Capítulo X: Las consecuencias

Advertencia: descripciones de violencia, muchas maldiciones, lo siento.

- Y, eso es genial, que sea tu mejor amiga – acotó Rachel sintiéndose un tanto no sé qué – pero dime Quinn ¿qué relación actualmente tienen ambas, acaso me estás engañando? – le preguntó un poco más seria haciendo saltar el corazón de Quinn por la pregunta.

La pregunta en sí hizo sonreír a Quinn, ya que pensó que sería alucinante si Rachel sintiera algo más por ella.

- Poco a poco – se dijo internamente.

Ya que su más grande anhelo era tenerla, cuidarla, ayudarle a superarse, a que ella alcance por mérito propio lo que desee, y que ellas tengan una relación mejor, la que Rachel decida, ese era su más grande anhelo.

- Samanta es mi mejor amiga Rachel, la persona más leal que conozco y no sólo eso, ya que es su propia persona, me pone un "estate quieto" cuándo lo necesito, me cuida, y la verdad es que la amo.

Y para cuándo Quinn dijo eso, Rachel sintió que su corazón se detenía…

- La amo, pero cómo hermana, como mi mejor amiga Rach, nada más – dijo preocupada al verle la expresión a ella. Y Rachel cuándo escuchó la última parte recién pudo respirar tranquilamente.

Es decir ambas tenían una relación por contrato, más aun así Rachel no quería que Quinn tenga una relación con otra persona sólo "por qué no" Quinn estaba con ella, así que sólo tenía que tener una relación con ella.

¿Y por qué?

Porque sí

¿Por qué?

Porque sí

¿Por qué no?

Porque no

Awww Rachel era muy firme en eso – si estás conmigo, solo conmigo Quinn – le dijo firmemente haciendo sonreír a Quinn quien asintió adorablemente haciendo sonreír también a Rachel.

- Nosotros tuvimos algo, lo reconozco - y Rachel asintió un poco disgustada – Samanta y yo salimos, pero no pasó de lo físico, simplemente no terminó de cerrar – explicaba Quinn haciendo ademanes y Rachel lo entendió al final lo entendió.

Samanta era el pasado de Quinn en cuánto al área sentimental, siempre serían mejores amigas, siempre se amarían cómo hermanas y no más que eso. Y Rachel se puso contenta por ello.

- Ok, creo que puedo vivir con eso – le dijo a Quinn – ¿tienes algo más que decirme? – le preguntó y Quinn negó con la cabeza, eso era todo lo que tenía que saber Rachel, no sobre su enfermedad, se preocuparía mucho y sin razón, se pondría histérica tal cuál estaba ella al pensarlo, así que no tenía sentido.

Rachel se sentía dividida, estresada, pero ahora un poco más contenta al tener más información.

Y así sin más Rachel se quedó un rato más pasando el día con Quinn, dándose cuenta que Quinn era esa persona que era antes, por más que ahora estuviera muy forrada.

Y así sin más, pasó la temible semana de Quinn, Finn seguía encabronado con ella, Santana también, Rachel no sabía.

De esa manera se cumplió el primer mes, en el mismo ritmo, Rachel cantando en lugares espectaculares muy caros, asistiendo a cenas con el tipo de gente que necesitas conocer, en el lugar específico dónde necesitar estar, para lograr algo, menudo lío y así.

Llegado el primer mes del contrato, 17 de febrero…

Finn seguía muy encabronado con Quinn, Santana también, Rachel no sabía.

Samanta aún amaba mucho a Quinn, pero ya se había resignado a que el amor entre ellas no sería el típico "chica conoce a chica, amor a primera vista, mudanza al primer mes, etc", eso no iba a pasar, ella amaba a Quinn, pero ya había reconocido que no tenía lugar en su vida cómo su pareja.

- ¿Rachel?, talvez – dijo ella y, es más, si ella hacía feliz a su Lucy, siempre bien podría ayudarla a que se encuentren ambas.

Alexia y Samanta habían empezado a tratarse por su primer nombre, a tutearse, siempre en sus tiempos libres, no en la empresa, ahí eran muy formales. Aún no salían cómo amigas, conocidas, o algo, por el mismo ritmo que imponía Quinn en el camino de Rachel.

Alexia no se quejaba, y, es más, al ver su sueldo del primer mes según el contrato que ella también firmó, CDC y otros tantos, se sorprendió y mucho, se le agrandaron mucho sus ojitos, ahí en su tarjeta bancaria, tres veces su sueldo esperado – caray – dijo con mucha alegría.

Misma alegría de Rachel y sus amigos al checar su cuenta bancaria a través de sus celulares.

- Mierda – los tres anunciaron, ahí en sus respectivas cuentas, el monto que Quinn había prometido en cada contrato que firmaron - Woahhh, y salió neto, genial – avivó Rachel

Ellos habían tenido todas las actividades geniales, salido, comido, disfrutado mucho todo y lo más chévere, su sueldo salió neto, eso fue alucinante.

- Creo que podría seguir así – dijo Santana cruzando sus brazos detrás de su cabeza.

Rachel pensó también que ese mes no había sido tan malo, excepto el pre-infarto de Quinn, ese si fue un susto de muerte, por lo demás, hasta puede decir que la pasó chévere. Audicionó mas veces que si estuviera sola, fue a lugares elegantes, reuniones interesantes, gente muy capulla y hasta atroz, pero que era necesario conocer tal cual filtro cuando alguien quiere entrar en un club y hay gente desagradable a la que sonríes y dices – hey tu nariz te ha quedado espectacular – por más que ya saben, que no. Había tenido clases interesantes, tutores privados que le ayudaban a aprender más rápido las clases que recibía e incluso nuevas que ellos enseñaban.

Su nuevo departamento, su carro, su chofer, en quién descubrió un gran amigo y el hecho de que ella podía ir a donde quisiera siempre que él la lleve, incluso fuera de la rutina diaria que le ponía Alexia, por tanta Samanta, por tanto, Quinn. Qué a su parecer y gran sorpresa, no era una rutina pesada, cada día era diferente, hasta emocionante, por dónde ella iba a ver o a conocer.

Finn estaba muy encabronado con Quinn, no entendía nada, el por qué, del contrato con Rachel, ¿por qué con ella? De todas las personas que hay en el mundo.

Algo tenía que haber, y él lo iba a descubrir a fin de fastidiar a Quinn y sus intentos de manipular a su novia, que, aunque ni siquiera se habían presentado juntas, iba a ocurrir y él no estaba en plan de esconderse con Rachel para seguir su relación.

Quinn se encontraba muy feliz terminando algunas cosas en la oficina, a fin de irse a cenar.

- Hoy es su primera cena con la señorita Cornell – le había dicho Alexia a Rachel.

Había pasado un mes sin interacción directa desde su accidente y ahora iban a cenar.

- Eso será incómodo – pensó Rachel - ¿de qué vamos a hablar?, ¿acaso me dirá el abecedario completo con su impoluta sonrisa?, no – se contestó sola – Quinn es enigmática siempre rodeada del color blanco, en su oficina, en su departamento, algo raro. Ella no desea la confrontación que será por lo mismo de su pre infarto – se dijo a sí misma – pero definitivamente algo pasa, ella no me va a dar toda estas gollerías y dinero sólo para cumplir un papel hacia su ascenso. Hay algo más. ¿Pero qué? ¿Acaso Finn tiene razón con tantas dudas? – Rachel era un lío de dudas y preguntas

Definitivamente Finn contribuía con todas sus dudas.

La tarde acabo, la noche llegó y Rachel Berry se vistió muy bonita, de forma informal, con un vestido a media pierna, unas botas y un abrigo muy ligero para ir a cenar con Quinn en un restaurante muy mono.

Rachel llegó primero, usando la reservación de Alexia al mismo, se sentó en una mesa en el segundo piso que daba hacia la calle, esperando a por Quinn, quién llegó cinco minutos después un poco agotada diría Rachel al verle el rostro con ojeras profundas en ella.

- Hey, hola, ¿cómo estás? – saludó Quinn a Rachel antes de sentarse.

- Hola – le saludó ella – siéntate por favor – parándose e invitándola a sentar junto a ella – y he ordenado, espero no te importe

- Oh no por favor, muchas gracias – le agradeció Quinn desestimando lo que no iba.

Y así, relajadas soltando un suspiro muy merecido ambas Rachel ignorando las ojeras de Quinn, pensando que se debía al trabajo, ambas se dispusieron a cenar en plan tranqui, relajao y a ver que pasa.

- ¿Cómo es que te dio un pre-infarto si eres muy joven? – preguntó Rachel entre bocados de su comida.

Y bue, el plan relajao se fue de boca, Quinn debió saberlo, Rachel tenía muchas dudas aún y si no le daba algo que pensar a sí no fuera la pura verdad, ella no iba a parar.

Quinn se rió un poco y entre bocado y bocado dijo – hago mucha colera y eso me pasó factura supongo – omitiendo por qué su salud era más sensible que el resto.

- Ah ya – soltó Rachel sabiendo que había algo más atrás – y cómo es la primera cita nuestra – acompañando sus ademanes con gestos y con sonrisas de Quinn – vamos a conocernos, a hablar un poco de todo un poco – propuso. Quinn supo inmediatamente que preguntaría cosas del pasado y hasta cierto punto, estaba bien, ella deseaba con todas las ganas en su corazón, crear una relación intermedia con Rachel, una en dónde estén en paz, por si algo pasaba, ella podría irse tranquila de poder resolver todo, asegurándose que todos estuvieran bien, su niña y Rachel.

- Bien, empiezo – soltó Quinn – hummm – pensó un poquito - ¿tus padres están bien? – le preguntó cordialmente

- Oh joder Quinn, creí que ibas a preguntar algo más profundo, ellos están muy bien y es más, conociendo un poco ya a Alexia, estoy casi segura de que has investigado y mucho ¿eh? – preguntó cortando sus vegetales

- Un tanto – soltó Quinn, sin mencionar que Eduardo, su jefe de seguridad vigilaba a todos 24/7 cada segundo de su vida por un año, atento que no le pase nada a nadie. Culminó con una sonrisa.

Y ni que hablar de silencios incómodos ¿eh?

Y tanto así, que ambas se pusieron a reír tiempo después, por lo insólito de la situación.

Ellas comieron a gusto, Finn le llamó a Rachel sabiendo que estaba con Quinn, para darle un recordatorio que él estaba con ella y no Quinn.

Rachel contestó al ser tan insistente Quinn con sus llamadas e incluso excusándose para hablar con él en el baño por lo que ella creía eran cinco minutos, para Quinn y para el resto del restaurante y el mundo fue cerca de veinte minutos dónde Quinn terminó de comer sola, se fue a la barra, pagó todo y esperó a Rachel así, ahí.

Para luego acompañarla al carro intentando sonreír para los demás para que no se den cuenta, sin embargo, varios sí se habían dado cuenta que Rachel había plantado a la millonaria.

Eso molestó mucho a Quinn, se suponía que era su noche, sin embargo, Finn logró fastidiarla y con lo rápido que Quinn hacía colera, ufff, peor.

Había terminado su primera cita, su cena pasado un mes desde el inicio del contrato, se suponía que sería algo así como una cena de celebración.

Y pues no.

Quinn se sentía cómo un tapete y eso sólo iba a incrementar, confirmando que sería uno de esos días o uno de esas noches para olvidar, Quinn estaba agotada.

Ambas subieron al carro con Ollie manejando y ya ahí…

- Señorita Cornell, ¿dónde la llevo? – le preguntó muy formal Ollie, Rachel se sorprendió cuándo Quinn se sentó junto a ella, dándose cuenta que iban a ir juntas.

Quinn ignorando la presencia de ambos, se dedicó a mirar por la ventana casi todo el viaje, Rachel agradeció por aquello, sabía que había molestado a Quinn, pero sólo fue la verdad, sólo la verdad – se decía, Finn era su novio y había tenido una "crisis" y ella le había ayudado cómo novia que era. Hasta allí todo normal para ella.

En cambio, Quinn pidió que la deje a una cuadra de la plaza del centro, ella bajó y se perdió camino al departamento de Samanta.

Ollie al ver a dónde iba empezó a reír y a hacer sonidos que fastidiaban a Rachel y después supo por qué - ¿quién vive ahí Ollie? – le preguntó

Él se burló un poco pero después dijo – Samanta - Y esa fue algo que el molestó a Rachel y no supo en un inicio por qué. ¿Por qué le fastidiaba que Quinn fuera a buscar a Samanta para coger consuelo?, no lo sabía, definitivamente no sabía cómo sentirse con respecto a ambas. Sólo sabía que le fastidiaba. Samanta era su mejor amiga, pero ella era ¿su novia ficticia? ¿o más que eso?

- Ughhh – dijo Rachel por todo y tanto.

Quinn fue a ver a Samanta, metió llave y la encontró, pero en su cama cogiendo con una mujer y no con cualquiera, era Alexia. Eso le fastidió, pero no por que estuviera cogiendo, o tal vez sí, sino porque estaba avanzando en su vida y ¿ella?, pagándole a Rachel para que sea su novia e incluso así, ella no era su amiga – se respondió, sí, eso la jodía. Ella fue a verla, al ser su mejor amiga y la única en realidad y ella había cogido el consejo de Quinn en su camino a ser feliz.

Quinn entonces muy cabreada caminó por la plaza para tranquilizarse un poco, yendo de regreso a su oficina, ya para esa hora, sólo estaban los de seguridad, ella los saludó al pasarlo y se fue a su oficina.

Cómo cuándo se sentía impotente, ella iba a su oficina y se ponía a mirar desde ahí, desde uno de los grandes ventanales, a la gente caminando abajo, a veces parejas tomadas de la mano. Ella sólo se ponía a mirarlas desde ahí, desde lo más alto de su edificio, pensando en si Rachel estaba con Finn abrazados riendo por lo del contrato, riéndose por ella.

- Estás paranoica – se dijo a sí misma

- Creo que si lo estás – le dijo una voz masculina detrás de ella, quién al escucharlo por más que esté asustada se volteó a ver quién era, viendo sólo un puño dirigido a su rostro, así como una porra que le golpeó la cabeza, desmayándola.

Ella creyó escucharlo irse, pero nunca lo vió. Ella se quedó tirada en el piso de su oficina con la cabeza abierta y la nariz magullada, por varias horas.