Y un día finalmente paso, el invierno toco a la puerta de una ciudad dormida, el temporal que azotaba la costa desde hacía una semana, dio lugar a los copos de nieve que uno a uno se fueron apiñando en las ventanas de Ciudad Nacional. El sol aún se negaba a salir, pero la imagen había mejorado considerablemente, sin duda alguna tendrían una blanca navidad los próximos días. Ese domingo pareció de pronto como un regalo kriptoniano, todo radiante con personas disfrutando de un día de nieve, todo humeante por las fogatas que calentaban las chimeneas de cada hogar, todo vestido de blanco, como la piel de Lena que descansaba entre sus brazos sin preocupación alguna, como la sonrisa deslumbrante que le regalo aun con los ojos apretados apenas despertó.

Kara se removió ligeramente entre las sábanas al tiempo que atraía el cuerpo de Lena más cerca del suyo si es que eso era posible. Escondió su rostro adormilado y feliz en el hueco que quedaba entre su pecho y el cuello y fue dejando besos cálidos y ligeros por toda la zona. La noche anterior había sido lo más memorable que podía recordar en su corta pero excitante vida y se negaba a finalizar con esa euforia que aún le embargaba el cuerpo. La llevo a preguntarse como hacía la gente normal para seguir con sus vidas cuando esa sensación de plenitud los invadía de esa forma, aunque quizás la gente normal no llegara a sentirse como ella lo hacía, porque desde el momento que Lena entro a su vida, había tenido una profunda conexión con ella, conexión que la llevo de inmediato a una necesidad imperiosa de protegerla bajo cualquier circunstancia. Pero ahora, ahora sentía que no podía moverse de su lado, estaba prendada a su piel como un lobo salvaje y le quemaban las entrañas de solo pensar que debía separarse de ella en algún momento.

La ensoñación finalmente se cortó con el sonido de una sirena de policías que sonaba a varias manzanas de distancia, no podía quedarse en la cama para siempre, y al parecer, el temporal finalizado había hecho que toda la escoria de la ciudad abandonara su época de hibernación. Kara suspiro sin que Lena pudiera notarlo, dejo un beso en sus labios con todo el amor que le entro en el cuerpo y se puso de pie veloz como un rayo abandonando el calor de su cama con mucho pesar.

K- Bajare por el desayuno- exclamo con una sonrisa mientras se vestía de prisa y escondía el traje de Supergirl sin dejar que la morena se percatara de ello.

L- No seas tonta, está nevando, yo puedo hacerlo, o podemos hacerlo juntas- dijo incorporándose ligeramente sobre la almohada y alcanzando la parte de arriba de su pijama para resguardar su cuerpo del frío. Pero Kara necesitaba salir de inmediato, y la detuvo en la cama con un prolongado beso y la excusa de que quería sorprenderla. Finalmente Lena cedió, y la rubia salió despedida por la puerta del departamento, dobló en la esquina de su piso y al comprobar que no había un alma en el pasillo, se desprendió de su ropa y voló por la ventana dejando entrar un poco de nieve tras el envión.

Medía hora después, sacudía los restos de pólvora de sus cabellos en el ascensor de su edificio, los malos aún parecían no entender la enorme pérdida de tiempo que era descargar sus armas sobre ella, tres años siendo Supergirl y ellos seguían siendo los mismos idiotas de siempre. Salió al pasillo caminando con lentitud mientras acomodaba mejor su ropa y balanceaba difícilmente con una mano las bolsas con el desayuno y algunas cosas más que había comprado en el camino, necesitaba excusas para explicar su retraso, y nada hacía que Lena guardara silencio tanto como las golosinas. A decir verdad, esa era también una de las cosas que lograba que ella misma se olvidara de abrir la boca, compartían eso además de tantas otras cosas, ambas eran extremadamente golosas.

L- Te has demorado una eternidad- exclamo cruzada de brazos en el sofá con el periódico en la mano- ¿te has ido a la otra punta de la ciudad a buscar el desayuno?

Kara sonrió quitándose el abrigo y colgándolo en el perchero, tomo las bolsas y se acerco hasta la mesa frente a su sofá, sacó sin decir nada el contenido que había dentro de las mismas y pudo ver de refilón los ojos de la morena brillando con ansiedad.

K- Creo que son tus favoritos- hizo una mueca de suficiencia mientras le extendía un muffin de chocolate cubierto con una crema blanca.

L- Eres la mejor- dijo Lena quitándole el pastelillo de la mano rápidamente y propinándole un enorme bocado al tiempo que entrecerraba los ojos de placer mientras sentía como el azúcar se derretía en su lengua llenándola de una sensación casi orgásmica. Kara sonrió de satisfacción al ver aquel gesto y tomo asiento a su lado sacando dos cafés de otra de las bolsas. Podría repetir aquello todos los días, aunque tendría que aprender a maniobrar sus salidas furtivas con su relación, pero podría llegar a conseguirlo con la práctica. Sin embargo sabía en el fondo de su corazón que si ese romance con Lena que acababa de comenzar, se terminaba convirtiendo en algo mucho más grande, no podría seguir ocultándole su enorme secreto por mucho más. Sabía que el tiempo de las mentiras estaba llegando a su fin, y necesitaba con urgencia encontrar la forma de decirle quien era tras esas gafas gruesas.

K- Se me ha ocurrido una idea genial- sonrió luego de limpiar la comisura de su boca del trozo de chocolate que le había quedado luego de su ataque desesperado hacia la comida. Lena la miro intrigada dejando el periódico a un lado y entregándole toda su atención.- ¿Por qué no pasas la navidad conmigo y mi familia? – los ojos de Lena se abrieron como platos mientras procesaba la invitación, le pareció decididamente pronto para dar ese paso en su relación. Si bien conocía a su madre, no era lo mismo verla esporádicamente en alguna cena informal, que pasar una noche familiar con ella y sus hijas.

L- No sé si sea buena idea Kara- dijo por lo bajo apartando la mirada y volviendo a tomar el vaso de café que tenía aun a medio terminar.

K- ¿Por qué no?, visitaremos a Eliza en casa, solo un par de horas en auto, Alex irá con Kelly, J'onn también vendrá y si James se desocupa a tiempo también está invitado, será una agradable velada familiar.

L- Ese es el punto Kara, es tu familia, no sé si es correcto que yo esté ahí.- Su voz desprendía un dejo de nostalgia, ya había asumido que pasaría las fiestas como lo hacía siempre, cenando sola en su oficina mientras trabajaba, las festividades nunca habían sido su época favorita del año, todo el mundo se regocijaba con sus seres amados, pero ella no tenía una familia a la cual anhelar durante las celebraciones.

K- Es tu familia también Lena, todos te quieren, casi tanto como lo hago yo.- Era simplemente imposible para la morena resistirse a esos ojos de cachorro suplicante que la rubia le ponía cuando quería conseguir algo de ella, sin embargo seguía pensándoselo con seriedad. La familia Danvers no necesitaba a la reencarnación del Grinch arruinando su navidad, y no estaba segura de que fuera buena idea por muchas ganas que tuviera de pasar con Kara cada minuto del día.

L- Es que tengo mucho trabajo y no sé si deba ausentarme de L-Corp por tantos días- se excuso tratando de dar por finalizada la conversación, pero no pudo salirse con la suya, nunca podía cuando se trataba de la reportera.

K- Tu compañía no morirá porque te vayas dos días Lena, además ¿qué vas a hacer?, ¿cenaras sola mientras el resto del planeta festeja?, no es así como una persona maravillosa como tú debe pasar la navidad- ya esas palabras estaban consiguiendo que bajara la guardia aunque algo dentro de ella aún se resistía a hacerlo. Finalmente su boca iluminada por su dulzura articulo la frase ganadora del día, tirando por tierra todos los muros que Lena trataba de edificar a su alrededor. – Yo me muero por pasar una navidad contigo.

Adiós cordura, basto esas simples palabras para que ese martes 24 de Diciembre, Lena estuviera sentada en el asiento trasero del auto de Kelly con Kara a su lado cantando a todo pulmón un canción que sonaba en la radio.

A- Acostúmbrense al espíritu navideño de mi hermana, sigue celebrando las festividades como cuando tenía trece años, no ha madurado ni un solo cabello de esa cabezota que tiene.- Rió irónicamente mientras sacaba del maletero del coche las valijas de las cuatro mujeres y se las extendía a su novia y a Lena. Kara ya estaba en el portal de la casa abrazada con vehemencia a la cintura de su madre adoptiva con una sonrisa que no le cabía en el rostro. Arrastraba tras de sí su maleta que quedó rápidamente estancada en los escalones de madera del pórtico. Lena veía la escena en silencio sin poder dejar de pensar en lo que se hubiera sentido vivir así con su familia, como hubiera sido crecer rodeada de afectos, de colores y regalos hechos a mano, de abrazos espontáneos y galletas recién horneadas. El frio le recorrió la espalda mientras la nostalgia de una vida que no tuvo se apoderaba de cada latido de su corazón.

K- Déjame en paz aguafiestas- exclamo la menor de las Danvers volviendo sobre sus pasos para regañar a su hermana. - ¿Te encuentras bien?- pregunto dirigiéndose suavemente hacia donde Lena se encontraba clavada al suelo.

L- Si estoy bien- dijo la morena soltando una sonrisa no muy convencida.

K- Vamos adentro, te vas a congelar aquí- Kara tomo la mano pálida de la morena y la arrastro por la nieve hasta el interior de la casa, cargando en su mano libre el equipaje de la mujer a su lado.

En cuanto entro a la edificación frente a ella, Lena entendió todas las facetas que había conocido de Kara a lo largo de esos años. La casa de su infancia estaba repleta de fotografías familiares, adornos navideños, trofeos y medallas de cuando eran niñas, cuadros con diplomas y un enorme árbol navideño perfectamente decorado en un rincón; olía a chocolate caliente y pastel de manzana, y la sala a media luz dejaba una perfecta sensación de hogar. El fuego de la chimenea estaba prendido generando un gran contraste con las temperaturas del exterior, y sobre la parte superior había colgados varios calcetines rojos con nombres bordados a mano. Lena los recorrió uno por uno con su mirada y sintió que el corazón se le estrujaba al ver su nombre grabado en letras blancas sobre uno de ellos, camino sin pensarlo luego de haber saludado a Eliza respetuosamente y recorrió el contorno de las letras con su dedo índice sin poder creérselo del todo, era como estar en una de esas películas navideñas en donde todos son felices.

K- Lo ves- dijo Kara susurrando en su oído una vez que el resto de las personas se perdieron tras la puerta de la cocina,- eres parte de la familia. – Lena volteo con los ojos ligeramente enrojecidos, la emoción comenzó a apoderarse de todos sus sentidos sin entender aún porque y se aferro al cuello de Kara con todas las fuerzas que tenía. - ¿Estás bien?- volvió a preguntar la rubia ligeramente preocupada por la reacción que estaba teniendo la joven que la estrujaba entre sus brazos.

L- Si, lo siento- se disculpo apartándose solo un poco y clavando sus ojos en la mirada de Kara que la analizaba con detenimiento- es que no estoy acostumbrada a estas cosas, ya conoces por desgracia a mi familia, esto es algo nuevo para mí.

K- ¿Qué es lo nuevo?, ¿La navidad?- pregunto con curiosidad sin soltar a la morena que aun posaba sus manos en los hombros de Kara.

L- Entre otras cosas- respondió con algo de nostalgia- me refiero a que nunca habían hecho algo así para mí.

K- Pues acostúmbrate porque aquí nos gustan todas las cosas cursis que rodean a las fiestas- sonrió sin dejar de mirarla- además, por ser esta nuestra primer navidad juntas, quiero que sea lo más especial del mundo.

L- Ya lo es, solo por estar aquí contigo.- Lena acorto la poca distancia que quedaba entre ellas y estampo un dulce beso en los labios de la kriptoniana que no pudo contenerse y enredo sus dedos en la larga cabellera de la morena para intensificar el contacto.

A- ¡Aja! Lo sabía- exclamo una voz triunfante desde el marco de la puerta de la cocina tras la espalda de Kara. Las chicas rápidamente soltaron su agarre al tiempo que sus mejillas se tornaban de un rojo intenso al ver a Alex parada con una enorme sonrisa en su rostro.

E- ¿Qué sabías?- se escucho la vos de Eliza desde el interior de la cocina mientras que el rostro de su hija mayor se iluminaba con satisfacción saboreando el secreto que acababa de descubrir.

A- Que Kara estaba escudriñando los regalos mamá- mintió para cubrirlas mientras se acercaba hasta donde se encontraban Kara y Lena que ya a esa altura parecían dos adolescentes que acababan de ser sorprendidas por sus padres.- Quiero los detalles luego- les susurró por lo bajo para que solo ellas pudieran oír al tiempo que giraba sobre sus pies y regresaba a la cocina. Al parecer esa navidad estaría cargada de sorpresas y emociones fuertes. No era así como pensaba contárselo a su hermana, pero ya nada podía hacer, Alex tenía un sexto sentido para esas cosas, y acabó pensando que después de todo, la navidad podía ser un evento adecuado para confesiones a corazón abierto.