Los jóvenes llegaron a donde sería su cita; Karamatsu en cuanto estuvo frente a la entrada de aquel lugar miraba a todos lados con gran emoción, cual niño pequeño observo con ilusión cada letra en la entrada "Sunshine City"*
No tardaron en ingresar a uno de los edificios que formaban parte de aquella "pequeña ciudad"
Para sorpresa del nini, Atsushi ya contaba con los pases a las principales atracciones del lugar, lo que le hacía preguntarse en qué momento había planeado todo.
Yendo directamente al piso diez de aquel edificio, comenzaron su recorrido a través de un espectacular acuario, por donde mirasen podían apreciar a diversas especies de todos los colores y tamaños; Karamatsu se acercó hasta uno de los tantos hábitats, pececillos azules pasaron frente a él justo en ese momento, lo que le provoco sonreír ampliamente.
Atsushi se acercó a su lado, sin prestarle atención a los peces se dedicó a observar a su acompañante; analizando cada una de las facciones, apreciando cada gesto y grabándose cada sonrisa. Al inicio creyó que la atracción principal que había sentido hacia Karamatsu no había sido más que algo físico, sin embargo, se percató de que no solo era el cuerpo del bailarín lo que gustaba, su rostro, su voz, pequeños detalles que despertaban en el de traje una gran curiosidad, casi una necesidad de conocer cada vez más del joven Matsuno.
- ¿Qué ocurre? – le cuestiono Karamatsu tras incomodarse de ser observado tan atentamente.
- Nada… sólo pensaba, ¿Por qué trabajas en aquel casino? –
La pregunta fue tan directa que el otro no pudo evitar el rostro de sorpresa, se alejó lentamente de la pared de cristal – simplemente, se presentó la oportunidad – en su rostro se dibujó una leve sonrisa mientras esquivaba la mirada.
Atsushi ahora estaba más intrigado, en especial ante aquella respuesta que obviamente ocultaba algo más, sentía la necesidad de descubrir todo de aquel chico.
Sin la intención de continuar la línea de aquella conversación, Karamatsu comenzó a hablar de los peces y la belleza de esos seres, el otro le escuchaba sin entender realmente la mitad de lo que decía, al parecer Kara divagaba cuando no sabía realmente de que conversar, al menos así lo interpretó el de traje.
Tras caminar por los pasillos salieron a donde podían observar el hábitat de los pingüinos, Karamatsu se apresuró hasta la valla para poder ver mejor.
- ¿Te estas divirtiendo? – Atsushi se acercó para observar a las aves no voladoras.
- Sí, muchas gracias – una sonrisa sincera y un leve sonrojo, provocaron un fuerte latido en el pecho de Atsushi – este tipo de lugares… de niño realmente nunca visite algo así, después de todo era difícil que nuestros padres pagaran ocho entradas para cualquier tipo de atracción – sonrió de lado al confesar aquello.
- Sígueme – Atsushi tomo la mano de Kara y le llevo en dirección a unas escaleras, Karamatsu estaba por preguntar a donde se dirigían pero en cuanto bajaron quedo hipnotizado por la vista, sobre ellos había una especie de techo transparente en la cual podían apreciar a los pingüinos nadando sobre ellos.
- Es hermoso – contemplo el de azul siguiendo la trayectoria de uno de los pingüinos hasta perderlo de vista.
Atsushi desvió la atención del chico hasta su teléfono, nuevamente un mensaje de Todomatsu aparecía en pantalla, sonrió de lado y levantando el celular tomo una fotografía de Karamatsu mientras este se encontraba distraído; escribió una respuesta a su amigo adjuntando la reciente foto y la leyenda "no te preocupes, nos estamos divirtiendo" envió el mensaje y amplio su sonrisa divertido al imaginar la reacción de Todomatsu.
- ¿Tienes hambre? – Llamo la atención de Kara quien asintió mientras se acercaba – vayamos a comer entonces –
Atsushi llevo a Karamatsu a uno de los tantos restaurantes panorámicos, comieron y conversaron tranquilamente, el nini relataba historias de sus hermanos y el de traje anécdotas de trabajo, al final solo hablaron de trivialidades; sin embargo, aun cuando parecía que no tenían nada en común, ambos sentían una extraña tranquilidad al estar en compañía.
- Mi trabajo como bailarín… - hablo de pronto Kara obteniendo toda la atención del otro – realmente fue una casualidad, una tarde que paseaba sin rumbo termine perdido por aquellos lares, ese día conocí a Choroko – sonrió al rememorar aquello – la vi a lo lejos, parecía tener problemas con unos tipos así que decidí acercarme a ayudar, pero al final ella se defendió sola y en la confusión recibí uno de sus golpes – rio un poco colocando su mano en su rostro, de tan solo pensarlo aun podía sentir el puño de la chica al impactarle.
- Si estoy en lo correcto, hablas de aquella chica de lentes ¿No? – Karamatsu asintió – pero no parece alguien de mucha fuerza –
- Bueno, querían robarle algo muy preciado, bien dicen que no deben meterse con el yaoi de una fujoshi – volvió a reír ante la confusión de Atsushi – no importa – se sonrojo al ser consiente que conocía el significado del término "Yaoi", de ese y otros más gracias a Choroko – el punto es que termino llevándome al casino, ahí conocí a Osoko san, tras conversar me ofreció trabajo como mesero, en ese entonces les faltaba personal –
- ¿Cómo terminaste bailando? –
- Un día antes de las labores se me hizo fácil intentar lo que veía en las plataformas, pedí el permiso para practicar y termino gustándome, al poco tiempo me dieron el puesto de bailarín –
- Interesante – Atsushi recargo un codo en la mesa y a la vez su mentón en el puño, intrigado por la historia - ¿Qué hay de tu familia? ¿Por qué no lo saben? –
La sonrisa que mantenía Karamatsu disminuyo notablemente – No quiero que se avergüencen… además, si mis hermanos se enteran no dudo que intentarían ir a verme para burlarse… si eso pasara… - bajo la mirada –… me gusta ser Aguamarina, la atención que recibo cada que me eligen es gratificante, saber que hay personas que van solo para mirarme a mí, me hace muy feliz – volvió a sonreír – aprecio a mis hermanos, pero no puedo permitir que me arruinen esto – regreso su mirada hacia Atsushi.
El de traje por primera vez sintió un repentino calor en su rostro al observar el gesto de Karamatsu, su mirada cristalina como si estuviese a punto de llorar pero con una sonrisa de total seguridad ante su previa confesión. ¿Cómo era posible que aquel chico tuviese tantas expresiones? Conocía la sonrisa seductora que le dedicaba al bailar, la que componía cuando estaba avergonzado y la que se dibujaba en su rostro cuando estaba emocionado; y ahora esta, una sonrisa que demostraba la decisión en sus palabras y que a la vez parecía temblar como si fuese a desvanecerse en cualquier segundo. Era definitivo, quería ver todas y cada una de las expresiones que Karamatsu tenía.
Atsushi no dijo nada, no estaba seguro de cómo responder ante aquello, por fortuna para él uno de los meseros se acercó para saber si necesitaban algo más; aprovechando la interrupción Atsushi pidió la cuenta y se dispusieron a salir del lugar.
Al pasar por una de las tiendas de regalo Atsushi insistió en que Karamatsu eligiera algo como recuerdo, tras un breve intercambio de frases como "no es necesario" e "insisto", el nini termino por elegir un peluche de nutria. Tras ello, continuaron el recorrido por algunos pisos más, en cada oportunidad Atsushi le compraba lo que fuese a Karamatsu, al final terminaron con un par de bolsas cada uno.
- Insisto en que no deberías gastar tanto… - menciono Kara viendo una de los bolsas en su diestra – lo agradezco pero… -
- No es nada, el dinero es para gastarlo después de todo, ¿Te estas divirtiendo? –
- Por supuesto. Sobre todo lo que ha pasado… - Karamatsu le miró fijamente, meditando lo que estaba por decir.
- ¡Karamatsu niisan! –
El grito resonó por el pasillo atrayendo la atención de todas las personas alrededor, los dos chicos se giraron de inmediato observando a Jyushimatsu correr hacia ellos.
- ¿J-jyushi? – tartamudeo el de azul cuando el menor se detuvo en frente; unos pasos detrás el resto de hermanos se acercaban - ¿Cómo? ¿Por qué? – pregunto nervioso, en especial al sentir la mirada llena de seriedad que le dedicaba Osomatsu. ¿Por qué estaban ellos ahí?
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Ya tengo pensado lo que serán al menos dos cap más XD
Por cierto, el lugar en el que se lleva a cabo la cita si existe, busquen en google imágenes del acuario, se ve genial *w*
* Sunshine City es un complejo de edificios en el que se encuentran restaurantes panorámicos, un acuario, un planetario, tiendas y otras atracciones. Se ubica en Ikebukuro, Tokyo.
Gracias por leer n_n
