Capítulo IX: Los días siguientes

Día 6: Miércoles 22 de Enero, por la mañana…

Quinn estaba durmiendo cálidamente en su enorme cama.

Samanta se encontraba muy a gusto durmiendo cálidamente acurrucada entre los brazos de Alexia.

- Oh mierda – gritó esa vocecita en su cerebro, dándose cuenta de la situación ella despertó – se había quedado dormida con Alexia, y peor aún, ella había estado ebria – mierda, mierda, mierda - susurró al recordar cada cosa que pasó y que dijo la tarde anterior. Sonrojando profundamente al notar que Alexia se había despertado y la estaba mirando de reojo con una gran sonrisa – hey – susurró ella

- Hola - a contestó Samanta preocupada, sonrojada y un poco avergonzada al notar que seguía en su uniforme del día anterior.

Alexia empezó a reír y mucho por la incómoda situación, tanto que hizo sonrojar más a Samanta y apiadándose de ella, Alexia tomando aire se sentó en la cama y le dijo – tranquilícese Señorita Smith, usted vino anoche, ya se encuentra mejor, eso es todo – suspirando por lo último, no quería que Samanta se fuera, pero tampoco podía ponerla en una situación talvez ella no quería – los servicios están por allá – le indicó y así se paró y con su pelito muy rubio y despeinado y se fue a la cocina a poner agua, talvez para un té o chocolate.

Es ese momento en el que Samanta despabiló, yendo después a los servicios para arreglarse un poco. Al salir, se fue a ver a Alexia - ¿Alexia? – la llamó para no sorprenderla y asustarla.

- ¿Señorita Smith? – respondió ella volteándose de la cocina y mirándola.

- Alexia, soy Samanta nada más ¿ok? – le preguntó de lado con una dulce sonrisa haciendo sonrojar mucho a Alexia y se permitió reír por aquello, muy encantada.

- Alexia – le dijo, colocando ambas de sus manos en los brazos de ella, acercándosele mucho notando que ella estaba sonrojada y asentía – estoy un poco avergonzada por mi comportamiento de ayer – le dijo causado un lindo gesto de confusión en Alexia que nuevamente encantó a Samanta.

- Alexia – volvió a repetir – te doy muchas gracias por - y soltando un suspiro – por contenerme ayer. Muchas gracias.

- De nada Señorita …. – Samanta levantó su ceja cómo diciendo… - perdón, Samanta – y ella asintió y Alexia sonrió y después Samanta ante el hermoso gesto también.

Y temiendo ser repetitiva al agradecerle, le dio un merecido abrazo que Alexia tardó en responder al creerlo "increíble" de suceder, pero al final lo logró. Un abrazo muy bello.

- Muchas gracias Alexia – volvió a decir antes de retirarse, sonriendo por la enorme sonrisa que provocó en ella y por su pelito, la expresión que tenía al despertarse, ella era muy adorable.

Y sí tenía que comparar lo adorable de ella con Quinn, pues no había punto de comparación, ambas lo eran de modos muy distintos, ambas terriblemente adorable.

Ese mismo día, más tarde Samanta pasó a ver a Quinn, en su hora del almuerzo, ella estaba trabajando a mil, pero en la hora del almuerzo se fue a ver a su Lucy a su depa.

Ella estaba en su cama medio dormida, medio aburrida de su mente, al no poder revisar ningún contrato o poder trabajar hasta que su abuelo lo apruebe, con los ojos cerrados, cuándo Samanta entró a su depa haciendo uso de su llave tan silenciosamente cómo ella lo hacía y al mirarla así, tan adorable, tan tranquila, le dio un casto beso sobre cada ojito, un par, luego otro par más ruidosos que hicieron reír a Quinn al reconocerla – Sam ¡ - dijo ella con mucha alegría.

- Hola mi Lucy – le susurró sentándose junto a ella, a la altura de su cabecita - ¿Cómo te encuentras, qué tal tu día? – le preguntó acariciando su carita, cómo evaluándola si había algo raro.

- Estoy agotada Sam, y aburrida, no es lo mío lo de la paciencia, lo del descanso.

- Pero qué pena, porque sí, está pasando, un descanso tuyo, ¿qué horror? ¡ - dijo con gran ironía en su voz haciéndola reír.

- Awww Sam, te ríes de mí – le dijo en broma también.

Y ambas riendo después Quinn dijo – te encuentro feliz Sam – sonriendo hacia ella.

- Eso es porque te encuentro bien y eso me hace feliz – le contestó con otra sonrisa.

- Te mueres por besarme, ¿verdad? – le preguntó juguetona, jugándosela, haciendo que Sam haga una carita tan adorable que hizo reír mucho a Quinn, reír con mucho cariño – awww Sam, ven para acá – le dijo, haciendo que ella se acueste junto a ella, a descansar un pelín, antes de que vuelva a trabajar.

- Te amo Sam – le dijo Quinn entrelazando su mano con ella – Te amo mi Lucy – le contestó ella – no te volveré a asustar así – le replicó Quinn – jamás así – le pidió ella.

Y así ambas recostadas en la cama, aun entrelazando sus manos, se pusieron a conversar de todo y nada un poco. Quinn se preocupó y se encargó de que Sam se relaje, se calme un poco, habiéndole dado tremendo susto el de ayer, deseando también que ella sea muy feliz, que conozca a alguien que la haga muy feliz - por si acaso – se dijo internamente.

Ya pasada la hora, Samanta se fue a trabajar, Alexia también estaba en el trabajo, qué es justamente a potenciar todo lo que pudiera para con Rachel y a mejorar todo lo que ella pueda mejorar en cuánto a sus oportunidades para audicionar.

Alexia estaba muy comprometida para ayudar a Rachel, y sobre todo a que no se vuelva a repetir lo que pasó con Quinn.

Y vaya si Rachel tenía razón, se necesita audicionar mucho para lograr algunas positivas, y de todas ellas, no todas daban el perfil hacia lo que Quinn esperaba que Rachel podía querer.

Alexia se comprometió también para ajustar la agenda a Rachel, para ayudarla con sus estudios, con su carrera, con la privacidad de su vida privada, eso era redundante pero así era. y con más clases con tutores privados que al ayudasen en todo lo que ella quisiera lograr.

Más ese día, ella se la despejó a petición de Rachel. Alexia asumió que ella talvez quería pasar ese día con Quinn y no se equivocó.

Quinn yacía en su cama descansado cuándo sintió pasos ingresar a su departamento, y no se alarmó pensado que talvez Samanta había regresado por cualquier razón.

- ¿Sam, volviste? – le preguntó un tanto adormilada

- Hummm no Quinn, soy yo – soltó Rachel entrando a su departamento o al de ambas según contrato, picándole un poco por lo de Samanta - ¿ella ha estado aquí? – le preguntó y Quinn asintió sin darle mucha importancia, más Rachel sí se la dio.

- Quinn, sé que no es mi lugar, y no quiero alterarte, pero hay algo que quiero preguntarte hace mucho – le soltó

Quinn se limpió su linda carita suavemente y con ayuda de Rachel se acomodó apoyándose en la cabecera de la cama – claro lo que quieras – le dijo.

- Ok, regreso en un momento – le dijo Rachel para cinco minutos después, regresar con dos vasos con jugo de naranja, una para cada cual, mismo que le dio a Quinn suavemente para que ella tomara y esté bien hidratada.

- Ok – volvió a decir ella – Quinn quiero preguntarte algunas cosas si es que vamos a pasar mucho tiempo juntas y no quiero que te alteres ya que debes descansar ¿sí? – le pidió suavemente cogiendo su mano y dándole un apretón.

Quinn asintió pensado en lo hermosa que se veía Rachel así sin tanto arreglo, con un maquillaje muy suave, Rachel siempre era hermosa, pero la visión que tenía de ella en ese momento, le quitó el aire a Quinn.

- Ufff, bueno, vamos, pregunta Rach, ¿puedo llamarte Rach? – le preguntó y Rachel asintió sonrojada.

- Bien – se dijo internamente Quinn alegrándose mucho al verla sonreír así - tan bella, tan adorable, awww – añadió en su mente.

Ambas se quedaron mirando un momento, soltándose las manos se pusieron a sonreír adorablemente.

- ¿Puedo hablar de Beth? – le preguntó respetuosamente y Quinn asintió añadiendo – no me hace daño hablar de ella Rachel – y así Rachel se quitó un peso de encima asintiendo, Beth era un tema sensible y se alegró de poder hablar de ella e incluirla.

- Bueno, quiero saber, ¿qué pasó después del accidente? – le preguntó preocupada a pesar de que habían pasado muchos años– nadie te vio después de eso.

Quinn en ese momento supo que, si quería recuperar su relación con Rachel, tenía que darle la verdad, al menso la parte que podía.

Bueno, ocurrió el accidente, me llevaron al hospital y me estabilizaron – Quinn tomó aire y un sorbo de jugo de naranja, para la siguiente parte, hablar de Russell siempre la alteraba y Rachel dándose cuenta de eso le dio un apretón de manos para que siguiera – bueno – repitió Quinn – Russell avergonzado de que esté en la comidilla de los chismes, después de lo de Beth, aún teniendo custodia sobre mí me cambió a una clínica y luego a otra, me aisló de todos – recordó con rabia o al menos eso le pareció a Rachel – mi abuelo me encontró y el resto es historia, él me salvo y estoy aquí junto a ti – mirándola con una leve sonrisa.

- ¿Si te llevaron lejos de mí, de nosotros?, ¿por qué no nos alcanzaste, nos contactasteis? - preguntó en un tinte de preocupación en su voz.

- No lo sé – respondió ella – creí que te habías casado y todos los demás seguían con lo suyo, sólo seguían y yo me detuve por un gran tiempo, no sólo las consecuencias del accidente, sino todo el lío entre Russell y mi abuelo por mí, así que así fue – le dijo simplemente.

- Depresión, abandono – omitió – tumor cerebral – también omitió.

Rachel entendió que el pesar de Quinn por narrar todo, era en gran parte por su padre, Samanta le había dicho que ella cambió su apellido por el de su madre y conociendo a Russell Fabray, el tipo era un capullo, un cretino de lo peor. Agradeció al abuelo de Quinn por rescatarla, por ayudarle a dónde está ahora.

- Mierda Quinn, te alejaste de todos sin más – le recriminaba y Quinn asentía – por eso Santana te tiene ganas, Finn te tiene ganas.

- ¿Y tú? – mirando a Rachel - ¿me tienes ganas? – le preguntó con un gesto muy adorable que le dio algo así como un salto a su corazón, de ambas – porque eso es lo que más me importa saber.

Rachel la miró sólo por un momento antes de responderle – no te odio, no te tengo ganas, no estoy enojada contigo, ya no más, desde que casi mueres, no sé qué es lo que siento por ti – soltó y básicamente era cierto con un toque de decepción en su voz.

Y ya todos saben que "la decepción" es peor al odio o a la ira, es más Quinn se lo preguntó.

- ¿Entonces estás decepcionada de mí, Rachel? Eso es lo peor – dijo con un gesto demasiado adorable, un puchero muy rico que nuevamente produjo un vuelco en el corazón de Rachel.

Quinn se tensó y mucho, Rachel se dio cuenta pensado en la siempre orgullosa Quinn Fabray que conoció desde siempre - supongo que algunas cosas no cambian – soltó viendo que Quinn se tensaba aún más si eso era posible.

Quinn estaba enojada, enojada consigo misma, por permitir que su padre tenga influencia en su vida y la aleje de Rachel, que en ese momento era lo más importante en su vida, junto a su niña.

- Awww Rachel lo siento, realmente lo siento – se disculpó Quinn realmente sintiéndolo y Rachel sólo asintió preguntando - Tienes tanto dinero y poder ¿de qué te sirve? Si te mantienes en una burbuja alejada de todos – le preguntó sin malicia, pero muy críptica sí, imitando la cara de poquer de Quinn qué en ese momento era incapaz de leerla.

- Tengo un gran trabajo – le dijo – y si lo perdiera, perdería mi vida – lo que a medias era verdad, la otra mitad era su niña y Rachel.

- Ufff – Rachel bufó un rato a la par que se quedó pensativa sin sabre cómo formular las demás preguntas que le venían a la cabeza.

- Vamos Rach – Quinn cogiéndole la mano la alentó a seguir preguntando – sé que tienes más preguntas, sólo hazlas.

Y Rachel alentada por ello se decidió a hacérselas.

- ¿Beth? – peguntó con un muy lindo gesto sin saber si le causaba daño a Quinn por ello o le alegraba.

- Beth es mi adoración – le contestó con gran sonrisa, misma que contagió a Rachel quién intento contenerse al ver tan linda carita emocionada de Quinn.

- Bueno, eh Shelby tiene la custodia cómo sabes – le dijo con un ademán a lo que Rachel asintió – y puede que no sepas esto, pero Russell le ayudó jurídicamente al ser su abogado, por más que pelee por su custodia atravez de los años, intentando invalidar la adopción, al tener el apoyo de mi abuelo, pero no funcionó tristemente – le dijo muy apenada y Rachel le dio un apretón en la mano para que siga saliendo cuánto el dolía a Quinn todo lo relacionado con Beth y la adopción de su bebé.

Y ufff – Quinn soltó un suspiro antes de seguir – cada sábado y sólo cada sábado viajo a dónde ella esté para poder pasar un día con mi niña, sólo cada sábado y siempre en presencia de Shelby y con permiso de ella por más que mi abuelo intento abogar por mí en tribunales no se me permite verla más de lo que Shelby apruebe – dijo con pesar ya que quería verla más, todo lo que pueda.

- Russell es un tremendo cabrón - soltó Rachel enojada al saber cuánto sufrimiento le ocasionaba a Quinn.

- Sí lo es – añadió Quinn - y no importa cuánto le rogué para verla más e interactuar con mi hija cómo lo que es, cómo mi hija, y no cómo la amiga rica que viene a verla cada sábado. Beth ni siquiera sabe que soy su mamá – finalizó renegando y Rachel asintió también renegando – ufff Rach, no sabes cuánto quiero abrazar a mi hija y decirle lo que ha pasado, mierda – en el último momento Quinn se rompió y Rachel la abrazó jurándose internamente que iba a ayudar a Quinn y a Beth a reencontrarse ya que la propia situación era inaudita.

Inaudita.

- Quinn te voy a ayudar, en todo lo que pueda y eso te lo juro – le dijo decidida, Quinn asintió aún en sus brazos, pensando que era muy dulce de parte de Rachel, ya que, si ni su abuelo lo había logrado, dudaba mucho que Rachel lo hiciera, aunque ella era hija de Shelby así que, todo podía pasar.

Ambas se mantuvieron abrazadas un momento antes de que Rachel siga.

- ¿Puedo seguir preguntando? – le preguntó a Quinn y ella asintió.

Ambas tomaron un trago de su jugo de naranja y luego siguieron conversando.

- Ufff – Rachel soltó un bufido - tienes buenos asistentes debo decirte, Samanta, Alexia son geniales.

- Sí, ambas lo son, confío mucho en ellas – le respondió.

- Y hablando de Samanta – Rachel puso una expresión muy linda que derritió a Quinn haciéndola sonreír.

- Puedes preguntar lo que quieras Rach – le dijo

- Ok entonces, ¿Cómo se conocieron y ¿cuál es su historia?, ¿me estás engañando? – le preguntó lo último hacerlo sonar como broma, pero sonó forzado.

- Awww Rach – se derritió ella y mirándose ambas se soltaron a reír, Rachel aún tenía cierto resquemor con Quinn, pero sí debían seguir juntas, ella quería saber todo.

Sí sólo por eso, pufff, ambas se mentían, cada día se acercaban más y eso era un hecho.

- Bueno – contestó Quinn – te contaré acerca de ella, conocí a Samanta en el accidente que tuve a los 16 años…

Y así Quinn le contó con sumo detalle el cómo conoció a Samanta, y cómo ella se le acercó ayudándole durante el accidente, eso hizo reír a Rachel, el hecho de que Samanta era tan insistente haciendo que Quinn salga del coma.

- Y, eso es genial, que sea tu mejor amiga – acotó Rachel sintiéndose un tanto no sé qué – pero dime Quinn ¿qué relación actualmente tienen ambas, acaso me estás engañando? – le preguntó un poco más seria haciendo saltar el corazón de Quinn por la pregunta.