A/N: Nuevamente les he traído una actualización con una corta espera. Estoy tratando de compensar los cuatro meses sin actualización. Estoy segura que este capítulo les gustará mucho. También es uno de mis favoritos, y creo que me emocioné mucho escribiendo porque quedó más largo de lo normal.
Espero que lo disfruten!
B.H.
Capítulo 14
Ya era la hora de la cena y Granny's estaba repleto de gente. Ruby se movía de aquí para allá atendiendo a todos, tomando sus órdenes y entregando su comida. Los sábados por la noche siempre eran así y ella ya estaba acostumbrada, pero no pudo evitar soltar un gran suspiro de alivio cuando dio la hora de su descanso.
Salió al jardín y encendió un cigarro, inhalando profundamente y tirando la cabeza hacia atrás, soltando el humo hacia el cielo.
Escuchó unos pasos acercándose y al voltearse vio a Kathryn.
-Hola, Kat ¿qué te trae por aquí?- Preguntó la morena, acomodándose en su silla para enfrentar a la recién llegada.
-Mamá no tenía ganas de cocinar, así que me mandó aquí a buscar algo de comida.- Tomó asiento junto a Ruby y se quitó la chaqueta. –Ahora tengo que esperar a que mi orden esté lista.-
-Uhmm… temo que puede tardar un poco. Los sábados siempre son de locura.-
-Sí, lo imaginé. Por eso traje un libro, pero te vi aquí y vine a saludar.-
-Me alegra que lo hayas hecho.- Dudó un poco si continuar o no. –Quería comentarte algo. Pensaba hablarlo en la escuela pero ya que estas aquí…-
-Oh, bueno ¿de qué se trata?-
-Es sobre Emma y Regina.- Se quedó en silencio unos segundos, contemplando la mejor forma de decir lo siguiente. -¿No crees que… pasa algo entre las dos?-
-¡OH POR DIOS! ¿Tú también lo notaste?- Una gran sonrisa se dibujó en los labios de Kathryn. -¡Gracias al cielo no soy la única que sospecha que hay algo entre ellas!-
Ruby rió con ganas al ver la reacción de Kathryn. Comenzaba a amar su forma de ser tan dramática y exagerada.
-Bueno, creo que cualquiera que las conozca y preste la suficiente atención notaría que hay algo allí.- Comentó la morena entre risas.
-Ya… es cierto. La noche del bar, cuando fuimos a buscar a Regina al baño vi que Emma también estaba allí.- Kat se sentía contenta de al fin poder hablar con alguien sobre esto.
-¡No! ¿De veras?- Ruby parecía saltar en su asiento por la emoción.
-¡Sí! Pero no creo que haya pasado nada bueno, Regina parecía estar al borde de las lágrimas y no pude ver bien a Emma, pero por ver cómo reaccionó luego de salir del bar y todo, creo que no estaba muy contenta tampoco.-
-¿Has notado la forma en que se miran la una a la otra? A veces es enfermizamente cursi.-
-Creo que nunca vi a Gina sonreír tanto desde que conoció a Emma.-
-Lo cierto es que me sorprende bastante de Regina. Yo pensaba que era hetero hasta el infinito.- Realmente era una sorpresa. Regina nunca había mostrado interés por ninguna mujer. Y lo cierto es que hasta Robin ella tampoco había mostrado mucho interés por hombres tampoco.
-Yo la conozco muy bien y digamos que siempre he sospechado que no estaba 100% inclinada hacia los hombres.-
-¡Vaya! ¿Pero ella nunca ha dicho nada?-
-No creo que esté lista para hacerlo. Regina es… complicada.- Pensó en la mejor forma de describir a su mejor amiga. –Ella cree que su reputación lo es todo. Por ejemplo siempre supe que en el fondo ella realmente no quería estar con Robin, pero al ser la capitana de las animadoras y él el capitán del equipo de fútbol sintió que era su obligación estar con él.-
-Sí, yo solía ser muy buena amiga de ella. Sé que a veces tiende a pensar demasiado en su reputación… y ahora entiendo que no quiera admitir que tiene inclinaciones no tan hetero.-
-¿Y qué sabes de Emma?- Preguntó Kat curiosa por saber cuáles eran realmente las inclinaciones de la chica que parecía haber robado el corazón de su mejor amiga.
-Bueno… así como Regina, Emma también es complicada. O al menos es muy cerrada con respecto a aspectos personales.- Miró su reloj notando que no le quedaba casi nada de tiempo de descanso. –Pero por lo que me ha dicho entiendo que hubo alguien que la lastimó mucho en el pasado… sentimentalmente hablando. Emma ha tenido una vida muy difícil y muchos la han lastimado.-
-Pobre Emma. Ella es una persona con un gran corazón, no merece que la traten mal.-
-Es cierto, pero afortunadamente ahora está aquí para que todos le cambiemos la vida. Aunque creo que es difícil de aceptarlo para ella. Creo que teme que la vuelvan a herir. Y esto me hace sospechar que por eso no ha dicho nada sobre Regina.-
-Vaya… entre una que se niega a salir del closet y otra que teme ser herida tenemos un gran show aquí, ¿no te parece?- Kat ya estaba planeando algo en su cabeza para ayudar a sus dos amigas a estar juntas.
-Jaja sí, es toda una telenovela.- Ruby también deseaba hacer algo para ayudar a ambas chicas, pero no se le ocurría qué hacer.
-Debemos planear algo para que estén juntas.- Comentó Kat con mucho entusiasmo. Realmente quería que sus amigas fuesen felices.
-¡Oh sí! ¿Tienes algo en mente?- Ruby estaba igualmente entusiasmada.
-Algo se me está ocurriendo, sí. Pero debo pensarlo mejor.-
-¡Ruby!- La voz de Granny les llegó a ambas chicas a través de la ventana.
-Bueno, ya debo volver al trabajo, y es probable que tu orden ya esté lista.-
Ambas chicas se pusieron de pié y se encaminaron hacia el local. Ruby fue a la cocina a buscar la orden de Kat y al volver le dijo. –Cuando hayas pensado bien en el plan llámame, me entusiasma mucho la idea de jugar el papel de Cupido.-
-Jaja sí, a mi también. Será interesante.- Le entregó el dinero por su orden y tomó su bolsa. –Mañana te escribo y te cuento qué he planeado.-
-¡Perfecto! Hablamos mañana entonces.-
-¡Hasta mañana!-
Durante dos semanas las cosas habían ido de maravilla. Emma y Regina parecían inseparables. Siempre que podían estaban las dos juntas y sólo se separaban cuando tenían diferentes clases o por otras actividades. Emma pasaba casi todas las tardes en casa de Regina, tocando el piano, viendo alguna película o simplemente hablando. A veces se quedaban después de clases con Kathryn y Ruby tomando algo en algún parque.
Emma nunca se había sentido tan feliz como en este momento. Tenía todo lo que había soñado en su vida: un hogar. Storybrook se había convertido en su hogar gracias a la mujer maravillosa a quien podía llamar mamá y a sus increíbles amigas que le alegraban los días. Y gracias a Regina. La morena se había instalado en su corazón con tanta fuerza que Emma ya no podía hacer nada para controlar sus sentimientos. Sabía que eran inevitables y que lo mejor sería dejarlos fluir y amar a la morena en secreto. Ella ni sospechaba que Regina sentía exactamente lo mismo.
La morena era puras sonrisas desde que había hecho las paces con Emma. Incluso había comenzado a ser más amable con todos en la escuela. No es como que antes hubiera sido grosera, pero era la reina de los pasillos y todos le temían. Ahora en cambio era una persona más amigable, y muchos se acercaban a hablar con ella sin miedo. Parecía una persona totalmente diferente.
Afortunadamente Robin no la había vuelto a molestar. Tal vez su orgullo masculino seguía herido por la ruptura, pero lo único que hacía era observar a Regina desde lejos y nada más.
Neal tampoco había vuelto a ser un problema. Luego de la pelea con Graham había intentado hablar con Emma pero la rubia simplemente le dijo que le parecía despreciable lo que le había hecho al otro chico, y que estaba muy enfadada por haber intentado alejarla a ella de sus amigas. El chico prefirió no volver a intentar nada con la rubia sabiendo que al menor paso en falso su reputación se iría al infierno, porque estaba seguro que tanto Regina como Ruby estaban vigilando que él no se acercara a ella, y si lo hacía hablarían sobre lo sucedido con Graham y entonces estaría arruinado.
El único saco de testosterona que parecía seguir molestando era Killian, quien no para de coquetear con Emma a cada oportunidad, ganándose todo el odio de Ruby y Regina. En especial el de Regina, nadie debía coquetear con SU chica. Emma era de ella y de nadie más, por más que no lo supiera.
Sus días eran una lucha constante con sus impulsos. Cada vez le resultaba más y más difícil controlarse cerca de la rubia. Siempre buscaba alguna excusa para poder tocarla. Parecía que de repente todas las hojitas imaginarias de los arboles caían en el cabello de Emma, porque Regina siempre estaba diciéndole que tenía una y ella se la quitaba, aprovechando para acariciar la mejilla de la rubia cuando retiraba su mano. Emma siempre se sonrojaba cuando eso sucedía, y Regina se enamoraba más y más cada vez que la veía toda ruborizada.
Para fortuna (¿o será desgracia?) de ambas chicas no habían vuelto a tener un episodio como el del baño del bar. Habían tomado alcohol juntas en algunas ocasiones pero Regina se había controlado mucho para no volver a embriagarse al extremo de perder toda compostura, porque estaba segura que si lo hacía se abalanzaría sobre Emma sin pensarlo dos veces, y temía las consecuencias.
Mientras tanto Kathryn y Ruby seguían planeando algo para que ambas chicas se juntaran. Sabían que por su cuenta propia no harían nada, así que debían intervenir, por el bien de la felicidad y salud mental de sus amigas.
Era un poco cuestión de suerte que sucediera pero tenían toda la esperanza de que así fuera, y tal vez en el proceso formaran otra pareja más.
Pensaban llevar a cabo su plan el siguiente fin de semana. Era día festivo en Storybrook así que tendrían en viernes libre y Kathryn les había pedido permiso a sus padres para usar la casa de verano que tenían cerca del río a las afueras de la ciudad.
Era una casa enorme que el padre de Kat había heredado hacía varios años. Allí pasaban varias semanas durante el verano y ahora estaba deshabitada. Era el lugar perfecto para dar inicio a su plan.
Kathryn y Ruby organizaron todo. Saldrían el viernes por la mañana en varios autos. Habían invitado a August, y a Graham, quien aceptó viajar a Storybrook durante el fin de semana largo para aprovechar el tiempo con sus amigos, ya que en su última visita no habían podido hacer mucho por culpa de lo sucedido con Neal. Afortunadamente Graham se había recuperado muy bien luego de su pelea. Al parecer solo necesitaba descargar la bronca que sentía por él y haberlo golpeado había hecho que se sintiera bien nuevamente, y tras unos días meditando y pensando bien todo supo que no tenía sentido seguir pensando en el pasado y decidió seguir adelante, sin darle ni el más mínimo pensamiento a un inservible como Neal.
Regina estaba muy ansiosa por el fin de semana con sus amigos. En especial porque podría pasar casi 3 días seguidos con Emma, día y noche.
Ya había estado en la casa de verano de Kat y sabía que tenía 3 habitaciones, 2 de ellas con camas gemelas y una con cama matrimonial. Seguramente serían Kathryn y ella las que compartirían la cama matrimonial, eran mejores amigas, las que más se conocían y no sería la primera vez que durmieran las dos juntas en una misma cama. Pero internamente deseaba que por algún milagro divino fuese Emma quien compartiera la cama con ella.
Si así fuera sabía que no podía hacer nada, solo dormir, pero el solo hecho de tener a la rubia durmiendo a su lado era suficiente para tener mariposas en el estómago. Oh cuanto deseaba que esto se hiciera realidad.
Si tan solo supiera que esto era parte del plan de Kathryn y Ruby. Las chicas habían ideado todo para lograr que Emma y Regina estuvieran juntas, y la división de habitaciones no había quedado fuera del plan. Ambas chicas se habían esmerado mucho en organizar todo y esperaban que se diese todo a la perfección, porque de no ser así era probable que las cosas entre sus amigas se volvieran incómodas. Era un gran riesgo, estaban muy al tanto de eso. Pero si todo salía bien entonces la felicidad Emma y Regina valdría toda la pena y el esfuerzo.
Había llegado el día. Se encontrarían todos en Granny's a las 9 de la mañana y saldrían juntos.
Emma estaba sentada en la mesa de la cocina bebiendo café con Mary mientras esperaba que Regina fuese a por ella.
-Me alegra mucho ver que te hayas hecho tan buenos amigos, Em.- Comentó Mary mirando con cariño a su hija.
-Sí, estoy muy feliz de haberlos encontrado. Y creo que debo agradecértelo a ti.-
-¿A mí? ¿Por qué lo dices?- Preguntó la morena con curiosidad.
-De no haber sido por ti, nunca habría venido a Storybrook y no habría conocido a gente tan maravillosa.- Sonrió tímidamente. No era normal en ella hablar de temas sentimentales.
-Oh Emma.- Mary sintió sus ojos llenarse de lágrimas y se acercó a abrazar a Emma. Era una mujer muy emotiva y las palabras de su hija la llenaban de emoción.
-Ya, mamá, no es necesario que te pongas así.- Dijo Emma, sin sorprenderse por haberle dicho mamá a Mary. Desde hacía un tiempo que le había tomado costumbre a la palabra y ahora le gustaba mucho como sonaba. Al fin tenía una mamá. Y Mary estaba encantada de escucharla todo el tiempo.
Una bocina de coche hizo que ambas se separaran y Emma corrió a la ventana para ver el coche de Regina allí esperando.
-Regina ha llegado.- Tomó su mochila y la bolsa de comida chatarra que había comprado para compartir con sus amigos.
-¡Espero que pases un fin de semana muy lindo, Emma!- La mujer le dio un pequeño abrazo de despedida y acompaño a la chica hacia la puerta. –No olvides escribirme cuando hayas llegado. Y cualquier cosa que suceda sabes que puedes llamarme y estaré allí en un abrir y cerrar de ojos.-
-Jaja gracias, mamá. Lo tendré en cuenta.- Le dio un último abrazo y corrió escaleras abajo, hacia la entrada del edificio.
Regina vio a Emma salir por la puerta y sintió su corazón acelerarse como cada vez que veía a la rubia. "La tendré para mí todo el fin de semana. ¿Acaso puedo pedir algo mejor?", pensó mientras Emma se acercaba al coche. Al tenerla unos metros Regina salió a recibirla, dándole un corto pero fuerte abrazo, como había tomado costumbre en hacer cada vez que saludaba a la rubia.
-Déjame que coloque tu mochila en el portaequipaje.- Dijo amablemente.
-No te preocupes, yo puedo llevarla.- Le respondió Emma sabiendo que su mochila estaba un poco pesada y no queriendo molestar a la otra chica que se había ofrecido a llevarla.
Regina la vio ir hacia la parte trasera del coche y presionó un botón en el tablero para abrir la tapa. Se rió al ver la cara de Emma al notar todas las cosas que había allí.
-Ehmm… ¿Gina? ¿Sabes que solo estaremos allí dos noches, no?- Dijo Emma mirando sorprendida a la otra chica.
-Oh sí, lo sé. Pero no puedo evitarlo, siempre empaco más cosas de las que voy a usar.- Se acercó un poco a la rubia y le guiñó un ojo. –Aparte nunca se sabe cuándo necesite un cambio de atuendo.- Y con eso se dio media vuelta y se metió en el coche, sonriendo con satisfacción al ver el rubor en las mejillas de Emma. "Todavía tienes tu toque, Gina".
Emma acomodó su mochila en el portaequipaje, se metió en el coche en el asiento del copiloto, y en seguida Regina arrancó y condujo hasta Granny's.
Al llegar notaron que Todos ya estaban allí. August estaba sentado sobre una gran motocicleta, Ruby estaba guardando unas bolsas de comida en el coche de Kathryn y Graham estaba acomodando una nevera en el asiento trasero de su coche.
Kat al verlas llegar les sonrió ampliamente. -¡Bien! Ya era hora que llegaran.-
-Lo siento, me retrasé un poco.- Dijo Regina.
-Viendo todo el equipaje que traes no me sorprende.- Comento Emma, haciendo reír a Kathryn.
-Ah veo que nos has cambiado nada, Gina.- Kat se volteó a mirar a Emma con una sonrisa pícara en los labios. –Una vez fuimos de viaje a New York y por culpa de una personita aquí presente tuvimos que pagar exceso de peso de equipaje. Trato de no pensar en todo lo que podríamos haber comprado con tanto dinero.- Hizo un gesto de completa desolación, haciendo reír a Emma y recibiendo un pequeño golpe en el brazo por parte de Regina.
-Cállate, tampoco fue tanto.- Pero las mejillas rojas de la morena contaban otra historia.
-¡Ye estamos listos!- Anunció Graham.
-Muy bien. Ruby irá conmigo, Graham en su coche y August en su moto.- Dijo Kat revisando que todo estuviera en orden. –Supongo que tú iras con Gina, ¿sí?- Preguntó la rubia mirando a Emma.
-Sí, claro. Si ella no tiene problema.- Le sonrió tiernamente a Regina, quien no podía decirle que no cuando le sonreía de esa forma, aunque de todas formas pensaba ser ella quien llevara a Emma hasta la casa.
-¡Perfecto!- Ruby aplaudió entusiasmada. -¡Andando entonces!- Dijo subiéndose al coche.
-Bien, nos vemos todos allí.- August encendió su moto, se colocó el casco y salió a toda velocidad. Graham iba detrás de él.
Ruby hizo sonar la bocina del coche de Kathryn para que la rubia se apresurara.
-¡Ya voy, ya voy!- Le gritó y se despidió de Emma y Regina. –Nos vemos en un rato.-
-Nos vemos allí.- Dijo Regina. Saludando con la mano y dirigiéndose a su asiento tras el volante.
-¡No dejes que Ruby elija la música en la radio, te volverá loca!- Gritó Emma mientras Kat tomaba asiento.
-¡Muy tarde!- Escucharon decir a Ruby desde dentro del coche.
Todas rieron y partieron rumbo a la casa de verano.
Una vez allí todos ayudaron a bajar todo el equipaje de los autos, lo acomodaron en el living, y guardaron la comida en la cocina.
-¡Muy bien, atención todos!- Dijo Kathryn aplaudiendo para llamar la atención de todos.
Cuando los demás dejaron de hacer lo que sea que estaban haciendo y se acercaron a la rubia quien se había parado en la escalera para estar más alta, tomó una pequeña bolsa que tenía guardada en el bolsillo de su chaqueta.
-He pensado que sería divertido hacer un pequeño concurso para repartir las habitaciones. Porque como ya les he contado, la casa tiene 2 habitaciones con camas gemelas y una con una cama matrimonial. Será divertido ver a quien le toca dormir con quien.-
-¡Oh sí!- Rió August. Graham y Ruby lo acompañaron en la risa. Mientras que Emma se había paralizado pensando en que tal vez fuese ella quien tuviera que compartir la cama matrimonial. Tal vez sería con Regina. No sabía cómo sentirse al respecto. Y Regina estaba rezando en todos los idiomas que se sabía para que fuesen Emma y ella quienes compartieran la cama.
-Bueno, esto es muy sencillo. He escondido en la casa pequeños papelitos con números del 1 al 3. Todos saldrán a buscar los papelitos y vendrán aquí con su número. Aquellos que tengan números iguales serán compañeros de habitación. Y aquí. –Dijo levantando la bolsa que sostenía en la mano. –Tengo los nombres de las habitaciones para hacer el sorteo.-
Todos estaban muy atentos a las instrucciones y disimuladamente miraban hacia los costados intentando identificar algún papel. –A la cuenta de 3 saldrán a buscar los papeles, ¿listos?-
-¡Sí!- Respondieron todos al mismo tiempo.
-1… 2… ¡3!- Y todos corrieron a buscar los papeles. Ruby se quedó un poco atrás porque ya sabía en dónde estaban todos escondidos, después de todo ella había ayudado a Kat a organizar todo.
Las chicas vieron cómo Emma y Regina buscaban en el comedor y Graham y August habían corrido a la cocina.
August había sido parte del plan del concurso, y también haría algo de trampa para que él y Graham fuesen compañeros. Ruby le había contado casi todo su plan para juntar a Emma y Regina y el chico no dudó en ayudar. Por eso luego de "buscar" algún número en la cocina espero a que Graham encontrar el primero. Y sabiendo que en la cocina sólo habían papeles con el número 2, disimuladamente buscó en su bolsillo un papel igual con el mismo número, luego de que Graham encontrara el primero. Si de casualidad Emma o Regina aparecían en la cocina para buscar allí él las echaría diciendo que ese era SU lugar de búsqueda.
Mientras tanto Emma y Regina seguían buscando en el comedor. Luego de unos minutos Regina anunció que había encontrado uno y fue hacia la entrada con los demás.
Ruby y Emma seguían buscando. Al menos Emma buscaba, Ruby solo pretendía estar buscando mientras iba empujando a Emma disimuladamente hacia alguno de los escondites de números.
-¡Encontré uno!- Gritó emocionada Emma al haber encontrado al fin un papel. Se acercó a los demás y al minuto apareció Ruby sosteniendo su propio papel.
-Muy bien, veamos con quien compartirán habitación.- dijo Kat sonriendo al ver que parecía que la primer parte de su plan había salido bien. –Graham, muéstranos tú primero qué números tienes.-
-Tengo el número 2.- Dijo el chico levantando su papel para que los demás lo vieran.
-¡Excelente! ¿Quién tiene el otro 2?-
-Yo- Dijo August también levantando su número y sonriéndole a Graham.
-Bueno, tenemos el primer par.-
Regina disimuladamente dejó escapar un suspiro de alivio. Todavía tenía chance de dormir con Emma.
-Gina, ¿cuál es tu número?- Preguntó Kat.
-Tengo el número 3.- Dijo la morena levantando su número, y pudo notar cómo Emma daba un pequeño respingo al oír eso.
-Perfecto… ¿el otro 3?-
-Lo tengo yo.- Dijo Emma levantando el papel tímidamente, sin atreverse a mirar a Regina. "Oh Dios, compartiremos habitación durante todo un fin de semana. Oh Dios creo que me desmayaré".
Regina tuvo que hacer un esfuerzo extremo para no dar un salto de alegría al ver el número 3 en el papel de Emma.
-¡Muy bien! Así que supongo que Ruby tiene el número 1, ¿no?-
-Exacto.- Dijo la morena levantando su papel, mientras Kat sacaba de su bolsillo un papel igual con otro 1.
-Bueno, ya están todas las parejas armadas, es hora de ver qué habitación le toca a cada quien.- Tomo la bolsa y le indicó a Ruby que se acercara a la escalera. –Ruby, ¿me ayudas con esto?-
-Por supuesto.- La rubia le acercó la bolsa.
-Toma un papel.- Le indicó y agregó lo siguiente. –Esta será la habitación para Graham y August.-
Ruby buscó en la bolsa y sacó un papel, luego leyó en voz alta. –Habitación oeste.-
-Es una habitación de camas gemelas. Se han salvado de compartir cama, muchachos.- dijo Kat, notando la cara de decepción de Graham.
-De acuerdo, toma otro papel y esta será nuestra habitación.- Le volvió a indicar a Ruby, quien volvió a buscar en la bolsa y sacó otro papel.
-Habitación sur.-
-Oh es la otra habitación de dos camas, por lo tanto, Emma y Regina deberán dormir en la habitación norte y compartir la cama matrimonial.- Las sonrisas en las caras de Kathryn y Ruby eran el contraste perfecto para las caras ruborizadas de Emma y Regina.
Emma casi sufre un infarto al oír eso, y Regina sentía que su propio corazón iba a salirse de su pecho por lo rápido que latía. "Dormiremos en la misma cama dos noches seguidas", ambas chicas tuvieron el mismo pensamiento. "¿Cómo haré para controlarme?" también pensó Regina. Esto era una maldición y bendición al mismo tiempo para las dos.
Luego de designar las parejas, cada quien llevo su equipaje a su habitación y comenzaron a desempacar.
Emma estaba más callada de lo normal. Sus nervios no la dejaban hablar. Ya se había acostumbrado a controlarse estando cerca de Regina (la mayor parte del tiempo) pero saber que dormirían juntas había que sus nervios volvieran multiplicados en mil.
Por su parte Regina era puras sonrisas. Sería duro para ella controlarse pero igualmente amaba toda esta situación. Sería una dulce tortura.
-¿De qué lado de la camas quieres dormir?- Preguntó la morena.
-¿Uhmm?- Emma todavía no estaba del todo recuperada de su shock y no había escuchado la pregunta de Regina.
-Que de qué lado de la cama quieres dormir.- La morena repitió sonriendo. Se había dado cuenta que Emma estaba nerviosa.
-Oh… me da igual. Tú escoge y yo me acomodo del otro lado.-
-De acuerdo, tomaré el lado derecho.-
-Muy bien.- Dijo Emma y volvió a concentrarse en guardar su ropa muy lentamente.
Regina se limitó a mirarla por un par de minutos hasta que Kathryn llamó a todos anunciando que el almuerzo estaba servido.
Durante toda la tarde los amigos se divirtieron nadando en el río, caminando por el bosque o jugando algunos juegos de mesa.
Emma ya se había logrado relajar bastante y podía disfrutar con sus amigos. Se la estaban pasando muy bien.
Luego de asar hamburguesas para la cena, todos se sentaron en el living a beber unas cervezas y contar historias graciosas.
Todo estaba muy tranquilo, hasta que Ruby tuvo la gran idea de sugerir otro juego.
-¡Juguemos al juego de la botella!- Dijo en voz alta, levantando una botella de cerveza vacía.
-¡Oh sí, genial!- Dijo August.
-Sí, sería divertido… hora de repartir besos.- Kat se sumó a la aprobación del juego. Obviamente todo estaba planeado.
-Pero… somos más chicas que chicos.- Comentó Emma notablemente nerviosa.
-Oh vamos, Em. Será divertido.- Dijo Ruby golpeando a la rubia débilmente en el hombro.
-¿Tienes miedo de no saber cómo besar a una belleza como yo si tuvieras esa suerte?- Preguntó Kat levantando una ceja y actuando seductoramente, haciendo estallar a todos en risas.
-Ya… bueno, de acuerdo.- Rió un poco nerviosa.
-¡Estupendo! ¿Graham, Gina?- Ruby miró a ambos amigos quienes no habían abierto la boca.
Regina había quedado estupefacta por la sugerencia del juego. Era cierto lo que había dicho Emma, eran más chicas que chicos así que era más que probable que le tocara besar a una chica. Sería la primera vez que besara a una y se sentía muy nerviosa. Sobre todo porque esa chica podía ser Emma. "Oh Dios mío deja que sea Emma quien me bese".
-Yo… uhmmm… ehmmm…-
-¡Vamos, Gina! En el peor de los casos me tienes que besar a mí.- Rió Graham, animando a su amiga a jugar, por más que él mismo estuviera nervioso por la posibilidad de poder besar a August.
-¡Sí, vamos Gina!- Esta vez fue Kat quien la animó a jugar. La morena no tendría escapatoria.
-De acuerdo, jugaré.-
Ruby, Kat y August dieron gritos de emoción, mientras que Graham le daba un pequeño abrazo a su amiga y Emma simplemente se quedó mirando la botella que apuntaría a quien tuviera que besar.
-¡Excelente! El juego es muy sencillo como todos saben. Simplemente se gira la botella y debes besar a quien apunta.- comenzó a explicar Ruby. –Si la botella apunta hacia un lugar en donde no hay nadie entonces se debe girar otra vez. Todos deben besar a alguien, nadie se salva.- Sonrió de forma pícara. -¡PERO…!- Dijo exagerando la palabra. –Hay una forma en que yo lo juego que hace que todo sea más interesante. Antes de girar la botella se tira un dado, y depende el número que salga se dan diferentes tipos de besos.- Se acercó a su mochila y tomó un pequeño dado rojo. –Les explicaré. El n°1 es un beso en la mejilla izquierda, el n°2 en la mejilla derecha.- Explicó con cara de aburrimiento por solo pensar en esos besos tan simples. –El n°3 es un beso en los labios, un simple piquito digamos. El n°4 es un beso a labios abiertos de 5 segundos.- Sonrió al llegar a los besos más interesantes. –El n°5 es un beso francés, un beso con lengua de 10 segundos.- Y ahora su sonrisa era puros dientes, muy emocionada. –Y el n°6 es un beso francés de 1 minuto entero.-
-¡Wooohaaaaa!- Aplaudió August al escuchar la explicación de Ruby.
-Esto lo hace todo mucho más emocionante.- Dejo Graham.
-¡Espera!- August levantó la voz. –Yo no pienso darte un beso n°6… ni 5, 4 o 3…- Dijo mirando con cara de espanto a Ruby.
-Esos números quedan suprimidos para los primos.- Anunció Kat, haciendo reír a todos.
-Perfecto, entonces sigamos.- August se frotaba las manos expectante.
-¡Bien! ¿Están todos listos?- Ruby miró a todos mientras colocaba la botella en pose, y tomaba el dado. Y al escuchar puras respuestas positivas tiró el dado.
-Oh que aburrido, un número 2.- Dijo y entonces dio vuelta la botella, que se detuvo apuntando a Emma. La rubia rió su volteó su cara enseñando la mejilla derecha. Ruby le dio un beso y volvió a sentarse.
El juego siguió por un par de minutos. Kat había tenido que besar a labios abiertos a August. Emma tuvo que darle un simple beso en los labios a Graham, August un beso en la mejilla a Regina. Ruby había tenido que besar a Kat en los labios. Y fue todo así muy simple, sin besos n° 5 o 6, hasta el nuevo el turno de Regina.
La morena tomó el dado con dedos un poco temblorosos y al lanzarlo casi se ahoga con su propia saliva al notar que había caído en el número 6.
-¡Ohhhhh! ¡El primer 6 de la noche!- Gritó Ruby emocionada. –Veamos quien es el afortunado.-
Regina tomó la botella y disimuladamente miró a Emma, quien se veía igual de nerviosa que ella. Dando un suspiro dio vuelta la botella y la vio girar.
Le pareció que estuvo girando por una eternidad, hasta que al fin comenzó a detenerse. La punta pasó lentamente por Kathryn, luego Ruby y se detuvo completamente apuntando hacia Emma.
"Oh Dios mío dios mío dios mío diosmíodiosmiodiosmiodiosmio", la cabeza de Regina daba vueltas y comenzó a marearse. Esto era demasiado. Al fin podría besar a Emma y teniendo la excusa perfecta. No parecería una acosadora ni nada parecido porque todo era por el juego. Y tendría que besarla por un minuto entero… CON LENGUA. "Oh dios dios dios dios dios".
Emma se había petrificado. Era ella, la botella la estaba apuntando a ella, y tendría que besar a Regina. "Debo estar soñando… esto debe ser un sueño. No hay otra explicación". Sus nervios estaban por el cielo pero estaba muy emocionada. Besaría a la chica de quien se había enamorado y todo gracias a un juego. No pasaría nada raro entre ellas y las cosas no se pondrían extrañas porque todo era por un juego.
Ambas chicas estaban tan sumergidas en sus pensamientos que apenas si escucharon los gritos de emoción de los demás.
-¡Vamos, muchachas! No tenemos toda la noche, ¡queremos show!- Dijo Ruby empujando a Emma hacia Regina.
Graham que estaba sentado entre las dos se puso de pié y les dejó libre el paso. Regina miró nerviosa a Emma y recibió una pequeña sonrisa por parte de la rubia, y eso fue todo lo que necesitó para perder todo el control. Sin pensarlo dos veces tomó el rostro de Emma entre sus manos y la acercó hasta que sus labios se tocaron por primera vez.
¿Conocen esos fuegos artificiales que dicen que se ven cuando besas al amor de tu vida? Bueno, Regina los vio, eran hermosos y de muchos colores. Su cuerpo se vio invadido por un millón de sensaciones nuevas. Se sentía en el paraíso.
Emma se quedó sin aliento al sentir los labios de Regina sobre los suyos. Las mariposas que sentía en su estómago se volvieron locas y volaron por todo su cuerpo, nublándole la cabeza y haciendo que sintiera cosquillas en las extremidades. Besar a Regina era mucho mejor de lo que había imaginado. Era el mejor beso que jamás había tenido.
Regina pasó su lengua por el labio inferior de Emma, pidiendo permiso para entrar y la rubia se lo concedió sin dudarlo. Al encontrarse sus lenguas por primera vez una oleada de placer las invadió de pies a cabeza. Este beso era demasiado bueno. Era perfecto, y no sabrían cómo harían para sobrevivir sin besarse otra vez luego de esto. Regina ya se sentía adicta a los labios de Emma. Sabía que le costaría mucho más que antes controlarse cerca de la rubia luego de este primer beso. Emma se había convertido en su droga. Y la rubia sintió que con este beso todo lo malo en su vida había desaparecido. Todo su pasado, su mala experiencia con Lily, todo había sido eliminado de su vida y solo importaba la chica a quien estaba besando. Era una sensación increíble. Se sentía protegida y amada, y no sabía cómo haría para volver a sentirse así luego de que el beso terminara. Ya no tendría más excusas para besar a la morena luego de este juego y no quería abusar de su suerte.
El mundo alrededor de las dos se desvaneció por completo. Solo estaban ellas y nadie más. Solas ellas y ese hermoso beso que estaban compartiendo. Pero eventualmente tuvieron que separarse. Emma fue la primera en tomar un poco de distancia, apoyando su frente sobre la de Regina por unos segundos mientras recuperaba el aire y luego separándose por completo para mirar a la morena a los ojos y ver la sonrisa que le estaba dedicando. Era la sonrisa más hermosa que había visto en toda su vida y no pudo evitar sonreír también.
Fue entonces que recordaron en dónde estaban y qué estaban haciendo. Miraron hacia el costado pero notaron que estaban completamente solas en el living. Los demás había desaparecido y junto a la botella había una pequeña nota.
El minuto pasó hace bastante pero no quisimos interrumpir.
Espero que lo hayan disfrutado.
Con amor.
Kat y Ruby
"Dios Santo, ¿Por cuánto tiempo nos hemos besado?", se preguntó Regina mientras releía la nota. Luego miró a Emma y notó que se había puesto de pié.
-Bueno, creo que ya es hora de dormir.- Dijo la rubia tímidamente, dando media vuelta y subiendo por las escaleras.
Regina la vio partir y suspiró pesadamente. El beso había sido todo lo que había soñado y más. Pudo notar que Emma también lo había disfrutado, sino no la habría besado con tantas ganas. Pero era evidente que ahora se había puesto nerviosa. Pero Regina ya se había cansado de huir de sus sentimientos. Se había cansado de negarse la felicidad que tanto anhelaba. Había probado los labios de Emma y ya no podría estar mucho tiempo son volver a probarlos.
Decidida, se puso de pié y camino escaleras arriba, siguiendo a Emma hacia su habitación.
A/N.2: HE AQUÍ EL TAN ESPERADO BESO! Hacía mucho que había planeado que fuese producto del juego de la botella. Por cómo son las chicas no quería hacer que ninguna tomara la iniciativa por su cuenta, quería que tuvieran ese pequeño empujón por parte de Kathryn y Ruby. Qué les ha parecido? Por favor denme sus comentarios porque me encanta leer lo que piensan! Me motiva a seguir escribiendo.
Y bueno, cómo verán Regina al fin parece estar decidida a pelear por Emma, no? Qué hará ahora? ;)
Qué les ha parecido el plan de Kathryn y Ruby? Se preocupan mucho por la felicidad de sus amigas, no les parece?
Y bueno, para las que ya estaban cantando victoria por no tener más a Robin lamento informarles que el imbécil volverá a aparecer y lo odiaran más de lo que ya lo odian. Oh sí, amo hacer que lo odien tanto como yo!
Ah para responder a la pregunta que me han hecho varias, es muuuuuy probable que Zelena aparezca en escena dentro de un par de capítulos. Y como yo soy partidaria de las familias felices ya se imaginarán que ella será buena también. Esperen y lo verán.
Gracias por leer! Hasta pronto!
B.H.
