Capítulo XIV: El factor "Fabray"

Quinn después de que Rachel se fue se permitió llorar, acurrucarse, disfrutar del aroma de Rachel.

- Mierda – decía – te amo, estoy tan enamorada de ti bebé – decía al aire y sin reservas demasiado feliz, llorando, pero de felicidad al poder haberla tenido en sus brazos.

Pensando que Rachel tenía mucho en su plato, ella le iba a dar todo el tiempo que Rachel quisiera, ella la amaba y la iba a esperar deseando que su Rach llegue a alcanzarla y amarla tanto cómo ella lo hacía.

- Hay que tener paciencia y fe – se dijo tal cuál su abuelo se lo había dicho.

Y así con mucha fuerza en su corazón, se levantó y se preparó para su día.

Y se permitió sonreír aún más, cuando recibió noticias de Alexia sobre la última audición de Rachel, una gran obra de teatro, que le iba a consumir casi todo su tiempo, pero que iba a hacer destacar muchísimo a Rachel, Quinn estaba demasiado feliz por ello.

Y así, se pasaron los siguientes tres meses, llegando a los seis meses, junio.

Quinn trabajaba, pasaba su tiempo restando con Rachel conversado de todo y nada. había días en que ella estando trabajando Rachel venía y la besaba apasionadamente sacudiendo todo su mundo.

- Mierda Rach – gemía ella cuándo Rachel mordía su labio inferior y lo jalaba – tócame – le suplicaba y Rachel lo hacía, con ambas de sus manos acariciando todo su torso superior, sus abdominales, sus senos, sus pezones.

- Ahhhhhhhh¡ - gritaba y gemía Quinn – Rachel la besaba más y más y así cómo había iniciado muy repentino, volvía a irse dejando un dulce beso sobre Quinn y la estela de su aroma.

- Rach por favor – pedía Quinn intentando tratar que ella se quede, más Rachel siempre se iba, dejándola confusa, pero esperanzada, ya que el tiempo cada nada seguía avanzando y la carrera de Rachel también, eso era lo más importante para Quinn.

- Está confundida – decía – le voy a dar tiempo.

A pesar de esperar lo peor, Quinn deseaba que fuera a mejor, ella estaba vestida impecablemente, un vestido de noche rojo, ella llevaba sus gafas redondas, estaba muy guapa.

Quinn fue por su lado, decidió que se iba a encontrar con Rachel en la entrada, y de ahí juntas y a ver qué pasa, un gran evento esa noche.

Quinn llegó primero, diez minutos después llegó Rachel. Ollie fue a abrirle la puerta, y una vez que salió, Quinn le tendió la mano para guiarla…

- Hola Rachel, estas muy hermosa hoy – le saludó Quinn diciendo completamente la verdad, Rachel había venido con un vestido blanco muy hermoso y largo.

- Hola – dijo Rachel, pero cuándo vio a Quinn, se quedó impactada por lo impresionante que se veía y hasta se sonrojó porque no podía dejar de mirarla., cosa que derritió a Quinn.

Quinn sólo asintió sonriendo, tomó su mano y la guio hacia la entrada dónde había muchos fotógrafos invitados a la gala, Quinn hizo su mejor esfuerzo para mostrar a Rachel, para que el foco de todo se fije en ella. Rachel ya estaba ganándose un nombre por sí misma, actualmente estaba en una obra de teatro en New York, su cuarta dónde ella era la protagonista, seis días a la semana, y era un musical, qué mejor que eso para ella, ya que le encantaban.

Fotito reglamentaria, pasaron al evento…

- Tomemos una mesa – le pidió un tanto cansada. A medida que pasaba el tiempo Quinn se cansaba cada vez más, se agotaba más, por lo mismo de su estado de salud. Samanta llegó al poco rato con Alexia, ambas ya salían oficialmente.

Las cuatro chicas se sentaron en una mesa, comieron y bebieron, Quinn sólo un vaso con agua. La reunión, demoró mucho, demasiados actos promocionales y la misma premiación en la que subía cada tanto un ejecutivo al podio a dar su discurso.

Finn estaba en otra mesa, junto a otros ejecutivos senior, echándole dagas a Quinn por estar sentado con su Rachel.

La premiación siguió hasta que le tocó el turno a su empresa, y para que, para ganar, para recibir un trofeo que a juicio de Quinn lo podía usar cómo "separa libros". Las cámaras se enfocaron en Quinn, quién se levantó ante aplausos, subió al podio y para gran consternación de Rachel, ella llamó a Finn, ella claramente se quedó muy sorprendida por el acto.

Ella y él pensaron que Quinn de ganar iba a echarse la gloria y así, agradeciendo hasta las rocas que había pateado, pero no, ella no subió para eso y tampoco para humillarlo, ya que pertenecían a la misma empresa pero en diferentes cedes.

Ella sorprendió a todos, incluida a Samanta que no se la vio venir...

- Hola a todos, muchas gracias a todo lo que es bueno en esta vida por permitirme estar aquí hoy, frente a ustedes y sobre todo de tener este gran honor – miró el premio y lo levantó – y por haberlo ganado – entre aplausos y vítores de alegría – a la innovación y tecnología, me siento muy feliz y muy agradecida…

Esa parte estaba bien, eso era lo que se decía, se echaban premiso encima y luego se iban, pero eso no pasó.

Quinn cogió el podio con ambas manos a fin de buscar equilibrio, su enfermedad estaba haciendo mella en ella – por trabajar y conocer a tanta gente capacitada, orgullosa del trabajo que hace y el producto que otorga a nuestra sociedad y es así que, teniendo a una persona en mente, mejor lo llamó para que él mismo se los diga, Finn Hudson, ejecutivo senior en la cede norte, por favor sube campeón….

Dijo y con lo mismo sorprendió a todos, incluido Finn que en ese momento estaba tomando un vaso de vodka y casi lo escupe con la sorpresa, limpiándose todo lo que pudo.

- Venga campeón, no nos dejes esperando – acompañó sus palabras con un ademán, y con gran sonrisa. Finn subió y ella siguió agradeciendo y destacando lo trabajador e inteligente que era, cómo de orgullosa se sentía por trabajar con persona así. Y para colmo llamó a Rachel, eso sí fue un sorpresón y para que la llamó, sería aún más.

- Rachel Barbara Berry, venga – pidió Quinn y ella lo hizo entre aplausos también – les presentó a mi novia, a la luz de mis ojos, a mi adoración, ella es una gran actriz, muy buena ciertamente, he de decir que me llevo el mejor premio esta noche – añadió con sonrisa dándole un beso muy dulce en su mejilla que la hizo sonrojar a los tres. Finn de ira.

Para después hablar de Rachel y cómo la conoció en una de las cuatro obras que ya llevaba ella en seis meses, incluido el bonito árbol que había hecho en su primera obra, y cómo de sorprendente y de encantadora le resultó su actuación – oh boy, cómo adore a ese árbol – dijo cómo broma y todos rieron – y Finn, buen hombre – le dijo mirándole estrechando su mano, ambos sonrientes, Finn queriendo matarla, ella muy cachosa, pero muy sabia también. Ella había subido a Finn al podio para que no interfiera con su declaración para con Rachel, estando allí arriba limitaba su accionar, pero también para aprovechar el talento que él tenía, que Quinn no podía negar, él era muy bueno en lo que hacía.

Ahora los dos estaban en el podio a cada lado de Quinn y ninguno de los dos sabían por qué. Samanta y Alexia tampoco, Santana y Kurt entre los invitados menos. Parecía que Quinn se estaba divirtiendo controlando la situación, es ahí que decidió darle un impulso tremendo a Finn, incluso encaminándolo hacia su puesto, podrían decir algunos con un discurso encantador y a Rachel aún más plataforma, más exposición o vistas.

Y así agradeciendo los tres, ante vítores y aplausos, Quinn dijo – oh por favor siéntense – guiando a la pareja para que se siente cada quién a su lugar – no sé qué haría sin ustedes dos- soltó- estoy demasiado agradecida – dijo finalmente y con una reverencia se retiró entre aplausos, a lo lejos su abuelo observaba todo.

Quinn dio una ovación de pie, una ronda de aplausos para todos, y con eso bajó muy agotada primero a los servicios y luego a casa, ese era el plan.

- Estuve bien, todo lo que dije, estuvo bien – se dijo a sí misma mientras caminaba – necesito ayuda y Finn lo hará – se dijo por más que ya cargaba sobre sus hombros varios "secretos" de Finn, uno más asqueroso que el otro, más no era su lugar decirlo, ella no era chismosa.

Su abuelo estaba en la premiación, mirando todo, sin decir nada. él no era un tonto, jamás sería un tonto, algo pasaba, el se dio cuenta y riendo cómo niño se alegró de tener un nuevo acertijo que resolver.

- A lo hecho pecho – se dijo Quinn– y a enfrentar lo que venga y a ver qué pasa – al tener que enfrentar a su abuelo mañana temprano le había dicho el asistente de su abuelo.

Quinn recostándose sobre una pared para descansar evaluó todo muy rápido en su mente, su finalidad, proteger a su Rachel por encima de todo. Así que pensó – si su abuelo incluso si revisaba las finanzas de Rachel, Samanta había sido tan buena ocultando cosas, que él no iba a poder seguirle el rastro, salvo que se obsesione en todo. El departamento, el carro, todo estaba a nombre de Rachel, no le podían quitar nada. el resto del pago, 50 grandes para ella y 10 puntas para sus amigos, todo estaba bien.

La plata nunca fue el problema.

Rachel fue a por ella, a buscarla, después de lo que pasó en el podio con todo el discurso y buscándole la encontró en los servicios, preocupada de lo que dijo, el porqué del discurso hacia Finn, y de su propio estado.

- Hey Quinn – dijo Rachel al encontrarla

- Hola – sonó muy amigable, creyó Rachel y observándole le preguntó - ¿estás ebria?

Quinn se rió y mucho, y era tan adorable, caray – estoy mareada, sí – le dijo, porque así era, estaba mareada pero no por tomar mucho, sino por mesclar medicina y alcohol, aunque su discurso no fue influenciado del mismo. Ella no estaba tan cruda.

- ¿Entonces? – pensó – ¿debería hablarle de esto o después? – y viendo que se movía un poco errática – le dijo – nos vamos – y Quinn asintió riendo.

Y mierda, Rachel se quedó embobada por el sonido tan bello que había hecho y la facilidad de Quinn para lucir tremendamente adorable, mientras sonreía y hacía unos gestos muy adorables con ese vestido rojo y sus adorables lentes redondos.

- Ay su sonrisa – se decía Quinn – el ruidito de su risa es demasiado adorable – awww – Rachel se derretía por cada cosa que hacía Quinn, mientras Finn no dejaba de estrechar manos con cada ejecutivo que se le acercaba a felicitarlo - ¿A qué juegas Quinn? – se preguntaba él.

Samanta vió cómo Rachel se llevaba a Quinn y entrelazando su mano con Alexia que también miraba, deseo que esta noche si terminara bien para Quinn, sólo eso la contuvo de correr y cogerla en un abrazo apapachante. Y cómo sopesando la probabilidad de eso vio a Finn que estaba en el bar muy bebido después de todo lo que había pasado, festejando.

Rachel subió al carro a Quinn y ambas se fueron con Ollie hacia el departamento de ella, dónde en el camino ella se durmió sobre el hombro de ella.

En el camino, Ollie las observaba, y al igual que Samanta deseaba que todo terminara bien para Quinn.

- No sé de qué ha ido el discurso de hoy – le dijo intentando hacer conversación Ollie mientras manejaba.

- Lo sé, estoy incrédula – contestó observando a Quinn acariciándole delicadamente

- Ella te ama, sabes – le señaló

- Lo sé – dijo mirándole

- No he visto que mire a alguien como te mira a ti, incluida Samanta, el amor es puro, no se finge – haciendo que Rachel se quede sin habla.

- ¿Ni a Samanta? – le replicó

- Rachel – entre risas – eso te queda de todo. Concéntrate – le pidió

- Uff no sé Ollie, estoy confundida - le dijo ella

- Creo que tanto Samanta cómo Quinn se conocen desde mucho y ay que no me oiga llamarle por el primer nombre – entre risas cómo pidiendo que Rachel no le diga

- Tranquilo, no le diré – le dijo

- Y creo también que cada cual ha elegido a su pareja desde hace mucho – dijo sabiamente

- Tú y ella es la única que le saca su lado "dulce", la veo cómo sonríe y me preguntó "¿Por qué no deja ver ese lado suyo? Más a menudo" – eso cómo que picó a Rachel, y Ollie se dio cuenta – dale, no tengas miedo, lánzate al amor Rachel – añadió.

Quinn hizo un pequeño ruidito y Rachel creyendo que tenía frío, la cubrió con su abrigo.

Ollie miraba su interacción encantado, ver a dos personas en el amor, es algo único, ver a dos personas en el amor sin saberlo, es algo desquiciante.

- Rachel aviéntate, sin miedo – le volvió a decir

- No sé a lo que te refieres – le contestó bromeando con él.

- La forma en que la miras, a eso me refiero – y viendo a Rachel dudosa, decidió dejarla.

Rachel estaba muy confundida, su corazón dividido entre Finn y ella. Y lo que más le asustaba sabía Rachel, sólo había una al que ella amaba, sólo una persona.

Rachel estaba cansada de tener tantas preguntas, tantas dudas en la cabeza sin ser contestadas, a lo mejor tenía que hacer lo que Ollie le dijo y sólo lanzarse y ser feliz.

¿Qué iba a perder?

Rachel checando a Finn por el WhatsApp vio que estaba muy embriagado tomando con amigos.

- Bueno, él dormirá en algún sillón – se dijo, ya conocía que cuando Finn festejaba se quedaba con todos sus amigos hasta el final, y terminaba en la casa de alguno de ellos.

La relación con él tampoco estaba del todo bien, y no sólo era por Quinn y cada gesto romántico que tenía para con ella, sea del contrato o no, su noviazgo se había vuelto una rutina, quiera o no aceptarlo, y las pocas veces que Quinn los encontró acariciándose o apunto de tener sexo, era sólo un intento de recuperar la chispa que tenían antes. Incluso la pedida de mano, tenía que ser un acto de amor puro, no de un intento de querer salvar la relación, cosa que pasó

Menudo lío.

Pero en cambio con Quinn todo fluía naturalmente, ella la amaba, le había escuchado decirlo. Rachel estaba muy confundida y esta vez no era sobre su carrera, que iba muy bien, era sobre Quinn y Finn.

Un cuarto de hora después, llegaron, Ollie las ayudó a subir, sobre todo a Quinn – eh, eh, estoy bien – le decía ella - ¿dónde está mi Rachel? – preguntaba – quiero saber si ha llegado bien – intentando ser amenazante pero sólo se veía más adorable.

Rachel muy sonrojada le dijo – estoy aquí – levantando su mano haciéndose notar por Quinn. Ollie se despidió educadamente y se fue dejando a las dos damas en su departamento riendo por lo adorable y hermosa de su jefa.

- Estás rojita – le dijo cogiendo ambas mejillas de Rachel – y estas muy hermosa

- Gracias Quinn – le contestó sonrojada

Quinn lucía un poco mareada, eso le causó curiosidad ya que no la había visto tomar mucho, a menos que haya sido bajando del podio que se haya levantado una botella por sí sola, y no olía a alcohol tampoco.

Rachel llevó a Quinn a su dormitorio, y la desvistió a fin de que se duerma, no hubiera pensado que Quinn también la estaba desvistiendo y cuándo no encontraba el cierre o el botón ponía un puchero muy adorable, que derretía a Rachel – awww Quinn – le decía.