podía negar que estaba muy atraída por ella, y una parte de ella deseaba que su atracción fuese mutua. Evidentemente estaba equivocada.
-Está bien, Gina. No te preocupes. Todos hemos hecho cosas así cuando estábamos ebrios.- Le sonrió un poco intentando cortar con la tensión.
-Sí, es cierto… ¿me perdonas?- La miró con ojos de cachorrito y Emma casi se derrite en la silla.
-Por supuesto que sí. No creo que haya nada que perdonar pero si te sientes mejor al oírlo entonces sí, Gina, te perdono.- La sonrisa que recibió por parte de la morena fue demasiado hermosa y Emma deseaba haber tenido una cámara para poder capturar tanta belleza eternamente.
La cafetera anunció que el café estaba listo y Regina sirvió dos tazas y ambas chicas se movieron al living para charlar.
Emma le contó todo lo que había sucedido con Neal. Le dijo cómo el muy idiota le había llenado la cabeza en contra de ella y de Ruby solo para poder tenerla para él solo.
-Me di cuenta de cuáles eran sus intenciones conmigo cuando estábamos en el bar.- Suspiró con frustración. –Soy una estúpida. Debería haberme dado cuenta antes de esto.-
-No eres estúpida, Emma. Estabas buscando un amigo y el imbécil se aprovechó de eso.- Regina le puso una mano sobre la rodilla y le dio un pequeño apretón. –Lamento que hayas sufrido por su culpa. Pero en cierta forma me alegro de que ahora sepas qué clase de persona es.-
-Sí, debería haberte hecho caso cuando me advertiste sobre él el primer día de clases.-
-Al menos ya lo sabes, y espero que ahora puedas confiar más en mí y en Ruby.- Sonrió un poco al recordar a su mejor amiga. –Y en Kathryn también. Sé que no has pasado mucho tiempo con ella pero me encantaría que todas fuésemos buenas amigas.-
-Sí, eso me encantaría.- Emma colocó su mano sobre la de Regina que seguía en su rodilla y le sonrió ampliamente.
Siempre que se miraban y estaban cerca sentían que el mundo a su alrededor se desvanecía y solo quedaban ellas dos. Ambas chicas sentían el gran deseo de acercarse más a la otra. De cerrar la distancia que las separaba pero ninguna se movió. Las dos pensando que serían rechazadas. Si tan solo supieran.
Regina rompió con el hechizo en que se habían sumergido desviando la mirada hacia la ventana al ver el coche de su madre entrando al aparcamiento.
-Ha llegado mi madre.- Anunció y se puso de pie, tomando las tazas vacías de café y llevándolas a la cocina.
Emma se quedó sentada en el sillón y al escuchar la puerta se puso de pié para recibir a la dueña de la casa.
-Regina, ya estoy en… ¡Oh, Emma! Qué alegría verte.- La mujer se acercó cargando un par de bolsas de papel en sus brazos y varios papeles.
-¡Hola, Cora! Por favor déjame ayudarte.- Dijo Emma tomando las bolsas de papel.
-Muchas gracias, querida.- Con un brazo libre pudo acomodar mejor los papeles que traía y le sonrió amablemente a Emma. -¿En dónde está mi hija?-
-Aquí estoy, mamá. Fui a llevar las tazas de café al fregadero.- Regina se acercó y le dio un beso en la mejilla a su madre. -¿Qué tal tu mañana?-
-Oh ya sabes… lo mismo de siempre. Reuniones y más reuniones.- Rodo los ojos y se acercó a la mesilla de café a dejar los papeles. –Al menos tengo el resto del fin de semana libre.- Notó que Emma seguía con las bolsas en sus manos. –Oh Emma, lo siento. Permíteme.- Y con eso tomó las bolsas.
-¿Qué traes ahí, mamá? ¿El almuerzo?-
-Sí, hija. Pasé por Granny's camino a casa.- Dijo mientras se dirigía a la cocina. –Por cierto, tu amiga Ruby te envía saludos.-
-Oh gracias.- Regina miró a Emma y notó que la otra chica se había quedado mirando al suelo.
-Me alegra saber que tú y Ruby han vuelto a ser amigas.- Comentó la mujer volviendo de la cocina. -¿Te quedas a almorzar, Emma? Siempre tengo la costumbre de pedir más comida de la que nosotras dos comemos y luego terminamos comiendo lo mismo al almuerzo y cena. Y a veces al almuerzo del día siguiente también.- Las tres allí presentes se rieron por el comentario de la mujer.
-Te agradezco la invitación, pero no quiero ser una molestia.-
-No lo haces.- Respondió Regina rápidamente. –Por favor quédate.-
-Sí, vamos Emma. No eres una molestia. Me encantaría que almorzaras con nosotras.-
Emma miró a ambas Mills y notó en sus rostros la amabilidad y calidez familiar que siempre veía en el rostro de Mary Margaret y no pudo rechazar la invitación.
-De acuerdo. Pensaba almorzar comida de Granny's de todas formas, porque Mary Margaret no estará en casa y a mí no se me da muy bien eso de cocinar.- Las dos mujeres rieron.
-Bueno, tal vez mi hija pueda enseñarte a cocinar. Es una excelente chef.-
-Ya, mamá. No exageres.- Emma notó como las mejillas de Regina se ponían rojas.
-Pero es cierto.- Y como siempre queriendo tener la última palabra, se dio media vuelta y se volvió a dirigir a la cocina, diciendo sobre su hombro. –Pon la mesa, Regina. Y Emma, siéntete como en tu casa.- Regina suspiró y sacudió la cabeza. Su madre siempre actuando igual.
Miró a Emma y le sonrió. –Gracias por aceptar la invitación. Toma asiento y todo estará listo en dos minutos.-
-No no, permíteme ayudarte con la mesa. Es lo menos que puedo hacer.- Amabilidad y modales ante todo.
-De acuerdo, gracias.- Le sonrió ampliamente y le indicó a Emma en dónde estaban los platos.
El almuerzo había sido de película. No se habían dado silencios incómodos, la comida estaba deliciosa y Emma se sentía muy a gusto en compañía de ambas Mills.
En ese tiempo había aprendido que Cora era una madre muy cariñosa y divertida. Una imagen totalmente diferente a la que daba su apariencia de alcaldesa. En su hogar era una persona relajada y muy amable. Emma supo que ella y MM tenían varias cosas en común, pero dudaba que algún día hablasen sobre eso, porque Mary parecía tenerle miedo a Cora, como la mayor parte del pueblo. La rubia estaba agradecida de haber tenido la oportunidad de conocer este lado de la mujer. Le agradaba mucho.
Cora no había podido evitar notar la forma en que su hija miraba a Emma. Su rostro se iluminaba cada vez que su mirada se encontraba con los claros ojos de la rubia. Y ni hablar de la constante sonrisa en sus labios. Desde hacía años que no había visto a su hija sonreír tanto. "Es evidente que esta Emma es una chica muy especial para Regina".
-Y entonces cuando pensábamos que la situación no podía ponerse más cómica vemos a Regina correr desnuda con su pañal en la mano y su hermana intentando alcanzarla.- Contó Cora intentando contener las lágrimas por reír tanto.
A Emma le dolía mucho la panza por tanto reírse, y Regina tenía la cara roja como un tomate bien maduro, pero igualmente se reía. Le gustaba ver a su madre y a Emma llevándose tan bien, por más que fuese gracias a la embarazosa historia que su madre le estaba contando a la chica de sus sueños.
-Todos en la fiesta estaban disfrutando del show hasta que Zelena alcanzó a Regina cuando intentaba meterse a la fuente del jardín… usando su pañal como sobrero vale aclarar.-
Emma estalló en carcajadas. Se estaba quedando sin aire al imaginar todo. Una pequeña Regina de 2 años bailando para todos los invitados en la fiesta de cumpleaños de su padre, y luego corriendo desnuda frente a todos ellos con su pañal en la mano. Todo era demasiado cómico y Emma estaba a punto de caerse de la silla por la risa.
-Oh cómo nos divertimos aquella vez. Es una pena que ALGUIEN decidiera destruir las grabaciones que había sobre eso.- Dijo Cora mirando a su hija acusadoramente.
-¡No! No lo hiciste.- Emma se volteó a mirar a Regina con los ojos como platos.
Regina simplemente se encogió de hombros. –No podía dejar que esa grabación siguiera existiendo. Seguramente mamá se la mostraría a todos los que vinieran a casa.-
-Da por seguro que hacía habría sido.- Cora rió y le tiró una servilleta en la cara a Regina. –Por eso es mi trabajo avergonzarte contando la historia cuando tenemos visitas.- Se volteó a mirar a Emma con una mirada conspiradora. –Y tengo muchas más historias para contarte, Emma.-
-¡Oh genial! No puedo esperar.- La rubia rió y le dedicó una tierna sonrisa a Regina. La morena no podía enojarse con ninguna de las dos por reírse a costa de ella. La escena era simplemente demasiado perfecta. Se preguntó cómo se sentiría su madre su algún día presentara a Emma como su novia. "No, no voy a pensar en eso… no va a suceder".
Luego del almuerzo Emma ayudó a Regina a recoger la mesa mientras Cora preparaba café. Ambas chicas limpiaron los platos juntas y luego se reunieron con Cora en el living para charlar un poco más, hasta que Emma recibió un mensaje de MM diciendo que estaría en casa en unos minutos y que deseaba salir a pasear con ella.
La rubia tenía ganas de quedarse en casa de Regina, se la estaba pasando muy bien con ambas mujeres, pero sabía que no debía abusar de su hospitalidad y seguramente Cora deseaba pasar algo de tiempo con su hija. Y pasar la tarde con MM no era mala idea tampoco. Le gustaba tener esa compañía maternal que le daba la morena de cabello corto.
-Les agradezco mucho todo.- Dijo Emma poniéndose de pie.
-No tienes que agradecer nada, Emma. Siempre eres bienvenida en nuestro hogar.- Le dijo Cora acompañando a la rubia hacia la puerta. Regina iba detrás de ellas.
-Igualmente, gracias por el almuerzo.- Le sonrió amablemente. Realmente le agradaba mucho Cora.
-No hay problema, querida. Espero verte pronto.- Le dio un pequeño abrazo y se alejó hacia el interior de la casa, dejando a las dos chicas solas.
-Gracias por todo, Emma.- Dijo Regina sintiéndose un poco tímida. Era como el final de una cita.
-No, Gina, soy yo quien debe agradecerte. Pensaba que no volveríamos a ser amigas luego de todo lo que sucedió y tú me has perdonado sin ningún problema.- Emma sonreía ampliamente y Regina sentía cómo su corazón se derretía.
-Me alegro que hayamos aclarado todo.- Dio un paso hacia adelante, mirando al suelo de forma nerviosa. –Te echaba de menos.- Lo dijo casi en un susurro.
-Yo también te echaba de menos.- Dijo Emma con el mismo tono de voz. Nuevamente se sentía hechizada por la presencia de la morena.
Regina sintió que debía dejar ir a Emma en ese momento antes de hacer algo de lo que se arrepentiría.
-Te veo luego, Em.- Se acercó un poco a ella y le dio un pequeño beso en la mejilla.
-Yo… claro, sí. Te veo luego, Gina.- El cerebro de Emma hizo corto circuito y su corazón dejó de latir por un momento al sentir los cálidos y suaves labios de Regina contra su mejilla. Sabía que no debía emocionarse demasiado por eso. Era un simple saludo y había visto a la morena saludar de esa forma a Kathryn también. No era nada especial. Pero las mariposas en el estómago de la rubia pensaban diferente. "Espero que tome costumbre en saludarme así de ahora en adelante".
-Hasta luego.- Se volvió a despedir Regina y vio cómo Emma comenzaba a caminar hasta la calle. Le pareció notar que la rubia llevaba su mano hacia la mejilla en dónde la había besado, pero no estaba segura y decidió no pensar demasiado en eso.
-Me agrada mucho Emma.- Regina se sobresaltó al escuchar las palabras de su madre quien de repente se encontraba parada detrás de ella, viendo partir a la rubia.
-Sí, es muy agradable.- Comentó la morena al fin cerrando la puerta cuando Emma se perdió de vista.
-Debes traerla más seguido a casa.- La mujer comenzó a caminar hacia las escaleras, pero antes de llegar muy lejos dijo. –Emma es mucho más agradable que Robin.-
Regina sintió que se quedaba sin aire al oír el comentario de su madre. ¿A qué se refería con eso? ¿Estaría sospechando algo?
A/N.2: Bueno, ya vemos que Kathryn no es la única que sospecha que algo sucede entre Emma y Regina. Ahora Cora también lo ha notado.
Sé que todos están ansiosos por la llegada del primer beso y lamento mucho que haya tomado tanto tiempo, pero me gusta construir lentamente la relación de nuestras chicas. No me odien por eso! El beso ya está cerca! MUY CERCA! ;)
Gracias por leer y por favor no olviden dejar sus reviews! Saben que los aprecio mucho!
Hasta pronto!
B.H.
