Se había ido, parecía mentira. La heroína de Ciudad Nacional yacía inmóvil sobre una camilla en una habitación apartada en el edificio de la DEO. Alex la había cubierto con su capa en cuanto la subieron al camión que trasladó a su hermana de regreso a la central. Todos estaban conmocionados, finalmente Lex se había salido con la suya, después de años de intentos fallidos, consiguió robarle la vida a un kriptoniano, aunque muy a su pesar, era el equivocado. En cuanto la conciencia volvió al cuerpo de Superman, salió volando del domo y se perdió en el cielo azul de una noche primaveral verdaderamente hermosa. El mundo ignoraba el trágico desenlace del incidente causado por el villano, pero un grupo reducido vivía el peor día de sus vidas.
En la DEO todo fue silencio por más de dos horas. El aire se cortaba con tijeras. A donde se volteaba la vista había lágrimas y rostros de desconcierto. Era difícil el trabajo que hacían a diario, pero Supergirl había conseguido con el tiempo que todo fuera más sencillo. ¿Cómo seguirían ahora sin ella?, ¿cómo seguiría Alex sin ella?. La directora de la agencia estaba sentada en una silla tras la mesa central, con el rostro perdido en la nada misma, no se atrevía a pensar en nada, no había podido derramar una sola lágrima, su cuerpo y su mente aún seguían en shock cuando una ráfaga de viento la obligó a levantar la mirada. Frente a ella Superman suspendido en el aire sostenía el cuerpo inmóvil de Lex Luthor.
S- Debí hacer esto hace mucho tiempo- exclamo dejando el cadáver en el suelo- ella jamás me habría permitido hacerlo- grito cubierto de rabia al tiempo que los ojos se le llenaban de lágrimas. Cayó al piso sobre sus rodillas con todo el peso de una perdida que apenas comenzaba a procesar. Pocas cosas resultaban tan dolorosas como ver al hombre de acero llorar derrotado en el suelo frío. El grito que dejo escapar al tiempo que destrozaba las baldosas con sus manos hizo temblar los cimientos del edificio. Hizo temblar los cimientos y el alma de cada persona que lo rodeaba. Alex se puso de pie con la poca fuerza que aún le quedaba en su cuerpo y camino hasta él para abrazarlo, la carga era demasiado grande para llevarla solo.
A- Todos debimos haberlo hecho Kal-El, yo lo habría hecho sin pensarlo, Lena sin duda lo intento, pero todos sabemos que ella era mejor que nosotros.- Exclamo mientras lentamente sus ojos se llenaron de lágrimas y rompió en llanto por primera vez en la noche tomando conciencia al fin de lo que había sucedido.
Se quedaron allí varios minutos, abrazados uno a otro con los ojos de todos los agentes de la DEO sobre ellos, finalmente J'onn los levanto para contenerlos entre sus brazos y tratar de consolarlos aunque por dentro sentía que había perdido a una de sus hijas otra vez. Lena, que durante todo ese tiempo había estado relegada a un costado, sentada sobre los cerámicos negros, abrazada a sus rodillas con el alma destrozada; vio acercarse a Superman hasta agacharse a su lado. El muchacho saco de adentro de su traje el collar que Kara le había dado horas antes y lo apretó en su puño con dolor por no haber podido impedir que entrara a la cápsula.
S- Ella quería que tuvieras esto- sonrió con pena para evitar volver a sucumbir en el llanto y lo dejo en la mano de la morena, que a esas alturas tenía los ojos hinchados de tantas lágrimas derramadas- me pido que te dijera que lo sentía. – Puso su mano en el hombro de Lena dejando un ligero apretón, y se puso de pie para regresar junto a Alex.
La morena comenzó a inspeccionar el medallón azul que había empezado a brillar en cuanto sus dedos lo tocaron. En el dorso decía en letras cursivas "ábrelo", pero Lena no tuvo el valor de hacerlo en ese lugar. Se puso de pie con dificultad y atravesó la habitación rumbo a la sala en donde Kara solía entrenar, y ahora se encontraba con su cuerpo sin vida sobre una camilla de hospital. Cerró la puerta tras ella, y en cuanto comprobó que estaba sola, dio vuelta la parte posterior del medallón. En cuanto lo hizo, una imagen suya y de Kara el día que se conocieron apareció frente a sus ojos, luego la sonrisa de Lena al ver entrar a Supergirl por la puerta de su oficina, sus ojos verdes juguetones viéndola por encima de la mesa de su casa. Le siguió otra imagen de la morena inconsciente en el piso, luego verla despedir espuma por la boca cuando fue envenenada, otra con su cuerpo en el fondo de un avión partido en dos. Kara la veía a ella, eran recuerdos que se reproducían de manera continua de muchas de las veces que ella y la heroína habían estado juntas. Al cabo de varias imágenes más, aparecieron algunas que se había esforzado por olvidar. Kara besándola, sonrojada tras algún cumplido, verla bailar entre la nieve en navidad, entrando la última noche que estuvieron juntas a ese restaurante. Y luego algunas que no sabía que existían, Kara la veía dormir, desde todas las posiciones y desde muchas distancias. La rubia velaba sus sueños estando a su lado en la cama, desde la cocina cuando dormía en el sofá, desde fuera de la ventana en su oficina. Y luego un te quiero que le había susurrado mientras dormía la noche que la había encontrado ebria en su oficina. Lena volvió a llorar en cuanto el medallón dejo de brillar, pero esta vez más destrozada de lo que jamás había estado. Se puso de pie enceguecida por el dolor que sentía y camino hasta el cuerpo de Kara, le quito la capa que la cubría y comenzó a golpear su pecho nuevamente.
L- ¡Despierta!- grito con todas sus fuerzas mientras seguía sosteniendo el medallón en sus manos apretadas en puño- ¡Tienes que despertar Kara!- le dio respiración y siguió propinando golpes sobre el pecho de la kriptoniana, hasta que lo recordó, llevaba consigo algo que ya había despertado de la muerte a alguien que quería. Saco de un compartimiento en su reloj una pequeña capsula negra que había creado en los últimos meses, busco de inmediato una jeringa y coloco el contenido dentro, apunto al corazón de la rubia y se lo enterró en el pecho dejando entrar el líquido en su cuerpo. De inmediato las venas comenzaron a teñirse de negro y el corazón de Supergirl volvió a latir, abrió sus ojos negros producto de la Harun-El y busco aire en una exhalación de vida que hizo a Lena enmudecer. Retiro la jeringa de su pecho arrojándola al suelo con brusquedad y se precipito a tomarle el pulso en cuanto vio que Kara cerraba los ojos nuevamente.
K- Creo que me alegra que te hayas quedado con eso- susurro Kara en su oído apenas con aliento mientras volvía a caer inconsciente.
L- ¡Alex!- grito corriendo hacia la puerta de la habitación- ¡Alex está viva!
La mayor de las Danvers corrió de prisa hasta donde la morena la llama sin cesar, un tumulto de gente se precipito tras ella entrando en manada a la habitación donde Kara y Lena se encontraban. Miro a la morena que sostenía la mano de su hermana con incredulidad en sus ojos, y se acercó para tomarle el pulso. El corazón le dio un vuelco en cuanto escucho aquel débil latido que golpeteaba en el pecho de su hermana, de inmediato subieron a la kriptoniana a la enfermería para darle asistencia vital y la dejaron allí por horas, recuperando su fuerza bajo las lámparas de sol mientras apreciaban el milagro que la había traído de vuelta.
Parecía un sueño, uno profundo y doloroso, pero un sueño al fin. Eran cerca de las cuatro de la mañana cuando se sentó en la cama de la enfermería, miro a su alrededor y un silencio tranquilizador le lleno el alma. Retiró la aguja de su brazo y se puso de pie como si nada hubiera pasado. Camino hasta el barandal fuera de la habitación y vio a varios agentes sentados en el piso en el nivel inferior. De inmediato unos brazos la rodearon con fuerza sin despegarse un centímetro para dejar que la viera.
A- Creí que te había perdido- sollozo su hermana en su hombro sin soltarla- no puedo creer que estés aquí.- Alex se apartó sonriendo pero con los ojos empañados, tomo el rostro de Kara entre sus manos y deposito un beso en su frente con un alivio que le hizo sentir que había vuelto a nacer. Kara retomo el abrazo y se quedó hundida en el cuello de su hermana por varios minutos hasta que algunas personas llegaron hasta donde ellas se encontraban para unirse en ese abrazo.
K- ¿Y Lena?- pregunto al cabo de un tiempo cuando ya todos los agentes la habían saludado, cuando se había reencontrado con su primo y sus amigos para que luego todos regresaran a sus hogares con alivio.
L- Esta en las catreras, he tenido que sedarla para que durmiera un poco, no quería apartarse de tu lado y se puso en modo niña caprichosa- Kara sonrió con esperanzas de que aquel evento desafortunado fuera un nuevo comienzo para las dos.
K- La llevare a su casa- dijo sonriendo dejando un beso en la mejilla de su hermana- se cuánto le gusta despertar en su habitación.
A- Ten cuidado ¿sí?- exclamo con preocupación, no importa lo que pasara, Kara siempre sería su hermana pequeña.
La kriptoniana le guiño un ojo y se aventuró escaleras abajo hasta llegar a donde estaba la morena, la envolvió en su capa y se fue volando despacio hasta depositarla en la cama King que tanto le gustaba.
El sol golpeaba los ventanales con fuerza, el cielo era celeste en su totalidad, ni una nube empañaba esa mañana soleada de primavera. Lena se removió entre sus sábanas estirando sus músculos para desperezarse. En cuanto abrió los ojos noto que no estaba en donde se había dormido, y no tenía la ropa que llevaba en aquella ocasión. Se apresuró a ponerse de pie con el corazón galopándole en el pecho mientras buscaba algo entre el mobiliario. De pronto unos ojos azules enmarcados por gafas gruesas se hicieron presentes tras la puerta de su habitación. Kara dejo la bandeja que traía entre sus manos sobre la cama y le sonrió a la morena con timidez.
K- Sé que quizás sea la última persona que quieres ver pero…- pero no logro acabar la frase, Lena se abalanzo sobre su cuerpo y le arrebato un beso necesitado al tiempo que perdía sus manos en la cabellera de la rubia.
L- Los siento tanto- dijo apartándose solo un poco para poder hablar- fui obstinada, y orgullosa, y deje que las cosas malas me pesaran más que las buenas, pero ya entendí- exclamo llorando sin parar abrazada al cuello de la reportera- entendí que no quiero estar sin ti, y si me das otra oportunidad, yo te juro…
K- Ya está bien- la callo con un nuevo beso rápido- yo cometí un gran error al no decirte quien era, y tu tenías derecho de estar molesta conmigo.
L- Pero tendría que haberte escuchado-exclamo apartándose para mirarla a los ojos- si tan solo lo hubiera hecho…- sollozo agachando la mirada.
K- Es pasado Lena- sonrió Kara acariciando su mejilla al tiempo que limpiaba las lágrimas de la morena- estoy aquí ahora y tenemos toda la vida para hacer las cosas bien.
L- Pero, ¿y si alguien vuelve a hacerte daño?- soltó compungida volviendo a enterrarse en los brazos de Kara- no quiero perderte.
K- No deberías preocuparte por eso, al parecer mi novia es muy buena para inventar cosas que salven mi vida.
Lena sonrió como hacía meses no lo hacía dejando escapar una última lágrima que Kara atrapo antes que llegara a sus labios. La reportera la beso con entusiasmo levantándola levemente sobre el nivel del suelo y apretando su cuerpo con el suyo deseando jamás volver a soltarla.
Dos meses después…
L- Cariño ¿puedes abrir esto?- exclamo Lena frustrada después de intentar varias veces destapar un frasco de su caviar favorito. Kara se levantó del sillón sonriendo y tomo el recipiente que la morena le extendía con un puchero dibujado en su rostro que hizo a la kriptoniana morder su labio inferior con ternura.
K- Aquí tienes- dijo extendiéndole el frasco de vidrio sin abandonar su sonrisa de satisfacción.
L- Amo tener a una súper heroína en casa- hizo una mueca coqueta tomando una cuchara para poner el contenido del envase en otro recipiente y servirlo a la mesa.
K- Yo te amo a ti- soltó la reportera mientras dejaba un beso en la cabeza de la morena para luego regresar al sofá de la sala donde se preparaban para una noche de series y cena romántica.
La velada había estado plagada de risas, bromas y besos apasionados entre la reportera y la joven empresaria que cada día que pasaba disfrutaban más y más de la relación que crecía a toda prisa. Una vez más Kara se había compenetrado con una nueva tira de ficción, y Lena, aunque no amara pasarse horas frente al televisor, sin dudas si amaba ver a su novia disfrutar de cosas sencillas, después de todo, la vida de una súper heroína era lo suficientemente vertiginosa como para negarle sus placeres más banales.
Lena tenía su cabeza recostada sobre el hombro de Kara y casi estaba a punto de dormirse, su mano descansaba sobre el pecho de la rubia que parecía que se le saldrían los ojos de sus cuencas por lo absorta que estaba a la trama de la serie. Bostezó finalmente sin poder evitarlo y Kara sonrió en cuanto noto que la mujer entre sus brazos sucumbía ante el sueño irremediablemente. Se extendió para tomar el control remoto, pero en ese momento un portal apareció en la sala del departamento, en cuanto la luz destello y se perdió en la nada, una adolescente de cabello negro, de no más de quince años apareció parada de manera estática junto al sofá, con sus ojos azul profundo que brillaban en la penumbra de la habitación iluminada solo por el televisor.
K- ¿Quién eres?- exclamo Kara preocupada mientras se ponía de pie para interceptar a la extraña, pero en ese momento algo en la muchacha llamo su atención, el medallón azul colgado en su cuello. Era el mismo que ella había guardado para Lena meses antes. Aminoro su marcha y se relajó pero sin quitar la expresión de curiosidad de su rostro.
T- Es largo de explicar- exclamo la jovencita con una media sonrisa tímida.
L- Inténtalo- dijo Lena poniéndose de pie para caminar junto a su novia e inspeccionar mejor a la intrusa.
T- Me llamo Lessa Pamela Luthor Danvers, pero todos me dicen Tess- escupió finalmente la adolescente ante la incredulidad de las mujeres frente a ella mientras se quitaba el medallón y se lo extendía a Kara con timidez- soy su hija.
