Página 7: Días 10-15
Varios días habían pasado desde el encuentro que tuve con Kakashi-sensei. Y en todo este tiempo puse en práctica lo que me enseñó en mi primera lección; el resultado se podía resumir en noches y días de maravillosos e intensos orgasmos.
Recordaba a cada instante lo que había pasado entre nosotros aquel día, como él había manejado la situación, como él me había enseñado a conocer mi cuerpo y como solo él me había enseñado a darme placer en una sola lección. Me sentía más segura de mí misma y sobre todo más feliz.
Estaba fantaseando con lo que haríamos la próxima vez que nos viéramos, sonriendo como una tonta cuando fui interrumpida por unos golpes en la puerta de mi despacho. Sacudí mi cabeza alejando esas ideas y pensamientos a la vez que respondía a la persona que estaba del otro lado de la puerta.
—¿Cómo estás frentona?—preguntó Ino que acababa de entrar sin mi permiso. Me molestaba que Ino me llamara "frentona", a pesar de tener una frente muy pronunciada. Pero "frentona" era apodo con el que me había bautizado desde la infancia, y a estas alturas supongo que era algo que no tenía remedio.
—¿Qué quieres?—respondí molesta sin mirarle ni siquiera a la cara.
—¿Así es como recibes a tu amiga de toda la vida?— preguntó Ino haciéndose la dramática.
—Estoy ocupada, ¿qué es lo que necesitas Ino?- cuestioné de forma directa.
Ella se sentó en la silla al frente de mi escritorio, y me comenzó a mirar con detenimiento, la miré de la misma forma analizando cada parte de su rostro, para ver si de esa forma se incomodaba y se iba.
—Venía a invitarte a una fiesta—anunció de repente.
Yo levanté una ceja intrigada, —No me mires así, la vamos a celebrar en mi casa, ya que la misión A que hemos realizado ha sido todo un éxito, y nos han pagado un dinero extra—dijo totalmente orgullosa y emocionada. —Mis padres se han ido a otra aldea a ver si pueden ampliar el negocio, así que tendré la casa para mi sola, y no acepto un no por respuesta—añadió Ino seriamente.
—No tengo tiempo para tus fiestas, tengo que estudiar, hay nuevas técnicas para utilizar el chakra, y además tengo...—Iba a terminar de decirle todo lo que tenía que hacer sin embargo me interrumpió.
—Vamos Sakura, no seas tan aburrida, van a venir muchos de nuestros amigos y varios maestros—dijo Ino mientras juntaba las manos a modo de súplica.
Mi corazón dio un vuelco al escucharle decir "maestros", inmediatamente pensé en Kakashi-sensei.
—¿Y cuando será?—pregunté como si no me importara.
—Es este fin de semana, el sábado por la tarde, ponte guapa que tengo en mente a un chico que te quiero presentar—contestó Ino.
—No necesito que me ayudes, iré pero solo por no hacerte el feo—Respondí convencida.
—Como sea frentona, te veo en la fiesta—me dijo Ino antes de marcharse.
En cuanto la vi que salió por la puerta solté el aire que tenía guardado dentro. ¿Y si él iba a la fiesta?,¿Qué pensaría de verme allí?, pensaba en tantas cosas que no me podía concentrar en el trabajo. Kakashi-sensei no había vuelto todavía, ya que de lo contrario yo lo habría sabido. Sea como sea le he dicho a Ino que iré y así lo haré, pero no tengo idea de cómo voy a reaccionar si lo veo en la fiesta.
La tarde del sábado llegó rápidamente, había decidido divertirme en la fiesta de Ino, no había nada de malo en ello, era una mujer joven, guapa y soltera que podía hacer lo que quisiese. Sin embargo me llamó la atención mi último pensamiento, "soltera" ¿por que ahora de repente me definía a mí misma como "soltera"?, ¿acaso estaba en una relación?. Lo que tengo con Kakashi-sensei no se puede llamar relación, es más bien un intercambio de favores, supongo. Me miré al espejo sorprendida dado que ahora hablaba sola.
Decidí que lo mejor era alejarlo unas horas de mi pensamiento y concentrarme en lo que me iba a poner. Caminé hasta mi armario y lo abrí de par en par, analicé todos mis trajes haciendo una mueca cada vez que me probaba un vestido. Todos los vestidos eran por decirlo de alguna forma, muy castos, no es que fuera una monja pero la verdad todos cubrían las zonas donde está noche querían que estuvieran un poco más descubiertas.
Busqué por todo el armario pero no hubo éxito, nada me llamaba la atención. Sin embargo como caído del cielo apareció en uno de mis cajones un vestido negro que me había comprado con mi primer sueldo como Genin. Lo había descartado y exiliado a uno de los cajones inferiores ya que mostraba mucho para la edad que tenía, además de que mis padres me habían prohibido utilizarlo. Lo saqué con cuidado y lo puse en la cama, retiré las etiquetas (que aún tenía) y me lo probé. Me quedaba muy bien, bastante bien la verdad, disimulaba mi poco pecho y me resaltaba el culo y las piernas. "Aún conservo mi figura de antes", me dije emocionada, pero después de pensar un poco no sabía si eso debía alegrarme o entristecerme.
Sacudí mi cabeza alejando los malos pensamientos, volví a mirarme en el espejo y por fin me quedé satisfecha con el resultado. Después peiné mi cabello, decidí hacerme un semi recogido, utilicé más maquillaje del habitual e incluso resalté mis ojos verdes con unas sombras negras y doradas a las que acompañaba un delineado de gato. Mis labios los pinté de un rojo sangriento, y añadí un poco de brillo para que no parecieran resecos. El resultado final me gustó mucho, me puse unos tacones altos, cogí mi bolso y salí decidida a divertirme.
Cuando llegué a la esquina de la casa de Ino pude comprobar que la fiesta ya había empezado, luces parpadeantes, música a tope, gente entrando y saliendo...entré a la fiesta muy segura de mi misma, vi que varios compañeros de mi clase ya se encontraban divirtiendo y bebiendo, me acerqué hasta el grupo de Naruto que se encontraba en una esquina y los saludé. Los chicos me miraron extrañados por mi cambio de look, e incluso podía notar varias miradas profundas de algunos de ellos.
—¡Pero bueno que tenemos aquí!—exclamó Ino detrás de mí. Yo me giré de mala gana mientras la saludaba sin mucho ánimo. —Veo que has seguido mi consejo, muy bien Frentona—me felicitó a la vez que me miraba de pies a cabeza.
No me había fijado pero al lado suyo estaba un chico que me miró de forma avergonzada, Ino se acercó hasta él mientras le susurraba algo al oído.
—Sakura este es Hiroshi, es de la Aldea del agua, ha venido hasta aquí por una misión, y se quedará unos días en Kohona, ¿A qué es muy guapo?—Ino hablaba demasiado mientras intentaba presentarme al chico que se avergonzaba a cada palabra suya.
—Mucho gusto—me dijo Hiroshi presentándose, yo correspondí a su saludo y también me presente. Ino al ver que no pintaba nada en aquel lugar se esfumó de la misma forma en la que había llegado. Miré a mis alrededores y vi que todos estaban muy entretenidos, bien con sus parejas o bebiendo o comiendo, o haciendo todo a la vez como lo hacía Naruto, pero bueno él tiene un don especial para avergonzarse solo.. en fin ese es otro tema.
Nos sentamos en uno de los sofás y comenzamos a hablar. Hiroshi era un chico bastante atractivo, guapo, y apuesto, tenía el pelo de color oscuro, al igual que sus ojos, algo que me recordó mucho a Sasuke...me contó por encima los detalles de su misión y también me dijo que era la primera vez que venía Kohona. Me pidió que antes de irse le enseñara los lugares más importantes de la aldea, además tenía muchas ganas de hacerse una foto con nuestros Hokages tallados en la roca y por supuesto quería probar nuestro muy bien conocido y delicioso, Ramen.
La conversación me estaba divirtiendo y mucho, hace años que no me había sentido tan cómoda con alguien hablando tal vez y fue por eso que yo también decidí abrirme un poco a él. Le hablé sobre mi trabajo, un poco sobre mi familia y sobre todo de mis amigos y de..Sasuke.
La noche fue avanzando con rapidez, hablábamos sin parar y bebíamos cada vez más. Yo al estar sentada no noté los efectos del alcohol en mi cuerpo, los noté, cuando me reía de todo lo que él me decía y cuando me sacó a bailar. En cuanto me levanté del sofá sentí que el piso se movía, me regañé por dentro por otra vez haber bebido sin control, era la última vez me dije, sin embargo también me justifiqué diciendo que, un día era un día, y al fin y al cabo estaba en una fiesta y tenía ganas de divertirme.
Me movía al ritmo de la música, al principio tímidamente pero después fui cogiendo confianza y me movía con mayor sensualidad. Hiroshi también se animó y ambos bailábamos en el centro de la pista como si fuéramos unos profesionales, o eso era lo que yo creía. La música cada vez fue más lenta y todas las parejas se iban acercando uno al otro, yo que en este punto el alcohol estaba en su punto álgido hice lo mismo y mientras ponía mis brazos rodeando el cuello del joven de la aldea del agua.
Nos movíamos lentamente escuchando cada melodía de la canción, cuando esta dejó de sonar me dijo muy cerca del oído que le acompañara hasta la azotea para hablar tranquilamente sin tanta gente alrededor. Accedí con un poco de dudas, él me guió tomándome de la mano y sacándome de la fiesta.
Recuerdo que la luna tenía una hermosa forma en cuarto menguante y que soplaba una brisa fresca. Después de varios minutos de hablar, nos quedamos en silencio mirándonos el uno al otro, y varios segundos después él cerraba los ojos mientras se acercaba peligrosamente hasta mis labios. Cerré los ojos esperando su beso, sin embargo algo o mejor dicho alguien nos interrumpió.
—Sakura-chan, aquí estabas—dijo una voz muy conocida para mí.
El mareo se me quitó al oír sus palabras, e Hiroshi detuvo sus movimientos. El emisor del mensaje estaba detrás mío, llamándome, giré mi cuerpo lentamente no queriendo denotar mi incomodidad y vergüenza. —Kakashi-sensei—atiné a contestar mientras los nervios se apoderaban una vez más de mi cuerpo.
Hiroshi se alejó incluso más de mi lado, Kakashi-sensei se acercó a mí con rapidez mientras me abrazaba como si no me hubiera visto en mucho tiempo, a pesar de la extraña situación que estaba viviendo, yo correspondí el efusivo abrazo.
—Hace tiempo que no te veo, sabes es mi alumna favorita—dijo Kakashi dirigiendo la última frase a Hiroshi. Él simplemente le sonrió en respuesta y miró hacia otro lado. Pensaba que el abrazo era una muestra de alegría, sin embargo todo cambio cuando aprovechando nuestra cercanía me susurró en el oído. —En cinco minutos en el patio que está detrás de la casa—. Después de esto me soltó y desapareció no sin antes despedirse de mi acompañante.
—No sabía que tu maestro te apreciara tanto—dijo Hiroshi sorprendido.
—Sí, bueno...él siempre ha sido un poco...extraño...en fin me tengo que ir, mañana entro temprano a trabajar y quiero dormir aunque sea un par de horas. Me ha gustado mucho conocerte, espero volver a verte—Le dije despidiéndome de él, Hiroshi intentó detenerme sin embargo yo le volví a decir que me tenía que ir.
Salí de la azotea y me dirigí hasta el baño, cerré la puerta tras de mí, y llevé mi mano hasta mi pecho. Mi corazón latía velozmente, mi pecho subía y bajaba agitado tras los sucesos que habían pasado en cuestión de segundos. Respiré profundamente para calmar mis nervios. No sabía que hacer, él me había citado en poco tiempo en el patio trasero, "¿y si alguien nos viera?. ¿Qué dirían?," pero si no iba tal vez Kakashi se molestara y no quisiera verme más, y por otro lado yo también quería verlo y porque no decirlo, también quería estar con él.
Abrí la puerta con cuidado de no encontrarme con nadie a fin de no levantar sospechas, salí del lugar lentamente y me dirigí hasta donde me había citado.
En el patio trasero no había casi nada de iluminación, y la luna por muy bella que estuviera no iluminaba lo suficiente. Decidí caminar con cuidado para no tropezarme con algo y caerme, mis tacones altos no ayudaban mucho con la labor.
"Tal vez se haya ido, o alguien lo vio y decidió irse" pensaba. Caminé rodeando la casa y no lo vi, me di la vuelta decidida a regresar a la fiesta, cuando una mano fuerte me agarró del brazo y me metió hasta dentro de una de las habitaciones que se encontraban en el patio trasero.
Unas manos fuertes me recorrieron todo el cuerpo, unas manos que ya me habían tocado antes y que yo conocía perfectamente. Me empujó contra la pared mientras se recargaba encima mío. No veía nada dado la oscuridad del lugar, pero sentía su aliento en mi cara, muy cerca de mis labios.
Cerré los ojos, sintiendo su respiración cerca de la mía, sus manos se deslizaron por mi cuerpo y se detuvieron en la parte baja del vestido. Sentí como la tela de mi vestido iba subiendo poco a poco, como acariciaba mis piernas e iba subiendo sus caricias hasta tocar por dentro de mis muslos. Un gemido ahogado salió de mi garganta. Él aprovechó ese momento para morderme delicadamente el cuello. Yo no me quede atrás, aproveché la tregua que me daba la oscuridad para superar mi vergüenza y bajar la cremallera de su chaleco, él no dijo nada por lo que seguí en mi tarea. Acaricié por debajo de esa prenda que la había abierto, metí mis manos y sentí por primera vez la calidez de su pecho, la firmeza de su abdomen y la suavidad de su piel.
—¿Has practicado lo que te ordené?—preguntó Kakashi-sensei mientras rozaba levemente mi intimidad. Mis gemidos se intensificaron aún más con su toque.
—Sí...Kakashi-sensei—contesté con voz entrecortada.
—A ver si es verdad— añadió.
Sus manos habilidosas siguieron rozando el punto de placer de mi intimidad, mi excitación no paraba de crecer, aumenté mis caricias e incluso me atreví a subirle la camiseta que llevaba por debajo. Mis manos acariciaron todo su pecho, e iban bajando por su abdomen dibujando cada abdominal, cada músculo. Mi atrevimiento fue más allá al bajar aún más mis manos, acaricié su vientre y poco a poco me iba aventurando hasta llegar a su miembro. Él jadeó levemente ante mis caricias, metí mi mano dentro de su pantalón, esperé pacientemente alguna réplica o rechazo, sin embargo el guardó silencio y no dijo nada.
Seguí con mi misión, metí mi mano en su ropa interior y por fin pude tocar su palpitante erección. Él me acercó aún más a su cuerpo y besó mis labios con pasión. (Rima ?).
—Te gusta, lo que sientes—dijo entre jadeos haciéndome referencia directamente a su miembro.
—Sí, Kakashi-sensei, me gusta—respondí
Sus palabras, sus caricias y la humedad de su lengua en mi cuello me estaban volviendo loca, y él seguía tocándome cada vez con más ahínco, yo solo gemía, mientras correspondía cada beso suyo. Toqué con vehemencia su miembro. Acaricié toda la longitud del falo, mientras rozaba con las yemas de mis dedos su punta. Ambos estábamos agitados, embriagados de placer, necesitábamos ir más allá, o por lo menos yo no podía más, y necesitaba urgentemente que me hiciera suya en ese mismo lugar.
Envolví mis piernas alrededor de su cadera, él aprovechó este movimiento para subir aún más mi vestido e introducir sus dedos en mi intimidad, este roce hizo que arqueara la espalda y me aferrara aún más a él. Sus dedos vagaban libremente por mis pliegues, acariciándolos con delicadeza, explorándolos sin prisa, los gemidos salían de mi garganta cada vez más rápido.
—Por favor, Kakashi-sensei, no puedo más— susurré suplicante.
Él se encontraba al igual que yo, sentí que con mis palabras su miembro se puso más rígido y palpitante. Retiró sus manos de mi sexo, y rápidamente bajó el tanga que llevaba puesto. Mi ropa interior se deslizaba por mis muslos, cuando él se detuvo abruptamente.
—Viene alguien—susurró con cierto disgusto mientras nos separábamos. —mañana por la noche en mi casa—me dijo antes de desaparecer en una bomba de humo.
Subí rápidamente mi ropa interior e intenté parecer lo más tranquila posible, aunque mi corazón latía a ritmo acelerado al igual que mi pulso. Respiré profundamente mientras acomodaba mi pelo detrás de las orejas.
—Sakura, Sakura, ¿estás aquí?— era claramente la voz de Ino.
—Si Ino, estoy aquí ahora salgo— conteste rápidamente.
—¿Pero qué haces aquí frentona?— preguntó mientras encendía la luz de la habitación. Me miró directamente a los ojos, mientras me analizaba de arriba a abajo, sonrió maliciosamente cuando terminó de hacer todo su análisis
—¿Con quién estabas Sakura?—otra pregunta más a la que no sabía que contestar.
—Con nadie, simplemente me aburrí de la fiesta y decidí dar un paseo por tu casa, pensaba que había un baño por aquí fue por eso que me metí en esta habitación—respondí lo mejor que pude.
—No sabes mentir Sakura, te conozco desde que éramos unas crías, no me vengas con que querías ver el resto de mi casa— dijo muy indignada.
—Pues es la verdad, allá tú si no quieres creerla—añadí yo igual de indignada.
Salí de la habitación, Ino seguía detrás mío. Me sentí mal por mentirle pero no quería que supiera de mi relación con Kakashi-sensei, todavía no, ya más adelante se lo confesaría todo...
—Me voy a casa, gracias por todo Ino—le dije mientras me acercaba hasta el portón principal de su casa.
—No hay de que, espero que hayas disfrutado de la fiesta—dijo en tono burlesco. —Esperaré con paciencia a que me cuentes la verdad—añadió para luego volver sobre sus pasos.
Llegué a mi casa pasada la media noche, quité mis dolorosos zapatos, me senté en mi cama mientras masajeaba mis adoloridos pies, terminé de desvestirme y ponerme el pijama. Miré al techo pensando en todo lo que había ocurrido hace unas horas, recordando como había perdido el control una vez que sentí sus caricias en mi piel. Y pensando en todo lo que aún me tenía que enseñar, me di vueltas y vueltas por la cama sin poder conciliar el sueño, "¿acaso estaba pensando más de la cuenta en Kakashi-sensei?, ¿qué pasaría después de todo esto, es decir, terminaríamos esto sin más...?, pero que estoy pensando, en cuanto cumpla su cometido, él terminará este juego, estoy segura..." me dije antes de caer rendida en las redes de Morfeo.
Llegué a su casa como habíamos acordado, esta vez me puse una falda corta de color rosa, y una camiseta de tirantes que había comprado hace unos días, por debajo decidí que lo mejor era usar lencería de encaje negra ya que quería que Kakashi-sensei me viera más atractiva.
Toqué la puerta varías veces pero nadie me abrió, esperé durante algunos segundos, sin embargo parecía que no había nadie dentro. Decidí esperarlo un poco más, mi paciencia se estaba terminando, cuando apareció frente a mí poniéndose la mano detrás de la cabeza, —Lo siento, Sakura-Chan— me dijo mientras sacaba las llaves e ingresábamos al departamento.
Una vez dentro, cerró la puerta con llave. Bajó las persianas, dejando en penumbras la habitación, mi pulso comenzó a acelerarse por lo rápido que cambiaba su forma de ser.
Él se dirigió hasta su cuarto e hizo un gesto con la mano para que yo lo siguiera. Cuando entré me senté en su cama y mientras encendía la luz de su lámpara.
—¿Qué tal ayer, en la fiesta de Ino?—Preguntó de repente.
—Bueno...estuvo bien, no pensé que iba a ir Kakashi-sensei—respondí un tanto nerviosa.
—¿Fue por eso que casi te besas con ese chico?—Preguntó, mientras se quitaba la máscara y dejaba al descubierto su perfecto rostro.
—Yo...eee...bueno—Las palabras simplemente se habían quedado atrapadas en mi garganta y no salían.
Me quedé mirando los gestos de Kakashi-Sensei, analizando su cara, "¿por qué de repente me preguntaba por el fallido beso, ¿acaso sentía celos?. No, eso era imposible, pero entonces...¿por qué nos interrumpió justo en el momento en el que nos íbamos a besar?..."
—Sakura, puedes hacer lo que quieras con tu vida, pero mientras hagamos "esto", no quiero que tengas ninguna relación con nadie, si no cumples eso, yo no podré seguir adelante con lo que estamos haciendo—dijo tranquilamente.
Me quedé pensando en sus palabras, no entendía porque él no quería que estuviera con nadie, "acaso quería exclusividad absoluta?.
—Si, entiendo Kakashi-Sensei, lo de ayer no fue algo pla...—intenté contestarle pero me interrumpió.
—No tienes que darme explicaciones, simplemente mientras esto dure, no quiero que nadie más se acerque a ti, ¿entiendes?—contestó tranquilamente.
Yo solamente asentí, él por alguna extraña razón me quedo mirando más tiempo del necesario, se acercó a mi y me besó apasionadamente. —Hoy vamos a hacer algo diferente—dijo Kakashi-Sensei mientras se separaba de mi y se tumbaba en la cama. —Hoy vas a aprender a dar placer a un hombre—añadió, mientras mis mejillas ardían por sus palabras.
Segunda lección: Dar placer
Sus palabras retumbaron en mi cabeza, lo miré fijamente mientras él terminaba de quitarse el chaleco, la camiseta y el pantalón azul marino de su uniforme. Se tumbó en la cama, y puso sus manos detrás de su cabeza.
—Ven acércate—me dijo.
Me dirigí hasta donde se encontraba poniéndome al lado suyo, él me miró divertido mientras tocaba mis piernas y lentamente subía mi falda, la subió hasta que vio el tanga negro que estaba utilizando y sonrió complacido.
—Lo primero que debes saber es que los hombres somos visuales, eso que quiere decir- me dijo como si estuviera dándome una clase o enseñándome un jutsu nuevo.
—Significa que nos excitamos fácilmente solo con ver—siguió hablando. —Por ejemplo: unas piernas bonitas, un pecho bien proporcionado, un buen trasero, una lencería sexy como la que llevas. Somos por decirlo de alguna forma más básicos que las mujeres en ese sentido, ya que por el contrario ustedes necesitan más estímulos para excitarse, bueno la gran mayoría, no todas claro—concluyó Kakashi-Sensei.
—Lo segundo que debes saber es donde tocar y donde besar—añadió, mientras yo asentía a todo lo que me decía. —Tienes que saber qué zonas son más erógenas que otras, están por ejemplo la boca, el pecho, y por supuesto nuestro miembro. A este último tienes que tratarlo con cariño ya que es muy delicado—mi cara estaba roja como un tomate por el cúmulo de información sexual que recibía.
—Para mucha gente hay muchos tabúes, en lo referente al sexo, pero en la cama...todo vale si las dos personas esta en de acuerdo—esto último me tomó por sorpresa, "¿qué era lo que él quería enseñarme y era un tabú en la sociedad?".
—Vamos a comenzar Sakura-chan, enséñame lo que sabes hacer—dijo cerrando los ojos.
Lo primero que hice fue recordar todas sus palabras, cada una de sus frases, "que bueno que tengo una excelente memoria", me felicité internamente. Comencé quitando mi ropa y quedando solo en la lencería negra que había comprado exclusivamente para la ocasión.
Él abrió los ojos y no me los quitó de encima hasta que me quede en ropa interior. —Muy bien, primer paso completado—me felicitó mientras él iba tocando mi cuerpo.
Me arrodillé en la cama y fui acariciando y delineando su rostro, él mantuvo sus ojos cerrados. Me acerqué hasta su cara y sentí su respiración, humedecí un poco mis labios y me fui acercando a los suyos, los besé por encima y me iba abriendo paso metiendo ligeramente mi lengua en su boca. Kakashi-sensei accedió a mi petición y abrió su boca para que mi lengua la explorara a placer, me agarró de la nuca e hizo que nuestras lenguas chocaran mientras ambos profundizábamos el beso.
Cuando sentí que no podía respirar me alejé y tomé aire. Lentamente fui besando el resto de su rostro, me acerqué a su oreja y moví levemente su lóbulo con mi lengua, el gimió ante este gesto.
Mis besos fueron recorriendo su mentón, fui bajando hasta su cuello, mordiendo levemente su clavícula, adentrándome más abajo hasta llegar a sus pezones. Él mantenía los ojos cerrados, lo cual agradecí internamente ya que facilitaba mi misión.
Rocé sus pezones con mi lengua, el respiró profundamente, lamí cada centímetro de esa zona tan delicada mientras mis manos tocaban su pecho. Mi lengua comenzó a jugar con sus pezones, dejando el rastro de mi saliva en cada uno de ellos, sentí que sus manos comenzaron a divagar por mi cuerpo, tocando sin ningún pudor mis senos y bajando hasta posarse en mis nalgas.
Seguí bajando mi lengua por su pecho, toqué su abdomen mientras iba dibujando con mis dedos cada uno de sus músculos, su respiración no hacía más que aumentar al igual que mí excitación.
Me detuve para mirar su rostro, noté que lo tenía ligeramente sonrojado, sonreí de lado complacida por mis progresos. Mi mirada entonces se enfocó en el objetivo de todo este ejercicio. Acaricié levemente por encima de la ropa, él se movió de inmediato abriendo la boca para respirar mejor. Sabía de algo que era mal visto en la sociedad y que tal vez Kakashi-sensei me quería enseñar, yo quería que él disfrutara tanto como yo lo hice la primera vez que estuve con él, fue por eso que decidí que llegaría hasta el final.
Cambié de posición, me puse entre sus piernas, me arrodillé una vez más y fui tocando por encima de su ropa interior todo su miembro. Mis manos rozaban fuertemente lo que tenía escondido debajo de la tela, con mis dientes fui quitando la prenda que me molestaba mientras iba besando y lamiendo toda la piel que se quedaba expuesta...Por fin logré retirar todo aquello que me molestaba, mi cara se llenó de sorpresa y tal vez de miedo al descubrir por fin lo que llevaba tanto tiempo imaginando entre mis piernas...
Kakashi-Sensei abrió los ojos, se sorprendió mucho e iba a decir algo, sin embargo se quedó sin palabras en cuanto introduje su miembro en mi boca.
Era la primera vez que lo hacía, pero recordé sus palabras "ser delicada" me había dicho. Sujeté mi pelo y fui poco a poco descubriendo aquella cosa que tanto me causaba curiosidad.
Comencé lamiendo la punta de su erguido miembro, él reaccionó soltando un gemido ahogado, seguí con mi labor lamiendo el resto de su falo. Él seguía mis movimientos con mucha atención, mientras acariciaba mi cabeza. Seguí jugueteando un poco con su miembro, mientras Kakashi-sensei movía la cabeza para atrás conteniendo sus gemidos.
—¿Qué debo hacer ahora Sensei?— pregunté haciéndomela inocente.
—No juegues conmigo Sakura, usa tu imaginación—me dijo mientras apretaba mi pelo.
Entendí claramente lo que tenía que hacer, me posicioné frente a su miembro, y de nuevo lo metí en la boca, pero está vez lo introduje mucho más en mi cavidad, haciendo que la cadera de mi maestro se aferrara aún más a mi boca. Acaricié con mi húmeda lengua todo su miembro dejando el rastro de mi saliva en él.
El jadeaba agitado mientras guiaba mi cabeza con su mano, yo lamía, chupaba y besaba su palpitante miembro. Kakashi-Sensei estaba absorto en el placer que le estaba proporcionando. Los gemidos se fueron intensificando. Y yo sentía que mi intimidad comenzaba a humedecerse. Era la primera vez que me sentía tan poderosa, tenía a mi maestro en mis manos, o mejor dicho lo tenía en mi boca.
El movimiento de sus embestidas aumentaba peligrosamente, mi cabeza se movía de forma rítmica, él estaba a punto de tener un orgasmo. Sentí que su miembro se endurecía y palpitaba cada vez más... —Sakura...ya basta...—dijo con voz ronca. Levanté mi cabeza mirándolo confundida. Me quitó la cabeza y se puso de pie. Entonces comenzó a frotar su pene de forma rítmica, no me gustó que me quitara de lo que yo estaba haciendo.
—Kakashi-sensei, yo quiero terminar—susurré de forma sensual.
Me puse de rodillas mientras lo miraba directamente a los ojos. —Por favor, Sensei—supliqué una vez más. Él siguió tocando su miembro rítmicamente mientras cerraba los ojos.
—Sa..ku..ra—pronunció antes de volver a abrir los ojos. Quité su mano y volví a tocar su miembro, él me miraba con deseo. Rocé una vez más con mi lengua la punta y metí entero su pene en mi boca. Él agarró con fuerza mi cabeza y fue marcando el ritmo aún más rápido. Sus jadeos y gemidos se escuchaban por toda la habitación, cerró los ojos absorto en el placer que le proporcionaba. Sus manos agarraron con más fuerza mi cabeza y repentinamente la quitó mientras me daba la espalda y aumentaba las caricias a su miembro.
—Yo quiero terminar lo que empecé—le reproché de nuevo. Él no pudo más, se dio la vuelta, me agarró del pelo mientras sujetaba firmemente mi cabeza. —Muéstrame tu cara—me dijo con voz ronca y totalmente excitado. Sentí como toda su cálida semilla se fue derramando en mi cara, abrí los ojos y pude ver su hermoso rostro totalmente agitado, como cerraba los párpados disfrutando plenamente el momento, como subía y bajaba el pecho intentando calmar su respiración.
—Lo... siento, yo.. no quería derramar eso en ti..esto no era lo que había pensado qué hiciéramos—Confesó mientras intentaba calmarse.
—Nunca pensé que supieras tan bien, Sensei—respondí. Él me miró sorprendido por mi respuesta, pero no dijo nada, se fue al baño y trajo consigo una toalla húmeda, me pasó por todo mi rostro con delicadeza, y una vez que hizo esto, me recostó en la cama y él se puso a mi lado.
Acarició mi cuerpo por encima de la lencería. —Gracias—fue lo único que me dijo. Sonreí en respuesta, miré con sorpresa el reloj que tenía colgado en la pared y decidí irme, ya que mis padres habían vuelto y se extrañarían que volviera tan tarde a casa.
—Me tengo que ir, Kakashi Sensei—dije y me puse de pie.
—Sakura, me gustaría que algún día te quedarás a dormir—Soltó repentinamente.
Me di la vuelta sorprendida por su petición, sonreí nuevamente. —Claro Sensei, cuando mis padres se vayan de viaje, me podré quedar con usted—respondí tímidamente.
Salí muy contenta del departamento de Kakashi-Sensei, pasaba la media noche y fui rápidamente hasta mi casa, logré meterme por la ventana de mi habitación sin hacer mucho ruido y me dirigí a la ducha.
Mientras el agua caía sobre mi cabeza pensaba en todo lo que había pasado, cada día era más difícil quitarme a ese hombre de mis pensamientos. Recordé como antes de irme me dio un beso apasionado, citándome nuevamente cuando él volviera de una misión. Mi corazón se aceleraba al pensar en la forma en la que me hacía sentir. Me sentí tan segura, estos días habían sido mágicos y por primera vez en mi vida, había dado placer a un hombre, y no a cualquier hombre, si no al más deseado y misterioso de toda Kohona: Kakashi Hatake.
Fin del día, Lección aprendida.
Continuará...
