Capítulo IV: Todas ellas

Pasó una semana de aquel asombroso beso y de muchos más, a partir de eso, muchos más besos y también besitos cortos, robados y aprobados, todos gloriosos.

Kara estaba en CatCo redactando un artículo cuándo de un número desconocido entró una llamada.

- Kara Danvers al habla – saludó ella tranquilamente pensando que era a por una noticia, ella dónde iba dejaba su número para que le puedan devolver la llamada ante una posible noticia.

- Señorita Danvers buenas tardes – le saludó del otro lado una voz masculina.

- Hola – añadió ella despreocupada

- Le habla el doctor Castillo del Hospital Luthor – eso preocupó a Kara de sobremanera, pensando activamente que no podía ser Alex, ella nunca llamaba de ese hospital aparte de que le hubiera llamado directamente ella al celu, la otra opción era Lena, eso le preocupó muchísimo – se le llama a usted por petición de la señorita Luthor – acotó él

- ¿Qué, qué ha pasado? – preguntó ella preocupada

- Todo está bajo control – le respondió el doctor – la señorita Luthor a tenido un accidente, pero ya está bajo control y por ello la estoy llamando, usted es el último número al que ella ha marcado y su hermana se encuentra temporalmente de viaje…

- Sí, sí, ya voy… - dijo ella interrumpiéndole y colgando la llamada corriendo de su cubículo ante la intensa mirada de Snapper que creyendo que Kara salía a cubrir una noticia dijo orgulloso – ven, todos vagos, deben trabajar más – ante la inmediata rodadura de ojos de casi todos.

Kara condujo y se pasó varias luces rojas en el camino, llamando a su hermana en el camino por la emergencia - Alex ayuda – dijo ella presurosa.

- ¿Qué ha pasado Kara? – le preguntó con urgencia al oír su tono de voz.

- Lena hospital – le dijo asustada

- ¿Estás conduciendo? – le preguntó al oír el sonido de motor de fondo – Sí – respondió Kara

- Ok, cuelga entonces – le pidió ella – te doy el encuentro – añadió sin querer que su hermana use el celular y conduzca a la vez, si así fuera, sólo la tragedia ocurriría a partir de ahí.

Kara llegó al Hospital Luthor, mismo dónde supuso se trataba Lena, ella llegó presurosa al área de la recepción preguntando por Lena.

- ¿Es su novia? – preguntó la enfermera

- Sí lo soy, Kara Danvers – dijo ella, ya que, si no lo hacía, o si no era familiar, no le iban a dar información o dejarle pasar, eso en casi todos los hospitales es así, sólo si eres familiar o eres la pareja se te da información y a veces acceso.

- Muy bien, pase por aquí, por favor, acompáñeme – pidió ella, llevándola hacia un cuarto separado dónde debería encontrarse ella con el doctor.

- Eh, espera, espera – decía Alex corriendo hacia ella casi sin aliento, llegando a por su hermana y por Lena que, aunque habían compartido casi medio mes, ya le caía muy bien.

- ¿Ustedes se conocen? – preguntó la recepcionista mirándole a ambas

- Sí, es mi hermana – dijo Kara explicándosele – es gran amiga de Lena

- ¿Confidencialidad absoluta? – preguntó ella al Lena Luthor ser su mejor cliente, VIP

- Nada menos – acotó Alex y para convencer a la recepcionista y enfermera a cargo presentó su placa – FBI – añadió convenciendo a la enfermera quién las guio a la oficina de doctor.

- Esperen un momento por favor, ya le comunico – les dijo educadamente

- Por su puesto – habló Alex ya que Kara tenía mucho estrés encima para preocuparse por las normas.

Y una vez que ella se fue, ambas hermanas se dieron un sincero e intimo abrazo.

- Mierda Alex, me he asustado de muerte – le dijo Kara preocupada

- Tranquila, todo saldrá bien, ya verás – le contestó ella dándole un beso muy sentido a su cien y entrelazando sus manos para así darse fuerzas mutuamente, esperaron al doctor quién sólo tardó unos minutos al tratarse de Lena Kieran Luthor.

- Damas buenas tardes, el doctor Castillo, mucho gusto – se presentó él estrechando la mano de ambas hermanas Danvers, quién señaló cada una su identidad - Kara, Alex - dijo cada una, estrechando las manos del doctor.

- Por favor, siéntense – les pidió él a ambas sentándose él en su muy cómodo sillón y detrás del escritorio enorme de por medio, dos sillas más dónde ambas hermanas se sentaron.

- ¿Lena está bien? – preguntó urgentemente Kara, Alex entrelazó su mano con la de su hermana

- Está mejor, ella tuvo un accidente, una fractura limpia del brazo derecho…

- Mierda – la interrumpió Alex, el doctor asintió.

- Aparentemente sucedió en el laboratorio, algo estalló y salió con gran potencia partiéndole el brazo – dijo él naturalmente cómo quién lee el periódico

- Joder – Kara hizo un gesto de dolor al escuchar tales palabras del doctor. El tan sólo imaginar un objeto de cualquier textura y característica, salir volando hacia ti, partiéndote el brazo, asusta demasiado.

- Ciertamente – añadió el doctor cómo si escuchara los pensamientos de Kara – no es por eso que le llamé – dijo él causando sorpresa en ambas hermanas – no me malentienda – pidió él levantando ambos brazos – su brazo ha constituido una fractura limpia, se ha operado y ya está bien, tendrá un yeso por tres meses.

- Ok – asintió Alex cómo preguntando cuál era la urgencia después de esa impactante alerta de su brazo

- La llamé, señorita Danvers, porque estando Samanta Luthor de viaje, Lena la ha llamado a usted diciéndome que constituía su número de emergencia – el doctor dijo.

- Sí – asintió Kara y Alex

- La llamo por su condición mental – acotó él sorprendiendo a ambas, que, si bien sabían que algo le pasaba a Lena, no sabían del todo qué pasaba.

- La personalidad de "Lee" ah emergido y ya lleva varias horas así, por lo que la llamé a usted, su novia, a fin de poder ayudar a la señorita Luthor – se explicó él notando la sorpresa en el rostro de ambas preguntó - ¿No saben, sobre él? – preguntó cómo evaluando la relación entre ambas y si ella era las que decían, ya que la señorita Luthor y su hermana eran las mejores clientes y las propietarias, por ponerle un nombre y cargo a ambas.

Alex se dio cuenta rápidamente que el doctor dudaba sobre a ambas, ella le explicó, sobre su trabajo en el FBI, mostrándole su placa y mostrándole también una foto que Kara atesoraba más en su celular, una de ambas juntas, de Kara y Lena juntas, mirando amorosamente a la cámara.

El doctor de todas maneras insistió en llamarle a Samanta quién contestó dándole el permiso a ambas para que puedan ayudar a su hermana.

- Ok, entonces – explicó él – asumo que no saben sobre su estado mental – dijo y ellas negaron con la cabeza. Alex percibiendo que se trataba de algo importante le tomó la mano a su hermana y le dio un apretón fuerte.

El doctor continuó – Lena Kieran Luthor tiene Trastorno de Identidad Disociativo o también llamado Desorden de Personalidad Múltiple, que se caracteriza por la existencia de dos o más identidades en una persona, cada una con su propio patrón de percibir y actuar con el ambiente.

En su caso, la existencia y convivencia de tres personalidades hasta el momento – dijo sorprendiéndolas a ambas, quienes de no haberlas presenciado antes e interactuado con ellas, les hubiera sido difícil el creerlas, el doctor continuó – la primera es la de Lee; una niña de cinco años que sale cuándo ella se asusta mucho o tiene miedo, la segunda; la primordial, Lena; una mujer de la edad que tiene y reconoce, la cara de LCorp, una mujer de 29 años, inteligente, creativa, funcional, la tercera; Lex; un hombre astuto, violento, impulsivo, bribón, pero no bravucón, muy protector.

- Mierda – dijo Alex, Kara estaba muy sorprendida

- Dijiste hasta ahora – dijo Kara después superado el shock - ¿podría haber más? – preguntó preocupada.

- Sólo el tiempo nos dirá – determinó él – pero hasta ahora después de tratarla hace ya 10 años, sólo tres se han presentado.

- ¿Cómo, cómo nació todo esto? – preguntó Alex

- Eso se lo puede decir Samanta Luthor, mi objetivo aquí es decirles que actualmente Lena está exhibiendo la personalidad de Lee, la niña de cinco años, por tanto, por más que la hemos operado, no puedo darle de alta, si no es bajo la supervisión de Samanta o de su novia – mirándole a Kara que asintió, ella iba a cuidar a esta pequeña y a todas las facetas de Lena que se presentasen, ella no iba a correr, no se iba a asustar y dejarse amedrentar por todo esto, a ella le gustaba mucho Lena y sí así era ella, pues bien, ella iba a amar cada faceta de su Lena.

- ¿Puedo preguntar, si las personalidades son conscientes de cada una? – preguntó Alex y el doctor asintió.

- Sí lo son, cuando sale una y Lena recupera la noción del tiempo, en su caso particular, ella recuerda todo, lo que hizo estando en una y la otra, lo que no puede controlar es cuando salen e interactúan cada una, pero sí recuerda todo.

- Hay, hay algo que no entiendo – titubeó un poco Kara y el doctor asintió para que ella se explique bien – con Lex sus ojos son marrones ¿cómo es posible?

- ¿Cómo es posible que sus ojos cambien de verdes a marrones? – preguntó el doctor y Kara asintió a la par que Alex asimilaba la información mirándole a ambos tal cuál partida de tenis – le diré que es muy común – desestimó él simplemente y ante la mirada incrédula de ambas, él se explicó – le puedo decir esto, ya que en muchas oportunidades he presenciado lo mismo, el cambio de color de ojos de una personalidad a la otra es tan posible cómo el hecho de que tuve una paciente ya mayor qué era ciega por accidente y que al su otra personalidad mostrarse, ella podía ver, claramente cómo ud a mí, y cómo yo a ud – eso impresionó mucho a ambas mujeres – el cerebro humano es una de las más grandes maravillas y misterios de este mundo – explicaba él – al igual que usted seguramente habrá notado que cada personalidad tiene sus peculiaridades, por ejemplo en el caso de Lee, ella tiene mucha energía, no se cansa fácilmente, al igual que su inocencia, desconoce muchos conceptos y normas en esta vida que Lena fácilmente reconoce cómo usted y yo, cómo hechos de este mundo, y en el caso de Lex, él posee mucha energía también, pero no una nerviosa o infantil, sino una muy atlética, muy activa, al igual que él domina a la perfección la defensa personal, es capaz de golpear y mantener ese ritmo por varias horas, hacer mucha actividad física que bien recuperada su personalidad de Lena, el cuerpo no siente el cansancio o las consecuencias del mismo, pero sí lo hace cuando es Lex. ¿Lo ve usted ahora? – le preguntó a Kara que seguía muy impresionada por lo que le estaban diciendo – cada personalidad es consciente de sí misma y de la otra, pero las cosas hechas por uno mismo, el exceso de ejercicio, sólo lo siente cómo consecuencia cada quién, al igual que las tres son conscientes del otro, pero Lena no puede dominar una personalidad de la otra, controlar cuando salen, eso es lo que estamos trabajando ahora, no el desaparecerlas, Lena no quiere eso, sino el hecho de poder controlarlas.

- Joder – dijo Kara pasando ambas manos por su cabello, eso fue demasiada información de un solo golpe para asimilar todo.

- Realmente sí – dijo el doctor apiadándose de ambas muchachas que recién se enteraban pero que sí de corazón se preocupaban por Lena y eso era lo único importante para él.

El doctor después de dejarle un tiempo a ambas para que lo asimilen se levantó esperando a que ambas lo sigan, cosa que ambas hicieron después de 10 minutos.

- Por favor, acompáñenme – les pidió a ambas llevándola a un cuarto privado dónde se encontraba Lena.

Ellas al entrar se sorprendieron que no era una típica dónde había una camilla blanca y artefactos médicos, este más bien parecía un cuarto de juegos, Lena estaba en una esquina, sentada sobre una alfombra muy mullida, recostada en la pared lateral, con el yeso verde en su mano izquierda, y muchos juegos entre sus manos, piezas de dominó, peluches, rompecabezas grandes, etc…

Kara entró primero después de la guía del doctor – hey, hola Lee – le saludó ella con una gran sonrisa, misma que copió Lee encantada, yendo ella a su encuentro.

- Hola Kara, te extrañé mucho – dijo ella con un muy adorable puchero

- Awww eres tan adorable ¿sabías? – le preguntó y Lee sonrojada se encogió de hombros adorablemente haciendo sonreír a los tres adultos en el cuarto - ¿Cómo estás corazón? – le preguntó.

- Yaya – susurró ella mostrándole su yeso verde.

- Awww lo siento mucho – contestó Kara besando su yeso – lo voy a besar para que se sienta mejor – le dijo con una gran sonrisa, misma que copió Lee - aunque me gusta mucho ese color – señalando al yeso.

- Sí, a mí también – replicó Lee – es el color de la hierba, me encanta el color verde – observó muy feliz y con esos hoyuelos que Kara amaba.

- Hey, mi hermana está aquí para verte – le dijo señalándola

- Hola pequeña, ¿cómo estás? – le preguntó ella amorosamente impresionada por la inocencia de Lee

- Bien – contestó Lee levantando su mano enyesada – aunque no te conozco – le dijo tranquilamente

- Ohhh mi error – replicó Kara – ella es Alex, mi hermana – le señaló y Alex se sentó junto a ambas en la alfombra dándole la mano a Lee quién la estrechó con su mano buena.

- Yo también tengo una hermana, se llama Sam – les dijo muy feliz y ambas asintieron, Sam era chévere.

El doctor al verlas interactuando decidió retirarse, Alex después de media hora juntas decidió darle ese tiempo a Kara para que interactúe con su Lee, mientras ella esperaba en la sala de espera, irónico y redundante, pero así fue.

- ¿Me lees algo? – le había pedido Lee con un adorable puchero.

- Todo lo que quieras mi niña – había contestado Kara y ella recostándose en la pared, con Lee en su regazo, le leyó un par de cuentos, hasta que Lee empezó a sentirse adormilada.

- Estarás bien mi amor – le decía Kara acariciando su cabello lentamente, derretida de amor por esta versión de Lena, jurándose que ella le iba a proteger y a cuidar todo lo que Lena se lo permitiese.

Pasada una hora, Alex se había ido a su trabajo después de que Kara la presionara ya que Lena estaba dormida después de todo.

Eso, hasta que se despertó, Kara recostada en la pared, Lena desde su regazo, ambas mirándose, Kara viendo con mucha adoración el despertar de su Lena y a pocos minutos, la realización de Lena de dónde estaban y qué había pasado.

- Ohhhh – dijo Lena dándose cuenta de que era muy posible que Kara supiese todo y empezándose a reincorporar, antes de que Lena huyera, Kara la cobijó en sus brazos, dándole un abrazo de oso y acomodándose mejor para que Lena quedara atrapada en su regazo y no pueda irse.

- Shhh Shhh tranquila mi amor, tranquila – le pedía tranquilidad Kara a su Lena quién se escondió en el cuello de su Kara por un largo rato – Shhh tranquila mi amor, no me iré a ningún lado – le decía y repetía ante la negación de Lena con su cabecita – es cierto, no me iré a ningún lado – le volvía a repetir.

Ellas estuvieron así un buen tiempo, Lena sollozando, Kara conteniéndola, de manera muy amorosa sin soltarla – te quiero mucho Lena – y Lena seguía escondida en su cuello – adoro a Lee, la amo con locura – dijo haciendo a Lena asentir, Lee era una adoración, tremendamente adorable y muy bella – y creo que puedo tolerar a Lex – soltó con gracias haciendo sonreír a Lena – sabías que tiene una muy buena condición física, está caliente – le dijo haciendo carcajear a Lena quién respondió – no más caliente que yo.

- No más caliente que tú – respondió Kara y minutos después, Lena se separó del escondite de su cuello viendo a su Kara, viendo la expresión de su rostro, hallando nada más que calidez y ¿amor?

- Talvez te ame, idiota, a ti y al trío que eres – se dijo internamente Lena.

Ambas continuaron mirándose un rato amorosamente. Kara limpió la carita de Lena delicadamente con ambas manos, sobre todo sus ojitos que antes habían derramado lágrimas y la seña de las mismas.

- Te quiero mucho Lena y sea lo que sea, estaremos juntas – propuso Kara – hasta que digas cuando – le dijo con el corazón en la boca, realmente sintiéndolo profundamente.

- Para siempre – contestó Lena

- Para siempre entonces – replicó Kara – y sé que talvez debemos hablar mucho – le dijo suavemente, Lena asintió – pero eso podemos hacerlo en la casa – Lena asintió nuevamente, acariciando a Kara con su mano buena – ahora qué tal un beso – pidió con una sonrisa y Lena asintió frenéticamente haciendo reír a ambas.

Su Lena estaba ahí, con todas sus versiones y eso era lo importante.

Kara cogió a su Lena con ambas manos su carita y suavemente, muy suavemente, la besó.

Ella besó a su Lena, entendiendo ambas con un dulce beso, que todo iba a estar bien, todo estaría bien, siempre que haya comunicación y muchos, pero muchos besos de por medio, todo estaría bien.