Karamatsu abrió lentamente sus ojos, esta vez durmió tan profundamente que no se percató del momento en que sus hermanos regresaron en la noche y se acomodaron junto a él, se enderezo con calma, el resto seguía durmiendo. Alcanzo el celular de Todomatsu y reviso la hora, siete en punto.
Demasiado temprano para su gusto, con cuidado de no despertar al resto se levantó. Una ducha no le caería tan mal, después de todo no asistió a los baños públicos con sus hermanos y rara vez se podía tener el baño para uno solo.
El segundo hermano salía de bañarse cuando escucho el teléfono sonar, sabiendo que el resto de su familia aun dormía se apresuró a contestar – Buen día –
/ - Buenos días, ¿Se encuentra Karamatsu kun? - /
- ¿Atsushi? –
/ - Vaya, que fortuna que seas tú, solamente llamaba para avisar que pasare por ti en una hora -/
- ¿Eh? Aguarda, ayer yo no… -
/ - Un segundo… - /le interrumpió dejándole en espera un momento / - Lo siento, me están llamando, pasare por ti, hasta entonces - / sin tiempo a una respuesta colgó.
Karamatsu dejo la bocina e hizo una mueca, ese tipo ni siquiera le dejo opinar sobre la dichosa cita… ¿Cita?... sintió su rostro arder al percatarse del significado de aquella palabra; tendría una cita con otro hombre, un tipo de dinero y amigo de su hermano Todomatsu; cualquiera de esos puntos no representarían problema alguno si no fuera porque era su primer cita en toda su virgen vida.
Una hora, debía alistarse y salir antes de que su familia se diera cuenta ¿Cómo debía vestir para una cita? Sin mucha variedad en su guardarropa opto por usar lo que fuera más cómodo, short y su camiseta estampada fueron su elección, después de todo consideraba el clima lo suficientemente agradable como para sentir calor o frio más tarde.
Teniendo tiempo de sobra se dispuso a desayunar, preparo algo sencillo pero delicioso; desde hace unos años atrás tuvo que aprender a cocinar, ya que comprendió de la peor manera que si era ignorado u olvidado en alguna lado, lo más probable es que no alcanzaría alimento alguno. Cocinar, lavar, coser, limpiar, esas y otras cosas más sabía hacer, pero al resto no parecía interesarle.
Termino sus alimentos y lavo los trates utilizados. Reviso la hora en el reloj de pared, treinta minutos más y Atsushi llegaría. Comenzó a sentirse nervioso, ¿A dónde irían? ¿Qué actividades se llevaban a cabo en una cita? Si fuera él invitando a una de sus Karamatsu girl sin duda alguna le llevaría a un romántico paseo en bote por el lago más cristalino que pudiese hallar o le prepararía una cena a la luz de la luna en medio de un gran jardín de rosales... Un repentino calor en el rostro le invadió al pensar que Atsushi le preparase algo similar.
- ¡Karamatsu niisan! -
El grito le hizo girar de inmediato hacia el marco, Jyushimatsu le dedicaba la gran sonrisa de siempre. - My little Jyushi ¿Qué haces levantado tan temprano? -
- Me dio hambre, de repente olía delicioso - paseo la vista por el lugar en busca de aquello que había despertado su apetito.
- Lo siento, me termine todo, pero puedo prepárate más - ante la frenética afirmación de su hermano se dispuso a cocinar otra porción.
- Karamatsu niisan tiene una marca extraña - señaló el hombro del mayor quien por reflejo se cubrió con la mano - ¡Y ahora tu rostro esta rojo! - indicó divertido por el repentino cambio.
- Debe ser el calor de la estufa - respondió nervioso - Jyushi, ¿Podrías traerme mi polera? - su hermano ladeo la cabeza - deje unos caramelos en la bolsa - la mirada del menor pareció iluminarse - pero no vayas a despertar al resto -
- ¿Por qué? -
- Porque… no alcanzaría la comida ni los dulces para todos – le sonrió esperando que su excusa funcionara, el menor mantuvo un rostro pensativo.
- ¡Ok! – grito alegre y salió deprisa.
Kara suspiro y dejo de cubrir aquella marca. Se apresuró a terminar de preparar el desayuno para su hermano, cuando este apareció le agradeció la prenda y se la coloco sin dudar, continuo su tarea ante la atenta mirada del menor.
- Niisan… ¿Y los dulces? – cuestiono consternado mientras recibía su comida.
- Lo siento brother, prometo comprar muchos más – respondió sacando de su bolsa una sola paleta y entregándosela al menor.
El timbre de la casa resonó en el lugar.
- ¡¿Correo?! – de un salto Jyushimatsu llego al marco apresurándose hasta la entrada y abriendo de golpe.
- Buenos días – Atsushi saludo con una suave sonrisa.
- ¡Es el amigo de Totty! Iré a despertarlo –
- ¡Aguarda Jyushi! – Llego Kara a tiempo para frenarlo – No viene a ver a Totty –
- ¿No? –
- No – repitió el de traje – vengo por Karamatsu para nuestra cita –
- ¡No, no, no, no, no! – Kara salió rápidamente y se colocó junto a Atsushi – No es eso… es, es otra cosa – intento explicarle a quien sólo le miraba curioso - ¡Cierto! Iré a comprar más dulces, regresare más tarde my little Jyushi – comenzó a empujar a Atsushi hacia el carro.
Jyushimatsu los vio subir al auto y alejarse, tras un momento cerro la puerta y con calma regreso a la cocina para comenzar a comer; no paso mucho para que se escucharan pasos en las escaleras, sus hermanos no tardaron en aparecer.
- ¿Por qué tanto escándalo tan temprano? – se quejó Totty revisando su teléfono.
- ¡Huele delicioso! – el mayor se acercó al plato de Jyushi, quien de inmediato alejo la comida del glotón de su hermano mayor.
- ¿Quién vino hace un momento? – cuestiono Choromatsu mientras avanzaba hasta el refrigerador en busca de algún bocadillo.
Ichimatsu entro sin decir nada, a paso lento y bostezando.
- Era el amigo de Totty – respondió el quinto hermano mientras seguía cambiando el plato de lugar para que el mayor no lograra quitarle ni un bocado.
- ¿Te refieres a Atsushi? – pregunto el menor dejando de ver la pantalla de su teléfono.
- Sí, vino por Karamatsu niisan para llevarlo a una cita - respondió con total calma tomando una gran cucharada de su platillo.
- Ya veo… - respondió Choromatsu cerrando el refrigerador al no haber hallado nada de su interés.
Segundos después los hermanos rodearon al quinto con rostros de total confusión.
- ¡¿Una cita?! – corearon los cuatro frente al rostro de Jyushimatsu.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
En el auto de Atsushi, Kara se dedicaba a observar por la ventanilla, desde que salieron ninguno había dicho nada, el joven Matsuno estaba sumido en pensamientos pesimistas de él y sus hermanos, los había evitado desde el día anterior y una parte de si esperaba que volvieran a ignorarlo como de costumbre para evitarse cualquier explicación.
Por su parte, el conductor hacia su mayor esfuerzo en concentrar su vista en el camino y no en las piernas de su acompañante, tarea que cada vez era más difícil.
- Karamatsu… - el de traje se detuvo frente a una serie de locales – compremos algo de ropa, ¿Bien? - más que pregunta fue una afirmación para la cual no espero respuesta. Karamatsu le siguió hasta uno de los tantos locales.
Atsushi reviso varias prendas, se giró para mostrarle un pantalón beige - ¿Qué te parece esto? –
- Sí, creo que te quedaría bien –
- No es para mí, ¿Por qué no te lo pruebas? –
- ¿Yo? ¿Por qué habría de hacerlo? –
- Bueno… no puedo seguir viéndote con ese short – volvió a centrar su mirada en las piernas del otro.
- … entiendo – esquivo la mirada – seguramente es doloroso, ¿No? – Pregunto recordando lo que sus hermanos le decían al vestir así – entiendo, mi fashion es… diferente, no todos están acostumbrados a mi brillo – con un intento de sonrisa tomo el primer pantalón que encontró cerca.
"¿Doloroso?" Atsushi había escuchado el mismo término usado por Osomatsu, pero seguía sin comprenderlo – Simplemente no puedo verte así… me distraes demasiado y a este paso chocaremos porque no puedo dejar de mirar tus piernas –
Karamatsu pasó de un semblante triste a uno avergonzado en cuestión de segundos.
- Y-ya veo – se giró de inmediato esperando que el otro no hubiese notado el sonrojo – pero… si no te importa, prefiero buscar otra cosa – dejo nuevamente el pantalón que había tomado comenzando a caminar entre los pasillos.
Atsushi seguía de cerca al otro cuando este se detuvo frente a un maniquí con un conjunto de tres piezas, un pantalón gris claro, camisa negra con detalles que parecían brillar y un saco azul marino; Kara no pudo evitar mostrar interés en la ropa.
- ¿Te gusta? – pregunto Atsushi.
- Sí… - respondió sin despegar la vista, al percatarse que llevaba rato viendo la ropa se apresuró a complementar – bueno, no está mal, pero será mejor que busque sólo un pantalón –
- Tonterías, si te gusta llévatelo –
Karamatsu lo pensó un momento y se acercó a revisar el precio, con solo ver los numero sintió su alma escaparse – Mejor en otro momento – se giró hacia Atsushi para descubrir que el de traje ya estaba hablando con una de las empleadas y entregando una tarjeta para hacer la compra.
- ¡¿Qué haces?! – Kara se acercó totalmente alterado.
- Acepta el conjunto como un regalo, en compensación de los malos entendidos –
- P-pero… - el otro se preparaba para debatir, pero se detuvo al sentir las miradas curiosas de las vendedoras en el lugar y algunos clientes más; prefirió evitar una escena a mitad de la tienda a sabiendas de que personas como Atsushi tendían a ser muy tercos, por lo que difícilmente le haría cambiar de opinión – Bien… muchas gracias – dio una leve reverencia acompañada de un involuntario sonrojo. Ambos sonrieron.
Karamatsu salió del vestidor y se observó frente a un espejo de cuerpo completo, le era inevitable sonreír al admirarse.
Atsushi le observaba con atención, encantado con la vista se cuestionaba si aún podría mantener los ojos alejados del otro. Su teléfono vibro en su bolsillo, lo reviso con discreción sólo para reír por lo bajo al percatarse que era otro mensaje de su amigo Todomatsu, ignorándolo por completo llamo a Karamatsu para que se fueran del lugar; debía moverse rápido para llevar a cabo todo su plan antes de que los hermanos de Karamatsu siquiera pensaran en arruinarlo.
XXXXXXXXXX
Este cap estuvo tranquilo, creo, pero solo es el preámbulo de lo que viene ¬w¬
Gracias por leer n_n
