Reto 13: Canción de espera

La más bella canción no nace de una mente prodigiosa sino de dos corazones latiendo acompasados al mismo son.

Eso lo entendió Naruto al sentirse girar junto a Sasuke en una espiral de notas sin nombre. Una negra, una blanca y un silencio de eternos segundos donde por mudo acuerdo sólo se rompía cuando sus dedos ansiosos volvían a bailar sobre las teclas del piano.

Dos desconocidos enojados y frustrados por su vuelo retrasado. El azabache llevaba prisa por montar su avión con destino a Europa para su recital de piano. El rubio iba rumbo a visitar a sus abuelos por el cumpleaños de Tsunade. Por fallas técnicas el avión no arribo a tiempo dejando a todos esperando por horas.

El piano de Sasuke ni siquiera fue subido al avión y unos momentos fuera de su vista bastaron para que cierto rubio inquieto se metiera donde no lo llamaban. Unos instantes dudó Uchiha en sacar al idiota que tuvo tal osadía, pero en vista de que llevaba horas esperando, no pudo evitar unirse al otro.

El blondo cometía fallos. Sasuke los compensaba tocando al mismo tiempo otras notas. Al oído inexperto de los demás el sonido era perfecto, incautos de los errores. Naruto ponía su corazón en cada movimiento, no buscaba impresionar a nadie y aun así lo hizo. Cautivó el corazón del azabache. El pianista cuyo corazón latía cual cronómetro, según sus allegados, estaba extasiado en sensaciones que jamás sintió en su amado piano. Él era un experto en el instrumento y aun así sintió como volvía a enamorarse de las melodías como la primera vez que tocó uno.

Finalizaron su improvisado dueto entre aplausos de los demás pasajeros quienes sirvieron de público. Una mirada fue todo lo que cruzaron antes de subir a su avión y despedirse del otro con la esperanza de algún día volver a ser unidos por la música.