Este era por mucho el momento más jodidamente erótico en los cortos años del adolescente Craig Tucker, nunca esperó que las cosas se desarrollaran de aquella manera, hace unos cuantos minutos estaba solitario en su cama dándose placer porque maldita sea, Tweek hacía que sus hormonas actuaran de maneras tan inapropiadas y ahora, prácticamente le había confesado al protagonista de sus fantasías que, sí, se estaba tocando, pensando en él.

Por unos segundos escuchó silencio y luego un leve jadeo que se podría interpretar como sorpresa, o quizá, sólo quizá como algo más...

—¿Y qué piensas conmigo? —preguntó Tweek con la voz agitada, Craig abrió los ojos con sorpresa ¿Realmente le estaba preguntando aquello? Ya había sido algo descarado confesarle que se tocaba con él en su mente ¿Por qué querría saber eso Tweek? No obstante, a pesar de toda la vergüenza había algo que le hacía desear hablarle, era simplemente el erotismo que la voz de Tweek tenía, casi ronroneándole con suavidad ¡Jesús! ¡El chico realmente era un pequeño diablillo!

—Yo pienso... muchas cosas.

—¿Cómo cuáles?

—¡Tweek! — jadeó, con vergüenza el moreno, ¿En serio esperaba que le dijese todo lo que había pasado por su mente estos últimos meses? Sólo de recordarlo sentía vergüenza. Como respuesta recibió una risita.

—¿Qué? Quiero que me toques Craig o al menos imaginar que lo haces... en este momento, si te molesta puedo colgar...

—¡No!

Otra vez una pequeña risita por parte del rubio, una risa que sonaba aparentemente inocente, pero Craig sabía por experiencia que sería acompañada de alguna travesura.

—Bien tigre, entonces empieza a hablar si no quieres que cuelgue.

Ah, y ahí estaba, su pequeña petición traviesa a la que sabía, joder, si que sabía que Craig no podría resistirse.

—Quiero... besarte, los labios, el cuello el lóbulo de la oreja, para después ir bajando por todo tu cuerpo hasta tus muslos, entonces...

—Sí...

—quiero morderlos, la cara interna de ellos, chuparlos y dejarte marcas que sólo yo tenga el placer de ver.

—¡Sí! ¡Hazlo!

—Tweek— como si no se le hubiese ocurrido la cosa más lógica del planeta, preguntó— ¿te estas tocando también?

—¡Por supuesto que sí jodido nerd! ¡Es tu culpa!

Craig soltó una risotada silenciosa, era increíble que ahora se sintiera tan cómodo, como algo que tenía que pasar, Tweek hacía que se olvidara de esa supuesta vergüenza y se convirtiera simplemente en algo natural, en lo que era, simplemente dos adolescentes enamorados experimentando.

—Quiero lamerte los pezones— habló de repente Tweek sin rastro de timidez, haciendo que el moreno jadeara ante tal confesión hecha como si dijera "Quiero helado de vainilla" sin embargo, estaba bien ¿Sería demasiado raro que a Craig le gustara la idea?

—Me gustaría que lo hicieras, si me lo hicieras como regalo de cumpleaños sería tan feliz.

—Quiero estar debajo de ti, que me aprisiones y te frotes contra mí una y otra vez— un pequeño gemido y sonido de espasmo a los que Craig ya estaba tan acostumbrado inundó su llamada telefónica, sin poder resistirlo él también gimió dándole el placer a Tweek de escucharlo en vivo y a todo color.

—Sí, quiero hacer eso— admitió Craig, unas cuantas palabras más fueron suficiente para hacer que los dos adolescentes se vinieran, haciendo que en su llamada sólo se escucharan jadeos cansados.

—Wow— jadeó Craig tratando de recuperar el aliento.

—Wow— concordó Tweek, se quedaron en silencio unos minutos tan sólo sintiendo la presencia del otro hasta que el rubio habló— Eso fue... interesante, eh, ¿Qué se supone que se dice ahora? ¡Es demasiada presión!

—Para alguien que me alentó a hablar sucio no suenas muy seguro ahora, cariño.

—¡Oh cállate! ¡No me lo recuerdes! ¡No sé qué me pasó! —Craig simplemente rió— Feliz cumpleaños... supongo.

—Buenas noches Cariño.

—Buenas noches imbécil.

Craig nunca se había dormido con tal felicidad.

La mañana siguiente fue levantado por su alarma, por supuesto, la única desventaja de su cumpleaños es que siempre caía en un día escolar, no obstante, podía reunirse con sus amigos después de la escuela (si se aseguraba de no meterse en problemas como siempre, ganándose horas de detención) esa fue la razón por la que puso su alarma en primer lugar, no quería que la directora del instituto nuevamente le diera detención por "Su falta de disciplina y puntualidad".

Cuando bajó al comedor ya se encontraba con los huevos con tocino especiales de su madre, esos que les hacía a sus hijos sólo en ocasiones especiales.

—¡Feliz cumpleaños! —saludó su madre tan pronto como lo vio bajar.

—Felicidades estás muriendo.

—Cállate monstruo— dijo Craig tranquilamente mientras se sentaba en la mesa y se disponía a devorar su desayuno.

—Hoy te levantaste temprano— comentó su madre.

—Sí lo último que quiero hoy es que una detención arruine mis planes.

—¿Ah sí? ¿Qué planes tienes?

—Nada raro, sólo ir a casa de Token a jugar videojuegos con los chicos.

—Suena como algo muy normal.

—Lo es.

—¿Tweek irá? ¿Cómo le está yendo?

La sola mención de aquel chico hizo que sus orejas se pusiesen rojas "Gracias a dios por estar usando gorro" pensó ya que en su mente fragmentos pequeños de anoche se reproducían como una casetera vieja.

—El tratamiento parece ayudarle, y creo que irá ese es el plan al menos que su padre lo haga trabajar otro turno... otra vez.

—Esperemos que no.

Dicho esto, Craig salió por la puerta con su bicicleta a fin de llegar lo más rápido que le permitieran sus piernas a el instituto, afortunadamente llegó y con diez minutos de sobra, el sólo ver el reloj hizo que las comisuras de sus labios se levantaran en una discreta sonrisa, todo apuntaba a que sería un buen día.

—¡Pero mira nada más llegó el cumpleañero! —exclamó Clyde demasiado animado, Craig refunfuñó.

—Sí hola.

—Llegaste temprano hombre— saludó Token.

—Lo último que quería era detención.

—Pa-pa-parece razonable— concordó Jimmy, mientras una charla amena se originaba con propósito de que harían precisamente para el cumpleaños del moreno, Craig se hallaba ligeramente ajeno a ello, sus ojos buscaban sin parar una cabellera rubia salvaje, después de lo que pasó anoche lo único que podía desear era encontrarse con Tweek y darle un largo beso de buenos días, o al menos Craig creyó que se lo merecía.

Para su sorpresa en cuanto divisó al rubio y este a él sólo soltó un pequeño gritillo y corrió a su clase, Craig se quedó ahí parado unos minutos anonadado, no podía creer que esa persona y el chico coqueto de anoche fuesen la misma persona.

Esta avergonzado.

Fue fácilmente la conclusión a la que llegó Craig, ocasionándole algo de molestia, lo último que quería era a un Tweek incómodo alrededor de él sólo porque no supo controlar sus hormonas.

—¿Qué mosca le pico a Twinky? —preguntó Clyde confundido, Token por su parte sólo observó la reacción del moreno con discreción, al ver que este no parecía tan sorprendido como supuso, sólo se encogió de hombros y sugirió.

—¿Problemas en el paraíso?

—¡Oh no! ¡No en su cumpleaños!

—Cállate Clyde, no estamos peleados es sólo algo... personal.

Después de ello sonó el timbre haciendo que los chicos se dirigiesen a sus aulas, debido a que Tweek y Craig compartían esa clase, Craig tenía que ser mucho más cuidadoso a la hora de proceder, aprovechando que su profesor llegaba algo tarde los lunes lentamente se posicionó en la silla de atrás del rubio (cuando lo normal era que se sentara justo al lado)

—¿Y mi feliz cumpleaños? —saludó casualmente haciendo que el rubio saltara y escupiera una maldición al aire.

—¡Maldita sea Craig! ¿quieres matarme de un infarto? ¿eso es lo que quieres?

—Cálmate Tweek, sólo me preguntaba donde estaba mi feliz cumpleaños.

—¡Feliz cumpleaños amor! — dijo con fingida emoción, sus ojos reflejaban pura ira cosa que por supuesto hacía que Craig se descojonara— ¿contento?

—En absoluto, yo pensaba que sería algo más amoroso, ya sabes como a...

—¡No te atrevas a terminar esa frase Tucker!

—¡Ow! ¿Por qué cariño?

Tweek simplemente gruñó frustrado y terriblemente sonrojado, no estaba listo, no quería que su relación avanzara ese paso, porque le asustaba, todo lo que estaba cambiando era demasiado, era tan aterrador, sobre todo porque parte de él deseaba ir más allá.

—¡Cállate imbécil!

Bravo Tweek, se dijo, en lugar de ser sincero simplemente evitas las cosas... como siempre.