Página 3: Días 1-5
Todo comenzó hace más o menos un mes cuando cumplí la mayoría de edad. Estaba tan contenta con mi cumpleaños y mi ascenso de rango, que lo celebré a lo grande. Fuimos hasta un bar que se encuentra un poco lejos de la aldea, pero que al parecer era el lugar de moda, en donde podías comer y beber por poco dinero. Llegamos a aquel lugar por la tarde y nos divertimos, comimos y bebimos hasta la medianoche. Me acompañaban Ino, Shiba, Hinata y por su puesto Naruto. Bebí como nunca lo había hecho en mi vida y terminé vomitando en el retrete de aquel lugar. Recuerdo que todos me miraban divertidos mientras seguían bebiendo. Cuando decidimos irnos Ino se ofreció a acompañarme a casa ya que Naruto se había perdido misteriosamente con Hinata...
En el camino Ino y yo hablamos de todo un poco: trabajo, misiones, amigos, familia y entre esos temas, de hombres; me platicó sobre todos los chicos con los que ella había estado, lo que le gustaban que le hicieran en la cama y lo que no. Las posiciones que le resultaban más placenteras...Yo me sentí un poco tonta dado que no tenía experiencia en ese campo. Mantuve siempre la mentira de que Sasuke y yo habíamos estado juntos. Pero era eso: una gran mentira, ni siquiera me había besado, en realidad siempre fui un cero a la izquierda para él, nunca me miró, ni me dijo nada, yo era la única tonta que pensaba en él de "esa" forma.
El ver que todo el mundo sabía de sexo me hacía sentir como una auténtica idiota, yo no había dado ni siquiera un beso, no sabía que se sentía que te acariciaran, que te besaran y mucho menos que te hicieran el amor, como se dice románticamente.
Era una de las mejores ninja médico de toda la región, era guapa e inteligente y aún así nadie me había pedido salir todavía, ¿Qué había de malo en mí?. Me cuestionaba constantemente, me miraba una y otra vez en el espejo para ver algo fuera de lo normal. Tal vez no atraía a tantos hombres por mis pechos pequeños o por no tener tantas caderas como Ino o Hinata...
Varias noches había intentado masturbarme, pensando en Sasuke, me tocaba torpemente pensando que era él quien estaba conmigo. Pero nunca conseguí llegar al orgasmo, a veces me ponía a llorar por la impotencia, otras veces me sentía mal conmigo misma, y maldecía mi suerte y maldecía a Sasuke.
Creo que Ino en el fondo sabía la verdad, fue por eso que antes de despedirse me dijo muy seriamente: "Sabes Sakura lo mejor al principio es buscar a alguien con experiencia para que te enseñe, alguien que tenga más años que tú y que sea de confianza. Pero que cosas digo, si tú ya lo has hecho con Sasuke verdad" yo solamente asentí ligeramente con la cabeza. "Maldita" pensé dentro de mí."No todas tenemos la suerte de desarrollar tanto las tetas y las caderas como tú". Me despedí de ella sin mucho ánimo y entré en sin hacer mucho ruido a mi casa.
Pasé toda la noche pensando en sus palabras, aquellas malditas palabras no dejaban de resonar en mi cabeza:"alguien con experiencia, alguien de confianza". "¿A quién se lo podría pedir?, ¿a Naruto? no, no le puedo hacer eso a Hinata, ¿Lee tal vez?", me dije pero rápidamente lo descarté, ya que no me gustaba para nada. "Pero qué demonios estoy pensando... tan desesperada estoy..." pensé. Entonces a mi cabeza vino un nombre: Kakashi.
—Kakashi-sensei—dije en voz alta. El era el tipo que reunía cada una de las condiciones, tenía experiencia, era atractivo, aunque nunca lo hubiera visto sin su estúpida máscara, delgado, alto, tenía ese algo que siempre me había llamado la atención, ese toque misterioso que hace que lo quieras conocer más, me había salvado innumerables veces la vida y sobretodo era de confianza..."pero él jamás aceptaría" me dije a mí misma. "O tal vez si, ¿Quién podría rechazar a una mujer joven que quiere perder su virginidad?. Él había sido mi maestro en el pasado, me había enseñado muchas cosas...¿por qué no podía ser mi maestro ahora y enseñarme también "eso..."?.
"Estoy loca, totalmente loca. Él jamás aceptaría." Me decía a mí misma. "Y porque no pruebas", me dijo mi alter ego que a veces me hablaba, "si no lo pruebas jamás lo sabrás". En realidad el asunto me empezaba a llamar la atención y sobre todo a gustar.
Al otro día fui como de costumbre al hospital, llegué a mi despacho y vi que había un asunto urgente que Tsunade-Sama me había encomendado. Al parecer Kakashi-sensei, había regresado de una misión muy mal herido y necesitaba urgentemente una revisión. Fui inmediatamente a la habitación del que ahora sería mi paciente, golpeé la puerta e ingresé en la habitación con cierto nerviosismo.
—Sakura-Chan, me alegro de verte—saludó bastante contento.
Me puse más nerviosa al verlo, caminé con tanta torpeza que casi tiré la bandeja de comida que estaba en una de las mesitas de la habitación. Pero sobre todo lo que me sorprendió es que aunque pasaran los años él me seguía llamando Sakura-Chan, como si fuera una niña
—Buenos días, Kakashi-sensei—contesté automáticamente
—Ya no soy tu maestro, somos iguales, compañeros, deberías solo llamarme Kakashi—dijo sonriente.
—No creo que podría, usted siempre será para mí Kakashi-sensei—respondí nerviosa
—Como desees Sakura-Chan—me contestó poniendo su mano detrás de su cabeza como siempre lo hacía.
Me acerqué a él y sentía que el piso se movía. "¿Por qué me sentía tan nerviosa?, ¿Por qué mis mejillas se habían sonrojado en su presencia si nunca lo había hecho antes?", me preguntaba por dentro. Kakashi-sensei automáticamente se sentó en la cama para que lo revisara. Llevaba solamente la bata del hospital sin nada mas debajo de esta, cosa que me hizo sentir aún más incómoda. Me dijo que tenía varios cortes en la espalda, en el abdomen y en las piernas, pero que solo eran cortes, nada de que preocuparse, también me comentó divertido que Tsunade-Sama le había obligado a que me los enseñara para que yo los revisara y curara las heridas lo más rápido que pudiera.
Me puse manos a la obra y puse toda mi atención en las heridas de mi ex-sensei. Los cortes no eran muy profundos, pero tenían que doler y mucho. Apliqué con cuidado un poco de mi chakra curativo, y en poco tiempo la herida comenzó a mejorar. Bajé la vista y pude ver su espalda en todo su esplendor. Tenía una espalda ancha, bien formada, pero con varias cicatrices, acaricié con cuidado cada una de ellas, froté con mis manos su espalda queriendo dar un masaje, no fui consciente de lo que estaba haciendo hasta que noté que su piel reaccionaba a mi contacto. Él carraspeó un poco y yo retiré inmediatamente mis manos.
—Eres muy amable, Sakura-Chan, no cualquiera da un buen masaje a un viejo como yo— me dijo un tanto incómodo.
No dije nada, solo le sonreí, mis manos se volvieron torpes una vez más, me arrodillé en el suelo para revisarle las heridas de las piernas. Los cortes eran más superficiales que en la espalda, pero aún así debían ser atendidos. Me concentré en mi trabajo, no queriendo mirar sus ojos. Acaricié con cuidado la zona herida, y apliqué el mismo procedimiento que había hecho antes; pensaba que las heridas sólo las tenía en las pantorrillas, sin embargo tenía cortes mucho más profundos en los muslos. Subí con cuidado la bata, no queriendo revelar más de lo necesario. Él se sintió incómodo con el contacto
—No te preocupes, estos cortes no son tan profundos, de verdad—añadió avergonzado.
—Tsunade-Sama me ordenó una revisión completa y así lo haré— contesté muy segura de mi misma, aunque por dentro me sentía muy nerviosa, ya que era la primera vez que hacía esto yo sola, con un hombre completamente desnudo bajo la bata, y encima con él que la noche pasada había tenido fantasías sexuales.
Me sentí poderosa cuando noté que le incomodaba de sobremanera que le tocaran, veía como los vellos se le erizaban con mi contacto, por lo que decidí ir más allá. Rocé muy despacio las yemas de mis dedos con su piel, acaricié lentamente mientras la herida se iba curando. Subí un poco la bata para comprobar si había alguna herida más. Él inmediatamente sostuvo mi muñeca no dejándome completar mi labor.
—Sakura-Chan ya te dije que no tengo ninguna herida importante, no te preocupes— dijo finalizando mi inspección.
—Como diga Kakashi-sensei, voy al baño a por un poco de agua, cuando regrese tengo que revisarle las heridas del abdomen y con eso ya habremos terminado— respondí un poco decepcionada.
Fui al baño y me mojé un poco la cara y el pelo, estaba nerviosa pero me había gustado la reacción que él tuvo a mi contacto. Salí rápidamente del baño sin asomarme demasiado y vi como se acomodaba con una de las sábanas tapando su gran erección. Me quedé mirando como una pervertida lo grande que era, lo erecto que se veía aún y debajo de esas sábanas. Tragué saliva y por un momento me imaginé todo eso entre mis piernas. Él se dio cuenta de mi mirada y simplemente me quedó mirando, sin decirme nada. La puerta se abrió rápidamente y una de los ninjas me dijo que Tsunade-Sama requería de mi presencia urgentemente. Salí de inmediato de la habitación, no sin antes despedirme de mi ex-sensei.
Los días habían pasado y mi obsesión por él crecía exponencialmente, necesitaba estar con él y hablarle sobre la petición que quería hacerle. Nadie se tenía que enterar, esto era algo entre él y yo. Decidí dejar de esconderme y hablarle directamente, fue por ello por lo que me armé de valor y fui a su departamento después de finalizar mi trabajo en el hospital.
Golpee la puerta ligeramente, "aún puedes conservar tu dignidad, vete, vete", me decía a mí misma, estaba a punto de irme y recapacitar pero en ese momento la puerta se abrió.
—Sakura-Chan, que agradable sorpresa, pasa, pasa—Me invitó a entrar. Entré como un conejo asustado, mientras pensaba alguna excusa para mi visita.
—Vine a ver que tal se encuentra, Kakashi-sensei—respondí falsamente.
—Que profesional eres, te has convertido en una ninja excepcional y responsable me alegra saber que fui yo tu primer maestro- confesó sinceramente.
—Siempre fuiste mi favorita, sabes—añadió guiñándome el ojo. Mis mejillas ardieron por su confesión.
—Eso se lo debe decir a todos— respondí avergonzada.
—No, yo jamás miento—dijo sonriente.
Me senté en una de las sillas del comedor mientras conversábamos sobre temas banales y sin importancia. Hablamos también del trabajo y de los compañeros y sin quererlo el tema de Sasuke se puso encima de la mesa, él me miraba para ver mis reacciones, era cierto que lo amé hasta tal punto de arrastrarme, pero eso había sido hace años y él seguía perdido quien sabe donde haciendo maldades, eso mismo fue lo que le confesé a Kakashi-sensei y él me dio una sonrisa como respuesta.
Se formó un silencio incómodo entre los dos, nos quedamos mirando sin decir nada, y otra vez volví a notar la mirada que me había dado en el hospital. Yo correspondí su mirada y la mantuve hasta que sentí que se puso incómodo.
—Pero que descortés de mi parte—exclamó en voz alta. No te he ofrecido nada de beber—añadió.
—No es necesario Kakashi-sensei, es más tengo que irme ya, se está haciendo tarde y no quiero incomodarlo más— me levanté de la silla y cogí mi bolso dispuesta a irme.
—Sakura-Chan, espera un momento, no me incomodas, al contrario estoy muy feliz de verte— Se acercó hasta una de las estanterías de la cocina y trajo consigo una botella de sake y dos pequeñas tazas de cerámica. —Ya eres mayor de edad, ¿verdad?, pues bebe conmigo aunque sea una vez—me dijo animado.
Yo dudé un poco, mi relación con el alcohol no era muy buena que digamos, pero tal vez eso era lo que me hacía falta para armarme de valor. Kakashi-sensei me sirvió un poco de Sake y ambos seguimos hablando sobre temas relacionados con el trabajo.
No había bebido mucho pero comenzaba a marearme, y decidí que no bebería más, a él parecía no afectarle en nada ya que su semblante se mantenía igual que antes.
El alcohol tiene muchas cosas malas y tal vez una que otra buena, pero esos efectos suelen ser temporales. Y uno de sus efectos "buenos" hizo que de un momento a otro, la valentía se apoderara de mí y le confesara la razón verdadera de mi visita. De haber visto su cara imagino que tendría la boca abierta al igual que el ojo del Sharingan, me preparé mentalmente para su contestación. El corazón me latía velozmente, lo escuchaba como si estuvieran tocando con un tambor dentro de mi pecho, me preparé para su negativa, pero sorprendentemente se giró dándome la espalda a la vez que me dijo.
—Es la petición más extraña que me han hecho en mi vida—contestó sorprendido.
—Lo sé, pero estoy segura de lo que quiero, nadie lo sabrá se lo prometo— respondí a modo de súplica.
—Sakura, yo fui tú maestro, te conozco desde que eras una niña... y además has bebido. Lo mejor será que te vayas a casa— respondió dando por finalizada la conversación.
Apreté los puños con furia, estaba harta de que todo el mundo me viera como una niña tonta, era una mujer hecha y derecha, y ya estaba cansada de toda esta situación.
—¿Tanta repulsión le causó Kakashi-sensei?, ¿tanto asco le doy que ni siquiera me quiere llevar a la cama?—Pregunté muy enfadada.
—Sakura lo estás interpretando todo muy mal, no es por que no seas atractiva, te has convertido en una mujer preciosa, eres muy bella, estoy seguro que cualquier chico de tu edad estaría encantado de...—Lo interrumpí de forma brusca, estoy cansada de que todo el mundo me diga lo que tengo que hacer.
—Quiero que sea usted el que me enseñe, el que me quite la virginidad, por favor Kakashi-sensei— Pedí una vez más, y era la última vez. Al ver que no respondió nada, decidí darme la vuelta e irme, recogiendo los pedazos que aún quedaban por el suelo de mi dignidad. Sin embargo su mano sujetó mi muñeca antes de que saliera de su departamento.
—Esto quedará entre nosotros, nadie puede saberlo, y vamos a ir a mi ritmo—me dijo en un susurro muy cerca de mi oreja
—Ven Mañana, después del entrenamiento—añadió dejando mi muñeca suelta.
El nerviosismo volvió a mi cuerpo, mi corazón latió como nunca antes lo había hecho y sin darme cuenta ya había salido de su departamento. Fui caminando lentamente hasta mi casa, pensando en sus palabras, "en que me he metido" me repetía una y otra vez. Aquella noche apenas dormí...y por primera vez en mucho mucho tiempo no pensé en Sasuke-kun...
-Primera Lección: Aprender a tocarse.
Terminé en el hospital temprano, ya estaba oscureciendo pero todavía tenía tiempo antes de que los ninjas terminaran su entrenamiento y decidí que antes de ir a ver a Kakashi pasaría a mi casa a darme un baño. Me metí en la bañera y restregué todo mi cuerpo con un nuevo gel de coco que me había comprado. Me cambié de ropa, decidí ponerme algo más atrevido, más sensual. Opté por un vestido de flores un tanto veraniego, no mostraba mucho pero tampoco me hacía ver como una monja. Peiné mi pelo y me maquillé un poco las mejillas y los labios. Estaba lista pero aún así dudaba entre ir o no. Me armé de valor una vez más y decidí que pasara lo que pasara, yo lo había buscado y tenía que aceptar las consecuencias de mis actos.
Llegué hasta su departamento y me paré frente a su puerta aún seguían con las dudas de si entrar o no. Sorprendentemente la puerta se abrió sin yo golpearla, seguramente sintió mi presencia no por nada es un ninja de élite...el corazón me bombeaba más deprisa a cada paso que daba. Entré en la habitación y todo estaba oscuro. Había cerrado las cortinas, y apenas había luz.
Cerró la puerta principal tras de mí, y yo di un salto como un animal asustado.
—Vamos a mi habitación— me ordenó.
Llegado a este punto mi nerviosismo crecía a pasos agigantados, pero decidí no venirme abajo y hacer frente a la situación. Entré en su cuarto, no era ni grande ni pequeño, tenía el tamaño adecuado, unas mesitas, una televisión pequeña y varias estanterías con libros (Icha-Icha de Jiraiya), y una cama grande la componían; él se acercó hasta una de las mesitas y encendió una de las lámparas
—¿Estás segura de esto?—preguntó mientras cerraba la puerta.
—Si Kakashi-sensei, estoy segura—respondí mientras me sentaba en el filo de su cama.
—Como gustes entonces— respondió acercándose cada vez más a mi.
Se acercó hasta donde me encontraba y se quitó su máscara, y por primera vez en mi vida lo pude ver sin ella, su rostro era atractivo, muy atractivo a decir verdad, no tenía los labios enormes, ni los dientes de conejo, ni una boca deforme. Tenía un rostro normal y corriente, por primera vez Ino no se equivocó en sus predicciones.
Me puse muy nerviosa, tan nerviosa que después de verlo baje la mirada, el tomó mi mentón con una de sus manos haciendo que lo mirara a los ojos directamente.
—Mírame— ordenó. —Pase lo que pase quiero que me mires— añadió en un susurro. Abrí mi boca para decir algo sin embargo no lo puede hacer ya que él había juntado sus labios con los míos. Cerré los ojos ante aquel acto, y decidí imitar todos sus movimientos.
Al principio me besaba superficialmente hasta que utilizó una de sus manos para acercarme y profundizar el beso. Se sentía tan bien, mi piel se erizaba ante este pequeño contacto. Abrí mi boca un poco más y él aprovechó ese instante para meter su lengua dentro de mi boca. Abrí los ojos sorprendida por aquel gesto, pero no me quejé, sus manos entonces se aferraron a mi espalda y bajaron hasta posarse mi cintura y en poco tiempo él se encontraba encima mío.
Decidí imitar todo lo que hacía, yo también metí mi lengua en su boca y las dos comenzaron a danzar juntas, me comencé a excitar como nunca antes, sus besos hacían que mi intimidad comenzara a palpitar. Sin embargo después de unos cuantos segundos él se retiró. Me sentí molesta por aquel gesto, esto no pasó desapercibido por él. —Te dije que íbamos a ir a mi ritmo— me dijo sin haberle preguntado nada.
Me quería levantar de la cama pero no me dejo. Lo miré confundida y él empezó a hablar.
—Antes de nada, quiero ver como te das placer—dijo como si fuera lo más normal de mundo
—¿Perdona?—pregunté sorprendida
—Lo que escuchas Sakura-Chan, quiero ver como te masturbas, si tú no eres capaz de darte placer a ti misma, como esperas que los demás lo hagan— Mi cara debió ser un poema. Y pesé que bromeaba, pero no era así.
—Vamos enséñame, necesito saber cómo lo haces para poder corregirte—Me dijo como si fuera un ejercicio o un entrenamiento el cual él debía de supervisar y calificar. Me puse roja como un tomate pero al ver su expresión seria y dado que fui yo quien le pidió "ayuda" decidí seguirle el juego. Fui desabrochando uno a uno los botones de mi vestido. Y una vez que lo hice, me quité la prenda quedando solamente en la lencería rosa que me había puesto para la ocasión.
Noté que su miraba cambió cuando me vio en ropa interior, se fue unos segundos de la habitación y a su regreso trajo consigo una de las sillas del salón, se sentó en ella como quien ve la televisión o va al teatro a ver una función. Mis manos torpemente acariciaron por encima del sujetador los pezones, me daba masajes bruscos que lo único que hacían eran ponerme más nerviosa. Él seguramente lo notó por lo que se puso encima mío y liberó mis pechos del la opresión de la ropa íntima.
Acarició con cuidado mis senos, mientras tomaba una de mis manos y la llevaba hasta uno de ellos, enseñándome como los tenía que tocar. Aquella sensación me causó escalofríos, con cuidado tomó entre sus dedos uno de mis pezones y los tocó levemente hasta que se pusieron completamente duros. Ráfagas electrizantes pasaron por todo mi cuerpo, haciendo que me excitara como nunca antes. Quitó su mano y me dijo que lo hiciera como él lo había hecho antes. Hice todo lo que me dijo y en poco tiempo gemía mientras yo misma me acariciaba mis pechos.
Él no se detuvo allí, deslizó sus dedos por mi abdomen y por mis caderas, tocó mi piel con suma delicadeza mientras se iba aventurando hasta la parte baja de mi cuerpo. Yo mantenía los ojos cerrados mientras me acariciaba los pechos. Tomó una de mis manos y la guió hasta mi intimidad, abrí los ojos de inmediato retirando mi mano de la suya. Él dejó que mi mano se alejara, mientras comenzaba a besar mi cuello y parte de mi escote. Respiré profundamente cuando sentí su lengua en mis pezones, era una sensación tan placentera que rápidamente mi intimidad se humedecía.
Sus labios de fueron deslizando hacia mi abdomen, para continuar con mi vientre. Se detuvo varios segundos en los cuales retiró mi ropa interior, dejándome completamente desnuda. Mis reflejos actuaron rápidamente cerrando mis piernas. Kakashi-sensei sonrió de medio lado al ver lo que hacía, para después tocar mis piernas y e ir besando apasionadamente entre mis muslos, hasta llegar al centro de mi cuerpo.
—Ahora toca lo más importante. Quiero ver como te das placer—dijo mientras se sentaba de nuevo en la silla.
No sabía que era lo que tenía que hacer, moví mi mano hasta esa zona y la comencé a acariciar, aún mantenía las piernas cerradas y eso dificultaba mis movimientos. Kakashi-sensei, me miró un tanto disgustado se levantó de la silla y poco a poco, acariciándome y besándome fue abriendo mis piernas. Mi intimidad fue expuesta completamente, yo miraba hacia el techo, me sentía muy incomoda al mirarlo a los ojos.
Mi cara ardía de la vergüenza, cerré los ojos esperando que me diera alguna orden más, sin embargo no lo hizo. Volvió a coger mi mano, poniendo la suya encima y la llevó hasta mi sexo, haciendo que yo misma me diera placer. Los movimientos eran lentos, pausados e intensos. Cuando supe cómo tenía que hacerlo él se puso de pie observándome, su expresión era totalmente distinta, los ojos le brillaban y la boca la tenía entreabierta. Lo estaba disfrutando lo sé, ya que bajé la mirada con discreción hasta su entrepierna y entonces la vi, estaba más erguida de lo que estuvo aquel día en el hospital. Esto me llenó de orgullo, tal vez fue por eso que aumenté mis movimientos y puse más ímpetu en ellos.
Él no aguantó más, quitó mi mano de mi intimidad sin ningún reparo y puso su cara en medio de mis muslos. —Kakashi-sensei yo...—intenté decir algo al ver sus intenciones, pero me interrumpió metiendo el dedo pulgar en mi boca. Con su otra mano fue rozando el centro de mi sexo, haciendo que miles de sensaciones placenteras recorrieran mi cuerpo. No sabía de sus intenciones hasta que sentí como su lengua acariciaba mi sexo, como mordía, y lamía cada uno de mis pliegues.
Arqueé la espalda ante el placer que sentía, clavé mis uñas en su pelo plateado, mi vientre ardía y mi corazón bombeaba como nunca...de repente todo aquello se volvió demasiado grande para mí, una sensación placentera recorrió todo mi cuerpo, desde la punta de los pies hasta mi cabeza, no pude soportarlo más y gemí como nunca antes lo había hecho. Él se quedó quieto viendo mis reacciones, viendo como mi cara ardía y como entre mis muslos resbalaban los fluidos fruto de aquel placer. Abrí los ojos lentamente y vi como su miraba estaba clavada en mi cuerpo.
Mi cuerpo vibraba aún por mi primer orgasmo. Decidí cerrar los ojos y esperar a que él me tomara en ese momento. Sin embargo como si me leyera la mente se apresuró a decirme
—Por hoy es suficiente, me voy de la aldea por unos días, así que no nos veremos hasta después de la misión. Cuando llegue te avisaré, hasta entonces practica lo de hoy—Dijo como si fuera una nueva técnica.
—Pero... Kakashi-sensei, y usted no...—susurré mientras me reincorporaba.
—Por mi no te preocupes, te dije que íbamos a ir a mi ritmo, y así lo haremos—Respondió muy convencido.
Salió de la habitación y yo aproveché ese momento para ponerme mi ropa. Él se encontraba en el salón, pasé por su lado para despedirme.
—Espero que le vaya bien, nos vemos—dije despidiéndome rápidamente.
No me dijo nada, sin embargo antes de que llegara a la puerta me agarró de la muñeca, haciendo que yo me girara, me sujetó de la cintura y me arrinconó contra la pared mientras me besaba apasionadamente, yo correspondí su beso poniendo mis brazos en su cuello. El beso era demandante, apasionado, y lleno de lujuria, mi lengua y la suya se volvieron a encontrar y a danzar juntas. Nos separamos cuando nos faltó el aire.
—Nos veremos pronto, Sakura-Chan—susurró en mi oreja.
Volví a mi casa bastante tarde, menos mal que mis padres estaban de viaje, me acosté en mi cama y no lo pude sacar de mis pensamientos y en todo lo que me "enseñó". Fue un día muy interesante, había besado por primera vez y también había tenido un orgasmo por primera vez. Dos cosas hechas en un día, era algo bastante bueno. Decidí que lo mejor sería dormir, sin embargo antes de hacerlo puse en práctica todo lo que Kakashi-sensei, me había enseñado.
Fin de día, Lección aprendida.
Continuará...
Y hasta aquí el primer capítulo, espero que les haya gustado, espero sus comentarios y también les quiero aclarar que los eventos no van exactamente igual que en el manga y el anime. Un saludo muy grande a todos y muchas gracias por leer.
