A/N: Bueno mis queridos lectores, les pido disculpas por la tardanza. Tenía pensado actualizar dos capítulos para Navidad, pero hace poco mi pc decidió que sería un buen momento para volverse loca y borrar todos mis archivos, incluyendo los capítulos que ya tenía escritos y el que estaba incompleto.

Intenté recuperar los archivos, pero fue inútil. Vaya Dios a saber qué agujero negro se los habrá tragado. Así que tuve que escribir esto completamente desde 0. Al menos me ha gustado más esta nueva versión del capítulo 15. Voy a publicarla ahora antes de que la pc decida enloquecer nuevamente. No he revisado la escritura (tal vez lo haga mañana), pero quiero publicar ya el capítulo así no los hago esperar más. Así que cualquier error que vean es todo culpa mía.

Sin más que decir espero que les guste este capítulo, que no es muy largo, pero creo que lo van a disfrutar.

B.H.


Capítulo 15

"¡Por Dios! ¿Qué ha sido eso? Jamás me había sentido así al besar a alguien… ¡Fue increíble!". Emma se paseaba de un lado a otro en la pequeña habitación mientras repasaba en su cabeza el beso que había compartido con Regina. Había sido un beso fuera de lo común. Increíble. Y se arriesgaba a sonar tonta al decirlo, pero si alguien le preguntaba lo describiría como mágico. Desde el primer segundo en que sus labios estuvieron en contacto con los de la morena sintió como si fuese trasladada a otro mundo, y todo lo demás a su alrededor se esfumaba.

Sabía que la morena había sentido la intensidad del beso. No es como si pudiese pasar por alto el hecho que estuvieron besándose por más tiempo del requerido y que ni siquiera escucharon a los demás cuando se retiraron del living dejándolas solas. ¿Pero y ahora qué? El beso había sido solo por el juego. Por más que Regina lo hubiera disfrutado era seguro que no volvería a repetirse a menos que volvieran a jugar, lo cual era poco probable. Y ahora Emma sentía que iba a sufrir un pequeño ataque de pánico al pensar en que no volvería a sentir esas maravillosas sensaciones que el beso de Regina le había dado.

Resopló fuertemente y se sentó al borde de la cama, colocando la cabeza en sus manos. "¿Por qué me pasan estas cosas a mí?".

Oyó la puerta de la habitación abrirse lentamente pero no se volteó a mirar. Ya sabía que era Regina y no estaba segura cómo haría para mirar a la morena a los ojos sin sentir unas ganas locas de besarla nuevamente. "Por favor, Señor todo poderoso, hazme desaparecer en este momento… no creo poder controlarme cerca de Regina".

Sintió el colchón moverse a su lado y la cálida mano de Regina sobre su hombro.

-Emma…- La voz de la morena era un débil susurro.

-Ahora no, Gina. Estoy cansada.- Mintió la rubia, con la cabeza todavía en sus manos.

-Mírame.-

Emma negó con la cabeza y se quedó allí sentada deseando ser tragada por sus propias manos. Pero Regina no la iba a dejar salirse con la suya. Al fin había decidido sincerarse y no iba a dejar que la rubia y su terquedad la detuvieran.

-Emma, mírame por favor.- Volvió a pedirle mientras se arrodillaba frente a ella y le quitaba las manos de la cara.

Sin la protección de sus manos Emma no tuvo otra opción más que hacer lo que Regina le pedía y la miró a los ojos. La morena tenía una expresión extraña en el rostro. Emma no supo descifrar qué era. Parecía una mezcla de miedo, duda y esperanza. Una combinación poco común en la morena.

-Allí estás.- Regina le sonrió. -No te escondas detrás de tus manos… necesito verte a los ojos mientras te digo lo que vine a decirte.-

-Mira, Gina… lo del beso no tiene que intervenir en nuestra amistad.- Comenzó a hablar la rubia rápidamente. -Fue todo un juego y no por eso debemos dejar que las cosas se pongan incómodas entre nosotras dos.- Hablaba muy deprisa y Regina no tenía oportunidad de interrumpirla. -Quiero decir, no es que no lo haya disfrutado. Al contrario, lo he disfrutado mucho. Demasiado diría yo. Tienes los labios más suaves del universo y fue increíble y me encantaría hacerlo otra vez y no debería haber dicho eso.- Cada vez hablaba más deprisa y ahora se atropellaba en sus propias palabras.- El punto es que no quiero que nuestra amistad se termine por un beso. Hay muchos amigos que se besan y eso no afecta su amistad y me gustaría tener algo así contigo, pero sé que tu no quieres eso así que… mhpf- Su balbuceo se vio interrumpido cuando Regina no puedo aguantarse más y se abalanzó sobre la rubia y la besó con fuerza.

"Pero ¿qué…?" Emma tardó un par de segundos en reaccionar. ¿Esto realmente estaba pasando? ¿Regina la estaba besando a voluntad propia? ¿Sin juego de por medio? ¿Qué demonios está pasando? La rubia sintió que su cerebro hacía corto circuito, pero respondió al beso con ganas.

Regina se dejó llevar por todas las sensaciones que los labios de Emma la hacían sentir. Se acomodó y colocó sus manos en las mejillas de la rubia, trazando su lengua por el labio inferior.

Emma casi se derrite cuando Regina profundizó el beso. No sabía si era porque ahora estaban completamente solas o qué, pero este beso se sentía mucho mejor que el primero.

Cuando la falta de aire se hizo presente ambas chicas se separaron, pero Regina no quitó sus manos del rostro de la otra chica, deseaba sentirla cerca todavía, y no quería que la rubia intentara esconderse otra vez.

Emma se sentía un poco mareada por la intensidad del beso y miró con los ojos ensoñados a Regina. La morena le sonrió dulcemente y le dio un pequeño beso en los labios otra vez y luego se separó, tomando asiento junto a la rubia y sosteniendo sus manos.

-Waw, Gina. No esperaba eso- Dijo la rubia mirando sorprendida a la morena. Es como si no pudiera creer lo que acababa de suceder.

-Bueno, necesitaba decirte algo y tú no parabas de hablar- Le sonrió de forma pícara. -Me pareció una buena forma de silenciarte- Le guiñó el ojo y le dio un pequeño apretón en las manos.

-No es que me esté quejando, pero… -Ahora Emma realmente estaba confundida. -¿Por qué? Es que pensé que…- La morena le puso un dedo en los labios evitando que la rubia comenzara a balbucear nuevamente.

-Necesito decirte algo muy importante, Emma. Ya no puedo guardar este secreto- De repente comenzó a ponerse nerviosa, pero sabía que no debía echarse atrás con esto. Era ahora o nunca. -Por favor escúchame y luego puedes decir lo que quieras-

Emma simplemente asintió con su cabeza y se quedó en silencio, curiosa por saber qué era lo que Regina quería decirle.

La morena respiró profundamente y comenzó con su confesión.

-Desde siempre supe que… que yo no era completamente hetero como todos piensan. Al principio tuve mucho miedo cuando me di cuenta que me sentía más atraída por las mujeres que por los hombres, e intenté liberarme de… esto. Pero obviamente una simplemente no se libera de quien es. Así que aprendía a aceptarlo, solo que nunca lo dije en voz alta- Jugaba con los dedos de la rubia mientras hablaba. Al estar en contacto con la otra chica hacía que se calmaran sus nervios. -De hecho, esta es la primera vez que se lo digo a alguien- Volvió a respirar profundamente. Una, dos y hasta tres veces. Miró a Emma a los ojos y dijo lo que había temido por tanto tiempo. -Soy gay-

Emma no pudo ocultar su cara de asombro al oír la confesión de la morena. Realmente no se esperaba eso. "¡Oh Dios mío! Entonces puede que tenga una oportunidad con ella" Pensó, pero no dijo nada. Sabía que debía dejar que Regina se sincerara por completo y luego podría hacer una pequeña danza de alegría.

-Waw… se siente bien decirlo en voz alta- Sonrió ampliamente y volvió a decirlo. -Soy gay- Emma también sonrió, no solo porque estaba feliz de saber que ahora tendría una oportunidad con la morena sino porque se sentía muy orgullosa por ella. Admitir algo así es algo muy difícil y estaba contenta de saber que Regina la había elegido a ella para que lo oyera por primera vez.

Regina volvió a darle un pequeño apretón a las manos de Emma y siguió hablando. -Pero eso no es lo único que quiero decirte- Ahora realmente comenzaba a ponerse muy nerviosa, porque lo que diría a continuación podría ser definitivo en su relación con la rubia. Si bien podría aceptarla y ser felices juntas o rechazarla y romperle el corazón. -Tú fuiste mi primer beso-

-Pero yo cre…- Otra vez la rubia se vio silenciada por los dedos de la morena.

-Fuiste mi primer beso con una mujer- Aclaró la morena y siguió con su monólogo sonriendo. -Y realmente me alegra mucho que hayas sido tú… verás… ha sentido atracción por otras mujeres, nada demasiado fuerte, pero contigo es diferente- Sus manos comenzaron a temblar levemente y la rubia lo notó, así que las apretó delicadamente para darle a entender a la morena que estaba bien seguir hablando. -Desde el primer día que te vi no puedo hacer más que pensar en ti. Intenté negarlo, intenté pensar que tal vez era algo pasajero, pero en cuanto volvía a cruzar tu mirada sabía que estaba perdida- Volvió a respirar profundamente. A este paso sus pulmones se expandirían al doble de su tamaño. Miró a Emma a los ojos para no perder ninguna reacción ante lo que iba a decir a continuación. -Tú me gustas, Emma. Me gustas muchísimo. No puedo dejar de pensar en ti… esos días que estuvimos separadas fueron horribles para mí. Me dolía mucho que me ignoraras. Y más me dolía verte con el idiota de Neal. Pero ahora estás aquí conmigo y es lo que importa- Sin notarlo unas lágrimas cayeron por sus mejillas. Estaba sintiendo demasiadas emociones. -Eres muy importante para mí, Emma. Nose a qué fuerza divina debo agradecerle por haberte puesto en mi vida. Llegaste de repente y… espero que no te vayas nunca-

Ahora Emma sentía que estaba soñando. Esto era demasiado bueno para ser cierto. Este tipo de cosas no le pasaban a ella… NUNCA. ¿Cómo era posible que la chica de sus sueños le estuviera confesando que le gustaba? "¿Me caí y me golpee la cabeza y ahora estoy alguna especia de coma en donde los sueños se hacen realidad?".

Regina se había quedado en silencio unos momentos, mirando fijamente a Emma, quien tenía la mirada perdida en algún punto de la ventana frente a ellas. Se notaba que la rubia estaba sumergida en sus pensamientos y Regina no quería interrumpirla.

Sabía que lo que acababa de confesar era mucho y la rubia necesitaba procesar la información. Pero luego de unos minutos sin decir nada Regina comenzó a ponerse impaciente, y la impaciencia comenzó a transformarse en miedo. "Oh no, creo que he arruinado todo. Creo que ahora Emma se alejará de mi para siempre. No sé cómo aré para soportarlo".

-Emma…- Ya no podía soportar el silencio. -Por favor di algo-

La rubia sacudió levemente la cabeza, volviendo a la realidad, y se volteó a mirar nuevamente a la morena. Sintió una punzada de culpabilidad al notar el miedo y rechazo que su silencio habían provocado en Regina. Pero lo cierto era que ella no sabía qué decir. Esto era demasiado.

-Ehmmm… yo- Comenzó a decir, pero simplemente no encontraba las palabras. -Yo…-

Regina dejó escapar un pequeño suspiro y miró al suelo, sintiendo que su mundo se derrumbaba lentamente.

-Entiendo… no tienes que sentir lo mismo. Simplemente necesitaba decirte lo que sentía- Comenzó a ponerse de pie. Se sentía avergonzada y muy dolida.

Emma deseaba darse una patada a si misma por ser tan idiota y haberse quedado muda en ese preciso momento. Afortunadamente reaccionó de prisa al ver a la morena poniéndose de pie.

-¡Gina, no! Espera…- La morena volvió a mirar a la rubia quien se había puesto de pie también y se había acercado a ella.

Emma pudo notar la pequeña chispa de esperanza en los ojos de la morena y supo que ahora era su turno de ser valiente y confesar lo que sentía.

-No quise hacerte pensar que lo que sientes no es correspondido- Rio un poco por lo increíble de toda la situación. -Es que simplemente me sorprendiste mucho con tu confesión. Honestamente no esperaba nada de eso- Dio un paso hacia la morena y tomó su mano. -De hecho, esperaba todo lo contrario. Creía que vendrías a decirme que ese beso no debería haber ocurrido nunca y que ahora deseabas que me alejara de ti- Sintió que sus ojos también se llenaban de lágrimas. -Pero no sabes lo feliz que me has hecho con todo esto… porque yo…- Dio otro pequeño paso hacia la morena y tomó su otra mano. -Yo siento lo mismo, Gina- La sonrisa que recibió en ese momento fue la más hermosa que jamás había visto. El rostro entero de Regina se iluminó ante esas palabras.

-¿De veras?- Preguntó la morena con voz débil, temiendo que al decirlo muy alto despertaría de lo que parecía ser el mejor sueño de su vida.

-Sí, siempre me has gustado- Hizo una pequeña pausa y rio un poco. -Bueno, al principio me dabas un poco de miedo. Los primeros días me parecías una persona muy intimidante-

Ambas chicas rieron, sintiendo que la tensión se desvanecía.

-No sabes lo feliz que me haces al decir esto, Emma. Me haces muy feliz- Regina no podía dejar de sonreír. Se sentía la mujer más feliz del mundo.

-No, Gina, tú me haces feliz a mí… mi vida ha sido… complicada. Y digamos que las cosas buenas que me han ocurrido puedo contarlas con una sola mano. Y realmente nunca pensé que tú podrías sentir lo mismo que siento yo por ti. Por eso nunca dije nada. Temía que al hacerlo querrías alejarte de mí, así que preferí quedarme en silencio y conformarme con tu amistad- Se aclaró un poco la garganta antes de continuar. -Al principio negaba todo esto. No quería aceptar mi atracción por ti porque tú estabas de novia con Robin y simplemente te veía como un sueño inalcanzable. Y parte de eso influyo en mi separación- Miró hacia un costado, sintiéndose un poco avergonzada al admitir eso. -Quería poner distancia entre nosotras porque no quería que mi atracción por ti siguiera creciendo, porque cada vez se me hacía más difícil estar cerca de ti sabiendo que nunca serías mía-

Regina colocó su mano en el mentón de la rubia obligándola a mirarla a los ojos.

-No pensemos en eso. Ahora ya sabemos que ya nada de eso importa porque ambas sabemos lo que la otra siente- La morena dio un pequeño paso hacia Emma, cerrando la pequeña distancia que las separaba.

Emma sonrió y miró fijamente a Regina. Ahora se encontraban ambas a escasos centímetros de distancia.

-Tienes razón, es mejor no pensar en eso. Ya tendremos tiempo de discutirlo-

-Sí, y ahora es tiempo de otra cosa- Dijo la morena cerrado la distancia por completo y reclamando los labios de la rubia nuevamente.

Emma respondió al beso inmediatamente y pasó sus manos por la cintura de la morena, pegándola por completo a su cuerpo, mientras que Regina entrelazaba sus brazos en el cuello de la rubia.

Ahora que ambas sabían que lo que sentían era correspondido podían disfrutar mucho más del beso. En cierta forma sentían un poco más de libertad y dejaron que sus manos recorrieran levemente el cuerpo de la otra, dándose pequeñas caricias.

Se besaron durante varios minutos hasta que Emma se separó un poco y colocó su frente contra la de Regina.

Miró a la morena quien todavía tenía los ojos cerrados y sonreía levemente, con los labios hinchados por los besos. Se veía demasiado hermosa.

Lentamente Regina abrió los ojos y sonrió con adoración a Emma. Jamás se había sentido tan feliz.

-Emma…-

-¿Si, Gina?-

-¿Quieres ser mi novia?-

Emma juraría que su alma dejó su cuerpo en ese momento, se fue volando al cielo y bailó la macarena con cientos de ángeles, porque la pregunta de Regina debía ser obra divina. ¿Cómo era posible que esta diosa le estuviera pidiendo ser su novia?

-No hay nada que me haría más feliz- Respondió con seguridad, y Regina volvió a besarla.

Novia, Emma era su novia. ¿Acaso podría pedir algo mejor en este momento? Sentía que con la rubia podría lograr cualquier cosa. Ella la completaba y le daba la seguridad de hacer lo que quisiera. Y Emma sentía que al fin había logrado alcanzar la felicidad. Todo en su vida era bueno en ese momento. Tenía una familia, tenía amigos y ahora tenía una novia. Era más de lo que podía pedir.

Luego de un tiempo notaron que era realmente tarde y debían dormir. Y a regañadientes se separaron para prepararse para acostarse. Regina se había dirigido al baño para cambiarse mientras que Emma lo hizo en la habitación.

Cuando Regina regresó encontró a la rubia dormitando en su lado de la cama. Sonriendo se acercó a la cama, apagó la lámpara y se acomodó junto a su rubia, colocando su cabeza en su pecho, pasando un mano por su cintura y entrelazando sus piernas. Sintió que Emma pasaba un brazo por su espalda y la apretaba más a su cuerpo.

-Buenas noches, Em-

-Buenas noches, Gina-

Y ambas chicas se dejaron llevar por el sueño, sin dejar de sonreír ni un momento.


A/N.2: Espero que lo hayan disfrutado. Se acercan tiempos lindos pero MUCHO drama. Más drama que tiempos lindos diría yo jeje. Ya lo verán.

Por favor no olviden dejar sus reviews. Díganme qué creen que sucederá, qué rumbo creen que tomará la historia o qué opinan de la nueva relación de nuestras chicas.

Ah y dentro de no mucho Zelena hará su primera aparición en esta historia. Sé que la amarán.

¡Hasta pronto!

B.H.