Atsushi comenzó a frecuentar aquel casino, sin embargo no contaba con la suerte de volver a encontrar al chico de la primera vez, según lo que le explicaron Aguamarina no tenía días establecidos para asistir, pese a que le recomendaron a jóvenes igual de atractivos, el chico de traje siempre se negó a ello. Su rutina se convirtió en asistir al lugar y al no hallar a quien buscaba se dedicaba a apostar hasta aburrirse.
Seis días después del primer encuentro recibió un mensaje de su amigo Todomatsu invitándole a una cita grupal, Atsushi no pudo evitar sonreír, había esperado tal oportunidad para cuestionarle al otro sobre su aparente relación con el bailarín, sin dudarlo acepto la salida.
Convivio con Totty como acostumbraba, pero esta vez le indujo a beber un poco más, confiando en que ebrio le sacaría mejor información. Gran error. Lo único que obtuvo fue a un bello durmiente, tras despedirse de las chicas, subió a su amigo al auto dispuesto a llevarlo a casa. Con dificultad Totty le fue indicando el camino entre sus breves lapsos de conciencia, al llegar un chico con el mismo rostro que el de rosa salió a recibirles, este usaba una polera verde.
- Buenas noches – saludo Atsushi bajando del auto.
- Buenas noches, ¿En qué puedo ayudarle? –
Atsushi avanzo hasta quedar frente al chico mirándole con detenimiento, lo que al otro le puso un poco nervioso, antes de que alguno hablara otro chico salió de la casa, este vestido de rojo.
- ¿Qué ocurre Pajamatsu? ¿Quién es él? –
¿Otro más?
Atsushi realmente estaba sorprendido, pese a que su rostro no reflejara tal emoción.
- Mi nombre es Atsushi, soy amigo de Todomatsu – se presentó cortésmente y con una suave sonrisa.
- ¿Totty tiene amigos? – Osomatsu inquirió con burla.
El de traje ignoro la pregunta y abrió la puerta del copiloto – Me temo que esta vez bebió de más, por ello me tome el atrevimiento de traerle -
- Eso es nuevo – se jacto el mayor - ¡Jyushimatsu ven por Totty! – grito hacia el interior de la casa y el más inquieto no tardo en salir.
- ¡¿Qué pasa con Totty?! – el beisbolista llego hasta el carro y miro a todos los presentes.
- Está ebrio – respondió Choromatsu – ¿Puedes llevarlo adentro? –
Jyushimatsu no tardo en asentir y con ayuda de Osomatsu cargo en su espalda al menor que parecía totalmente desconectado del mundo exterior.
- Gracias por traerlo – Choromatsu fue quien agradeció – disculpa las molestias que nuestro hermano te ha causado –
- No ha sido nada, no podría haberle dejado en tal estado – El de traje pensaba en la manera de cuestionar por la relación familiar de su amigo, simplemente no podría decir algo como "Por cierto, ¿Cuál de ustedes es el bailarín exótico?", además de que a su juico ninguno de ellos parecía serlo, tal vez el chico que se llevó a Totty era el indicado, después de todo lo vio solo unos segundos. Mientras meditaba en su siguiente acción vio salir de la casa a una mujer.
- Mis ninis ¿Qué hacen afuera? – Matsuyo extrañada por el auto y el desconocido frente a su casa, se acercó con cautela.
- Mamá, es un amigo de Todomatsu, hizo el favor de traerle – Choromatsu hacia la presentación mientras el mencionado daba unos pasos para quedar frente a la mujer.
- Es un gusto – hizo una leve reverencia – Mi nombre es Atsushi, espero no importunar tan tarde –
- Claro que no, gracias por traer a mi hijo – respondió la madre imitando la reverencia – ¿Puedo ofrecerte algo de tomar? –
- Estaría encantado – una sonrisa confiada y con ello había dado un gran paso a descubrir lo que más deseaba. Matsuyo le guio al interior seguido de la mirada curiosa de los dos mayores que ahí se encontraban.
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Alrededor de la pequeña mesa Atsushi conversaba tranquilamente con los padres ante la mirada atenta de Osomatsu, Choromatsu y Jyushimatsu. El joven de traje había hecho gala de su labia para encantar a los mayores, sin mucha dificultad logro saber de los sextillizos, nombres, defectos y hasta anécdotas de su infancia. Con la información que tenía logro determina que el de amarillo no era a quien buscaba, por lo que sólo quedaban dos hermanos a quienes conocer y de los cuales era lógico uno seria Aguamarina.
- Me alegra que al menos uno de mis hijos cuente con amistades tan agradables – Matsuyo llenaba la taza del invitado.
- En efecto – continuo el padre – se ve que es un joven exitoso, sería bueno que algo de eso se le pegara a nuestro hijo – río ante su propio comentario.
- Si me permiten, son ustedes los que merecen mis respetos – Atsushi sujeto la taza y prosiguió – después de todo han criado y sacado adelante a seis hijos, a mi parecer son dignos de admiración – tomo un sorbo mientras los padres sonreían con emoción.
Los tres hermanos presentes observaban con cierta molestia, el joven frente a ellos había cautivado a sus padres.
- Choro… - Osomatsu se acercó al mencionado y le hablo en un susurro – este tipo no me agrada, hay que sacarlo de aquí –
- Te entiendo… - respondió en el mismo tono – pero es amigo de nuestro hermano… y a nuestros padres al parecer les agrada -
Atsushi miro con discreción su reloj, se comenzaba a hacer tarde y los dos hermanos restantes no daban señales de aparecer, derrotado decidió retirarse; se despidió de los adultos y tras la insistencia de estos prometió regresar en otro momento. Osomatsu se ofreció a acompañarle a la salida.
Frente a su auto se giró hacia el hermano mayor para despedirse.
- Buenas noches Osomatsu kun –
- Claro, algo me dice que nos veremos nuevamente, ¿No? –
Atsushi detuvo la acción de subir al carro, mirando con cierta sorpresa al hermano de su amigo.
- Me parece entender tus intenciones – Osomatsu sonreía como acostumbraba, pero su mirada no reflejada felicidad, parecía más analizar al chico de traje – pero no pienses que lo tendrás fácil, mi hermanito parecerá indefenso pero no lo es, además de que tiene a su hermano mayor para cuidarlo –
Atsushi no pudo evitar sonreír, al parecer el mayor de los sextillizos era algo sobreprotector con el más joven; sin duda se sentiría ligeramente amenazado si no fuera porque no tenía interés en Todomatsu.
- No te preocupes Osomatsu kun, Totty sólo es un buen amigo –
El de rojo borro su sonrisa - Solo no te atrevas a intentar jugar con él o te las veras conmigo –
- Puedes estar tranquilo – sin más subió a su auto y lo puso en marcha, todo bajo la atenta mirada del nini quien se mantuvo en su lugar hasta perderle de vista.
- ¿Osomatsu? – el mayor se giró y encontró a uno de sus hermanos haciendo acto de presencia.
- Karamatsu, ¿En dónde estabas? –
El segundo hermano se colocó sus gafas oscuras y poso una mano en su barbilla - Solo anduve un rato por las solitarias calles, disfrutando la tranquilidad que la noche ofrece a solo algunos elegidos destinados a… ¿Eh? – Karamatsu detuvo su hablar al notar que su hermano mayor ya no se encontraba afuera - … se fue – guardo sus gafas y miro a todos lados para cerciorarse de que no había nadie cerca, al estar seguro saco de su bolsillo un fajo de billetes y comenzó a contarlos – hoy me fue muy bien, comprare la chaqueta que vi esta mañana – con una gran sonrisa en su rostro volvió a guardar el dinero y entro a su hogar.
En una de las esquinas cercanas a la casa de los Matsuno, un chico ligeramente encorvado sonríe levemente ante lo que acaba de presenciar – Te atrape Kusomatsu –
Ichimatsu baja al pequeño gato que tiene en brazos y a paso lento se dirige a casa, pensando en cual debería ser su siguiente acción; por ahora se comportaría como acostumbra, en espera del momento perfecto para su jugada.
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¡Milagro! He actualizado \°O°/
Muchas gracias por leer n_n
