A/N: Hola a todos. Lamento mucho la tardanza, pero he tenido unos meses de locura. Pero no voy a entretenerlos con excusas, así que los dejo con el capítulo 19.

B.H.


Capítulo 19

Aquella mañana Emma había decidido salir temprano de su casa e ir caminando lentamente hacia la escuela. Quería estar tranquila y con la mente relajada para su inminente encuentro con Regina. Aún no estaba segura qué diría cuando tuviese a la morena enfrente. "Seguramente está enfadada conmigo y ni siquiera me dirige la palabra", pensó mientras un escalofrío recorría su espalda. Sabía que la morena era muy orgullosa y rencorosa, y temía lo que su discusión podría haber provocado en la actitud de su… ¿qué? ¿ex novia? Realmente no sabía cómo llamar a su relación actual con Regina. Técnicamente solo le había dicho que le estaba dando tiempo para que organizara sus prioridades, pero no había terminado oficialmente con ella, ¿o sí?

Suspirando y agachando la cabeza Emma continuó caminando, tratando de pensar en escenarios positivos por más que su mente traicionera siempre le mostraba imágenes de una ruptura permanente, de una Regina furiosa quien la miraría con asco, o peor, de una Regina en brazos de su ex novio Robin.

Decidió que lo mejor sería dejar de pensar en esto y se colocó sus auriculares para escuchar un poco de música antes de llegar a la escuela.

Afortunadamente la música había logrado relajarla y el resto del camino había sido más tranquilo, pero al acercarse al edificio comenzó a sentir pánico. Caminó despacio por el aparcamiento y pudo ver que el coche de Regina ya estaba allí. Era temprano todavía, así que tal vez tuviera tiempo de hablar con ella antes del toque de campana.

Al acercarse a la entrada se detuvo seca en sus pasos. Allí justo en la puerta pudo ver a Regina hablando con nada más y nada menos que con Robin. Emma sintió que su corazón se detenía al verlos juntos. "Tranquila Emma, tal vez esto no es nada. Tal vez solo están hablando casualmente". Pero Emma sabía que Regina no le había dirigido a la palabra al chico desde que habían terminado. La morena había actuado como si el muchacho no existiera y ahora casualmente cuando Emma "terminó" con ella decide volver a hablar con él.

Desde su posición no podía verle la cara a la morena, solo podía ver la cara de Robin, quien estaba sonriendo. Eso no era una buena señal. Emma sintió náuseas y unas ganas inmensas de salir corriendo de allí para no volver jamás. Ver a Regina con Robin habían logrado que los peores miedos de la rubia la arrasaran como un tsunami. "Esto es todo… he arruinado todo con Regina. La he perdido para siempre por no haber sido capaz de hablar con ella antes sobre mis problemas. Ahora ella volverá con Robin y yo pasaré a ser una donnadie como siempre".

Mortificada por sus propios pensamientos Emma dio un paso hacia atrás, justo en el momento en que Robin se acercaba a Regina y la tomaba por la cintura. Eso fue todo lo que Emma necesitaba ver para saber que había arruinado para siempre la oportunidad de estar con la chica de quien se había enamorada. No tuvo que ver más, al notar las manos de Robin a los costados de Regina la rubia se dio vuelta bruscamente y salió corriendo en dirección contraria, sin ver que Regina había empujado a Robin y había tomado distancia de él.

Emma corrió y corrió hasta que sus piernas no pudieron cargarla más y se desplomó sobre una banca. Le faltaba el aire, le dolía el pecho y sabía que ese dolor no era solo por el esfuerzo físico. Ese dolor se debía sobre todo a su corazón que acababa de hacerse pedazos en unos pocos segundos.

Ella debería pensar que a esta altura de su vida debería estar acostumbrada a que las cosas nunca salieran bien. Siempre que algo bueno aparecía en su camino era arrebatado de ella, dejándola con un vacío enorme en el alma. Pero nunca pensó que perder a Regina dolería tanto, sobre todo sabiendo que la había perdido por su propia culpa. "¡Soy una idiota! ¡Una completa idiota! La he perdido para siempre". Sus lágrimas caían dolorosamente por sus mejillas. Tenía los ojos cerrados con fuerza y su cabeza apoyada en sus manos. No podía dejar de llorar y repetirse una y otra vez en su cabeza que todo esto era culpa suya, que ella no estaba destinada a ser feliz.


Zelena había salido a dar un paseo aquella mañana. Regina estaba en la escuela y Cora en el trabajo así que no tenía mucho para hacer, por lo que decidió ir al muelle y tomar un café en uno de los pequeños bares que se encontraban allí.

Mientras caminaba disfrutando de la tranquilidad de aquella bella mañana otoñal pudo ver que en una de las bancas había una chica sentada, sosteniendo su cabeza en las manos. No había que ser muy listo para darse cuenta que la chica estaba llorando.

La colorada miró a su alrededor y vio que no había nadie cerca, así que decidió que lo mejor sería acercarse y ver si podía ayudar en algo.

-Oye, ¿te encuentras bien?- Preguntó cuándo estuvo cerca.

La chica levantó la mirada y Zelena la reconoció de inmediato. Emma Swan. ¿Pero qué estaba haciendo la chica allí? Debería estar en la escuela con su hermana, ¿no?

Emma miró extrañada a la mujer. Su cabello rojo y penetrantes ojos azules le resultaban muy familiares.

-Yo…- Se aclaró la garganta que se sentía como un desierto luego de haber llorado tanto. -Sí, estoy bien- Se secó las lágrimas con el puño de su camisa.

La mujer tomó asiento junto a ella y le extendió un pañuelo de papel.

-Gracias- Dijo Emma con voz débil. Luego miró a la mujer intentando adivinar porqué le resultaba tan familiar.

-¿Tu eres Emma, no?- Zelena preguntó fingiendo curiosidad, porque ya sabía la respuesta.

Emma se sorprendió al ver que la mujer sabía su nombre. -¿Nos conocemos?- Su voz sonaba ronca.

-No personalmente, pero he oído mucho sobre ti.- La rubia la miraba extrañada, ¿quién era esa mujer y cómo sabía su nombre?

-Mi nombre es Zelena.- Y con eso la rubia supo por qué la colorada le resultaba tan familiar. Era la hermana de Regina. Nunca la había visto en persona, pero la morena le había mostrado muchas fotos de ella.

-Oh…- Emma no sabía qué decir. ¿Qué se le dice a la hermana de la chica de quien estás enamorada y que te acaba de romper el corazón en mil pedazos?

-¿No deberías estar en la escuela?- Preguntó Zelena mientras miraba su reloj.

-Ehmmm… sí, pero no me encontraba bien así que decidí no ir.- Emma se sentía muy rara al hablar con Zelena.

-Sé que no es asunto mío preguntarte esto, ¿pero estás llorando por Regina?-

La rubia no respondió. Simplemente agachó la cabeza y sintió que se formaban nuevas lágrimas en sus ojos.

Zelena se acercó un poco a la rubia y colocó su mano en su hombro. Por más que esta fuese la primera vez que veía a la rubia en persona sentía que ya la conocía por todo lo que le había contado su hermana. Emma Swan era muy importante para Regina, por lo tanto, era importante para ella también.

-Emma, mi hermana me ha contado lo sucedido.- Se quedó en silencio un momento midiendo bien sus palabras. -Sé que Regina puede ser difícil a veces. Yo lo sé muy bien, he crecido con ella.- Dijo riendo un poco. -La conozco muy bien y sé que eres muy importante para ella.-

Emma rio de forma amarga -¿Estás segura de eso?- Preguntó con sarcasmo.

-Por supuesto que estoy segura de eso.- Zelena miró extrañada a la rubia, como si no pudiera creer que dudara de los sentimientos de Regina. -Ella me ha hablado mucho sobre ti. Incluso antes de saber que tú y ella eran novias podía notar que Regina te tenía mucho cariño. Podía sentir su felicidad cada vez que me hablaba sobre ti.-

-Seguramente también hablaba así sobre Robin, ¿no?-

-No… Regina nunca hablaba sobre Robin. De hecho las únicas veces que lo mencionaba era para decir que era un idiota.-

-Tan idiota no debe ser si ahora ha vuelto con él.- Dijo Emma con amargura secando con violencia una lágrima.

-¿Qué dices?- Esto había tomado por sorpresa a Zelena.

-Los he visto juntos esta mañana.- Emma suspiró intentando calmar su enfado y dolor. Luego habló con resignación. -Quería hablar con ella al llegar a la escuela. Aclarar las cosas ya que cuando discutimos yo no…- Tomó aire y cerró los ojos. -No lo sé… cuando discutimos yo estaba muy dolida y no pensé con claridad. Y ahora cuando decidí hablar con ella veo que no perdió su tiempo y me olvidó con rapidez. La vi abrazada a Robin y…- Comenzó a llorar nuevamente.

Zelena vio el dolor en Emma y no dudó en tomarla en sus brazos. -Shhhh… tranquila, Emma. Estoy segura que esto es un malentendido.-

Emma lloró aferrándose con fuerza a la otra mujer y sintiéndose protegida en sus brazos. "Se siente casi como abrazar a Regina", pensó la rubia con dolor.

La colorada abrazó a la chica hasta que sintió que su llanto se calmaba. No entendía lo que Emma le había dicho, ¿sería cierto que Regina había decidido volver con Robin? No era posible, el día anterior había quedado más que claro que Emma era lo más importante para su hermana. No había forma de que la morena hubiera cambiado de parecer tan deprisa y decidiera volver con su antiguo novio.

Zelena sabía que Regina a veces actuaba por impulso sin medir las consecuencias de sus actos, pero esto era extremo. ¿Habría decidido que su reputación era más importante que su felicidad y por eso había vuelto con Robin?... No, no podía ser. Emma debía estar equivocada.

La rubia se separó de Zelena lentamente y se puso de pie. -Me gustaría poder creer eso.- Volvió a secarse las lágrimas y miró a Zelena a los ojos. -Fue un gusto conocerte, Zelena. Mándale mis saludos a Cora.- Y con eso comenzó a alejarse.

Zelena quería ir tras ella, sabía que no debía dejar a la chica sola en ese estado, pero tampoco la conocía tanto y no quería intervenir. Tal vez todo lo que Emma necesitaba era estar sola un momento. Miró la hora en su reloj y vio que eran las 10:32 de la mañana. Dudaba mucho que Emma se dirigiera hacia la escuela en este momento. "Seguramente ahora regresará a su casa".


Pero Emma no regresó a su casa luego de su encuentro con Zelena, ni tampoco lo hizo durante el resto del día.

Mary Margaret había recibido un llamado de la escuela diciendo que Emma no se había presentado, lo que preocupó a la mujer pues sabía que Emma había salido temprano hacia la escuela esa mañana.

Intentó llamarla incontables veces, pero el teléfono de la rubia iba directo a su correo de voz, seguramente estuviera apagado.

Cuando cayó la noche y Emma aún no regresaba Mary estaba temblando por la preocupación. "¿En dónde te has metido, Emma?".

La morena decidió llamar a Ruby, después de todo la chica era la amiga más cercana de Emma.

-¿Diga?- Respondió la alegre voz de Ruby al otro lado de la línea.

-¿Ruby? Soy Mary Margaret, la madre de Emma.- Respondió la joven mujer intentando no sonar muy desesperada.

-Oh si, ¿qué puedo hacer por ti, Mary?-

-Me estaba preguntando si tal vez Emma se encuentra contigo en este momento.-

-¿Emma? No, no la he visto desde el lunes.- Ahora la voz de Ruby sonaba un poco preocupada.

-Esta mañana me han llamado de la escuela diciendo que no se había presentado, pero antes de salir hacia mi trabajo Emma me dijo que iría caminando hacia allí… nose en dónde puede haberse metido y estoy preocupada.-

-Esto es muy extraño, ¿no te ha dejado ningún mensaje o algo?-

-No, no he tenido noticias de ella y siempre que la llamo solo me conecto con su correo de voz.-

-Oh Dios… veré que puedo hacer. Llamaré a un par de compañeros para saber si alguien sabe algo.-

-Sí, muchas gracias. Yo saldré a buscarla e iré a la oficina del sheriff.-

-Oye, Mary… ¿has hablado con Regina?-

-No, pensé en llamarla primero pero con todo lo de la pelea que han tenido no estaba segura si hacerlo.-

-Ya, es cierto… pero tal vez ella sepa algo.-

-Sí, tienes razón. Ahora la llamaré y…- Antes de terminar de hablar alguien había llamado a la puerta. -Debo colgar, Ruby. Llámame si tienes novedades por favor.-

-Lo haré, tú has lo mismo por favor, estoy preocupada.-

-Sí, yo también. Gracias, Ruby.- Y con eso colgó, caminando hacia la puerta y deseando que quien estuviera al otro lado fuese Emma.

Pero al abrir la puerta se sorprendió al ver allí a Regina.

-Hola, Mary. Disculpa que haya venido sin avisar pero el profesor de Química nos ha dejado tarea y me pidió que le trajera a Emma la suya ya que hoy no ha asistido a clase.-

Mary pudo notar que Regina estaba muy nerviosa al estar allí, seguramente por miedo a ver a Emma.

-Oh Regina, estaba a punto de llamarte.- Dijo Mary con la voz temblorosa. Regina pudo darse cuenta que algo no estaba bien.

-¿Ha pasado algo?- Preguntó aferrando con fuerza su cuaderno contra su pecho.

-Por favor entra.- La mujer se hizo a un lado para dejar pasar a la joven y al cerrar la puerta se volteó a verla. -Emma no ha vuelto a casa. Esta mañana ha salido hacia la escuela temprano pero luego recibí un llamado diciendo que no había asistido y no he tenido noticias de ella desde entonces. No he podido comunicarme con ella por teléfono y estoy realmente preocupada.-

Regina palideció visiblemente al escuchar que Emma había desaparecido. -¿Qué…? Pero… yo pensé que tal vez no había asistido por…- Tragó con dificultad. Ella había pensado que Emma seguramente no había asistido a la escuela porque todavía se encontraba mal por lo de su pelea. Al no haberla visto esa mañana en la escuela se sintió bastante mal porque deseaba verla y hablar con ella, ¿y ahora había desaparecido?

-Acabo de hablar con Ruby por teléfono y ella tampoco sabe nada. Estaba por salir a buscarla e ir a la oficina del sheriff.-

-Oh Dios…- murmuró la joven mientras buscaba su celular en su bolso. Al encontrarlo llamó a la rubia, rezando para que respondiera, pero como era de esperarse solo pudo conectarse con el correo de voz.

Regina sintió cómo sus ojos comenzaban a humedecerse. No podía creer que Emma hubiera desaparecido. Intentaba pensar que tal vez solo había perdido la noción del tiempo y que su celular no tenía batería, pero realmente tenía un mal presentimiento.

-Iré contigo a la oficina del sheriff.- Dijo mientras se dirigía hacia la puerta.

Mary la observó por unos segundos y supo que sería inútil decirle a la chica que no era necesario y que era mejor que volviera a su casa. -De acuerdo.- Le respondió mientras tomaba su abrigo y sus llaves.

Ambas salieron en silencio hacia la calle y cada una se dirigió a su coche. Mary iba delante y Regina la seguía muy cerca por detrás.

El pueblo era pequeño así que tardaron pocos minutos en llegar a la estación. Podía notarse que había poca gente en el lugar, después de todo ya era de noche.

Se acercaron al escritorio de entrada en donde un hombre joven estaba leyendo un libro. Al escuchar los pasos acercándose dejó su libro sobre la mesa y se puso de pie.

-Buenas noches, señoritas ¿En qué puedo ayudarlas?- Preguntó con una amable sonrisa.

-Mi hija no ha vuelto a casa y no he tenido noticias de ella. Estoy preocupada.- Respondió Mary muy deprisa.

-¿Esto es algo que ya ha sucedido con anterioridad?- Preguntó el joven.

-No… bueno, no conmigo al menos.- Mary no deseaba hablar sobre la vida de Emma con un extraño, pero esto era importante.

El joven la miró con curiosidad. -¿A qué se refiere?-

-Emma ha estado en muchos hogares de acogida antes de que la adoptara. En su archivo decía que había escapado varias veces de diversos lugares… luego ella misma me contó sobre sus escapes, pero nunca lo había hecho conmigo.- La morena sintió ganas de llorar. Regina se acercó a ella y le tomó la mano en señal de apoyo.

-Ya veo.- Dijo el hombre rascando su barbilla. -¿A qué hora ha dicho que ha desaparecido?-

Antes de poder responder el celular de Regina comenzó a sonar y ambas mujeres se sobresaltaron. Regina buscó con desesperación su celular en su bolso. Le temblaban las manos al pensar que tal vez era Emma, pero al ver la pantalla vio que era su hermana.

-Hola, Zel.-

-Gina, te estás demorando mucho y la cena está casi lista.- Respondió la mujer al otro lado de la línea.

-Estoy en la oficina del sheriff con la madre de Emma.- La voz de Regina temblaba al hablar.

-¿Qué? ¿Por qué? ¿Ha pasado algo?- Preguntó su hermana muy deprisa.

-Emma ha desaparecido.-

Zelena se quedó en silencio un momento procesando la información. No podía creer lo que estaba oyendo. ¿Qué tal si a Emma le había sucedido algo luego de hablar con ella esa mañana?

-Oh Dios…- Dijo en un susurro y Regina pudo notar el cambio en su voz.

-¿Qué sucede?- Preguntó la morena asustada.

-Esta mañana he visto a Emma en el muelle…- Se quedó en silencio nuevamente, no sabía cómo se tomaría la información su hermana.

-¿¡Qué!? ¿Por qué no me has dicho nada?- Preguntó enfadada Regina. No podía creer que su hermana no le hubiera contado que había visto a Emma.

-Porque no he tenido oportunidad de hablar contigo en todo el día, Gina. Iba a decírtelo esta noche en la cena.-

-¿Qué sucedió cuando la viste?- Regina intentaba calmarse. Vio que Mary se había parado junto a ella intentando escuchar lo que decía su hermana.

-Ella estaba sentada en una banca en el muelle… y estaba… bueno, estaba llorando.-

-Oh Dios…- Regina comenzó a llorar al oír eso.

-Me acerqué a hablar con ella y me dijo que no se sentía bien para ir a la escuela porque…- La colorada guardó silencio. Sabía que lo que iba a decir ahora sería muy delicado para Regina.

-¿Porqué, Zelena? ¡Dime!-

-Pues dijo que no se sentía bien porque te había visto abrazando a Robin en la escuela y pensó que habías vuelto con él.-

-¿¡Qué!? Pero si yo no he…- Pero no terminó la frase al recordar que Robin la había intentado abrazar aquella mañana. "Pero si fue solo un segundo… Emma no puede haber pensado que he vuelto con Robin solo por un segundo en que él me abrazó".

-No sé, Gina. Eso fue lo que dijo ella.-

-Pero yo no he vuelto con Robin… esto no tiene sentido.- Regina no podía dejar de llorar y Mary tomó su mano para intentar consolarla mientras la chica hablaba por teléfono.

-Eso fue lo que le dije.-

-¿Y qué sucedió luego?- Preguntó ansiosa la morena.

-Bueno, la abracé un momento hasta que su llanto se calmó y luego…- Zelena se sentía mal por decir lo siguiente. -Luego ella se alejó. No dijo a dónde se dirigía ni nada, solo me dijo que había sido un gusto conocerme y que le enviara salidos a mamá, pero nada más.- Se sentía una idiota por no haber actuado mejor en el momento, tendría que haber acompañado a Emma a su casa, no dejarla partir sola. -Gina, lo siento, pensé que volvería a su casa en el momento. No pensé que esto sucedería. Lo siento mucho… tendría que haber actuado de otra forma con ella.- La colorada se sentía muy aturdida por eso. Se sentía culpable.

Regina no sabía qué decir. Quería sentirse enojada con su hermana por haber dejado sola a Emma cuando la chica se encontraba mal, pero no podía. Su hermana no conocía bien a Emma y no sabía qué tan afectada estaba en el momento.

-Está bien, Zel…- Respondió la chica con la voz débil. -¿A qué hora sucedió esto?-

-Creo que como a las 10:30 de la mañana… no estoy del todo segura.-

-Está bien… vamos a hablar con el oficial ahora. Te llamo luego.- Dijo Regina sin esperar respuesta de su hermana y colgó el teléfono.

-¿Qué ha dicho?- preguntó ansiosa Mary al ver que Regina había terminado su conversación con su hermana.

-Que la vio esta mañana en el muelle a las 10:30 aproximadamente y que Emma estaba llorando.- Respondió la chica mientras secaba sus lágrimas.

-¿No sabe hacia dónde fue?- Mary estaba temblando por la preocupación.

-No, lo siento, Mary. Eso fue todo lo que dijo.-

-Señoritas.- Dijo el oficial para llamar la atención de las dos mujeres, quienes se voltearon a verlo.

-Lamento haber escuchado la conversación, pero si es cierto que la joven ha sido vista por última vez a las 10:30 de la mañana no podemos comenzar una búsqueda todavía.-

-¡¿Qué?!- Preguntaron ambas mujeres al mismo tiempo.

-El procedimiento dice que se deben esperar al menos 24 horas desde la última vez que alguien vio a la persona antes de declararla desaparecida.- Respondió con calma el hombre. -Pueden regresar mañana po…-

-¡Escúcheme un momento!- Dijo Regina furiosa acercándose deprisa al oficial. -¡Mi novia está desaparecida y no me importa una mierda su procedimiento! ¡Comenzará a buscarla en este momento!- La morena estaba que echaba humo, no podía creer que este individuo se negara a buscar a Emma en ese preciso momento. Y era tal su enfado contra el oficial que no se había dado cuenta que había llamado a Emma su novia enfrente de él.

-Pero señorita, yo no pue…-

-¿¡Tienes idea de quién soy!? ¡Soy Regina Mills, la hija de la alcaldesa! Así que mejor comience con la búsqueda en este instante antes de que llame a mi madre.-

-Pero señorita…-

-¿Qué sucede aquí?- Preguntó un hombre rubio acercándose hacia ellos.

-Señor, las señoritas aquí vinieron a reportar una desaparición, pero no puedo tomar la denuncia porque el procedimiento dice que se deben esperar al menos 24 horas desde la última vez que…-

-Muy bien.- Dijo el hombre levantando una mano para silenciar al oficial. Luego se volteó a ver a las dos mujeres. -Buenas noches, señoritas, soy el Sheriff David Nolan.-

-Buenas noches, Sheriff.- Respondió Mary. Regina volvió a mirar al oficial con enfado y luego se volteó para hablar con el sheriff.

-Buenas noches, Sheriff. Soy Regina Mills.-

-Es un gusto conocerla, Señorita Mills… ¿y usted es…?- Preguntó el hombre volteándose a ver a Mary.

-Mary Margaret Blanchard.-

-Encantado.- Respondió el Sheriff con una sonrisa. -Por favor pasemos a mi oficina para poder hablar.-

Los tres se dirigieron a la oficina, el Sheriff tomando asiento tras su escritorio y las dos mujeres frente a este.

-Como bien les ha informado el Oficial Williams, el procedimiento requiere que una persona haya desaparecido por 24 horas o más para poder declararla desaparecida.-

-Lo sé, pero ustedes tienen que…- Regina había comenzado a protestar, pero el Sheriff la interrumpió.

-Tranquila, Srta. Mills. Vamos a comenzar con la búsqueda cuanto antes.- Respondió con tranquilidad el hombre.

-¿De veras?- Preguntó Mary sintiéndose aliviada.

-Sí. Personalmente nunca creí que lo de las 24 horas fuese lo correcto. Cuando alguien desaparece cualquier minuto cuenta. Por más que se han dado casos en que la gente vuelve sola a su casa cuando la búsqueda policial ya comenzó yo creo que lo mejor es no dejar pasar el tiempo.-

-Oh muchas gracias, Sheriff.- Dijo Mary sintiendo que sus ojos se llenaban de lágrimas.

-Por favor llámeme David.- El hombre sonrió y luego se volteó hacia su computadora. -Y ahora por favor deme toda la información que tenga.-


Luego de haber dado toda la información que tenían, junto con una foto de Emma, ambas mujeres partieron a sus hogares.

Quisieron salir a buscar a Emma por su cuenta, pero el Sheriff insistió que lo mejor sería que regresaran a sus respectivos hogares y estuvieran atentas al teléfono por cualquier novedad, pero que le dejaran el trabajo de búsqueda a él y a sus oficiales.

Tras despedirse y jurar que si alguna se enteraba de algo nuevo llamaría a la otra al instante, cada una se subió a su coche.

Regina regresó a su casa como en autopiloto. Estaba demasiado aturdida. No podía creer que Emma estuviera desaparecida, y sabía que era culpa suya.

Al aparcar el coche en el garaje la morena apoyó la cabeza sobre el volante y comenzó a llorar. "Por favor vuelve a casa, Emma. Por favor regresa sana y salva… no me dejes".


A/N.2: Espero que todavía haya alguien allí que siga leyendo esta historia por más que me demore tanto en actualizar.

Ya queda poco para terminar la historia, así que la tortura ya terminará y no tendrán que sufrir más largas esperas jaja.

¡Por favor no olviden dejar sus comentarios!

B.H.