A/N: ¡Hola de nuevo, mis lectores! Lamento la tardanza. Así que no los entretendré mucho por aquí. Les escribo al final del capítulo. ¡Ahora a leer y a disfrutar!

B.H.

Capítulo 16

A la mañana siguiente la primera en despertar fue Regina. Hacía mucho tiempo que no había dormido tan bien. La noche anterior había sido una que recordaría el resto de su vida. Fue la noche en que se había liberado, en la que había admitido en voz alta quien era en realidad, y fue la noche en que había confesado sus sentimientos y había salido ganando.

Recordó la respuesta de Emma al momento de preguntarle si quería ser su novia y una gran sonrisa se dibujó en su rostro. Nunca pensó que podría sentir tanta felicidad.

Se movió un poco y lentamente abrió los ojos. Vio que Emma se había movido durante la noche y ahora estaba recostada de costada al borde de la cama, dándole la espalda a Regina. La morena esperaba despertar entrelazada con la rubia, tal y cómo cuando cayó dormida, pero al parecer su novia tuvo otra idea. De todas formas, no dejó que eso la molestara y sin pensarlo dos veces se movió lentamente por la cama hasta estar justo detrás de la rubia y se abrazó a ella, pasando su brazo por su cintura y pegándola por completo a su cuerpo. Inhaló suavemente el dulce aroma del cabello de Emma y volvió a sonreír. Emma era suya, completamente suya. "No pienso dejarte ir nunca, Emma. Serás mía para siempre".

La rubia se movió un poco pero no despertó. Regina solo se limitó a abrazarla, contenta con tenerla en sus brazos. Durante mucho tiempo había deseado tener a la rubia pegada a ella y ahora que tenía la oportunidad de hacerlo no la desperdiciaría.

Estuvieron así durante bastante tiempo, hasta que Emma volvió a moverse y se acomodó sobre su espalda. Regina se movió a un lado y se dedicó a mirar a la otra chica dormir. Sabía que parecía un poco acosador eso de mirar sin descaro a alguien mientras duerme, pero simplemente no podía evitarlo. Emma se veía tan pacífica mientras dormía. Al estar despierta siempre tenía cierta dureza en sus rasgos, producto de tantos años difíciles, pero al dormir se la veía tan relajada, que parecía una persona totalmente diferente y Regina no podía quitarle los ojos de encima.

Una sonrisa pícara se dibujó en su rostro cuando se le ocurrió una idea. Con mucho cuidado se movió en la cama y estiró el brazo para tomar su celular que estaba en la mesilla de noche. Sin hacer ruido abrió la cámara y le tomó un par de fotos a Emma. Luego se acomodó a su lado nuevamente y tomó una foto de las dos, ella sonriéndole a la cámara mientras que Emma seguía inconsciente al mundo. "Ella no puede saber que le tomé estas fotos. Son solo para mi reserva personal", pensó la morena volviendo a dejar su celular en la mesa y retomando su posición anterior junto a la rubia.

Perdió toda noción de tiempo mientras estaba allí solo observando a la rubia. Hasta que comenzó a escuchar ruido en la casa, lo que indicaba que alguno de sus amigos ya se había levantado. Entonces eso la hizo caer de repente en la realidad. Una cosa era admitirle a Emma que era gay y haberle pedido que fuese su novia, pero otra cosa sería confesarles a sus amigos esto. Para ellos el beso que había compartido con Emma había sido solo producto del juego de la botella, pero ir y decirle abiertamente que era gay y que ahora era novia de Emma era otra cosa. Su corazón comenzó a latirle muy fuerte y comenzó a entrar en pánico. ¿Qué pasaría si la rechazaban? ¿Qué pensaría Kathryn al saber que su mejor amiga era gay? ¿Sentiría asco de ella?

Regina se había sumergido tanto en sus pensamientos que no notó a Emma moverse a su lado ni la vio cuando abrió los ojos.

La rubia de inmediato se dio cuenta que algo estaba perturbando a Regina. La morena tenía el ceño fruncido y los puños muy apretados. Pudo hacerse una idea de qué podía ser lo que estaba molestando a su novia, pero no estaba del todo segura.

Lentamente se movió un poco más cerca y con delicadeza colocó su mano en la mejilla de la otra chica, ejerciendo un poco de presión para que voltease la cara para verla a los ojos.

Regina al sentir el contacto de la mano de Emma volvió a la realidad y al encontrarse con su mirada intentó sonreír, pero lo único que consiguió fue hacer una pequeña mueca con los labios. Emma le acarició con cariño la mejilla y deslizó su mano hasta colocarla sobre el cuello de Regina, quien colocó su propia mano sobre la de la rubia para mantener el contacto. Se miraron a los ojos por unos minutos, ninguna decía nada. Emma sabía que debía esperar a que la morena se sintiera segura para hablar de lo que fuese que la estaba atormentando.

Tras unos momentos más de silencio Regina al fin se animó a preguntar -¿Qué pasa si ellos no lo aceptan? ¿Si no me aceptan?-

La rubia no tuvo que preguntar a qué se refería. Entendía a la perfección de qué estaba hablando Regina.

-Ellos te aceptaran, Gina. Son tus amigos, te querrán de la misma forma que siempre y tendrás todo su apoyo- Le sonrió con adoración. -Y me tendrás a mí a tu lado todo el tiempo-

Regina sonrió, sintiendo cómo su corazón se calmaba un poco, pero su preocupación seguía allí y Emma pudo notarlo.

-Si quieres no tenemos que decir nada todavía. Podemos esperar el tiempo que sea necesario- Aunque en realidad Emma quería gritarle al mundo que era la novia de Regina. Se sentía orgullosa de saber que la morena era suya, pero entendía el miedo de esta. Para muchos salir del closet es algo difícil de admitir públicamente, y más en la escuela secundaria. Ella nunca había considerado ponerse una etiqueta con respecto a su sexualidad. Podía sentir atracción tanto por hombres como por mujeres y nunca lo consideró algo de gran importancia. Si alguien le preguntaba ella simplemente diría que si debía hacerlo entonces se etiquetaría como bisexual, pero era algo tan natural para ella y nunca había tenido miedo de admitirlo. Pero ese no era el caso de Regina. La morena había engañado a todo el mundo durante mucho tiempo diciendo que era hetero cuando en realidad escondía su gran secreto dentro de un closet cerrado con doble cerradura y candado. Admitir públicamente su verdadera sexualidad sería difícil para ella, pero Emma quería que entendiera que no estaría sola nunca. Sus amigos, los verdaderos amigos, seguirían viéndola como la misma persona. Puede que haya gente que no se sienta cómoda al saber la verdadera identidad de la morena, eso es algo inevitable. Es lamentable que hoy en día siga existiendo la homofobia. Emma tuvo que sufrir una que otra pelea por culpa de algunos homofóbicos, pero eso la hizo más fuerte. Esperaba que la morena no tuviera que sufrir por esto. Estaría a su lado todo el tiempo sin importar nada.

Regina se quedó en silencio procesando las palabras de Emma. Sabía que podía hacerle caso y no decir nada. Podrían mantener su relación oculta hasta que terminaran la escuela, pero entonces pensaba en que estaría engañando a sus amigos al no decir nada. No quería ocultar algo que la hacía tan feliz. Estar con Emma era su mayor alegría. Desde que habían vuelto a hablar luego de la pelea Regina se sentía más que feliz con tener a la rubia nuevamente en su vida, y ahora que era su pareja se sentía la mujer más afortunada del universo, y algo que la hace tan feliz no debe ser oculto, no debe ser visto como algo malo. Así que con eso en mente dijo decidida.

-Vamos a decirle todo a los chicos-

Emma notó la decisión en la mirada de la morena y se sintió muy orgullosa de ella. Se acercó y la besó con fuerza. Regina le devolvió el beso con muchas ganas.

El beso continuó, pero eventualmente Emma se separó un poco, riendo al notar que la morena la seguía para volver a besarla. Colocó su mano sobre los labios de la morena y le sonrió.

-Debemos detenernos o no saldremos nunca de esta habitación-

-Pero no es mala idea- Regina le sonrió pícaramente e intentó volver a besar a la rubia, pero ésta volvió a reír y se separó nuevamente, rodando fuera de la cama.

Regina gruñó y miró con reproche a Emma mientras esta la miraba divertida parada junto a la cama.

-¡Oh vamos! No me mires así- Comenzó a caminar hacia dónde estaba su ropa y habló sobre su hombro. -Ya tendremos tiempo de seguir. Y los demás querrán que bajemos en cualquier momento-

Y como si la hubiese oído decir eso, la respuesta de Emma llegó al instante. -¡Regina! ¡Emma! ¡Levanten esos traseros perezosos y bajen a desayunar!- La voz de Kathryn llegó desde la planta baja y ambas chicas rieron. Era imposible no adorar a Kat por más que le gustara gritar durante la mañana.

-Ah te lo dije. Mejor bajamos antes de que suban a buscarnos-

-¿Qué me darás a cambio si me levanto?- Dijo la morena todavía desde la cama, levantando una ceja de forma seductora-

-Vamos, Gina- Dijo entre risas. -Debemos bajar antes que…-

-¡Contaré hasta 10 y si no bajan subiré con un balde de agua helada y se los echaré encima a las dos!- Esta vez fue Ruby quien habló, y Regina supo que la morena hablaba en serio, así que resoplando se puso de pie y salió de la cama, mirando a la rubia con los brazos cruzados.

-Muy bien- Dijo Emma acercándose a su novia, dándole un pequeño beso en la mejilla. -Te ves muy adorable cuando pones esa cara-

-Yo no soy adorable- Respondió acentuando más el puchero en sus labios. Emma volvió a reír y le dio un beso en la boca.

-Si lo eres. Ahora será mejor que salgamos antes que Ruby nos dé una ducha helada- Tomó su ropa y se dirigió a la puerta, con la intención de cambiarse en el baño.

Al abrir la puerta vio a Ruby al pie de la escalera con un balde de agua en una mano y un vaso en la otra. -¡Oh demonios! Sabía que debía apresurarme- Dijo la morena al ver a Emma saliendo de la habitación.

-Es una pena, Ruby- Rio la rubia y corrió al baño antes de que Ruby decidiera mojarla de todas formas.

Regina escuchó a Ruby y decidió vestirse a toda prisa. Mejor no tentar a la suerte. Así que se quitó el top del pijama, se colocó un vestido encima y luego se quitó los pantaloncillos. Decidió ir descalza de momento.

-Buenos días, Ruby- Dijo una vez en la puerta, viendo que la otra chica seguía allí al pie de la escalera. -Si piensas que bajaré mientras tú estás allí con ese balde estás soñando-

-Pero si no voy a hacer nada- Respondió la otra chica con falsa inocencia.

-Tu mirada dice otra cosa-

En ese momento Emma salió del baño, vestida con un ajustado short de jean y una camiseta de color negro desteñido. Los ojos de Regina recorrieron el cuerpo de la rubia con deseo y por el momento se olvidó de la presencia de Ruby, quien había comenzado a subir por las escaleras lentamente con el vaso en la mano.

Emma también se había quedado mirando a Regina. Se veía hermosa con el delicado vestido blanco que le llegaba unos 5 centímetros por encima de la rodilla. "Soy muy afortunada de tenerla" pensó con una pequeña sonrisa.

Ambas chicas estaban tan distraídas que no notaron que Ruby había llegado hasta donde se encontraban ellas, y aprovechando la distracción de las dos les lanzó el contenido del vaso, mojado a Regina en casi toda la espalda y a Emma en el rostro y parte del pecho.

Ruby comenzó a reír como maníaca y corrió escaleras abajo antes de que la atraparan.

-¡RUBY!- Gritó Regina mientras sentía el agua helada colarse por la ropa y mojarle la espalda, haciendo que la invadiera un fuerte escalofrío.

Emma estaba doblada de la risa. Ni le importaba estar mojada, la cara de Regina en el momento en que Ruby le lanzó el agua fue demasiado graciosa como para contener la risa.

La morena quiso mirar con reproche a Emma, pero ver la gran sonrisa en su rostro y escuchar el sonido de su risa hizo que se derritiera de ternura y comenzó a reír también.

-¡Ruby, más vale que no hayas mojado la alfombra porque te mato!- Escucharon a Kathryn desde la planta baja y comenzaron a reír más fuerte.

-Será mejor que me cambie- Dijo Regina cuando logró calmar su risa.

-Oh vamos, estás hermosa así. El agua ya se secará- Respondió Emma acercándose a la morena.

-Bueno, si insistes- Regina se acercó le pasó la mano por el rostro a Emma, intentando secar un poco el agua que todavía tenía allí luego del ataque de Ruby.

-Sí, insisto- La rubia pasó sus manos por la cintura de Regina y la besó. Pero entonces alguien se aclaró la garganta a sus espaldas y ambas chicas se congelaron. Emma miró por el hombro de la morena, mientras que ésta se volteó muy lentamente para encontrare con un Graham muy sonriente allí parado en el pasillo.

El chico no dijo nada. Simplemente sonrió y les guiñó el ojo para luego bajar corriendo las escaleras.

-¡Bajen a desayunar antes que Graham se lo coma todo!- Volvió a gritar Kathryn, pero esta vez las chicas no rieron. Regina se había quedado de piedra y Emma miraba preocupada a su novia.

-¿Estás bien?- Preguntó al notar la cara de shock en el rostro de la morena.

-Yo…- Suspiró y cerró los ojos un momento. -Sí, estoy bien. Iré al baño a cepillar mis dientes y bajaré. Tú adelántate- Le sonrió para darle a entender que realmente estaba bien. Se había sorprendido de ver a Graham, pero el chico había sonreído. No había hecho nada malo. Eso era una buena señal.

-De acuerdo- Emma le dio un pequeño beso en la mejilla y bajó las escaleras.

Regina estaba por entrar al baño cuando escuchó a Ruby gritando y a Emma riendo maliciosamente.

-¡VENGANZA!- Gritó Emma, y Regina rio por lo bajo. Adoraba demasiado a su rubia.

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Al entrar en la cocina unos minutos después Regina vio a todos sus amigos sentados en la mesa y a Ruby sentada sobre la encimera, con el cabello y la camiseta mojados.

-Oh pero miren quien ha decidido unirse a la fiesta- Dijo Kat, sonriéndole a su amiga.

-Sí, disculpen la tardanza. Tuve que secar un poco mi ropa ya que alguien me atacó con un vaso de agua- Dijo mirando con reproche a Ruby, pero sonriendo de todas formas.

-Se lo tenían merecido por tardar tanto- Respondió la morena dándole un sorbo a su café.

-Y yo me he vengado- Emma sonrió triunfal.

-Me doy cuenta. Bien hecho-

-Bueno, Gina. Hay cereales, fruta, yogurt, café, té, tostadas, galletas…- Kat comenzó a enumerar todas las opciones para desayunar y la morena rio he hizo callar a su amiga.

-Está bien, Kat. Yo misma puedo ver qué hay, no te preocupes- Se acercó a ella y le dio un pequeño beso en la cabeza. Luego tomó una taza y se sirvió un café.

-¿Qué tal durmieron?- Preguntó tomando asiento junto a Emma.

-Yo muy bien- Respondió Kat en seguida.

-Yo también. Tuve suerte de que Kat no roncara- Dijo Ruby desde su sitio en la encimera.

-Bueno, tuvieron suerte, porque yo si tuve a alguien que se pasó toda la noche roncando- Dijo August mirando acusadoramente a Graham.

-Ya te dije que estoy un poco resfriado- Se defendió el otro chico y luego se volteó a ver a Regina. -¿Y ustedes dos?- Preguntó levantando una ceja. Luego del pequeño show de esa mañana supo que las cosas marchaban muy bien entre su mejor amiga y Emma.

-De maravilla- Respondió Emma de inmediato. Pero Regina estaba muda. Sentía que debía contarles a sus amigos lo suyo con Emma en ese momento y de repente estaba muy nerviosa.

-¿Gina? ¿Estás bien?- Preguntó Kat al notar que su amiga se había puesto un poco pálida.

-Yo…- Sentía un nudo en la garganta y no podía mirar a nadie en los ojos, así que optó por solo mirarse las manos sobre su regazo. -Hay algo que debo decirles-

-¿Qué sucede?- Kat ya podía hacerse una idea de qué era lo que estaba por decir su amiga.

-¿Emma ha expulsado gases durante la noche? Porque si es así podemos hacer que duerma en la cochera- Ruby intentó alivianar el ambiente con una pequeña broma.

-¡Oye! ¡Yo no he expulsado gases!- Respondió Emma con falsa indignación e internamente agradeciendo que Ruby hiciera un chiste, ya que logró hacer que Regina riera un poco.

-No, por supuesto no ha sido eso. Emma ha sido la mejor compañera de sueño que he tenido- Regina seguía sin poder mirar a nadie a los ojos.

-¡Auch! Eso dolió, Gina. Pensé que yo era tu compañera de sueño favorita- Kat también quería lograr que Regina se sintiera un poco más relajada al hablar, así que optó por dramatizar un poco.

Pero Regina estaba demasiado seria cuando dijo lo siguiente. -Lo que hay con Emma es diferente-

La morena sintió que Emma tomaba una de sus manos y le daba un pequeño apretón. Nuevamente se vio invadida por esa sensación de protección y seguridad que la rubia siempre le transmitía cuando la tocaba, así que al fin levantó la mirada y dijo claramente. -Soy gay-

Se hizo un gran silencio en la cocina. Todos callados procesando lo que Regina acababa de confesar. Emma apretaba fuertemente la mano de su novia mientras esperaba la reacción de los demás.

Kathryn se puso de pie y camino hasta Regina, se paró junto a ella y le dijo. -Gracias por confiar en nosotros y decirnos eso- Le sonrió con mucho cariño y la abrazó con fuerza.

Regina comenzó a llorar mientras abrazaba a su mejor amiga. Luego sintió un par de brazos más a su alrededor y al levantar un poco la vista vio que era Graham quien la estaba abrazando también. "Esto va mejor de lo que esperaba" pensó Regina, llorando de felicidad en los brazos de sus dos mejores amigos.

Eventualmente se separaron y Regina comenzó a secarse las lágrimas mientras sonreía de oreja a oreja. Al mirar a Kat notó que la rubia también tenía lágrimas en los ojos.

-¿Por qué lloras, Kat?-

-Porque me he emocionado, tonta. Has sido muy valiente y estoy orgullosa de ti- Regina la abrazó nuevamente. Estaba tan feliz de que sus mejores amigos la hubieran aceptado con tanta facilidad que pensó que debería haberles confesado esto mucho antes. Tal vez así podría haber podido sobrellevar la pelea con Emma mucho mejor. Pero eso estaba en el pasado ya. Ahora debía vivir en el presente.

La morena tomó un poco de distancia de su mejor amiga y se volteó a mirar a los demás. Todos sonreían. Ruby se acercó a ella y le dio un pequeño abrazo. -Eres muy valiente- Le susurró al oído y luego se separó de ella.

Regina miró a Emma, que también seguía sentada mirándola con adoración. -Hay algo más que debo decirles- Dijo Regina volviendo a mirar al resto. Los demás se quedaron en silencio nuevamente. -Emma y yo somos novias- Entonces la cocina entera estalló en silbidos y felicitaciones. Kathryn y Ruby chocaron palmas y se felicitaron mutuamente, lo que captó la atención de Regina.

-Oigan, ¿qué sucede?-

-Bueno… digamos que Kat y yo estábamos esperando que esto pasara- Respondió Ruby con una gran sonrisa.

-¿De qué hablan?- Esta vez fue Emma quien habló. No entendía qué estaba sucediendo.

-Verán, nosotras sospechábamos que había algo entre ustedes pero que ninguna se había atrevido a decir nada, así que puede que hayamos ideado un plan para hacer que estuvieran juntas- Dijo Kat con las mejillas un poco coloradas por la pequeña pizca de culpabilidad que sentía.

-¿Nos engañaron para que estemos juntas?- Preguntó Emma con incredulidad.

-Bueno, solo pensamos en la idea del fin de semana aquí, las parejas para las habitaciones y el juego de la botella- Dijo Ruby como si fuese poca cosa.

Emma y Regina se miraron a los ojos un momento y luego comenzaron a reír. Luego las siguieron los demás y ahora la cocina era un mar de risas.

-Si me preguntan, yo pensaba que ustedes dos ya estaban juntas desde antes- Comentó August luego de que las risas cesaran.

-¿De veras?- Preguntó Regina.

-Bueno, es que con la forma en que se miraban, el beso de anoche y todo, digamos que me pareció bastante obvio. Pero yo soy muy observador, tal vez para otros no había sido tan obvio-

-Creo que todos los sospechamos, pero nadie quiso decir nada hasta que ustedes estuvieran listas- Dijo Graham pasando un brazo por los hombros de Regina y dándole un pequeño apretón.

-Entonces… creo que en cierto modo debería darles las gracias- Dijo Regina mirando a Ruby y a Kat. -De no ser por ustedes y su juego de la botella seguramente no habría tenido el valor de hacer esto- Se volteó a mirar a Emma y sonrió diciendo lo siguiente. -Es que al besar a Emma por primera vez supe que ya no podría ocultar más la verdad. Y ahora me siento tan aliviada de haberlo hecho- Unas lágrimas volvieron a escapar de sus ojos. -Siento que me he quitado un gran peso de encima-

Emma se puso de pie, se acercó a Regina y le dio un tierno beso en los labios mientras secaba sus lágrimas con los pulgares. Los demás se unieron en un coro de awwws al verlas. Regina sonrió ampliamente y se abrazó a Emma. "Soy tan feliz".

Xxx

El resto del fin de semana pasó en un abrir y cerrar de ojos. El tiempo vuela cuando te lo pasas de maravilla. Regina se sentía en la cima del mundo. Podía estar libremente con Emma, tocarla, abrazarla, tomar su mano, besarla y todo sin miedo. La aceptación de sus amigos había sido un gran alivio y estaba muy feliz de haberle contado su secreto a todos ellos. Pero ahora había llegado el momento de volver al mundo real. Al día siguiente volverían a la escuela y Regina estaba aterrada por lo que pudiera pasar. Admitir ser gay ante sus amigos era un gran paso, ¿pero hacerlo frente a toda la escuela? ¿ante todo el pueblo? No creía que estaba lista para eso. Tampoco estaba segura cómo o cuándo contarle a su madre. Nuevamente la invadió el miedo.

-¿Qué sucede?- Preguntó Emma, quien viajaba en el asiento del copiloto en el coche de Regina. Ya se habían despedido de los demás e iban por la ruta de regreso a Storybrook.

-Nada- Respondió la morena sin apartar los ojos del camino.

-Vamos, Gina. Sé que algo sucede- Insistió Emma. No quería que Regina se cerrara ahora. Su relación era demasiado reciente y no quería que desde temprano la morena comenzara a ocultar cosas.

Regina suspiró un poco y se volteó súbitamente a mirar a Emma. -Tengo miedo de lo que pueda pasar mañana-

-Gina, no debes preocuparte de nada- Puso una mano sobre la pierna de la morena y le dio un pequeño apretón. -No es necesario que digamos nada todavía. Nadie más que nosotras y nuestros amigos deben saberlo por ahora. Es nuestra vida, nuestro asunto-

-¿Estás segura?-

-Estoy segura. Cuando te sientas segura haremos nuestra relación pública. Mientras tanto seguiremos como siempre- Le sonrió y retiró su mano de la pierna de Regina, pero la morena la tomó en su propia mano y la mantuvo así, acariciando suavemente los nudillos de Emma.

-Gracias, Emma-

Xxxx

Regina aparcó su coche en la entrada de la casa de Emma y se volteó a verla. -Nose cómo haré para dormir esta noche sin tenerte en mis brazos-

Emma rio. Durante las noches en la cabaña Regina no se había despegado de ella ni un segundo. Emma sabía que al dormir solía moverse y arrinconarse al borde de la cama. Siempre había sido así, pero con Regina era imposible. La morena siempre que sentía que se estaba moviendo mucho la atrapaba con fuerza en sus brazos y no la liberaba. Extrañaría el calor de la otra chica.

-Tendremos que conformarnos con un par de pijamadas de ahora en adelante-

-Tendré que secuestrarte y amarrarte a mi cama entonces- Respondió la morena y solo parecía estar parcialmente bromeando.

Emma volvió a reír. -Bueno, será mejor que salga antes que MM venga a buscarme-

-Sí, mi madre me está esperando también- Dijo la morena. Luego miró por las ventanas y al ver que no había nadie cerca tomó a Emma por el frente de su camiseta y la acercó a ella hasta que sus labios se encontraron.

Emma le devolvió el beso con gusto, pero eventualmente se separó, ya que parecía que Regina no planeaba hacerlo.

-Te llamo más tarde- Le dijo al separarse y abrió la puerta del coche.

-De acuerdo, esperaré tu llamada- Y antes de que Emma lograra salir Regina la volvió a tomar por la camiseta y le dio un rápido beso. -No me extrañes mucho-

-Lo mismo digo, hermosa- Y entonces salió del coche, tomando su mochila del asiento trasero y corriendo hacia la entrada de su casa. Se volteó antes de entrar y saludó a Regina con la mano, luego entró y cerró la puerta.

Regina vio la puerta cerrarse y suspiró un poco. Acababan de separarse y ya extrañaba a su rubia. Tomó su celular y le mandó un mensaje.

-"Ya te extraño :( - Gina"-

Luego puso en marcha el coche y dos cuadras más adelante su celular le anunció la llegada de un nuevo mensaje. Bajo la velocidad y lo leyó.

-"También te extraño, pero nos veremos mañana :) – Em"-

Sonrió y dejó el celular sobre el asiento del copiloto. De repente le dieron muchas ganas de llegar a su casa, darse una ducha y descansar. Había sido un gran fin de semana, pero muy agotador.

Xxxx

Emma entró en su casa y Mary estaba sentada en el sofá leyendo. Al verla sonrió ampliamente y se puso de pie para recibirla.

-¡Emma! Que alegría que ya estés de regreso-

-¡Hola, mamá! Que gusto verte- La rubia le sonrió mientras dejaba su mochila junto a la puerta y se quitaba la chaqueta. Mary se acercó a ella y le dio un pequeño abrazo.

-¿Qué tal lo has pasado? He preparado un pastel para recibirte-

-Oh no deberías haberte molestado-

-No fue molestia. Me aburrí un poco sin ti y el pastel fue una buena forma de pasar el tiempo-

-Debes salir más, mamá- La rubia rio. Le encantaba que MM fuese tan atenta con ella, pero a veces parecía que no tenía demasiada vida social.

-En otro momento, ahora quiero que me cuentes todo-

-¿Por qué no preparas un poco de té mientras yo me doy una ducha rápida y luego te cuento todo?-

-Me parece muy bien- Y con eso comenzó a preparar todo para el té. Emma sonrió y entró al baño. Allí vio el mensaje de Regina y le envió una respuesta rápida. Realmente necesitaba entrar pronto en la ducha, sentía que apestaba.

Mientras el agua caliente le mojaba el cabello sonrió al pensar en todo lo sucedido en la cabaña. Había sido un fin de semana mágico y no recordaba haberse sentido tan feliz. Se sentía muy afortunada de tener a Regina como novia. La morena era una diosa y, aunque intentara ocultarlo de los demás, tenía un gran corazón. Emma sentía que se estaba enamorando muy rápido de ella, lo que la asustaba un poco, pero no quería preocuparse por eso ahora. Dejaría que la relación llevase un curso tranquilo. Después de todo no llevaban ni 3 días de novias.

Le preocupaba un poco tener que ocultar su relación al público. Sería difícil, pero al menos tenía experiencia negándose las cosas que quería, resultado de una vida difícil. Y ya había aprendido a controlarse cerca de la morena desde que la conoció, cuando todavía pensaba que los sentimientos no eran mutuos y que al tomar el menor paso en falso perdería a Regina para siempre. No sería tan difícil no tocarla y besarla en público, ¿no? Suspiró sabiendo que sí sería difícil, pero no iba a presionar a Regina a hacer la relación pública. Tendría que ser un poco distante para evitar sospechas, nada más.

Cerró el grifo y se envolvió en una toalla. Al salir del baño vio que Mary ya tenía el té y el pastel sobre la mesa de la cocina, así que se apresuró y corrió a su habitación a ponerse ropa cómoda.

Al regresar la morena le sonrió y le sirvió una porción del pastel. ¡Estaba delicioso! Mary era una gran cocinera.

-Bueno, ¡ahora sí quiero que me lo cuentes todo!-

Emma le dio un sorbo a su té, pero al notar que todavía estaba muy caliente volvió a dejar la taza sobre la mesa y le sonrió a su madre.

-¡Ha sido maravilloso! Me lo pasé muy bien- No podía dejar de sonreír y Mary sonreía al ver la felicidad en el rostro de la rubia.

-Me alegro mucho, Em. ¿Qué han hecho?-

-Bueno, hemos ido al río, asamos hamburguesas, recorrimos el bosque, jugamos juegos de mesa- Sonrió al recordar todo. -¡Oh! Y no te imaginas qué. Al llegar a la cabaña Kathryn había planeado un juego para repartir las habitaciones y armar las parejas. Fue divertido-

-Me imagino que sí, ¿con quién has tenido que compartir habitación?-

Emma sintió que sus mejillas se ponían un poco coloradas y trato de disimularlo tomando la taza nuevamente y acercándola a sus labios. -Con Regina- Dijo con los labios al borde de la taza.

-¿Perdona? No te he entendido-

-Que he tenido que compartir habitación con Regina… y la cama también- Esto último lo dijo en un susurro, pero Mary lo escuchó de todas formas.

-¿La cama también?- Preguntó la morena un poco sorprendida.

-Sí, es que en la casa había tres habitaciones. Dos de ellas con camas gemelas y una con una cama matrimonial, y en el sorteo Regina y yo terminamos con la cama grande-

-Oh ya veo- Comentó la morena tomando su taza. Emma temía que dijera algo más. Nunca había hablado del tema con Mary y no sabía qué opinaba la morena con respecto a la homosexualidad, y tal vez pensaba que dos mujeres compartiendo una cama sería algo malo. "Oh por favor que no piense que es algo malo".

-Supongo que eso no habrá sido problema ya que tu tiendes a hacerte bolita al borde de la cama- Dijo Mary riendo.

Emma suspiró un poco internamente, pero sintió que debía contarle a su madre lo de su relación con Regina. No estaría violando la promesa que le había hecho a su novia sobre no decir nada sobre su relación al pueblo, ¿verdad? Mary era su madre y tenía derecho a saberlo. Además, la morena no diría nada.

Siguieron charlando sobre el fin de semana y luego simplemente disfrutaron del pastel y del té en silencio, hasta que Emma preguntó.

-¿Mamá?-

-¿Sí, cariño?-

-¿Cómo… qué opinas sobre la homosexualidad?- Preguntó Emma, evitando contacto visual con su madre.

-Oh… bueno, la verdad es que no me molesta- Respondió Mary como si el asunto no fuese gran cosa.

-¿De veras?-

-Absolutamente. Creo que cualquier persona tiene derecho a enamorarse de cualquiera sin importar su sexo. Lo que importa es lo que hay dentro de cada uno. Uno se enamora de la persona, no de su género- Mary sospechaba hacia dónde iba esta conversación.

-Oh eso está muy bien- Emma jugó con las migajas que habían quedado en su plato un momento, procesando la respuesta de Mary.

-Emma, ¿hay algo que quieras decirme?- Preguntó la otra mujer, colocando una mano sobre el antebrazo de su hija.

Emma levantó la mirada y se encontró con los verdes ojos de su madre, que cualquiera que los comparara con los de ella pensaría que eran parientes de verdad por lo similares que eran.

Pudo ver la adoración de su madre en sus ojos y supo que no tenía nada que temer. Mary la aceptaría.

-Sí, pero debes prometerme que no le dirás nada a nadie-

-Lo prometo- Dijo la mujer poniendo una mano sobre su corazón.

-Regina y yo somos novias-

Mary no tardó en reaccionar. Saltó de su silla dando un grito de felicidad y se abalanzó sobre Emma, estrechándola fuertemente en sus brazos. Emma no pudo reaccionar instantáneamente. Sabía que Mary la aceptará, pero no que se alegraría tanto con la noticia. Y antes de poder reaccionar y devolveré el abrazo MM se había separado de ella y volvió a su asiento con una sonrisa de oreja a oreja.

-Ehmm… waw, no esperaba una reacción así- Dijo Emma tras recuperarse del shock.

-Bueno… digamos que algo sospechaba y me he alegrado mucho de comprobar que mis sospechas eran ciertas- No podía dejar de sonreír. Durante bastante tiempo sospechaba que a Emma le gustaba Regina, y ahora se alegraba muchísimo al saber que su hija podía estar con la chica que le gustaba.

-Debo decir que me sorprendió un poco que Regina… tú sabes. Sea gay y eso-

-Bueno, de hecho, fue en este fin de semana que ha admitido ser gay-

-Oh, o sea que su relación…-

-Sí, es todo reciente- Emma le contó a Mary todo lo del juego de la botella y la charla con Regina en su habitación aquella noche. Luego cuando hablaron con los demás. Mary escuchaba atenta a todo lo que Emma le decía.

-Bueno, me alegro mucho que haya podido admitirlo abiertamente. Y me alegro mucho que ahora sean novias- Le sonrió con cariño. -¿Pero por qué me has pedido que no diga nada?-

-Regina todavía no está lista para admitir públicamente que es gay. Le daré el tiempo que necesite-

-Uhmm…-

-¿Qué?-

-Bueno… este es un pueblo muy pequeño, Emma. Si quieren mantener algo así en secreto tendrán que ser muy cuidadosas. Hay ojos curiosos en todos lados aquí. Y más para alguien como la hija de la alcaldesa-

Emma suspiró pesadamente y se frotó la frente con la mano. -Lo sé, será un poco difícil, pero estoy dispuesta a hacerlo. Hasta que Regina se sienta lista-

-Saldrá todo bien, ya lo verás-

Luego siguieron hablando un poco más hasta que Emma fue a desempacar sus cosas y Mary comenzó a preparar la cena. La rubia decidió que de momento no le diría nada a Regina sobre haberle contado a su madre lo de su relación. Tal vez en un par de días, pero hoy no. La morena seguramente tendría sus propias preocupaciones con respecto a su madre.

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Al otro lado del pueblo Regina estaba recostada sobre su cama mirando las fotos que había tomado con su celular durante el fin de semana. Tenía una gran sonrisa en el rostro y estaba tan sumergida en su mundo que no oyó ni vio a su madre parada en el marco de la puerta observándola.

Cora pudo notar que había algo diferente en su hija. Desde que había llegado de la cabaña estaba radiante. Su humor era de lo mejor y no dejaba de sonreír. Una madre conoce muy bien a sus hijos y podía sospechar a qué se debía la felicidad de su hija. O mejor dicho a quién.

-¿Regina?- La morena dio un pequeño respingo al oír la voz de su madre.

-Mamá, no te había visto- Se sentó sobre la cama y le sonrió a su madre.

-Estaba pensando en preparar lasaña para cenar, ¿quieres ayudarme?-

-¡Por supuesto!- Dijo la morena poniéndose de pie y siguiendo a su madre a la cocina.

Ambas Mills comenzaron a preparar la cena en silencio, escuchando música en el pequeño estéreo que tenían en la cocina.

Cora se moría de ganas de sacar el tema, pero no quería presionar a su hija. Sabía que Regina le diría todo en cuanto estuviera lista, pero con los años había aprendido que a veces la chica necesitaba un pequeño empujoncito.

-Puedo ver que te lo has pasado muy bien este fin de semana- Comentó la mujer sin mirar a su hija.

Regina se quedó quieta un momento. -¿Ah sí?- Intentó sonar indiferente.

-Sí, estás de muy buen humor y no has parado de sonreír desde que llegaste-

-Oh bueno… sí, me lo he pasado muy bien- Regina no pudo evitar la pequeña sonrisa que se dibujó en sus labios. Cora lo notó.

-¿Y qué han hecho?-

-Oh tu sabes… ir al río, al bosque, jugar juegos… cosas así-

-Uhm… ya veo. ¿Y nada más?-

-¿A qué te refieres?- La pregunta le salió un poco defensiva. No pudo evitarlo.

-A nada, cariño. Solo que las otras veces que has ido a la cabaña de los Midas no has vuelto tan radiante como hoy-

-Oh bueno… lo he pasado muy bien-

Cora asintió con la cabeza y siguió cocinando. Luego de unos minutos de silencio volvió a hablar.

-¿Cómo está Emma?- Regina dejó caer la cuchara que tenía en la mano. "¡Ah! Lo que me imaginé", pensó Cora al ver la reacción de su hija.

-¿Emma? ¿Por qué preguntas?- La chica se había puesto visiblemente nerviosa.

-Es una chica adorable, y últimamente ha estado mucho por aquí. Solo quiero saber cómo se encuentra- Respondió la mujer con fingida inocencia.

-Oh… está bien, supongo. También se lo ha pasado bien en la cabaña- Regina evitaba por completo hacer contacto visual con su madre.

-Que gusto oír eso. Me agrada mucho Emma-

-Sí, a mí también- Respondió Regina en voz baja con una sonrisa involuntaria en sus labios.

Cora no siguió con el tema y se limitó a cantar suavemente la canción que estaba sonando en el estéreo.

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Luego de cenar las dos Mills se encontraban en el living tomando un poco de té y mirando tv. Durante la cena habían hablado de esto y aquello, y Cora no había vuelto a mencionar a Emma. Sabía que Regina podía ser muy cerrada en ciertos aspectos y no quería presionarla, aunque a veces lo hacía sin darse cuenta.

-Regina- Dijo la mujer mientras observaba a su hija, quien tenía la vista fija en la pantalla.

-¿Uhm?- Respondió la chica sin mirar a su madre.

-Sabes que puedes decirme lo que sea, ¿no?-

Esto llamó la atención de la chica y miró a su madre. No dijo nada por unos segundos.

-Lo sé- Respondió, volviendo a mirar la tv.

Cora tomó la mano de su hija y le dio un pequeño tiró para captar su atención nuevamente.

-Quiero que sepas que pase lo que pase, digas lo que digas, siempre te amaré, y jamás te miraré con otros ojos. Eres mi hija sin importar nada, y tienes mi apoyo en todo-

Regina sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas. Sabía exactamente a qué se refería su madre. Obviamente no podría haberle ocultado algo así a su madre. La mujer era la persona más observadora del mundo, pero Regina pensó que su secreto había pasado desapercibido por ella. Evidentemente estaba equivocada.

-Gracias, mamá. Me alegra saberlo- Le respondió, pero no dijo más. Sabía que era el momento indicado para hacerlo, pero simplemente las palabras no salieron.

Cora supo que su hija no diría más, así que se limitó a sonreírle y darle un pequeño apretón en la mano.

-Me iré a la cama. Estoy por terminar un libro y quiero saber cuál será el final- Dijo la mujer poniéndose de pie e inclinándose para darle un beso en la frente a su hija. -Buenas noches, cariño. No te quedes despierta hasta muy tarde, mañana tienes escuela-

-No lo haré. Buenas noches, mamá-

Al quedarse sola Regina no pudo prestarle atención a la tv. Seguía repitiendo en su cabeza las palabras de su madre. Sabía exactamente a qué se refería Cora con lo que había dicho. Ese era el momento indicado para confesarle su secreto, pero se había quedado muda. Se sentía una tonta. Su madre le estaba dando su apoyo y ella no había dicho nada. Había dejado que el miedo se apoderara de ella nuevamente.

Suspirando se puso de pie y apagó la tv. No tenía sentido seguir allí por mucho tiempo. Fue a su habitación y se puso el pijama. Luego de cepillarse los dientes pudo ver que todavía había luz en la habitación de su madre, lo que indicaba que la mujer seguía despierta. Regina se quedó allí parada unos minutos, mirando el pequeño haz de luz que escapaba por debajo de la puerta de su madre. Sabía que podía confiar en ella, y que la aceptaría sin importar nada. Y también sabía que no podría pegar un ojo en toda la noche porque estaría pensando en la conversación con su madre y en la oportunidad que había dejado escapar.

Tomando la decisión fue hacia su habitación, apagó la luz y luego se encaminó hacía la habitación de su madre. Llamó suavemente a la puerta y sin esperar respuesta entró.

Cora estaba sentada recostada sobre su cama, apoyando la espalda sobre un montón de almohadas. Tenía unos pequeños lentes sobre el borde de la nariz y un libro sobre su regazo. Al ver entrar a su hija le sonrió.

-Hola, cariño. ¿Pasa algo?- La mujer sabía que Regina vendría a ella. Siempre había sido así. Recordaba que cuando la morena tenía tan solo 4 años no se animaba a admitir que le daba miedo la oscuridad. Cora había intentado hablar con ella un día, pero la pequeña niña era testaruda y no había dicho nada. Pero entonces esa misma noche la pequeña había entrado en su habitación, y sin decir nada se había recostado junto a ella, y tras unos minutos de silencio había confesado su miedo.

Parecía que la escena se estaba repitiendo. Regina se recostó junto a su madre sin decir nada. La mujer se limitó a sonreírle y seguir leyendo. Sabía que la chica hablaría cuando se sintiera lista. Y como siempre tuvo razón. Tras unos minutos la morena rompió el silencio.

-¿Mamá?-

Cora cerró su libro y miró a su hija.

-Soy gay-

Dos palabras. Dos simples palabras pero que llevaban con ellas un gran peso e importancia. Cora sabía que eso había sido muy difícil de admitir para Regina, pero lo había hecho y se sentía muy orgullosa por ella.

La mujer dejó su libro sobre la mesilla de luz y se acercó a su hija. La abrazó con fuerza y le besó la mejilla, notando que estaba húmeda por las silenciosas lágrimas de su hija.

-Gracias por confiar en mí y decirme esto- Le dijo secando sus lágrimas. -Estoy muy orgullosa de ti-

Regina sonrió y dejó escapar un par de lágrimas más. -Gracias por aceptarme- Dijo con voz casi inaudible.

-Eres mi hija sin importar nada. Te amo-

-Yo también te amo-

Regina se sentía tranquila y sabía que ahora sí podría dormir sin problema. Estaba muy cansada y decidió quedarse allí en la cama de su madre, como cuando era pequeña. Le gustaba sentirse segura junto a su mamá.

Cora leyó por unos minutos más, luego volvió a dejar el libro y apagó la luz. Pensaba que Regina ya estaba dormida pero entonces la chica habló nuevamente en un susurro.

-Emma es mi novia-

Cora sonrió en la oscuridad. -Me alegro mucho de oír eso- Hizo silencio unos segundos y luego rio diciendo - Y honestamente ella me agrada muchísimo más que Robin-

Regina rio un poco y volvió a guardar silencio. Cora se acomodó mejor en su cama y cerró los ojos, sintiéndose contenta de saber que su hija confiaba en ella y le había confesado algo tan grande y que a la vez le resultaba tan insignificante. Porque era cierto lo que había dicho antes, Regina era su hija sin importarle nada, y la amaría siempre.

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A/N.2: Bueno, debo confesar que me ha costado bastante escribir este capítulo. Tuve la intensión de publicarlo antes, pero sufrí un bloqueo mental y no pude escribir nada. Y ahora quedó más largo que los últimos capítulos, así que espero eso compense la tardanza.

Había pensado hacer que Regina tardase más en decirle a Cora que era gay, pero simplemente no pude resistirme a escribir el tierno momento madre e hija del final de este capítulo.

Espero que lo hayan disfrutado, porque se acercan tiempos oscuros jajaja.

Por favor no olviden dejar sus reviews. Me gustaría que me digan qué creen que pasará en el futuro. Qué dramas vendrán y comenten sus opiniones con respecto a lo que va de la historia. Me encanta leer todo lo que tienen para decir. Y si alguien tiene alguna pregunta por favor no duden en hacerla, ya sea por review o por inbox.

¡Hasta pronto, amigos!

B.H.