AVISO IMPORTANTE
No leer el capítulo sin leer el siguiente párrafo primero, por favor.
Hola chicas y chicos, lo primero es darles las gracias por seguir esta historia, y lo segundo, como ya saben, este fanfic trata de temas para mayores de 18 años, y este capítulo en especial tiene más contenido sexual que los anteriores. Y situaciones un tanto...diferentes en cuanto al sexo... Así que si eres menor de edad o no te gusta el lemon te recomiendo que no lo leas. Ya que no quiero herir la sensibilidad de ningún lector. Y si lo haces es bajo tu propia responsabilidad. Como siempre espero sus comentarios y como ya he dicho antes les agradezco de corazón a toda esa gente que lee esta pequeña historia.
Un saludo a todos.
Los personajes no me pertenecen.
Kakashi-Sensei siempre había sido un hombre misterioso, y no solo por ocultar su rostro bajo esa máscara que tanto le favorecía, si no porque jamás podías saber que era lo que pensaba, nunca hablaba más de lo estrictamente necesario, era muy prudente a la hora de hacer cualquier cosa, un estratega nato, al que jamás le conocí ninguna mujer, aunque...seguramente varias habían pasado por sus brazos. Había sido mi maestro durante años. Y aún así jamás le había llegado a conocer del todo, hasta ese día donde pude comprobar de primera mano, y en la intimidad, sus más oscuros deseos.
Como en cada encuentro con Kakashi-sensei, su recuerdo se aunaba más en mi interior, y deseaba su presencia, sus caricias, sus toques, roces y mordiscos. Después de aquella noche juntos, por alguna extraña razón mi corazón se alegraba cada vez que lo veía, se ponía nervioso cuando compartíamos la habitación con alguien más, y se aceleraba cuando me miraba como solo él lo solía hacer.
Dos días habían pasado desde que dormimos por primera vez juntos y, aunque hubiera querido, no había podido volver a hacerlo ya que mis padres habían vuelto sorpresivamente antes de su viaje.
Al tercer día, Tsunade-Sama me mandó a llamar a primera hora a su despacho. Me levanté de mala gana dado que me gustaba mucho más ir al hospital que a la torre Hokage con mi maestra, ya que sabía que la visita a su despacho no siempre traía algo bueno.
Terminé de ducharme y decidí ir a su llamado con brevedad, no dicen que al mal paso darle prisa, me puse la ropa de siempre y entré en la torre Hokage con cierto nerviosismo. Shizune estaba en la puerta esperándome con una pila de papeles que inmediatamente le ayudé a cargar.
Antes de entrar, la asistente de la Quinta, tocó la puerta con cierto nerviosismo, ya que conocía muy bien el temperamento de Tsunade-Sama. Un —Adelante—fue lo único que ambas necesitamos escuchar para que diéramos un paso al frente y entráramos en el mismísimo despacho de la Hokage.
Mi pulso se aceleró y un leve sonrojo tiñó mis mejillas al ver a la persona que tanto deseaba, junto a él se encontraba mi mejor amigo y un tanto más alejado, y con su típica pose de brazos cruzados estaba Sasuke.
Naruto me saludó con su inigualable energía y su típico —Sakura-Chan—, Kakashi hizo su típico gesto con las manos, y Sasuke... bueno él se limitó a gruñir por lo bajo, imagino que seguía enfadado por el no correspondido beso del otro día.
He de admitir que me fue difícil escuchar la misión que nos había asignado Tsunade-Sama al viejo equipo 7, ya que toda mi concentración estaba puesta sobre mi maestro: sus gestos, su cuerpo, simplemente...no podía dejar de mirarlo.
La misión consistía...por lo que escuché...en algún momento que presté atención, llevar un preciado botín que se debía transportar desde Konoha a la aldea de la Arena, concretamente era un encargo del Quinto Kazekage, es decir de Gaara. Me resultó bastante raro que nos pidieran a todo un equipo conformado por los más fuertes de la aldea la tarea de guardianes/recaderos. Sin embargo ante un encargo tan peculiar y encargado ni más ni menos por el Kazekage no nos podíamos negar.
Creo que todos los miembros del antiguo equipo 7 coincidíamos en que no era una misión tan relevante como para enviar a todo un equipo, nos mirábamos unos a los otros no entendiendo nada de aquella situación. Tsunade-Sama, interrumpió nuestros pensamientos dándonos la orden de salir a todos salvo a Kakashi-sensei.
Cuando salí del despacho de la Quinta, me sentí bastante incómoda al notar las miradas punzantes que me dedicaba Sasuke. Yo lo miré decidida, encarándolo y no mostrando ninguna debilidad. Naruto por su parte, notó el ambiente que se estaba formando entre los dos, e intentó hablar un poco acerca de la misión para quitar hierro al asunto.
—La abuela siempre nos manda a realizar misiones sin sentido y que en nada nos va ayudar con nuestro entrenamiento— argumentó Naruto molesto.
—Esta vez voy a coincidir contigo, esta misión no tiene ni pies ni cabeza, utilizarme a mí para hacer de recadero, que ridiculez—soltó Sasuke igual de molesto.
—Pues es una orden de Tsunade-sama y tenemos que obedecerla sin rechistar—dije perdiendo la poca paciencia que me quedaba con Sasuke.
El último Uchiha me volvió a mirar con más rabia que antes.
—Y encima tenemos que llevar a Kakashi para que haga de niñera—replicó Sasuke
—Kakashi-sensei siempre nos ha protegido y tiene mucha experiencia para cualquier misión— contesté de inmediato.
—Experiencia no le falta, está claro, los años no pasan en vano, pero pronto se convertirá en una carga más que en una ayuda—dijo Sasuke
—¡Eres un atrevido, como te atreves a decir eso de Kakashi-sensei, mal agradecido!—exclamé con toda la furia contenida, ya que no era un secreto que Sasuke siempre había sido el favorito de los tres aunque Kakashi nunca lo quiso admitir, a él y solo a él le dedicó su valioso tiempo y arduos entrenamientos, al igual que el enseñó una técnica muy poderosa, el Chidori, que ni a mí, ni a Naruto jamás nos enseñó.
—Vaya vaya Sakura, tu en cambio con el tiempo te has vuelto más elocuente—argumentó con sarcasmo. —Y más apasionada—dijo de repente haciendo que Naruto y yo nos miráramos confundidos.
Iba a responderle con el mismo sarcasmo e ironía con la que me había hablado, sin embargo en ese momento Kakashi-sensei, salió del despacho poniendo una mano detrás de la cabeza como siempre lo hacía.
—¿A que viene tanto escándalo chicos?—Preguntó Kakashi
—Nada nada, Kakashi-Sensei—respondió Naruto, quitándole importancia a nuestra pequeña charla.
—Bien...—dijo Kakashi, sin creer del todo las palabras de Naruto. —Pues entonces en dos horas nos vemos en la puerta de la entrada a la aldea—dijo a la vez que se esfumaba en una nube de humo.
Los tres nos dirigimos a nuestras casas a prepararnos para la misión, Naruto y Sasuke se fueron cada uno por su lado, mientras que yo me fui a toda prisa a mi casa.
Las dos horas se me pasaron en un abrir y cerrar de ojos. Y antes de salir de casa les dejé una nota a mis padres diciéndoles que tenía una importante misión, que no sabía cuando regresaría y que no se preocuparan por mi.
Llegué lo más rápido que pude al lugar acordado. Mi corazón se encogió cuando los vi a los 3 de lejos, jamás imaginé que volvería a verlos de esa forma, habían pasado varios años y por fin después de tanto tiempo estábamos todos reunidos, una vez más el equipo 7 al completo.
En la entrada/salida de la aldea los chicos y mi Sensei me estaban esperando, al parecer había sido la última en llegar. Naruto me regañó diciéndome que se me había pegado la mala costumbre de Kakashi-Sensei. Así que yo le tomé la palabra y le dije que había llegado tarde porque había un gato negro con ojos rojos que me seguía, y tuve que dar un rodeo por toda la aldea para que me dejara de perseguir. Kakashi-Sensei y Naruto soltaron una carcajada ante mi inventada historia, mientras que Sasuke gruñó por lo bajo.
Nuestro líder de equipo, nos informó de la misión con detalle. Nuestro objetivo era llevar una flor desconocida que tenía unas increíbles propiedades curativas. La misteriosa flor había sido descubierta en una cueva profunda cerca de Konoha, su brillo y su hermosura habían despertado la curiosidad de un médico que paseaba por aquel lugar y que anteriormente había sufrido un accidente.
Con solo una de sus hojas había bastado para que en poco tiempo las heridas se le cerraran, inmediatamente aquel shinobi médico llevó la flor al centro de investigaciones y allí descubrieron que era una flor única y que se desconocía si habían más en el mundo, por lo que necesitaban saber si se podía clonar. Tsunade-Sama había investigado con precisión las propiedades de aquella particular flor que podría suponer un gran avance en el campo de la medicina, sin embargo no contaban con equipos tan avanzados como para poder descifrar en profundidad todas las propiedades, y solo había un lugar donde podían analizar y descifrar hasta el último detalle de aquella muestra única: la Aldea de la Arena.
Fue por ello que la Quinta envió un mensaje pidiéndole ayuda al Kazekage, y así fue como acordaron que trabajarían juntos en la búsqueda de información. Aunque por otro lado, habían rumores sobre la presencia de algún espía que se había infiltrado en la aldea haciéndose pasar por un shinobi de la hoja, y deseaba como sea el poder de aquella flor tan misteriosa. Tsunade-Sama no quería arriesgarse y mucho menos quedar en ridículo ante el joven Kazekage por lo que envió al mejor equipo sin pensarlo demasiado.
Y ahí era donde entrábamos nosotros, el antiguo y más poderoso equipo 7. Los tres nos miramos intrigados al descubrir la verdad de la misión. Kakashi-Sensei era el encargado de llevar la flor verdadera, los demás tendríamos una copia de la auténtica para despistar a los posibles ladrones. Nos iba a llevar unos 3 días llegar a la aldea de la Arena, por lo que decidimos darnos prisa y acelerar el paso.
Habían pasado varias horas desde que salimos de Konoha, y en todo este tiempo no había podido mirar directamente a la cara a Kakashi, me sentía avergonzada al pensar en todo lo que habíamos hecho...ya que ahora tenía que mantener las formas y fingir que nada había ocurrido entre los dos.
Kakashi-Sensei iba delante mía con Naruto, le seguíamos de cerca Sasuke y yo. Durante varios kilómetros ninguno de los presentes hablamos simplemente corríamos lo más rápido que podíamos para llegar lo antes posible a nuestro objetivo.
Entramos en un bosque bastante oscuro e inhóspito. Fue bastante extraño coger por esa ruta ya que no era la más adecuada para llegar hasta nuestro destino. Recordé de repente que antes de salir del aldea, nuestro antiguo maestro nos dio a todos unos walkie-talkie para comunicarnos en caso de emergencia.
Kakashi-Sensei nos hizo un gesto con la mano que supimos inmediatamente como interpretar; nos dividimos en grupos de dos tal y como habíamos acordado antes de salir de Konoha. Para mi suerte Kakashi y yo formábamos parte del mismo grupo. Ambos nos escabullimos rápidamente entre la maleza y nos bastó solo una mirada para saber que alguien nos perseguía muy de cerca.
Decidimos parar y escondernos mientras trazábamos nuestro plan, ambos teníamos la misma corazonada y era que no sólo había un espía que nos seguía, sino que eran varios. Teníamos que realizar la misión con éxito y fue por eso que cada uno debíamos vigilar las posibles rutas por donde el enemigo nos estuviera persiguiendo.
Los walkie-talkie no funcionaban en un radio de distancia tan grande, aún así eran un medio indispensable para nuestra misión. Mi canal conectaba directamente con el de mi Sensei y si quería hablar con Naruto o con Sasuke tenía que hacerlo mediante otro canal diferente.
Kakashi-Sensei me ordenó que fuera a vigilar uno de los caminos, casi a la salida del bosque, me escondí lo mejor que pude y esperé pacientemente al espía o espías que nos seguían. Mientras él hacía lo mismo que yo en uno de los caminos del oeste.
La tarde se iba de a poco, y no teníamos ninguna noticia de los ninjas infiltrados y tampoco habíamos visto a ningún alma pasar, salvo a los animales salvajes que salían cada vez más de su escondite con la escasez de los rayos solares.
Llevaba sentada tanto tiempo que el culo me dolía, esta misión era un asco, era aburrida, y absurda, ya que lo único que tenía que hacer era esperar y esperar y vigilar hasta que el enemigo mostrara la cara.
El walkie-talkie comenzó a sonar de repente, sacándome de mis pensamientos. Lo tomé en mis manos y me limité a escuchar al emisor del mensaje.
—¿Sakura estás ahí?— preguntó Kakashi
—Si sensei lo escucho— respondí de inmediato
—¿Hay alguna novedad?—
—No ninguna, ¿y por allí?—
—Nada, el camino está despejado—respondió aburrido Kakashi cortando la comunicación.
La noche cada vez se iba acercando más, y en aquel bosque parecía que anochecía mas deprisa debido a lo frondoso que era. El walkie dejó de sonar. Hasta que una idea se pasó por mi cabeza.
—Kakashi-sensei—susurré en el aparato
—Dime Sakura-chan...¿qué necesitas?—preguntó Kakashi
—Me gustaría saber como se encuentran Naruto y Sasuke, quisiera hablar con ellos...¿o es que me pueden oír por esta línea?—pregunté inocentemente para saber si alguien más podía escuchar nuestra conversación.
—Esta línea es solo para nosotros, para hablar con Naruto y Sasuke tienes que cambiar de canal, ¿te lo expliqué antes no?, pero no te preocupes por ellos se encuentran bien hablé hace poco con Naruto y me dijo que estaba igual de aburrido que nosotros—respondió
—Está misión es un rollo, entiendo perfectamente a Naruto. Sin embargo usted debe pasárselo bien... imagino que ahora mismo está leyendo el Icha Icha, ¿verdad sensei?—
—Tienes toda la razón Sakura-Chan, ahora mismo tengo el Icha Icha en mis manos, pero hay cosas del libro que me gustaría practicarlas contigo—
Mi cara se puso roja como un tomate, esperaba algún comentario inesperado, pero Kakashi siempre sabía como sorprenderme.
—¿Y que cosas querría hacer conmigo, sensei?—
—¿Vuelves a hacerte la inocente, Sakura-chan?, si es así, entonces yo asumiré mi papel—
—¿El papel de un pervertido que persigue y acosa a mujeres?—pregunté divertida.
—No, el papel de un maestro que le enseña con lecciones prácticas sobre sexo a su alumna...en fin.. ¿empezamos ya?—
Me senté cómodamente en una piedra grande que se encontraba apilada al lado de un árbol, me moví un poco de mi posición intentando esconderme lo mejor posible pero también tener una vista privilegiada por si alguien se acercaba, ya que no quería que ninguna persona me escuchara.
—Bueno para empezar... me gustaría saber..¿qué llevas puesto debajo de esa enorme capa?—
—Eh...pues llevo la ropa del uniforme, mi chaleco, mi camiseta y el panta...—
—Sabes perfectamente a que me refiero, dime ¿de que color son tus bragas?—preguntó interrumpiéndome.
—Pues son blancas...y tienen unos lazos rosas a los lados— respondí seductoramente
—Así que lazos rosas, ¿cómo la ropa interior de una niña?—
La voz de Kakashi había cambiado completamente, imagino que de tanto leer el Icha Icha, la cabeza la tenía llena de perversiones, y dado que la línea era segura, y estaba sumamente aburrida decidí seguirle el juego.
—Exactamente Sensei, mi ropa interior es igual que el de una niña inocente—
—Me gustan las niñas inocentes—agregó Kakashi.
—Lo se, se que le gustan las jovencitas vírgenes, Sensei—susurré en tono sensual
—¿Y a ti que te gusta que te hagan, Sakura-chan?— preguntó con interés.
—Bueno... pues...a mi me gusta que me besen...por todo el cuerpo—
—Yo se de una parte que te gusta que te besen más que otra—contestó de inmediato haciendo que los colores volvieran a mi cara.
—Por favor, alguien nos puede oír—supliqué avergonzada.
—Nadie nos oirá. Te avergüenza que te diga los gemidos que sueltas cada vez que paso mi lengua por tu apretada cavidad... Sakura-chan—
—Sensei por favor—
—Todo esto te gusta ¿verdad?, lo estás disfrutando tanto como yo, no sabes lo duro que me pones—
Por dios ese hombre era seductor incluso cuando no estaba presente, me sentía excitada, mi intimidad palpitaba solo con sus palabras, debería sentirme nerviosa y avergonzada, pero me gustaba lo que estábamos haciendo, y quería seguirle el juego. Sin embargo cuando me decidí a responder, una voz nos cortó en el acto.
Sasuke había encontrado a los espías que nos perseguían y junto con Naruto se dirigían hasta un lugar seguro fuera de aquel bosque. Decidí salir de mi escondite, ir hasta el punto de encuentro donde nos habían citado y guardar el walkie-talkie.
Cuando llegué, Sasuke Naruto y Kakashi tenían a los espías atados e inconscientes. Saludé con voz nerviosa a mis compañeros y les pregunté disimuladamente cómo habían capturado a los enemigos.
No tardamos mucho en llegar hasta la aldea de la Arena, entregamos a los espías a las autoridades y tuvimos el encuentro con el Quinto Kazekage que nos felicitó por la misión y nos invitó a pasar la noche allí. Cuando pensábamos que nuestra misión había terminado, Gaara nos informó de que había llegado un pergamino con nuevas órdenes de la Hokage.
Al parecer deseaban que alguien con conocimientos médicos es decir, yo, me quedará unos días para ayudar con la investigación de la misteriosa flor. Yo lo único que quería era irme de vuelta a mi casa, sin embargo acepté ya que las órdenes de mi Shishou no se discutían.
Nos asignaron a cada uno una habitación al lado de la Torre del Kazekage, mi cuarto estaba bastante alejado del de los chicos. La primera noche en la aldea de la Arena la pasé bastante mal, no podía dormir ya que no podía sacar de mi cabeza aquellas palabras que me dijo Kakashi por el camino, por otra parte mi periodo había terminado y tenía unas ganas enormes de tener sexo.
La segunda noche seguía fantaseando con lo que haríamos Kakashi-Sensei y yo una vez que volviéramos a Konoha, la investigación avanzaba pero no tan rápido como para volver, y estaba segura que una de las razones por las que él no me buscaba era porque no quería comprometer la misión. Y aunque él me deseaba tanto como yo sabía que su profesionalidad y el cumplimiento de la misión estaban primero.
El tercer día ya no podía más, lo deseaba tanto que decidí que en cuanto cayera la noche lo iría a buscar. Durante la cena les dije a todos que me sentía mal, por lo que me retiré antes a descansar en mi cama. En cuanto estuve en la planta superior, fui rápidamente a mi habitación para cambiarme y después me escabullí silenciosamente hasta el cuarto de Kakashi-Sensei.
Pasaron más de dos horas cuando sentí que la puerta se abría lentamente. La luz estaba apagada y me había metido en el armario para darle una sorpresa.
Él accedió a la habitación, encendió la luz, y comenzó a quitarse la ropa ajeno a mi presencia. Tal vez era el momento de presentarme, pero decidí que lo mejor era seguir presenciando el espectáculo que tenía frente a mi.
—¿Vas a salir o tengo que fingir como que no estás aquí?—dijo de repente haciendo que me sorprendiera.
Salí del armario avergonzada, yo quería darle una sorpresa, sin embargo la sorprendida fui yo.
—Kakashi-Sensei...yo—
—Sakura esto es peligroso, puede verte alguien, que pensarían si te vieran en la habitación de tu maestro a estas horas de la noche—exclamó
—Es que yo quería...—
—Se lo que quieres y yo también lo deseo, pero tenemos que cumplir con una misión, además no estamos en Konoha, es peligroso, ¿entiendes?—
—Y no era más peligroso hablar... como lo hicimos por los Walkie-talkie en el bosque—argumenté
—Eso era diferente, está no es nuestra aldea, pueden haber ojos vigilándonos sin que nos demos cuenta—respondió rápidamente.
—Lo que yo creo es que ya no me desea sensei—contesté haciendo pucheros.
—Sabes que no es eso, es solo que no quiero comprometer la misión, ni mucho menos a ti—confesó Kakashi.
Sinceramente me sentía decepcionada, pensaba que íbamos a estar juntos, tal vez y él tenía razón, tal vez y no era buena idea estar a solas en su cuarto en una aldea ajena. Pero aún así y con todos esos argumentos válidos y lógicos, yo solo quería estar con él, no sabía como explicarlo, simplemente era algo más fuerte que toda lógica y razón.
Me iba a jugar mi última carta, sabía que lo que iba a hacer era incorrecto y un completo error...sin embargo, mis deseos y la pasión que sentía por él me hizo ir más allá.
—Kakashi-Sensei, perdóneme por favor—dije
—Que te perdone porqué Saku...—
No pudo seguir hablando en unos breves instantes me lancé a su boca, él era bastante alto, aún así me puse de puntillas para atacarlo desprevenido. Bajé su máscara con rapidez y me fundí en un largo beso.
Al principio Kakashi no pudo esconder su sorpresa, intentó detenerme, pero no lo consiguió, y terminó tomándome de la cintura y atrayéndome más a su cuerpo. Nuestras bocas se unían, nuestros labios se saboreaban y nuestras lenguas danzaban a un solo ritmo.
Mi cuerpo no pudo resistirlo más, de mi boca salía gemidos ahogados que no podía retener, y se que él lo sabía. Cuando el aire nos comenzó a faltar se separó ligeramente de mi, esperaba que me dijera que me fuera, que se arrepintiera de todo lo que estábamos haciendo, pero hizo todo lo contrario, se acercó hasta la puerta cerrándola con seguridad. Apagó las luces dejando la habitación en penumbras, únicamente alumbrada por los pocos rayos de luz que proyectaba la luna y que se colaban por la ventana.
Cuarta lección: Cuestión de tamaño parte II
Había salido de mi habitación con una bata rosa que cubría mi cuerpo semidesnudo hasta la rodilla, quería sorprender a Kakashi-Sensei y fue por eso que decidí quitarme toda la ropa, y dejarme únicamente puesta unas bragas.
Él se acercaba hasta donde me encontraba, lo notaba deseoso, y excitado al igual que yo, se estaba desnudando, escuchaba como se quitaba la ropa y la tiraba al suelo.
Se dejó puesto únicamente su ropa interior, no dudé en admirar su cuerpo de arriba hacia abajo, la poca luz definía aún más sus marcados músculos. Poco a poco me fui acercando hasta donde se encontraba, levantando mi cabeza con timidez para contemplarlo sin esa máscara que cubría su perfecto rostro.
La oscuridad siempre me daba valentía, y me desenvolvía mejor en ella, fue por eso que no dudé en robarle otro beso, pero esta vez era yo quien marcaba el ritmo. Apreté su nuca atrayéndolo más hacia mi, envolví mis brazos sobre su cuello. Mientras sentía que él me levantaba y tocaba lascivamente mi trasero.
Comenzó acariciando mis piernas y subiendo poco a poco la tela de mi bata. Sus dedos poco tardaron en encontrar mi ropa interior, que acarició por encima.
Me empotró contra la pared mientras se recargaba sobre mí, haciendo que mis piernas se envolvieran alrededor de su cadera. Una de sus manos se posó en mi centro tocando perfectamente en el lugar donde más placer me daba.
Mis gemidos no tardaron en salir, y él los acalló besándome salvajemente mientras que con una de sus manos introducía lentamente su dedo en mi intimidad.
—Qué húmeda estas, Sakura-chan— susurró en mi oído.
—Kakashi-Sensei, quiero enseñarle algo—respondí completamente excitada.
—¿Qué quieres enseñarme?—preguntó con mucha curiosidad.
Hice que me bajara de donde estaba, me acerqué a una lámpara que estaba encima del escritorio y la encendí, me recosté en la cama mientras él no perdía detalle de mis movimientos, y lentamente fui subiendo la bata.
—Quería enseñarle la ropa interior que llevó—respondí mostrándole unas bragas blancas
El detuvo su mirada en la parte baja de mi cuerpo, se tomó su tiempo para mirarme con esa mirada suya que me excitaba tanto.
—No sabía que acostumbraras a llevar ese tipo de ropa interior—dijo admirando mis bragas rosas con un lazo en el centro.
—Le gusta mi ropa de niña, sensei— susurré de forma sensual.
—Me gustan las niñas malas como tú—contestó mientras levantaba mis piernas y me iba quitando poco a poco mi ropa interior.
Se tomó su tiempo para dejarme completamente desnuda, y cuando lo hizo abrió mis piernas para ver mi intimidad. Quiso recostarse encima mío pero antes de que lo hiciera yo quería probar algo diferente.
Me incorporé de la cama, poniéndome de pie muy cerca suyo, levanté mi cabeza para mirarlo directamente mientras iba tocando con cierta timidez su cuerpo, fui besando su pecho, rozando con las yemas de mis dedos cada surco que atravesaba sus definidos abdominales, mientras lentamente iba descendiendo hasta su vientre, le daba pequeños besos a la vez que mis manos le acariciaban su abultado miembro.
Me senté en el borde de la cama, deseando sentirlo en mi boca, deseando darle el placer que él me había proporcionado en nuestros encuentros anteriores...lentamente fui bajando su ropa interior, dejando al descubierto su erecto miembro.
Me quiso alejar de él, pero me mantuve firme. Levanté la mirada para verlo, y mientras lo hacía fui introduciendo su miembro en mi boca, sin perder el contacto con sus ojos, mi lengua se deslizaba traviesamente por todo su falo, sus ojos se mantenían firmes al principio, aunque después se fueron cerrando poco a poco presa del placer que le daba.
Su mano agarró sorpresivamente mi cabeza con fuerza, llevando el ritmo de mi boca. Yo disfrutaba de ese momento, me encantaba verlo tan descontrolado, dejándose llevar por la pasión y el deseo que sentía.
Sus jadeos eran incontrolables y se hicieron eco por toda la habitación. Yo seguía lamiendo su miembro, poniendo todo mi empeño en darle placer, hasta que Kakashi-Sensei detuvo mis movimientos, me levantó de la cama y me besó salvajemente. Sin darme tiempo a reaccionar, me dio la vuelta y me abrazó por detrás mientras lentamente me fue depositando boca abajo sobre la cama.
—Quiero probar algo nuevo— susurró en mi oído, mientras yo asentía levemente.
Sus labios se fueron deslizando por mi nuca, pasando por mi cuello, y yendo directamente hasta mi espalda donde sentí que primero me rozó con sus dedos, tocándome con precisión en puntos donde yo jamás hubiera imaginado que producían placer, después pasó su lengua deslizándose por toda mi espina dorsal, haciendo que mi piel se erizara ante este gesto.
Sus manos seguían bajando, tocando cada parte de mi cuerpo, hasta que se posaron completamente en mis glúteos, me sentí avergonzada e intentaba darme la vuelta cuando sentí pequeños mordiscos en mis nalgas.
—Ya te dije que hoy vamos a probar algo nuevo—susurró de nuevo deteniendo mis movimientos. —Tú solo relájate—añadió.
Me abrió aún más las piernas mientras levantaba mi trasero, mi rostro ardía no solo por el placer que me producía estar a su merced, si no por lo avergonzada que me sentía.
—¿Has sido una niña muy mala verdad?, yo jamás te enseñé a ir a las habitaciones de los hombres en mitad de la noche, te voy a castigar, Sakura-chan—dijo traviesamente
—¿Qué me va a hacer, Kakashi-sensei?— pregunté haciéndome la inocente.
Él no me dio respuesta, pero a cambio sentí un azote en una de mis nalgas, y otro más en la otra, no me dolían, pero me sorprendió sus acciones. Varios gemidos salieron de mi boca haciendo que él repitiera el mismo procedimiento. Le gustaba dominarme, hacerme sentir que era él, quien tenía el control absoluto de la situación.
Sentí como mis nalgas ardían, y como él las mordía y las lamía. De repente sentí como su lengua se dirigía hasta mi intimidad, metiéndose en ella y mojándola completamente. Varios gemidos salieron de mi boca, sus movimientos me estaban matando, necesitaba tenerlo dentro de mi con urgencia. Mi cadera comenzó a moverse contra su boca, necesitando cada vez más de lo que estaba haciendo. Uno de sus dedos se introdujo dentro de mi haciendo que estallara en placer.
Su lengua no se detenía... seguía besándome y cada vez subía más hasta posarse peligrosamente en mi ano. Moví mi cadera queriéndome quitar, ya que en un momento vi claramente todas sus intenciones. Aun así, él me retuvo, no haciendo caso de mis movimientos.
—Déjate llevar Sakura, ya te dije que hoy te iba a castigar y así será—musitó en mi oído.
—Pero es que usted me ha besado, ya sabe...¿no le da asco?—pregunté.
—No, no me da asco, ya te lo dije en la cama todo es válido, tú solo disfruta—añadió para otra vez lamer ese punto tan íntimo.
Me dejé llevar, me sentía realmente excitada, ese hombre hacía cosas realmente placenteras, en mis 18 años remotamente había escuchado sobre algunas prácticas sexuales extrañas, consideradas como anormales, aún así jamás imaginé que yo sería partícipe de una de ellas. Gemía contra la almohada, queriendo acallar todos mis jadeos, intentando no llamar la atención; era difícil controlarme al sentir como uno de sus dedos entraba y salía de mi cavidad, mientras que su lengua lamía en sitios que jamás imaginé que serían descubiertos.
Sacó su dedo de mi intimidad y la dirigió a mi otro orificio, me puse tensa al pensar en sus oscuras intenciones...comenzó masajeando aquel lugar a la vez que me tocaba con su otra mano el clítoris.
—Necesito que te relajes, no quiero hacerte daño—dijo mientras introducía poco a poco su dedo dentro de mi culo.
Sentía como su dedo se deslizaba dentro de mi, era algo extraño al principio... pero aún así la sensación no me desagradó del todo. Kakashi-sensei metía su dedo aun más adentro, metiéndolo y sacándolo, sin ninguna prisa, haciendo que me acostumbrara a su intromisión, mientras que él disfrutaba completamente del sonido de mis gemidos.
—¿Lo que te hago te gusta verdad?, aunque hayas dicho que es asqueroso— preguntó excitado.
—Yo...No se que decir—
—Admítelo Sakura-chan, eres una pervertida que se moja con todo lo que le hago, apuesto a que quieres más—
Sus palabras hacían que me mojara y me excitara aún más, hacía que mi cuerpo se encendiera como nunca antes lo había hecho, estaba rendida ante su presencia y completamente a su merced.
—Sí, sensei, quiero más—respondí moviendo seductoramente mi trasero, mirándolo directamente a su cara.
—Que así sea—
Sentí como dejaba el rastro de su saliva en mi, y de repente una presión inmensa en mi trasero hizo que me tensara abruptamente. Su erecto miembro quería entrar completamente en mi cuerpo. Me puse nerviosa al pensar en el dolor que aquello me generaría, giré la cara y vi a los ojos a Kakashi, y este al ver mi rostro lleno de temor se detuvo de inmediato. Sin embargo volvió con su cometido tocándome donde más placer me daba.
—Tranquila. Relájate, de lo contrario te dolerá—
Poco a poco fui relajándome, dejándome llevar por sus caricias, por sus besos...y de nuevo volvió a intentar introducirse dentro de mi. Sentí como nuevamente lubricaba aquel lugar tan íntimo, como la punta de su miembro se abría paso dentro de aquel lugar tan apretado, para después meterse completamente dentro de mi cuerpo.
Se detuvo poniendo todo su control para no seguir, sentía su agitada respiración, el sudor cayendo de su frente...giré mi cabeza y lo miré directamente a los ojos y solo pude ver deseo y pasión en ellos...Estaba segura de que él deseaba poder moverse a placer y terminar dentro de mi. Sin embargo cuando vio mi rostro algo temeroso, su mirada cambió completamente.
—Perdóname Sakura, me he dejado llevar...si no quieres hacer esto...— confesó queriendo quitarse de encima mío, sin embargo yo no le dejé.
—Yo quiero hacer esto, por favor, sensei, no pare ahora—
—¿Estas segura?—
—He sido una niña mala y tengo que ser castigada— respondí seductoramente
—No me detendré pase lo que pase, ¿estás segura?— volvió a preguntar casi perdiendo todo el control que le quedaba.
—Estoy más que segura—
Él no dijo ni una sola palabra más, simplemente me embistió vigorosamente. Sentí un poco de dolor al principio pero después la sensación me comenzó a gustar. Él me apretaba fuertemente de las caderas, y seguía con el vaivén introduciéndose rítmicamente en mi cuerpo, mientras que su dedo se deslizaba por completo en mi intimidad.
Después de muchas embestidas mi cuerpo no podía más, necesitaba llegar al final, sentir que Kakashi estaba completamente fuera de control, sentir su respiración en mi nuca, sus azotes en mi culo, su sudor...y su dedo metiéndose y tocándome traviesamente mi intimidad, hicieron que de un momento a otro llegara a la cúspide del placer.
Él no tardó mucho en seguirme, me dio unas cuantas estocadas más y se vino dentro de mi. Después de varios segundos salió de mi cuerpo y se tumbó en la cama, atrayéndome hasta su pecho. Me quedé dormida en sus brazos, hasta que el cántico de un gallo hizo que me despertara completamente. Intenté incorporarme de la cama, pero unos brazos fuertes me mantenían aprisionada.
—Nos hemos quedado dormidos, sensei—susurré no esperando contestación.
Kakashi también se había despertado, me abrazó fuertemente mientras yo correspondía su abrazo.
—¿Te ha gustado?— preguntó Kakashi sorpresivamente.
—Si, jamás imaginé que eso se pudiera hacer, es decir...es asqueroso...pero después..—
—Ya te dije que en la cama todo vale si las dos personas están de acuerdo. Lo importante es que hayas disfrutado, supongo que..bueno.. ya no eres virgen...del culo...por lo menos—soltó haciendo que me sonrojara.
—Kakashi-sensei, como puede ser tan pervertido—él simplemente se rió y me acarició con ternura las mejillas.
—Sakura me gustaría quedarme contigo todo el día, pero pronto amanecerá y no quiero que nadie nos descubra—
—¡Dios mío!, no me he dado cuenta de la hora, me voy ahora mismo—
—Te veo en unas dos o tres horas, Sakura-chan—
—Hasta luego sensei—le dije despidiéndome
Me levanté de la cama, me puse la bata con rapidez, y salí haciendo el mínimo ruido posible. Mi habitación estaba en la otra punta del pasillo, por lo que tenía que caminar lo mas rápido que podía para llegar hasta ella. Mi objetivo se encontraba a unos pocos pasos e iba a abrir la puerta, cuando sentí que una mano se posaba sobre mi hombro.
—¿Qué haces despierta a estas horas, y de dónde vienes Sakura?—preguntó una voz desgraciadamente muy conocida para mí...
Fin de la lección: Lección superada.
Continuará...
