El bailarín se quedó estático, sintiendo un par de gotas de sudor resbalar por su rostro.
- Y-yo... Creo que me confunde, será mejor que uno de mis compañeros le atienda - bajo de la plataforma listo para correr, pero fue frenado por el de traje que alcanzó a sostenerlo del brazo.
- ¿A dónde crees que vas? - Atsushi tenía el ceño levemente fruncido.
- No me siento muy bien, será mejor que otro... -
- No - interrumpió de inmediato - pague por ti y quiero verte ahora - hablo con autoridad.
Karamatsu estaba por protestar pero al final se contuvo, después de todo, ya había tratado con clientes similares, personas prepotentes que se creían en derecho sobre él por el hecho de tener dinero. Se soltó con delicadeza del agarre y sin decir nada regreso a la plataforma. Sujeto el tubo frente a él y suspiro, comenzó su rutina escalando y con algunas flexiones.
Atsushi regreso a su lugar listo para disfrutar el espectáculo, se acomodó y tomó de su vaso, el bailarín daba vueltas en aquel tubo con la misma gracia que la primera vez, sin embargo, había algo diferente, la sensación que el joven trajeado tuvo en la primera ocasión no se hacía presente. Era como si el chico frente a él no fuese el mismo; tardo en darse cuenta, Karamatsu no le dedicada ninguna sonrisa, ni siquiera le miraba, ¿Por qué eso le producía un sentimiento de vacío? Tenía lo que estuvo buscando por días, al joven Matsuno bailando para él, entonces, ¿Por qué no se sentía feliz?
Para el momento en que el joven Matsuno finalizo su rutina, este se limito a levantar sus prendas del suelo y hacer una leve reverencia al cliente, sin decir una palabra más bajo de la plataforma y se retiró.
Atsushi se quedó inmóvil ¿Qué acababa de pasar? ¿En dónde había quedado toda la alegría que sintió por volver a ver a Aguamarina? ¿Por qué tenía un sentir agridulce?
Suspiro con pesadez, llamo a la mesera y tras pagar la cuenta de la noche decidió regresar a casa.
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Karamatsu regresaba a casa, sólo algunos faroles estaban encendidos y alumbraban tenuemente su camino. Suspiró por enésima vez, frustrado, molesto y algo decepcionado; ya le había pasado con anterioridad, toparse a clientes difíciles en definitiva no era una novedad, sin embargo, el hecho reciente con el joven de traje le había calado un poco más, ¿Por qué?, no podía evitar preguntárselo, solo era un tipo más en aquel casino, un ser más que solo asistía para ver los cuerpos de los bailarines, entonces, ¿Por qué le dolió escuchar aquellas palabras?... "Pague por ti", la frase retumbaba en sus oídos, le hacía sentir mal, como si sólo fuese un objeto y no una persona.
El segundo hermano llego a la puerta de su casa, saco de su bolsillo un pequeño rollo de dinero, retiro la liga que lo rodeaba y conto algunos billetes, separo la suma y guardo el resto, lo que ahora sostenía en mano era exactamente su ganancia por el espectáculo presentado al joven de traje, oprimió los papeles con fuerza y simplemente los dejo caer el patio, no deseaba tener ese dinero y recordar el sentimiento que le provoco aquel sujeto, sin más entro a su hogar.
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En la sala estaban reunidos cuatro de los sextillizos, Choro con una revista en mano, Jyushi sobre su pelota, Ichi con un gato y Totty con su inseparable celular. Escucharon la puerta de la entrada ser abierta y al segundo hermano anunciando su llegada, oyeron como su madre respondía ante el aviso de su hijo, esta probablemente desde su habitación en compañía de su padre.
Los presentes asumieron que su hermano entraría en cualquier momento, sin embargo, solo percibieron el leve sonido que hacían las pisadas del mayor al subir las escaleras, les extraño un poco pero continuaron con sus actividades.
Más tarde el hermano faltante anuncio su entrada con un timbre de voz que parecía bastante alegre, no tardó en aparecer en la sala y mostrar su gran sonrisa.
- ¡Chicos! ¡No adivinan lo que me paso! –
Choromatsu bajo un poco su revista y le miro con seriedad - ¿Por qué eres tan escandaloso Osomatsu niisan? Ya es tarde, molestaras a los vecinos – retomo su lectura ignorando el puchero que hizo el mayor.
- Vamos, no piensan adivinar, ¿Ignorarán a su Onii chan? - al notar que ninguno parecía interesarse les mostro la lengua cual niño pequeño, paso la vista por todos y se percató de algo - ¿Y Karamatsu? –
- Creo que arriba – respondió nuevamente Choro sin despegar la vista de su revista.
- ¿Es en serio Pajamatsu? – se quejó el mayor usando aquel apodo que tanto le divertía – eso si lo respondes pero ignoraste mi primer pregunta, ¿De verdad no quieres saber lo que me ocurrió? –
- No, el hecho de que vengas tan feliz solo puede significar que has hecho alguna estupidez o travesura, así que no quiero involucrarme en ello – finalizo mientras los hermanos presentes asentían totalmente de acuerdo a lo dicho por su hermano.
- Son tan crueles… no importa, le contare a Karamatsu y si él me hace caso ustedes se arrepentirán – se giró molesto y se encaminó a la recamara.
Al llegar a la habitación no dudo en expresar su sentir en voz alta.
- ¡Karamachu~ tu hermano mayor es muy afortunado! - miro a su hermano recostado en el sillón.
El nombrado que estaba de espalda se giro levemente - Bienvenido Osomatsu - ser sentó y miro con atención al mayor.
Osomatsu mantuvo su vista en el otro, analizandolo, Karamatsu solía sonreír mucho pero ahora su aspecto parecía diferente, decaído tal vez.
- ¿Qué ocurre brother? - Kara se levantó y paso una mano por su cuello, dándose un leve masaje en busca de relajarse.
- Tu hermano mayor es el ser mas afortunado del planeta - rascó bajo su nariz sonriendo ampliamente a la par que estiraba su mano y le mostraba varios billetes - los encontré afuera, el viento debió traerlos hasta mi, ¿Puedes creerlo? - su expresión parecía la de un niño ilusionado que acababa de encontrar un tesoro.
- Sin duda el destinity te sonrie - una leve curva se formó en sus labios.
Osomatsu volvió a concentrarse en la expresión del menor, seguro ahora de que algo no iba bien - ¡Vayamos a beber! - agitó los billetes emocionado, Kara le evitó la mirada lo que le alertó que el otro estaba por negarse - irás conmigo ¿Verdad? Los otros me ignoraron por completo pero confió en que tu si quieres pasar tiempo con tu onii chan - se acerco y le rodeo con un brazo por los hombros.
Karamatsu simplemente suspiro y termino asintiendo, acceciendo asi al capricho del mayor.
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En un bar cualquiera dos chicos con el mismo rostro bebían un tarro tras otro entre risas sonoras.
- Te lo digo Karamatsu, esos bastardos no saben apreciar a su hermano mayor, si me hubiesen hecho caso los habría invitado tambien a beber - dio un trago a su bebida - esos idiotas se lo pierden - golpeó su puño contra la mesa.
- No hagas caso bro, las palabras sólo vienen y van… qué más da lo que digan – tomo un largo sorbo de su bebida ante la mirada curiosa del mayor.
- ¿Eh? ¿De qué hablas Karamatsu? ¿Siquiera me estas prestando atención? –
- Claro, yo te escucho y tú a mi… qué más da el resto… solamente hay que ignorar sus palabras… - bebió lo último de su tarro y se recostó sobre la mesa – no importa lo que diga, soy una persona no un objeto… -
Osomatsu le observo totalmente confundido, al parecer su hermanito estaba lo suficientemente ebrio para hablar incoherencias. Suspiro con cierta pesadez, lo normal es que ambos terminaran en un estado similar de confusión, pero lo suficientemente aptos para volver a paso tambaleante a casa, ahora tendría que cargar al otro muy a su pesar.
Tras pagar la cuenta logro arrastrar el pesado cuerpo de su hermano fuera del local, con cierta dificultad lo subió a su espalda y comenzó el andar a su hogar.
Tan solo un par de calles lejos del bar un auto se detuvo junto a los hermanos, el conductor bajo la ventanilla y se dirigió al mayor.
- Buenas noches ¿Quieres que los lleve? –
Osomatsu se detuvo y observo a Atsushi con seriedad, seguía sin fiarse en el tipo pero la oferta de no cargar más a su hermano era tentadora.
- Bien, pero si es posible sólo déjanos cerca –
Atsushi asintió y bajo del auto abriendo la puerta trasera, ayudo a Osomatsu a bajar al otro y depositarlo en los asientos; Karamatsu parecía totalmente perdido. El dueño del auto sintió una extraña sensación al verlo dormir tan apaciblemente. Ya que el segundo hermano ocupada todo el espacio el mayor tuvo que irse en el lugar del copiloto.
El camino a casa de los Matsuno fue silencioso, Atsushi consiente que el hermano mayor no le tenía confianza, opto por no sacar tema alguno de conversación y limitarse a conducir.
- Soy… persona… - murmuro el segundo hermano provocando que el mayor se girase a verlo.
- ¿Está todo bien? – pregunto Atsushi tratando de ver algo por el retrovisor.
- Si – regreso a su lugar Osomatsu – sólo está muy ebrio y tiende a balbucear tonterías –
- ¿Si? ¿Qué tipo de tonterías? –
- No sé, cosas como que no es un objeto o algo así – respondió con desinterés mirando por la ventana, sin percatarse de la extraña expresión en el rostro del conductor.
Atsushi se sintió mal al haber escuchado aquello, ¿Él tenía algo que ver con las palabras dichas por Karamatsu?
Cuando menos se dieron cuenta habían llegado a la residencia Matsuno.
- Un par de calles atrás hubiera estado bien – menciono el mayor mientras Atsushi se estacionaba.
- No te preocupes, no es ningún problema – En cuanto detuvo el auto ambos se bajaron y Atsushi abrió la puerta trasera – déjame ayudarte a llevarlo dentro –
- No es necesario – de inmediato Osomatsu se negó asumiendo que la intención del otro era entrar a ver a Todomatsu – Iré por Jyushimatsu y él se hará cargo, ya vuelvo – se apresuró a entrar.
Atsushi se quedó mirando al chico que no parecía tener intención de despertar, el pecho de Karamatsu subía y bajaba con gran lentitud, un leve sonrojo a causa del alcohol se posaba en su rostro mientras una leve línea de saliva salía de la comisura de sus labios. El de traje sonrió inconsciente ante lo último, de su bolsillo saco un pañuelo amarillo y se inclinó sobre el asiento para limpiar la boca del otro. Se mantuvo en la misma posición, solo observando el rostro del bailarín, dejo caer el pañuelo y llevo la mano hasta el rostro ajeno, paso con suavidad sus dedos por la frente moviendo un mechón de cabello, bajo por la mejilla y se detuvo en los labios, paso sus yemas con suavidad. Sin pensarlo más acorto la distancia y lo beso, algo suave, solo un toque que no duro más de algunos segundos, se separó quedando totalmente sorprendido, Karamatsu había despertado y le miraba con los ojos entrecerrados.
Ambos parecían retener la respiración.
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