Karamatsu andaba tranquilamente frente a las tiendas, sonriendo ampliamente ante la próxima compra que haría, hace poco había visto una chaqueta de cuero con un estampado de tigre en la espalda que simplemente le fascino, estaba totalmente seguro de lo genial que se vería con tal prenda.

- ¡Karamatsu niisan! –

El repentino grito le hizo frenar de golpe, al girarse solo alcanzó a sentir un golpe sin lograr distinguir lo que ocurría, derribado, intento levantarse siendo consiente ahora de otro cuerpo sobre él.

- Jyushi… ya te he pedido que no hagas eso, podrías lastimar a alguien – con una leve sonrisa miraba al quinto hermano que por sexta vez en la semana le había tacleado de aquella forma.

- ¡Lo siento Karamatsu niisan! – se disculpó el menor levantándose y permitiéndole al otro hacer lo mismo.

El mayor miro a su hermanito que vestía su usual traje deportivo, cargaba su bate y curiosamente aún estaba con su ropa limpia.

- Veo que estás listo para tus practicas ¿Rigth? –

Jyushimatsu negó de manera efusiva – Voy a casa, hoy ya no podré practicar – comenzó a reír como si acabase de contar un chiste.

- ¿Por qué? ¿Ocurrió algo? –

- Perdí todas las pelotas… otra vez, así que pensé en ir por Ichimatsu niisan para practicar el bateo – comenzó a mover el bate de derecha a izquierda haciendo énfasis en su idea.

- Ya veo… - respondió en voz baja sintiendo lástima por el cuarto hermano, metió ambas manos en sus bolsillos recordando la cartera que llevaba consigo – ¡Lo tengo! – Jyushi dejo de batear y le prestó atención – compremos algunas pelotas, así no tendrás que interrumpir tu entrenamiento – mostro su pulgar en señal de aprobación ante su idea y con la otra mano acomodo su gafas.

Jyushimatsu al no poder ampliar más su sonrisa dio pequeños brincos emocionado por la propuesta - ¡Sí, vamos, vamos! – repetía totalmente alegre.

Los dos hermanos comenzaron a andar en dirección a una tienda de deportes, el mayor estaba dispuesto a cumplir un pequeño capricho de su hermano, después de todo, no gastaría mucho y aun tendría dinero para su chaqueta. Tras comprarle tres pelotas al menor salieron del local y caminaron juntos un rato, justo cuando estaban listos para separarse e ir cada uno por su rumbo una tercera persona apareció frente a ellos.

- ¡Hola Ichimatsu niisan! – Saludo con gran alegría el menor.

- ¿Qué hay brother? – Karamatsu saludo a su manera, obteniendo solo una mirada molesta de su hermano.

- Pensé que estarías practicando a esta hora – Ichimatsu se dirigió a Jyushi ignorando por completo al otro.

- Eso hare justo ahora, Karamatsu niisan me ha comprado pelotas nuevas – le mostro la pequeña bolsa en donde las llevaba.

- ¿Si? ¿Y de dónde saco dinero Kusomatsu? – pregunto mirando de reojo al mayor, sonriendo con malicia.

Kara de inmediato sujeto sus lentes, acomodándolos con cierto nerviosismo. – Je, tenía algo de dinero de la mesada que nuestra momy nos dio –

- Interesante… - ante la curiosa mirada de Jyushi, Ichimatsu se acercó un poco más al segundo – no será que volviste a ganar en el pachinko y tratas de ocultarlo, ¿Verdad? –

La penetrante mirada del cuarto menor le producía escalofríos y algunos temblores involuntarios al mayor, ¿Por qué su hermanito tenía que ser tan tétrico?

- No, no, no, ¿Qué te hace pensar eso? – busco defenderse girando su rostro, esperando así dejar de sentir un poco la mirada intimidante.

- Ya veo… sería una lástima que los demás supieran que tienes dinero y lo escondes, cierto, ahora que recuerdo el resto en casa, será mejor regresar –con un aspecto sombrío, sonreía manteniendo una expresión digna de un villano.

- ¿No alimentaras a tus amigos hoy Ichimatsu niisan? – pregunto curioso el menor.

- No Jyushimatsu, ya no tengo alimento, así que tendré que volver a casa… deberé hallar algo que hacer, con los demás – ensancho su sonrisa viendo al segundo hermano sudar – supongo que conversáremos de muchas cosas – Jyushi intercambiaba la mirada entre sus dos hermanos, notando el nerviosismo del mayor crecer ante un aura maligna del cuarto; Jyushi se preguntaba si realmente Ichi sería un buen mafioso.

- B-brother aclaro su garganta y prosiguió – no puedo dejar que falles con el deber que tienes con los pequeños felinos, ¿Qué te parece si compro algunas latas? – Sacó su cartera y tomó varios billetes – dime, ¿Cuánto sería necesario para satisfacer el hambre de los mininos? – listo para contar el dinero, solo pudo percibir una especie de brisa pasar frente a él, parpadeo un par de veces antes de darse cuenta que no tenía ya ningún billete en mano - ¿Eh? – giro el rostro buscando respuestas y solamente logro divisar a Ichimatsu y Jyushimatsu caminando a varios pasos de él.

- ¡Nos vemos después Karamatsu niisan! ¡Iremos a alimentar a los gatos! – el menor agitaba su mano despidiéndose mientras Ichi apenas se giraba a verle con una amplia y retorcida sonrisa.

Karamatsu se quedó inmóvil, intentando procesar el robo del que acaba de ser víctima, tras un momento suspiro derrotado, reviso la cantidad que le sobraba y contuvo las ganas de llorar, después de todo, eso no se vería bien en un chico cool como él. Guardo nuevamente la cartera, con lo que Ichi acaba de quitarle se quedó sin fondos para su preciada chaqueta. Resignado emprendió el camino hacia aquel lugar en donde ahora trabajaba.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Ichimatsu y Jyushimatsu casi salían de la zona comercial, el cuarto hermano cargaba una bolsa llena de latas y un par de juguetes nuevos para sus amigos felinos; estaban por separarse y seguir cada uno con sus actividades cuando un auto se detuvo cerca, el conductor toco la bocina atrayendo la atención de ambos. Giraron para ver a un joven de traje gris bajar, el quinto hermano le reconoció de inmediato.

- ¡Es el amigo de Totty! – anuncio a su hermano quien parecía desinteresado a saberlo.

- Hola, otra vez… ¿Choromatsu kun? – saludo el castaño con duda al de polera amarilla.

- Soy Jyushimatsu – sonrió despreocupado ante la confusión de su nombre – él es mi hermano Ichimatsu – presento al de morado que solo movió un poco la cabeza en señal de saludo.

Atsushi le miro con atención, ese no era el Matsuno al que buscaba, lo supo con solo mirar sus ojos, no estaba seguro de cómo explicarlo, pero parecía carecer de esa "chispa" que vio en Aguamarina.

- ¿Buscas a Totty? – Jyushi ladeo su cabeza al preguntar.

- No, solo que al verlos quise saludar… ahora que lo pienso, me falta conocer a uno de ustedes, ¿No? –

- Karamatsu niisan estaba con nosotros hace rato – Jyushi coloco una mano en su mentón, como si tratase de recordar algo – dijo algo de comprar ropa… creo, pero tal vez ya se fue a casa -

- Jyushimatsu, no creo que le interese saber detalles de Kusomatsu – Ichi retomo su andar aburrido del camino que tomaba la conversación.

- Al contrario, siento haberlos distraído, hasta luego – movió su mano despidiéndose y regresando al auto.

Jyushi imito el gesto de despedida; mientras Ichi miraba al otro marcharse, intrigado por aquellas palabras de "Al contrario", no podía evitar preguntarse ¿Por qué parecía feliz ese tipo con lo que había escuchado? Un extraño sentimiento le hacía sentir que debía vigilar a ese sujeto.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Atsushi llego al lugar que ahora frecuentaba, subió las escaleras que le llevarían a esa habitación llena de sillones, plataformas y bailarines, diviso al chico de traje azul llevando a cabo su espectáculo para una mujer a su parecer, de edad avanzada para un lugar así; una chica le llevo hasta su lugar, el pidió lo mismo que la primera vez y aguardo con ansias a que su bailarín hiciera acto de presencia.

- Bienvenido – el joven de prendas azules se inclinó para saludarle – gracias por elegirme – sonrió de aquella manera con la que lo había cautivado desde el primer encuentro.

Atsushi levanto su copa en señal de saludo – Es un gusto verte otra vez, Karamatsu –

El nombrado se quedó quieto, confundido y solo mirando al chico de traje.

- ¿Cómo…? – Intento en vano completar la pregunta, siendo sólo consiente del fuerte golpeteo que se hacía presente en su pecho acompañado de un sentimiento de angustia.

XXXXXXXXXX

Gracias por leer n_n