—¿Y bien? ¿Cómo se supone que entremos?
La pregunta la lanzó Craig al aire al ver que ya habían llegado al complejo de edificios que juntos formaban la secundaria de South Park, porque justo como él pensaba estaba cerrado, sin embargo, Tweek no se había inmutado al respecto.
—Con esto— respondió el rubio con sencillez sacando un pasador del bolsillo de su pantalón.
Craig se rió al ver la seguridad con la que Tweek metía el pasador en la cerradura y trabajaba en ello, para luego exclamar con sorpresa dándose cuenta de que, en efecto la había abierto.
—Wow ¿Cuándo pensabas hablarme de tus habilidades de allanamiento?
—¿Qué es una relación sin la sorpresa constante? —respondió burlonamente el rubio— Ahora vamos.
—¿Dónde exactamente?
—Tú sígueme.
Para ser sinceros Craig no se esperaba eso de Tweek, pero últimamente Tweek siempre lograba sorprenderlo de alguna manera. Avanzaron por los pasillos oscuros hacia algún lugar que Craig desconocía, debía admitir que este ambiente de peligro era bastante atrayente ¿Por qué querría Tweek llevarlo aquí? Trató de no pensar en cosas... ya saben.
—¿La sala de música? —preguntó el moreno al reconocer aquel pasillo que Tweek solía frecuentar.
—Ajá...
—¿Por qué razón?
—Bueno en parte es porque aquí puedo entregarte tu otro regalo y... porque en este lugar casi siempre me siento en control y tranquilo— Craig pudo observar el espasmo de Tweek y no pudo evitar preocuparse, no quería que el rubio estuviese nervioso sea cual sea la razón— y para lo que voy a hacer necesito estarlo.
—¿Y qué vas a hacer? —musitó Craig con cierta preocupación, Tweek le sonrió, una pequeña sonrisa tímida mientras se miraban a los ojos, entonces para el moreno fue como si entrasen en un trance, es ese momento sólo existían ellos dos y la especie de electricidad que llenaba el ambiente, ahora más que nunca era consciente de el palpitar en su pecho, de las pecas de Tweek que parecían constelaciones, de cómo su pecho subía y bajaba rítmicamente por su respiración, de la piel porcelana que dejaba entrever la camisa mal abotonada.
—Siéntate— pidió el rubio dirigiéndose al piano de cola que se hallaba en la sala y haciendo lugar para el moreno.
Con mucho cuidado de no ocasionar ruidos con sus pisadas que pudiesen romper el hechizo en el que estaban sumergidos, Craig se sentó a lado de Tweek, simplemente lo observó con paciencia esperando cualquier movimiento de Tweek, el pecoso por el contrario lo observó con sus grandes ojos color esmeralda, la manera en la que Tweek lo miraba... como si fuera el mundo, Craig pensó que si él era la tierra para Tweek entonces para Craig Tweek sería su sol.
—Eres tan hermoso— susurró Tweek— cuando estoy contigo siempre te siento como una brisa, como una cálida brisa que apaga las llamas que hay en mí.
—Eres como el sol para mí— suspiró Craig, Tweek sonrió con ternura mientras dejaba por fin de ver a Craig para observar las teclas del piano en su lugar, acercó sus dedos a ellas, Craig se dio cuenta de lo delgados y finos que era los dedos del rubio, las manos de un pianista sin duda alguna.
Entonces música y electricidad inundaron la habitación, la melodía que Tweek tocaba gozaba de ser tan pasional, pero a la vez tan triste...
No obstante, lo que realmente le sorprendió es cuando la melodiosa voz de Tweek le hizo compañía a su composición que reflejaba sentimientos contradictorios, la letra hablaba de ellos, de él. Una oda a Craig eso era, y Craig no sabía como reaccionar al respecto, porque se supone que él no es emocional.
Más bien, se supone que él no debe mostrar sus emociones, pero Tweek siempre lo pone al límite, el nudo en su garganta se sentía doloroso, estaba conmovido, estaba tan feliz, era un detalle realmente hermoso ¿Cuánto tiempo le tomó a Tweek componerla? ¿Cuánto tiempo la ensayo? Dios... ¿Por qué era así de lindo?
Craig cerró los ojos disfrutando sólo con el oído de aquel regalo que le estaba dando su novio, e incluso los mantuvo cerrados minutos después de que terminara, tratando de poner la cadena de pensamientos en orden.
—¿Sabes? —dijo Tweek interrumpiendo ese momento de silencio— El sol puede ser peligroso, porque su trabajo es darte calor, pero luego si te acercas demasiado te quemas... o te da cáncer de piel.
—Tweek ¿Qué rayos? —preguntó Craig riéndose, Tweek se rió también.
—No es nada, sólo estaba pensando... como dijiste que era un sol.
—Lo que tú no sabes es que yo estoy lleno de un bloqueador extra potente así que Cariño, no debes preocuparte por eso.
—¡Pero lo hago!
Tweek se cortó de repente así mismo, como si recordara que no tenía que hablar de eso, Craig encarnó una ceja para después suspirar un tanto frustrado, si Tweek no le decía que pasaba por su mente él no podía ayudar.
—Te amo Craig— dijo de repente, a pesar de que Craig se dijo así mismo que iba a estar enojado no pudo contra eso, su rostro se volvió rojo, algo que pocas veces pasaba— en verdad lo hago y...
—¿Y? ¿Qué pasa Tweek?
—Quiero besarte muchísimo en este momento y...— cerró los ojos con fuerza como buscando su propio valor— quiero chuparte los pezones.
Craig parpadeó una, dos, tres veces ¿Qué mierda? ¿Acababa de decir lo que Craig creía que acababa de decir?
—¿Tweek?
—¡Si no quieres no! ¡O si quieres hacerlo también puedes! ¡Olvídalo!
—¿Por eso estabas tan nervioso con ese tema? ¿Habías planeado esto? —preguntó con incredulidad aquel con ojos color lapislázuli.
—¡No! Yo sólo me pongo nervioso porque bueno... ¡Es algo vergonzoso! Pero yo estuve pensando que... quería darte algo que te hiciera sentir bien, es como que podría morir en cualquier momento y nunca tendríamos un recuerdo así.
—¡No vas a morir Tweek! ¡No exageres! —se burló, pero luego sintió la tensión y la electricidad en el ambiente volvió— hazlo.
—¿Q-qué?
—Dame ese recuerdo.
Tweek lo miró unos segundos tratando de ver si realmente hablaba en serio, la cara de Craig no tenía ni una pizca de malicia, así que Tweek supo que su novio hablaba en serio, así pues, Tweek cerró lentamente los ojos esperando que Craig conectara sus labios.
—¡Oh no bebé! Si vas a hacerlo vas a hacerlo desde el inicio.
—¡Esa es demasiada presión! —gritó el rubio mientras se llevaba las manos al cabello, Craig con delicadeza las separó para evitar que se arrancara el pelo.
—Tweek no tenemos por qué hacerlo.
—¡Pero quiero Craig! ¡Lo necesito!
—¿Por qué? —murmuró Craig, como respuesta recibió los labios de Tweek, estaban resecos, pero aun así era suaves, como era de esperarse se sumieron en un beso, Craig podía sentir la desesperación de Tweek por la forma en que movía su lengua contra la suya, insistentemente, persistentemente.
—Cariño— jadeó Craig, no era normal, algo no andaba bien, sin embargo, estaba en pleno éxtasis, quemándose con las llamas del sol antes de que se diera cuenta.
—No puedo hacerlo— jadeó Tweek angustiado— ¡Pero tú sí puedes!
—¿Qué debo hacer?
—Aprisioname en tus brazos.
Craig supo a donde quería que se dirigiera, por supuesto que sabía ¿Cuántas veces no había soñado con ello? ¿Estaba bien? ¿Debía hacerlo? Algo le decía que no, pero Tweek lo necesitaba, necesitaba eso por alguna razón y Craig realmente estaba angustiado, así que lo hizo, acostó a Tweek en el pequeño taburete y como pudo se posiciono en medio de él, sus cuerpos juntos cálidos, sus labios conectados, sus caderas frotándose.
Pequeños jadeos llenaron la habitación, Craig miraba a Tweek como si fuera la cosa más bella que tuviera alguna vez la oportunidad de observar... porque eso era, al menos para él, hasta que observó que sus ojos se llenaban de lágrimas, al principio lo atribuyó al disfrute, pero se dio cuenta que no lo era...
—Tweek ¿Estas bien? ¿Te lastime?
—¡No! ¡No! —ahora el rubio simplemente sollozaba, Craig sintió miedo, dejo de hacer lo que estaba haciendo, le importaba un coño estar caliente, no era importante, no cuando Tweek después de muchas semanas parecía romperse de nuevo.
—Tweek háblame ¿Qué pasa? —suplicó Craig mientras acariciaba su cabello, Tweek no dejaba de temblar.
—Es sólo que... te quiero tanto— comenzó murmurando Tweek— y no importa cómo lo vea cuanto lo analice, siento que yo no soy bueno para ti.
—Lo eres bebé.
—Dices eso porque estas enamorado de mí, no estás pensando objetivamente.
—Claro que no...
—¡Claro que sí Craig! ¡Dios! ¡Puedes un segundo volver a ser Craig Fucker Tucker! Piénsalo esta noche, realmente piénsalo.
—¿Quieres terminar conmigo?
—¡No! ¡Contigo no!
Craig parpadeó confundido ¿Qué significaba eso? Estaba comenzando a frustrarse, pero sabía que si sus emociones se salían de control esto podía terminar muy mal.
—¿Te sentirías mejor si digo que lo voy a pensar? —el rubio asintió tímidamente, Craig suspiró— En ese caso lo haré, pero Tweek... lo que dije hoy lo digo enserio.
—¿Qué? —preguntó el rubio con curiosidad.
—Te amo.
