Si íbamos a ser sinceros, Tweek Tweak se moría de miedo, no es que no sintiera miedo siempre porque de hecho tener miedo era algo bastante común en él, no obstante, era un miedo diferente, no era un miedo infundado, aunque en realidad no sabía la razón de su miedo, se suponía que dando ese gran paso las cosas mejorarían ¿no?
Pero... ¿Y si las cosas no mejoraban? ¿Sí se daban cuenta que estaba tan roto y no podían arreglarlo? Tweek tenía miedo, miedo de no poder mejorar y defraudar a Craig, defraudar a todos sus amigos e inclusive defraudarse a él mismo.
Así que lógicamente cuando Craig tocó la puerta de su casa para ir a su cita casi cae en pánico, sus padres no se inmutaron, primeramente, porque creían que era una cita inocente de dos niños gays y también porque su hijo en pánico era algo usual, los espasmos y tics aumentaron en él, sin embargo, eso no le impidió abrir la puerta con sus manos temblorosas, toda la tensión disminuyó considerablemente al encontrarse con los ojos tranquilos de Craig.
—Hola cariño— saludó con su voz monótona.
—H-h-hola— tartamudeó débilmente, Craig encarnó una ceja, rápidamente entrelazó sus dedos buscando consolar a Tweek con éxito, Craig ya se había hecho la idea de lo difícil que sería para Tweek toda esa situación, él esperaba que después de su primera sesión las cosas mejoraran para él.
Con un esbozo de sonrisa Craig tiró de Tweek hacia fuera, una cuadra después de la casa de los Tweak se hallaba el carro de los Tucker, Tweek agradeció ese detalle de discreción, lo menos que quería era que sus padres hicieran preguntas demás, preguntas que lo harían titubear.
—Hola Tweek ¿Cómo estás cariño? —Saludó Laura, Tweek sonrió con timidez.
—Hola señora Tucker.
Después de aquel saludo se pusieron en marcha rumbo a Denver donde lo vería el psiquiatra con el que habían agendado la cita. Fue un viaje particularmente silencioso a excepción de los ruidos de Tweek a los que Craig ya estaban tan acostumbrados, sus temblores eran evidentes, Craig no era estúpido sabía que Tweek estaba al borde de un ataque de pánico del terror, y si pudiera decirle algo, cualquier cosa para hacerlo sentir mejor lo haría, pero sabía que eso era algo que se escapaba de sus posibilidades, así que se conformó con hacer que Tweek se acurrucara a su costado mientras pasaba los dedos por sus cabellos tratando de tranquilizarlos.
Para su sorpresa ambos se quedaron dormidos, para ellos pasaron minutos en los que cerraron los ojos y ahora se hallaban en Denver, el auto aparco y con ello los temblores de Tweek volvieron, Laura se giró y le sonrió maternalmente.
—Ya estamos aquí ¿Estás listo Tweek? Bajaremos cuando lo estés.
En esos momentos Craig realmente agradecía que su madre fuera una persona seria y tranquila, pero que con una leve sonrisa pudiese trasmitir la confianza que el rubio necesitaba, Tweek asintió y abrió la puerta.
El hospital psiquiátrico de Denver también brindaba consultas (las cuales eran económicas y tenías la seguridad de contar con expertos) esa fue la razón por la que los Tucker decidieron que aquel lugar era el mejor para tratar a Tweek; el hospital estaba compuesto por tres edificios blancos que se veían bastante típicos en cualquier hospital, no obstante, al entrar dentro del complejo podías observar salas recreativas para sus pacientes y un bello jardín lleno de diversidad de plantas y flores, Craig sonrió y se lo señaló al rubio el cual lo vio con sorpresa relajándose visiblemente.
—¿Te gusta? —una voz femenina sobresalto a los dos chicos, al mirarla se encontraron con una chica bastante joven pero aun así mucho mayor que ellos, con uniforme señal de que era trabajadora del lugar, Craig la observó tenía el cabello azabache y la cara llena de pecas.
—¡Es lindo! —admitió el rubio tomando por sorpresa al moreno quien creyó que a este punto estaría demasiado nervioso incluso para hablar, la chica le sonrió con ternura.
—Eres Tweek Tweak ¿verdad? Tu doctor el doctor Watson gusta mucho de dar consultas al aire libre así que después de esta primera sería una buena idea ¿no?
El rubio comenzó a temblar con nerviosismo la chica vio a la madre de Craig quien asintió, la chica entonces simplemente suspiró.
—Yo también sentí mucho miedo en mi primer día aquí chico, pero te aseguró que después es mucho mejor, el doctor Watson es muy agradable, confía en mí ¿Me acompañas a verlo?
Fue entonces cuando los ojos esmeralda se encontraron con los orbes lapislázuli de Craig en una expresión preocupada, obviamente, Craig suspiró aunque no le hacía gracia el hecho de que Tweek fuese solo a encontrarse con el psiquiatra él le daría el apoyo que necesitaba, el moreno sonrió cálidamente.
—Adelante cariño, esperaré aquí con mamá.
Tweek se mordió el labio, pero al final dejó que la chica lo guiara, pronto Craig se quedó solo enfurruñado mientras esperaba con su madre, pero también nervioso espera que realmente todo fuera bien, si era así las cosas entre ellos dos cambiarían de una u otra manera y Craig esperaba que fuera de forma positiva...
Las cosas sí que cambiaron a Tweek le habían recetado medicamento como Craig supuso que lo harían, después de la primera consulta Tweek se veía mucho más calmado, el doctor pasó a Craig y su madre comentando acerca del medicamento y todos los cuidados que se deben de tener, eso usualmente lo sabrían los padres, pero considerando la situación especial del rubio todas las indicaciones fueron recibidas por él y su madre.
Los primeros días con la medicación fueron un infierno tanto para él y ni siquiera se imagina cómo debió haber sido para Tweek, el medicamento magnifico todas sus emociones por lo que el ánimo del rubio se vino por los suelos, sentía que jamás mejoraría que se moriría que estaría mejor así, además de los efectos secundarios físicos como sudoración y temblor en algunas extremidades, lo cual a pesar de ser algo con lo que Tweek ya estaba acostumbrado no dejo de irritarlo más de lo que debería, y Craig por supuesto se sentía impotente porque a pesar de que sabía que los primeros días serían difíciles al ver a Tweek así sentía la necesidad de hacer algo, lo que fuese para hacer que se sintiera mejor, pero claro no podía, su próxima consulta sería dentro de veinte días cuando el medicamento ya tendría que haber hecho efecto desde hace varios días, a Tweek le cayó realmente bien el doctor Watson así que confió en él para no darse por vencido.
Sin embargo, después de la tormenta sale el sol y el medicamento dejó de bajonear a Tweek, se parecía más al Tweek que Craig conocía y quería, aunque también se veía de mucho mejor humor e incluso era mucho más pícaro y eso era endemoniadamente bueno ya que el cumpleaños de Craig estaba a la vuelta de la esquina.
—¿Vas a organizar una fiesta? —preguntó Tweek quien se hallaba en su cama distrayendo la cadena de pensamientos del moreno, Craig supo inmediatamente que se refería a su cumpleaños, él se encogió de hombros, realmente no le gustaban las cosas estrambóticas y ciertamente tampoco disponía de tanto dinero como para organizar algo.
—En realidad no, pensaba en una aburrida reunión con Clyde, Token, Jimmy y por supuesto tú— admitió, Tweek hizo un puchero
—¡Oh vamos hombre! ¡Te mereces la mejor fiesta del mundo!
—Lo sé, pero la mayoría de aquí son unos idiotas ¿Cómo por qué querría tener que convivir con ellos?
—¿Regalos?
—Eso es un buen punto, no lo discuto— concordó Craig mientras se reía— pero, de todas maneras, no gracias, me interesan pocos regalos y uno de ellos es el tuyo.
—¿Qué quieres que te regale? —preguntó Tweek con interés probablemente se había hecho esa pregunta toda la semana y Craig lo sabía es por eso por lo que decidió burlarse un poco de él.
—Un beso.
—¡Craig! —exclamó Tweek soltando un gemido de frustración— esos te los doy todo el tiempo, ¡No cuentan como regalos!
—¿Entonces me daría uno ahora?
Tweek estaba a punto de seguir despotricando, pero, se paró en seco mientras una sonrisa adornaba sus lindos y regordetes labios, miró a Craig que tenía una ceja encarnada haciéndole saber que, en efecto, sus suposiciones eran correctas y le estaba tomando el pelo.
—Muy bien chico listo trae esos labios justo aquí.
Craig "obedientemente" se paró justo enfrente para que sus labios se encontraran de nuevo con esa ternura y delicadeza de siempre. Esta vez fue diferente, algo en el sabor del beso lo era, Tweek era más insistente y si bien no era algo que le molestara si le parecía fuera de lo común, jadeó de sorpresa cuando sintió la punta de la lengua del rubio en sus labios, por instinto el también deseo hacerlo lo que ocasionó que Tweek abriese la boca y que su lengua se encontrara con la de Tweek.
De acuerdo, al parecer estaban teniendo su primer beso con lengua justo en ese momento, y si Craig iba a ser totalmente sincero, debía admitir que su mente hizo corto circuito ante las nuevas sensaciones que eso le provocaba, la lengua de Tweek tenía regusto a café y algo sólo del rubio que hacía que los instintos del moreno salieran a la luz, él quería mucho más de Tweek, sus manos vagaron por la cintura del rubio mientras que Tweek establecía las suyas en el cabello de Craig, cuando menos se dieron cuenta ya se hallaban en la cama del más alto quien lo aprisionaba con los brazos a ambos lados de su cabeza, la necesidad de aire rompió el hechizo haciendo que se separaran.
Craig miró a Tweek debajo de él, las mejillas profundamente sonrojadas los ojos cristalinos con un brillo que Craig no reconoció en Tweek y los labios rojos e hinchados pruebas del evidente beso que acaba de ocurrir, el corazón del moreno martilleaba en su pecho ante la "familiaridad" de aquella escena trayendo a su mente aquellos sueños que le producían tanta vergüenza.
Mierda.
Oh mierda.
Lo último que quería era tener una erección justo en ese momento.
—wow— fue todo lo que pudo formular el rubio.
—wow— coincidió Craig.
—Eso fue algo... extraño.
—Sí, lo fue.
—Pero, no me malentiendas ¡Oh dios! Quiero decir si fue extraño, pero ¡Jesús! Fue extraño bueno, no extraño malo, o sea quiero decir que yo...
—Digo lo mismo.
Tweek sonrió tiernamente, Craig siempre sabía calmarlo de modo que se sintiera lo suficientemente cómodo, pero, dada la situación el bochorno estaba lejos de irse.
—¡Hombre! ¡Mira la hora! ¡Mis padres me mataran si no llego a tiempo para ayudarlos a cerrar la cafetería! ¡Te mensajeo al rato!
Dicho esto, Tweek se fue dejando a Craig bastante confundido, y sí, con una muy incómoda erección producto de la edad y de su "intenso" encuentro.
Su encuentro por supuesto mermó en la tranquila noche de Craig al cual su mente le estaba regalando todo tipo de sueños y si había que ser francos comenzaba a ser muy irritante para el moreno y vergonzoso, sobre todo a sabiendas de que el día siguiente vería a su novio y tendría que empujar al olvido las obscenidades que pensaba con él para no espantarlo, como es de suponer, cuando se despertó sudoroso y agitado había una erección entre sus sábanas, la segunda del día y esta vez no había el pretexto de tomar una ducha, así que simplemente suspiro mientras metía una mano debajo de su ropa y suspiraba mientras se acariciaba.
El sonido de la vibración de su teléfono lo shockeo, sobre todo al ver la imagen del mismísimo diablo, Tweek le llamaba... a las tres de la mañana ¿Por qué no le sorprendía?
—¿Qué pasa cariño? —respondió al teléfono con voz agitada.
—¡Jesús! ¿estabas corriendo una maratón? Espero no haberte despertado...
—Tweek... —respondió con un gemido estrangulado.
—Bueno, ya sé que lo hice, pero escucha ¡Tengo la mejor idea para regalo de cumpleaños del mundo!
—ajá...
—Oye, ¿Estás bien? Suenas raro.
Craig no pudo contestar, lo que ocasionó un silencio incomodo que rompió Tweek con un murmullo.
—Craig...
Más silencio tenso.
—¿Te estabas tocando?
Ante tan acusación Craig no pudo soportarlo más y lanzó un gruñido a sin discreción al teléfono, y bueno... supo que la había cagado otra vez, que probablemente escucharía uno de los gritos habituales de Tweek mientras farfullaba a toda velocidad algo como "Perdón por interrumpir" y no podría verlo a la cara por semanas. La verdadera respuesta fue la que dejó sin palabras a Craig.
—¿Estás pensando en mí mientras te tocas?
¡Jodida mierda! La voz de Tweek... esa maldita voz en un tono que jamás le había escuchado podría volverlo loco.
—Sí...— confesó.
