Su cuarto nunca le había parecido tan pequeño, bueno puede que eso no fuera cierto con exactitud, cuando la ansiedad atravesaba su mente la sensación de encierro estaba ahí presente, su corazón latía desesperado buscando salir de su pecho y quizá encontrar su lugar feliz, trató de concentrarse en las palpitaciones de este, usualmente eso sólo aumentaba su pánico hasta que llegaba al tope y sólo quedaba estática, molesta estática mientras que las voces de su cabeza se dignaban por fin a darle una pequeña tregua.

No obstante, la razón de la ansiedad de Tweek ahora tenía nombre: Craig Tucker.

Aquel chico estoico que le quitaba el sueño con sus comportamientos raros de las últimas semanas, aquel chico serio que parecía no preocuparse nada, aquel chico que lo besó y luego salió corriendo, ¿Qué mierda hombre? ¿Por qué siquiera hizo eso? No es que a Tweek le molestara, pero si le desconcertaba porque entonces sus suposiciones habían sido erróneas ¿Qué era exactamente lo que le preocupaba a Craig? ¡Dios era demasiada presión! Y en cuanto menos lo pensaba ahí estaba de nuevo faltándole el aire y sintiéndose atrapado en una caja la cual lo asfixiaba, quería gritar, quería llorar.

Quería que Craig lo abrazará y le dijera que todo iba a estar bien y escuchara sus patéticos lloriqueos que Tweek sabía que no tenían ni pies ni cabeza, pero que de alguna manera ahí estaban, quería que sus padres dejaran de ser tan imbéciles, quería dejar de sentirse sólo y como un maldito cobarde, a veces la salida parecía tan sencilla. Pero esa no sería una salida ¿verdad?

Las cosas no mejoraron, no realmente, los primero días Craig no asistió al instituto, la supuesta razón que le había dado a Token era una enfermedad, Tweek sabía que mentía más no presiono, porque ¿Y si no mentía? Un pequeño mensaje de texto "Hey Craig ¿estás bien? ¿te llevó sopa de pollo? Clyde me dijo, emm... mejórate" una respuesta que tardó más de veinte minutos ¡Nunca tardaba tanto! "Estoy bien, gracias, no vengas".

Tweek sentía que la había jodido ¡Incluso antes de joderla! Él siempre había sido muy discreto con sus sentimientos justo por esa razón y ahora... las cosas cambiarían, pronto Craig se animaría a dejar de fingir estar enfermo y lo encararía diciéndole la misma mierda que leyó tantas veces "Fue un error" y luego antes de darse cuenta se distanciarían y lo que más mortificaba al rubio nervioso es que jamás llegó a ser sincero y decirle cuánto le apreciaba.

—Tweek— escuchó que lo llamaban, el rubio al estar abstraído saltó asustado para encontrarse con las caras preocupadas de Clyde y Token.

—h-hey chicos.

—Nos preguntábamos si tú sabías que le ocurre a Craig— confesó Token con delicadeza, como si temiera presionar la vena equivocada y lograr que su amigo colapsara.

—Pues está enfermo ¿no?

—¡No! Digo ¡sí! —exclamó Clyde

—Lo que Clyde quiere decir es que fue a visitarlo ayer, y aunque definitivamente tiene algo que lo hace parecer bastante enfermo, no es gripe.

—Oh ya veo.

—¿Pasó algo entre ustedes? ¿pelearon? Craig reaccionó raro cuando te mencione— explicó Clyde, Tweek resopló frustrado, su parte más "razonable" estaba cansado de ser evitado por algo que ni siquiera hizo.

—Ese idiota— masculló el rubio, el par de amigos le observaron con curiosidad reflejada en cada par de ojos— está siendo un idiota encerrándose en sí mismo porque tiene miedo de sentir.

—Oh, ¿Y qué vas a hacer al respecto Tweek? —presionó Token con amabilidad como había observado hacer a su amigo tantas veces.

—¿Eh, yo? Ah...— de pronto sus ojos se abrieron de par en par, la respuesta estaba reflejada en sus ojos murmuró un suave "Nos vemos chicos" y partió a quien sabe dónde.

—Sí mañana se besan en público aquí me debes 10 dólares Token.

Los incesables gritos de su hermana irritaban a Craig ¿Por qué tenía que decirle que se veía patético mirando a la nada cuando él ya lo sabía muy bien? No sólo se veía patético, también se sentía así.

Había cometido un error fatal, él el epítome de la lógica, el raciocinio y las acciones calculadas, se había dejado llevar por sus emociones y el impulso del momento habiendo besado a su mejor amigo... y novio falso... y el protagonista de todas sus fantasías.

¡Se sentía tan estúpido! No pudo evitar enterrar el rostro profundamente en la almohada, con suerte se mataría a él mismo, porque sabía muy bien que él sólo estaba aplazando lo inevitable, que tarde o temprano tendría que ir allí y ver a Tweek y ¿Qué se supone que debía decir? "Oye amigo perdona por haberte besado y por todos aquellos pensamientos obscenos de ti". Era definitivo, Craig Tucker odiaba la pubertad, es más ¿A quién podría gustarle? Donde tus asquerosas hormonas mermaban tu buen juicio y te hacían increíblemente gay para tu mejor amigo.

Un golpe en su ventana le distrajo de su propia miseria ¿Qué demonios? Pensó que quizá fuese un ave que se había estrellado ¿Las aves no deberían estar dormidas por eso de la tarde noche? Decidió ignorarlo, sin embargo, otro golpe lo sobresalto, de acuerdo, esto ya no era coincidencia.

Con pesadez y torpeza propia de la pereza se acercó a la ventana para observar a cierto rubio que había ocupado todos sus pensamientos este mes preparándose para arrojar otra piedra.

—¿Tweek? ¿Qué mierda haces aquí? —no pudo evitar sisear, el rubio suspiró aliviado.

—¡Gracias a dios! ¿Sabes la presión que es ir a arrojar piedras teniendo que calcular tu fuerza? ¡Pensé que iba a romper tu ventana por accidente y luego tus padres saldrían y me cuestionarían y le dirían a mis padres y me venderían como esclavo para comprar el cristal!

—¿Entonces por qué carajo lo hiciste? Tienes una copia de las llaves de mi casa estúpido.

—¡No me digas estúpido! Porque tú eres el estúpido Tucker, probablemente hubieras inventado un pretexto y hubiera terminado con la puerta en mi cara— Craig no pudo rebatirlo, porque en efecto, hubiera hecho algo parecido. —además toda película cliché tiene esta escena.

—¿Me estas comparando con las protagonistas imbéciles de las películas para adolescentes?

—Te estas comportando como una.

—touche— admitió el moreno avergonzado— de todas maneras ¿Qué haces aquí?

—Baja, necesitamos ngh hablar.

—¿Hablar?

—Deja de evadir el hecho de que tienes emociones y hablemos como dos personas... sensatas como a ti te gusta.

Craig miró por un momento dudoso a ese Tweek que se veía increíblemente incómodo en un abrigo color capuchino, que por cierto se le veían increíble, decidió bajar por la ventana.

—¿Qué mierda haces? ¡Tienes una maldita puerta abajo!

—Si vas a hacer algo tan cliché hay que hacerlo bien— respondió con sencillez el chico de cabello negro, tratando de ignorar toda la paranoia de Tweek acerca de caer y romperse el cráneo y quedar en estado vegetal por toda la eternidad mientras que los hombres de negro.

—¿Y bien de qué quieres hablar? —preguntó con inocencia Craig, y una mierda que sabía de qué iba a hablar.

—No uses esa mierda conmigo amigo, sabes bien de que vamos a hablar. —Tweek esperó pacientemente a que Craig se animara a decir algo, cualquier cosa, pero el moreno simplemente guardó silencio observando como los espasmos en el chico se hacían más evidentes al sentirse frustrado— En serio Craig Tucker tienes un serio problema con la comunicación, ngh supongo que tengo que comenzar. No soy una persona muy idealista sabes, pero espero que la persona que me de mi primer beso al menos no salga corriendo.

El rostro de Craig se volvió rojo, por más que intentara colocar la máscara de indiferencia le era imposible... Tweek sí que había ido al grano, directo, salvaje, pasional, tan propio de él.

—¿Lo siento? —se animó a probar recibiendo una risotada por parte del rubio.

—¿No tienes algo mejor que decir? Algo como, es que te veías tan caliente confundido que hice corto circuito, o de perdida un puedo besarte de nuevo.

—Dijiste que no eras idealista— objetó Craig con una leve insinuación de sonrisa en sus labios, Tweek por el contrario sonrió sin reservas. —¿No estas molesto?

—Desconcertado se acerca más... con toda tu lógica, no sé por qué lo hiciste, y creo que tiene que ver con tu comportamiento de antes y realmente, realmente quiero saber qué te está pasando.

—Yo...— Craig lo intentó, en serio quería decirle a Tweek todo, y esa sonrisa amable en su rostro decía que dijese lo que dijese no le juzgaría— ¡No puedo! ¿de acuerdo? Lo estoy intentando pero no puedo.

Tweek suspiró.

—Mira Craig, no sé que te asusta tanto como para que no salga nada de tu boca, pero suponiendo... sólo suponiendo si quisieras ya sabes proponerme algo podría asegurarte que recibirías una respuesta satisfactoria... hipotéticamente— tomó un respiro— ¡Esto es demasiada presión! ¡Carajo di algo lo que sea!

Craig apenas fue consciente del temblor de su novio, él realmente estaba nervioso y colapsando y aun así estaba siendo valiente por él, el moreno se sentía tan patético.

—¡Simplemente etiquetarte como mi mejor amigo ya no es suficiente! ¿De acuerdo? —escupió finalmente.

—¡¿Qué quieres decir imbécil?!

—¡Que soy increíblemente gay para ti Tweek!

—Oh...

—Sí, oh —masculló molesto y con la respiración agitada ¿Qué clase de respuesta era esa?

—Yo también.

—¿Qué? —su corazón comenzó a latir rápidamente por lo que podía significar.

—Que soy increíblemente gay para ti y me parece una falta de respeto que me besaras y luego huyeras, tendrás que compensarme eso de alguna manera.

—Te besaré de nuevo— respondió Craig ocasionando que Tweek se volviera un desastre, ruborizado, balbuceante y espasmódico.

—Yo hablaba de un café en una buena cafetería como las de Denver, pero... no me opongo.

Con determinación el moreno abrazo a el spaz, a pesar de sus temblores alzó la cara con los ojos cerrado e inclinándose de tal manera que parecía una invitación para que Craig probara nuevamente sus labios en toda regla, con delicadeza acunó la mejilla del rubio en su mano, se acercó con lentitud, tratando de calmarse así mismo.

Y entonces ocurrió.

Lo beso como debía ser, con algo de inexperiencia, pero con delicadeza, pasó de ser un presionar de labios a movimientos lentos, algo puro y casto, pero bastante intenso para los chicos que lo experimentaba como debía ser por primera vez. Cuando ambos llegaron a su límite se separaron buscando aire.

—Comparando tu anterior beso puedo decir que te estas volviendo bueno bastante rápido.

—Sí te doy otros cien, seré un experto.

—Cuento con ello.

Ambos se miraron con sonrisas pícaras en sus rostros, propias de dos niños que acababan de hacer una travesura y les había encantado. En esos momentos no se requirieron más palabras pues sus ojos decían todo aquello que no podían.