—Algo ha cambiado estas semanas.

—Estoy de acuerdo.

Clyde lo sentía en sus huesos, lo olfateaba igual que un perro cazados, la cosas entre sus amigos habían cambiado de alguna manera, estaban más... gustosos; Token también presentía que algo había cambiado, a pesar de la mala suerte que estos tuvieron con su apuesta (no hubo un beso público) las miradas de complicidad que esos dos se daban no debían ser legales, o al menos eso pensaban aquellos dos chicos, las miradas de ambos destellaban, a pesar de la falta de expresividad de Craig no había que ser un genio para darse cuenta de cuan fijamente miraba al rubio.

Tweek por su parte era mucho más predecible con un pequeño sonrojo en ambas mejillas y una sonrisa tonta en su rostro, pero jamás una sonrisa de dientes enteros, lo cierto es que al rubio le apenaba, debido a su adicción al café su dentadura estaba levemente manchada, eso era algo que al paranoico Tweek le causaba ansiedad ¿Y sí la gente lo veía? ¿sí les parecía asqueroso? Sin embargo, para Craig las pocas veces que lograba captar al chico de ojos color esmerando con una sonrisa oreja a oreja su cuerpo reaccionaba de manera con la cual no estaba para nada acostumbrado, el revoloteo de su corazón, las mejillas rojas y esa inevitable estupidez de sonreír también.

Craig no solía expresar sus emociones, a Craig le gustaba la lógica, el blanco y negro, el sí y el no, pero Tweek le hacía ver una gama de grises que jamás había contemplado antes, le hacía estar mucho más consciente de sus propios sentimientos. En pocas palabras Craig estaba enamorado de Tweek, y le había costado mucho aceptarlo, tuvieron que venir las dolencias de la pubertad para darse cuenta de que le gustaba Tweek incluso más allá de un modo emocional e íntimo, le gustaba eróticamente.

Así es, ahora ya no sonaba mal en su cabeza.

Craig Tucker estaba enamorado de Tweek Tweak.

Y se sentía tan feliz, aunque su rostro no lo reflejase Tweek se daba cuenta la manera en la que Craig jugaba con sus manos entrelazadas.

—P-por favor chicos c-c-co-consigan un hotel— habló Jimmy haciendo que la atención de los tortolitos volviera al aquí y el ahora.

—¿Desde cuándo tomarse de las manos se considera algo necesario de una habitación? —objetó Craig con molestia fingida, en realidad estaba avergonzado.

—¡Oh por favor viejo! Te lo estás comiendo con los ojos. —la exclamación de Clyde provocó un gritillo nervioso del rubio al que ya estaban acostumbrados.

—¡Eso no es cierto!

—Craig tienes que admitir... algo ha cambiado— insinuó Token.

—¡Oh dios es demasiada presión! ¡Ellos se dieron cuenta!

—¿Tuvieron sexo?

—¡Carajo no Clyde! ¡Tenemos trece años! —protestó Craig totalmente abochornado ¿Era enserio? ¿Sus amigos se pusieron de acuerdo para ser unos hijos de puta o qué?

—En esta e-e-etapa comienza el deseo s-sexual y sino mal re-recuerdo dijiste que Tweek estaba caliente.

—Oh, eso es cierto— concordó Tweek, Craig lo miró decepcionado, incluso su novio se había pasado al otro lado, como esa vez que jugaron a los 10 años a los superhéroes y crearon la civil war de franquicias.

Lo peor de todo es que ellos no estaban del todo equivocados porque sí, comenzaba a desear a Tweek de esa manera, pero no por ello iría a todo por él, no era un chico impulsivo, y su racionalidad le decía que había un momento para cada cosa, y este no era uno de ellos. Además ¡Y un carajo lo iba a admitir en frente de ellos!

El día de clase pasó bastante rápido para Craig, quizá era por su incentivo, usualmente cuando algo bueno te pasa al final del día sientes que el tiempo pasa mucho más lento, pero para Craig esto era diferente, sí sabía que el día tenía algo bueno y no sería tan mierda todo se hacía más ameno para él, era un secreto que Tweek y él tenían bien guardado, últimamente al final del día escolar ellos se reunían atrás de los edificios del instituto y... se besaban, pequeños besos inocentes que pudieran ser fácilmente cortados si alguien se acercaba.

Pero besos, al fin y al cabo, que hacía que los corazones de los dos preadolescentes latiesen con velocidad, era una sensación nueva y una sensación que ellos dos compartían con la misma pasión.

—¿Tweek...? —preguntó Craig separando sus labios del rubio, usualmente en sus sesiones furtivas de besos no hablaban demasiado, pero Tweek estaba... raro, era como si no estuviese en ese momento, como si su mente hubiese viajado a Marte, eso hería un poco el orgullo del moreno, cuando tu pareja te besa lo normal era sólo poder pensar en ese momento en el aquí y el ahora ¿no?

—¿Qué sucede? —respondió Tweek igual de confundido.

—¿Estas bien?

—Eh sí hombre ¿Te apetece un helado? ¡Yo invito!

Craig asintió, pero no olvido... Tweek evadió la pregunta, no obstante, no presionó, el rubio siempre acudía a él como apoyo emocional y Craig esperaba que lo hiciera cuando estuviera listo. Sin presión.

Llegaron al parque que tanto acostumbraban cada quien con dos conos de helado, Craig uno de vainilla y Tweek uno de chocolate, se sentaron en su banca acostumbrada y se quedaron en silencio un rato mientras disfrutaban cada quien de su postre, no era raro que permanecieran callados, algo que le gustaba a Craig de Tweek es que a pesar de sus exclamaciones y tics involuntarios en realidad no se esforzaba por entablar conversación y eso para un chico tan introvertido como el moreno le era el cielo, él simplemente disfrutar de la compañía de su novio sin necesidad de palabras.

Como era costumbre Tweek rompió finalmente ese silencio.

—Sé que eres un jodido nerd así que probablemente puedas contestar mi pregunta.

—Depende— respondió Craig arqueando una ceja francamente curioso, usualmente era Tweek quien lo bombardeaba de información acerca de conspiraciones o algo así, no era él.

—¿Cuál es tu condición?

—No enloquecerás o tendrás pánico.

—¡Oh vamos! Es más fácil cortarme una pierna, Tweek Tweak ¿Sin enloquecer? ¿Eso es posible?

—Seas imbécil— respondió Craig cariñosamente riendo de la broma del rubio, este le sonrió de oreja a oreja, y aunque Craig sentía que no era como sus sonrisas normales, su corazón dio un vuelco. Le diría lo que quisiera. —¡Sólo hazme la pregunta!

—¿Qué sabes de la teoría de los multiversos?

Esa pregunta le tomó por sorpresa al chico de ojos azules, realmente Tweek no parecía una persona interesada en ello, Craig siempre pensó que le daría miedo, así como la inmensidad del espacio le parecía aterradora, sin embargo, Craig sí que sabía, realmente al igual que el espacio, le gustaba.

—Es bastante compleja en realidad.

—¡Oh perdóname señor intelectual que si ha visto la tercera temporada de Rick and Morty y se siente intelectual!

—¡No es así!

—Estoy bromeando Craig, sé que realmente has investigado, por eso te pregunto, además a diferencia de ese tipo de personas, tú si eres un maldito nerd.

—Gracias por el cumplido bebé yo también te amo. Como te decía realmente es compleja, pero creo que en resumen sería algo como que hay un montón de universos con un montón de tú y yo o algunos sin nosotros.

Craig iba a proseguir hasta que vio como Tweek temblaba ansiosamente... quizá era demasiado, así que decidió dejar esa mundana explicación como todo lo que Tweek necesitaba.

—Craig...— el moreno espero pacientemente a que Tweek acabara de poner en orden sus ideas para poder decirlas sin tartamudear en exceso— ¿Tú crees que los otros Craig y Tweek estén juntos?

—Ah... ¿puede ser? En algunos universos ni siquiera existimos ¿A qué se debe la pregunta?

—¿Crees que en alguno de esos universos yo soy... normal? Un chico sin adicción a la metanfetamina un chico feliz...

—Tweek...

—No sé... me parece que Tweek y Craig acabarían de alguna manera juntos, me gusta pensar eso.

Craig no sabía qué hacer... algo no estaba bien y no podía decir exactamente qué era lo malo, no era la primera vez que Tweek expresaba el disgusto que tenía con su situación actual, sin embargo, algo en su tono erizó los vellos del brazo al moreno.

—Sí, me gusta pensar eso— concordó Craig mientras tomaba su mano. —que a pesar de todo, incluso sin adicciones incluso si tú eres un demonio y yo un pastor, si eres un alíen y yo un asombroso astronauta, si tu eres un conquistador y yo un nativo o quizá si tú eres un bárbaro y yo un ladrón... e incluso si yo soy una zorra hijo de puta y tu una princesa indefensa, de alguna manera, Craig y Tweek lograran estar juntos.

Tweek sonrió tristemente mientras enterraba su cabeza en los brazos de Craig.

—Gracias Craig.