La despertó el sol colándose por los enormes ventanales aquella mañana a fines de diciembre. Se le había hecho costumbre con los años abrir los ojos antes que su esposa para observarla dormir antes de volar en busca del desayuno para sorprenderla con el aroma de su comida favorita, pero ese día, sintió una enorme necesidad de acurrucarse con la morena un poco más, después de todo, pronto sería navidad, y la fría ventisca invernal solía mantener a los malos a raya, permitiéndole descansar más de lo usual. Estiro su brazo izquierdo bajo las pesadas mantas hasta rodear la cintura de Lena atrayéndola más contra su cuerpo. Disfruto del calor de su esposa acomodándose a lo largo de cada una de las curvas de su piel, y suspiro con satisfacción. Definitivamente estaba profundamente enamorada de la vida que llevaba.
L- Te estás tomando muy en serio esto de las vacaciones- sonrió la morena sin abrir los ojos en cuanto sintió el aliento cálido de Kara en su espalda.
K- Ser la directora de la compañía de mi esposa debe de tener alguna ventaja ¿no crees?- exclamo en su oído al tiempo que dejaba besos por todo el largo del cuello de Lena- además, debo confesar que tu piel desnuda bajo las sábanas es mi debilidad.
L- Creí que era la kriptonita- dijo girando entre los brazos de Kara para quedar frente a frente.
K- Tu eres mi kriptonita cariño- le robo un delicado beso matutino al tiempo que la empresaria comenzaba a dejar caricias fugaces por todo el contorno del torso de la heroína, que no pudo contener el gemido que escapo de su boca en cuanto Lena cruzo su pierna provocativamente por entre las suyas presionando suavemente sobre su sexo.- Detesto cuando haces eso- exclamo con poco aliento entre los besos de la morena.
L- No te oigo quejarte- volvió a sonreír subiendo sobre el cuerpo de Kara para darle riendas sueltas a sus deseos aquella mañana cubierta de nieve.
Dos horas después se preparaban para salir a trabajar, arregladas impecablemente como siempre, con sus trajes a la medida que tan bien resaltaban el estilo de cada una. Kara llevaba unos pantalones azules apretados a sus piernas, tacones negros, una camisa de seda blanca y un saco entallado que en compañía de sus gafas, la hacían lucir como una mujer recta y calculadora, hasta que su sonrisa se abría camino en su cara, y todos recordaban que la ahora directora de la compañía, seguía siendo la misma chica dulce y comprensiva que había entrado a Catco siendo solo una recién graduada. Lena portaba su falda tubo verde como sus ojos, dejando ver sus largas piernas bajo aquella prenda, tacones a tono que sin importar lo altos que fueran, jamás llegaba a sobrepasar la estatura de su esposa, una camisa negra con delicados bordados en blanco y su saco haciendo juego con la indumentaria. En su mano izquierda un café muy grande para solapar el frio que hacía fuera, en la derecha una pila de documentos que debía revisar, y en su rostro una sonrisa juguetona mientras daba la espalda a la rubia para salir por la puerta principal.
L- ¿No te ha sido suficiente con el ejercicio matutino cariño?- dijo de la nada cruzando sus pasos uno delante de otro en un contoneo que se volvía hipnotizante para Kara mientras emprendía el rumbo hacia el ascensor.
K- ¿No habíamos quedado en que no usaríamos nuestros poderes en casa?- exclamo ligeramente avergonzada al recordar que su esposa podía leer su mente, y de seguro acababa de hacerlo justo cuando ella miraba su trasero descaradamente.
L- Técnicamente estamos en el pasillo- sonrió triunfadora mientras la puerta metálica se cerraba delante de ellas.
El teléfono sonada incesantemente en su bolsillo en medio de una reunión con los editores de la revista semanal de Catco, la rubia suspiro con fastidio pidiendo disculpas para salir de la oficina y atender la llamada. Alex se oía muy preocupada y no tuvo que decirle mucho para que rápidamente colgara la llamada, se disculpara con los presentes dejando a su secretaria a cargo del resto de la reunión, y saliera volando del edificio rumbo a la DEO. En cuanto llego, su hermana se apresuro a su encuentro para contarle las malas nuevas sin esperar ni un segundo.
A- Han invadido Argo, tu madre nos envió un mensaje encriptado pidiéndonos ayuda, debemos ir con urgencia.- Exclamo con seriedad acomodando su arma favorita en su cinturón.
L- Ya he llamado a Nia, viene en camino- dijo Lena saliendo de otra habitación con su traje ya preparado para la batalla- Brainy está alistando el transportador de materia para que vayamos para allá.
K- ¿Cómo has llegado antes que yo?- pregunto curiosa sin dejar de mirarla.
A- Yo le he llamado para que ayudara con el mensaje cifrado, Brainy ha estado un poco distraído desde que supo las buenas nuevas.- Kara sonrió con diversión justo en el instante en el que Nia se acercaba a ellos presurosa.
N- Siento la demora, las nauseas matutinas son la muerte- respiro tratando de recuperar el aliento al tiempo que metía una menta en su boca para mitigar el mal sabor- creo que tendré que dejar de volar por un tiempo, he vomitado dos veces camino aquí.
A- Te daré algo para eso, conozco un truco que a mí me ayudo muchísimo- exclamo Alex poniendo una mano en su hombro y dándole una palmada cariñosa- debemos irnos ya.
En cuanto llegaron al transportador se encontraron con Brayni ya listo para salir y J'onn terminando de acomodar la capa de su traje. Los seis atravesaron el portal y rápidamente aparecieron en Argo, justo en una habitación secreta bajo la casa de Alura Zor-El. No les tomo demasiado tiempo identificar el problema, una raza de alienígenas que lucían como enormes trolls tenía a toda la población aprisionada en la plaza de la ciudad, cargaban en una enorme nave la gran piedra de Harun-El que era fundamental para la vida en Argo. Rápidamente Kara activo su exotraje que contenía radiación solar y voló hasta derribar a los guardias que apuntaban a las personas arrodilladas frente a ellos. Nia, Lena y J'onn salieron volando tras ella para comenzar a sacar a todos del lugar antes que la batalla se desatara por completo.
A- Detesto que seamos los únicos que no podemos volar- refunfuño Alex corriendo a toda prisa hasta la nave para derribar a un guardia de una patada al pecho- no son tan duros como parecen- sonrió altanera mientras golpeaba a otros dos sin clemencia.
B- Trabajaré en el tema de volar en cuanto volvamos a casa directora- dijo Brayni esquivando los golpes de varios invasores sin demasiado esfuerzo.
A- Más te vale, debo empezar a conservar mis fuerzas, tengo un niño revoltoso de tres años y una esposa demandante- grito quitándose a otro del camino mientras se abría paso hasta el interior de la nave.
A lo lejos Kara se las había ingeniado para reducir a los hombres armados ella sola mientras el resto protegían a los civiles, en cuanto no quedo ninguno de ellos en la zona de riesgo, se unieron a la batalla lanzando rayos y golpes a diestra y siniestra. Al cabo de otro par de minutos, la raza invasora quedo reducida a bultos quejándose de dolor sobre la hierba mojada. La kriptoniana voló hasta la nave para bajar la Harun-El y regresarla a su lugar, en cuanto la tenía entre sus manos comenzó a elevarse lentamente con la piedra en sus manos, aunque le resultaba algo dificultoso, esa cosa era en verdad pesada, motivo por el que Lena se apresuro a ayudarla con el traslado mientras el resto de los héroes esposaba a los alienígenas invasores.
Todo había sido tan sencillo que no notaron al más pequeño de los trolls apuntar un cañón que Alex había dejado caer justo a la Harun-El. Pero contrario a lo que este esperaba, la piedra no se rompió al sentir el impacto del arma solar, sino que absorbió la luz de aquel aparato y comenzó a brillar con una potente radiación azul que encegueció a Lena y Kara obligándolas a soltar la piedra que ahora quemaba en sus manos. Alex golpeo al sujeto que cayó inconsciente a sus pies para luego seguir con lo que estaba haciendo, debían trasladar a todos esos sujetos a la tierra para mantenerlos en custodia, así que comenzaron a cargarlos a la nave para llevarlos volando por el espacio directo a la DEO.
Lena y Kara volvieron a tomar la piedra y la trasladaron al santuario para luego avisar a los civiles que todo estaba bajo control y que podían regresar a sus vidas sin preocupación alguna. Se despidieron afectuosamente de Alura que en muy poco tiempo había llegado a querer a la esposa de su hija como jamás había imaginado. Alex y J'onn regresaron a la tierra en la nave de los invasores, mientras que el resto retorno al portal de trans-materia y en un parpadeo estaban de vuelta en casa. Cada uno volvió a su labor diaria sin darle demasiada importancia al asunto, ya se habían acostumbrado con los años al trabajo que implicaba ser héroes, y la pandilla unida siempre hacía las cosas mucho más fáciles.
La mañana siguiente Lena despertó antes que la rubia, se había sentido con molestias durante toda la noche y apenas si había podido dormir. En cuanto Kara despertó, se sorprendió de no encontrar a su esposa junto a ella en la cama, y comenzó a buscarla por toda la casa hasta que la encontró en la azotea del edificio envuelta en su bata azul marino.
K- ¿Lena que haces aquí? Te congelaras- se apresuro a abrazarla por la espalda para resguardarla del frio.
L- No quería despertarte, necesitaba tomar un poco de aire, no me he sentido muy bien- exclamo recargando su cabeza sobre el pecho de Kara.
K- La próxima me despiertas ¿De acuerdo?
L- De acuerdo
K- ¿Quieres que te lleve con un médico para que te examine?- pregunto sabiendo ya la respuesta en cuanto vio a su esposa revolear los ojos de manera negativa- está bien, puedo decirle a Alex que venga a revisarte.
L- No hace falta, solo no he dormido bien, necesito desayunar y mi cuerpo se pondrá en marcha de inmediato- Kara asintió de mala gana pues sabía que no importaba cuanto insistiera, Lena simplemente se negaría a ser inspeccionada por un médico, era tan obstinada cuando quería que a veces la sacaba de sus casillas.
A esa mañana tortuosa la siguieron otras dos con los mismos síntomas, al cuarto día de malestar consecutivo, Lena despertó con prisa sintiendo el estomago revuelto, corrió al baño con urgencia tratando de no romper nada a su paso y sobresaltando a Kara que dormía plácidamente con la boca entreabierta. La rubia la escucho vomitar a lo lejos y se precipito en busca de la morena. Llego al baño y la encontró abrazada al retrete y más pálida de lo que la había visto jamás. Se arrodillo a su lado masajeando su espalda son suavidad al tiempo que le tendía una toalla para que se limpiara el rostro sudoroso.
K- Cariño ya es suficiente, debes ir al médico, te has pescado algo agresivo- dijo en cuanto regresaron a la cama, aun faltaban un par de horas para el amanecer de ese veinticuatro de diciembre en el que viajarían a la mansión Luthor con toda la familia a pasar las fiestas. – Avisaremos a tu madre que llegaremos más tarde, y te llevare a ver un doctor, y esta vez no acepto un no como respuesta.
Lena protesto, pero no tuvo más remedio que hacerle caso a su esposa ya que la veía en verdad preocupada por ella. Así que en cuanto dieron las ocho, desayunaron y bajaron a la ciudad en busca de una opinión médica, y tal como era de esperarse, lo único que le pidieron para comenzar eran unos análisis de sangre, así que en cuanto la extracción estuvo realizada, regresaron al auto con la promesa que se les notificaría en cuanto estuvieran los resultados. Condujeron por un par de largos minutos hasta la mansión en donde vivía Lilian Luthor, y al llegar se encontraron con una multitud de amigos que se juntaba como cada año a festejar las fiestas como si fueran una gran familia feliz, y de hecho, lo eran.
Pasaron el día conversando, jugando juegos de mesa, bebiendo chocolate caliente y corriendo tras el pequeño Jeremiah que correteaba de un lugar para el otro tocando todo a su paso. Lilian, Cat Grant, Alura y Eliza se habían vuelto buenas amigas durante esos cinco años que transcurrieron tras la super boda. La mayor de las Luthor comprendió con el transcurrir del tiempo, lo equivocada que había estado, y pasó de ser la principal combatiente de los alienígenas, a ser una férrea defensora de sus causas. Cat esperaba con ansias su asunción presidencial y no había tenido mejor idea que nombrar a Lilian como secretaria de asuntos alienígenas, lo que le había dado una amplia ventaja sobre sus oponentes en las elecciones. Trato durante meses de convencer a Kara de ser su jefa de prensa, pero tras la negativa de la heroína, apelando a que no podría con un trabajo tan demandante y su labor como Supergirl, finalmente fue James Olsen quien se hizo cargo del puesto, motivo por el que la kriptoniana paso de ser la editora en jefe de Catco, a ser la directora de la compañía, algo que le encantaba a su esposa ya que podía verla permanentemente en las reuniones y pasar más tiempo con ella.
La cena estaba servida sobre una larga mesa digna de cualquier realeza, la comitiva atacaba los platillos uno tras otro devorando las delicias caseras sin reparo alguno. Sin embargo, a Lena todo le daba vueltas, y el olor a la comida no hacía más que empeorar las cosas. Justo cuando se disponía a disculparse con todos para recostarse un momento, su teléfono vibro con fuerza en su bolsillo, lo tomo levantándose para atenderlo y salió de la gran sala rumbo a un lugar más silencioso para poder hablar tranquila. Kara, que no había dejado de inspeccionarla en toda la velada, se disculpo y salió tras ella de inmediato. En cuanto cruzo la puerta se encontró con su esposa derramando lágrimas con una gran sonrisa en su rostro al tiempo que sujetaba el teléfono sobre su estomago.
K- ¿Cariño que tienes?- exclamo la rubia asustada y caminando hasta ella para abrazarla.
L- Es Tess- dijo casi en un susurro sin parar de llorar.
K- Llevamos cinco años sin saber nada de ella, ¿te ha contactado de alguna manera?- pregunto sin entender nada de lo que su esposa decía.
L- No Kara- sonrió secándose las lágrimas para tomar la mano de la rubia y llevarla hasta su vientre- ha pasado cariño.- La kriptoniana la miro anonadada sin creer lo que estaba escuchando.
K- ¿Estas….?- exclamo sin acabar la frese
L- Si- dijo Lena con la sonrisa más grande que jamás se había dibujado en su rostro y saltando sobre los brazos de Kara para besarla con locura.
A- Vamos chicas, ya no son dos adolescentes escapándose para besarse a escondidas, vuelvan a la mesa, Lena tu madre pregunta por ti, creo que quiere matar a mi hijo, ha roto uno de sus jarrones Ming- interrumpió Alex cruzando la puerta para presencia el beso apasionado entre su hermana y su cuñada. Las chicas voltearon a verla con los ojos empañados y la miraron emocionadas para caminar hasta ella y abrazarla entre ambas.- ¿De qué me perdí?
K- Vas a ser tía- soltó la rubia en su oído mojándole toda la mejilla con sus lágrimas de alegría.
A- ¿Es Tess?- sonrió apartándose para mirarlas a la cara. Ambas asintieron con la cabeza y Alex volvió a abrazarlas emocionada para luego salir por la puerta y gritarle a toda la comitiva que su sobrina ya estaba en camino. Habían echado de menos a esa niña durante todos esos años, los pocos meses que la adolescente pasó en ese tiempo dejaron una marca muy grande en todas las personas que rodeaban a la pareja. Sin embargo no sabían cómo ni cuándo sucedería el embarazo de Lena, por lo que no tuvieron más remedio que esperar pacientes a que solo pasara. Y un día cálido de septiembre Tess finalmente llegó.
Kara entro al hospital como si la persiguiera el mismo diablo, su madre Alura la aguardaba en recepción para llevarla directo a la habitación en donde ya preparaban a Lena para el parto. Al lado de su esposa, estaba Lilian y Eliza quienes se habían mudado a Argo junto con Lena y Kara cuando faltaban tres meses para el nacimiento de Tess. Al cabo de unos minutos, la morena y ella ya se encontraban en la sala de parto. Otra fuerte contracción hizo que Kara arrugara la frente al sentir el fuerte apretón de su esposa sobre la mano con la que la sostenía, la kriptoniana sin sus poderes podía sentir que sin duda Lena era más fuerte que ella. La morena respiro y volvió a pujar soltando un grito ensordecedor que dio lugar a un llanto ahogado. El médico puso a la pequeña niña sobre el pecho de Lena mientras Kara lloraba de alegría y dejaba tiernos besos sobre la cabellera de su esposa.
L- Al fin has llegado Tess, mamá te echaba de menos- exclamo sonriendo al tiempo que la niña apretaba su dedo con su pequeña mano sintiendo que ya no podía pedirle mucho mas al mundo.
17 años después…
T- ¡Mamá!- grito Tess saliendo de su habitación molesta con los pedazos de su telescopio en la mano.
K- ¿Ahora qué pasa Tess? Mamá está cansada- exclamo la rubia colocando los pies sobre la mesa ratona frente al sofá y dejando caer su cabera sobre el respaldar.
T- Lionel ha roto mi telescopio, tiene que aprender a controlar sus poderes o acabara con toda la casa- refunfuño dejando los trozos sobre la mesa a los pies de su madre.
L- ¡Yo no he sido!- grito el pequeño niño de apenas dos años mientras corría como un loco por toda la casa.
K- A ti te tomo años aprender a controlarlos, tenle paciencia a tu hermano- suplico la kriptoniana cerrando los ojos tratando de relajarse.
T- Entonces haz algo para que ya no entre a mi habitación- pidió con cara de lastima tratando que su madre le prestara atención a su reclamo- o podrías mandarlo a vivir con la abuela.
K- ¿Con cuál de todas sugieres que lo mandemos hija?, destrozará la casa blanca en dos minutos si lo mandamos con la abuela Lilian. La abuela Eliza viaja todo el tiempo supervisando los laboratorios de L-Corp y la abuela Alura está en otro planeta.
T- Pues enviémoslo a otro planeta- refunfuño volviendo sobre sus pasos para regresar a su habitación.
L- No enviaremos a tu hermano a ningún lado Tess- la regaño Lena entrando a la sala y escuchando todo el escándalo que su hija mayor hacía.
T- No veo la hora que sea Junio para irme a la universidad- protesto dando un portazo al entrar a su dormitorio.
L- ¿Qué ha roto el huracán Lionel ahora?- sonrió la morena dejándose caer junto a su esposa.
K- El maldito telescopio, es el tercero que rompe este mes.
L- ¿Crees que debamos ponerle el brazalete desde tan pequeño?- pregunto Lena acurrucándose en el hombro de Kara mientras veía como una pequeña mota de pelo rubio con ojos azules corría hacia la cocina arrastrando un enorme oso de felpa tras sus pequeños pasos.
K- Creo que no tenemos opción, acabara por destruir la casa, no recuerdo que Tess fuera tan terrible- sonrió con cansancio por las travesuras de su hijo menor.
L- Dicen que las niñas suelen ser más tranquilas que los niños- acotó la morena cerrando los ojos sintiendo como le pesaban los párpados.
K- ¿Cuándo fue que decidimos tener más hijos?- exclamo la rubia mientras abrazaba a Lena que estaba a punto de dormirse sobre su pecho.
L- Fue idea tuya- respondió entre bostezos acomodándose un poco más en el calor de los brazos de su esposa.
K- Y no me arrepiento, pero definitivamente necesitamos vacaciones- sonrió también comenzando a dormirse.
L- Tendrás que esperar a que estén en la universidad
K- Solo faltan dos meses mas- suspiro Kara enterrándose más y más en el sofá.
L- No cariño, faltan otros quince años- Lena soltó una carcajada adormilada para luego aferrarse un poco más a la cintura de la rubia dejando que los latidos de su corazón la relajaran como cada vez que se encontraba en esa posición que tanto amaba.
K- Te quiero Lena- Balbuceo la kriptoniana quedándose profundamente dormida.
L- Y yo a ti mi amor.- Respondió la morena con la poca energía que le quedaba para dejarse arrastrar detrás de su esposa a otro maravilloso sueño que las encontrara juntas.
FIN
Bueno amigos, este es el final, espero que hayan disfrutado de leerlo tanto como yo lo hice al escribirlo. Saludos y si quieren dejarme sus opiniones siempre son bienvenidas.
