Osomatsu se encontraba en la ventana de la recamara fumando, sobre el marco descansaba un cenicero con al menos cuatro colillas apagadas.
- Idiota... - murmuró con molestia antes de dar otra calada al cigarrillo. Aquel insulto iba para el segundo hermano y para el mismo.
El mayor era casi consiente de algunos de los errores que había cometido, aferrándose a que ciertas ideas fueron las correctas, después de todo, él sólo buscaba proteger a su idiota y despistado hermano menor.
Karamatsu llevaba fuera más de una semana y no sólo se había marchado sin despedir, sino que halló el modo de llevarse sus pertenencias sin toparse a ningún hermano, lo único que dejo fue la polera azul; el de rojo sospechaba que su madre estaba en complicidad con el segundo para haber logrado tal hazaña, esa idea le estaba molestando ¿Su madre sabría todo lo ocurrido? ¿Estaría al tanto de la relación entre Kara y Atsushi? ¿Le habría contado que él impidió que se contactaran? Paso la mano libre por su cabello despeinándose un poco; si Matsuyo estaba al tanto seguramente pensaba que su hijo mayor no era más que una sanguijuela egoísta.
Tanto deseaba mantenerse en su cómoda vida de nini junto a los otros cinco que reaccionó de la peor manera al saber que uno podría comenzar a alejarse; al final lo arruinó todo. Para colmo, el resto de los menores estaban enojados con él; Choromatsu no perdía oportunidad de restregarle que le había advertido de las consecuencias; Ichimatsu ocasionalmente le dirigía un insulto o comentario sarcástico; Jyushimatsu era el más dolido, tras saber que el mayor le había mentido para utilizarlo simplemente dejo de hablarle; Todomatsu le recriminaba el haberlo involucrado, aunque claro, el menor de todos sabía que tenía gran responsabilidad en lo hecho, pero le era más fácil culpar al de rojo.
Se terminó el cigarro y lo apago en el cenicero, estirándose un poco se decidió a realizar su siguiente movimiento.
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Karamatsu finalizó su tarea de aspirar el departamento, sonrió satisfecho y miro a su alrededor, todo lucia impecable, aunque no era que el lugar se ensuciara mucho, de igual modo se sentía feliz de ser útil. Tras guardar la aspiradora se quitó el pañuelo azul de la cabeza y el delantal blanco, decidiéndose así a tomar un breve descanso en el sofá.
Todo era tan diferente ahora para el ex nini, sin planearlo una rutina se hizo presente entre él y Atsushi; Karamatsu se levantaba temprano para preparar el desayuno, el castaño se iba a trabajar mientras él se encargaba de las labores domésticas, pasaba el rato con su guitarra o viendo tv en espera del otro, dependiendo de la hora de llegada del mayor turnaban entre cenar en casa o fuera, si Karamatsu iba a trabajar Atsushi se encargaba de ir por él. Karamatsu se sentía como si fueran una pareja real... ¿O acaso lo eran?
Atsushi respetaba su espacio inclusive cuando dormían, lo mejor que podía, ya que en un par de ocasiones le había robado algún beso, además de que no dejaba de decirle lo que sentía cuando tenía oportunidad, momentos en los que Kara se quedaba callado sin saber que responder. Definitivamente era un tema que debían hablar, en especial ahora que comenzaba a aceptar los sentimientos despertados por Atsushi.
El joven Matsuno reviso la hora en su teléfono, debía darse una ducha antes de ir a trabajar.
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En las puertas del casino un hombre fornido discutía por tercera vez en la semana con un chico de polera azul.
- Te digo que trabajo aquí - insistía el joven.
- No me has mostrado tu uniforme, tú no eres Matsuno -
El otro rechisto en respuesta y tras una maldición se dio la vuelta dándose por vencido. Osomatsu se quedaba sin ideas para intentar encarar al segundo hermano y al parecer la tal Osoko prohibió la entrada para el resto de sextillizos. Pateo una ya abollada lata por el camino, deteniéndose frente a un callejón en cuanto escucho una voz conocida. Una rápida vista al interior y logro divisar una polera rosada, junto a un sujeto.
- Te digo que te equivocas de persona - aseguró con firmeza Todomatsu manteniendo sus manos al frente esperando así que aquel tipo mantuviera su distancia de él.
- Por favor Aguamarina, soy un gran admirador, amo ver tus espectáculos, sólo estoy pidiendo un abrazo - un hombre de traje beige, alrededor de los cincuenta y canoso daba pasos cortos hacia el menor.
- Si se acerca más, juro que va a arrepentirse - advirtió con seriedad.
- Sólo un poco de-... - su frase fue interrumpida cuando Todomatsu le propinó una patada en la entrepierna haciéndolo caer de rodillas.
- Se lo advertí - el menor sonrió de lado.
- I-infeliz... - se quejó levantándose levemente - lo pagarás - advirtió.
- Disculpe... - se escuchó una tercera voz detrás del hombre.
Cuando el tipo se giró, lo último que pudo ver fue un rostro similar al del chico de rosa puesto que un puño directo al rostro lo noqueo.
- Osomatsu niisan, ¿Qué haces aquí? - inquirió el menor observando a su acosador inconsciente.
- ¿Cómo sabes quién soy? - el mayor señaló la polera azul.
- Karamatsu niisan tiene una mirada aterradora cuando se enoja, además ese tipo de golpe te identifica... Y claro, esa prenda ha estado en casa desde que él se fue -
Osomatsu bufo antes la respuesta, detestaba que el menor actuará como un sabelotodo.
- En todo caso, ¿Qué se supone que hacías en este callejón con un pervertido? - se cruzó de brazos el mayor.
- Nada de lo que tu pervertida, mente piensa - se defendió de inmediato - ese tipo sólo me confundió con Ka-... - por inercia cubrió su boca.
- ¿Ka? ¿Te refieres a quien yo creo? - su gesto se volvió más serio.
- Bien, igual planeaba contártelo; una tarde vi a Atsushi conducir hacia este rumbo por lo que he venido un par de días para intentar verlo nuevamente y contactar con nuestro hermano... Luego este tipo me abordo, en torno a lo que dijo y algunas cosas que mencionó Atsushi, parece que niisan trabaja por aquí cerca con el seudónimo de Aguamarina -
Osomatsu se mantenía en silencio, analizando lo dicho por el menor - ¿Por qué un mesero necesitaría apodo? - en voz baja pregunto más para sí mismo, también había escuchado al tipo del suelo mencionar un espectáculo, ¿En qué estaba metido Karamatsu?
- ¿Eh? - Totty le miraba confundido, el mayor no parecía sorprendido con su descubrimiento.
- ¡Lo tengo! - Osomatsu sujeto la mano de su hermano y comenzó a llevarlo con prisa por la calle.
- ¡Aguarda! ¿Qué ocurre? -
- Ya sé cómo descubrir el secreto de Karamatsu - anunció sonriendo sin detener el paso.
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En la residencia Matsuno los hermanos restantes se encontraban descansando en la habitación usual; su paz fue interrumpida cuando la puerta se abrió de golpe, Osomatsu estaba en el marco con una gran sonrisa, detrás de él Todomatsu parecía confundido.
- ¡Alístense! Vamos a salir - ordenó el mayor.
- ¿De qué demonios hablas? - Choromatsu le miraba como si estuviese loco - ¿Y por qué traes eso puesto? -
- Necesitamos ropa, Totty ¿Podrías conseguirme algunas prendas? - el mayor ignoro por completo al tercero.
- ¿Para qué? - Todomatsu estaba igual de desconcertado que el resto.
- Chicos, vamos a ver a Karamatsu trabajando -
Ninguno respondió.
- ¿Qué les pasa? ¿No quieren ir? -
- No estoy seguro de que debamos - murmuró Choromatsu.
- Vamos, es la oportunidad perfecta para que se aclare todo, Jyushimatsu... - se acercó al de amarillo quien se mantenía en silencio - podrás decirle a Karamatsu que todo fue culpa mía y podrán volver a cantar juntos ¿No? -
El quinto hermano no pudo evitar sonreír ampliamente.
- ¡Vamos, vamos, vamos! - comenzó a gritar emocionado dando pequeños saltos.
- ¿Nos acompañan? - pregunto el mayor al resto.
Los tres menores consideraban entre ir o no, después de todo, más de uno quería disculparse por lo ocurrido; aunque en realidad, más allá de la culpa, la curiosidad de saber en que trabajaba el segundo hermano los estaba carcomiendo.
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En el casino el ambiente se encontraba animado, en una de las tantas mesas un joven atraía las miradas por la forma en que jugaba y se desenvolvía. El chico de camisa roja sonreía ampliamente, su cabello peinado hacia atrás y unas gafas oscuras le daban un toque de sensualidad; su vestimenta se completaba con un pantalón, corbata y zapatos negros
- Osomatsu niisan... - murmuró Choromatsu detrás de él - ¿Podemos irnos ahora? -
El tercer hermano usaba una peluca corta verde claro, medias oscuras, un entallado vestido azul y tacones del mismo color.
- Relájate Choromi~ llevo una buena racha - canturreo aquel sobrenombre y sonrió con burla.
- Pensé que veníamos por Karamatsu niisan y no lo he visto en ninguna parte - se quejó ahora Todomatsu al otro lado del mayor.
El más joven vestía una falda café, peluca castaña, calcetas blancas, suéter rosa y zapatos del mismo tono.
- Tranquilas chicas... Todo a su tiempo - sonreía ampliamente al revisar la mano que le había tocado.
Los dos menores rechistaron en respuesta.
Choromatsu miro en dirección a las máquinas, los otros dos hermanos se divertían con total despreocupación.
Jyushimatsu traía puesto un vestido rojo, zapatillas del mismo color y una peluca rubia de dos coletas. Junto al quinto hermano Ichimatsu vestía el traje azul cielo que acostumbraban en ocasiones y su disfraz consistía principalmente en un bigote falso.
- ¿Por qué Ichimatsu niisan no tuvo que someterse a la misma vergüenza que nosotros? - pregunto Totty al tercero haciendo un mohín.
- Porque él fue más listo - respondio con sufrimiento.
- Listo - Osomatsu rodeo por los hombros a los menores - señoritas, es hora del siguiente paso - la sonrisa burlona provocaba escalofríos en sus acompañantes.
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En el piso superior del casino, pocas personas ocupaban lugar en los sillones. Divididos en dos grupos los hermanos Matsuno se encontraban relativamente cerca.
- ¿Que es este lugar? - Choromatsu pregunto en voz baja al mayor.
- ¿Karamatsu niisan trabaja aquí? - cuestiono Totty al otro lado de Osomatsu.
- Tranquilos, disfruten la estadía, pidan algo de beber, yo invito - se asomó ligeramente por sobre el sillón para alcanzar a ver a los otros dos hermanos - eso también va para ustedes, yo invito - Los menores asintieron.
En cuanto los Matsuno subieron y tomaron asiento, les ofrecieron un menú de bebidas del cual ninguno se atrevia a pedir algo, temerosos del costo y cohibidos por el ambiente se mantenían en espera de ver a Karamatsu sirviendo algun trago.
- No creo que esto sea buena idea - menciono Choromatsu sin despegar la vista de una pelirroja que giraba con gracia en una de las plataformas.
- Si, se nota que no lo disfrutas Pajamatsu - respondio divertido el de rojo.
Osomatsu se estiró un poco, no habia visto al segundo hermano en el rato que llevaban ahí, tal vez no asistio a trabajar o quizá se encontraba en donde las mesas de juego. Volvió a girar sobre su lugar para ver a los otros dos menores, estaba por preguntarles si estaban listos para pedir pero se detuvo al notar la expresion de sorpresa en ambos, siguió la mirada de sus hermanos hasta una de las plataformas lejanas.
- Karamatsu... - murmuró incrédulo ante lo que veía atrayendo la atención de sus acompañantes al mismo punto.
Karamatsu se movia ágilmente en la plataforma, dando giros y sonriendo seductoramente tenia cautivado a su cliente del momento. Su show recien comenzaba, las botas y el sombrero era lo único que se habia quitado hasta el momento.
El resto de sextillizos se habían levantado por inercia, dando un par de pasos para mirar mejor y cerciorarse de lo que presenciaban.
Cerca de los vestidores Osoko conversaba con Atsushi quien habia salido temprano del trabajo, ambos, ajenos a la presencia de los hermanos.
Karamatsu subió a lo más alto del tubo, sosteniéndose solamente con las piernas inclino su cuerpo hacia atrás.
- Es él... - murmuro Osomatsu.
- Niisan... - Jyushimatsu al igual que el resto no podía creerlo - ¡Karamatsu niisan! - grito sin pensar.
El segundo hermano giro el rostro por inercia en cuanto escucho su nombre, en cuanto los vio su rostro palideció y toda fuerza le abandonó. La caída fue inevitable.
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Sé que mataran por cortarlo así, lo siento… pero la buena noticia es que ya estoy trabajando en el cap siguiente dn_n
Gracias por leer n_n
