A/N: Hola a todos! Me alegré mucho al ver que el anterior capítulo ha tenido una gran respuesta. Sé que fue demasiado drama para un solo capítulo, pero créanme que si no lo hacía seguramente me iba a estancar en una laguna mental y no podría avanzar con la historia. Así que disculpas si fue demasiado. Espero que no me odien mucho.
Aquí les traigo el nuevo capítulo. Perdón si hay muchos errores, lo acabo de terminar de escribir y ya tengo que irme a clase, así que o lo publicaba ahora sin hacer una revisión o los dejaba esperando más tiempo hasta que pudiera revisar que todo estuviera en buenas condiciones para ser publicado.
Espero que lo disfruten y por favor no dejen de comentar!
B.H.
Capítulo 18
Luego de haber abandonado a Regina en el jardín Emma corrió al baño. No podía controlar sus lágrimas y de ninguna forma iría a clase en ese estado. Sabía que se metería en problemas si no se presentaba en su salón, pero no podía lograr que sus lágrimas dejaran de caer. "Eres una estúpida, Emma. Deberías disculparte con Regina. Al fin tienes a la chica de tus sueños y entonces decides terminar todo con ella… ¡PERO NO! Regina ha sido cruel contigo. Te ha tratado como si sintiera vergüenza de ti, no merece estar contigo". Sentía como su le estallara la cabeza. Todo le daba vueltas y tuvo que apoyarse contra la puerta de uno de los cubículos del baño para no perder el equilibrio. "No me siento nada bien. Será mejor que vaya a la enfermería". Pero sentía miedo de salir y ver a Regina. No sabía cómo haría para verla a los ojos luego de esto. Se sentía muy dolida. Regina la había hecho feliz pero también la había lastimado, y por más que le costara mucho, Emma estaba segura que alejarse de Regina era la mejor opción, porque la morena necesitaba darse cuenta que no todo lo que importa son las apariencias. ¿A quién demonios le importa lo que piensen sobre ella? Su familia y amigos no tuvieron ningún problema en aceptar que era gay y todos estaban muy contentos con su relación con la rubia. Pero Regina estaba demasiado encerrada en el closet todavía. Tal vez no para todos, pero sí para la mayoría y sentía mucho miedo de salir.
Al sentir que se le pasaba un poco el mareo levantó la mirada y se miró al espejo. La imagen que le devolvió este era un espanto. Tenía los ojos hinchados y rojos, su nariz parecía un tomate y su cabello era un desastre.
Suspirando se acercó al lavado y con agua fría enjuagó sus lágrimas secas que al fin habían dejado de caer. "Soy un desastre, espero que nadie me vea así".
Salió del baño y se dirigió hacia la enfermería, mirando con cuidado en cada pasillo para evitar cruzarse con alguien. No quería que la vieran en ese estado. Al llegar a su destino golpeó suavemente la puerta y a los pocos segundos una joven de cabello rubio abrió la puerta.
-Hola… por favor entra.- La joven no se anduvo con rodeos, al ver el estado en que estaba Emma sabía que no debía dejarla en el pasillo.
-¿Cómo te llamas, querida? Yo soy Elsa.- Dijo la joven tomando asiento detrás de su escritorio e indicándole a Emma que se sentara en la camilla.
-Ehm… soy Emma.-
-Encantada Emma. ¿Dime qué ha sucedido?- En los pocos años que llevaba trabajando como enfermera para la escuela se había topado con algunos casos en dónde algunas niñas llegaban con lágrimas en los ojos temiendo estar embarazadas, y Elsa sospechaba que ese podía ser el caso de Emma.
-He… he tenido una pelea con alguien muy importante y…- No pudo decir más porque comenzó a llorar nuevamente.
Elsa se acercó a ella y le tendió un par de pañuelos.
-Gracias.- Susurró Emma secando sus lágrimas.
-¿Te has peleado con tu novio?...-Tras una pausa sin recibir respuesta, Elsa prosiguió -¿Has estado sintiendo nauseas?-
Emma negó con la cabeza. Sabía a dónde quería llegar Elsa. -No estoy embarazada. Soy virgen.-
-Oh bueno, disculpa por sospechar.- La enfermera se alivió un poco, siempre era difícil tratar con adolescentes embarazadas.
-Está bien… yo… no me siento bien. Siento que mi cabeza va a explotar y siento mareos.-
Elsa se acercó a ella y la examinó.
-No tienes fiebre y tu presión está bien. Supongo que tu malestar se debe al estrés de la pelea. ¿Hay alguien en tu casa que pueda venir a buscarte?-
-Mi madre es maestra en la escuela primaria, pero tal vez está en descanso y pueda venir a buscarme.-
-Muy bien, espera aquí un momento.-
Luego de unos minutos Elsa regresó a la enfermería. -Hablé con tu madre. Dijo que vendría enseguida. No creo que se demore mucho.-
Emma asintió, pero no dijo nada.
-Te daré un pase libre para el día de mañana. Quiero que descanses y que te pases por aquí cuando vuelvas al siguiente día, ¿está bien?-
-De acuerdo.-
En ese momento alguien llamó a la puerta y luego ingresó Mary Margaret con cara de preocupación.
-¡Oh Emma! ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien?- La pequeña mujer se acercó a su hija y le tomó el rostro con ambas manos, buscando alguna señal de lo que fuera que estaba afectando a la rubia.
-Estoy bien, mamá. Luego te cuento todo.-
-Está bien… ¿necesita algo?- Preguntó volteándose a ver a la enfermera.
-Solo descansar, aquí tiene el pase que cubre el día de mañana.-
-Muchas gracias, ¿eso es todo?-
-Sí, ya pueden irse… pero antes, me gustaría hablar un poco con usted.- Dijo Elsa.
-De acuerdo… toma mis llaves, Emma. Te veo en un momento.-
Emma miró con desconfianza a Elsa, pero asintió de todas formas y salió de la enfermería, caminando deprisa hacia aparcamiento.
-¿Qué sucede?- Preguntó Mary luego de que Emma salió.
-Emma me ha dicho que se ha peleado con alguien muy importante y por eso ha estado llorando. No tengo dudas de que su malestar se debe al estrés. Me gustaría que hable con ella. A veces el estrés en los adolescentes no lleva a nada bueno.-
Mary suspiró y cerró los ojos. -Creo saber con quién ha discutido… esto no será nada bueno para Emma.- Esto último lo dijo más para sí misma que para Elsa.
-Procure hablar con ella y que mañana descanse. Si necesita más días libres solo llámeme y yo lo notificaré.- Sacó una tarjeta personal de su bolsillo y se la entregó a Mary.
-¿Cree que si no mejora deba hablar con el psicólogo de la escuela?-
-Si no mejora esa sería una buena opción, pero no nos precipitemos. Todos sabemos que los adolescentes pueden ser un poco alarmistas con sus peleas.- Dijo con una sonrisa intentando no preocupar a la morena.
-Sí, pero Emma es… especial. Ella ha tenido una vida difícil y…- Hizo una mueca al recordar las historias que le había contado su hija. -No importa. Hablaré con ella. Muchas gracias Srta…-
-Elsa, sólo llámame Elsa.-
-Muy buen, Elsa. Gracias. Si Emma no mejora la llamaré.-
Mary salió de la enfermería y suspiró nuevamente. Suponía que Emma había discutido con Regina y por eso estaba mal. La rubia le había contado de sus incomodidades con respecto a su relación con la hija de la alcaldesa y de lo difícil que era para ella cuando la morena se portaba tan distante con ella en público cuando segundos antes era puro amor.
Se encaminó hacia su coche y encontró a Emma ya sentada en el asiento del copiloto. Al sentarse al volante la rubia le extendió sus llaves y no dijo nada.
-¿Quieres hablar de lo que ha sucedido?- Preguntó Mary mirando a su hija antes de poner el coche en marcha.
Emma simplemente negó con la cabeza, y tras un pequeño silencio dijo. -Ahora no.-
-De acuerdo.-
Al llegar a su casa, Emma fue directa a su habitación y se desplomó en su cama, abrazando su almohada. Mary fue a la cocina y preparó un poco de té. Quería hablar con Emma, pero sabía que debía darle un poco de tiempo.
Emma no dejaba de repasar en su cabeza una y otra vez su discusión con Regina. Una parte de ella se sentía una idiota por haber terminado con ella, pero otra parte, la parte más grande, sabía que estaba en lo correcto. Igualmente, nada de eso podía hacer que no extrañara a la morena.
-¿Emma?-
La rubia desenterró su cara de la almohada y se volteó a ver a Mary en la puerta.
-Te he preparado un té.- Dijo la joven de cabello corto entrando en la habitación y colocando una taza sobre la mesa de noche.
Emma se sentó y le sonrió levemente a su madre. -Gracias.- Susurró.
-Esto es por Regina, ¿verdad?-
La rubia sintió que sus ojos volvían a llenarse de lágrimas y asintió.
Mary vio que la chica comenzaba a llorar y la abrazó. -Oh lo siento mucho, Emma.-
-He terminado con ella.-
-¿Es por todo esto que me has contado, verdad?-
-Sí… hoy hizo un escándalo luego de que la besé en la mejilla. Estoy muy cansada de su actitud. Le dije que me busque cuando esté lista a aceptar que su reputación no lo es todo.-
-Lamento mucho esto, Emma. Sé que quieres mucho a Regina. Estoy segura de que se dará cuenta de lo importante que eres para ella y volverán a estar juntas.-
-Tengo algunas dudas porque… Regina es muy orgullosa. Es muy terca. Siento que he cometido un error, pero también siento que hice lo correcto.- Miró a su madre a los ojos. -¿Crees que tomé la decisión correcta?-
Mary se quedó un momento en silencio pensando en qué responder. Sabía que cualquier cosa que dijera podía afectar mucho a Emma.
-Yo creo que… está bien que le hayas dado tiempo, pero tal vez deberías haber hablado con ella antes. Plantearle todo esto que me has contado antes, de cómo te sentías al estar con ella en público.-
-¿Entonces he cometido un error?- La morena pudo detectar un poco de terror en la voz de su hija.
-No, Emma. Pero opino que deberías hablar con Regina y dejar las cosas en claro. Tal vez puedan llegar a un acuerdo.-
Emma lo consideró. No sabía qué hacer. Seguramente Regina estaba enfadada y no querría hablar con ella. Tal vez debería dejar que se calme y hablar con ella luego. Darle un día o dos para que piense todo y entonces iría a hablar con ella.
-Tienes razón. Hablaré con ella.- Le sonrió y le tendió su taza casi vacía. -Tomaré una siesta. ¿Te quedarás o volverás a la escuela?-
-Me quedaré. Le pedí a una compañera que me cubra, no quiero dejare sola.-
-Gracias, mamá.-
Esa noche ninguna chica pudo dormir. El dolor del corazón roto y los recuerdos de sus días juntas las perseguían. Amabas morían de ganas de escribirle a la otra, pero ninguna lo hacía. Emma porque se había prometido que le daría a Regina al menos un día y luego hablaría con ella, y Regina porque era muy orgullosa y no quería ser la primera en hablar.
La morena estaba convencida de que Emma había exagerado. Le dolía mucho que la hubiera dejado, pero estaba muy enfadad con ella. "¿Por qué lo hizo? Debería haber hablado conmigo antes. Es injusto que me haya dejado así, yo no hice nada malo".
Cora, Zelena y Kathryn habían intentado hablar con ella, pero en ningún momento lograron hacer que la morena abandonara su habitación, ni siquiera para comer.
En cambio, Emma había hablado con Ruby y le había contado lo sucedido. Su amiga la había consolado y le había dicho que le parecía que Regina había tomado una actitud muy fea con ella, pero que sería mejor que hablaran antes de que todo empeorara. Ruby conocía bien a Regina y sabía que la morena era muy rencorosa y que al enfadarse no perdonaba fácil. No quería que la pareja llegara a un extremo así en donde ya no habría vuelta atrás y ambas terminaran definitivamente. Le encantaba ver a Emma y a Regina juntas porque ambas se veían muy felices, odiaría que se separaran para siempre.
A la mañana siguiente de la pelea Cora entró en la habitación de Regina y se sentó en su cama viendo a su hija dormir. La chica tenía una pequeña mueca en el rostro, como si estuviese teniendo un mal sueño. Cora sabía que Regina no había dormido por la noche, la había escuchado llorar y le partía el corazón saber que su hija estaba sufriendo. Comenzó a acariciarle el cabello y levemente la mueca desapareció.
-¿Regina?- Habló despacio para que su hija despertara lentamente.
Tras unos momentos la morena abrió los ojos y miró a su madre. -¿Mamá?- Estaba un poco desorientada, todavía dominada por el sueño. -¿Ocurre algo?-
-No, mi amor. He venido a ver cómo estabas.- No dejaba de acariciar su suave cabello.
-Estoy cansada.- Respondió, y sus ojos comenzaron a cerrarse por el sueño.
-Ya, me doy cuenta. No tienes que ir a la escuela si no quieres. Llamaré para notificar que estás enferma.
La chica simplemente asintió y volvió a acomodarse en su cama. Estaba tan agotada que su cerebro no tuvo tiempo de registrar lo que su madre decía, ni de recordar los acontecimientos del día anterior. Sólo deseaba dormir.
Cora le dio un beso en la frente y se puso de pie. Dejar a su hija dormir sería lo mejor. Debía reponer sus energías para enfrentar la situación en la que se encontraba.
Al otro lado de la ciudad Emma estaba en la misma situación. Mary Margaret se había acercado a su habitación para despedirse antes de irse a trabajar y también se había encontrado a la rubia profundamente dormida. Ni siquiera intento despertarla, solo la arropó y se marchó, dejando una pequeña nota en la mesa diciendo que si necesitaba algo no dudara en llamarla y que ella vendría corriendo en cualquier momento.
Un par de horas luego Emma al fin despertó, sintiéndose un poco desorientada por haber dormido tanto. Miró la hora en su celular y vio que eran casi las 12 del mediodía. Se vistió y fue hacia el comedor. Leyó la nota de Mary Margaret con una pequeña sonrisa. Decidió tomar un poco de café y no comer nada, no tenía hambre. Haber llorado tanto la había dejado agotada y sin ánimos para nada. Moría de ganas por llamar a Regina, pero decidió que esperaría hasta el día siguiente para hablar con ella.
Se preguntaba qué estaría haciendo la morena, ¿habría ido a la escuela? ¿estará triste o enfadada? Entonces un pensamiento la hizo espantarse ¿Qué tal si decidía volver con Robin porque con él podía sentirse segura que nadie sospecharía que es gay? "Oh Dios! No puede hacer eso… ¿o si puede? ¿Qué tal si está tan convencida que su reputación lo es todo que decide no perdonarme por haberla dejado? ¿Qué tal si decide lastimarme volviendo a estar con Robin?". No, nada de eso podía pasar. Emma era muy insegura, pero sabía que Regina no era así de cruel. Nunca intentaría lastimarla a propósito.
Alrededor de la misma hora Regina también despertó. Se sentía horrible, como si un camión le hubiera pasado por encima. Tardó unos segundos en comprender a qué se debía su malestar, "Emma me ha dejado". Recordar los sucesos del día anterior le trajeron un amargo dolor al pecho y sintió ganas de llorar nuevamente, pero sacudió la cabeza un poco y salió de la cama. Ya había llorado demasiado, debía ser fuerte.
Luego de vestirse e intentar arreglar los desastres que tantas lágrimas habían hecho en su rostro bajó las escaleras y se encontró a su hermana sentada en el living mirando tv.
-¡Buenos días, Gina!- La colorada la saludó animadamente al verla entrar al living. -No quise despertarte antes porque pensé que querrías dormir más.-
-Gracias… necesitaba descansar.- Se sentó junto a su hermana y se acomodó para poder verla a la cara. -Lamento haberte gritado ayer. No fue una linda recibida.-
-No te preocupes, pequeña. Conozco tu temperamento.-
Regina rio un poco sabiendo muy bien que esa no había sido la primera vez (ni sería la última) que le gritaba a su hermana.
-¿Quieres almorzar? Estaba preparado pasta, ya debe estar casi lista.- Zelena sabía que la morena debía estar hambrienta ya que el día anterior no había comido nada.
-No tengo mucha hambre.-
-Vamos, Gina. No has comido nada y sé que debes tener hambre.-
-Bueno, sí, un poco sí.- Admitió la chica con una pequeña sonrisa.
-¡Vamos!- Dijo poniéndose de pie y animando a su hermana a hacer lo mismo.
Una vez sentadas en la mesa con sus respectivos platos de pasta en frente Zelena observó con cuidado a su hermana. Se veía enferma. No la había visto así desde la muerte de su padre. Esto la hacía entender que Emma era muy especial para Regina y que la hubiera dejado le había roto el corazón.
-Gina, ¿quieres hablar?-
-¿Hablar sobre qué?- Preguntó la chica distraídamente.
-Sobre Emma.-
La morena se quedó en silencio. No sabía si quería o no hablar sobre Emma. Solo de pensar en su nombre le devolvía las ganas de llorar.
-No tienes que hacerlo si no quieres.- Volvió a hablar Zelena al notar el silencio de su hermana.
-Tengo miedo.- Dijo Regina en voz muy baja.
-¿Miedo de hablar sobre ella? ¿Es porque es una chica? Porque sabes que no tie…-
-Miedo de haberla perdido para siempre.- La interrumpió Regina.
-No creo que la hayas perdido para siempre, Gina.-
-¿Cómo lo sabes?-
-Bueno, no conozco a Emma y solo sé lo que me has contado tú, pero ella solo te ha dicho que te daba tiempo para decidir qué es más importante para ti.-
-¡Emma es la más importante para mi!- La respuesta fue tan repentina que Zelena se sobresaltó un poco.
-¿Entonces por qué actúas como si solo te importara lo que pensarán los demás?-
No obtuvo respuesta. Regina todavía no sabía cómo responder a eso. En su interior sabía que todos tenían razón que solo debía importarle lo que pensaran sus amigos y su familia. Pero a su vez tenía mucho miedo de salir del closet frente a todos. "¿Qué pasaría si alguien me hace lo mismo que le hicieron a Graham? No podría soportar tal humillación".
-Gina, debes pensar muy bien esto. Sé que Emma es muy importante para ti. Puedo notarlo, pude notarlo antes con solo escucharte hablar sobre ella, aunque en ese momento no sabía que ella era tan importante como para ser tu novia.-
-EX novia.- Dijo Regina con enfado.
-No, no es tu ex novia, solo te está dando tiempo. Pero sé que ella todavía te quiere. Sé que quiere estar contigo pero le ha dolido que la rechazaras en público.-
Regina lo pensó. Zelena tenía razón. No había perdido a Emma para siempre, la rubia solo quería sentirse apreciada tanto en privado como en público, y ella la había menospreciado por miedo. ¿En serio valía la pena arriesgarse a perder a la chica de sus sueños por culpa de temer lo que dirán los demás? Sabía la respuesta, pero aún sentía mucho miedo. No sabía qué hacer.
Al día siguiente ambas chicas estaban muy ansiosas por llegar a la escuela. Ninguna sabía cómo reaccionaría la otra al verla. Regina seguía muy dolida, pero afortunadamente su enfado había disminuido. Emma temía haber alejado a Regina para siempre, y no sabía cómo reaccionaría la morena cuando se vieran.
Al llegar a la escuela Regina aparcó su coche y tomando aire profundamente caminó hacia el interior de la escuela. Se sorprendió al ver carteles por todos lados. Por un momento entró en pánico pensando que podían ser carteles como los que Robin había colocado sobre Emma, pero al acercarse notó que eran carteles que anunciaban el baile de otoño. Lo había olvidado por completo. El baile de otoño era todo un acontecimiento en la escuela. Si bien no era tan importante como el baile de graduación igualmente todos los alumnos le daban gran importancia. Y también elegían Rey y Reina en este baile. Normalmente los ganadores a su vez eran elegidos Reyes del baile de graduación.
Regina pensó que le encantaría llevar a Emma al baile como su pareja, pero entonces se interrumpió al recordar que Emma ya no estaba con ella, y que de haberlo estado si la llevaba al baile como su pareja entonces sería una forma muy directa de hacer pública su relación. "Pero muchas chicas van con otras chicas al baile… solo como amigas, cuando no consiguen pareja, ¿por qué debería ser diferente con Emma?... Porque será muy obvio que es tu novia, Regina. No seas idiota, no puedes llevar a Emma al baile, ¿acaso quieres que te hagan una broma con sangre como en la película Carrie?".
Sus pensamientos se vieron interrumpidos al notar que alguien le tocaba el hombro. Por un breve segundo tuvo la esperanza de que fuera Emma, pero al volverse vio a Robin allí parado con esa media sonrisa de idiota.
-Hola, hermosa.- Dijo el chico intentando sonar irresistible.
-No me llames así, Robin, sabes que ya no soy tu novia.- Dijo Regina, intentando seguir su camino pero Robin la detuvo.
-¿Has visto que ya viene el baile de otoño?-
-Es difícil no notarlo cuando hay carteles por todos lados.- Respondió la morena con sarcasmo.
-Será un gran baile…- Regina sospechaba que Robin estaba tramando algo.
-Seguramente.- Intentó volver a caminar pero el chico la volvió a detener.
-Estaba pensando en que tú y yo deberíamos ir juntos.-
-¿Disculpa?- Regina no podía creerlo.
-Que tú y yo deberíamos ir juntos.-
-Te escuche la primera vez… pero no entiendo por qué quieres que vayamos juntos.-
-Pues porque somos la pareja más atractiva de la escuela y debemos darle a todos los mejores reyes, ¿no crees?-
-Estás loco.-
-¿Por qué dices eso?-
-Porque ya no estamos juntos y no quiero volver a estarlo.-
-¿Y entonces con quien irás al baile?... ¿con tu novia la huérfana?-
Regina sintió que se le paraba el corazón. ¿Acaso Robin sabía que Emma y ella eran novias?
-¿Qué has dicho?- Preguntó intentando cubrir el terror de su voz.
-Sabes… hay rumores dando vueltas.- Dijo el chico dando un paso hacia Regina.
-¿Rumores?-
-Sí, rumores.- Se acercó a ella y le habló al oído. -Rumores que dicen que hay algo más entre la huérfana y tú.-
Regina sintió que se congelaba. La invadió un miedo tan grande que la paralizó.
-¿Qu… qué?... Eso es…. Nosotras no.-
-Por eso si vienes conmigo al baile será una buena forma de terminar con esos asquerosos rumores, ¿no? O prefieres que todos piensen que eras una asquerosa lesbiana.- Rio en forma burlona. -¿Te imaginas? La chica más bella de la escuela siendo lesbiana. Es ridículo y asqueroso.-
Regina no podía reaccionar. Sentía pánico. Esto no podía estar sucediendo, ¿Robin estaba hablando en serio o estaba mintiendo?
-¿Entonces qué me dices?-
-¿Qué?- Preguntó la morena quien seguía en shock.
-Serás mi pareja, ¿verdad? No podemos dejar que la gente ande por allí pensando que eres una abominación.- Dijo el chico tomando a Regina por la cintura y pegándola a su cuerpo.
Esto hizo que la morena reaccionara y se separara bruscamente de él.
-Ya te dije que no tengo intenciones de estar contigo, Robin. No seré tu pareja de baile.-
-¿Entonces es cierto? ¿Eres una asquerosa lesbiana?- Respondió el chico con enfado mirando con asco a Regina.
-Prefiero ser una lesbiana a estar con alguien como tu.- Regina registró lo que acababa de decir cuando ya era demasiado tarde, así que intentó salvarse agregando -Además ya tengo pareja para el baile.-
-¿Será tu noviecita entonces?-
-¡Mi pareja será Graham!-
-Vaya, el mariquita, ya veo.- Respondió el chico sin perder su mueca de asco.
Regina sintió demasiadas ganas de golpearlo, pero se contuvo. -¿Sabes qué, Robin? Se dice por ahí que la homofobia es la forma que tienen los homosexuales reprimidos de sobrellevar el miedo que tienen a admitir su verdadera sexualidad.-
-¿Estás loca? ¡¿Crees que soy un marica?!-
-Yo solo te digo lo que se dice por ahí con respecto a la homofobia. Deberías tener cuidado con lo que dices, la gente podría hacerse una idea sobre ti.- Regina había logrado controlar su pequeño ataque de pánico y volver a comportarse como la sarcástica de siempre. Comenzó a caminar hacia la escuela otra vez, pero Robin se acercó a ella y volvió a hablarle al oído.
-Si eso crees entonces no tendré más remedio que demostrarte que soy todo un hombre.- Y con eso le dio un beso en la mejilla, alejándose en dirección contraria, visiblemente enfadado.
Regina sintió miedo esta vez, pero por una razón totalmente diferente. ¿Estaría planeando algo Robin? ¿Sería capaz de hacerle daño?
Logró calmarse y darse cuenta que estaba siendo una tonta, Robin era un idiota, pero era inofensivo. Estaba segura que no intentaría nada con ella. No le haría daño.
A/N.2: ¿Alguna idea sobre lo que pueda estar tramando Robin? ¿Qué les pareció el capítulo en general? Sé que no fue gran cosa pero el próximo será mucho mejor!
¡Gracias por leer! No olviden dejar su comentario!
B.H.
