Capítulo XI: Capullo
Rachel iba casi llegando a su nuevo departamento cuándo sintió una punzada en su corazón, y tanto así que no pudo ignorarla, pensó en Finn, él le había estado enviando mensajes, y en el último decía que estaría en casa con Kurt y santana. Osea no era él, después pensó en Quinn, en cómo había terminado la noche, en cómo la última parte de su conversación, le había fastidiado. La había herido.
- Ollie ¿estará bien, Quinn? – le preguntó y él viéndola por el espejo retrovisor le dijo que sí, creyendo que estaría con Samanta. Rachel volvió a su departamento, pensando en Quinn.
…
Ya pasada las 7 am, Samanta fue a trabajar, Alexia también, encontrando que había cintas policiacas por doquier, así como, una Rachel muy enojada que discutía con un policía, por qué no la dejaba pasar en la entrada del edificio de Quinn.
- Señorita – le pedía el policía – tranquilícese, aquí ocurrió asalto y agresión, se está investigando, por favor – ahí es cuando Samanta se dio cuenta que había la inmensa posibilidad de que algo le haya pasado a Quinn, y comunicándose con Eduardo lo confirmó.
Un sujeto, hombre, había entrado a la empresa y había golpeado a la CEO, no sabían cómo había logrado entrar ni si se había robado algo. Ni más importante el porqué del asalto.
Tanto fue la insistencia de Samanta, Alexia y Rachel, quienes estaban perdiendo la cabeza al no saber si Quinn estaba dentro o en otro lado. Comunicándose ellas, con los policías, y con los de seguridad dentro, lograron saber después de media hora afuera que Quinn estaba bien y adentro.
Con un poco más de negociación y vacilación, las tres lograron entrar y de ahí a la oficina de Quinn que estaba destrozada, vandalizada, lo que era blanco en parte era rosa por las manchas de sangre de Quinn, no la encontraron ahí, dónde los polis seguían analizando todo.
Ellas la encontraron en la sala de junta con una laptop en su regazo aparentemente trabajando, ella con la cabeza vendada, y con un moretón muy marcado en su rostro en la base de su nariz, entre sus ojos, y una que otra venda.
- Mierda – dijo Samanta al entrar junto a las chicas a la oficina – Quinn ¿estás bien? – preguntó saliéndose del protocolo
- Muy bien – le contestó mirando su laptop de manera obsesiva, definitivamente ella estaba haciendo o buscando algo muy importante ahí.
- Estás hecha mierda – le dijo Rachel – nos dejan por favor – pidió ella y a regañadientes salieron Samanta y Alexia, ambas ahora un pelín más cercanas, "obviamente", se pusieron a escuchar detrás de la puerta - ¿qué pasó? – le preguntó.
Y Quinn viendo que Rachel no iba a ceder, le dijo – por favor Rach, no te preocupes, un hombre entró y me golpeó, no sé más, despediré a todos lo de seguridad – dijo cómo quién lee le periódico.
- Te han golpeado y ¿estás tan tranquila? – se preocupó Rachel y vio incrédula que Quinn se preocupaba por ella, al ser ella la agredida.
- Sí, estoy bien - le dijo por más que veía borroso y hacía ruidos al respirar.
- Si suenas cómo motor al respirar, no estás bien – le contestó mirando cómo Quinn seguía poniendo toda su atención a algo en la laptop – cierra eso – añadió cerrándosela y tomando de la mano la levantó del asiento – vámonos – le pidió y Quinn asintió calmadamente ya que veía todo borrosos y cada vez se mareaba más, no estaba en plan para discutir.
- El colmo de todo – pensó Rachel.
Afuera estaba Samanta, Quinn se fue a un lado para hablar con ella…
- Carajo Lucy, estás fatal - decía Samanta preocupada al ver a su jefa así
- Samanta alguien se metió, buscando algo en específico, ¿averigua qué es? Y despide a todo el equipo de seguridad interna, habla con Eduardo – ella le dio directivas
- No estás bien, pasa algo – intuyó ella – quiero abrazarte – le susurró – déjame llevarte a tu casa, para que descanses.
- Sam hazme caso, la seguridad, lo otro y las audiciones de Rachel lo quiero para finalizar este día, máximo, revisa mi laptop y ve qué pasa – ordenó sonando cómo un motor, tan bella ella, tan adorable ella, Samanta sólo quería apapacharla en sus brazos y no dejarla ir. Mas Quinn estaba muy cabreada, ella supuso que era por la intrusión de ese tipo, o talvez algo más, pero su Lucy estaba haciendo su papel de Quinn, de perra A1 y así muy cerrada sería imposible razonar con ella, así que, asintiendo a regañadientes, se retiró con Alexia a su oficina.
Quinn con ayuda de Rachel y Ollie se fue hacia su departamento, creyendo que ahí estaría sola para poder renegar y gritar todo el día, pero noooooooooooo, Rachel se quedó, y no queriendo que Quinn esté sola por si ella tenía que salir por cualquier cosa, tomó de la mano a una Quinn muy sorprendida recién llegadas ambas a su departamento y se la llevó a dónde vivía con Santana y Kurt.
Quinn más preocupada que aliviada, al tener que enfrentarse posiblemente a Santana y a Kurt, aunque él pasaba más tiempo con Blaine que en la casa.
Después de media hora llegaron, Rachel sentó a Quinn en su sofá, Rachel una vez que despidió a Ollie fue a sentarse con ella, observando que Quinn estaba muy enojada, muy cabreada.
- No hagas colera, te harás daño – le dijo
Muchos escenarios en la cabecita de Quinn, ella estaba pensando en ¿a quién se cogía Samanta, a sí, era Alexia, y ¿por qué le importaba?, ¿quién era el capullo que la golpeó?, ¿se llevó algo o el escenario estaba montado, alguien le pagó para eso, y quién es?, ¿quería sólo asustarla o matarla?, ¿dónde estaba Finn en ese momento?, ¿por qué ninguna de las cámaras funcionó, una hora antes y después que entrara ella?, ¿ por qué Rachel la buscaba y la vio así y está en su departamento actualmente?,
- Definitivamente estoy despidiendo a todos – concluyó muy enojada.
- Quinn¡ eh espabila – le pidió tocándola para que despierte, Quinn lucía un poco mareada y lo confirmó cuando ella se paró e intentó ir a dónde supuso estaba la cama de Rachel, ella misma la ayudó a llegar ya que Quinn caminaba en sig sag, definitivamente el hacer coleras, le ponía y mal. Le afectaba muy rápido a la cabeza y el corazón, y sin contar que le habían dado un gran golpe en la cabeza, misma que era un área muy sensible para ella.
- Hey – le dijo Rachel cogiéndola – apóyate en mí.
Rachel ayudó a Quinn a llegar hacia su cama, una enorme y muy suavecita – Quinn despacio, despacio – le pedía viéndola cada vez más mareada, ayudándole a sentarse en su camita.
- ¿Quinn? – le preguntó cogiendo con ambas manos su carita - ¿estás conmigo? – le preguntó viendo que la mirada de Quinn oscilaba hacia arriba, abajo, a todos lados tratando de enfocarse, sin contar el hermoso sonido de motor que hacía su nariz. - ¿Quinn? – le volvía a preguntar preocupada de verla así, cómo drogada - ¿te llevo al hospital? – le preguntó finalmente muy preocupada.
- No hospital, no – susurró Quinn – sueño – dijo señalando su cama, un tanto muy desorientada.
- Me preocupas Quinn – replicó asustada de verla tan mal – de repente sí tenemos que ir al hospital… - Quinn interrumpió
- No, no, por favor, te lo ruego, no hospital – suplicó mareada con toda la habitación girando, incluida Rachel. Ella cerró los ojos fuertemente intentando parar el movimiento.
Rachel pensó que su mismo estado tal vez era por el golpe, de repente también se había golpeado la oreja que tiene que ver con el equilibrio y esas cosas, por su nariz que no podía respirar adecuadamente, etc.
- Mierda Quinn – susurró antes de ayudarla. Ella recostó a Quinn en el centro de la cama, por si rodaba, estilo bebé – mierda Quinn – repitió dándose cuenta que Quinn tenía la ropa de ayer.
- ¿Cómo no noté eso? – se reprendió ella haciendo cuentas – osea salimos a cenar, fuiste a lo de Samanta, algo fue mal, o sino no estarías en la oficina, ese capullo te hizo daño – haciendo rabia contra ese tipo, no podía concebir que alguien le haya pegado a Quinn, así tal cuál – te noqueo, dormiste en el piso – concluyó muy apenada por eso y concluyendo con gran sorpresa – la seguridad te encontró y llegamos nosotras temprano. Mierda – añadió – por eso sigues vestida con la ropa de ayer - osea blusa blanca que había sido impecable pero que ahora estaba manchada con sangre, falda a media pierna, un blazer, tacones, accesorios (colares, anillos, pulsera, reloj, etc) - ¿Mierda cómo te desvisto ahora? – preguntó, no podía dejar dormir a Quinn así, peor estaría peor al despertar o más dolorida.
Hummm
- Quinn, ¿puedo desvestirte, cambiarte a algo más cómodo? – le preguntó, Quinn sólo bufó – ok, eso es un sí entonces – dijo Rachel asintiendo para ella y lentamente empezó a desvestirla, accesorios, tacones, su ropa, todo muy delicadamente – hay mierda – seguía maldiciendo ella – mientras le quitaba la falda, desabotonaba la blusa – mierda, mierda, mierda – seguía maldiciendo – Quinn ayuda – le susurró al no poder quitarle la blusa y ella le ayudó rodando.
Fue ahí que Rachel se quedó shockeada, no porque no tenía sujetador y sólo tenía bragas y estaba media desnuda y con todas las cosas acumuladas en el piso en un montón, eso le llamó la atención en primer lugar, osea la parte de que estaba media desnuda, sintiendo la garganta seca de pronto, no, el shock no fue por ello, el shock fue por la cantidad de las cicatrices y la expansión de cada una.
Quinn estaba boca abajo, y su espalda muy expuesta al igual que sus muslos y su muy, pero muy hermoso trasero.
Rachel estaba en shock por su belleza y por varias cicatrices, ella pensó – aquí, tocando la de la cintura, el de mi casi boda y ¿el resto? – se preguntó imaginando miles de escenarios en su cabeza y en casi todas le entraba una ira tremenda hacia Russell Fabray.
Ella no se centró en eso, tenía que respetar el pudor e intimidad de Quinn, ya si ella le mostraba cada una y le contaba el por qué, eso era otro asunto.
Ella recostó a Quinn boca arriba, y le puso un short corto y una polera suelta del closet de Santana y la tapó con una manta ligera.
- Hey Quinn – le susurró moviéndola un poco e intentando levantarla – parece que te has dormido – le susurró otra vez.
Y muy preocupada, llamó a su padre Leroy quién era médico, y le contó la situación de Quinn, acerca de que, si estaba bien o no, los cuidados que tenía para con ella.
- No papá, llevarla a un hospital no es buena idea, ella los odia y cada que le digo se asusta – le decía a su papá – sí su nariz no parece rota, ya la ha visto un paramédico, aunque suena cómo motor – añadió. Su padre contestaba que era porque estaba inflamada, por eso el ruido, pero que iba a pasar. Ella se quedó conversando con él un buen rato, siempre al lado de Quinn diciéndole lo que iba sintiendo en cada paso Quinn.
…
Había pasado media hora del sueñito de Quinn.
Samanta y Alexia se encontraban muy ocupadas descubriendo todo lo necesario y todo lo que puedan del asalto de Quinn.
Rachel había llamado a Santana para contarle lo que había pasado – mierda – había dicho ella – cada que la veo, está en un hospital o con vendas – había dicho y tenía mucha razón por ello, ese era un punto que Rachel discutiría con Quinn una vez que esté bien.
Rachel en la soledad y quietud del departamento se puso a pensar si había tenido algo que ver en todo. Quinn estaba muy cabreada ese día, y el día anterior, Rachel había hecho cosas que habían ofendió mucho a Quinn.
- Hay mierda – volvió a maldecir – parece que nunca lo haremos bien – soltó cómo el título de la canción que había escribido "get it right" en el cole.
No sabía qué le había hecho ir tan temprano a la oficina de Quinn, parece que había algo que le llamaba, incluso el día anterior, algo le llamaba hacia ella, pero lo ignoró y luego vinieron las consecuencias.
- Ufff – Rachel soltó una exhalación por estar tan saturada tan temprano a la mañana.
Quinn susurró varias cosas que Rachel no entendió, así que se acercó más - ¿Qué? – le volvió a preguntar pegando su oreja hacia la boquita de Quinn para escuchar mejor – duerme conmigo – había susurrado Quinn, que al verla tan vulnerable, tan, tan adorable y tremendamente sexy a la par, con un adorable sonido de motor, tan herida y vendada – ufa – soltó Rachel, así, imposible de negarle nada – un ratito, sólo un ratito – le dijo recostándose al costado de ella en esa inmensa cama, pensando que talvez era lo mejor, así la cuidaría desde más cerca y si pasaba algo, bien podría llamarle a su papá o a Samanta.
Quinn se movió con un quejido de dolor – Shhh Shhh – la calmó Rachel y viendo que Quinn seguía quejándose por no encontrar la posición en la que no le duela , ella la trató cómo si fuera un bebé, la cogió y la volteó para que se acurruce en ella, se voltee hacia ella y se acomode encima de ella, sobando su espalda de a pocos para que se calme – duerme Quinn, duerme – le susurró – teniendo contacto piel a piel, a través de la palma de Rachel y un poco más de sus piernas debido a que Quinn estaba vestida con poca ropa en esa gran cama.
- Mierda – volvió a maldecir, tal cual pareciera su mantra.
- Lo siento – también le susurró – lo siento- se disculpó, sintiendo a Quinn asentir sobre su cuello, pero no lo sabía bien, si era porque le había escuchado o por un movimiento aislado.
…
Dos horas después se despertó y acomodó a Quinn para que se recueste bien sobre la cama, ella emitió un ruidito muy bello.
Rachel desde su posición pudo observar a Quinn de muy cerca, lo hermosa que era, lo impactante que era, el desastre del capullo que la había golpeado – cabrón – soltó ella enojada con ese tipo que no conocía. Se imaginó y hasta se volvió a preguntar por qué Quinn la había llamado para el contrato y no a cualquier supermodelo que sí pudo tener a disposición cómo "stepford" o una variación de aquello y no con una tremenda carga emocional cómo llevaban ambas desde el cole.
Rachel se puso a pensar un buen tiempo y sólo llegó a una conclusión que podría ser algo loca, pero era un pensamiento suelto que sí se podía permitir - ¿Estás intentando ayudarme? – le preguntó medio susurrado bajando su cara al lado del de Quinn quién se había acurrucado otra vez junto a ella, ambas de lado, una frente a la otra
Quinn no contestó con palabras, pero sí se pegó su carita frente a la de Rachel, dándole un beso.
- Mierda, me está besando – pensó Rachel - ¿Quinn estaba dormida o no? – se preguntó.
Y soltando un suspiro muy cortito volvió a besar a Rachel, besos castos sobre sus labios, dos, tres, labios que estaban paralizados de la sorpresa, Rachel estaba en shock, la mayor fantasía de su vida estaba ocurriendo, "Quinn la estaba besando"
¿Qué?
- Hummm hummm – carraspeó ella, para que Quinn se despierte y pare. Quinn ante ello giró su cabeza y dio un gran y bonito bostezo estilo rugido de un lindo leoncito. Rachel se había derretido en el gesto, estaba muy sorprendida de la mejor forma posible.
Años de no interactuar con Quinn, habían hecho que olvidara muchos modismos adorables de ella, y lo grande que era su adorabilidad.
Quinn abrió sus ojitos y por la cercanía, Rachel se sintió incluso más sorprendida por tanta belleza. Color avellana, sus ojitos eran hipnóticos, tal cuál miras a un león y cuándo parpadeas este ya está a diez centímetros tuyos. Por eso Rachel decía que Quinn era un lindo leoncito, eso, el pelo rubio despeinado por todos sitios en pequeñas ondas, y el rugido.
Y así luciendo muy tímida, se hizo la desentendida, volteó de lado para seguir durmiendo, cómo si no le hubiera robado un beso a Rachel
- ¿Quinn? – preguntó confusa - ¿Quinn? – volvió a repetir y viendo que no se movía, giró al otro lado para quedar frente a frente con ella.
