Capítulo XIII: Esto va a pasar contigo o sin ti
Quinn seguía en el hospital, ya era el siguiente día y ella estaba despertando por la mañana, Rachel estaba dormida en el sillón al costado de ella y Quinn que la vio así, la meció levemente para que se levante.
- Hey hermosa, arriba bebé – le susurró y eso hizo el truco, Rachel se despertó y por su mismo estado se sonrojó mucho, ya que su pelito estaba desordenado y su maquillaje era poquísimo, pero para Quinn, Rachel estaba demasiado hermosa cómo para no decírselo – estás demasiado hermosa – le dijo y obvio que Rachel se sonrojó aún más e intento arreglarse bajo la intensa mirada de Quinn.
- Hola, hasta que despertaste – le dijo sonriendo tontamente bajo la intensa mirada de Quinn que también sonreía tontamente al verla tan, pero tan adorable.
Huh
Eso le hizo pensar a Rachel que ellas estaban haciendo cosas que las parejas hacen juntas, todo con sonrisas afines, y antes de ni siquiera darse cuenta, Quinn se encontraba acorralando a Rachel en una de las paredes del hospital, ella apoyada en la pared y Quinn al raz de ella.
- Hola bebé – le susurró y Rachel tragó espeso, Quinn era muy hermosa, así sin ojeras, relajada, y aunque no tuviera maquillaje, la belleza de Quinn le impactaba y mucho.
- Q..Quinn ¿qué haces? – tartamudeó ella al verla tan cerca y Quinn pensando que si pasaba mucho tiempo Rachel se iría hacia atrás. Quinn con ambas manos le cogió el rostro y la besó, oyendo un suspiro sin saber si era de ella o de Rachel.
Quinn no se detuvo, y cogiéndole su carita con ambas manos la besó con todo lo que tuvo, apasionadamente, sin permitir que Rachel se apartara del beso, aunque muchos esfuerzos no hacía. Ella estaba perdida en los labios de Quinn, en la dulzura de su actuar, en lo delicioso que había al explorar la boca de la otra con la lengua, cada centímetro de ella.
- Mierda - suspiró Rachel al separarse por tener que respirar, sólo breves momentos, después volvió a besarla cogiendo con ambas manos la cintura de Quinn y atrayéndola hacia ella, con muchos gemidos de por medio, envueltas ambas en la pasión del momento sin poder alejarse una de la otra hasta qué…
- Hummm hummm – carraspeo Santana con lo que Rachel a regañadientes se separó de Quinn muy roja cómo tomate al igual que Quinn, que tenía una dulce sonrisa.
- Yo, yo me tengo que ir – le dijo apresuradamente saliendo casi corriendo del cuarto
- Rach no por favor – alcanzó a decir Quinn, sin embargo, ella ya se había ido.
- Humm hummm – volvió a decir Santana enfrentada a ella – creo que es hora de que hablemos - le soltó con los brazos cruzados y Quinn, aunque asustada ya que no sabía si Santana le iba a patear el trasero, igual asintió, ella por fin iba a hablar con la mujer que había sido su mejor amiga y que más ganas le tenía, más que Finn. Más el beso que le había dado Rachel le daba valor para hacer todo.
…
Y en cuanto a manipulación, ella pensó, que tanto Finn cómo Quinn lo hacían, la diferencia, Quinn lo estipuló en un contrato y era muy visible, lo hacía por la carrera de Rachel, no por el ascenso o la plata que pudiera ganar, eso sólo eran escusas.
Finn a diferencia más allá de ser un novio amoroso, perseguía sus propias motivaciones, el hecho de que creía que su felicidad estaba con Rachel y qué sólo la podría alcanzar con ella, y de la mano de ella, lograría el ascenso que deseaba.
Cuando la felicidad es algo que tienes que tener por ti mismo, nunca basarla en nadie, porque le día que no esté, ya está, se te acabo el mundo, se te cortó la vida. Es por eso.
Ese día Quinn y Rachel iban a salir a una reunión dónde le iban a dar a la empresa un premio por su desempeño en cierta área.
Quinn invitó a Rachel – a ver qué pasa ahora – se dijo Quinn creyendo que cada fin de mes que salía con ella, siempre algo malo ocurría, cómo su asalto, el hecho de Londres, otro en dónde Finn la llamó y ella se quedó en visto en un restaurante muy concurrido, y otros casos así, siempre al fin de mes. Así que por eso Quinn se dijo - a ver qué pasa ahora – esperando lo peor, y para nada preparada para lo mejor.
…
Rachel muy apresurada subió al carro y le dijo a Ollie que la llevara a su departamento a prepararse y de ahí a encontrar a Alexia para empezar su día, sin saber que le había poseído para no rechazar a Quinn de ese fabuloso beso.
- Mierda – susurró perdiendo su mirada por la ventana.
Ollie observaba todo muy atento atravez del espejo retrovisor notando que algo había pasado – ojalá algo bueno – pensaba.
…
Rachel llegó a su departamento dónde la esperaba Alexia para acompañarle a otra audición para una obra en el mismo New York.
Rachel con las energías renovadas se decidió a empezar su día y a no pensar en Quinn y en Finn, ese día tenía que ser sobre ella, y a por todo se dijo antes de cambiarse y volver a salir.
…
Finn seguía encabronado con Quinn y ahora estaba más preocupado pensando que Quinn sabía,
- ¿Y qué sabía, cuánto, acaso le iba a decir a Rachel? – se preguntó asustado
- No – se respondió solo – no le puede decir y si lo hace negaré todo, ella me creerá
…
- Así que – dijo Santana todavía con los brazos cruzados sobre su pecho mirándole no con dagas, sino más bien, estudiándola, y eso lo sabía Quinn.
- Ayúdame – pidió Quinn señalándole la ropa y moviéndose un poco lento
- No necesitabas ayuda antes – le dijo Santana, pero igual le alcanzó su ropa lanzando un gemido al ver la espalda de Quinn cuando ella e quitó la bata para poder vestirse.
Quinn le estaba dando la espalda a fin de tener algo de privacidad ya que se encontraba semidesnuda.
Santana caminó hacia ella y con Quinn poniendo ambas manos hacia su camilla, Santana se paró atrás de ella observando aún con mucho más detalle su espalda sin vergüenza alguna en lo que Quinn se sonrojaba por estar en esa posición de sumisión ante quien había sido su mejor amiga.
- Aquí – preguntó Santana sin soltar la pregunta tocando una cicatriz a lo largo de su columna en la espalda baja.
- Mi carro contra un camión – le contestó ella – la casi boda
- Aquí – volvió a preguntar tocando una cicatriz a la altura de su hombro derecho, varias de ellas.
- Russell – contestó ella
- Maldito Russell – no pudo evitar maldecirlo y Quinn asintió.
- Aquí – toco otra a la altura de la costilla izquierda
- Caí de la escalera y me rompí varias costillas, también Russell – le dijo volteándose y mirando a su amiga quien tenía la vista medianamente nublada con las lágrimas no derramadas de tristeza por Quinn a la par de ira contra Russell.
- Aquí – preguntó esta vez Quinn colocando la mano de Santana sobre su corazón, ambas respirando superficialmente – mi bebé, Rachel y tú – le contestó cómo diciendo que alejarse de los tres le había roto el corazón.
- Ahhh mierda – le susurró Santana mirándole a los ojos derramando una lágrima solitaria, mima que fue seguida por Quinn, ambas llorando una frente a la otra.
Quinn sin saber que iba a hacer Santana, y Santana sin saber si abrazar a Quinn o correr a destrozar a Russell.
Al final la abrazó dejándose llorar al igual que Quinn sobre su hombro, momento que fue presenciado y fotografiado por Finn, a fin de tener algo contra Quinn.
Y con él retirándose, ambas mujeres se abrazaron un poco más, ambas regulando su respiración – aún estoy enojada contigo – le susurró Santana
- Lo sé – respondió ella
- Aún me debes muchas explicaciones – también le dijo apartándose de ella y apoyándola contra la camilla.
- Lo sé – volvió a repetir Quinn
- Y ya, que amas a mi Rachel – le soltó y Quinn no lo negó – supongo que tendremos que hablar un punto de equilibrio, ya que nos vamos a ver mucho más – añadió observando a Quinn asentir sonriente, limpiándose las lágrimas esta vez de felicidad. Su Santana le estaba dando una oportunidad y eso era demasiado grande para Quinn.
Santana después le ayudó a vestirse y así ambas partieron hacia el departamento que Quinn compartía con Rachel o debía compartir, dónde se quedaron hasta tarde conversando de todo y nada, un trago que otro para Santana, jugo para Quinn ya que recién salía del hospital, a conversar de todo lo que se perdieron una de la otra durante todos esos años.
…
Santana no le perdonó todo, le dijo que necesitaba tiempo y Quinn muy emotiva se lo concedió.
Y ya con eso, Quinn agotada emocionalmente antes de recostarse en su cama a descansar habló con Samanta y Alexia para ver cómo iba su trabajo, ya después de eso se recostó por primera vez en mucho tiempo, muy feliz por el día que había tenido, besando a Rachel, no negando a nadie que amaba a Rachel, posiblemente reconciliándose con Santana.
- Ufff, estoy demasiado feliz – decía al aire y con eso se durmió un par de horas hasta que el sonido de la puerta al ser azotada la sobresaltó pensando en quién podía ser, sólo Samanta y Rachel tenían llave.
- ¿Quién? – preguntó, pero nadie contestó, ella se paró y se fue a buscar quien, cuando sintió dos brazos empujándole hacia la pared – mierda - susurró, pero no se asustó, el mismo aroma de Rachel le decía que ella había sido.
- Hola Quinn – le susurró Rachel un pelín ebria en el cuello mordiéndoselo.
- Ahhhhh – soltó Quinn entre un gemido – Rachel bebé ¿qué pasa? – preguntó empujándole un poco para poder ver su rostro.
- Estoy demasiado feliz – le contestó Rachel – eh audicionado y he cogido un papel para la gran obra en New york, aquí mismo, y estoy muy feliz – volvió a repetir besando a Quinn apasionadamente haciéndole perder el foco y orientación, llevándosela a la cama y arrojándola sobre ella causado una gran sorpresa.
- Rach, bebé, estás ebria, no quieres hacer esto, te vas a arrepentir mañana – le dijo sin querer aprovecharse de ella bajo ese estado.
- ¿No quieres besarme? – le preguntó con un desarmador puchero que derritió a Quinn.
- Awww bebé, claro que quiero, me muero por besarte, pero no me voy a aprovechar de ti – le soltó admirando la belleza de Rachel.
- Quinn estoy consciente, no estoy tan ebria, sólo lo suficiente para darme valentía – le contestó ella a horcadas de Quinn.
- ¿Valentía para qué bebé? – preguntó derretida de amor por la visión de Rachel siendo muy adorable.
- Para tener sexo contigo toda la noche – le respondió con una sonrisa depredadora que envió corrientes sobre su columna y hacer latir su corazón como loco.
- Yo quiero hacer el amor Rach, hacerte el amor – le dijo ya indefensa a lo que Rachel quería hacer con ella. Rachel podía hacer lo que quiera con ella.
- Quinn – dijo seriamente – esto va a pasar contigo o sin ti – dijo intentando poner sus brazos en jarra y fallando por su propio estado de embriaguez y adorabilidad, Quinn asintió, Rachel podía hacer con ella lo que quisiera, repito.
Ufff
Y así Rachel le ayudó a Quinn a desvestirse muy rápido y a ella misma, teniendo dificultades con su ropa, Quinn le ayudó, ambas se besaron apasionadamente después de eso, ambas muy desnudas teniendo contacto piel con piel demasiado excitadas ambas.
- Mierda – susurraba una y la otra entre besos y gemidos – joder - susurraba Quinn
- Awww bebé, eso es justo lo que trato de hacerte mi Quinn - le susurró en la oreja para después morderla mientras sus manos aprovechaban en tocar todo lo que pudieran, una a la otra, ambas muy encendidas.
Quinn volteó a Rachel sobre su cama, la inmovilizó con su cuerpo y después de besarla apasionadamente, empezó a esparcir deliciosos besos sobre cada centímetro de su cuerpo bajando pro su abdomen, recorriendo sus muslos, ignorando el paquete de nervios en la zona intima de Rachel, todo seguido de maldiciones y gemidos de ambas.
Rachel se volteó en la cama, y Quinn miró enamorada el lindo culito de su Rachel, a ella le encantaba su culito, le dio besos, masajeo y hasta mordió provocando aún más gemidos en Rachel.
- Quinn te necesito, te necesito – rogaba Rachel, pero Quinn no podía seguir, no se iba a aprovechar de Rachel por más que ella se lo pidiera, Rachel estaba un pelín ebria, era por eso.
Quinn cubrió a Rachel con su cuerpo, Rachel boca a bajo del colchón, Quinn encima de ella con los pezones muy erectos.
- Sóbate mi amor, muévete – le susurró en la oreja mientras le mordía un lóbulo, cogía con una mano su cintura y con la otra entrelazaba sus manos con las de su Rachel.
Rachel empezó a moverse, a sobar su lindo culito sobre la intimidad de su Quinn, ambas jorobando, follando el cuerpo de la otra, ambas con el sólo roce de sus cuerpos.
- Ahhhhh¡ - gritaba Quinn excitada mordiendo la espalda de su Rachel
- Ahhhhhhhhh ¡ - gritaba más Rachel al ser más vocal y moviéndose más contra su Quinn y contra el colchón. Al final Quinn entrelazando sus manos, ya que Rachel quería y necesitaba usarlas, pero ese no era el plan de Quinn.
- Ya habrá otra oportunidad – se decía mientras adoraba el cuerpo de su amada.
Muchos gemidos, gimoteos, maldiciones después, Rachel se vino fuertemente, Quinn después de unos golpes más después cogiendo fuertemente el trasero de Rachel, también,
Muchas respiraciones forzadas se oyeron después, ambas tratando de respirar más, ambas tocándose, admirándose, amándose, una con otra.
- Te amo Rach, te amo – le había susurrado Quinn muchas veces esa noche.
Rachel estaba dormida, agotada por tan delicioso ejercicio y así sin más, Quinn hizo de cuchara mayor, se acurrucó con ella, besando la espaldita de su amor, besando cada centímetro que podía, amando y a la par respetando en demasía a su amada.
- Te amo – volvía decirle acurrucada con su Rachel.
Ambas dormirían así esa noche, ambas muy satisfechas, ambas amándose sin saber lo que pensaba la otra.
…
Ya por la mañana, Rachel fue la primera en despertar, acurrucada en los brazos de Quinn y haciendo catarsis recordó todo lo que había pasado la noche anterior, asustada se movió muy rápido.
- Mierda – susurró mirando la forma tan adorable de Quinn, enroscada alrededor de ella – mierda – volvió a decir.
Para después pararse, coger la ropa que podía y salir pitando de ahí, cómo si el sólo hecho de tocar a Quinn la encendiera con fuego.
Dejando a Quinn ahí y así, que Rachel sin saber se hacía la dormida y era consciente de cuanto enloquecía Rachel.
