La mesa navideña se encontraba repleta de delicias caseras, por donde se alcanzaba a ver había decorados en rojo y verde, las luces de colores recorrían los marcos de los muebles iluminando la sala de la casa Danvers. En las cabeceras de la larga mesa de roble se encontraban Eliza y J'onn que hablaban a lo lejos sobre pasteles y puntos de cocción, Kelly disfrutaba de un sabroso mouse de chocolate al tiempo que seguía la conversación de manera atenta y trataba de retener la información para aplicarla luego a sus habilidades culinarias. Alex bebía su cuarta copa de champaña sin dejar de sonreír, ni apartarle la mirada a su hermana y a Lena que escondían sus rostros avergonzados aún por la escena de la tarde. Kara sabía que su hermana mayor estaba saboreando ese secreto demasiado, no había dicho palabra alguna al respecto en toda la velada, pero la conocía lo suficiente, sabía que estaba aguardando el momento indicado para soltar su arsenal de preguntas e incomodarla a niveles insospechados.
Lena había estado muy animada pese a la situación en la que habían sido descubiertas apenas llegadas a la casa, había congeniado perfectamente con Eliza y se apasionaron en varias ocasiones hablando de cosas que Kara no entendía por mucho que se esforzara. Ya había sido difícil vivir con dos científicas en la familia, pero si las cosas seguían como hasta ese momento, serían 4 las nerds en cada cena familiar. Eran momentos como ese cuando Kara echaba de menos a James quien no había podido llegar debido a la fuerte nevada que cubría gran parte de la zona.
L- ¿Cuánto tiempo más crees que Alex estará observándonos de esa forma?- pregunto Lena por lo bajo sin dejar de comer un trozo de turrón acaramelado.
K- No dejará de hacerlo hasta que todo el mundo lo sepa, le encanta saber mis secretos y disfruta mucho de ello- susurro Kara para que solo Lena la escuchara.
Alex sonrió de medio lado observando la escena entre su hermana y la joven Luthor, aparto la silla en la que se encontraba sentada, y tomo la copa entre sus manos para hacer un brindis mientras disfrutaba ver como el rostro de Kara y Lena palidecía de inmediato.
A- Quiero aprovechar esta maravillosa noche familiar para hacer un brindis por el amor- dijo con entusiasmo mirando alternadamente a las mujeres frente a ella- y quiero anunciar que Kelly y yo nos mudaremos juntas para comenzar con nuestra propia familia.
El resto de los comensales se pusieron de pie para chocar sus copas y saludar acaloradamente a la pareja, Kara que por un momento se había puesto de todos colores pensando en que su hermana la delataría, respiro aliviada y se unió a los saludos sin dejar de masticar las nueces que aún tenía en la boca.
Mas adentrada la noche, la familia se encontraba junto a la chimenea disfrutando del calor, sin dejar de beber y ya ligeramente ebrios. Lena discutía sobre un proyecto de bio-ingeniería con Kelly quien parecía fascinada con todo lo que estaba escuchando. Kara se acercó a la chimenea en donde Alex tenía perdida la mirada en el fuego que titilaba y susurraba entre los leños resecos.
K- ¿En qué piensas?- pregunto con una sonrisa dulce pero preocupada.
A- En papá, lo echo de menos en estas épocas de año, me gustaría que estuviera con nosotras, poder compartir mi felicidad, y la tuya- Alex miro de soslayo a su hermana y le regalo una dulce sonrisa al tiempo que ponía su mano sobre el hombro de la rubia- me gusta verte feliz, y cada vez que te veo con Lena sé que lo eres.
K- Eso acaba de comenzar- dijo la menor de las Danvers ligeramente sonrojada- no sé a dónde nos llevara, pero me hace sentir cosas que jamás pensé que volvería a sentir cuando Monel tuvo que irse.
A- Los corazones sanan Kara, lo sé porque cuando Maggie y yo terminamos sentí lo mismo que sientes tú, y cuando conocí a Kelly estaba aterrada de que me hicieran daño otra vez, pero no hay que quedarse refugiado en lo seguro, tenemos una sola vida para ser felices y hay que aprovecharla.
K- Siempre tienes razón y no sé cómo lo hacer- exclamo dándole un ligero vistazo a Kelly y Lena que seguían enfrascadas en su conversación.
A- ¿Cuándo vas a decírselo?
K- ¿Decir qué?- pregunto confundida sin saber si hablaba de su relación con Lena, de sus sentimientos por la morena, o de su identidad secreta.
A- Hablo de tu secreto para con Lena, lo tuyo con ella no tardara en saberse, mamá es muy perceptiva, ¿de donde crees que lo saque yo?, es demasiado obvio lo que sientes por ella. Sin embargo es hora que le digas la verdad, no puedes seguir ocultándoselo más tiempo.
K- Lo sé, pero me da miedo a como pueda reaccionar- suspiro agachando la mirada- la conozco Alex, va a odiarme por no habérselo dicho antes.
A- Tal vez, pero si la quieres debes ser honesta con ella, y si ella te quiere como sospecho que lo hace, te perdonara tarde o temprano.
L- ¿Quién tiene que perdonar a quién?- pregunto la morena que se había acercado a las hermanas sin que estas se dieran cuenta y tenía la palabra intriga tatuada en su rostro.
A- Las dejaré solas- Alex sonrió dulcemente y se apartó regresando al sofá en donde Kelly platicaba con J'onn y su madre.
L- ¿Qué ha sido todo eso?- Lena la miraba a los ojos sin dejar de sonreír, tenía su rostro radiante de felicidad, sin duda se la estaba pasando muy bien y Kara sintió que no era el momento de decirle toda la verdad, aunque si había algo que se moría por decirle y que ya no podía esperar para hacerlo.
K- ¿Me acompañas a un lugar? Quiero enseñarte algo.
La joven Luthor la siguió fuera de la casa poniéndose su abrigo de invierno y unas botas que Kara le había dado para resguardarse de la nieve. Caminaron cerca de diez minutos entre la arboleda que se encontraba entre el final de la casa Danvers y el lago terreno abajo. Conforme la vista se iba limpiando, el paisaje se hacía cada vez más grande y majestuoso, los copos blancos que caían incesantes por todo el lugar entorpecían ligeramente la imagen, sin embargo le daban una cuota de magia a esa hermosa noche navideña. El lago comenzaba a congelarse debido a las bajas temperaturas, pero la luna estaba enorme como un gran globo blanco a lo lejos, tan cerca del suelo que parecían fundirse en uno solo.
Lena abrió la boca ligeramente cuando al fin se quedaron paradas en el pedregal próximo al agua escarchada, como una mujer de amplia fortuna, había viajado lo suficiente como para apreciar los paisajes más majestuosos del mundo, sin embargo, sintió en ese momento que jamás había podido contemplar algo tan hermoso y solemne como la imagen que tenía frente a ella. Quizás no eran los lugares los que quedaban gravados en las retinas de las personas, era la compañía con la que compartía la vista lo que los hacía mágicos. Y esa noche, Lena Luthor supo que nada en el mundo volvería a sentirse igual con Kara a su lado, tantas personas habían entrado y salido de su vida durante tantos años, y jamás consiguieron lo que esa mujer había logrado, cambiar hasta el aroma del aire solo con estar a su lado.
K- Es mi lugar favorito en el mundo- sonrió Kara limpiándose las gafas para poder ver mejor el paisaje- no es que no haya estado en lugares mejores, pero este tiene algo que no se compara con ningún otro. No sé bien cómo explicarlo, pero me hace sentir en casa, me da paz, me llena de felicidad y al mismo tiempo tiene un dejo de nostalgia. Me recuerda a todos los que he perdido, y me hace dar gracias por todas las personas que he conocido y que han hecho que mi vida pasada no duela tanto.
L- Aunque no lo creas, te entiendo, me da una sensación muy similar, como si jamás hubiese visto algo igual.- Lena suspiro y se acercó a la rubia a su lado para aferrarse a su brazo y recargar su cabeza en el hombro fuerte de la mujer que la acompañaba. Se quedaron en silencio varios minutos contemplando la inmensidad frente a ellas, aferrándose al calor que se daban mutuamente mientras eran cubiertas poco a poco por la nevada que no dejaba de caer.
K- Quiero decirte algo y la verdad no sé cómo hacerlo- dijo Kara al cabo de un rato mientras media sus palabras con cuidado.
L- ¿Es sobre lo que hablabas con Alex?, perdona si he sido indiscreta, pero no pude evitar escucharlas, parecían demasiado serias.
K- Si es sobre eso- Kara titubeo un momento, estaba a punto de desnudar su corazón por completo y no sabía si sería bien recibida su confesión.
L- Lo que sea puedes decírmelo, ¿lo sabes verdad?, confía en mí.
K- Lena quiero que te quede claro una cosa, yo confío en ti como en muy pocas personas en este mundo, y todo lo que me haya callado no es porque no quiera contártelo, es porque muchas veces no sé cómo hacerlo, y porque nada en el mundo me aterra tanto como herirte o arriesgarme a perderte.
L- Nunca me perderás Kara, pase lo que pase con nosotras, con esto- dijo señalando la unión entre sus brazos- siempre me tendrás ahí para ti.
Kara sonrió y aflojo el agarre que aún mantenía con la morena, sus enormes ojos azules brillando como farolas se instalaron en la dulce mirada de Lena al tiempo que el corazón le galopaba en el pecho. La reportera acaricio su mejilla a través del guante de lana que cubría sus manos mientras Lena recargaba su rostro sobre ella para sentir mejor el contacto.
K- Estoy total y completamente enamorada de ti- exclamo al final soltando un suspiro como si decir esas palabras le hubieran sacado un enorme peso de encima- llevo enamorada de ti demasiado tiempo.
Lena se queso estupefacta mirándola sin reaccionar en absoluto, esperando que continuara sin apartar sus ojos verdes de su rostro.
K- Desde la primera vez que te vi, sentí una extraña conexión contigo, algo que no sabía cómo explicar- continuo diciendo la reportera apartándose un poco y volviendo a perder su mirada en el paisaje- luego nos hicimos amigas, yo me enamore de Monel, luego tú de James y debo admitir que sentía unos enormes celos de verte con él. Al principio pensé que solo era una marca territorial sobre mi mejor amiga, pero con el tiempo comprendí que no era solo eso, era algo más. – Continuo con su verborragia – Te metiste bajo mi piel Lena, y todo en este mundo me dice que eres tú la persona con la que quiero pasar cada segundo de mi vida.
Los ojos de la morena iban pasando de una ligera muestra de sorpresa a una calidez pocas veces vista en ella. Quizás Supergirl era la mujer de acero, pero Lena sabía que en el fondo, la heroína era una mujer cariñosa y compasiva, y que la verdadera mujer de acero era ella misma, con su corazón de piedra por tantos fracasos afectivos, negada permanentemente a sentir algo por nadie para evitar más dolor. Pero Kara tiraba por tierra todo eso, con solo unas palabras lograba bajar irremediablemente todas sus defensas sin reparo alguno.
L- No sé qué decir, me pillas por sorpresa- exclamo al ver la mirada de pánico que comenzaba a apoderarse del rostro de la otra mujer.
K- No tienes que decir nada, sé que es muy pronto para todo esto, pero de verdad sentía que no podía seguir guardándome esto dentro de mí.
Lena camino hasta ella con pasos lentos pero firmes y la abrazo por la cintura enterrando su rostro en el pecho de Kara al tiempo que esta la estrujaba entre sus brazos. Se quedaron así unos minutos y luego regresaron en silencio de vuelta con el resto de la familia. Alex las observo subir las escaleras del pórtico tomadas de la mano y una sonrisa se dibujó en su rostro, le hizo una sutil seña a Kelly para que volteara su mirada y apreciara la tierna imagen. La más joven de las Danvers estiro su mano para abrir la puerta de entrada pero antes de poder hacerlo, Lena la detuvo por su brazo y señalo hacia la parte de arriba del umbral. Una pequeña rama de muérdago adornaba la madera blanca, Kara la miro y acomodo sus gafas con nerviosismo bajando su mirada a los labios pálidos de Lena. La morena acortó la distancia y le robo un dulce beso apretando sus labios con necesidad contra los de la rubia sin dejar de pensar en lo bien que se sentía estar así con ella. Sus frentes se encontraron al final del beso y la joven empresaria suspiro rendida ante el confort que esa mujer le hacía sentir.
L- Yo también- exclamo sin abrir los ojos rozando su nariz con la mejilla de Kara.
K- ¿Tú también qué?- pregunto imitando el gesto de Lena.
L- Yo también creo que estoy enamorada de ti.
Kara suspiro sobre sus labios y volvió a retomar el beso abriéndose camino dentro de la boca de la morena de una forma hambrienta y necesitada, sintiendo como las delgadas manos de esta se le enterraban en su nuca y empujaba su cuerpo contra el suyo hasta chocar contra la puerta tras de sí.
L- Necesitamos una habitación de manera urgente ¿no crees?- sonrió con picardía.
K- Tendrá que esperar- exclamo Kara haciendo una mueca con su boca con vergüenza mientras señalaba a cuatro pares de ojos curiosos que las observaban desde la ventana. Tendrían mucho que explicar en cuanto cruzaran al interior de la casa, y sin embargo, ninguna de las dos pensaba en otra cosa que saltarse toda esa parte e ir directo al cuarto de huéspedes y celebrar a solas la Navidad.
