Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD... ¿Algo más?


- High School DxD –

[Eternidad]


-Una vida Juntos - Especial Rossweisse -


- Caminos -


Sentado en el suelo, sobre un sorprendentemente agradable mármol blanco… Issei observaba parte de su colección.

Recordaba una situación similar… hacia miles de años atrás… En una tierra muy lejana en circunstancias muy diferentes…

Pero allí estaba, rodeado por su colección de espadas sagradas.

Clarent, Durandal, Excalibur, Ascalon, Arondith… Caliburn.

A excepción de las espadas personales, que podían descansar en este templo dedicado a su reposo en estos tiempos de paz, el resto tenían copias realizadas mediante alquimia para poder protegerlas de mayores daños.

No quería que la tragedia de Excalibur se repitiese.

Pero Caliburn no debía de estar ahí.

Caliburn era la espada tradicional, el orgullo de la familia Pendragon, la dote con la que Uther Pendragon bendijo el matrimonio entre él y su hija Le Fay…

Una hoja a la que Arthur, su cuñado, renunció tras asentar la cabeza, desposar a su sirvienta, Ellaine-

Su etapa de aventuras recorriendo el mundo peleando con poderosos contrincantes acabó.

La espada ya no era necesaria… Y vió con buenos ojos que su yerno dispusiese de ella.

Y así había sido, el mismo había entrenado a su hijo en su uso y disciplina, logrando alcanzar un nivel maestro en su dominio.

Pero el encontrar la espada en su sitio…

Levantándose el dragón abandonó la sala, cerrando a su paso.

XXXXX

Sonriendo levemente, encontró a su hijo donde pensaba que iba a estar… En la biblioteca.

Rodeado de libros, la viva imagen de su madre.

Tomando la silla de madera frente al chico, sentándose, acomodándose, apoyando su mentón en un puño.

Sus ojos rojos se posaron sobre su hijo.

Un joven atractivo, rubio, ojos vivaces y sonrisa afable.

-¿Te he contado como conocí a tu madre?-

-Padre…- murmuro el chico sorprendido, dejando su libro a un lado.

-Esta biblioteca se levantó a semejanza a la que tenían los magos de la [Orden Hermética del Aura Dorada]… Fay nunca entendió porque…- pasando a mirar las pesadas estanterías repletas de libros y pergaminos –Pero fue en una sala como esta donde la conocí por primera vez…-

El chico recorrió la sala con la mirada también.

-Fay era una rata de biblioteca que se pasaba las horas leyendo y leyendo… Tu abuelo estaba muy enfadado con ella. Creía que semejante talento podía tener un mejor uso… Pero gracias a su sed de conocimiento y su carácter tan afable… Yo entré en la biblioteca, por aquel entonces Excalibur estaba rota y buscaba sus fragmentos… Me infiltré en la biblioteca y…-

-Secuestraste a mi madre- murmuro el chico divertido.

-No hizo falta, al ver lo que buscaba me ayudó. Fue de infinita ayuda. Le agradecí y me marché-

-¿Ya está? ¿No hubo flechazo ni nada?-

-Nada. Cada uno se fue por su banda… Hasta que me la encontré de nuevo, unos días más tarde, encerrada en una cueva-

-No entiendo-

-La chiquitina se adelantó a mí, entrando en la cueva en la que descansaba [Excalibur Dominio] y al no ser una portadora no podía salir…-

-¡!-

-Lo mejor era la colección de magos que había en el exterior. Tú pacifica, tranquila, educada y recatada madre se había revelado a tu abuelo, a la organización y se había dado a la fuga… Vaya fiesta había montado!-

-No me lo creo!- exclamo el chico divertido, dejando el libro completamente a un lado.

-Oh si, la fase rebelde de tu madre fue todo un espectáculo… Llevaba tanto tiempo encerrada entre libros, con tanta ilusión por recorrer el mundo que cuando la conocí… insistió en seguirme-

-¡!-

-Insistió tanto que inicialmente le di cuerda, dejándola venir conmigo… Una sola mirada a sus ojos radiantes de luz e ilusión al mundo mágico… Que supe que le tenía que mostrarle todas las maravillas que escondía el mundo- volviendo a mirar a su hijo –Eventualmente luchamos juntos, lloramos juntos, recorrimos tantos caminos… Y tras años y años de aventuras levantamos este sitio y decidimos tener una familia… Con los años viniste tú-

El chico sonrió emocionado.

-Y ahora, hablando contigo, me doy cuenta que fue una de las mejores decisiones que he tomado nunca-

-Padre…-

-Hijo mío, siempre os he educado tanto a ti como a tus hermanos y hermanas en la libertad de decisiones… Y si bien he querido mostraros el camino solo lo hago por seros de ayuda, aprobare y os apoyare en cualquiera que sea vuestra decisión-

Abriendo los ojos, bajando la mirada.

-Eres mi hijo. Lo que significa que llevas mis genes- señalando al chico con una perversa sonrisa –Por lo que sabes que quieres y cómo quieres hacerlo. Y no tienes que lamentarte por ello. No creo haberte educado para aceptar en silencio, sumiso, lo que el memo de tu tío te ha pedido que seas-

-¡!-

-Así que, dime, ¿Qué hace Caliburn en el santuario?-

La pregunta incomodó al chico.

-¿Te preocupa que pueda pensar tu tío si renuncias al camino de la espada?-

-¡!-

El chico apretó los puños tenso.

-N-no… Pero en parte si-

-Sabes que tu madre aceptará la decisión que quieras tomar…-

-Pero mis hermanos…-

-¿Qué pasa con ellos?-

-Se que estas orgullosos de ellos… Veo como entrenas con Kurenai…-

El moreno empezó a reír divertido.

-¿Es por mi?- volviendo su atención al rubio –Hijo mío, Kurenai es mi primogénito, y sé que corre el rumor de que es mi predilecto… Como con tu madre y tus tías, os quiero a todos por igual-

-¡!-

-Y si decides dejar la espada y tomar la pluma no me harás sentir menos orgulloso-

El rubio lo miró sorprendido.

-Es más, me sentiré tremendamente orgulloso si sigues el camino de tu madre, se que estará muy contenta por ello-

-¿E-en serio no te importa?-

-¿A mí? Solo me importa lo que te importa, hijo mío. Y entre tú y yo, creo que haces bien. En un mundo repleto de misterios y cosas por descubrir… El estudio de las artes místicas es mucho más interesante-

-¡!-

-Sabes defenderte, deja que Caliburn cuide de ti cuando salgas de aventuras- levantándose, acercándose al chico, revolviendo su cabello, besando su cabeza –Deja al idiota de tu tío y abuelo a mi… Y ve pensando donde quieres estudiar-

-¡!-

-Tus madres son mujeres increíblemente versadas en la magia, pero creo que la experiencia de una educación en una academia como yo mando-

-¿Cómo dios manda?-

-¿No es lo mismo?-

El chico rió divertido.

-Miraré con detenimiento que academia es la mejor, padre- levantándose.

-Se que tomarás una buena decisión- observando como el chico salía corriendo.

-Padre!-

Girándose, mirando al chico en la entrada de la sala.

-Dime-

-Se bueno con el tío y el abuelo-

-Más quisieras-

Divertido… el actual heredero del linaje Pendragon se alejó para reunirse con sus hermanos.

-Padre va a estar muy disgustado- murmuro una voz femenina, juguetona, tras una de las estanterías.

-Mira lo que tiempo… el estirado de Uther furioso… Qué raro. No me imagino a ese hombre enfadado-

-Eso es cierto… Mi hermano no estará contento-

-Tu hemano me echará la culpa…- murmuro el hombre recorriendo la sala con la mirada, empezando a caminar en la oscuridad –Primero haberle quitado a su hermana… luego haciendo que su yerno no siga su camino…-

-Eres un dragón muy malo…-

-Mis hijos serán lo que quieran ser, y si quiere ser mago haré que sea mejor que el mismísimo Ambrosius-

-Te preocupas por tus hijos…-

-Siempre… Son mi mayor orgullo… Porque son mi fruto con vosotras…- susurró Issei tomando a la belleza rubia por la cintura.

-Issei-

-Por lo que veo aun quedan vestigios de esa chica intrépida… Escuchando a escondidas…- recorriendo el vientre de la chica, acariciando el cuello de la mujer con sus labios.

-Venia a buscarte y te encontré hablando con nuestro hijo, parecía una conversación importante y os he dejado… Issei!- exclamo la mujer divertida, girándose, buscando a su marido, mirándolo a los ojos.

-¿Estas satisfecha con lo que has escuchado?-

-Satisfecha, no. Orgullosa-

-Bien… Porque podríamos darle un pequeño premio a este dragoncito bueno… Y de paso darle un hermanito a…-

-Mmm… Eso suena tentador…- ronroneó Le Fay besando con pasión a su esposo… antes de separarse a la fuerza de un empujón – Pero no habrá premio hasta que este supuesto buen dragón… demuestre lo bueno que es con mi hermano y mi padre-

-Le Fay…- protestó el moreno divertido.

-Después de ver si es bueno o no… tendrá una recompensa apropìada…- levantándose la falda unos instantes, revelando su delicioso trasero.

Coqueta se cubrió, moviendo seductoramente su cintura, lanzándole un beso, abandonando la estancia.

-Tengo a las mejores esposas del mundo- murmuro el hombre caminando hasta la mesa, acariciando los pesados libros que estudiaba su hijo –Y a unos hijos igual de excepcionales… ¿Qué mas podría pedir?-

XXXXX

-Que hace el lagarto aquí- gruñó Uther Pendragon mirando con desprecio al dragón.

-Mi adorado y querido suegro… ¿No me vas a dar un abrazo?-

-Muérete lagarto- gruñó con desgana agarrando con fuerza su baston.

-Pero mi querida y encantadora suegra es otra historia…- murmuro el hombre abrazando a la mujer –Un placer volver a verte-

-Madre, padre- sonrió Le Fay abrazando a su gruñon padre.

-¿No ha venido mi querido nieto?- pregunto Grace mirando por encima de los hombros de su hija.

-Ocupado. Quiere estudiar magia, esta con sus hermanos de ruta turística por todos lados…-

-¿Magia? ¡No! Espada! Recibió la reliquia familiar!- exclamo el hombre furioso.

-Tonterias, mi hijo estudiará magia. En lugar de rebuznar podrías hablar con tu hijo, para variar. Y pedirle que espabile un poco y te de otro nieto. Os cederemos encantados a Caliburn para que continue con el legado familiar-

-Has estropeado a mi hija, has estropeado a mi nieto, cabron!-

-¿Estrepear? Mira a tu hija anciano…- exclamo el hombre tomando la mano de Le Fay, acercándola a él.

La mujer vestia una camisa azul y una falda corta blanca con unos zapatos a juegos, el cabello, recogido con elegancia.

Una autentica belleza.

-Le Fay será un eterno bellezon… Gracias a nuestro contrato de amor, fidelidad y sexo duro... a perpetuidad-

-¡Suelta a mi hija cretino!- exclamo el anciano intentando golpear al hombre con su bastón.

-¿Entonces ha dejado el camino de la espada?- preguntó Grace.

-Así es, lo sabia desde hacia tiempo. Pero estaba profundamente cohibido y no quería decirlo- respondió el moreno dejando a la rubia tras besarla dulcemente.

-Pobre… La presión de la familia es grande-

-Estamos hablando con Mephisto, pero queremos que visite la Ciudad Esmeralda- intervino Le Fay sentándose junto a su esposo.

-Blasfemia! La Orden Hermetica es la mejor opción-

-En realidad la Ciudad Esmeralda es la mejor opción, mi adorable Lavinia lo esta preparando todo ahora mismo, nuestro hijo ya estudia allí y estoy contento con sus estudios-

-La Ciudad Esmeralda…- murmuro Grace ilusionada.

-Podrá visitarlo y conocer la ciudad, Grace- dijo Issei tomando la mano de su esposa.

-Me encantará- girándose hacia su marido –Y así sacaré a pasear a este anciano gruñón-

-A mi no me saca a pasear nadie!-

-¿Os vais a quedar a comer?-

-No, no… Grace, estaría muy contento de volver a probar tu deliciosa comida… Pero hoy es un día privado en el que quiero disfrutar de la exquisita experiencia que es tener a su hija a mi lado-

-Jojojo. Lo entiendo perfectamente, cariño- sonrió la mujer divertida, su hija estaba completamente sonrojada.

-Depravado! Sinvergüenza! Miserable!-

-Paseo, museo, cine, hotel. Pack completo Grace, llevo semanas preparándolo!-

-Aléjate de mi mujer, cerdo!-

-Le va a encantar! Adelante, cuida de mi hija, Issei- murmuro Grace divertida.

-¿Os recuerdo que estoy aquí?- pregunto Le Fay roja.

-Pues os dejamos! Grace, gruñón, vuestros nietos estarán encantados de volver a veros, venid cuando queráis-

-Dale recuerdos a mi hermano y a Ellaine, dile que quiero verla!- exclamo Le Fay sonriente.

-Por supuesto que lo haremos! Muchas gracias por venir- sonrió Grace Pendragon viendo como la pareja se marchaba por un círculo mágico –Cariño, tu hija es feliz. ¿Cuándo vas a aceptarlo? Lo ama, cuida de ella y la quiere-

-Grrrr-

-Nuestra hija es feliz, abuelo gruñón-

XXXXX

-Entre tú y yo… Nunca me han convencido estas convenciones- murmuro Issei pegado a su esposa, observando la exposición de magia frente a ellos.

Le Fay miraba a lado y lado.

-Mira que te lo dije… Dosifica…- murmuro Issei divertido –Si te lo empollas todo luego no te quedará nada por estudiar…-

-El conocimiento no tiene límites-

-Eso no te lo crees ni tu… Frente a ti tienes un ejército de círculos mágicos dibujados por eminencias de todo el santo mundo… Y te los conoces todos-

-Algo habrá…-

-Quieta parada bombon- tomándola suavemente del brazo, continuando el camino.

-Ise! La exposición!-

-Eso es una tontería que no sirve para nada- murmuro el hombre bajando la mano hasta su trasero.

-Ise-

-¿Mmm?-

-Tu manita pervertida-

-Eso carece de cualquier tipo de importancia… Amada esposa mía… Tenemos una reserva en un hotel cojonudo, una reserva que me ha costado un cojon de conseguir-

-¿Qué quieres hacer que pueda hacernos perder esa cena?- ronroneó Le Fay pegándose a su marido.

-¿Este dragoncito ha sido bueno?-

-Ha sido bueno-

-Ha sido bueno-

-¿Ha sido el mejor?-

-Ha sido bueno-

El hombre negó con la cabeza.

Separándose lentamente.

-No, ser bueno no es aceptable. Necesito el premio de "el mejor de los dragoncitos"-

Le Fay se sonrojó violetamente.

Adoraba cuando sus esposas, pese a años de matrimonio, seguían reaccionando así.

-Pues es tu nota… No te la voy a cambiar, no soy tan sencilla, cariño-

-Y no te olvides de que el resultado también es el mejor… Quiero el paquete completo-

-¿C-completo?-

-Lo quiero todo… de mí- pegándose a la chica –Toditos los agu…-

-¡Vale! Vale!- exclamo la mujer roja tapando la boca de su marido -¿Qué ofreces?-

-El mayor de los premios…- chasqueando los dedos… transportándolos a la dimensión Ryuuteimaru.

-¿Oh?-

-Antes del regalito… Quiero que me prometas que estaremos solo unas horas…-

Señalando un punto en concreto de la sala.

Un pequeño altar de piedra.

Un libro sobre el mismo.

La mujer perdió la respiración.

-¿Eso es…-

El hombre no respondió, solo miró el libro.

Curiosa la chica se acercó emocionada, tocando el libro.

Reaccionando al instante el libro empezó a brillar, convirtiendo toda la sala en una dimensión artificial.

Una sala blanca… sin fin. No veía el techo. No veía el final. No veía el fondo.

Solo estanterías con libros y más libros.

-E-esto es…-

-El Historiador- murmuro Issei flotando junto a la mujer –Un Lantiano, un antiguo conocido mío…-

-Esto es… ¡Es el registro Akashiko!- exclamo la mujer incrédula, llevándose las manos a la cara.

-Todo el conocimiento escrito, transcrito, de la historia de este mundo… El conocimiento de miles de años…-

-¿C-como?-

-No es el original… A su creador le inspiró su ansia de conocimiento… y me hizo el favor de darte un adelanto de lo que podrías llegar a tener-

-¿Dónde está? ¿Cómo puedo conocerle?-

-Las pistas están aquí… Depende de ti encontrarte con él…-

Maravillada la mujer se volvió hacia su marido.

-Feliz cumpleaños, Le Fay-

Llorosa voló hasta echarse a sus brazos, besándolo con fuerza.

-¿Ahora soy el mejor de los dragoncitos?-

-Eres el mejor de los esposos- lloró Le Fay contenta.

-Lo mejor para mis chicas…-

-Y la mejor de las respuestas para mi amado…-

-¿Mmm todo?-

-Más que eso… Hablaré con mis hermanas… todo de todas… al mismo tiempo… ¿La mejor de las recompensas?-

-Oh si…- respondió el moreno comiéndose a besos a su esposa.


-FIN-