Al final un asiento en la parte trasera se desocupó y Craig no dudó en apresurarse a ocuparlo, así que cuando llegó a su destino el rubio ya no se encontraba abordo ¿Dónde se habría bajado? Bueno ese no era su asunto, así que no debería preguntarse cosas que no le incumbían en lo más mínimo.
A pesar de haberse levantado más tarde de lo acostumbrado, llegó al campus con tiempo de sobra, no pudo evitar sentirse orgulloso de sí mismo, es decir, a Craig Tucker siempre le salían las cosas como y de la manera que él quería... la mayoría de las veces, y cuando no era así se frustraba en demasía y repartía insultos y señas obscenas sin discriminar a nadie.
—¡Craig! ¡Pensé que ibas a llegar tarde! —escuchó exclamar a cierto castaño que ya conocía demasiado bien, puso los ojos en blanco, realmente odiaba llamar la atención y gracias a los gritos de Clyde todo mundo lo estaba viendo, suspirando dio la media vuelta caminando en dirección opuesta.
Escuchó un quejido de Clyde, por supuesto, y lo vio correr como un cachorrito abandonado, por eso prefería a los conejillos de indias.
—¡Oye no me ignores!
—Ya sabes que odio ser el centro de atención— explicó Craig como si le hablara a un retrasado, cualquiera en este punto ya se hubiera ofendido e insultado a Craig, pero Clyde era único en su especie y parecía no importarle en lo más mínimo.
—¡Tú odias todo! Sino fuera por mí no tendrías amigos.
—¡Eso sería una tragedia! —la frase estaba plagada de sarcasmo— y para que te quede claro, nosotros somos compañeros de piso no amigos.
—¡Oh vamos deja de ser tan introvertido!
—No lo soy.
Clyde suspiró, realmente Craig no era la persona más fácil de tratar, pero el castaño sabía que no era precisamente una mala persona... sólo un poco diferente y las diferencias no son necesariamente malas.
—Bien, bien, lo que tú digas, pero bueno como compañeros de piso hoy voy a verme con unos amigos, ya los conoces Token y Jimmy ¿Vienes?
—Paso.
—¿Por qué? —preguntó Clyde curioso, pero no sorprendido, siempre rechazaba sus invitaciones a socializar.
—Porque hoy planeo dormir lo más que pueda, al menos que un profesor imbécil lo evite, pero si todo sale como quiero estaré en modo hibernación.
—Sabes Craig, no creo que encerrarte en tu propio mundo sea bueno, cuando llegué alguien que te saque de tu caparazón estarás muy asustado.
—Gracias por el consejo, pero me importa una mierda, se me hace tarde, hasta luego.
Craig realmente no entendía porque Clyde tenía ese complejo de hermana mayor con él, le frustraba muchas veces, no necesitaba a alguien metiendo la nariz en sus asuntos, sus asuntos eran suyos solamente, por tanto, no necesitaba a Clyde ni a Token husmeando donde no los llamaban. Con un suspiro vio al pizarrón que ya estaba lleno de notas de problemas físicos, casi sonrió, eso era algo que él podía entender.
Le gustaba abstraerse en la física, porque era estable no cambiaba, avanzaba en línea recta, no había que preguntarse si estaba teniendo un mal día o no, no habría que preguntarse de si era lindo, de si tenía ojos verdes de...
—¿Qué demonios? —murmuró para sí, no era la primera vez que pensaba en aquello que le faltaba, cuando era niño solía angustiarse de alguna manera al ver a sus padres amarse y saber que él jamás experimentaría esa dicha, con el tiempo dejó de molestarle ¿Por qué venía a colación ahora? Estúpido Clyde.
—Craig ¿Me prestas las notas de ayer? —preguntó una voz que conocía bien, Kyle coincidía en un par de clases con él, lo cierto es que era una molestia, pero era buen compañero de equipo así que por conveniencia le prestó aquellas notas.
—Gracias, ¿Te los doy acabando el tercer periodo?
—Ah, como sea.
Después de terminar aquellos problemas el profesor dejó salir a los alumnos y como Craig realmente deseaba concentrarse terminó acabando más rápido de lo esperado, tenía que esperar dos horas para su siguiente clase, lo cual era una joda. Decidió que lo mejor era perder su tiempo en la biblioteca, así al menos tendría un poco de paz y silencio.
Cuando llegó a la biblioteca se fue a la sección de astronomía y como era de esperar tomó un ejemplar y empezó a ojearlo; pronto se encontró consumido por los hoyos negros y las constelaciones hasta que un pequeño tarareo lo sacó de su ensoñación, frunció el ceño molesto y al ver que la persona no paraba (probablemente el idiota tenía audífonos y no se estaba dando cuenta de que era una reverenda molestia).
Pues bien, afortunadamente aquel imbécil se había encontrado con el puro corazón virginal de Craig Tucker que le haría saber que era una molestia, cuando volteó para hacer su comentario plagado de veneno, sátira e ironía se quedó sin palabras repentinamente. Aquel chico era el chico rubio del subterráneo, seguía con sus lentes oscuros mientras parecía estar dibujando algo y tarareando, quizá pensó que no había nadie, lo que era comprensible a estas horas. Craig realmente no podía decirle nada, y es que literalmente se había quedado congelado, agradeció que el chico fuera ciego porque sino se daría cuenta de que lo miraba fijamente.
Sus ojos se apartaron del rubio para concentrarse en el papel que estaba lleno de trazos, con la mayor delicadeza posible alzó el rostro para ver qué era lo que el otro estaba haciendo, como espero era un dibujo... bastante bueno realmente, Craig no podía pasar de un estilo postmodernista de palitos y él tenía dos ojos, se preguntó si aquel chico estaba en el área de las artes, lo que a juzgar por su dibujo era una suposición correcta.
Un zumbido vibratorio hizo que Craig saltará asustado, ya que parte de él sabía que estaba espiando descaradamente a ese ciego, quien tomó su teléfono y se fue de la sala junto con su obra, al parecer era una alarma o algo así— tiene sentido— se dijo Craig, después de todo él no podía ver la hora. Volvió a posar su mirada en el libro, sería un error decir que no podía concentrarse.
Pero, a final de cuentas algo había de cierto en ello.
El resto de las clases fueron un suplicio, Craig no dejaba de dar vueltas en su mente y eso era jodidamente frustrante, él siempre pensaba en línea recta, pero hoy, sin embargo; se encontró mostrando curiosidad y haciendo preguntas que no eran nada normales en él. Así que cuando subió al subterráneo se alegró inmensamente de poder llegar a casa donde dormiría para olvidar todos los acontecimientos de ese maldito día.
¡Maldito sea el destino!
Como si ya su día no hubiera sido una mierda gracias a un estúpido ciego, el culpable de su mal humor se hallaba sentado justo a lado de un asiento libre, quizá la única ventaja es que había muchos más asientos libres ¿Qué mierda? Se dijo así mismo ¿Esas huyendo como un cobarde de un ciego? No señores él no le tenía miedo a ese chico, por dios ¡Sólo era un chico! Así que probándose así mismo tomó asiento a lado de él.
—¿Día difícil? —preguntó aquel chico volteándose, Craig por supuesto miró bastante sorprendido.
—¿Es a mí?
—Obviamente... digo eres el único sentado a lado de mí.
—¿Cómo sabes...?
—Soy ciego, no idiota, eres el tipo de la mañana que se vio obligado a darme el asiento, muy amable, por cierto— la ironía con lo que dijo eso lo tomó por sorpresa, lo cierto es que la apariencia del chico pintaba a algo mucho más tierno.
—¿Cómo haces para saber? —joder con la estúpida curiosidad.
—Mis demás sentidos están muy desarrollados en este caso tu hueles a una combinación de madera y menta muy peculiar... no es particularmente desagradable.
—¿Gracias?
—No era un cumplido, era una respuesta a tu pregunta— ¿Qué clase de contestaciones eran esas? No era como una persona normal reaccionaba, aunque bueno, es un ciego— Eres Craig Tucker ¿cierto? Un amigo comparte una clase contigo, tengo buena memoria.
—Eh sí.
Después de eso, Craig esperaba como normalmente era que el otro dijese su nombre, pero este chico iba en contra de todo lo que se supone que debiera hacer, así que simplemente se quedó callado, Craig sintió ¿Frustración? Se encontró así mismo moviendo su pierna con impaciencia.
—¿Siempre estuviste ciego? —se sorprendió preguntado, el chico lo miró (bueno no literalmente se inclinó hacia él escuchando que se le preguntaba algo), puede que debajo de aquellas gafas hubiera una expresión de sorpresa.
—¿Es a mí?
—¿Hay otro ciego aquí?
—No vería si lo hubiese— bromeó el rubio para luego suspirar— Nope, perdí la vista muy chico, aun así... prácticamente no recuerdo cómo era ver en realidad, así que desde un punto de vista metafórico, sí siempre he estado ciego.
—¿Cómo es no ver? —se alegraba de que el rubio no pudiera ver su expresión particularmente avergonzada de sí, él sólo rió
—No pensé que fueras del tipo que preguntara cosas.
—Te ves más tierno de lo que en realidad eres.
—¿Crees que soy tierno?
—Vas a responder ¿sí o no?
—No lo sé— respondió con frustración— es jodido que pregunten eso porque no sé cómo explicarlo, quizá es como percibir el mundo de otra manera... pero aún así tienes la certeza de que te falta algo ¿Entiendes? Bueno ya sé que no, pero en fin es lo mejor que puedo explicar.
—No, yo entiendo.
En realidad, sus palabras calaron hondo en Craig, pero no quería pensarlo demasiado, al menos no por ahora. Pronto el chico se paró.
—Aquí me bajo... supongo que nos vemos— luego una sonrisa maliciosa escapó de sus labios— por cierto, Craig la próxima vez que quieras ver uno de mis dibujos podrías preguntarme en lugar de espiar, eso es descortés hombre... incluso para ti.
Huelga decir que cuando el rubio bajo Craig gruñó de frustración. Ese maldito ciego sin nombre lo enojaba más de lo normal.
