Página 15: Días 20-30
Hace pocos días que fue nuestro último encuentro, y sin embargo siento que para mí han pasado años sin verlo, intento concentrarme en el hospital, en mi trabajo, y en el entrenamiento con Tsunade-Sama, sin embargo no puedo dejar de pensar en él, en mi sensei.
Varios rumores han llegado a Konoha, rumores que apuntan que Sasuke se ha arrepentido de todos sus crímenes y que desea volver para colaborar con la aldea. Sería una mentirosa al decir que esa noticia no me afectó en absoluto, es más, cuando escuché su nombre algo dentro de mi se estremeció.
No entiendo el porqué de ese cambio tan repentino en su actitud, nunca entendí a Sasuke, no es que no me alegre de su cambio, pero después de años y años que pasamos Naruto, Kakashi-Sensei y yo misma buscándole, e incluso poniendo en peligro nuestras vidas, para siempre encontrarnos con ese muro de odio y oscuridad que él había construido, es raro que ahora sea él mismo el que quiera volver a la aldea que tanto odió.
Tengo que admitir que en esa época, no era más que una tonta e ingenua niña que seguía esperando a su príncipe azul, esperando que él cambiara, que volviera a Kohona, que comenzáramos un noviazgo juntos para después con los años casarnos y vivir felices para toda la vida.
He de admitir que lo amé, y lo amé mucho, tal vez fue por eso por lo que oír aquellos rumores me afectaron tanto. Sinceramente no sabía que iba a hacer si me lo encontraba por la calle: ignorarlo, saludarlo, como si nada hubiera ocurrido, o mantenerme distante... no sabía lo que iba a hacer si lo veía.
Los rumores de la llegada de Sasuke se hicieron realidad, y yo misma lo confirmé cuando me encontré frente a él. Al principio lo miré sorprendida, había cambiado mucho, su rostro estaba más sombrío que antes, su mirada seguía siendo fría y oscura, y su pelo estaba más largo. Él me miró como siempre lo había hecho, con ese aire de superioridad rodeándolo, tal vez esperaba que me lanzara en sus brazos y que le agradeciera por volver a Konoha, pero nada de eso sucedió. Reaccioné rápidamente y le dediqué la mejor de mis sonrisas, después de esto di media vuelta y me alejé del lugar. No vi su reacción, pero imagino que se llevó una sorpresa al ver que yo no le había recibido como él esperaba.
Desde ese día no lo volví a ver, e intentaba evitarlo a como de lugar, quería seguir viviendo como hasta ahora, y no iba a permitir que Sasuke volviera a irrumpir en mi vida como lo había hecho siempre.
Hoy decidí quedarme más tiempo en el hospital, habían muchos pacientes y no me iba tranquila a mi casa sin haberlos atendido a todos, salí del hospital y caminé sin ninguna prisa por las calles que conducían hasta mi casa. Bostecé despreocupadamente cuando sentí que alguien me atrapaba con sus brazos y tapaba mi boca. Estaba tan cansada que no me había percatado que alguien me había estado siguiendo. Intenté darle un golpe pero la persona que me tenía sujeta era muy hábil y rápidamente me redujo.
El aroma que desprendía me era familiar, pero no fue hasta que intenté mirarlo que confirmé mis sospechas. Unos ojos rojos como la sangre me miraban sin ninguna piedad, sus ojos mostraban enojo e ira, y otros sentimientos que no sabía como interpretarlos. Al darme cuenta de quién era mi cuerpo se comenzó a relajar, más no mi enfado hacia él, ya que no entendía para nada sus acciones.
—¿Pero qué haces Sasuke?—pregunté en cuanto me quitó la mano de la boca.
—Vaya vaya, ya no me dices Sasuke-kun, ni te lanzas a mis brazos, como has cambiado Sakura—respondió en tono de burla.
—Te lo vuelvo a repetir, ¿qué quieres?, porque me atacas como un vil delincuente— Volví a preguntar nuevamente.
Él no dijo nada, simplemente se acercó más a mí, yo por instinto retrocedí poniendo mis brazos en modo de defensa, esperando cualquier ataque suyo. El miedo se estaba apoderando de mi cuerpo a cada paso que él daba, sus ojos rojos brillaban y sus pupilas negras cambiaban de forma asustándome cada vez más, no sabía si ese era mi final, me sentí tonta por haber escogido aquella calle tan poco transitada para caminar, por no haber perdido aún mi virginidad con Kakashi-sensei, por haber amado tanto a un hombre tan malvado como él, por haber perdido tanto mi tiempo en cosas que no eran importantes...
Creí que mi fin había llegado, cerré los ojos esperando que el golpe fuera rápido y preciso, cuando sentí sus labios tocando los míos, abrí los ojos sorprendida por el cambio radical en su actitud. Sus ojos me miraban firmemente, mientras nuestras bocas chocaban. Su roce era cálido, no tenía nada que ver con sus fríos ojos. Su lengua se aventuró atrevidamente a rozar la mía. Por un momento, por tan sólo unos segundos me dejé llevar, mi mente viajó a aquellos años donde yo me moría porque él me besara de esa forma. Sin embargo la imagen de Kakashi-Sensei, irrumpió y se volvió muy presente en mi cabeza.
Aparté lo más rápido que pude a Sasuke y dejándolo una vez más sorprendido por mi actitud, corrí lo más rápido que mis cansadas piernas podían, imaginé que él no me seguía, su orgullo era más grande que un castillo, así que después de ese rechazo podía estar segura de que Sasuke Uchiha jamás volvería a hablarme.
Llegué a mi casa tan rápido como pude, mi corazón bombeaba rápidamente, mientras las yemas de mis dedos acariciaban mis labios donde momentos antes habían sido besados por Sasuke.
Respiré profundamente, analizando todo lo que había ocurrido, tal vez hace algunos años o incluso hace algunos meses me hubiera lanzado a sus brazos, y le hubiera rogado que me hiciera suya, sin embargo después de todo lo que él me hizo, corresponderle sería aceptar que no tengo dignidad, ni amor propio. Y aunque me cueste reconocerlo, la mayor razón por la que lo rechacé fue por Kakashi-Sensei.
Seguramente para Kakashi, yo no era más que una niña tonta jugando a ser mujer, queriendo experimentar el placer que me había negado durante años, esperando a que viniera el hombre del que me había enamorado siendo todavía una niña. Tal vez para mi Sensei todo esto no era más que un juego, sin embargo para mí, había algo más, cada día soñaba con verlo, añoraba su presencia y sus cálidos y para nada castos besos. No sé en qué momento había comenzado a pensar más y más en mi maestro. "Esto no es nada bueno Sakura" me repetía una y otra vez, "en cuanto este juego termine te quedarás tan sola como al principio". Decidí que había llegado demasiado lejos como para abandonar nuestras lecciones y ya que yo había empezado con toda esta situación, decidí que también lo terminaría.
Me metí en la ducha como era mi costumbre, deseaba quitarme toda la suciedad acumulada en mi cuerpo, y sobre todo quitarme aquel maldito olor embriagante que me dejó Sasuke. Salí de la ducha con una toalla al rededor de mi cuerpo y otra en mi cabeza, encendí las luces de la habitación para ver mejor y allí encontré una nota clavada con un Kunai en una de las paredes de mi cuarto.
La nota me sorprendió bastante, abrí la ventana intentando ver quién había dejado esa nota en mi casa, intentando reconocer a la figura que se movía entre las sombras para no ser descubierto, hubiera salido detrás suyo, pero estaba desnuda y mojada.
Me resigné a dejarle escapar, me senté en el filo de mi cama y con cuidado abrí la nota:
-Tenemos que hablar, te espero mañana por la tarde en mi casa.-
Kakashi
La nota era normal, sin embargo eso de que tenía que hablar me resultaba muy raro, si Kakashi había vuelto ¿por qué no me había buscado?, y en su lugar me había dejado solo una nota. Su manera de proceder era muy extraña y su nota era demasiado fría hasta para él. Decidí dejarle de dar más vueltas y dormirme, ya mañana le preguntaría que era eso tan importante que necesitaba hablar conmigo.
Me presenté en el lugar citado a la hora citada. La puerta estaba entreabierta algo que me resultó bastante raro. Entré en la habitación que como ya era costumbre estaba en penumbras, las persianas apenas dejaban entrar la poca luz que brindaba el atardecer. Mi corazón se aceleró en cuanto sentí que la puerta se cerró detrás mío. Esperaba que me abrazara y que me besara en ese mismo instante pero nada de eso ocurrió.
—Sakura, esto se ha terminado—pronunció con un tono tan frío que apenas lo podía reconocer.
—¿Por qué?—pregunté casi en shock por sus palabras.
—Tu lo sabes mejor que nadie, ayer te vi con Sasuke, e imagino que habéis vuelto, no quiero ser un impedimento entre los dos—su tono era más amargo y frío que antes.
Apreté mis puños ante su respuesta, la rabia me fluía por mis venas, me giré para encararlo, y decirle todo lo que sentía, sin embargo la poca luz dificultaba que le viera. Me acerqué como pude a la ventana y subí con rapidez la persiana. Dejando que unos rayos anaranjados se colaran por toda la habitación.
Kakashi-Sensei seguía con su mirada perdida, llevaba la máscara que hacía imposible ver sus gestos bajo ella, y me acerqué hasta donde se encontraba.
—Lo de ayer no significó nada para mí, Sasuke y yo no tenemos nada que ver, ademas ¿por qué me seguía?—pregunté bastante irritada.
—Te dije que no quería que estuvieras con otros hombres mientras esto pasara entre nosotros, y ayer no te vi quejarte cuando él te beso—contestó molesto.
—Es decir que encima que me espías, no te pudiste quedar para ver todo lo que sucedió. Es cierto que nos besamos, mejor dicho él me besó y yo me quedé tan sorprendida que no pude reaccionar, sin embargo después me alejé de él y no pasó nada más—respondí cada vez elevando más mi tono de voz y tuteándolo por primera vez.
—Tu siempre estuviste enamorada de él, no tiene caso que me lo niegues—
Mis puños seguían apretados, tanto que comenzaban a dolerme las manos, yo estaba diciendo toda la verdad y él no me creía, decidí irme de ese lugar, me sentía ofendida por sus palabras, después de todo y por muy maduro que Kakashi fuera, estaba actuando como un niño pequeño que se había puesto celoso por otro hombre.
—Lo que usted diga Sensei, hemos terminado—concluí antes de coger mi bolso y encaminarme hasta la puerta.
—Entonces es así como termina, espero que seas feliz con Sasuke—dijo con un tono lleno de ira.
—Yo elijo con quien voy a ser feliz, y como te he dicho lo de ayer no significó nada, fue solamente un beso, y aunque no me quieras creer es solamente eso, que pena ver como alguien tan maduro se comporta de una forma tan infantil, aunque esto al fin y al cabo era un juego, ¿verdad?, un intercambio de favores, no se porque te pones tan celoso por un estúpido beso—Argumenté perdiendo la poca paciencia que me quedaba.
Salí de aquel lugar muy molesta, completamente enojada conmigo misma por haber pensado que entre los dos podría haber algo más, y sobre todo estaba enojada con él por haber actuado de esa forma. ¿Por qué de repente se ponía tan celoso?, no entendía para nada lo que Kakashi sentía, no era amor ni nada por el estilo, ese hombre seguía siendo un completo misterio para mí. Y si pensaba que lo iba a buscar o quedar con él nuevamente, estaba muy equivocado.
Hace una semana que no lo veo, y aunque mi cuerpo me dice que lo busque, mi razón y orgullo me frenan. Desde que Sasuke me intentó matar, decidí que jamás me volvería a obsesionar con ningún hombre, me prometía a mi misma quererme y valorarme más y así lo haré, aunque en el fondo desee y anhele los besos de mi sensei.
Mis padres habían vuelto a irse, y me sentía mas sola que nunca, Naruto había sido mi compañía por mucho tiempo, y me había apoyado en los momentos que más lo necesité, tal vez nunca le haya agradecido todo lo que hizo por mi. Compensaré con mi amistad todos los gestos que siempre tuvo conmigo, es mi mejor amigo, es como el hermano que nunca tuve, y debe saber que por esa razón no quiero molestarlo con mis problemas, más ahora que sé que él e Hinata han comenzado un noviazgo.
Suspiré profundamente al verme tan sola comiendo en una mesa tan grande, mi madre me había dejado comida preparada en varios tapers que solo tenía que calentar. Terminé rápido de comer y me apresuré a subir a mi habitación no sin antes darme una ducha.
Mientras el agua caía sobre mi cuerpo recordaba todo lo que me había pasado desde que empecé en la academia, habían pasado tantos años, ya todos habíamos crecido y nada teníamos que ver con aquellos mocosos llorones que éramos. Casi todos mis compañeros y amigos de la academia estaban en pareja o por lo menos tenían a alguien en sus vidas, muy al contrario que yo. ¡Qué irónica era la vida!, sentía un poquito de envidia de Naruto e Hinata, yo Sakura Haruno, sentía celos del niño al que tanto humillé.
Alejé como pude los pensamientos negativos, aún era muy joven y tarde o temprano alguien me querría por lo que era, algún día llegaría ese alguien con quien intentaría compartir mi vida. Salí de la ducha poniendo únicamente una toalla a mi alrededor, mientras que con otra envolvía a mi pelo. Abrí la puerta del baño y me senté en mi cama. Aplicaba con cuidado y masajeando el aceite que solía utilizar después del baño, la ventana se encontraba cerrada, pero de un momento a otro sentí que el aire frío del exterior se colaba por toda la habitación, haciendo que mi piel se erizara.
—Sakura yo..—
—¿Qué hace en mi habitación Kakashi-sensei, le tengo que recordar que es un delito meterse en casas ajenas, sobre todo en la habitación de una joven indefensa como yo?—pregunté poniendo dramatismo en la pregunta.
—Creo que tenemos que hablar— contestó tranquilamente.
—No sé de que quiere hablar, creo que antes fue muy claro conmigo—respondí dejando entrever la amargura en mis palabras.
—No te comportes como una niña Sakura vine a hablar y eso es lo que haré— contestó Kakashi-sensei sin darme más opciones.
—Está bien hablemos entonces—respondí
Él se paseaba de un lado a otro, intentaba iniciar la conversación pero había algo que lo detenía, lo veía un poco nervioso y agobiado, por lo que decidí ser yo la que arrancara.
—Creo que el otro día fue muy claro conmigo... Sensei—
—Tal vez me precipité en mis decisiones Sakura, yo...Sasuke..pensaba que tu...—Intentaba construir una frase pero no podía.
—Ya se lo dije antes, lo de Sasuke y yo terminó hace mucho tiempo, es más nunca empezó, yo fui la única que lo veía de esa forma, pero mis sentimientos por él han muerto—contesté sinceramente.
Noté como sus ojos brillaban ligeramente ante mi confesión, aunque enseguida recobró la compostura. Se paró frente mía mientras se acercaba peligrosamente hasta donde me encontraba. Quitó con cuidado la toalla que me cubría la cabeza dejando que los mechones empapados cayeran sobre mi espalda.
—Aclarado este punto, supongo entonces que podemos seguir donde nos quedamos el otro día—dijo él mientras se bajaba la mascara y dejaba al descubierto su hermoso rostro y su atractivo lunar.
"Estúpido y sensual Kakashi", pensé, él y solo él era capaz de convencerme con tan solo una frase hacer que mi piel se erizara y que mi corazón latiera con más fuerza. No fui capaz de seguirle la contraria simplemente asentí dándole la razón a todo lo que me decía, agradecí a los dioses que mis padres no estuvieran, ya que ni Kakashi ni yo podíamos mas aguantar las ganas de estar juntos.
Tercera Lección: Cuestión de Tamaño.
Mi respiración se agitaba con cada toque suyo, con cada caricia, mi cuerpo aun estaba empapado, yo sostenía la toalla con una mano creando como una barrera entre los dos cuerpos. Mi piel vibraba con cada caricia que me daba, sus labios se apoderaron de los míos de forma salvaje, él también me deseaba con la misma pasión que yo, lo pude sentir en como su cuerpo reaccionaba ante mis caricias.
Sus manos se deslizaron por mi cuerpo acariciándome y tocándome sin ningún pudor, subió sus manos hasta encontrarlas con las mías que sostenían mi toalla.
—Necesito verte—dijo casi demandante a la vez que la tela húmeda caía a mis pies dejándome completamente desnuda.
Sus ojos se abrieron complacidos por la vista que le ofrecía, mis mejillas se sonrojaron ante la mirada que me daba, aquella mirada que me hacia sentir completamente indefensa, pero que a la vez me excitaba. Sus labios volvieron nuevamente a los míos, mientras introducía su lengua de forma demandante. Yo no me quedé atrás, correspondí todos sus besos y caricias, quitándole con desesperación el chaleco y la camiseta del uniforme. Sus besos fueron bajando a mi cuello... deslizándose con pequeños mordiscos a mi clavícula.
Sentía desfallecer en sus brazos, no sabía si el sexo era de esta forma o si era mi sensei quién hacía que todo fuera perfecto. Sin perder más tiempo me cargó en sus brazos mientras me besaba y me depositaba con cuidado en la cama.
La luz de la lampara hacía que no me perdiera detalle de su cuerpo, aunque era mucho mayor que yo, nadie lo diría, ya que su cuerpo era perfecto, sus músculos definidos, sus brazos fuertes, tal vez él era como un buen vino, esos que con los años, se ponen mejores.
No pude seguir pensando ya que vi como se iba quitando los pantalones quedando únicamente en ropa interior. Su abultado miembro dejaba expuestos sus más oscuros deseos. Mis ojos no perdían detalle del espectáculo que presenciaba y por fin el último trozo de tela fue removido, dejando su erguido miembro ante mis ojos. Gesto que no pasó desapercibido por Kakashi-sensei.
—Te gusta..¿verdad?..Sakura-Chan..eres una pervertida— soltó de repente, haciendo que me sonrojara aún más.
Mi cuerpo ya muy excitado por sus besos, se excitó aún más al ver el erecto miembro de mi sensei, aún era virgen y tal vez debería estar asustada por el tamaño de esa cosa, sin embargo lo único que sentía era como mi intimidad comenzaba a palpitar de forma alarmante.
Parecía que todos mis pensamientos los hubiera dicho en voz alta ya que Kakashi comenzó a acariciar mi entrada. Moviendo sus dedos con cuidado tocando exactamente en el punto donde me daba más placer. Sin ninguna prisa, pausadamente, mirándome directamente a los ojos mientras yo abría más mis piernas ante sus caricias. "¡Por dios!, ¿quién le enseño a este hombre a hacer esto?, era un buen maestro, en todos...todos los sentidos". Pensé.
—Tócate los pechos—ordenó.
Asentí perdida ante el placer que él me proporcionaba, sus ojos estaban llenos de deseo, sabía que a él le gustaba verme, él también era un pervertido que se pasaba leyendo pornografía por horas, el tan conocido ICHA ICHA, tal vez era aquel libro del pervertido de Jiraiya-sama quien le enseñó todo esto.
Cerré los ojos ante el orgasmo que iba a experimentar, estaba llegando casi a la cúspide del placer cuando de repente sentí que Kakashi-Sensei, retiró aposta su mano.
—Te dije que íbamos a ir a mi ritmo, y eso no ha cambiado—dijo mientras se encontraba con mi mirada llena de sorpresa y enfado.
—Si, Sensei—contesté sabiendo que en el fondo al muy pervertido le gustaba que le llamara así, y más en nuestras sesiones de sexo. Mis palabras lo excitaron tanto que tiró de una de mis piernas encontrándome muy cerca de su palpitante miembro.
Con la punta de su miembro fue rozando mi entrada, haciendo que miles de sensaciones placenteras me recorrieran desde los pies a la cabeza.
—Estás muy mojada, Sakura-chan— susurró muy cerca de mi oído atrapando mi boca en su recorrido.
Abrí aún más mis piernas, preparándome para lo que vendría a continuación, Kakashi-sensei no podía más, aunque no lo quisiera admitir, su control hace tiempo que se había ido a la mierda, lo único que quería era que yo gritara porque me poseyera, sus roces, sus movimientos, la forma en la que me tocaba, todo me hacía volver completamente loca.
—Por favor, sensei— supliqué una vez más.
Él lo estaba disfrutando como nunca, sabía que tenía el control de todo, sabía perfectamente que me tenía en sus manos. Y aún así alargaba mi sufrimiento.
—Por favor que— contestó sensualmente.
—Por favor Kakashi...no puedo más—mi voz era entrecortada
Sonrió de la forma mas sensual que jamás había visto, desarmándome por completo.
—Kakashi..que— dijo —Sakura el respeto a los mayores es algo que jamás se debe de perder— soltó de repente.
"Lo sabía, lo sabía, lo sabía", me repetí una vez más felicitándome a mi misma. En el fondo era consciente de que a él esta situación le gustaba, tanto era así que le excitaba de sobre manera que le llamara por su antiguo título.
—Por favor, Kakashi-sensei— dije poniendo la voz más sensual que pude.
No recibí ninguna contestación por su parte, él dejó de rozar su miembro para separar aún mas mis piernas. Sentí como su palpitante erección se encontraba en el umbral de mi entrada, "había dado con la respuesta adecuada, cuando le dije Sensei", me dije, tanto era así que había decidido terminar con mi agonía. Poco a poco fue intentando entrar dentro de mí, pero por alguna razón no lo conseguía. Yo intentaba relajarme pero sentía una presión desagradable en mi intimidad.
—Todavía no estás preparada— añadió sorpresivamente.
—Pero yo lo quiero hacer, estoy preparada para cualquier tipo de dolor— contesté cerrando los ojos como si estuviera en una misión esperando el ataque de un enemigo en cualquier momento.
Escuché un sonoro suspiro de parte de mi sensei, abrí los ojos levemente para mirar su rostro. El rostro de Kakashi-sensei se veía desilusionado, no sé si con la situación o conmigo. Lo miré apenada cerrando las piernas e incorporándome sobre la cama. Me senté en el filo de esta, con la cabeza agachada, pensando en lo que pude hacer mal, pensando en qué tal vez él se hartara de la situación y se fuera.
Me sentía desilusionada y enfadada conmigo misma, estaba a punto de tener por fin a un hombre dentro de mí y me estresé tanto que no pude disfrutar del momento. Siempre había sido una llorona y esta ocasión no iba a ser diferente. Las lágrimas se iban acumulando peligrosamente en mis ojos, dispuestas a salir. Sentí como él se levantó de la cama y se puso al frente mío.
—Sakura, no pasa nada, tranquila— me dijo poniéndose de rodillas para quedar al frente de mi rostro.
—Pero es que yo...yo quiero que..—
—Tranquila, tenemos todo el tiempo del mundo para hacerlo, lo importante es que tu disfrutes, de nada me serviría forzarte y que recuerdes tu primera vez como algo traumático—
—Pero yo, es decir, usted...—
—Nunca te has metido nada ahí verdad, es normal que esté muy cerrado, vamos a probar con otra cosa— añadió mientras mis mejillas se sonrojaban por las palabras que me había dicho.
Me tumbó nuevamente en la cama, me besó apasionadamente mientras yo correspondía de la misma forma, sus manos vagaban libremente por mis pechos, haciendo que en poco tiempo mi cuerpo volviera a estar tan excitado como hace unos minutos. Su boca fue bajando nuevamente recorriendo toda mi figura, su lengua iba dejando el rastro de su saliva por donde pasara, mi piel se erizaba ante el contacto de sus labios.
Levantó mis brazos encima de mi cabeza, haciéndome saber que él era quien mandaba y quién llevaba el ritmo en nuestras sesiones. Su lengua rozó y se tomó su tiempo para lamer cada uno de mis pechos, erizando mis pezones. Sus labios jugaron con mi ombligo mientras una de sus manos aprovechó para tocar cada uno de mis senos.
Su boca no se detuvo en mi vientre, si no que fue deslizándose peligrosamente hasta mi intimidad. Me obligó a abrir nuevamente mis piernas. Quitó sus manos de mis brazos y se concentró plenamente en mi intimidad. Mantuve los ojos cerrados disfrutando plenamente de sus atenciones. Su lengua jugaba con mis pliegues haciendo que arqueara mi espalda presa del placer que me embriagaba.
—Voy a probar con un dedo—dijo
Poco a poco fui sintiendo una presión en mi intimidad, no tan intensa como la que había sentido antes, pero seguía siendo molesta. Su dedo se deslizaba con cuidado dentro de mí, mientras que con su otra mano acariciaba con cuidado y esmero el centro de mi entrada. Por fin logró su objetivo y su dedo se encontraba dentro de mí, él espero pacientemente mientras me acostumbraba a su intromisión.
—Eres muy pequeña y estrecha—añadió con una voz cargada de deseo.
Sus palabras hicieron que mi cuerpo se incendiara, moví mis caderas rítmicamente, acostumbrándome en poco tiempo a su dedo, mientras sentía como este entraba y salía de mi interior, haciéndome perder la poca cordura que me quedaba. Cerré los ojos cuando sentí que mi orgasmo estaba próximo a llegar. Sacudí mi cuerpo con más ahínco rozándome con su mano, y finalmente mordí el labio inferior cuando sentí que mis paredes se contraían involuntariamente.
—¡Kakashi-sensei!—exclamé sonoramente absorta en el placer que estaba experimentando.
Kakashi me miró complacido mientras sus manos se dirigían a su miembro, masturbándolo con fuerza, y en poco tiempo sentí como liberó su semilla en mi cuerpo, abrí mis ojos sorprendida por sus acciones, pero lo único que pude ver fue su perfecto rostro contraído y sonrojado disfrutando del placer del orgasmo.
Él se tumbó al lado mío, dejando escapar el aire que le quedaba en los pulmones. Yo lo observaba con mucho interés mientras él mantenía los ojos cerrados, no sabía ni como ni cuando me había vuelto fan numero 1 de su rostro y su sensual lunar.
—Hubiera preferido estar completamente entre tus piernas, pero para otra ocasión será, Sakura-Chan— añadió divertido con los ojos cerrados.
—Yo no tengo la culpa de que tu tamaño sea tan anormal— Respondí enfadada.
Él abrió los ojos sorprendido por mi contestación, pero después de unos segundos rió a carcajadas mientras yo lo miraba indignada y totalmente enfadada.
—Creo que ese ha sido el cumplido más raro que me han hecho— contestó aún riéndose.
—No es ningún cumplido, sensei, es solo que digo que si no tuviera eso tan grande y tan grueso, no hubiéramos tenido problema para...para..ya sabe—
—Si esas tenemos, pues yo tampoco tengo la culpa de que tú seas tan pequeña y estrecha—dijo volviendo a reírse al ver mi cara.
Me levanté de la cama totalmente avergonzada y fui hasta el baño para limpiar todos los fluidos que tenía en mi cuerpo. Cuando salí del baño él me miraba de forma divertido.
—Lo mejor será que me vaya, no creo que quieras tener a un viejo durmiendo a tu lado—dijo mientras se levantaba perezosamente de la cama, buscando sin ninguna prisa las prendas de su uniforme.
—Yo...si quiere sensei, se puede quedar aquí, mis padres no están, así que podemos dormir juntos—confesé avergonzada.
—¿Estás segura?, no quiero incomodarte—
—No me incomoda para nada, sensei—
—Pues entonces ven, que hace mucho frío para estar desnuda fuera de la cama—contestó mientras me miraba de arriba a abajo no perdiéndose detalle de mi cuerpo.
Me acerqué hasta la cama no sin antes apagar la lámpara, me di la vuelta dandole la espalda a Kakashi, él aprovechó esto para acercarme hasta su cuerpo y abrazarme por la cintura.
—Buenas noches Sakura-chan— susurró en mi oreja
—Buenas noches Kakashi-sensei— añadí sintiendo la calidez de su cuerpo.
Esa noche fue realmente especial, mi corazón latía agitadamente mientras me encontraba en sus brazos, y sin poder ocultarlo más una sonrisa de satisfacción inundó por completo mi cara, quedándome dormida en poco tiempo.
Fin de la lección. La lección no fue superada...completamente.
Continuará...
¿Qué tal?. Espero sus comentarios, sugerencias, impresiones y todo lo que me quieran decir. Muchas gracias por leer.
