El tiempo transcurría alarmantemente rápido cuando las cosas se salían de control, en tan solo un mes habían pasado de ser una joven pareja comenzando una relación, a ser un matrimonio con una hija adolescente. Tess aún seguía atorada en su tiempo, lo que les hacía sospechar que permanecería allí más de lo que estaba planificado. Pero no se quejaba. La muchacha en cuestión de días se había apoderado de cada aspecto de sus vidas, se sentía en casa junto a Kara y Lena, y había congeniado a las mil maravillas con todas las personas que rodeaban a la pareja. Y claro, como las mentiras tenían patas cortas, ya todos sabían quién era, y de donde venía, motivo por el cual la convivencia era mucho más amena. Desde el primer instante se había vuelto muy cercana con Alex quien no salía de su asombro al notar lo parecidas que eran en cuanto a sus personalidades. Tess era, a falta de otra palabra, un huracán. Un joven y encantador huracán. Había convencido a la directora de enseñarle a utilizar su motocicleta, se esfumaba del departamento para ir a entrenar con ella, y regresaba pasadas varias horas llena de magulladuras pero con una sonrisa radiante como el sol amarillo.
J'onn sentía que se había ganado a una nieta rebelde aunque adorable, la joven solía acudir a su oficina y devorar sus libros uno tras otro a una velocidad alarmante. En solo pocas semanas, ya conocía la historia completa de Marte, aprendido su idioma, e incorporado algunas de sus costumbres. Habría pasado por un marciano sin demasiado esfuerzo, y eso ponía a J'onn tan sentimental que se le estrujaba el corazón del orgullo, no había podido inculcarle esas cosas a sus hijas, pero la vida le daba una segunda oportunidad con Tess.
Kara estaba extasiada, más que una hija, la adolecente parecía una hermana menor con la que disfrutaba platicar, hacer bromas sobre cosas que solo ellas entendían, y pasarse la mayoría de los momentos libres atornillados al sillón mirando series. Lena en el fondo agradecía no tener que estar siempre acompañando a su "prometida" a la hora de sus vicios televisivos, y utilizaba esas horas para trabajar en algo nuevo. Si bien la llegada de su futura hija había puesto su mundo patas arriba, también le había traído un par de ideas nuevas que quería implementar. Y con la distracción que Tess significaba para Kara, ella había encontrado una excusa para quedarse en su laboratorio largas horas trabajando en modernizar el traje que su madre había creado tiempo atrás.
Ese proyecto la tenía tan enfrascada, que apenas había notado cuando Kara se mudo a su departamento siguiendo los planes de Cat Grant, quien había decidido permanecer un tiempo más en la ciudad hasta que sus planes se llevaran a cabo al pie de la letra. Y así se había hecho, la reportera se mudó con Lena dos semanas después de su anuncio en los medios dejando atrás su tan amado departamento, aunque sin duda disfrutaba la vista desde la casa de Lena, y no podía quejarse de las comodidades que ser la pareja de la morena le había traído. Sin embargo, el escrutinio público tras la noticia de su compromiso hacía muy difícil su trabajo diario. A donde volteaba la gente la reconocía, estaba acostumbrada a la atención que Supergirl recibía, pero jamás pensó que Kara Danvers llegara a ser tan importante más allá de su labor periodística.
A pesar de que su vida tranquila y solitaria se había convertido en un circo en el último tiempo, Lena Luthor sintió esa mañana de Junio, que nada podía estar mejor. Iba a casarse con la mujer que amaba, no quizás en el tiempo que ella hubiera deseado, ni de la forma que hubiera planeado, pero iba a hacerlo, y después de darle vueltas al asunto varias veces, había decidido que simplemente lo disfrutaría sin más cuestionamiento. Su relación con su futura hija seguía un poco tirante, aún no se acostumbrara a la idea de traer al mundo a otra Luthor, y cada vez que miraba a Tess no podía más que recordar lo difícil que había sido toda su vida, y no quería eso para nadie más. Pero la adolescente estaba ahí, y no se iría pronto, y llegaría nuevamente cuando menos lo esperara y tendría que estar preparada psicológicamente para eso cuando pasara. Así que había decidido ser más que una empresaria exitosa y magnate de las tecnologías, quería ser alguien a quien admirar y no solo alguien a quien temer y respetar. Así que en cuanto escucho las sirenas esa mañana, se puso él traje en el que había estado trabajando las últimas semanas, y salió volando de su edificio en búsqueda del origen de aquellos ruidos.
Había vidrio disperso por todos los puntos a los que volteaba, varios ventanales explotaron por el sonido provocado por un arma que no logró reconocer. Se apresuró a escanear la zona en búsqueda de heridos, no tenía la visión de rayos de Supergirl, pero se las había ingeniado para diseñar un dispositivo de visión similar. El exoesqueleto se movía mucho mejor de lo que recordaba la primera vez que lo probó, y eso le infló el pecho de orgullo. Sacó a seis personas de entre las llamas dentro de un banco con una velocidad que la sorprendió incluso a sí misma. Acto seguido, se dispuso a ir tras los malos, y allí es cuando las cosas se complicaron.
Lena luchaba cuerpo a cuerpo contra dos objetivos al tiempo que hacía anotaciones mentales de las cosas que debía mejorar en su traje, cuando el arma que no reconocía le impacto de lleno desactivando la energía del exoesqueleto. Trato de encenderlo, pero nada daba resultado. Los hombres armados acudían a ella reincorporándose luego de la primera golpiza, y estaban dispuestos a acabar con ella. Para su suerte, Kara apareció de la nada justo a tiempo para darles una paliza. Al cabo de unos pocos segundos, seis de los delincuentes ya se encontraban inconscientes en el piso. Logró quitarse el casco de su armadura apenas segundos antes de que se le acaba el oxigeno, y cuando Kara la reconoció, su rostro palideció de inmediato. Sabía que debía dar explicaciones cuando el ceño de la rubia se marco con enfado, sin embargo, no tuvo tiempo de hacerlo. Supergirl voló por los aires al ser impactado por un cañón láser. Su agresor se encontraba parado justo en medio de ambas, y ahora apuntaba su arma justo a donde ella se encontraba. Vio las luces brillar en sus ojos, y sintió que la muerte la aguardaba a la vuelta de la esquina. El alma se le encogió con temor esperando el impacto que sin duda acabaría con su vida. Pudo escuchar a lo lejos el grito ahogado de "¡Mamá!", y al segundo volaba por el aire suspendida muy lejos de donde se encontraba.
L- ¿Tess?, ¿cómo me encontraste?- cuestiono cuando ya estaban a salvo aterrizando en el balcón de su departamento.
T- Estaba con Kara cuando escucho tu voz y supo que estabas en problemas, me dijo que me quedará allí, pero…
K- Pero no lo hiciste- exclamo la rubia tras ella con una mueca de absoluto enfado en su rostro- ¿es que acaso te has vuelto loca?- cuestiono con un dejo de ira en su voz elevándola un poco, algo que no solía hacer muy seguido, al tiempo que alternaba su mirada entre las dos morenas esperando una repuesta.
T- Se mas especifica, porque no estoy segura si me hablas a mi o a Lena- sonrió con picardía aún sabiendo que se vendría un enorme reprimenda.
K- ¡A las dos!- chillo cruzando sus brazos sobre la S en su pecho- ¡a ti te dije que te quedaras dónde estabas, te mandaron a este tiempo para mantenerte a salvo y en cuanto me descuido un segundo te pones frente a un cañón!- la reprendió con vehemencia mientras sus ojos parecían salirse de sus cuencas- ¿en que estabas pensando?
T- Yo solo quería proteger a Lena- susurro por lo bajo agachando la mirada.
K- Pero es que ese no es tu trabajo Tess, es el mío. ¿Qué tal si algo te pasaba?
T- Tengo tus poderes Kara, nada iba a pasarme.
K- Por si no lo sabes, estos poderes no son ilimitados, y no estamos exentos a ciertas amenazas. Hay que ser responsables, eres una niña, y esto no es algo que deba tomarse a la ligera. – La rubia soltó un bufido y cambio su objetivo de vista- y tú- dijo mordiéndose los labios al tiempo que media sus palabras para no decir algo de lo que tuviera que arrepentirse luego- creí que habíamos acordado no mentirnos nunca más.
L- No te he mentido Kara, solo no te dije en lo que estaba trabajando porque sabía que lo desaprobarías- se excuso poniendo su expresión seria y adoptando la misma postura corporal que la mayor de las kriptonianas.
K- Tess ve adentro, esto es una conversación de adultos.
T- Pero…- chillo sin querer perderse de la escena.
¡Adentro!- dijeron las dos mujeres al unísono para que la adolescente protestara y se perdiera tras la puerta que comunicaba al interior de la sala.
K- ¿Por qué lo hiciste Lena?- exclamo suavizando su tono de voz cuando la joven se hubo marchado del lugar.
L- Estoy cansada de ser la damisela en apuros Kara, y tengo toda esta tecnología guardada en un sótano llenándose de polvo. Quiero hacer más por la humanidad, y quiero saber que puedo luchar a tu lado, cuidarte la espalda si es necesario.
K- Pero ya haces lo suficiente, salvaste mi vida incontables veces, y todo lo que tu cabeza imagina ya ayuda a la gente. Este traje, es como un blanco en tu pecho, no alejará el peligro de ti, lo atraerá aún más.
L- No opinas lo mismo del resto- exclamo decepcionada sintiéndose menos que los demás héroes de la ciudad.
K- Te equivocas, no puedo alejar a Alex de su trabajo aunque quisiera, lleva más años protegiendo a la gente que yo, la entrenaron para eso. J'onn tiene poderes, al igual que Brainy y Nea, y han entrenado mucho antes de ponerse un traje y salir a pelear.
L- James no tenia poderes, ni experiencia en combate, al igual que Winn, y aún así los apoyaste.
K- Te equivocas, no estuve de acuerdo con lo que hacían, y estuvimos un buen tiempo sin hablarnos por ese motivo. – Suspiro sintiéndose agotada por la discusión pero sin dejar de ver a Lena- me tomo mucho tiempo aceptar que iban a hacerlo con o sin mi apoyo. Y sabes una cosa, no hay diferencia con los demás, porque cada vez que alguno sale a la calle yo siento que tengo que cuidarlos. No soportaría perder a ninguno de ellos. No soportaría perderte a ti. – Lena finalmente abandono su postura de guerrera ante aquella frase y comprendió lo que su novia le decía.
L- Lo siento, debí decirte lo que haría, pero no me malentiendas Kara, aún quiero formar parte de tu mundo, ser una más de la pandilla de héroes.
K- Pero si es que ya lo eres- exclamo abatida tratando de convencer a la morena aún sabiendo que sería en vano- eres la genio detrás del laboratorio, ¿Por qué quieres más?.
L- Porque no quiero ser la genio malvada detrás del escritorio, no quiero convertirme en mi madre. Quiero ser la Luthor que reivindique a mi familia. Tendremos una hija un día, y quiero ser una madre de la ella pueda sentirse orgullosa.- Una lágrima de inmediato se abrió paso por su mejilla al acabar con esa frase, y Kara sintió que ya no podía mantener su postura de enfado y negación para con el proyecto de Lena.
K- Muero por abrazarte ahora mismo pero no podemos arriesgarnos a que nos vean otra vez. Te veré luego.- Y sin más se elevó en el aire con fuerza y desapareció en el cielo dejando a la morena confundida.
Kara regreso a donde había dejado el tiradero de delincuentes para ayudar al equipo de la DEO con el traslado y el papeleo. Pero en realidad sabía que podían hacer eso solos. Lo único en lo que pensaba era en contarle todo a Alex y escuchar su consejo. Necesitaba desahogarse con alguien y su hermana siempre tenía las palabras justas.
Varias horas después regreso a su nuevo hogar con la cabeza sintiendo que le explotaba. Alex le había aconsejado dejar que las cosas tomaran su curso, Lena era una mujer capaz de hacer todo lo que se propusiera, y si de verdad la amaba, no tenía más opción que aceptar que acabaría haciendo lo que ella quisiera con o sin su apoyo. Sin embargo le tomaría un tiempo hacerse a la idea de que la mujer que sería su esposa saldría a la calle a arriesgar su vida todos los días, y esa sensación de terror no la dejaría dormir tranquila nunca más.
Lena y Tess se encontraban conversando animadamente en la sala del departamento cuando Kara arribó. Ambas morenas soltaron sus cajas de comida china para mirarla con una media sonrisa en cuando la reportera cruzo el umbral con un aspecto serio poco común en ella. Las miró alternadamente y no pudo evitar sentir ese enorme calor de hogar, tenía una familia hermosa, o la tendría en un futuro. Entonces comprendió que Alex tenía razón, las cosas debían de tomar su curso, ella solo podía permanecer atenta y acompañar a Lena en todo lo que la morena se dispusiese a hacer. Sería su esposa en la brevedad, y algún día la madre de su hija, y ya era su novia y su mejor amiga, debía darle ese voto de confianza y esperar lo mejor de todo eso.
T- Te hemos guardado un par de cajas- sonrió Tess con cariño señalando las bolsas sobre la mesa.
L- Y te compre una docena de esas empanadas que tanto te gustan, aunque he tenido que luchar con esta niña para que no se las devore todas, tiene el mismo apetito que tú.- Acompaño sus palabras señalando con la cabeza a la adolescente a su lado al tiempo que buscaba los ojos de Kara con una mirada dulce llena de devoción.
K- Veo que se han hecho amigas al fin- exclamo dejando su bolso sobre la encimera de la cocina y caminando para ocupar un lugar junto a las dos morenas.
L- Resulta que tenemos más cosas en común de lo que parece a simple vista.
T- Así es, no solo somos dos caras bonitas.- Lena y Kara soltaron una carcajada al oír ese comentario y Tess dejo ver sus perlados dientes disfrutando de haberlas hecho reír aliviando la tensión entre sus futuras madres.- De hecho te estábamos esperando para arrancar la siguiente temporada de la serie que estábamos mirando- tomo el control remoto y de inmediato echó a andar un nuevo capítulo de esa historia que las tenía absortas por completo. Kara de inmediato tomo la bandeja con sus empanadas y empezó a devorar una tras otra sin quitar los ojos del televisor.
L- ¿Estamos bien?- susurro la morena al cabo de un rato mirando a su prometida de refilón sin abandonar la sonrisa que la había acompañado durante toda la velada.
K- Lo estamos, aunque tendrás que compensar el haberme mentido- le dijo acercándose a su oído de manera provocativa dándole a entender a la morena que la aguardaba una noche intensa.
L- Serás pervertida- sonrió mordiendo su labio inferior deseando llevársela a la cama de inmediato.
K- Usted es la madre de esta criatura señorita Luthor, debe hacerse cargo ahora.- volvió a susurrar en su oído.
T- Saben que aunque susurren puedo escucharlas igual ¿verdad?- exclamo Tess haciéndose la desentendida sin quitar los ojos de lo que miraba atenta. Kara y Lena estallaron en carcajadas al tiempo que sus rostros se volvían cada vez más rojos. Definitivamente deberían aprender a mantener sus conversaciones de adultos en secreto, después de todo iban a criar a una niña con súper poderes, y definitivamente había conversaciones que debían evitar.
L- Mañana pondré inhibidores en el dormitorio.
K- Me parece una gran idea- exclamo tomando un sorbo de vino.
T- A mi también- acoto la adolescente mientras se apresuraba para quitarle a Kara la última empanada que quedaba en la caja ignorando la mirada divertida que Kara le lanzaba al tiempo que enredaba su mano con la de Lena.
