Los personajes no me pertenecen.
—¡Respóndeme de una maldita vez!. ¿Qué hacías con él Sakura?. ¿Te das cuenta en que problema estás metida?—su voz aterraba al igual que sus ojos que me miraban llenos de ira.
Estas palabras fueron el comienzo de una serie de acontecimientos que durante varios meses me hicieron sufrir como nunca antes lo había hecho.
Al percatarme de su presencia, en mi casa, en mi habitación, sentado en mi cama y por si fuera poco pidiéndome explicaciones, un sentimiento de ira y rabia se apoderó de mi cuerpo por completo. Aún así, intenté tranquilizarme y analizar lo último que me había dicho. Me sorprendió su confesión en la que decía que me había visto con Kakashi, ya que pensaba ingenuamente que había desistido en perseguirme. Me culpé internamente por ser tan descuidada, y aunque sabía perfectamente a que se refería con su pregunta, quise cerciorarme del todo.
—No se a que te refieres—respondí intentando mantener la calma.
—¡Al beso y...a juzgar por tu ropa, a la noche que pasaste con Kakashi, y no me lo niegues que lo vi absolutamente todo!—Exclamó exaltado caminando hasta donde me encontraba.
Me volvió a sujetar, pero esta vez su rostro mostraba algo totalmente distinto: decepción. Lo miré fijamente mientras sentía como sus manos me aprisionaban. Decidí guardar silencio mientras Sasuke estudiaba por completo mi cara y yo la suya. Los segundos se hicieron eternos para ambos, ninguno hablaba. Cansado de mi mutismo optó por soltarme, se dio la vuelta y se volvió a sentar en la cama.
—Sakura..yo..desde que volví de la aldea, me he dado cuenta de mis verdaderos sentimientos, hacia ti.. y ahora tu...—comenzó a decir mientras mantenía la cabeza agachada.
—Por favor Sasuke, no sigas por ese camino, lo nuestro, si en algún momento hubo algo ya pasó, no tiene caso que insistas en lo mismo. Vete de mi casa por favor—le dije señalando la puerta de mi habitación.
Aquellas palabras hicieron que la ira y la frustración, de alguien que no sabe perder, se volvieran a apoderar de él, su mirada volvió a ser la misma de antes y en un momento y sin previo aviso me sostuvo con fuerza, empujándome contra la pared, mientras intentaba besarme. Como pude me solté de su agarre y lo lancé hasta un rincón de la habitación.
—Eres una zorra, eso es lo que eres, no me sorprendería que te hayas acostado hasta con Naruto. Como se nota que todo esto lo hiciste por despecho, porque yo no te hacía caso—escupió cada palabra lleno de ira.
Me acerqué hasta donde se encontraba, y con toda mi fuerza lo abofeteé primero en una mejilla, y después en la otra. Mis puños se apretaban tanto que dolían, intentaba tranquilizarme pero aquellas palabras tan infames y perversas, me atravesaron como una daga, llegando hasta el fondo de mi corazón.
—¡Fuera de aquí, o se va a enterar toda Kohona que estuviste en mi habitación intentando besarme a la fuerza!—le grité amenazándole.
Él cambió su mirada por completo parecía arrepentido, agobiado y frustrado, todo a la vez, parecía que había perdido una batalla contra un rival al que siempre consideró indigno.
—Sakura, dime al menos que no lo amas, que no lo amaste como a mí...que no lo quieres. Si me lo confiesas no le diré nada a nadie de lo que vi, y me iré, lo prometo—me dijo en un tono más calmado, pero aún con esa frustración en sus palabras.
Suspiré pesadamente mientras meditaba mi respuesta. Por un lado quería decirle que a él jamás lo había amado, y que él verdadero amor lo conocí con mi sensei, con Kakashi. Pero por otro lado temía la reacción de Sasuke. No quería que nadie supiera de lo nuestro, ya que nuestras carreras estaban en juego. Tal vez si le confesaba lo que de verdad sentía, cumpliría su amenaza, pero si le decía que lo había amado, y lo que Sasuke quería escuchar, nadie se enteraría, por fin me dejaría en paz y se iría como me había prometido. Al final me decidí por la que yo pensé era la opción más lógica.
—Sasuke, lo mío y de Kakashi fue pasajero, no le quiero...es decir... lo quiero pero como mi sensei, le tengo respeto, pero amor, para nada—Le contesté mintiéndole en cada palabra.
Sasuke analizó cada una de mis frases, no creyéndolas del todo, pero fue suficiente como para tranquilizarle. Sentí como un peso se me quitaba de encima. A fuera de mi habitación algo sonó, supuse que había sido un gato o simplemente el viento que soplaba sin parar. No le di la mayor importancia y seguí poniendo mi atención en Sasuke. Él me miró y no me dijo ni una palabra más, y tal como me había prometido salió de mi habitación, de mi casa y de mi vida para siempre. Y de eso han pasado ya 3 meses, en los que no volví a ver a Sasuke ni tampoco a Kakashi.
Al comienzo pensaba que mi sensei, había salido a realizar alguna misión, como siempre ocurría, y seguramente debido al trabajo no me había podido contactar, pero al darme cuenta de que no recibía ningún mensaje por su parte, hicieron que las dudas que ya venía gestando, aumentaran.
Mientras entrenábamos le preguntaba a Tsunade-Sama, intentando parecer lo más natural posible, y como si no me importara...si sabía algo de Kakashi-sensei, al principio me decía que estaba de misiones, pero después casi hacía un mes me dijo que se había cogido unas semanas de vacaciones, que seguramente estaría descansando en su casa o bien se habría ido a algún lugar a relajarse.
Al principio la idea me resultó inconcebible, pero después de meditarlo mucho, decidí ir a buscarlo a su departamento y enfrentarlo de una vez por todas. Me armé de valor algunos días después de finalizar mi jornada en el hospital. Las primeras veces pensé que era mera casualidad que nunca estuviera, hasta que después de varias visitas y cero respuestas, me di por fin cuenta de que me estaba evitando.
Intenté refugiarme en mi trabajo y a veces lo conseguía, aunque no del todo; sentía que mi mundo se derrumbaba cuando llegaba a mi casa y me veía tan sola, tan vacía. Lo deseaba, lo deseo ahora mientras escribo esto, lo añoro, extraño no verle con su libro, extraño sus excéntricas lecciones, extraño sus besos, y sobre todo extraño estar junto a él.
Tal vez he sido una tonta al no darme cuenta de que en el fondo todo estaba escrito de esta forma, es decir, mi petición había sido muy clara, y él la cumplió, y es normal que después de terminar con su cometido, se haya alejado de mi lado, al fin y al cabo lo "nuestro" fue un intercambio de favores...¿no?.
Fui una mujer ingenua al pensar que Kakashi podía sentir algo más por mi que sólo atracción sexual; la forma en la que me besaba, la pasión que ponía en cada caricia, en cada roce y aquella noche en la cabaña mientras me poseía, mientras tomaba mi virginidad, hicieron que ingenuamente pensara que al igual que yo era suya, él era mío.
Tonta de mí, parece que todos los hombres que van a pasar por mi vida me van a hacer daño. Su ausencia, y su indiferencia han hecho que me diera cuenta de toda la verdad: Kakashi, no me quiere, nunca lo hizo, cumplió con su palabra y ahora simplemente me ignora.
Querido Diario,
Hola de nuevo. Espero que me perdones después de un mes entero sin escribir en tus páginas. Han pasado ya 4 meses, y siento que algo me falta, y sé exactamente lo que es. Y hoy en concreto el corazón me ha vuelto a doler más de lo normal. Lo único que quería hacer es regresar a mi casa, tumbarme en la cama y ponerme a llorar.
Después de terminar una jornada más en el hospital, mientras iba de camino a casa, me detuve fascinada en el escaparate de una librería nueva que habían abierto hace poco, y que contaba con ejemplares únicos en el campo de la medicina. Sin embargo, antes de entrar a aquel lugar me paralicé de inmediato, cuando vi salir a la persona que había estado en mis pensamientos todo este tiempo, aquella persona que no me había dado la cara, la que ha estado durante meses evitándome: Kakashi-sensei. Estaba igual que siempre, como si nada hubiera pasado, vestía su uniforme habitual y llevaba una bolsa de libros que seguramente acababa de comprar.
Me miró durante unos breves segundos, que a mi se me hicieron eternos, mi cuerpo quería moverse y acercarse hasta donde él se encontraba, y a punto estuvo de hacerlo, pero antes de que diera un paso mis ojos notaron la presencia de alguien más junto a él, quien lo sujetaba del brazo posesivamente. La reconocí de inmediato, era aquella mujer con quien lo había visto hace varios meses atrás en su departamento.
Mi mente analizó la situación con rapidez, mi pecho dolía, y de mis ojos querían salir unas lágrimas, pero luché contra todo lo que pude para no humillarme más. Había pasado noches y días enteros llorándolo, añorándolo, deseando sus besos, sus caricias, soñando que me amaba, fantaseaba con tener una relación formal y pasar el resto de mi vida junto a Kakashi-sensei...Y él en cambio se había olvidado de mí, me había cambiado por otra, me había hecho a un lado a la primera de cambio. Que tonta e ingenua fui al pensar que podía haber algo entre nosotros.
Mi corazón me dolía, de mi boca no salían palabras, después de esos segundos eternos, levantó la mano como siempre lo hacía, como la primera vez que lo vi cuando estábamos esperándole Naruto, Sasuke y yo en el aula de la academia.
Su gesto era amable, natural, al igual que esa sonrisa que se ocultaba detrás de la máscara. Yo en cambio, tenía la cara descompuesta, lo sabía aunque no tenía ningún espejo delante. Algo dentro de mi me empujó a no darme por vencida, a mostrar algo de dignidad y de orgullo. Tal vez fue por ese orgullo escondido muy dentro de mi, que pude saludarlo de la misma forma que él lo hizo, sonriendo por fuera, aunque por dentro tenía el corazón hecho trizas.
Después de aquello, volví caminando a mi casa como si fuera un zombi, sin un rumbo fijo, intentando mantener la calma, intentando no pensar en lo que había visto. Llegué a mi casa y amparada por la soledad de las cuatro paredes de mi habitación, lloré tanto que mis ojos apenas y se podían distinguir, mi cara estaba roja e hinchada, y sentía que se había muerto algo dentro de mí.
Lloré todo lo que tenía que llorar por tres largos y eternos días, y al amanecer del cuarto día, tomé por fin las riendas de mi vida. Aunque aún sigo enamorada, porque en el fondo lo quiero, no puedo dejar que su amor no correspondido me deprima y me hunda más.
Salí de algo parecido con Sasuke, y lo superé, y sé que esto también lo puedo superar, aunque supongo que tomará mucho más tiempo cerrar estas heridas. Ya no soy una niña asustada, me estoy convirtiendo en todo una mujer, y como tal debo mantenerme fuerte y decidida en todo momento.
Después de aquel incidente, mi vida dio un giro de 180 grados. Tenía algo de dinero ahorrado de todas las misiones que había hecho, además de una suma importante que me había dejado mi abuela en su testamento, por lo que decidí independizarme.
Fue una sorpresa cuando les dije a mis padres que me iba a vivir sola, que no sólo me apoyaran en mi decisión, si no que además, me ayudaran con la compra y la mudanza a un departamento que se encontraba más cerca de mi trabajo.
Mi madre lloró el día que me vio salir con mis cosas de la casa en la que había vivido toda mi vida, y yo también tenía ganas de volver a entrar en mi casa y deshacer todas las cajas con mis cosas. Pero me armé de valor, no retrocedí y seguí adelante con mis planes.
La primera noche en mi nueva casa la pasé realmente mal, extrañaba mi habitación, mi armario, mi baño...en fin todo. Pero cuando amaneció y vi lo espacioso que era mi nuevo hogar, la luminosidad que entraba por sus grandes ventanas, y sobre todo llamarlo mío, fue algo que me llenó de felicidad. Aquella mañana puse la música a todo volumen y comencé a desempaquetar las cajas de la mudanza y a colocar todo como yo quería. Al fin y al cabo, era la dueña y señora de mi departamento.
Mi cambio no sólo se vio reflejado en mi vida personal, también me hice un cambio de imagen, corté un poco mi pelo, me lo dejaba suelto la mayoría del tiempo salvo cuando estaba trabajando, me apunté al único gimnasio de Kohona, y me puse a leer innumerables libros de medicina de la biblioteca personal de la Hokage, que me ayudaban a seguir progresando junto a Tsunade-Sama. Mi armario tampoco se salvó, ya que tanto mi ropa como mis zapatos fueron renovados completamente.
Cuando Ino volvió de su misión, no pude más y le confesé todo lo que había sucedido, al principio se sorprendió por como habían pasado las cosas, y más se sorprendió al saber a la persona que le había pedido mi "pequeño" favor. Pero después me comprendió. Sin su ayuda yo jamás hubiera podido superar aquella decepción, me apoyó en todo momento, e hizo hasta lo imposible por animarme.
Era viernes por la noche cuando lo volví a ver. Ino había salido de nuevo con Sai, por lo que no pudo acompañarme hasta el bar que frecuentábamos todos los viernes. Tenten me dijo que iba a venir a acompañarme pero después de esperar más de una hora sentada en la barra del bar, supuse que no iba a venir.
Me había puesto un vestido azul corto entallado, que no dejaba nada a la imaginación, unos zapatos rosas que combinaban con mi pelo, al que acompañaban un bolso azul y un maquillaje de noche. Sentía varias miradas clavadas en mi espalda, que me habían seguido desde que ingresé en el establecimiento y que me hacían sentir muy deseada.
Había bebido algunas copas, al principio pensé que no habían sido tantas, sin embargo cuando me quise levantar supe que se me había ido la mano. Tenía que haberme quedado sentada, porque al girarme vi como entraba Kakashi-sensei de la mano de esa mujer que anteriormente había visto.
Intenté que no me viera pero ya era tarde, volvió a hacer el mismo gesto del otro día en la librería y se sentó en una mesa apartada. Quería irme de allí de inmediato, no podía verlo y menos en el estado en el que me encontraba. Intenté caminar pero el suelo se me movía, así que me resigné a sentarme de nuevo y a esperar un poco, mientras el efecto del alcohol iba desapareciendo.
Después de unos minutos, en los que no dejaba de atormentarme su presencia, sentí como una mano se posaba en mi hombro.
—¿Sakura-chan qué haces aquí?—me preguntó una voz más que conocida para mí.
—Pues beber no lo ve—respondí secamente levantando la copa de vino.
—Beber no es bueno, deberías irte a casa, si quieres yo te acompaño—sugirió tomando mi mano.
—No se moleste, mejor vaya donde su acompañante seguro que se siente sola—le dije soltándome bruscamente de su agarre.
A lo lejos vi cómo entraba Tenten junto con Neji y Lee. Justo a tiempo pensé, Tenten se veía apurada, me buscaba con la mirada y en cuanto me vio movió su mano alegremente a modo de saludo y vino corriendo hasta donde me encontraba.
—Si me disculpa, esto es una reunión de amigos—le dije secamente.
—No te preocupes Sakura-chan, ya me voy—respondió despidiéndose como si nada hubiera pasado.
Después de que Tenten viniera junto a sus dos compañeros decidimos irnos hasta una mesa para estar más cómodos. Nos pusimos a beber los cuatro, era raro ver que Neji Hyūga hubiera aceptado mezclarse con el populacho, aún así me alegré de su presencia. De reojo miraba la mesa de Kakashi-sensei quien se veía muy acaramelado con su acompañante, de vez en cuando sentía su mirada en dirección a mi mesa pero nada más.
Cada vez me reía más, y hablaba sin vocalizar del todo mis palabras, era la hora de irse, y aunque la razón me decía que era suficiente, mi cuerpo decía que quería quedarse un poco más. Noté como Tenten y Lee se intercambiaban miradas muy cómplices, y nada tímidas, sonreí internamente al notar como entre ellos comenzaba a surgir el amor.
Eran más de las dos de la mañana y aunque era viernes y al día siguiente libraba, no quería llegar muy tarde a mi casa. Supongo que Neji pensó lo mismo que yo al ver a sus dos compañeros tan diferentes a como se mostraban en los entrenamientos.
Me levanté como pude de la mesa dando por finalizada mi salida de hoy, y sentí como la mirada de Kakashi se me clavaba en la espalda. Mis reflejos eran los mejores de la aldea, pero en los casos donde interviene el alcohol, como era este caso, fallaban estrepitosamente. Pensé que iba a chocar contra el suelo y casi lo consigo, de no ser por unos brazos fuertes y con rápidos reflejos que me sujetaron parando del todo mi caída.
—Pensé que no lo contaba, gracias Neji—le dije agradecida.
—Ha sido divertido mientras duró—dijo apenada Tenten.
—Pero tu sigue divirtiéndote con Lee, yo me voy a mi casa, no te preocupes—le dije mientras me tambaleaba.
—Pero mira cómo estás Sakura, no te voy a dejar ir sola—me reprochó Tenten.
Intercambié una mirada con mi salvador, quien se dio cuenta de inmediato de la situación.
—Yo también me retiro, mañana tengo cosas que hacer y de paso dejo a Sakura en su casa—añadió Neji, tomando a todos por sorpresa.
—No quiero ser una molestia de verdad, puedo sola, adiós chicos—dije a modo de despedida.
—No es ninguna molestia, en fin mañana nos vemos—finalizó Neji haciendo caso omiso a lo que yo decía.
Sorpresivamente ninguno de los dos dijo nada, Tenten se quedó en su silla al igual que Lee, ambos se despidieron de nosotros y siguieron hablando animadamente.
Cuando salí el aire me dio de frente en la cara, era principios de Primavera pero aún refrescaba un poco, me puse como pude el abrigo mientras Neji me aferraba a su cuerpo para que no me cayera.
—Muchas gracias Neji, eres todo un caballero—susurré en su oído aún mareada por el alcohol.
—Los problemas del corazón no se solucionan bebiendo—añadió para mi sorpresa.
Me quedé en silencio, intentando aclarar y ordenar mis pensamientos mientras él me miraba con lástima. A la vez que salimos del bar, Kakashi-sensei y su acompañante hicieron lo mismo, ambos estaban muy cerca, hablando como si fueran una pareja de enamorados. Mi rabia creció exponencialmente de un momento para otro. Kakashi me miraba sorprendido al verme junto a Neji.
Después de unos segundos mi cabeza no aguantó más, mi orgullo herido clamaba por venganza y tenía que demostrarle de una vez y por todas que podía pasar página, que no necesitaba de él para seguir adelante.
—Perdóname Neji—susurré
—Que te perdone por...—
Antes de que pudiera finalizar su frase, mis labios estaban encima de los suyos, presionándolos ligeramente, mi lengua atrevida se aventuró a introducirse en su boca. Él mantenía los ojos abiertos por la sorpresa, lo acerqué con mi mano y me fundí en un ardiente beso con mi ex-compañero de la academia. Al principio, no me correspondía, pero después de unos breves segundos me tomó de la cintura y nos unimos en un beso muy apasionado.
En el fondo sabía que aquello era un error, pero tenía que hacerlo, demostrarle a Kakashi que lo había olvidado aunque no era cierto, que había podido superarlo, y que ahora todo me iba realmente bien. Neji me miró confundido cuando nos separamos, sus ojos denotaban confusión, le susurré en el oído que luego se lo explicaría, y nos fuimos de aquel lugar.
Sentía su mirada clavada en mi cuerpo, Kakashi-sensei intentó acercarse hasta donde Neji y yo nos encontrábamos pero su acompañante lo detuvo sujetándolo del brazo. Anduvimos mucho tiempo en silencio, escuchando el sonido del viento, oyendo a la gente pasar al lado nuestra. Mi borrachera había pasado, y ya no tenía el valor suficiente como mirarlo a la cara. Mis acciones habían sido muy bajas, y seguramente esto tendría consecuencias en el futuro.
Neji caminaba a mi lado, un tanto nervioso, podía sentir un ligero temblor en su mano mientras sujetaba mi cintura, y en el ritmo acelerado de su respiración. Por fin llegamos hasta mi departamento, cuando noté un cambio en su actitud.
—Neji, creo que te debo una disculpa—me apresuré a hablar al notarlo tan nervioso.
—No es necesario Sakura, considera aquello como un favor de un ex-compañero—dijo restándole importancia.
—Lo siento...lo siento mucho, en serio, es que el alcohol y—no pude seguir hablando pues había unido sus labios con los míos.
Su beso era tan diferente, tan extraño al que estaba acostumbrada. No era que Neji besara mal, simplemente carecía de la experiencia que sólo él poseía. Su beso no conseguía que tocara el cielo con solo rozarme, no conseguía que me excitara solo con introducir su lengua en mi boca y juntarla con la mía...Me separé después de unos segundos, terminando aquel fugaz beso robado.
—Aún lo amas, ¿verdad?—preguntó cómo si me estuviera analizando con su Byakugan.
—Lo siento Neji, todo esto ha sido un error, enserio que lo siento—respondí sintiéndome realmente culpable de todo lo que había pasado.
Me separé de él, y huí hasta mi departamento. Su cara al momento de dejarlo reflejaba su decepción. El mareo a penas y lo sentía, pero las ganas de llorar no me dejaban en paz. Al llegar a la puerta de mi casa, vi como Tsunade-Sama estaba esperándome. Cambié totalmente mi actitud en cuanto la vi.
—¿Qué hace aquí maestra?—pregunté muy sorprendida.
—Tenemos que hablar—respondió con el ceño fruncido.
Abrí la puerta y la invité a tomar un té. Se sentó en silencio en el sofá del comedor, sin decir ni una sola palabra. Sentía que me recorría un miedo atroz, el verla sentada sin ni siquiera hablarme hacía que se me erizaran hasta los vellos de la espalda.
—¿Has vuelto a beber, Sakura?—soltó de repente.
—Bueno beber beber...un poco—respondí en un susurro.
Negó con la cabeza mientras cruzaba los brazos y me hacía un gesto para que me sentara. Me apresuré y puse el té y las tazas dentro de una bandeja y me acerqué hasta donde se encontraba mi maestra.
—Ambas somos dos grandes Kunoichis médicos Sakura, pero ante todo somos mujeres—comenzó diciendo Tsunade-Sama. —Y ahora es el momento adecuado para hablar de mujer a mujer—continuó diciendo.
—No se a que se refiere—respondí apenada.
—No soy ninguna tonta, llevas meses callada, deprimida y triste...y últimamente no haces nada más que salir y emborracharte. ¿Dime de una vez quién es el infeliz que te ha hecho sufrir?, ¡dímelo y no le quedará ni un hueso sano!—exclamó amenazante.
—No hay ningún infeliz—contesté al borde del llanto.
—Te apreció mucho, y te quiero como a una hija. Durante todos estos años he confiado en ti, y espero que esa confianza haya sido mutua—me dijo haciendo que poco a poco mi falsa barrera se destruyera en mil pedazos.
De mis mejillas caían sin cesar aquellas lágrimas que durante toda la noche había estado conteniéndome. Lloré como nunca antes, lloré desde lo más profundo de mi corazón. La expresión de mi maestra cambió totalmente al ver el estado en el que me encontraba. Se acercó hasta estar a mi lado y me estrujó contra su pecho, acariciándome la espalda, mientras yo le empapaba su ropa con mis incontables lagrimas.
—Llora Sakura, llora todo lo que tengas que llorar, eso limpiará tu alma—susurró mientas me acariciaba el pelo.
—Fue todo mi culpa, yo soy la única responsable de este dolor que siento, lo amo Tsunade-Sama, lo amo de verdad, y me duele hacerlo—dije sin ponerme contener más.
—Sakura dime quien es, sea quien sea, no te juzgaré confía en mi—añadió con un tono maternal.
Me separé de ella, limpiando mis lágrimas, intentando tranquilizarme. Su pregunta había sido clara, y le tenía mucha confianza, aún así no quería tráele problemas a Kakashi. Negué con la cabeza, y ella lo entendió de inmediato.
—Se trata de Kakashi, ¿verdad?—afirmó de repente.
Mi reacción no hizo más que confirmar su acertada sospecha. Asentí ligeramente mientras le huía la mirada.
—Sabes muy bien que están prohibidas las relaciones entre una alumna y su maestro—comenzó diciendo Tsunade-sama. —Y aun así a Kakashi...—
La interrumpí antes de que terminara de hablar, tenía que ser yo la que le explicara toda la situación, como pasó en realidad, antes de que ella sacara conclusiones precipitadas.
—Fui yo la que comenzó todo Tsunade-Sama, es sólo mi culpa—le confesé totalmente avergonzada.
—¿Te acostaste con él verdad?—preguntó aunque en el fondo ya sabía la respuesta.
—Si...—musité
—No se como Kakashi se prestó a esto, y..¿después te dejó sin más?, no sabía que era de esos hombres—Me dijo extrañada por lo que yo le confesaba.
—Lo que pasó fue que yo hace unos meses...le pedí..que tomara mi... virginidad...él aceptó...y después que lo hizo...desapareció sin más—Mis mejillas ardían por la vergüenza mientras intentaba mirar de reojo a mi maestra.
Tsunade-sama se quedó muy sorprendida por mis palabras, tal vez imaginaba que me había acostado por varios hombres, o a tal vez sospecharía que lo hice con Sasuke. Su mirada no mostraba enojo, solo mostraba incredulidad y decepción. De repente algo cruzó por su cabeza que hizo que se levantara del sofá con rapidez.
—¡Ahora lo entiendo todo!—exclamó como si hubiera resuelto el mayor de los misterios.
—A que se refiere Tsunade-sama—pregunté llena de curiosidad.
—A nada Sakura...—respondió un tanto misteriosa.
—Ambos hicieron mal, va contra las leyes de la aldea, pero yo no soy quién para interponerme en la relación de dos personas adultas—me dijo sorpresivamente.
—No tenemos ningún tipo de relación, y ahora él está con otra mujer—respondí con tristeza.
—Sea como sea debes seguir adelante Sakura, y para eso debes dejar el pasado en el lugar que le corresponde, lo mejor es enfrentarlo y cerrar esa herida. Te lo digo por experiencia—Su expresión había cambiado totalmente y se podía notar como aún le dolía la pérdida de sus seres queridos.
—No se a que se refiere—
—Me refiero a que hables con Kakashi de frente, exprésale tus sentimientos, dile todo lo que sientes, de lo contrario en el futuro te arrepentirás, tal vez y no estes destinada a estar con él, pero eso no quiere decir que le tengas que odiar. Fue tu primer maestro, aunque sea por respeto...ambos deberían hablar—me dijo dejándome sorprendida.
—No creo que sea capaz maestra. No estoy preparada para que me diga en la cara que no me quiere y que nunca lo hizo—
—La vida te da muchas sorpresas Sakura, aún eres muy joven para comprenderlo—respondió Tsunade-sama dejándome aún más confundida.
Después de aquellas palabras, me abrazó y se fue, dejándome intrigada por sus consejos, aún así, su visita hizo que me diera cuenta de que no estaba sola, y lo más importante, que no necesitaba de un hombre para seguir adelante, y mucho menos para vivir.
A la semana siguiente de todo lo ocurrido con Kakashi y Neji, me llegó una invitación de la academia ninja, era una reunión de ex-alumnos, algo informal pero que se organizaba para que todos nos reuniéramos, tanto alumnos como maestros, la mayoría ya con rango Jōnin.
No tenía muchas ganas de ir, pero Ino me hubiera cortado la cabeza si no lo hacía, a la vez que pensé que era un buen momento para dar la cara y hacerle saber a Kakashi, que podíamos vernos y saludarnos como dos personas adultas, sin ningún tipo de problema.
El viernes por la tarde finalmente llegó, salí de la consulta rumbo a mi casa para cambiarme y peinarme, aunque era una reunión informal quería verme bien, me apresuré y llegué hasta mi departamento sin problemas. Metí la llave e ingresé en mi casa, dejé el bolso en el perchero, y después de unos minutos ya estaba lista para irme a la academia ninja.
No me había fijado cuando entré en mi casa, pero había una especie de papel doblado en la entrada, me agaché y lo abrí dejándome sorprendida por su contenido.
Creo que es momento de hablar, te espero en el aula donde nos conocimos a las 21:00, no tardes.
Kakashi
Me sorprendí por recibir su carta, y me la llevé a al pecho; hacía meses que no sabía nada de él y ahora de repente me quería ver. Estaba muy equivocado si pensaba que iría a aquel lugar como una alumna obediente, aunque por otro lado, tal vez era una buena oportunidad para enfrentarlo y decirle todo lo que me había guardado dentro durante tantos meses, y de esta forma podría enterrarlo en mi corazón para siempre. Tal vez si escuchaba de su boca que no me quería, y que nunca lo hizo, por lo menos me ayudaría a olvidarlo.
Me recargué sobre la pared mientras mis pensamientos viajaban meses atrás, cuando recibía sus lecciones... una sonrisa tonta se instaló en mi rostro; fue un buen profesor en todos los sentidos, aunque por mucho que me enseñó sobre mi cuerpo, sobre el placer y sobre el sexo...no me enseñó a dejarlo de amar, no me enseñó a como vivir sin él...
Aún así estaba decidida, tenía miedo, pero era mejor enfrentarle de una vez, preguntarle el porqué de sus acciones, de su silencio, de su ausencia...y de su indiferencia. Necesitaba escuchar de sus labios que no me amaba y aceptar de una vez la realidad. Una realidad que desde hace meses me había negado a reconocer. Y que esta noche podía poner fin a un ciclo que sólo me había traído sufrimiento y dolor, necesitaba como sea cerrar ese círculo, para poder finalmente pasar página y seguir con mi vida.
Continuará...
Bueno y hasta aquí el capítulo, ya queda muy poco para el final, me muero por saber su opinión hasta este episodio. ¿Qué les ha parecido la historia?. Les animo a que me dejen sus comentarios y sugerencias. Un saludo y muchas gracias como siempre por leer.
