A/N: Sé que he tardado mucho en actualizar otra vez. No voy a mentirles, el anterior capítulo fue uno de mis favoritos, uno de los más largos y esperaba que tuviera una gran respuesta, pero no fue así. Casi nadie ha comentado y eso me ha quitado un poco las ganas de escribir. Sé que al tardar en actualizar no ayudo en nada, pero no encontraba ni ganas ni inspiración. Pero al fin me he sentado a escribir.
Espero que todavía haya gente que siga esta historia. Lamento que mis tardanzas hayan hecho que varios dejaran de leer.
Aquí les dejo el capítulo 17. ¡Que lo disfruten!
B.H.
Capítulo 17
Durante las primeras semanas de su relación todo había ido a la perfección. Regina se sentía feliz siempre que estaba con Emma. La rubia era la novia perfecta, atenta y afectuosa. Pasaban casi todo el tiempo juntas. Los fines de semana era normal que alguna se quedase a dormir en casa de la otra, simplemente no podían estar separadas. En privado las cosas eran una maravilla.
Pero en público las cosas eran muy diferentes. Ambas chicas intentaban actuar como amigas cuando estaban en la escuela, de la misma forma en la que habían actuado antes de oficializar su relación, pero les costaba mantener sus manos lejos de la otra. Principalmente a Regina. La morena sentía la necesidad de tocar a Emma constantemente, pero vivía con miedo de que alguien las viera. Siempre abrazaba a Emma o la tomaba de la mano, pero a los pocos segundos la soltaba deprisa, como si la rubia estuviera envuelta en llamas. Regina no lo sabía, pero a Emma le dolía mucho cuando la soltaba de repente. Se sentía rechazada por más que sabía que Regina la quería.
Para la rubia era cada vez más difícil soportar esta actitud de Regina. A veces pensaba que su novia sentía vergüenza de estar con ella. ¿Por qué no podía dejar de lado su reputación y aceptar quién era? Las personas más importantes para Regina la habían aceptado sin ningún problema, pero ella seguía creyendo que lo que pensaran los demás era aún más importante, aunque nunca lo admitía.
Si al menos la morena no fuese la que siempre iniciaba todo tal vez las cosas serían un poco más fáciles para Emma. Pero Regina era siempre la primera en abrazarla, en tomar su mano o en besarla cuando estaban solas en los pasillos de la escuela. Y todo eso siempre llevaba a la morena a entrar en pánico y empujar a Emma, lo que lograba que la rubia se sintiera cada vez peor. Quería poner distancia con Regina, pero la morena se lo hacía imposible. Y Emma vivía en un limbo de felicidad y dolor. Era muy feliz cuando estaba a solas con su novia, pero le dolía estar con ella en público, porque sabía que la morena eventualmente la tocaría y luego la rechazaría.
Una mañana durante el receso Emma caminaba hacia el jardín de la escuela cuando vio a Regina sentada bajo un árbol, el sol brillaba sobre sus oscuros cabellos y tenía los ojos cerrados con una expresión relajada que la hacía ver muy hermosa. Sin poder resistirse se acercó a ella y sin que la morena se diera cuenta se inclinó y le dio un tierno beso en la mejilla. En ese momento Regina abrió los ojos como plato y miró espantada a Emma, luego miró frenéticamente a su alrededor y se puso de pie bruscamente.
-¿Estás loca? ¿Cómo puedes hacer una cosa así? ¡Hay mucha gente en el jardín!- Hablaba intentando no elevar demasiado la voz.
Emma suspiró pesadamente y miró con cansancio a la morena. -Regina, no hay casi nadie en el jardín y nadie nos ha visto. No he hecho nada malo-
-¡Me has besado, Emma! Te he dicho que no estoy lista para que lo nuestro sea público-
-Te he dado un beso en la mejilla y nadie nos ha visto… debes relajarte un poco-
-¡No voy a relajarme! ¡Estás siendo demasiado descuidada, Emma!-
-¿Yo estoy siendo descuidad?- Emma no podía creer lo que escuchaba. -Tú eres quien me toma de la mano a cada momento y luego me suelta repentinamente. Tú eres quien me besa en los pasillos… ¡EN LOS LABIOS! Yo solo te he dado un pequeño beso en la mejilla y estás actuando como una loca-
-¡Yo soy cuidadosa y reviso que no haya nadie cerca, Emma!-
-No puedo creer que estés haciendo tanto escándalo por un simple beso en la mejilla- La rubia pensaba que esto era demasiado extremo y que la morena estaba exagerando.
-¿Un simple beso? ¡Ese simple beso puede habernos delatado! ¿¡Acaso no te importa que un simple beso me arruine por completo!?- Regina se estaba agitando demasiado, esto la afectaba mucho.
-¿Qué te arruine?- Dijo Emma con completa incredulidad. Se quedó en silencio por unos segundos y luego habló con una voz muy suave, llena de resignación. -Lamento que mi presencia arruine tu preciada reputación, Regina.-
La morena notó el cambio en la actitud de Emma y su enojó se desvaneció al instante. -¿Qué? No, Emma. Eso no fue lo que quise decir y lo sabes.-
-Ya no lo sé, Regina.-
-¿De qué hablas?-
-Hablo de que tu reputación es más importante que yo.-
-¿Qué…? ¡Sabes que eso no es cierto! Tu eres lo más importante para mi.- Regina dio un paso hacia su novia y sin pensarlo dos veces tomó sus manos, pero Emma se separó bruscamente de ella.
-¿Qué haces? ¿No ves que alguien puede vernos? No querrás que la gente piense que estás saliendo con una perdedora como yo.- Las palabras de Emma desbordaban sarcasmo y dolor.
-Emma…- La morena intentó acercarse a ella, pero Emma dio dos pasos hacia atrás.
-No, Regina. Ya estoy cansada de esto… estoy cansada de tu actitud.-
-Pero… ¿estás terminando conmigo?- Los ojos de Regina se llenaron de lágrimas.
-Yo…- Emma suspiró. No podía mirar a Regina a los ojos y ver sus lágrimas. Sabía que sus ojos estaban iguales. -No lo sé, Regina. Pensé que podría soportar esto. Pensé que podría darte todo el tiempo que necesitaras, pero no puedo hacerlo cuando tú me tocas y luego me empujas.-
-Pero Emma… esto no es así. Llevamos juntas casi un mes y todo va de maravilla.-
-¿Realmente crees eso? ¿Cómo puede ser una maravilla cuando debemos ocultarnos siempre?-
-Sólo cuando estamos en la escuela… sabes que cuando estamos en tu casa o en la mía puedes besarme cuantas veces quieras.-
-Ese es el punto, me gustaría poder besarte en cualquier lugar… pero no puedo hacerlo porque si lo hago te enfadas conmigo. Tu puedes hacer lo que quieres conmigo cuando crees que estamos bien escondidas pero si yo lo hago entonces haces un escándalo.- Emma estaba dejando salir toda la frustración que había acumulado en los últimos días.
-Eso no es cierto.-
-¿Que no es cierto? ¿Y qué acaba de suceder recién?-
-Eso es diferente.-
-¿Por qué es diferente? ¿Porque he sido yo quien te besó y no tu? Parece que solo tú puedes besarme "en público".-
-¡Solo te pido que seas más cuidadosa! No podemos permitir que alguien nos vea.-
-No, tú no puedes permitir que alguien nos vea. Tu estúpida reputación no puede permitir que nos vean.- Lágrimas comenzaron a caer por las mejillas de la rubia. -Estás tan preocupada por eso que no puedes entender que no importa lo que piensen los demás sobre tu sexualidad o con quien sales.-
-Emma…-
-¡No! Ya estoy cansada de esto, Regina. Solo debería importarte lo que tus verdaderos amigos y tu familia piensan, y ambas sabemos que ellos aceptan nuestra relación.-
-Emma… por favor.-
-¡Pero no! A ti solo te importa lo que los demás piensen sobre ti. ¿Qué sería de este pueblo si sus habitantes supieran que su reina Regina es gay y es la novia de la pobre y estúpida Emma? Oh que tragedia.-
-Emma… basta.- Regina también estaba llorando, no podía creer lo que estaba sucediendo.
-No… ¡yo digo basta! Basta de todo esto, Regina. Basta de tener tanto miedo. Estoy cansada de esto… yo… ya no puedo seguir.- Sus palabras solo eran un susurro lleno de dolor.
-No, Emma… por favor no hagas esto. Podemos hacerlo funcionar.- La voz de Regina se quebraba por el llanto. No podía creer esto. Todo estaba tan bien entre ellas, no entendía qué sucedía con Emma.
La rubia secó violentamente sus lágrimas con el puño de su camisa y miró al suelo. -¿Tanta vergüenza sientes de ser mi novia?- A Regina se le rompió el corazón en mil pedazos al oír las palabras saliendo de la boca de Emma.
-¡Por supuesto que no!- Dio un apresurado paso hacia Emma e intentó colocar su mano en su mejilla, olvidando por completo en dónde estaban. -Solo no estoy lista para que todos sepan lo nuestro.-
Emma asintió sin levantar la mirada y dio un paso hacia atrás. -Muy bien… entonces puedes buscarme cuando estés lista.-
-¡No! Emma…- El corazón de Regina latía muy deprisa y un frío recorrió todo su cuerpo. -¡Por favor, no me dejes!- Su voz era desesperada.
-Lo siento, Regina. Pero no puedo seguir con esto.- Emma dio media vuelta y comenzó a alejarse.
Regina caminó deprisa tras ella y se paró delante para impedir que se alejara.
-¡No puedes dejarme por esto, Emma! ¿Por qué no puedes darme más tiempo?- Su voz era una mezcla de enfado y dolor. ¿Por qué Emma no podía entender que solo necesitaba más tiempo?
-Te estoy dando tiempo, Regina. Te estoy dando todo el tiempo que necesites para que puedas decidir qué es más importante para ti, si tu reputación o yo.- Emma intento seguir caminando pero Regina volvió a cortarle el paso.
-¿Por qué no puedes darme tiempo y seguir conmigo? Te necesito a mi lado.-
-Porque necesitas darte cuenta de las cosas tu sola… y porque yo ya nose cómo actuar cerca de ti cuando estamos en público.-
-Podemos hacer que las cosas funcionen como hasta ahora… todo iba de maravilla.-
-No, tu pensabas que todo iba de maravilla, yo estaba muriendo por dentro.- Las palabras de Emma estaban creando un agujero en el pecho.
-Emma… por favor.- La morena colocó su mano sobre la mejilla de Emma, secando sus lágrimas con el pulgar, pero entonces escuchó unas risas en alguna parte del jardín y retiró su mano a toda prisa. Emma suspiró pesadamente.
-¿Lo ves? Siquiera puedes tocarme un segundo.-
-Pero…-
-Por favor, Regina… déjame sola.- Y al decir eso corrió hacia la escuela sin mirar atrás y dejando sola a Regina.
La morena la vio alejarse y sintió como si el mundo se derrumbara bajo sus pies. "Esto no puede estar sucediendo… debe ser una pesadilla. Por favor que solo sea una pesadilla. No puedo perder a Emma." Cerró los ojos con fuerza sintiendo como las lágrimas caían con violencia por sus mejillas. Luego los volvió a abrir esperando despertar en su cama y que todo esto hubiera sido un horrible sueño. Pero no, se encontraba en el jardín de la escuela, viendo cómo los pocos alumnos que se encontraban allí volvían caminando hacia el edificio.
En alguna parte de su aturdida mente detectó la campana del fin del receso, pero no pudo moverse. Se sentía paralizada. "Emma me ha dejado… el amor de mi vida ha terminado conmigo".
Se derrumbó de rodillas en el suelo y lloró con mucha fuerza.
Sintió unos brazos a su alrededor y deseó que fuese Emma, pero entonces escuchó la voz de Kathryn.
-¿Gina? ¿Qué sucede?- Pero la morena no podía responder. Se aferró con fuerza al cuerpo de su amiga y lloró dolorosamente.
-Shhh… tranquila, Gina. Todo está bien.- La rubia intentaba consolar a su amiga. No estaba segura de qué había ocurrido. Antes de que tocara la campana había salido a buscar a la morena y solo pudo verla junto a Emma antes de que la rubia saliera corriendo hacia el edificio. Pudo hacerse una idea de qué había pasado, pero le costaba creerlo.
Kat escuchó que la morena murmuraba algo, pero no pudo entender qué decía. -¿Qué dices?-
-Em-Emma h-ha terminado c-conmigo.- Al decirlo una nueva holeada de dolor la goleó y comenzó a llorar con fuerza otra vez.
-Oh Gina, lo siento mucho.- Kat no entendía cómo era posible. Ella pensaba que Emma estaba enamorada de Regina. Sabía que sin duda la morena estaba muy enamorada de la rubia.
-Vamos, Gina, debemos entrar. Te llevaré a la oficina de Archie.- Pero Regina no quiso moverse. Negó con la cabeza y se aferró con más fuerza a Kat.
-Vamos, nena. No puedes quedarte aquí. Hablaré con Archie y te llevaré a tu casa, pero debes venir conmigo a su oficina primero.-
Tras unos segundos más de llanto la morena al fin accedió y se puso de pie, sin poder levantar la mirada del suelo. Kat la abrazó contra su costado y comenzó a caminar hacia el edificio.
Afortunadamente todos los alumnos estaban en clase y los pasillos estaban desiertos. Kat llevó a Regina hacia la oficina de Archie y le dijo que esperara afuera. La morena parecía una muñeca de trapo, no decía nada, solo miraba al suelo y lloraba en silencio.
Kat llamó a la puerta de la oficina y al escuchar que la invitaban a entrar abrió la puerta y se encontró a Archie sentado en su escritorio.
-Buen día, Kathryn. Que agradable sorpresa, ¿qué puedo hacer por ti?-
-Ehmmm… necesito dos pases de salida, para mí y para Regina.-
-Vaya… ¿ha sucedido algo?- El hombre se puso de pie y se quitó las gafas.
-Bueno, sí. Regina está allí afuera y está… Ehmmm… pues está llorando y no creo que esté en condiciones de ir a clase así. Y ya que su madre está ocupada siempre quiero encargarme de llevarla a su casa y asegurarme que esté bien.-
-¡Oh vaya!- Dijo Archie y se dirigió hacia la puerta. -¿Qué le ha sucedido?-
-No creo que esté en condiciones de hablar ahora mismo.-
Archie y Kat salieron de la oficina y encontraron a Regina en el mismo sitio en dónde la había dejado Kathryn, no se había movido ni un milímetro.
-Regina, ¿qué ha ocurrido?- El amable hombre colocó una mano sobre su hombro pero la chica no reaccionó.
-¿Regina?- Volvió a preguntar y esta vez la morena solo se limitó a negar con la cabeza sin poder hablar.
-¿Quieres ver a la enfermera?- La morena volvió a negar mientras más lagrimas brotaban de sus ojos.
-Uhmmm… muy bien, ahora mismo les daré un pase para que puedan salir.- Le hizo un gesto a Kat para que entrara en su oficina otra vez.
-Voy a telefonear a su madre. Les daré un pase a las dos, pero por el estado de Regina es importante que notifique a su madre de esto.-
-Está bien, Archie. Yo me quedaré con Regina hasta que su madre pueda estar con ella.-
-Muy bien.- Archie se sentó en su silla y firmó un par de pases de salida.
-Por favor si necesitan algo no dudes en llamarme, me preocupa ver a Regina en ese estado. Ella es una chica tan activa siempre y es raro verla así.-
-Lo sé. Hablaré con ella.- La rubia tomó los pases y le sonrió al hombre. -Muchas gracias, Archie. Mañana vendré a hablar contigo.-
-Muy bien, hasta mañana, Kathryn. Tengan cuidado.-
Kat salió de la oficina y volvió a abrazar a Regina. -¿Necesitas buscar algo en tu casillero?-
La morena asintió y se dejó guiar por su amiga hacia su casillero. Al llegar lo abrió despacio y retiró su mochila. En ningún momento dijo una palabra.
-¿Eso es todo?- Regina volvió a asentir y comenzó a caminar hacia el aparcamiento. La rubia iba pegada a su lado.
Kat había tomado las llaves del coche de la morena, sabiendo que ella no estaba en condiciones de manejar. "Luego buscaré mi propio coche. No creo que Gina quiera dejar el suyo aquí abandonado", pensó la rubia abriendo la puerta del copiloto para que su amiga pudiera sentarse.
El viaje hacia la casa de Regina había sido en completo silencio. Kat sabía que su amiga hablaría cuando se sintiera un poco más calmada, así que la dejó llorar en silencio, tomando su mano para darle un poco de apoyo.
Al llegar a la mansión, Kat aparcó el coche en el garaje y ayudó a su amiga a salir. Ambas chicas entraron en la casa y la rubia se extrañó al oír música sonando. Pensaba que Cora estaba trabajando.
-¿Gina?- La voz de una mujer joven llegó desde la cocina. Regina levantó la cabeza por primera vez desde que salió de la escuela.
-¿Zelena?- Preguntó con voz ronca y casi inaudible.
La chica de cabellos rojos salió de la cocina con una gran sonrisa en sus labios y caminó hacia la puerta de entrada, pero se paró en seco al notar el estado de la morena.
-¿Gina? ¿Qué ha pasado?- Zelena miró a Kat para pedirle una explicación.
Antes de que la rubia pudiera responder Regina se había lanzado a los brazos de su hermana mayor y había enterrado su cara su pecho, volviendo a llorar con fuerza.
La colorada se sobresaltó un poco, pero abrazo a su hermanita, mirando a Kat con los ojos muy abiertos. No entendía qué estaba sucediendo. -¿Qué sucede?-
Kat miró a Regina y supo que la morena no iba a responder. -Regina ha tenido una discusión en la escuela.-
-¿Qué? ¿Con quién ha discutido?-
Regina habló, pero ninguna entendió qué había dicho.
-¿Qué has dicho?- Preguntó la colorada separándose un poco de su hermana.
Regina dio un paso hacia atrás y secó sus lágrimas. -He discutido con Emma.-
-Emma… ¿Emma? ¿La Emma de quien me has contado?- Zelena sabía que Emma era una nueva amiga de su hermana. Regina hablaba casi siempre sobre ella, pero no sabía que había algo más entre ellas dos.
La morena nunca le había confesado su secreto a su hermana mayor. Era algo que quería hacer en persona, porque, así como se lo había confesado a su madre sabiendo que la mujer la aceptaría, también sabía que su hermana mayor la aceptaría. Simplemente no esperaba tener que contarle tal cosa a su hermana el mismo día en que su novia había terminado con ella. No sabía que Zelena estaría en su casa, pensaba que su hermana seguía en la universidad.
-¿Qué haces aquí?- Preguntó Regina mirando a su hermana.
-Me he tomado unas pequeñas vacaciones y quería sorprenderlas a ti y a mamá.- Zelena miraba con preocupación a su hermana. Nunca había visto a Regina tan dolida desde la muerte de su padre. Era evidente que la discusión que había tenido con Emma la había afectado mucho.
-Gina, ¿quieres contarme qué ha sucedido?-
La morena miró a su hermana, luego miró a Kat. Tomó aire profundamente y asintió. -Pero primero necesito un poco de café.-
-Muy bien, estaba preparando café en este momento.-
Xxxx
Las tres chicas se encontraban senadas en la mesa de la cocina en completo silencio. Zelena y Kathryn se miraban intrigadas mientras que Regina solo miraba el interior de su taza de café ya vacía.
-Zel…- Al fin la morena había hablado.
-¿Sí, Gina?-
-Hay…- Tuvo que aclarar su garganta porque su voz salía completamente ronca. -Hay algo que debo contarte. Es algo que he guardado en secreto durante mucho tiempo pero al fin pude admitir en voz alta.-
-¿De qué se trata?- Preguntó la colorada intrigada. Kat ya sabía qué era lo que su amiga estaba a punto de confesar.
-Mamá ya lo sabe. Lo sabe hace casi un mes y bueno, yo… estaba esperando tener la oportunidad de poder decirte esto en persona.- En ningún momento había levantado la mirada. -Soy gay.-
Zelena se quedó un momento en silencio procesando lo que acababa de oír. La confesión la había tomado por sorpresa .
-¡Vaya! No esperaba eso.- Dijo mirando distraídamente por la ventana y tomando un sorbo de su café.
-¿Es algo que te molesta?-
Zelena miró de repente a su hermana al escuchar el dolor en su voz, y al verla sintió partirse su corazón al notar que estaba llorando nuevamente.
Rápidamente se puso de pie y se arrodilló junto a Regina. -¡Por supuesto que no me molesta! Regina, tu eres mi hermana y sabes que te amo sin importar nada. Me has sorprendido, pero eso es todo. Pero no pienses ni un segundo que esto me molesta.-
Regina miró a su hermana y la abrazó con fuerza. -Gracias.- Susurró en su oído.
Tras unos momentos Zelena se separó un poco y miró a la morena a los ojos. -¿Esto tiene algo que ver con lo que ha sucedido en la escuela, no?-
La chica sintió como sus ojos se volvían a llenar de lágrimas y asintió.
-Emma es mi… bueno, Emma era mi novia.- Parecía que le costaba mucho decir eso.
-¿Era?- Preguntó intrigada Zelena volviendo a sentarse en su silla.
-Ella ha terminado conmigo esta mañana.- La expresión de su rostro era de puro dolor y tanto a Kathryn como a Zelena se les rompió el corazón al verla así.
-¿Qué ha pasado?- Kat no podía entender por qué Emma había terminado con Regina.
-La mataré por haberte hecho llorar así.- Dijo Zelena con enfado.
Regina miró espantada a su hermana. -¡No!- Dijo de repente levantando la voz.
-Ella te ha lastimado.- Zelena solo podía pensar en defender a su hermanita.
-Pero no quiero que le hagas daño.-
-¿Qué ha pasado?- Volvió a preguntar Kat.
Regina procedió a contarle a ambas chicas lo que había sucedido, sin poder dejar de llorar ni un momento.
-Voy a matarla por haberte lastimado.- Volvió a amenazar Zelena.
-No, Zel. No es culpa de Emma… sé que tiene razón en esto. Al menos parte de la razón.- Dijo Kathryn.
Regina miró con incredulidad a su amiga.
-Gina, debes admitir que Emma tiene razón en cuanto a cómo la has tratado en público.-
-Pero eso no justifica que haya terminado conmigo.- Dijo la morena a la defensiva. No podía creer que su amiga no la defendiera.
-Debes ponerte en su lugar, Gina. Sabes que Emma ha tenido una vida muy difícil llena de rechazo. Estoy segura que cada vez que tú te alejabas de ella cuando estaban en público ella volvía a revivir tantos años de dolor.-
-Pero ella sabe que la amo.-
-¿Se lo has dicho?- Preguntó de repente Zelena.
-Yo… no.- Regina se quedó en silencio un momento. -Estaba esperado a un momento especial, pero estoy segura que Emma sabe lo que siento por ella.-
-Pero tú no has sido justa con ella, Gina. Y sabes que ella tiene razón al decir que le estás dando demasiada importancia a tu reputación.- Kat quería hacer entender a su amiga que en cierto modo Emma estaba en lo cierto. No creía que la ruptura fuera la mejor opción, pero tampoco quería que dejar que Regina siguiera actuando de la misma forma fuera lo correcto.
-¡Eso no tiene nada que ver! ¡Emma no puede entenderme y no quiere darme tiempo!- Regina gritó poniéndose de pie.
-Regina, cálmate por favor. Solo queremos ayudarte.- Dijo Zelena intentando calmar a su temperamental hermana.
-¡Pues no necesito su ayuda!- Todo el dolor de Regina se había transformado en enfado. Se sentía furiosa. Furiosa con Emma por haberla abandonado. Furiosa con Kathryn y con su hermana por ponerse del lado de la rubia. Furiosa con ella misma por haber sido una tonta y haber dejado entrar a Emma en su corazón.
La morena salió corriendo de la cocina y se encerró en su habitación, ignorando las llamadas de las dos chicas que se encontraban en la cocina.
Se recostó sobre su cama llorando de enfado. Vio en su mesa de noche el portarretrato que le había regalado Emma con una foto de ellas dos juntas. Lo tomó en sus manos y lo lazó con fuerza contra la pared, haciéndolo añicos. Sintió una punzada de dolor al verlo hecho pedazos en el piso, pero estaba tan enfadada en ese momento que no le importó. Volvió a recostarse en su cama y lloró hasta quedarse dormida.
Kathryn y Zelena se quedaron en silencio unos minutos pensando qué hacer.
-Será mejor que hable con ella.- Dijo Zelena.
-Mejor espera a que se clame un poco. Esto la ha afectado mucho.-
-Sí tienes razón.- La colorada se sirvió un poco más de café y miró a Kathryn. -Cuéntame un poco más sobre Emma.-
-Bien, Emma es nueva en Storybrook. Fue adoptada por Mary Margaret Blanchard.-
-¿La maestra?-
-Ella misma.-
-¿Pero no es muy joven?-
-Sí, es apenas 10 u 11 años mayor que Emma creo. Pero Emma la llama mamá de todas formas.-
-Vaya… es un poco inusual.-
-Lo sé pero ambas se ven muy felices.-
-¿Y qué tal ha sido Emma con mi hermana?-
-Emma siempre ha sido muy buena con Regina. Han pasado por tiempos difíciles al principio porque Emma se sentía intimidada por Regina.-
-Puedo imaginarlo.- Comentó la colorada riendo un poco.
-Sí, la verdad que era un poco gracioso. Pero cuando lograron superar todo se hicieron muy amigas. Nunca había visto a Regina sonreír tanto. Emma la hacía muy feliz.-
-Pero ahora la ha lastimado.-
-Sí, pero Regina la ha lastimado también.-
-Uhm… ¿pero eso justifica la ruptura?- Preguntó intrigada Zelena. Quería saber qué opinaba la otra chica ya que ella no conocía a Emma.
-No lo creo. Me parece que ha sido una decisión un poco extrema, pero Emma ha sufrido mucho en su vida y entiendo que quiera evitar seguir siendo lastimada.-
-¿Crees que ella era feliz al estar con mi hermana?-
-Sí, no tengo dudas de eso.- Kat estaba muy segura que ambas chicas eran muy felices estando juntas. Le costaba aceptar que ahora estuviesen separadas.
-¿Podrás hablar con ella?... Con Emma.-
-Lo intentaré. Somos amigas pero Emma tiene más confianza con Ruby.-
-Ah sí. Regina me dijo que ella y Ruby habían vuelto a ser amigas. Supongo que Emma jugó un gran papel en esto, ¿no?-
-Oh si, gracias a Emma han…- Kat se interrumpió en mitad de la frase al escuchar que la puerta de entrada se abría de repente.
Ambas chicas salieron de la cocina de prisa pensando que tal vez había sido Regina saliendo de la casa, pero solo vieron a Cora quitándose el abrigo a toda prisa.
-¿Zelena?- Preguntó la mujer sorprendida al ver a su hija mayor.
-¡Hola, mamá!- Respondió la chica caminando hacia su madre con los brazos abiertos.
Cora la abrazó con fuerza. -¡Que agradable sorpresa! No esperaba encontrarte aquí.- Dijo la mujer sonriéndole a su hija.
-Sí, me he tomado unas pequeñas vacaciones.-
-Me alegro que estés aquí… ¿En dónde está Regina?- Preguntó la mujer mirando hacia la cocina y viendo a Kathryn allí parada en la puerta. -Hola, Kat. Disculpa, no te había visto.-
La mujer se acercó a la rubia y le dio un pequeño abrazo. -He recibido un llamado de la escuela. Dijeron que Regina no se sentía bien y he venido a casa lo antes posible.-
-Sí, Regina está un poco alterada y la he traído a casa.-
-¿Alterada? ¿Qué ha pasado?- Cora miraba a ambas chicas con curiosidad.
-Emma ha terminado con Regina esta mañana.- Respondió Kat, mientras Zelena asentía.
-¿Cómo? Pero… no comprendo.-
-Es una larga historia. Regina está muy afectada y ahora está en su habitación.- Dijo Zelena mirando a su madre.
-Será mejor que suba a hablar con ella.- Cora se disponía a subir las escaleras cuando las dos chicas la detuvieron.
-Tal vez deberías dejar que se calme un poco. Hace unos minutos se enfadó mucho y nos gritó. No creo que quiera hablar en este momento.- Zelena conocía muy bien a su hermana y sabía que cuando estaba enfadada era imposible hablar con ella.
-¿Pero qué ha pasado?-
-Ven a la cocina y te lo contamos todo.-
Las tres se dirigieron a la cocina a tomar más café y para poner a Cora al tanto de todo lo que había sucedido.
Al volver a contar lo sucedido Kathryn se convencía más de que la ruptura había sido una decisión extrema, y que había generado un gran dolor en ambas chicas. Creía con tristeza que ahora sería muy difícil que las cosas entre Emma y Regina se solucionaran, ambas chicas eran demasiado testarudas.
A/N.2: Zelena ha hecho su aparición en la historia. ¿Qué les ha parecido? Este capítulo ha sido puro drama, ¿alguna opinión al respecto? En principio quería que la pelea entre Emma y Regina se diera después de algunos momentos felices, pero estaba impaciente por llegar al drama para escribir el momento culminante que hará que todas odien mucho más a Robin. Tal vez sea en el próximo capítulo o en el siguiente. No estoy segura.
Espero que este capítulo tenga más reviews que el anterior. Sus opiniones me inspiran a escribir más, y al no recibir casi ninguna se me quitan las ganas de escribir. Lo sé, es un poco estúpido, pero no puedo evitarlo.
B.H.
