El ambiente del Casino se encontraba tan animado como siempre, en ambos pisos los clientes disfrutaban de los servicios.

La música apenas y era notoria en aquella habitación que fungía como vestidor mixto para los bailarines. En el interior sólo dos personas estaban sentadas en un par de bancos frente a un gran tocador.

- Karamatsu kun, ¿Estas mejor? -

Una chica de cabello corto castaño le preguntaba al joven que estaba recostado sobre el mueble.

- Eso creo... Gracias Osoko neesan - respondió levantado un poco la vista, sus ojos estaban rojos por haber llorado recientemente.

Osoko era la persona asignada a los bailarines y meseros de la parte superior del casino, ella era la encargada de la ropa, maquillaje, horarios, pagos y todo lo que se relacionara. Una responsable hermana mayor ante la vista de todos.

- ¿Ya piensas decirme lo que ocurre? - la mujer se levantó, portaba un vestido rojo y tacones negros; camino hasta un gran ropero haciendo el ademán de revisar las diversas prendas que ahí se encontraban. Karamatsu volvió a ocultar su rostro entre los brazos.

La mayor suspiro, hace un rato que el chico había llegado y en cuanto le saludo este se soltó a llorar. Al momento, la única opción que encontró fue llevarlo a los vestidores para no atraer la atención.

- Ok, me voy entonces, tengo demasiado trabajo - anuncio lista para irse.

- ¡Aguarda! ¡Te contare! - se levantó de un brinco y estiró su mano en una súplica para que ella se quedara.

- Te escucho entonces - regreso a su lugar con una gran sonrisa.

Karamatsu tomo asiento y se recrimino mentalmente por haber caído en el truco de su amiga, pero simplemente no deseaba estar solo en ese momento.

- Es... ¿Recuerdas al tipo de traje? -

- ¿Traje?... entiendes que todos suelen venir así ¿No?... aguarda, ¿Te refieres a Atsushi san? - Kara asintió - ¿Que ocurre con él? La última vez que vino a verte te fuiste muy aprisa... - sonrió maliciosamente y con su índice comenzó a picar la mejilla del otro - ya entiendo, siguieron con la función en otra parte ¿No? Que travieso eres Karamatsu kun -

El nombrado se sonrojo e inclino hacia atrás para que le dejase - ¡No fue así! -

- ¿No? Al menos espero no sea algo grave, está en lista para clientes a considerar como vip -

El otro bajo la vista al escuchar aquello.

- Demonios... Algo has hecho ¿No? -

Karamatsu considero su situación, perder un cliente vip significaba probablemente que sería despedido. Sin nada más que perder se dispuso a contarle todo lo ocurrido a Osoko.

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Los cinco Matsuno y Atsushi estaban alrededor de aquella mesa, en silencio, aguardaban por la próxima comida. Momentos antes, sin tiempo de que alguno pensara en salir a buscar al hermano faltante los padres de los ninis aparecieron; sin la intención por preocuparles se abstuvieron de mencionar lo ocurrido. Matsuyo, feliz por la visita del amigo de Todomatsu, no dudo en pedirle que se quedara a comer con ellos.

- ¿En dónde creen que este Karamatsu niisan? - cuestiono en voz baja el menor, temiendo que su madre apareciera en cualquier momento.

- Tal vez con Chibita o en el puente de siempre - respondió Choromatsu.

- Si, supongo que no hay otro lugar donde hallarlo... - miro con atención a su amigo, Atsushi al escuchar lo último desvío su mirada,Totty sonrió levemente - Atsushi, ¿Podemos hablar en privado? -

El nombrado le miro un momento, el problema que tenía con Todomatsu era que este le conocía bastante bien, el más mínimo indicio de intentar ocultar algo y su amigo lo notaba de inmediato.

- Eso sería una falta de educación Totty, será mejor dejarlo para otro momento -

- Bien, pero que quede claro que yo pensaba dejártelo fácil... - frunció levemente el ceño - tú sabes en donde esta nuestro hermano, ¿Cierto? -

Todos prestaron atención hacia Atsushi, este parecía demasiado tranquilo; pero si pudiesen leer su mente, sabrían que el de traje estaba teniendo una batalla interna entre hablar o no sobre Aguamarina; él no solía mentir u ocultar hechos, eso lo consideraba una pérdida de tiempo, sin embargo, por primera vez en su vida comenzaba a preocuparse de las repercusiones que el hablar pudiese tener sobre otra persona. Tomando por sorpresa a los presentes, se levantó y camino hasta quedar frente a Totty.

- ¿Si te doy dinero dejaras de hacerme preguntas? – cuestiono el de traje sacando un billete de su cartera y mirando seriamente a su amigo.

Todomatsu se cruzó de brazos y giro el rostro haciendo un puchero.

- Me ofendes Atsushi –

El nombrado saco más dinero y se lo extendió al menor.

- Bueno, quien soy yo para incomodar a las visitas – le arrebato el dinero comenzando a contarlo.

- ¿Es en serio Todomatsu? – Choro se levantó y recrimino el actuar de su hermano - de verdad que eres un demonio codicioso. Y tú... - se giro para encarar a Atsushi quien de inmediato le ofreció varios billetes - ¡No quiero tu dinero! - grito molesto a la par que le arrebataba los billetes y regresaba a su lugar.

- Choromatsu niisan es otro demonio - murmuró divertido Ichimatsu.

Atsushi se acerco a donde el cuarto y quinto hermano ofreciendoles lo mismo que a los otros, ellos sin duda ni pena recibieron gustosos el presente.

- Al final todos somos basura codiciosa - hablo por lo bajo Ichi guardando el dinero.

Osomatsu se levantó y con una gran sonrisa rascó bajo su nariz como acostumbraba.

- Ya que soy el mayor merezco un soborno doble - se acerco a Atsushi y le rodeo por los hombros - andando - le llevo fuera del cuarto ante la curiosa mirada de los menores.

- ¿Iremos a un cajero? - cuestiono Atsushi al estar fuera de la casa.

Osomatsu le sujeto por los hombros empujandole con fuerza contra la pared.

- Me llevaras ahora mismo a donde esta Karamatsu - sentenció con gran molestia - se que ese idiota esta metido en algo y pienso averiguarlo -

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- Ya veo... - Osoko recargo su rostro en ambas manos, observando su reflejo en el espejo - asi que al final sólo resultó ser un pervertido, tan buen partido que parecía... No hay duda, cada vez es más difícil hallar un hombre que valga la pena - finalizó con un suspiro.

- Siento mucho haberte causado molestias - Karamatsu inclino su cabeza - no sabia a donde más ir -

- Tranquilo, aunque debo decir que me tomaste por sorpresa cuando de la nada comenzaste a llorar -

- Lo siento por eso, fue repentino tambien para mi - se sonrojo levemente al recordar.

- Es normal querido, tu reacción se debió al estrés - se giro hacia el chico y le sonrió - ¿Qué piensas hacer ahora? -

- No lo sé... Seguramente mi familia ya sabe todo, no puedo regresar - esquivó la mirada.

- Creo que exageras, lo que haces no es malo ni razón de vergüenza -

Karamatsu regreso la vista a su amiga, analizando las palabras.

- No, seguramente los avergonzare, ya de por sí lo hago con solo existir - bajo la mirada recordando las palabras que sus hermanos solían decirle en repetidas ocasiones como "vergonzoso" o "doloroso"

Osoko le observaba en silencio, conocía parte de la historia del joven Matsuno, a veces dudaba sobre la personalidad del chico, habia momentos en los que parecía tan vulnerable, tan frágil; pero frente a otros parecía tener una confianza excesiva y ni que decir cuando se convertía en Aguamarina, se desenvolvía de una manera tan segura y atrayente que cautivaba a cualquiera. Se cuestionaba cual sería el Karamatsu real.

La conversación fue interrumpida por unos leves toques a la puerta.

- Osoko san, ¿Está ahí? – la voz de una joven chica se escuchaba al otro lado.

La nombrada se levantó y abrió un poco la puerta de forma que no viesen a Karamatsu dentro.

- ¿Qué ocurre? – cuestiono la mayor.

- Hay dos clientes que están causando alboroto, dicen que buscan a uno de los trabajadores – una joven rubia le respondió.

- ¿Llamaron a seguridad? –

- Iba a hacerlo pero… – la chica dudo un momento – uno de ellos, es Aguamarina, o al menos eso creí –

Osoko giro a ver a Kara quien se puso de pie de inmediato y parecía palidecer.

- ¿En dónde están ahora? – regreso su atención a la chica.

- Les pedí aguardar mientras venia por usted –

- Bien, dame cinco minutos y tráelos aquí, yo me hare cargo – con una sonrisa volvió a cerrar y se apresuró hasta la ropa - no hay mucho tiempo, ponte esto – le arrojo una tela blanca a Karamatsu – solo desvístete de la parte superior –

- ¡Espera! Si el que está afuera es uno de mis hermanos yo no puedo estar aquí, debo salir –

- Solo obedece, ya es tarde para que escapes y no hay donde esconderte –

- P-pero… -

- ¡Rápido! – le ordeno mientras revisaba un baúl.

Karamatsu se apresuró a deshacerse de la sudadera y la camiseta que traía, al colocarse lo que su amiga le había dado se dio cuenta que era un largo vestido blanco, sin tiempo a quejarse Osoko tomo su ropa y la escondió en una esquina.

Nuevamente se escucharon golpes en la puerta, con rapidez, la mujer sentó a Karamatsu en uno de los bancos, dejándolo de espalda hacia la puerta y colocándole una peluca.

- No hables – le hablo en voz baja antes de abrir la puerta – pasen por favor – le indico a los dos chicos que no dudaron en pasar, Osoko reconoció a Atsushi y por la obvia similitud al otro como hermano de Karamatsu – me disculparan, pero debo seguir trabajando –

Los recién llegados observaron a la mujer caminar hasta quedar a un costado de otra chica a quien no podían verle el rostro, además de la llamativa cabellera azul, les llamo la atención que el vestido blanco que portaba tenía la espalda descubierta, quedando ambos momentáneamente perdidos en aquella vista.

- Mi nombre es Osoko – les hablo para sacarles de aquel trance – soy una de las encargadas del lugar, ¿Podrían decirme a que se debía el escandalo? – tomando un cepillo del tocador comenzó a pasarlo por aquel cabello azul.

- Yo soy Osomatsu y he venido por mi hermano menor Karamatsu – el de rojo coloco las manos en sus bolsillos, sonriendo levemente miro fijamente a la mujer.

Karamatsu se mantuvo quieto, temeroso de lo que pudiese ocurrir ahora que su secreto había sido descubierto.

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Gracias por leer n_n