Había sido terriblemente complicado mirar a la cara a toda su familia sin sentir que le estallaría el rosto por el escrutinio curioso y las miles de preguntas que les hicieron. Cómo explicarles de manera rápida y sencilla que simplemente se había enamorado de su mejor amiga, que no entendía cuándo, cómo, ni por qué había pasado, que simplemente pasó, y que eso la hacía la persona más feliz de universo. Sin embargo lo había logrado y varios días después, con la mirada perdida en el techo de su habitación, pensaba como es que su vida había cambiado tan vertiginosamente en tan solo un par de semanas. Su mejor amiga ahora dormía desnuda a su lado con su rostro angelical sobre la almohada de plumas y el cabello revuelto tras otra noche de sexo salvaje. Y por primera vez en mucho tiempo sintió plenitud absoluta, una plenitud que al mismo tiempo le aterraba al pensar que aún tenía un secreto con aquella mujer, y que sería quizás la piedra en el zapato de esa relación.

Los días siguieron pasando rápidamente sin apenas notarlo, el trabajo se había intensificado con notoriedad después del año nuevo, sin mencionar la enorme explosión de una fábrica en las afueras de la ciudad que la había tenido ocupada por partida doble durante varios días. Kara Danvers era la reportera estrella de Catco, y por lo tanto era la encargada de cubrir los eventos más relevantes, como el que sucedía en esos días. Pero Supergirl estaba aún más demandada, porque no había bastado con apagar el incendio y llevar a los heridos a los hospitales, sino que además ahora tenía que asegurarse que el lugar era seguro para los trabajadores del lugar, mover escombros demasiado pesados de lugares a donde no podían acceder con maquinaria, y además de eso, seguir manteniendo a la ciudad segura de maleantes y extraterrestres fuera de sus cabales. Pero no se quejaba pese al cansancio que tenía, pese a las pocas horas de sueño, aunque Lena seguía preguntándose porque motivo Kara estaba tan poco localizable en aquellos días.

L- ¿Cenaras conmigo?, ¿o debo pedir turno para poder verte?- citaba el mensaje de texto ese sábado en la tarde que alcanzo a leer mientras volaba bajo de regreso a su departamento luego de haber impedido un asalto a una tienda de novedades. Sabía que la morena estaba enfadada por su permanente negativa, pero no había encontrado forma de darle el tiempo que se merecía durante toda esa semana.

K- Esta noche seré toda tuya, solo dime a qué hora y donde y ahí estaré.- Le contesto ya aterrizando en su sala rogando que sea una noche tranquila para poder complacer a Lena.

L- Te veo en el Dall a las siete, he reservado la mejor mesa.

K- Ahí estaré.

El restorán favorito de la morena era un edificio moderno y lujoso en el puerto de Ciudad Nacional, tenía varios niveles incluyendo uno en la azotea, con mesas distribuidas muy distanciadas unas de otras para mayor privacidad, había siempre música en vivo, de esa lenta y algo antigua que tanto disfrutaba en sus breves ratos de ocio. La mesa que Lena había reservado se encontraba a un costado del salón, tenía vista al puerto y se podía incluso desde allí oler la arena mojada. A su espalda, la luz penetraba en un enorme acuario que cubría casi por completo la única pared de la azotea. En el centro de la pequeña mesa había solo una vela que flotaba despreocupada en un recipiente redondo con pétalos de flores en el fondo. Kara jugueteaba con sus dedos mientras escuchaba un violín que sonaba tan relajante que sintió dormirse de a momentos. Había llegado temprano, no quería hacer esperar a Lena ni un segundo, sentía que debía compensarla por aquella semana de ausencia, y quería que la velada fuera perfecta en todo sentido.

La brisa helada le recorrió el cuello recordándole que seguían en invierno, algo que había olvidado por completo debido a las tuberías calefaccionadas que surcaban el cielo abierto haciendo posible estar afuera en esas bajas temperaturas. Bostezó agotada y giro su cabeza por enésima vez para poder comprobar si la mujer que debía acompañarla había llegado al fin. Y esta vez, ahí estaba Lena entregándole su abrigo a un hombre con traje de pingüino que aguardaba parado elegantemente junto a la escalera alfombrada. Su mirada choco de frente con los ojos verde pardo de aquella hermosa mujer, y sintió como el corazón se le aceleraba como si fuera la primera vez que la veía. Esa noche la joven empresaria lucia más radiante que nunca, Lena que siempre acostumbraba a vestir seriamente, ahora estaba arreglada con el cabello ligeramente ondulado que le caía suelto sobre sus hombros descubiertos. Llevaba una blusa blanca que ajustaba a su cuello y caía suelta por su torso dejando libre gran parte de su espalda, un pantalón negro perfectamente ceñido a sus largas piernas y unas botas de cuero a juego que dejaban ver sus tobillos pálidos mientras caminaba graciosa sin abandonar su característica sonrisa.

K- Te ves fantástica- exclamo Kara luego de recibirla con un tierno beso en los labios y ruborizarse ligeramente al notar que había personas que las miraban con detenimiento. – Creo que nunca me acostumbrare a esto- sonrió mientras volvía a tomar asiento y señalaba a su alrededor a todas las personas que habían notado de inmediato que se trataba de la joven Luthor.

L- ¿Te digo cual es el secreto para hacerlo?- sonrió Lena sin dejar de mirarla y haciendo una seña al camarero para que se acercara a la mesa.

K- Por favor- dijo divertida disfrutando de la actitud trotamundo de la morena.

L- Simplemente haz de cuenta que no hay nadie más aquí.- Le guiño un ojo de manera provocativa y recibió la carta que el mesero les extendía en ese momento. Kara se preguntó si era posible fingir que no había nadie más, y lo creyó totalmente imposible hasta que Lena mordió su labio inferior mientras leía atenta el menú de la noche, entonces todos desaparecieron de su radar. Con esa mujer frente a ella, podía llegar a ser sencillo fingir que no había nadie más allí.

Cenaron gustosas y bebieron vino con el sonido de la música que se mezclaba con el arrullo de las olas rompiendo en la escollera. La plática había surcado todos los temas posibles durante esas dos horas, hasta que encallaron en el único que Kara necesitaba desesperadamente evitar. Todos sabían que dirigir una compañía como L-Corp era una labor que demandaba mucho tiempo, pero Lena jamás imagino que el trabajo de reportera duplicara incluso la cantidad de horas que ella trabajaba al día, y eso la tenía entre molesta e intrigada. ¿Qué tanto hacía la rubia durante todo el día?, se había acostumbrado por años a sus salidas repentinas, pero ahora tomaba real dimensión de lo demandante que era su profesión.

L- Sabes, he estado pensando seriamente en tu trabajo estos días, y quería ofrecerte el puesto de editora de Catco. Trabajarías mucho menos, podrías tomar decisiones importantes en la compañía, tendrías un mejor sueldo y además estarías más tiempo disponible para estar conmigo.- Dijo sonriendo al cabo de un rato, sintiendo que era la mejor idea que se le había ocurrido en la vida, pero su satisfacción desapareció de su cara de inmediato en cuanto noto el gesto de Kara ante aquella propuesta.

K- Lena, yo sé que te he descuidado esta semana, y que mi trabajo es tan demandante como suele ser el tuyo. Pero amo mi profesión, y siento que hago algo bueno con ella, no me imagino volver a pasarme el resto de mis días detrás de un escritorio sin hacer nada relevante.- Contesto acomodando sus gafas con nerviosismo al tiempo que sabía que no era solo un trabajo que adoraba, sino que además le proporcionaba la fachada perfecta para poder entrar y salir de la oficina cuando Supergirl era requerida. No podría abandonar ese trabajo aunque así lo quisiera.

L- Solo era una idea, puedes pensarlo si quieres.- El tono de voz de Lena sonaba entre decepcionado y molesto y soltó un suspiro de frustración mientras le daba otro sorbo a su copa ya casi vacía. – Solo pienso que sería una gran oportunidad, y que además estarías fuera de la calle, a salvo, me preocupo mucho por ti.

K- Sé que lo haces pero no tienes porque, soy muy cuidadosa y tengo a Supergirl y a Alex que me cubren la espalda si lo necesito. – Kara trataba por todos los medios de convencer a Lena sobre su postura, pero esta no parecía querer darse por aludida.

L- No es así, casi has muerto más de una vez, y muchas de esas veces ha sido por estar investigando cosas para ayudarme y ya no quiero que pongas tu vida en peligro. – Soltó por fin ya molesta notando que Kara no accedería.

K- Escúchame, sé que te asusta mi trabajo, y sé que estas molesta por no poder prestarte atención como quisieras, pero no dejare de ser reportera, eso no está en discusión Lena, y te agradecería que lo aceptaras como yo acepto tu trabajo aunque no siempre este de acuerdo con lo que haces.

La morena hizo un gesto de desaprobación y desvió su mirada hacia donde aún tocaba la banda para evitar seguir discutiendo con Kara. No estaba acostumbrada a que le dijeran que no, siempre acababa saliéndose con la suya de una u otra forma. Pero con la reportera había sido distinto desde la primera vez que se habían visto. Quizás por eso anhelaba tanto su compañía y respetaba tanto su opinión, la mayoría de las personas jamás se había atrevido a decirle que no a un Luthor, pero Kara lo hacía y no le temblaba el pulso por ello. Y aunque le fastidiaba que no le dieran la razón cuando ella sabía que era lo mejor, muy en el fondo agradecía que existiera una persona que jamás se la pondría fácil y que le diría siempre las cosas aunque no quisiera oírlas. La reportera sin duda seguía siendo una bocanada de aire fresco en su mundo de aduladores y competidores despiadados.

Arribaron a la casa de la morena alrededor de las once de la noche, Lena había llevado su mirada perdida en los vidrios del coche durante todo el camino y no había dicho palabra alguna en todo el viaje. En cuanto entraron a la sala, la morena se dejó caer sobre el sofá quitándose las botas con cuidado y estirando los brazos detrás de su cuello hasta hacerlos sonar estrepitosamente. Kara sonrió al verla aun con ese gesto molesto y a la vez relajado dibujado en su rostro, y se apresuró a sentarse detrás de ella poniendo sus manos en los hombros de la empresaria para darle un ligero masaje que la hiciera olvidar el asunto de su trabajo. Y lo habría logrado de no ser porque su teléfono móvil comenzó a sonar incansablemente en su bolsillo.

K- Lo siento, debo atender- exclamo poniéndose de pie para tomar el móvil entre sus manos con rapidez al leer en nombre de su hermana en la pequeña pantalla. – Si lo entiendo, ahora voy para allá. – Finalizo la llamada regresando junto al sofá para recoger su abrigo. – Lo siento Lena, debo salir un momento, trataré de regresar lo más pronto posible. – Dijo apesadumbrada notando el gesto de fastidio de la morena.

L- ¿Es en serios Kara? Son casi las doce de la noche, ¿no puede esperar a mañana?- se puso de pie colocando sus brazos en jarra con la mirada llena de desaprobación.

K- Lo siento pero no, debe ser ahora, es importante, y solo hablaran conmigo. – Soltó también compungida por la evidente molestia de Lena.

L- Si te vas no te molestes en volver- dijo finalmente caminando hasta ella desafiándola a tomar una decisión.

K- Es más importante de lo que crees, te prometo que te lo contaré todo luego.- Quiso acercarse para dejarle un beso en la mejilla, pero Lena retrocedió con frialdad y le dio la espalda. Kara suspiro apenada y salió rápidamente del departamento para volar hasta la DEO donde Alex la aguardaba impaciente. – Espero que sea muy importante porque creo que he arruinado mi relación con Lena por esto.

A- Kara, Lex Luthor está vivo – soltó su hermana sin anestesia viendo como los ojos de la kriptoniana se abrían aterrados como si hubiera visto un fantasma.

K- No es posible Alex.

A- En realidad si lo es, nunca encontramos su cadáver.

K- Es porque no murió en la explosión, Lena lo mato después de que escapara en medio de la conmoción. Ella lo vio morir, no puede ser cierto que este de vuelta.

A- ¿Lena lo mato?- repitió incrédula – Kara deberías habérmelo dicho, ahora todos estamos en peligro porque de alguna manera el maldito sigue con vida.

K- Solo trataba de protegerla, no tenía idea de que esto podía pasar.- Suspiro más preocupada de lo que había estado en mucho tiempo. – Tengo que decírselo de inmediato, si es verdad que Lex está vivo, irá tras la única persona que fue capaz de matarlo.

A- Claro ve, quédate con ella y ten mucho cuidado, te mantendré al tanto – exclamo volviendo a tomar la Tablet en sus manos y estudiando la información que tenía frente a sus ojos. – Kara – dijo finalmente antes de que la rubia se marchara – dile toda la verdad de una vez, esto puede ponerse muy feo, y si quieres protegerla, debe saberlo todo.

K- Lo haré – suspiro resignada – no pasará de esta noche.- La heroína salió volando como un relámpago del edificio y se perdió en la noche rumbo al departamento de Lena. Había llegado el momento que tanto temía, su más preciado secreto se acabaría al fin, y después de esa noche, quizás nada volvería a ser como antes.