En los planes de vida de Kara Danvers jamás había entrado la idea de ser madre, esa era una aspiración que su hermana siempre tuvo, pero ella no, ni por asomo se lo había planteado, mucho menos llegar a considerarlo ni siquiera cuando su relación con Lena fue en aumento. La morena por su parte había jurado que jamás tendría hijos, no quería traer al mundo a otra persona que fuera víctima del apellido Luthor, por lo que la simple idea le causaba dolor de estómago. Así que escuchar a esa adolescente decir que era hija de ambas mujeres, les había parado el corazón momentáneamente.
La reportera de Catco intento por un minuto reconsiderar la posibilidad de que alguien estuviera gastándole una broma muy pesada, o que todo aquella no fuera más que una confusión, pero negarlo era casi como negar su propia existencia. La joven frente a ella era un calco de Lena, esbelta, tez blanca como la nieve, un cabello negro y ondulado que caía suelto de manera desprolija a ambos costados de su rostro. Sus rasgos eran fuertes aunque delicados, la barbilla ligeramente en punta, la línea de su mandíbula era alargada y perfecta, como la de la mujer a su lado que no salía de su asombro. Sin embargo había algo que no era propio de la empresaria, y eran sus ojos, unos ojos azul profundo que si mirabas de cerca casi podías oír la inmensidad del océano. Unos ojos kriptonianos como los de su primo, como los de su sobrino, como los suyos propios. Y el calor corporal que su cuerpo desprendía, tan común en los de su especie, que la hacía dejar cualquier tipo de duda totalmente relegada. Esa joven era sin duda sangre de su sangre.
T- Mi madre dijo que con el medallón me creerían- exclamo la joven al cabo de unos minutos de incómodo silencio- tuve que salir de prisa y no hubo tiempo de traerles un mensaje un poco más concreto.- Sonrió con timidez sintiendo la mirada de Lena penetrarle las entrañas.
K- Toma asiendo Lessa, y trata de explicarnos con calma que sucede aquí- Kara camino para encender las luces y regreso junto a Lena para ocupar un lugar en el sofá, en donde la morena seguía inspeccionando a la chica con desconfianza.
T- Díganme Tess por favor, solo la abuela Lilian me llama Lessa y lo detesto- sonrió ligeramente con una mueca de costado al tiempo que elevaba su ceja en un gesto de más conocido para Kara.
K- Sin duda veo el parecido- sonrió de manera reconfortante para tratar que la joven se sintiera más cómoda.
L- ¿Conoces a mi madre?- pregunto al fin rompiendo el silencio con una expresión casi huraña en su rostro.
T- Claro, es mi abuela, no se trata de la persona más cariñosa del mundo, pero jugamos ajedrez cada martes después de la escuela, y los sábados por la mañana voy a la mansión y tomo clases de equitación con ella- comenzaba a relajarse lentamente, esas dos mujeres eran sus madres, bueno, serían sus madres y la única diferencia con las que la habían criado, era la clara juventud en sus rostros.
L- Suena como mi madre- farfullo casi en silencio bajando la mirada al piso al tiempo que inspeccionaba el medallón para asegurarse que era el mismo que traía colgado a su cuello.
K- Eso es interesante- volvió a sonreír acomodando sus gafas- ¿Cómo es que paso esto?, me refiero a ¿cómo es que eres hija de las dos?.
T- No puedo decirles mucho en realidad, el tío Brainy dice que cierta información puede alterar el curso del espacio-tiempo. Solo puedo decirles que algo pasó en una misión, y cuando regresaron a casa mamá Lena estaba embarazada de mí.
L- ¿Entonces eres humana?- cuestiono la morena sin abandonar su cara de pocos amigos.
K- Es kriptoniana- contesto Kara sin deja de mirar a Tess.
L- ¿Cómo lo sabes?
K- Puedo sentirlo, hay una conexión entre ella y yo, algo que no puedo explicarte, pero siento mi sangre corriendo por sus venas.
T- En realidad tengo el ADN de ambas, lo que lo hace muy extraño si lo piensas con cuidado, heredé los poderes de las dos.- De pronto la joven palideció, como si hubiera recordado algo muy importante.
L- ¿De las dos?- pregunto Lena aun con más incredulidad- yo no tengo poderes.
T- ¡Diablos!- exclamo mordiendo su labio inferior- se supone que no debía decirles eso, mamá va a matarme.
K- ¿Decirnos que Tess?
T- Emm… mamá estaba experimentando con algo un día, y su ADN sufrió algún tipo de mutación, a los pocos día desarrollo poderes de telequinesis y telepatía- suspiró profundamente y continuó hablando- se unió a mamá Kara y al resto para proteger la tierra. Algunos años después paso lo mío.- Sonrió tratando de quitarle dramatismo a la situación mientras jugaba con otro colgante que tenía en su cuello- lo que me trae al porque estoy aquí. Resulta que un grupo de alienígenas arribo a la tierra y lo único que quieren es capturarme para replicar mi ADN, y mientras descubren como deshacerse de ellos, mamá Lena pensó que estaría mejor en un lugar en donde no corriera riesgo, sacarme del planeta no era una opción, así que aquí me tienen.
L- No puedo creerlo- exclamo la morena poniéndose de pie y caminando hasta su habitación dejando a las dos mujeres solas.
K- Discúlpala, cuando se trata de su familia no suele tomarse las cosas muy bien.
T- Si lo sé- dijo algo apenada poniéndose de pie y observando la puerta cerrada por donde se había perdido su futura madre.
K- Creo que ha sido demasiada información por una noche- sonrió con cariño caminando hasta la joven- ¿Qué es esto?- pregunto reconociendo el colgante en su cuello- se lo había dado a Mon-El, ¿cómo es que lo tienes tú?.
T- ¡Ah! Esto, es que no es el mismo, a este me lo obsequió la abuela Alura hace unos meses cuando cumplí quince años- observó la expresión de desconcierto de Kara y sonrió ligeramente- si se lo que se siente, nuestra familia es muy extraña vista desde afuera.
K- No lo dudo- exclamo la rubia abriendo sus ojos como plato- ven, te mostrare la habitación de huéspedes, debes descansar y podremos hablar más en la mañana.
T- Descuida, vivo aquí, o en realidad viviré aquí, se dónde está la habitación.
K- De acuerdo, estás en tu casa entonces, llama si necesitas algo- le dijo de manera reconfortante viendo como Tess avanzaba hasta el pasillo que llevaba al resto de la casa- descansa.
T- Tú también mamá- soltó sin darse cuenta y volteo sonrojada notando de inmediato su acto fallido- lo siento, tú también descansa Kara.- Y se perdió tras las paredes dejando a la reportera con una extraña sensación en su interior.
Esa noche nadie durmió en la casa de Lena Luthor, había demasiadas cosas en que pensar, mucha información junta que procesar y tantas preguntas sin respuestas que carcomían la mente de la reportera y de la joven empresaria. En la habitación contigua, la adolescente del futuro daba vueltas en su cama sin parar, había salido tan abruptamente de su propio tiempo que ni siquiera tuvo lugar a despedirse de su madre Kara. Una Lena ya adulta la mando de inmediato al pasado sin darle demasiadas explicaciones, pero ver a la más seria de sus madres entrar con temor en su rostro, le tenían tan preocupada que llego a preguntarse si volvería a casa algún día, y si era así, ¿cuánto tiempo pasaría hasta que eso pase?.
L-¿Tú le crees?- pregunto la morena del otro lado de la encimera extendiéndole a Kara su café.
K- No tengo razones para no hacerlo, tú la viste, y la oíste Lena, es idéntica a nosotras. Quizás no sepamos como pasará, ni cuando, pero si hay algo de lo que no tengo dudas, es que esa niña es nuestra hija del futuro, y nuestro deber es protegerla.
L- De acuerdo pero debes saber, que los niños no se me dan muy bien- advirtió la morena con seriedad- y que tendrá que ir contigo a Catco, yo tengo una decena de reuniones en L-Corp esta mañana y no puedo llevarla conmigo, y definitivamente no podemos dejarla sola aquí.
K- ¿Y si la llevamos con Alex?- pregunto tratando de zafarse al recordar que tenía una importante entrevista programada.
L- Demasiadas preguntas para responder en un par de minutos- suspiro apesadumbrada- además pienso que si dice la verdad, mientras menos personas sepan quién es, mejor.
Las tres mujeres desayunaron en un silencio casi sepulcral en el living de la casa de la empresaria, y en cuanto acabaron, Lena se marchó con prisa a su trabajo, dejando a Kara con Tess que no paraba de hacerle preguntas sobre cómo funcionaba su vida antes de ella.
T- Lo siento, mis madres no hablan mucho de cómo eran antes de que yo naciera- sonrió algo divertida sin dejar de inspeccionar la oficina de James tocando todo a su paso como una niña revoltosa- creo que me convertí en el centro de su atención.
K- Apuesto que así fue- exclamo la rubia quitándole la pelota de baseball autografiada que Tess había tomado del escritorio de su amigo y jefe para volver a ponerla en su lugar.
T- Mamá Lena suele decir que su vida cambio por completo cuando yo nací, y que ahora es mejor persona de lo que era, nunca le creí del todo, aunque conociendo a su yo de esta época supongo no mentía.
K- Lena es un poco seria a veces, y no tiene buena relación con lo que queda de su familia, eso hace que todo lo que respecta a su sangre le traiga conflictos emocionales. – Kara sonrió con algo de pena al recordar todo lo que la morena había tenido que soportar- sin embargo, es la persona más dulce que conozco cuando deja caer sus muros.
Tess rio con sentimiento y sus ojos se iluminaron de orgullo, le encantaba la idea de saber cosas de sus madres que no sabía, descubrir a las personas que eran antes de darle la vida, y se sentía extasiada por estar en ese lugar rodeada de tanta información nueva que estimulaba su mente.
K- ¿Cómo te hiciste esa cicatriz?- pregunto Kara luego de un rato levantando el rostro de su agenda y notando por primera vez la pequeña marca que la adolescente tenía sobre su ceja izquierda.
T- Esto fue culpa de mi primo Jonathan, cuando creces en la tierra te acostumbras a que nada puede lastimarte y dejas de prestar atención, y un verano fuimos toda la familia a Argo, él y yo jugábamos a los espadachines y me golpeó con un trozo de madera en la frente. La abuela casi lo mata.
La reportera rio mostrando sus perlados dientes y sintiendo un anhelo muy grande por vivir ese futuro que parecía prometedor y plagado de buenos recuerdos para Tess, y por primera vez en su vida, se preguntó que se sentiría ser madre.
El resto de la mañana se la pasaron de un lugar a otro, Kara tenía mucho trabajo pendiente y no podía darse el lujo de tomarse el día. La adolescente por su parte, no paraba de hacer preguntas, y disfrutaba de ver a la rubia en su elemento, quizás debía replantearse lo que quería hacer en cuanto terminara la escuela, ya que el trabajo de reportera parecía más interesante viéndolo de cerca.
En cuanto llegaron a la oficina nuevamente, almorzaron en la terraza mientras Kara escribía a toda prisa un artículo que debía publicarse esa misma tarde. Tess leía unas revistas que la rubia le había comprado para mantenerla callada el tiempo suficiente para terminar su trabajo. Todo parecía estar saliendo a las mil maravillas, cuando una melena rubia, corta y ondulada cruzó por el ventanal a su derecha. La figura de Cat Grant caminando por el pasillo se llevó de pronto toda la paz que había conseguido esa mañana de por si vertiginosa.
K- Señorita Grant- exclamo la reportera entrando con prisa a la oficina de James tras su antigua jefa- ¿qué hace aquí?- pregunto acomodando sus gafas con nerviosismo, si la reina de los medios estaba en la ciudad, de seguro no pasaba nada bueno.
C- Hola Kira- sonrió con malicia al ver la cara de preocupación de su discípula predilecta- que no te sorprenda verme aquí, vendí Catco pero aún tengo acciones en la compañía y una clausula en el contrato que me permite intervenir cuando lo crea necesario.
K- ¿Y lo cree necesario?- Kara se sentía que había hecho algo mal, y ni siquiera había hecho nada. La simple presencia de Cat Grant lograba que se sintiera como una asistente novata otra vez.
C- No es necesario que remarques lo obvio- exclamo sacando de su bolso un periódico que no era el que ellos producían- ¿cómo es que el Daily Planet publica antes que nosotros el romance de mi chica con la joven Luthor?- el rostro de la reportera palideció de inmediato en cuanto tomo el periódico en sus manos y pudo ver la foto de Supergirl besando en el balcón de L-Corp a Lena. – El hecho de que ella sea la nueva dueña y tu su antigua novia, no implica que debamos dejar de lado una noticia tan relevante. Nos debemos a la verdad Kira.
La kriptoniana se sentía al borde del desmayo, la habitación comenzó a darle vueltas sin parar, y se sentó en el sofá en un intento desesperado por no terminar tumbada en el piso de la oficina donde Cat Grant la observaba atenta y expectante por una respuesta. ¿Cómo habían sido tan descuidadas? Se preguntó tratando de recobrar la compostura, Lena había sido vista con Kara en situaciones románticas más de una vez, y ahora aparecía besándose con Supergirl en la portada de uno de los periódicos de más venta en el país. Arreglar eso sin duda no sería algo sencillo, y si lo pensaba con detenimiento lo veía casi imposible.
C- ¿Tú quién eres niña?- pregunto Cat de pronto al ver entrar a Tess con cara de preocupación al ver el estado en el que Kara se encontraba- tu rostro me resulta familiar.
K- Ella es Tess- respondió con prisa antes que la adolescente metiera la pata a un nivel irreparable- Tess Luthor, la sobrina de Lena, está de visita por tiempo indeterminado.- Kara se puso de pie y tomo a la muchacha de un brazo arrastrándola fuera de la oficina hasta donde estaba su escritorio y dejando a Cat Grant con cara de desconcierto. Y cuando estaba a punto de entrar en un estado de pánico vio a James con Lena tras él cruzar por el umbral frente a ella. La morena enarco una ceja en cuando noto la preocupación en el rostro de su novia y se apresuró para llegar a su lado.
L- Cariño ¿te sientes bien?, estas más pálida de lo normal. – Cuestiono preocupada- ¿Tienes un ataque de pánico?
K- Sin duda alguna, y tenemos un problema- exclamo tomando aire y extendiéndole el periódico a la morena que lo tomo con desconfianza- un problema muy muy grande.
