Capítulo XII: A ver qué pasa ahora

Y Woahhh Quinn era muy bella, y así de cerquita cómo estaba Rachel, ella era impresionante.

- Ufff – le sacó el aire a Rachel.

- Hola Quinn – le susurró sonrojada.

- Hola – susurró ella un pelín más despierta y sonrojada con su lindo ruido de motor. Eso hizo sonreír a Rachel y con ella sonriendo, Quinn sonrió.

- Y bueno eh – Rachel al ver sonriente a Quinn, ya no le preguntó lo del beso, Quinn se veía un poco mejor, eso era lo importante. Ella aprovechó para tocarle su cabeza, y sus vendas, así cómo el moretón para evaluar el estado de Quinn. Ella cerró los ojos ante el toque de Rachel – Ughhh – volvió a suspirar Rachel al estar tan cerca.

- No duele mucho – dijo Quinn - fastidia sí, pero no duele mucho. Sólo es lo visual de los moretones – y sí, eso era un desastre, pero en un consuelo, Quinn no sentía dolor, eso era genial.

Rachel en un segundo de valentía, le dio un abrazo de oso a Quinn, uno un tanto no muy fuerte por su mismo estado. Y así teniendo a Quinn recostada sobre ella otra vez le dijo – Quinn lo siento mucho, por todo lo que pude hacer o no, es decir de la cita anterior, el perderme hablando con Finn y dejarte en la mesa esperando – se disculpó ella.

Quinn al estar sobre Rachel, levantó su carita para verle cuándo ella se lo dijo – ok – asintió ella – me crees ¿verdad? – le preguntó otra vez – sí – contestó Quinn agotada.

Quinn se movió y se acomodó mejor sobre su cama, recostada sobre su cama, teniendo a Rachel al costado de ella.

- ¿Por qué cada que te veo, estás fatal? – le preguntó recordando lo que había dicho Santana. Quinn sólo levantó sus hombros desestimando el tema.

- Eres muy críptica, ¿sabías? – le preguntó al no obtener respuesta, Quinn sonrió un tanto - ¿estarás bien, si me voy? – le preguntó, Quinn asintió nuevamente – estoy llamando a Samanta – y con eso se fue aturdida y sin querer dejarla ahí, pero con todas sus clases en línea y ocupaciones, no podía quedarse y bien pensó que si Quinn se sentía agotada ,bien podría dormir un buen tiempo.

Samanta llegó a la media hora, Quinn estaba aún adormilada en la cama.

- Eh Lucy, ¿estás mejor? – le preguntó dándole un beso suave en la cabeza, de paso tocándole, notando que tenía un pequeño chichón en la cabeza, aparte de los moretones en su carita.

- Sí, sólo es lo visual, no duele – le contestó haciendo ademanes.

- Hey – volvió a decir Samanta, sentada al costado de Quinn - ¿Qué ha pasado mi Lucy, por qué estabas tan cabreada que fuiste de madrugada a la oficina y no me llamaste? – le preguntó .

Quinn lo pensó un momento, no quería mentirle a Samanta pero tampoco le podía decir: "Tú avanzaste, estabas cogiéndote a alguien de la que no me has hablado y yo estoy pagándole a la chica de la cual estaba terriblemente enamorada en el cole, para que finja ser mi novia y ni aún así, logro lo que quiero, me tiene pena, no es ni siquiera mi amiga, seguro estaba teniendo sexo con su novio ahora mismo, y yo tirada en el piso toda la noche porque un capullo me abrió la cabeza, y no sé si quería robar, matarme, ¿si era Finn?"

Quinn sacudió un poco la cabeza, soltó un gran suspiro de exasperación y dijo – creo que estoy muy saturada y hago colera rápido – Samanta no le creyó, tenía que haber más, y conociéndola, supo que, si estaba cerrada en banda, no podría sacarle nada. Ella la abrazó muy fuerte, pero al a vez sólo lo suficiente paran o hacer le daño, ayudándole a sentarse junto a ella, insistió para variar y Quinn para variar, le soltó la sopa, sorprendiendo a Samanta.

- Y estoy perdiendo mi mente – añadió Quinn

- No es eso Lucy – dándole un besito en la cien – sólo fue una mala noche – le explicó – yo te iba a hablar de esta chica que me llama la atención… - e iba seguir, pero Quinn intervino.

- No, no me digas, yo te pedí que avanzaras y eso estás haciendo, no sé por qué estoy enojada – soltó con un lindo puchero – además Alexia es una gran chica.

- Estás celosa y no voy a remplazarte – le dijo ante el hermoso gesto muy adorable de su Lucy, es más ella le dio un sentido beso, muy dulce a Quinn en sus mejillas.

- Sam, no estoy celosa – dijo con su ya desarmante puchero – sólo que eres mi mejor amiga y no sé qué haría sin ti, me he acostumbrado a ti y ya no sé cómo vivir sin ti – soltó emotiva

- Awww Lucy, eso es muy bello – se derretía Samanta esparciendo besitos por su carita – ese lado tuyo tienes que mostrar más, apuesto que eso le gustaría a Rachel, de mi parte sabes que te voy a amar toda la vida, sé que no cómo pareja y eso es un puñetazo muy fuerte.

- Lo siento Sam – le dijo su Lucy besándole su naricita tantas veces hasta hacerla reír.

- Ya basta, basta – le decía en broma entrelazando su mano con la de ella – y bueno eso – siguió explicándosele frente a su Lucy – me dijiste que avanzara y estoy tratando, pero es difícil. Te pido que intentes hacer lo mismo Lucy – le pidió.

- ¿Cómo así? – preguntó Quinn

- Pues que llegado el año no se acaba la vida – y cuándo Quinn iba a negar – no Lucy, saldrás bien – dijo muy firme – vas a salir bien y luego ¿qué?, debes empezar a hacer relaciones reales a conectarte con la gente. Estoy yo, y siempre lo estaré, pero debes seguir, no planear todo cómo si ya está se acabó todo.

Quinn sólo asintió dándole un beso en la mano a Samanta, ambas sabían que le iba a ser muy difícil el sólo hecho de tratar de hacerlo. Después Quinn le preguntó sobre qué habían encontrado – es muy pronto Lucy – le dijo Samanta y ella volvió a asentir – pero lo de Rachel lo he arreglado – añadió.

Con Quinn dormida en su cuarto, y con la puerta cerrada. Finn ni se había dado cuenta que Quinn estaba en el cuarto que compartía con Rachel. Él sólo llegó a su improvisado estudio para coger más cosas e ir hacia su trabajo otra vez.

Rachel había llegado hace más de diez minutos y observando a Finn, se le acercó, Finn estaba muy feliz y no sólo por haber tenido sexo con ella la noche anterior, después de frustrar la cita de Rachel o al menos la última parte, razonó Rachel conociéndole desde siempre, había algo más- ¿Por qué tan feliz amor? – le preguntó entre besos repartidos en su cuello.

- No sé, ha sido un gran día hasta ahora 8am estoy muy feliz – le dijo. Rachel aprovechó para contarle lo que había pasado con Quinn, él muy críptico dijo - al fin, alguien hizo algo – causado enojo en Rachel, empezando una discusión con su novio.

- Pero Rachel – razonaba él – el karma va a encontrarte, o que se yo habrá cabreado a alguien – fue lo único que dijo referente a Quinn.

Rachel iba a comenzar su perorata otra vez cuándo Alexia tocó insistentemente la puerta para darle una gran noticia a su parecer, una audición para una obra de teatro en Londres.

Y vaya que le convendría si la cogía.

Alexia usó todas sus cartas para convencerla diciendo que podía usar el Jet de su jefa y llevar a todos sus amigos incluido Finn para la audición ya que, si la cogía, esa era otra historia.

Que saldrían a la noche.

Inicio de flashback

- Ya está – le aseguró Samanta habiendo recibido un mensaje de Alexia. Quinn asintió. Eso era algo grande para ella.

Finn de flashback

Al final de ese día, Rachel y amigos partió hacia Inglaterra, a por una audición. Santana no se enteró que Quinn había estado durmiendo en su casa hasta que Rachel se lo dijo en el avión.

El equipo de seguridad de Quinn pudo registrar hasta por debajo de la alfombra del departamento de Finn, según sospechas de ella, una vez que Quinn se fue a su casa a descansar.

Rachel pasó la audición para representar una obra de teatro durante dos meses ahí. Ella lo dudo y mucho en un instante, pero al final aceptó.

Una obra financiada por Quinn, creyente del talento de Rachel y fastidiada por la falta de ofertas hacia su persona. Una obra que reunía a muchas figuras públicas, y dónde irían muchos clientes de Quinn, que involucraban en productores directores famosos y en emergentes, claro eso no lo sabría jamás Rachel. Ella sólo estaba tratando de poner en alto el nombre de Rachel, de hacerla destacar, una vez que arranque, todo dependería de ella.

Y qué mejor, que esté dos meses fuera, para que vea otros horizontes y otros lugares y para que esté lejos de Finn. Quién de hecho se iba a cabrear más con ella, y a ella no le importaba nada, es más hasta la hacía sonreír.

Y así Rachel se fue dos meses fuera y Finn se quedó más cabreado con Quinn. Quinn se permitió sonreír más aún.

Pasados dos meses y entrado el tercer mes – viernes 17 de Abril en Londres

Quinn fue a recogerla al departamento que estaba alquilando sólo para encontrar a "su novia" en la cama con su novio, media desnuda.

Ufff, ni qué decir, Finn era un buen novio, lo cuál iba en contra de los planes de ella "la novia" de su novia.

- Me estás engañando – le dijo en broma a ambos, Rachel a horcadas de él, semidesnuda se cubrió con lo primero que vió, Finn empezó a maldecirla por interrumpir, por bloquearla, ella se quedó impávida, cruzando los brazos sobre su pecho - ¿y bien? - les preguntó

- Quinn ¡ estás demente - le gritó Rachel.

- Oh cariño, yo sólo venía a recogerte, vamos a desayunar, buenas fotos y volvemos a casa – con una sonrisa que ya detestaba Finn.

- No, no va a ir a ningún lado contigo – le dijo Finn – es más vamos a salir

- ¿Así en calidad de qué?, que recuerde yo soy su novia y tú no

- ¿Qué no? Soy su prometido – soltó petulante Finn

- ¿El eterno prometido, desde los 16? – le preguntó levantando una ceja.

Y con la siguiente frase de Finn, Quinn se enteraría de aquello que no quería.

- No, el prometido que se casará con ella el fin de año, ni bien te deje en público, cómo se verá eso ¿Quinn?, te imaginas – picándole Finn le preguntó - ¿y qué opina tu abuelo de esto? - haciendo ademanes con las manos – sabe lo qué estás haciendo o ¿se lo digo yo?

Finn y Quinn se miraban con dagas en lo ojos, Rachel veía todo cuál partido de Tennis.

Quinn no quería hacer cóleras, no podía a menos que quiera desmayarse otra vez, ella tenía pánico de admitir que el contrato se le estaba yendo de las manos, el tiempo apremiaba, seguía avanzando y aún no tenía nada tangible en las manos, y eso la enloquecía.

- Finn – dijo muy tranquila ella – puedes ir de chismoso con mi tío y lo voy a perder todo, pero creme en esto a Rachel le irá peor y no de mi mano, sino la de él. ¿Estás seguro de querer jugar así?

- Estás blofeando – contestó él muy amargado, ya vestido enfrentando a Quinn con tan sólo un metro de separación entre ellos.

Quinn se acercó al ras con él y le dijo al oído susurrando para qué él sólo lo supiera – eres un cobarde.

Hummm, ¿Y ahora quién estaba blofeando?

Finn se puso pálido, ¿acaso Quinn lo había descubierto?

Rachel pidió hablar con Finn en el cuarto a solas, Quinn esperó en la sala de estar, momentos después Finn salió rabiando y maldiciendo.

- Listo, ¿nos vamos? – le preguntó Quinn a Rachel quién lucía cabreada, mucho en realidad.

- Quinn ¡ - medio gritó parándose delante de ella – no sé porque haces esta clase de cosas – señalándolas a ellas y al cuarto dónde estaba Finn.

- Porque está en el contrato, vámonos al mall, y de ahí a varios lugares públicos, bonitas fotitos, es todo, qué tengo que saber yo que estabas ocupada.

- Finn dice que es porque aún le gustas ¿es eso verdad?

- ¿Es en serio Rachel?, si quisiera un contrato con él se lo hubiera pedido a cambio de ti – incrédula Quinn, jamás iría por ese camino

- ¿Qué significa esto?, ¿te gusto? O ¿sólo quieres fastidiar mi boda al igual que en mis 16?

- ¿Es en serio qué te vayas a casar?, ¿cómo, por qué, no tiene sentido Rachel? – se enojó también Quinn y mucho al ver que Finn sólo quería aferrarse a alguien otra vez – tienes un gran futuro por delante de ti.

- ¿Mi boda es sin sentido? – se volvió a encabronar Rachel – este estúpido contrato es lo que no tiene sentido, tú jugando a esto – haciendo señas al departamento

- Me importa cero, no está en discusión, vamos a salir y a tomar fotos - ordenó Quinn y con eso se cerró en banda.

Sólo para avanzar unos pasos más y con toda la colera en su mente, ella se desmayó ante los gritos de Rachel por no saber qué estaba pasando.

- Quinn, Quinn ¡ - gritaba ella y ante no recibir respuestas, llamó a Finn y lo hizo volver quien se asustó al ver a Quinn desmayada y bajo amenazas de Rachel la cargó y la llevaron al hospital, llamando a Samanta.

El doctor vino enojado y le volvió a decir lo mismo, que Quinn había hecho colera e ira y no pudiendo hacerlo, ella se había desmayado, su doctor estaba francamente enojado ya que Quinn era una paciente muy rebelde que le hacía difícil su trabajo.

El doctor viendo la actitud de Quinn la sedó diciendo que pasaría todo el día y la noche allí, ya para mañana si todo iba mejor le daría el alta.

- Mierda Quinn – susurraba Rachel cogiendo su cabello, preocupándose por no saber el estado de Quinn, sospechando de que tenía que haber algo más, ya que los demás no terminan en emergencia sólo porque están iracundos – pasa algo raro – susurró ella.

A la par que se puso a pensar en la pedida de mano de Finn, ella sentada al lado de Quinn, tomándole la mano – raro – susurraba. Finn le había pedido la mano cuándo ellos estaban teniendo problemas y ella por alguna razón le dijo que sí y el también le dijo que sí.

- ¿Ha sido muy apresurado? – se quedó pensado

A la para que también pensaba en Quinn, los tres meses que habían pasado juntas, había habido, cenas, viajes, reuniones con capullos en su ciudad, en otras, todas con las personas necesarias en el momento necesario, justo lo necesario que necesites para surgir.

Ella creciendo de a pocos con sus propios méritos y gracias al empujón que le había dado Quinn, de poco en poco, pero iba genial.

- La relación de ambas, aún no sabía que decir, pero no era malo ni genial tampoco – lo reconoció Rachel, e incluso se puso por primera vez a pensar - ¿y si la mala de todo esto no es Quinn?, y ¿si el que hace toda la manipulación es Finn? Y ¿si hay mentiras o la falta de comunicación, por los inventos? de ¿quién sería de Finn o de Quinn? ¿por qué motivo?

Por primera vez en su vida, ella estaba muy confundida.

Dicen que el amor no tiene límites.

Digo que, si necesitas así, un conjunto de pura mierda para lograrlo, a la larga, al pasar los años, no vale la pena. Y eso es decirlo de manera amigable.

Su boda aún más cerca y ella por primera vez preguntándose si era lo correcto.

Y aún más preocupante en su mente, su boda no el preocupaba mucho, eso la asustó tanto cómo el hecho de que Quinn hacía rabia e ira todos los días con sus inversores y nunca se había puesto mal, salvo cuándo se trataba de ella. Las dos veces que había estado en el hospital había sido la primera porque ella no obtuvo su audición, la segunda por una pelea con Finn acerca de ella.

- Joder – soltó ella con una gran exhalación viendo que el pecho de Quinn subía y bajaba con cada exhalación de ella, que estaba plácidamente dormida, tan bella cómo una princesa.