En aquella suite sólo se escuchaba el tranquilo respirar de una persona recostada en la amplia cama, su cuerpo desnudo era cubierto por una suave sábana blanca.

Karamatsu abrió los ojos con una gran calma, disfrutando ese lapso de segundos en los que la inconsciencia aún está presente y no se tiene idea alguna del pasado o futuro. Desafortunadamente la dulce ignorancia no duro mucho; se enderezo de golpe y un leve dolor en la cadera le hizo recordar de inmediato lo que había hecho en la noche. El recuerdo de Atsushi acariciando su cuerpo, besándolo y… su rostro enrojeció por completo, se cubrió con ambas manos como si con ello la vergüenza pudiese abandonarle.

Tras un momento decidió levantarse, en cuanto quito la sabana, además de notar que no tenía una sola prenda encima, se percató de que su cuerpo había sido limpiado, no poseía ni un rastro de algún fluido; no pudo evitar sonreír al pensar que Atsushi se había tomado tal molestia. Se giró para recién advertir que era el único en la cama ¿En dónde estaría el otro? Envolvió su cuerpo con la tela y se levantó a buscarle en el baño, no lo encontró, en cambio, hallo su ropa doblada cerca del lavabo.

Sn pensarlo demasiado entro a ducharse. El agua recorriendo su piel le hacía sentir una gran tranquilidad, tenía un conjunto de sentimientos aun sin descifrar, pero pese a ello mantenía una sonrisa.

"Entiendes que solo juega contigo, ¿No?"

Escucho con claridad a Osomatsu en su mente provocando que su sonrisa se borrara en un segundo.

"… sólo quiere pasar la noche contigo y después botarte"

- No es así… - susurro cubriendo sus oídos, rogando por que la voz de su hermano mayor dejara de causarle tal incertidumbre. Él quería creer que Atsushi realmente era un buen sujeto, quería pensar que no había sido utilizado, pero al meditar que se hallaba solo en aquella habitación no hacía más que aumentar sus dudas.

Termino de bañarse y vestirse, se mantuvo sentado en la orilla de la cama en espera de que el otro regresara, a sabiendas de que no sabía dónde ir a buscarlo o bien, podría toparse con uno de sus hermanos. No podía dejar de pensar en lo que había ocurrido entre él y Atsushi, al inicio simplemente se dejó llevar por el calor del momento, pero conforme avanzaban los besos y caricias comenzó a crecer en su pecho un sentimiento bastante agradable que no lograda definir, para ello necesitaba hablar con el castaño y confirmar si el sentir era mutuo.

Tocaron a la puerta de la suite, Karamatsu se levantó con emoción y se apresuró a abrir.

- Buenos días Karamatsu –

Frente al segundo hermano se mantenía sonriente el mayor de los Matsuno.

- ¿Osomatsu? – el nombrado sin borrar la alegre expresión entro a la habitación bajo la atenta mirada del menor.

- Vaya, esta es una habitación genial – paseo la mirada por el lugar.

- ¿Qué haces aquí? – Karamatsu cerró la puerta.

- ¿Qué pregunta es esa? Es obvio que vengo por ti, ya debemos ir a casa –

- Pero yo… - giro el rostro pensando en sus palabras.

- ¿Qué ocurre? ¿Acaso esperabas a alguien? – No obtuvo respuesta – espero que no, porque Atsushi se fue hace rato –

- ¿Eh? –

Esta vez Karamatsu le miro confundido por lo dicho.

- Le dejo dicho a Totty que tenía negocios o algo así, sólo se fue, ni siquiera se despidió, ¿Puedes creerlo? –

- Debe ser un error, él no pudo simplemente irse – Karamatsu intentaba sonreír, se esforzaba en creer en sus propias palabras.

- ¿Por qué no? ¿Por qué se acostó contigo? –

El de azul palideció.

- Debiste escucharme, ahora que obtuvo lo que quería era simple para él esfumarse – avanzo hasta quedar junto a su hermano – vamos, no llores, tu onii chan está aquí – revolvió su cabello en un gesto cariñoso.

Karamatsu paso una mano por su mejilla ¿En qué momento empezó a llorar?

- Tranquilo, tu hermano mayor esta para protegerte – le abrazo suavemente.

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- Así que... – Todomatsu tomó un sorbo de su café – en resumen, eres un idiota –

Atsushi suspiro ante el comentario de su amigo.

Ambos chicos estaban frente a frente en una de las mesas del área de café, con sus respectivas bebidas llevaban un rato conversando.

- No creí que esto pasaría… - Atsushi paso una mano por su cabello – pensé que mantenerlos informados de donde estábamos los tendría tranquilos, en especial a tu hermano mayor –

- Pues ya viste que no fue así –

- ¿Cómo iba a saber que se llevaban tan mal con Karamatsu? Son hermanos después de todo –

- Te digo que lo malinterpretas, no es que lo odiemos o algo así… es, complicada la relación –

- Pues vaya que es complicada, aun no creo que simplemente vinieran hasta aquí para arruinarle el día – frunció un poco el ceño.

- No lo entenderías, aunque detesto admitirlo, es algo que solamente como sextillizos comprendemos –

- Que tontería Todomatsu, poner su hermandad como pretexto para encubrir sus celos es absurdo – se levantó notablemente molesto.

- No, absurdo es que te pongas así cuando ni siquiera conoces a mi hermano –

- ¿Y tú lo conoces? Apuesto que ni siquiera sabes lo más básico de él, la música que le gusta, el programa de tv que ve por las tardes, lo mucho que le gusta cocinar y cuanto ama ser agua-… - por inercia cubrió su boca.

- ¿Ser agua? ¿Eso qué significa? Y a todo esto, ¿Cómo sabrías esas cosas? Hasta donde se solo llevan un par de días de conocerse –

- Sólo me tomo una comida averiguar esos detalles. Terminamos esta conversación, debo regresar a mi habitación, por favor dile a tus hermanos que pueden estar seguros que llevare a Karamatsu a casa más tarde –

Atsushi se retiró, Todomatsu termino su café con total calma y se encamino a la habitación del resto de sus hermanos.

Cuando el menor de los Matsuno llego a la puerta de la habitación cuádruple solo necesito tocar un par de veces para que le abrieran de forma abrupta.

- ¡Todomatsu! ¿Has visto al idiota? – Choromatsu lo sujetaba de los hombros zarandeándole desesperado. Totty miro el interior del cuarto ubicando a Ichi y Jyushi sentados en una de las camas.

- Supongo que hablas de Osomatsu niisan – pregunto al notar la ausencia del mayor – no lo he visto -

- ¡Ese maldito inútil! – vocifero molesto entrando a la habitación y caminando de un lado a otro.

Totty miro a sus otros hermanos en espera de una explicación.

- Osomatsu niisan se llevó las llaves del carro – comento divertido Jyushimatsu.

- Y nuestro dinero – completo Ichimatsu.

- ¿Qué? ¿Cómo volveremos ahora? – Totty estaba a punto de exaltarse tanto como el tercer hermano, pero el sonido de su teléfono le distrajo – Que suerte, es Atsushi, le pediré dinero – suspiro aliviado y respondió mientras los otros tres le miraban esperanzados - ¿Eh? ¿A qué te refieres con que Karamatsu niisan desapareció? – Confundido miro al resto que compartían la expresión de incertidumbre – sí, estoy con el resto de mis hermanos, claro – finalizo la llamada y miro a Choromatsu, el mayor golpeo levemente su frente al comprender la situación.

- Ese idiota… - murmuro el de verde fastidiado.

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Osomatsu conducida con calma, Karamatsu como copiloto se mantenía en silencio, observando por la ventana.

La vieja camioneta de Iyami había sido tomada "prestada" por el Matsuno mayor, por lo que no tenia prisa alguna de devolverla y escuchar los reclamos del dueño.

- ¿Qué te parece si vamos a beber algo? - Osomatsu propuso con una gran sonrisa, Karamatsu simplemente asintió sin girar a verle - Hace rato que no vamos con Chibita - mencionó el mayor, pero al igual que en cada uno de sus intentos no obtuvo respuesta.

El camino continuó en total silencio.

En cuanto llegaron al puesto de oden Osomatsu no dudo en ordenar dos cervezas y un poco de comida.

- ¡Delicioso! - exclamo el de rojo tras un sorbo a su bebida - ya me hacia falta -

- Al menos espero pagues esta vez, maldita sea - vociferó el cocinero con su acostumbrado carácter.

- Por supuesto, nuestros hermanitos pagan hoy - respondio con cinismo mientras sacaba los monederos robados colocándolos sobre la mesa.

- Oye... - Chibita se inclino lo más que pudo por sobre la comida - ¿Que le ocurre a Karamatsu? - pregunto en un murmullo mirando al susodicho que se mantenía con la vista baja, el plato de comida y la cerveza estaban intactos.

- Tuvo un mal dia - respondio con simpleza Osomatsu tomando de golpe lo que le restaba en el tarro.

- Osomatsu, vayamos a casa – hablo en voz baja y con cierta pesadez; se levantó y comenzó a caminar sin molestarse en esperar respuesta o al menos despedirse de su amigo.

El mayor suspiro, saco algo de dinero y se lo entrego al cocinero junto a las llaves de Iyami pidiéndole en el proceso que se las regresara al mayor cuando lo viese. Se apresuró a alcanzar a su hermano, anduvieron uno al lado del otro sin decir nada.

Cuando los dos Matsuno mayores llegaron a la puerta de su casa ya comenzaba a atardecer, no habían dado más de un paso en el interior cuando el tercero apareció para zarandear a Osomatsu por los hombros.

- ¡Maldito hermano inútil! ¡¿Cómo pudiste abandonarnos de ese modo?! –

Por detrás de Choromatsu aparecieron el resto de hermanos divertidos ante la escena.

- Relájate pajamatsu, están aquí ahora, no sé de qué te quejas – intentaba el mayor aminorar el regaño con su lógica.

- ¡Eres de lo peor! – Finalizo con un golpe que derribo al de rojo – y para colmo, te llevaste nuestro dinero –

- En serio que caíste muy bajo Osomatsu niisan – Totty se acercó con teléfono en mano para fotografiar a su hermano en el suelo – si no fuera por Atsushi no habríamos podido regresar –

Ante la mención del castaño los menores parecieron compartir pensamiento y de inmediato fijaron su vista en Karamatsu, el segundo hasta el momento se había mantenido quieto cerca de la entrada, siendo ignorado como de costumbre, pero ahora que tenía la atención de sus hermanos no sabía cómo disimular, evitando la mirada se dispuso a subir sin decir absolutamente nada.

La tensión podía sentirse en el lugar, Osomatsu tras recuperarse del golpe simplemente se levantó y con su usual despreocupación aviso que se iría a jugar al pachinko; los menores tardaron en recordar que el mayor traía aun el dinero robado.

El día continuo sin novedades, con discreción, cada hermano movido por la curiosidad había subido para ver a Karamatsu, lo encontraron en cada momento dormido sobre el sofá.

Ni Osomatsu ni Karamatsu estuvieron presentes para la cena.

Para el momento de dormir, Osomatsu apareció apestando a alcohol, ayudado por Jyushi fue literalmente lanzado en el futon; ninguno de los menores se atrevió a mover a Karamatsu de su lugar en el sillón, siendo Choromatsu quien al menos considero colocarle una cobija encima.

Sin saberlo, sólo cuatro de los sextillizos fueron capaces de conciliar el sueño.

A la mañana siguiente el ambiente en casa de los Matsuno se mantenía con total normalidad, cada uno dedicado a sus actividades del día, incluyendo al segundo hermano que actuaba tan doloroso como acostumbraba; sin embargo, claro era que estaba ocultando algo al igual que el mayor. Cuando alguno de los menores intentaba a su manera de saber lo ocurrido, simplemente les ignoraban o cambiaban de tema.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Dos días habían pasado desde la cita y la familia había notado un claro cambio en Karamatsu, a pesar de continuar con sus frases extravagantes, el segundo hermano se había mantenido dentro de casa, negándose con absurdas excusas a salir; comenzando a pasar bastante tiempo sobre el tejado con su guitarra. Tampoco usaba su polera azul y se negaba a decir la razón.

A tan solo un par de calles de distancia de la residencia Matsuno, Atsushi detuvo de golpe su auto ante una presencia amarilla a mitad de la calle, apagando el motor bajo con total calma.

- ¿Es broma? – Cuestiono el castaño con cierto cansancio – dame un respiro, acabo de sacarlo del taller –

- No puedo lastimarte a ti, Totty se enojaría, pero Osomatsu niisan dijo que el carro no importaba – con su enorme sonrisa Jyushimatsu balanceaba su bate al frente con cierta emoción.

- Solo necesito hablar con él –

- No te dejare acercarte – la sonrisa del quinto hermano fue disminuyendo – algo le hiciste a Karamatsu niisan y ya no sonríe como antes… no te dejare lastimarlo más – apoyo el bate sobre el suelo con decisión.

Atsushi chasqueo la lengua, esta era la cuarta vez que le impedían el paso, Todomatsu tampoco le estaba ayudando mucho, por más que le pedía hablar o saber algo de Karamatsu este simplemente le estaba ignorando, llamar a la casa tampoco estaba funcionando, el castaño se quedaba sin ideas para intentar acercarse al bailarín.

- ¿Te iras o no? – cuestiono amenazante el de amarillo.

Atsushi medito aquello, realmente quería hablar con Karamatsu, entender lo ocurrido la última vez en el hotel, la razón de su repentina desaparición y saber si él había cometido algún error.

- No – hablo con firmeza y trago pesado al ver como se acercaba Jyushimatsu.

- Es suficiente Jyushi –

Ambos miraron a otro hermano cerca de ellos.

- ¿Ichimatsu niisan? - le miro curioso ante su repentina presencia.

- Has hecho bien, pero yo me encargare ahora – se acercó y le extendió una paleta al menor que sonreía complacido por el regalo.

- Pero Osomatsu niisan me dijo… - intento debatir mientras ya saboreaba el dulce.

- Lo sé, pero es mi turno, deberías ir a practicar –

Jyushimatsu no pensó mucho en aquella oferta y se despidió de su hermano mayor totalmente contento de poder jugar un rato.

- Presiento que tú eres capaz de dañar algo más que mi auto – hablo Atsushi desanimado.

El rostro de Ichimatsu se ensombreció junto a una diabólica sonrisa.

"Tal vez como espíritu podría contactar con Karamatsu" fue el pensamiento de Atsushi al observar al cuarto hermano.

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Gracias por leer n_n