Capítulo VI: ¿Rutina?

Advertencia: el final

A partir de aquello, Lena pasó más noches durmiendo con su novia, ella adoraba eso y Kara aún más.

Por el simple hecho.

El sólo hecho de ver a su novia despertar cada día, era demasiado preciado para ella. Lena tenía un ritual, y ella adoraba cada paso de él.

Primero su naricita se movía cómo oliendo algo muy rico, después emitía un gritito muy adorable, un ruidito muy rico, algo parecido a un gemido, a un zumbido muy delicado, después pasaba su mano por un ojito sobando su ojito suavemente, para finalmente emitir un gran bostezo sumamente adorable, estirando ambos bracitos hacia atrás y con eso, su belleza, abría sus grandes y lindos ojitos verdes.

- Mierda – susurraba Kara cada vez, admirándola cada vez, cómo si fuera la primera vez, igual o más fascinada que aquel entonces.

- ¿Kar? – preguntaba ella con un muy lindo bostezo y Kara acudía a ella cómo hipnotizada por la voz de su bebé.

- ¿Sí mi amor? – preguntaba ella para después arrullarla por la adorabilidad personalizada que era su novia – awww – la arrullaba ella al ver que Lena abría sus bracitos enormemente para recibir su abrazo y beso de desayuno.

- Desayuno de campeones Kar – decía ella y Kara más encantada imposible.

Así iniciaban sus días ambas, con la presencia de la otra.

Muy enamoradas ambas, ya sea en el departamento de Kara o el departamento de Lena.

¿Y con Lee?

Con Lee no existía rutina, los escenarios variaban, la sensación, sin embargo, no, sólo crecía cada vez más, ambas buscaban que sea simplemente genial, sensación a hogar, a cobijo, a amor.

Lee volvió a aparecer semanas después cuando ocurrió un corto circuito causado por unos idiotas en los pisos menores, causando el apagón en todo el edificio.

- Mierda Lee – susurró Kara ni bien ocurrió el apagón con un fuerte estruendo, corriendo hacia el piso de Lena, encontrándola recostada en el sofá con una manta encima contando cómo quién juega a las escondidas.

Kara entró con la llave que Lena le había dado hace mucho - ¿Lee? – preguntó desde la puerta y Lee se rió desde su lugar en el sofá con una risa traviesa cómo quién sabe que ha sido descubierto en las escondidas.

- Lee, mi bebé – le dijo Kara yendo a verla y a abrazarla en el sofá atraída por la intensa adorabilidad de su pequeña niña.

- Kar has tardado, 18 segundos – le dijo que es hasta dónde ella había contado, jugando a las escondidas con ella.

- Esta vez llegué más rápido – contestó Kara besando a su niña en la cabecita, ambas sentadas en el sofá a oscuras y Kara viendo el puchero que ponía su Lee, propuso – armemos un fuerte – le dijo y Lee asintió muy feliz ante la idea.

- Lo que tienes que hacer – le dijo a continuación - es ayudarme a acomodar los cojines, mover los sillones individuales – dijo haciéndolo, moviendo los sillones individuales – sentarte en el centro de todo, en el piso sobre la alfombra mullida – ayudando a su Lee para que se siente en el centro – mientras yo – añadió - voy a por unas sábanas y colchas – sentenció dejando a su Lee con el móvil y la linterna prendida, ella en camino a traer otras.

Y en el camino que Lee se quedó ahí sentada, Kara se fue hacia el armario que estaba metros más allá fingiendo chocarse con las cosas a oscuras – ouchhh - haciendo que su Lee se ría y suelte carcajadas.

Kara amaba ese sonido, esos ruiditos, ella haría de todo para que así siga ocurriendo, esa vez y todas las veces que pueda y quiera, para escuchar todo el tiempo que pueda a su Lee reír y ser ella misma, ser esa adorable niña de cinco años, que sólo quiere jugar y poder ser una niña.

Unos cuantos minutos después, no tantos, ya que en cada cuarto de la casa de Lena estaba dispuesto lo que se llamaba el "kit de emergencias" que básicamente se trataba de:

"El Kit de Lee": linternas, mantas mullidas que olían delicioso, libros para colorear, cuentos, rompecabezas, juegos, leche en lata e insumos para preparar leche chocolatada, galletas rellenas, música en un ipod, en fin, todo lo que necesitaría un niño para pasar tiempo y jugar.

Y "el Kit de Lex": un bate de béisbol, una cuerda, una soda y a falta de porno, muchas fotos de Kara en bikini, acertijos múltiples, y nada más ya que cuando Kara quiso poner esposas mullidas, Lex había dicho – kinki, me gusta – con un guiño muy coqueto, así qué no, las esposas no entraron en ese kit.

Ambas armaron ese Kit, Kara y sus tres "yo", así que Kara no tuvo que fingir demorarse mucho sólo para hacer cualquier ruido y seguir escuchando las carcajadas de Lee, ella encontró lo que necesitaba y regresó para armar su fuerte.

Tender las mantas, sujetarlas con la base de cada sillón, esparcir almohadones, calentar la leche chocolatada con la cocina a gas y unos cerillos que siempre guardaba porsiacaso en todos los bolsillos de todos sus pantalones y faldas.

Ni bien armado el fuerte, colocando dos linternas de cada lado, iluminado el espacio adentro del fuerte, Kara y Lee estaban listas para pasar su apagón leyendo libros que fascinaban a Lee, que tenían sonidos y que mostraban lo que ocurría en el zoológico.

- Cuéntame más de los leones – pedía Lee encantada recostada en el pecho de Kara mientras ella leía y hacía los sonidos de los animales para hacerla reír con ellos.

Así, fue cómo las encontró Sam al correr a su departamento por Lee, encontrando a ambas riendo, comiendo y bebiendo galletas con leche chocolatada mientras leían y reían adentro.

- Ohhh, ¿puedo entrar? – preguntaba Sam desde el borde del fuerte

- Samy, Samy – le llamaba emocionada Lee desde adentro

- Pasa Samy – le llamó Kara haciéndole sonrojar por el diminutivo de su nombre, qué claramente sólo lo usaba Lee, Lex, Lena y ahora ella también.

Y con eso Samy entró y disfruto de una noche de pijamadas a la cual después se reunieron Alex y Maguie, quienes trajeron pizza y yogurt.

- Pizaaaaaaa – decía Lee emocionada

- Pizaaaaaaaa – también vitoreaba Kara feliz de poder encontrar el cielo en este pedacito de fuerte.

Alex y Maguie, ambas de la pareja ya acostumbrándose a Lee y amando cada parte de ella, sobretodo pidiendo a Kara que a cada que apareciera Lee, le llamasen para pasar con ella, su tiempo de "tías" cómo se habían denominado ambas, Lee era demasiado adorable que todas ellas querían estar con ella.

Mismo que Samanta estaba más que agradecida por todo, y sobretodo por Kara quién amaba a su hermana y su hermana a ella.

Ella jamás pensó que su vida sería tan genial, la de ella y la de su hermana, y el hecho de poder experimentar todo esto, era simplemente genial, abrumador de la mejor manera, una sensación infinita a hogar.

¿Y con Lex?

Él era un cretino pero divertido, siempre insinuándose a Kara, comentando chistes y casi todo en doble sentido, a quién le gustaba practicar artes marciales, llaves, flexiones, siempre estaba activo y sobretodo siempre era sobreprotector.

En su caso si había una pequeña rutina cuando Kara estaba con Lex, la principal, evitar que Lex entre en problemas con cualquier capullo que lo provoque.

Kara al haber pasado un mes de relación con Lena, y aunque al experimentar contadas veces con Lex, había encontrado una forma infalible de poder controlarlo y eso era un pequeño beso en la mejilla y un guiño coqueto si es que Lex se ponía difícil, así de adorable era Lex cuando quería.

Kara había descubierto que, con una pequeña acción, podía controlarlo, tal cómo un beso casto, o un guiño y esa sola imagen, le hacía amar mucho más a Lena.

Ella no sabía cómo era posible, pero cada día más, la amaba más, y aunque Lena pudo tener miedo de que sea al revés y qué se canse. El panorama era totalmente opuesto, Kara la amaba cada día más y Lena al notarlo, lo hacía también, cada día más, a ella misma, a sus tres "yo" y a su novia Kara.

Eh incluso al pasar más tiempo con Lex, él se había amoldado a Kara, su comportamiento, las cosas que decía y que hacía, él era un cretino, pero uno divertido, hasta bordeando lo dulce y lo amoroso con Kara.

Incluso Lex había caído en el amor por Kara.

¿Y con Lena, después de Lee, después de Lex?

La emergencia de cada cual era increíblemente agotador para ella.

Y Kara, aunque a veces no pudo estar junto a Lee o a Lex en todas las veces que se presentaron y todas las veces que se presentarían en el futuro, si prometió estar después de la emergencia de cada personalidad, sobretodo después de cada cual y eso era una promesa que ella cumpliría a rajatabla.

Después de cada una, Lena despertaba muy agotada emocionalmente, la primera vez que despertó en el regazo de Kara en el hospital, fue de miedo, por estar desorientada, por el miedo a mostrarse así ante Kara, a ser vulnerable con el miedo a perderla.

Pero ahora, sabiendo que no era posible que eso suceda, la posibilidad a perderla, el despertar siendo Lena, seguía siendo agotador emocionalmente, más siempre se sintió amada y cobijada en los brazos, en el regazo, en el sofá, en la cama, en el grass, en dónde sea que despertarse, siempre lo hacía junto a Kara, y el sólo hecho de que así ocurra, le traía una sonrisa enorme a su rostro, una que contagiaba a Kara y que hacía arrullarle – awww bebé – al ser ella tan adorable, exquisitamente muy adorable – mierda bebé, estás hermosa – le decía cada vez Kara y cada vez Lena decía casi lo mismo - ¿así tan, tan así? – le preguntaba.

- Y sí – respondía siempre Kara – estás muy hermosa así – y antes de que Lena lo intente siquiera refutar, Kara decía siempre teniendo a Lena entre sus brazos dijo – así, con tu pelito despeinadito y en ondas, cómo león que ha pasado por una chimenea – haciendo reír a Lena que al miraba encantada cómo quién mira a una maravilla, de la misma manera en que la miraba Kara – y ya sabes que me encantan los leones, amo a los leones – Lena asintió, su novia adoraba a los leones ,así que la comparación no hacía más que adorarla a ella.

- A Lee le encantan los leones también ¿por qué será? – preguntó divertida y ambas se miraron y rieron, regalándose besitos cortos robados, dados, otorgados, ambas sabiendo que el amor de Kara por los leones se había traspasado a la nena adorable que era Lee.

- Y pues – continuó Kara – con tu pelito así, con tus ojos color verde, que tanto adoro – y sí, Lena volvió a asentir, ambas adoraban también el color verde, uno de los colores más importantes en el mundo, el color de todo lo importante, de la naturaleza, de la esperanza, de la hierva activa y feliz, las plantitas me refiero, el dinero, los duendes, etc, etc, etc, todo lo importante – tus hoyuelos, amor, amo tus hoyuelos – haciendo a Lena regalarle una de sus sonrisas más grandes.

Y awww, todo tú, todo tú, bebé, amo todo de ti, el verte despertar, el mirarme y sonreír enormemente, el regalarme un abrazo profundo y apretado, uno de oso baboso, uno de osos querendón y muy enamorado – dijo con gran sonrisa cómplice a la de su Lena.

- ¿Muy enamorado, dices? – preguntó ella con su ceja sexy

- Y Ohhhh esa ceja, madre mía, esa ceja va a ser mi muerte Lena – continuó Kara dándole un besito esquimal, ese que se dan con las narices, ese que es uno de los más íntimos y más amorosos siempre.

Sí Lena, estoy muy enamorada de ti, te amo – le confesó lo que ya ambas sabían mirándole profundamente, perdiéndose una en la mirada de la otra, más enamoradas imposibles.

- Te amo también – le contestó Lena antes de ambas perderse en un increíble beso apasionado, uno dónde acaba una y se pierde la otra, una en dónde ambas dejan de ser ambas, para convertirse en una.

- Te amo – susurró una vez Kara – te amo – contestó la otra entre susurros, miradas, silencios cómplices – te amo – susurrado de ambas – entre besitos cortos y profundos, muchos besitos.

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- Y a cada parte de ti – dijo finalmente Kara – sobre todo a cada parte de ti – le repitió.

- Más te vale – le dijo ella atrapada en sus brazos, recostada en su pecho, entrelazando sus dedos, una acurrucada en la otra – el doctor dice que siempre podrían aparecer más.

- Pues me encantará conocerlas a todas ellas Lena, a todas, voy a amar a todas – acotó Kara firmemente con decisión – no hay forma que algo me haga huir de ti, no hay forma – añadió.

- Y no hay forma de que nada me haga huir de ti tampoco – le contestó Lena

Ambas después de eso se fueron al dormitorio a pasar la media tarde que era, acurrucadas a ver una peli, a simplemente ser ellas, ser felices plenamente tal cómo eran.

- Eres perfecta cómo eres – le decía Kara recostada en su cama con Lena que tenía su cabeza apoyada en su pecho, acurrucada con ella - así, tal como eres, con todas tus "yo" – decía cariñosamente besando la manito de Lena amorosamente agradeciendo mentalmente que Lex no había estado golpeando nada y no tenía los nudillos magullados, su manito estaba muy bella, muy rica, así tal cómo era.

Lena se levantó un ratito y besó a su novia cómo respondiéndole que sí, ella era perfecta tal cómo era y con todos sus "Yo" encima, le había tomado tiempo darse cuenta de tal cosa y aceptarse tal cómo era, pero finalmente lo había hecho, ella era muy feliz de aceptarlo y admitirlo.

Al rato de estar ambas acurrucadas, Kara empezó a reírse, y al rato a carcajear hasta ponerse roja, Lena sorprendida gratamente y muy feliz de verla así, se sentó en la cama y ayudó a Kara a recostarse mejor sobre su cabecera, a modo que ella esté sentada y no pueda atragantarse de tanto que se reía, tanto que se puso muy rojita a la par que no dejaba de mirar amorosamente a su Lena.

Pasaron unos minutos para que ella pueda calmarse…

- Mi amor ¿qué recordaste? – le preguntó divertida al ver a su Kara ya sólo con rastros de la risa que le embargaba y que ahora podía contestarle, besando sus manitas entrelazadas.

- Recordé – le contó Kara suavecito para ver una de las expresiones tan adorables de su bebé, apostaba ella que se daría – que el martes estando con Lex, yo cocinando y él a poca distancia de mí – contaba ella

- Oh no, ya me acordé – soltó Lena rojita cómo tomate un tanto avergonzada escondiéndose en ese lugar secreto que tanto amaba Lena, el espacio entre su cuello y su pecho.

- Awww amor – le arrullaba Kara – déjame ver tu carita hermosa – le pidió y cuándo Lena lo hizo le dio un beso muy dulce, así ambas rojitas se miraron, ambas divertidas, Kara continuó – recordé a Lex, y el hecho de que textualmente, cito amor – narraba a Lena quién ya sabía lo que venía y se ponía más rojita – "te quiero follar hasta que tus ojos se volteen blancos" – narró con voz sexy

- Mierda - susurró Lena

- "…quiero follarte hasta que te desmayes, despertarte comiéndote y seguir hasta que te desmayes otra vez" – contó Kara rojita y Lena tragó grueso por la imagen mental.

- Y ¿sabes? – le preguntó a su amor que asintió, ambas entrelazando las manos – aunque me río por el tono que usó – Lena asintió conociendo a Lex – que usaste amor – Lena asintió – me calentó mucho – le dijo ante una Lena que asintió rojita al igual que Kara – y sé que alguna vez quiero hacerlo, osea no es qué te engañe ¿verdad? – preguntó indecisa, no sabía cómo era la nomenclatura para nombrar esa situación.

- No me engañarás, después recordaría todo y mierda Kar – soltó ella incapaz de encontrar otra palabra mejor

- Yeahhh – soltó Kara asintiendo y siguió – pero primero quiero hacer el amor contigo "mi Lena" – le dijo y Lena se derritió de amor por su novia, asintiendo y besándola en consenso a lo dicho, Kara siguió – quiero hacer el amor contigo, y después de eso estaría de acuerdo con lo que decidieses mi amor – le dijo completamente enamorada de Lena y ambas se besaron tiernamente, ambas amándose con cada parte de su ser.

Ambas muy de acuerdo.

Ambas, una muy enamorada por la otra.

- Te amo – susurró Lena

- Te amo – susurró Kara con un beso en la cien de su Lee – te amo – susurró otra vez esta vez sobre sus labios en un beso apasionado – te amo – susurró por tercera vez en la mejilla y con el guiño que Lex amaba.

Ella le susurró tres veces "Te Amo", una por cada personalidad, y muchas veces después demostrándolo día a día, amándose una a la otra con cada parte de su ser.

- Te amo – susurró Lena sobre sus labios.

- Te amo, te amo, te amo. – susurró Kara.

Fin.

Nota:

- Ufff, un capítulo muy mullido, cómo debía ser, hemos llegado al final de esta historia corta, muchas gracias, con mucho respeto por lo tratado, desde mi posición.

- Gracias por acompañarme en este viaje, te espero en la siguiente... #Supercorp