Capítulo XV: Mi amor
Rachel llevó a Quinn a su dormitorio, y la desvistió a fin de que se duerma, no hubiera pensado que Quinn también la estaba desvistiendo y cuándo no encontraba el cierre o el botón ponía un puchero muy adorable, que derretía a Rachel – awww Quinn – le decía.
- Soy Lucy – le dijo con una voz muy bella.
- Lucy – le susurró ella con una gran sonrisa - ¿qué estás haciendo? - Viendo que Quinn intentaba desvestirla.
- Fuera el vestido, duerme conmigo – le susurró pegando su frente contra la suya.
- Quinn – resopló Rachel – no puedo
- Es tarde, no te vayas – le suplicó con un gran puchero.
- Qué mierda estoy haciendo – se decía internamente - ¿qué debo hacer?
- Quinn estoy confundida – le dijo
- ¿Por qué? – le preguntó sin bra y sólo con bragas y sus tacones, Rachel no pudo evitar mirar y morderse el labio, Quinn era toda una fantasía
- Pienso demasiado – le contestó
- No pienses – le susurró Quinn – Rach te amo – le confesó mirándole amorosamente muy de cerquita – te amo – volvió a repetir.
Quinn cogió con ambas manos la carita de Rachel y la besó, y Rachel mando a la misma, a todos sus paradigmas y problemas, y sólo se dejó estar y beso a beso, no sólo un pico cómo en la ceremonia o dos picos robados, esta vez sí hubo toda la intensión, mucho más que cada visita práctica de Rachel a la oficina de Quinn.
Quinn besó a su Rachel, primero muy despacio, cómo quién prueba un nuevo sabor de dona, sólo que ella estaba descubriendo a su Rachel, adorándola, la del cole, la de siempre, un labio, luego el otro, luego pidió permiso con su lengua la de ella y para gran sorpresa Rachel también se dejó estar, besándose apasionadamente ambas, emitiendo gemidos cada nada, parando sólo para respirar.
Oh, el nervio ¡… la necesidad insana de respirar, la única vez que se separaron.
- Mierda Rach, estoy mareada – le susurró sobre sus labios, ella se rió un tanto.
- No creo que sea del beso – le dijo Rachel cómo quien provoca a la misma naturaleza.
- Es del beso, estoy alucinada – le contestó mirándola, así muy cerquita chocando su frente con la suya – te amo y estoy mareada – le dijo cerrando sus ojitos tratando de ubicarse. Quinn quien sabía el porqué, pero no podía decirle a Rachel. Quién al verla así realmente se preocupó, pensó que talvez sí se había pasado de copas, pero no olía a alcohol, eso no tenía sentido.
- Y eso no importa – se dijo internamente – yo la voy a cuidar y no voy a pensar qué significa eso, después lo haré.
Rachel ayudó a Quinn a sacarse el vestido, la acostó en su gran cama, ayudándole a sacarse la joyería y los tacones.
- Por favor, por favor, quédate conmigo - le pidió Quinn o Lucy o Quinn cogiendo el consejo de Samanta siendo Lucy, dejándose estar.
- Cálmate, cálmate – le pidió ella cogiendo su rostro, notando que estaba un tanto inquieta – me quedo contigo – dijo para después empezar a quitarse el vestido y todo lo demás, observando que Quinn había cerrado los ojos, pero se estaba mordiendo el labio, respetando su pudor e intimidad y a la vez quejándose por no poder ver.
- Awww – se derretía Rachel, ver este lado de ella era increíble, Quinn era realmente adorable y sexy a la par, era una cosa fantástica – y a ser valiente – se dijo.
- Quinn ya nos hemos visto desnudas antes – acariciando el rostro de su bebé – podemos dormir así, si puedes controlarte – la picó en broma y Quinn demasiado feliz asintió frenéticamente provocando carcajadas en ambas.
Ambas se volvieron a besar apasionadamente, Quinn recostada sobre la cama semi desnuda, Rachel al costado de ella en igual condición, así durmieron ambas acurrucadas, abrazándose, conteniéndose.
…
Rachel se despertó junto a Quinn en su enorme cama muy suavecita, ella se despertó primero, girando su cabecita para ver a Quinn muy dormida con un gesto adorable y muy acurrucada en sí misma. Una imagen demasiado linda.
Rachel se quedó pensando en cómo había terminado el día anterior, en cómo la había besado y se había sentido alucinante, esa chispa que tanto buscaba, eso "delicioso" que es besarse apasionadamente con alguien que te dice que te ama con todo su ser, no sabía en sí, de que sí se trataba de su mismo estado o ¿Qué?
Todavía tenía demasiadas dudas encima, demasiadas preguntas.
¿Haría lo que Ollie le dijo y lanzarse al amor?
Y así con una decisión en mente rápida la dejó dormir un poco más, le preparó un desayuno muy rico, se comunicó con sus amigos y con Finn, quien todavía seguía durmiendo la mona.
Quinn se despertó después de dos horas a desayunar con ella, y por muy loco que le pareciera a Rachel, Quinn parecía más pequeña, un poco más débil, por las mañanas, cosa que le pareció raro, pero pasó de eso a fin de aclarar muchas de sus dudas.
Quinn se paró y vistió alcanzando a Rachel en su sala de estar a comer.
- Valoro mucho esto Lucy – le había susurrado cogiéndole la mano, ambas aún sentadas en el sofá de la sala. Quinn sonrojándose y haciendo un lindo gesto, uno muy adorable.
Rachel le dio un besito muy rico, muy casto sobre los labios de su Quinn antes de irse, quién seguía sonrojada – tengo clases y luego el teatro – le había dicho – pero luego me gustaría poder venir aquí y seguir hablando ¿te parece? – le preguntó y ella dijo que sí.
Así en paz, en su sofá se permitió llenarse de fuerza antes de enfrentar a su abuelo – a lo hecho, pecho – se repitió (lo que significaba si tú haces algo, afrenta las consecuencias)
…
Rachel regresó al departamento de sus amigos, dónde estaba Finn sentado en el sillón viendo tv un tanto muy descolocado.
- Hey, ¿cómo estás? – le preguntó ella
- Con demasiado trabajo – le contó
- ¿Por qué? – había preguntado ella, aunque internamente ya sabía maso por qué – gracias a Quinn me han dado más trabajo, peor todo para mejor supongo – le dijo dándole un par de picos muy lindos, pero que no causaron emoción en Rachel.
Ella se preparó y se fue al teatro, aunque fuera un sábado, Finn a su trabajo y Quinn a ver a su abuelo.
- Abuuu - le había dicho al verlo caminando hacia él con los brazos abiertos, quien la recibió con un abrazo de oso muy rico.
- Ayyyyy mi bebé – le dijo esparciendo besitos en su cabeza – te amo mi amor
- Te amo abu – le contestó ella, ambos caminando por el jardín.
- ¿Y mi vida, tienes algo que decirme? – le preguntó por lo de ayer, Quinn lo miró un segundo cómo testeando cuánto sabía su abuelo.
- Sí abu – le dijo ella pensando que le diría una parte de la verdad, lo cual no era mentira – amo a Rachel pero ella está confundida entre Finn y yo, por eso lo destaque para que tenga más trabajo a la par que está calificado por más que no me guste admitirlo – su abuelo se le quedó mirando sopesando sus palabras, sabía que había más, pero no quería presionarla
- Has dicho ¿Qué estás enamorada? – le preguntó sorprendiéndose
- Sí – dijo asintiendo sonrojada
- Awww mi bebé, jamás creí verte tan feliz
- Yo tampoco abu – le dijo con gran sonrisa que se ensanchó más al recordar que era sábado – abu vamos a ver a Beth – le pidió y él feliz por su nena le acompañó.
Ella y Beth eran su vida, Shelby sólo se los dejaba ver los sábados, pero aún así, todo un sábado era impresionante.
Quinn así pasó su día
…
Rachel regresó muy tarde y agotada al depa que compartía con Quinn, ambas no hablaron de los besos robados y de la intimidad entre ambas, más si durmieron abrazadas, eso era lo que más le encantaban a ambas.
Y la parte que más le encantaba a Rachel era observar a Quinn despertar, su pelito despeinado, su rugido de león, su hermoso puchero, las formas cómo dormía, a veces cómo estrella de mar.
- Awww Quinn – decía derretida tomando fotos y enviándosela a Santana que siempre se burlaba, pero con mucho amor en su voz. Rachel encantada a que estén más cerca.
A veces enroscada cómo un lindo gatito, derritiendo de amor a Rachel, a veces y muchas veces en cucharita con ella siendo la mayor y menor, pero todas, todas acurrucadas con ella.
Fácilmente el dormir y despertar era lo mejor para Rachel, eso y los corto besos que se daban y los largos también que siempre iniciaba Rachel, besos apasionados que hacían suspirar a ambas. Quinn intentaba respetarla al máximo y que Rachel fuera algún día y le dijera que quería ser su novia, eso era su mayor deseo, pero tenía que ser Rachel al estar complicada con Finn la que decida, ella no podía imponer nada y por eso mismo es que tenía que tener paciencia.
- Ufa – decía Rachel cada día más cayendo en el amor por ella. Cada día más sintiendo a Finn más amigo que novio.
…
Así pasaron otros tres meses, entrando ya en los nueve meses.
Tiempo que le había servido a ambas para su progreso. Rachel en su carrera, ya con su nombre propio creciendo y destacando cada vez más por su propio talento y carisma.
Quinn cada vez más agotada por la extensión de su tumor cerebral, cada vez más consumiendo más pastillas que tenían más efectos adversos.
Quinn más enamorada de Rachel y ella de Quinn, aunque no lo admitan. Ambas mucho más felices, siendo más natural una con la otra.
Quinn delegando más su trabajo a otros, entre ellos a Finn, ya que cada día estaba más agotada, más exhausta, más excusas también a Rachel por no poder pasar tanto tiempo cómo antes en eventos y cenas.
Ella ya empezaba a sospechar.
Y es así que Quinn sintiéndose un día mal en su gran oficina, sentada miraba desde su gran sillón cerca a la ventana, cómo hacia abajo caminaba las personas, tranquilas, en lo suyo. Es ahí que se dio cuenta que no podía seguir con el mismo ritmo que antes, estaba muy agotada, la operación debía programarse lo más cerca posible, eso se lo hizo saber a Samanta para que haga todos los trámites a la par que creaba el protocolo de emergencias por si lo peor acontecía.
…
Ocurrió un lunes a los nueve meses, que la desgracia y la tragedia se hicieron amigas y todo aconteció… el abuelo de Quinn la había citado a una reunión urgente y siempre preparada para lo peor y esta vez temiendo lo peor, ella se acercó a verlo, ella impoluta en su vestido blanco a media pierna haciendo resonar el piso por el que caminaba a medida que avanzaba determinada con sus tacones, golpe por golpe, ella decidida asistía a dicha reunión, Samanta detrás de ella siendo su mano derecha también citada por él.
Ambas dirigiéndose hacia otro edificio, la reunión se realizaría en el pent-house de su abuelo en un lujoso apartamento en el central park a unas cuadras de su oficina y a pocas de su departamento compartido con su Rachel.
Decir que Quinn tenía miedo era un eufemismo, ella había oído el tono de voz de su abuelo en la llamada y le había asustado de sobremanera lo cortante que había sido con ella. Ella había escuchado tal tono, sólo una vez, y esa vez estuvo dirigido a su padre, así que decir que tenía miedo, realmente era un eufemismo.
Samanta reconociendo el estado de Quinn y su seriedad no dijo nada, pero sí la acompañó dispuesta a defenderla con todo si era necesario, ambas tomaron el ascensor que las llevó al punto exacto dónde le había citado su tío.
Y entrando ambas en la sala de estar, Quinn sintió un escalofrío de pies a cabeza al ver a su tío junto a su abogado en su lado derecho y a su derecha a Finn sentado con Rachel, ambos en sillones individuales asustados también, y a su lado izquierdo dos sillones individuales también, dónde Quinn intentando irradiar confianza con su mejor máscara de Hbic se sentó en el mismo, todos en círculos mirándose.
Una exhalación muy merecida o varios de casi todos, la reunión inició.
- No sabes cuan decepcionado estoy de ti Quinn Lucy Fabray – dijo su abuelo mirándola muy decepcionado haciendo latir el corazón de Quinn cómo loco – y sí Fabray, porque para tamaño embuste, debo decir Russell estuviera orgulloso de tu proceder – añadió demasiado tranquilo causando que Quinn se rompa con tan sólo una frase.
- Señor… – intentó decir Samanta, pero se cayó al instante que vio su mirada en ella.
Y pasa que Finn agotado por tanto trabajo, incapaz de funcionar al ritmo que Quinn, le dijo a un compañero cómo le habían ascendido entre una borrachera de él. Mismo compañero que fue y se lo dijo a su CEO, quien resultó ser nada más y nada menos que el abuelo de Quinn.
- Finn, aquí sólo ha sido un peón más, un traste – dijo - ¿y qué finalidad traía todo ello? -. Le preguntó a Quinn – porque no logro creer que sólo por un ascenso manipules a tantas personas – soltó él.
- Yo si lo creo – dijo Finn – desde el colegio que te gusta manipular a las personas – le dijo directamente a Quinn dispuesto a vengarse por todo lo que le había hecho Quinn en esos nueve meses.
- Cierra la boca – ordenó Quinn – no tienes ni una puta idea, eres un cobarde para hablar – le soltó. Y Rachel preocupada por todo y cómo se estaba conduciendo miró a ambos tratando de frenarlos, pero la caja de pandora ya había sido abierta y todos los problemas, rumores, malentendidos, salieron a bailar.
- ¿Cobarde yo?, ¿cobarde yo? – preguntó indignado parándose – tramas todo esto atravez del dinero y poder, envuelves a todos en esto, ¿para qué? Si no es por un ascenso al poder, ¿por amor, acaso? – señaló a Rachel - ¿acaso eres tan cobarde para hacerlo de ese modo? Y no decirlo directamente – enseñándole el video de Santana abrazando a Quinn
- Porque no me sorprende – dijo Quinn pasando una mano sobre su cabello – enredas las cosas, mientes y manipulas, eres un cobarde – le dijo sin contarle a todos los secretos y fantasmas que sabía de Finn – cargas fantasmas y pura mierda que algún día te estallará a la cara, tal cual lo hiciste al sorprenderme y querer asustarme pegándome con una porra en la cabeza – dijo haciendo que su abuelo se enfade aún más, ya que si bien estaba cabreado con su nieta, siempre deseaba cuidar su salud con su vida, es por ello que estaba tan enojado, devastado, asustado por el silencio de su nieta y su actuar. .
- ¿Crees que puedes ocultarme algo tan serio cómo tu estado de salud? – le preguntó su abuelo enojado haciendo que hasta Finn se calle de golpe y que Rachel lo mire fijamente muy asustada hasta la médula - Están despedidos ambos – le dijo su tío muy decepcionado y triste, pero muy decidido también – no te quiero volver a ver – añadió esa parte directamente a su nieta, rompiéndole el corazón ya que él, era el único que hasta ese momento la amaba incondicionalmente a pesar de todo – mi abogado tomará las acciones correspondientes – les dijo a ambos y Finn muy asustado casi se orinó, ya que con el sólo hecho de la treta "con la porra" hacia Quinn, la mirada hacia él era de muerte y de varios en la sala.
Quinn cómo pudo se limpió las lágrimas y parada frente a su tío le dijo – lo único que hice fue dejar "todo" mucho mejor – le susurró, para ella Rachel era su "todo" y ahora gracias a ella podía tener todas las oportunidades que quisiera, ella había despegado, Rachel le estaba mostrando al mundo por mérito propio lo asombrosa que era, Quinn había hecho su labor muy bien – sé que estás enojado – continuó con la voz entrecortada – y espero que algún día puedas perdonarme – añadió muy afectada por toda la situación mirando a su tío que la miraba demasiado triste.
Quinn soltó un suspiro muy leve y así, destrozada cómo se sentía, volteó, dio un paso, dos, antes de desmayarse para no volverse a levantar.
- Quinn ¡ - gritaron su abuelo, Rachel y Samanta que se acercaron presurosos a auxiliarla.
Todo pasó cómo un borrón en ese momento, Samanta se hizo cargo, sorprendiendo al abuelo y a Rachel, ejecutó el protocolo diseñado por ella y Quinn, mismo que habían diseñado días antes por si lo peor acontecía y Quinn no llegaba caminando al hospital dónde le iban a operar.
La ambulancia vino rápidamente y se la llevó, el doctor ya había sido avisado y todos los que iban a intervenirle también.
La ira, la cólera, la devastación por todo y tanto, lo que había hecho Quinn en momentos de discusión cómo ese, habían hecho mella en ella.
Su neurólogo estaría más allá de cabreado, otra vez.
De camino al hospital la resucitaron dos veces y con ella un paso aquí y un paso allá, así entró a la sala de operación, entre muchas maldiciones, y dolor de por medio.
...
Nota:
- El siguiente capítulo es el final
